<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-4420</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Signos históricos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Sig. his]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-4420</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[UAM, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-44202013000100005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[México durante la guerra de Reforma, tomo I: Iglesia, religión y Leyes de Reforma]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rosas Salas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Sergio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,El Colegio de Michoacán  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<volume>15</volume>
<numero>29</numero>
<fpage>144</fpage>
<lpage>149</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-44202013000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-44202013000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-44202013000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Brian Connaughton (coord.), M&eacute;xico durante la guerra de Reforma, tomo I: <i>Iglesia, religi&oacute;n y Leyes de Reforma</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Rosas Salas*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Xalapa, Universidad Veracruzana, 2011, 246 p.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de Michoac&aacute;n.</i> * <a href="mailto:rosass@colmich.edu.mx">rosass@colmich.edu.mx</a>.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sh/v15n29/a5i.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente al creciente inter&eacute;s de los historiadores por la Iglesia, el Estado y la sociedad durante las Reformas Borb&oacute;nicas y la construcci&oacute;n de las rep&uacute;blicas hispanoamericanas, las relaciones entre el poder civil y religioso durante la Reforma liberal han sido menos atendidas por la historiograf&iacute;a reciente.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Para hacer frente a este vac&iacute;o, un grupo de especialistas se reuni&oacute; en 2009 en Veracruz &#151;con el pretexto de los 150 a&ntilde;os de la promulgaci&oacute;n de las Leyes de Reforma&#151; para presentar nuevas investigaciones en torno a este tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el objetivo de ofrecer una visi&oacute;n equilibrada del surgimiento y los alcances de las Leyes de Reforma, as&iacute; como su significado en la historia mexicana, el volumen aqu&iacute; rese&ntilde;ado presenta cinco art&iacute;culos que analizan diversos problemas de la relaci&oacute;n Iglesia, Estado y sociedad de 1855 a 1867. La tesis conjunta de estos trabajos es que el rompimiento entre ambas potestades, y la consecuente separaci&oacute;n jur&iacute;dica sellada en 1859, se dio ante la pugna entre la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica y el gobierno por definir cu&aacute;les eran los l&iacute;mites de la rep&uacute;blica cat&oacute;lica y liberal, un par de consensos que no fueron puestos en duda por tirios y troyanos hasta la d&eacute;cada de 1850. En ese sentido, uno de los aportes fundamentales del libro es subrayar la catolicidad de los liberales &#151;no exenta de anticlericalismo&#151; tanto como el liberalismo de los eclesi&aacute;sticos, mostrando actores pol&iacute;ticos con una raigambre cat&oacute;lica y liberal com&uacute;n. As&iacute; pues, esta mirada historiogr&aacute;fica permite superar la visi&oacute;n dicot&oacute;mica que hasta hace poco permeaba el an&aacute;lisis de la Reforma liberal, seg&uacute;n la cual una Iglesia conservadora y mon&aacute;rquica se enfrent&oacute; a un gobierno liberal y antirreligioso. De acuerdo con esta perspectiva, el libro se suma al conjunto de trabajos que desde hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada han demostrado que el liberalismo mexicano tuvo m&uacute;ltiples vertientes, as&iacute; como a los estudios que han explorado la multiplicidad de actores eclesi&aacute;sticos en la Iglesia mexicana de mediados del siglo, al eliminar la idea de una Iglesia centralizada y monol&iacute;tica.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la introducci&oacute;n del libro, Brian Connaughton subraya los puntos en com&uacute;n. Sostiene que los cl&eacute;rigos fueron actores clave de la sociedad, la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a de M&eacute;xico hasta la revoluci&oacute;n de Ayutla, y que el respeto y la posici&oacute;n central de la religi&oacute;n cat&oacute;lica en la sociedad eran un consenso de los grupos pol&iacute;ticos. Estos postulados compartidos no evitaron roces entre clero y gobierno en la primera mitad del siglo, pues, mientras la Iglesia exig&iacute;a la protecci&oacute;n del Estado, sin mengua de su libertad &#151;por el fin del Patronato&#151;, &eacute;ste asum&iacute;a como propias las prerrogativas que la Corona hab&iacute;a tenido sobre las corporaciones eclesi&aacute;sticas. Ante este panorama, las Leyes de Reforma crearon un nuevo paradigma de la relaci&oacute;n entre Iglesia y Estado, pues separaron lo civil y lo espiritual, dando a cada esfera un campo &uacute;nico y exclusivo de acci&oacute;n. Asimismo, la legislaci&oacute;n reformista llevaba impl&iacute;cita una acusaci&oacute;n al clero como aliado de los conservadores y causante de la Guerra de los Tres A&ntilde;os. Con base en lo anterior, los decretos de Veracruz representaron &#151;a decir de Connaughton&#151; un rompimiento a profundidad en las relaciones entre ambas potestades, introduciendo al pa&iacute;s el &aacute;mbito laico, en claro fortalecimiento del Estado mexicano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer art&iacute;culo, de Erika Pani, es una visi&oacute;n panor&aacute;mica de las relaciones entre Iglesia y Estado de 1855 a 1873. Interesada en las complejidades de este proceso, la autora entiende la Reforma como un proceso de paulatina secularizaci&oacute;n social, en el cual una Iglesia y un Estado en v&iacute;as de consolidaci&oacute;n encontraron su fortalecimiento institucional en el claro deslinde de su papel en la sociedad mexicana. As&iacute;, sostiene que la Reforma fue una pugna entre liberales cat&oacute;licos y cat&oacute;licos frente a "un mundo revolucionado", pues procesos similares ocurr&iacute;an en el orbe cat&oacute;lico, el m&aacute;s notorio de los cuales fue la Cuesti&oacute;n Romana, un tema que preocup&oacute; a la Iglesia mexicana ya en 1850.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a problemas que se arrastraban desde los primeros a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica &#151;como la disciplina de los miembros del clero, el ejercicio del Patronato o la disputa por los bienes y recursos eclesi&aacute;sticos&#151;, Pani subraya que la revoluci&oacute;n de Ayutla puso en la mesa de la discusi&oacute;n el lugar que deb&iacute;a tener la Iglesia y el catolicismo en la sociedad mexicana. El conflicto se hizo inevitable al enfrentarse dos convicciones profundas: el consenso liberal de reducir el poder pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico del clero y la postura de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, la cual consider&oacute; como su principal desaf&iacute;o "domesticar la revoluci&oacute;n" y consolidar su independencia sin perder por ello su papel privilegiado como rectora de la vida p&uacute;blica del pa&iacute;s. La postura de la segunda generaci&oacute;n de obispos mexicanos &#151;seg&uacute;n la cual, la Iglesia deb&iacute;a ser independiente del Estado, pero &eacute;ste no pod&iacute;a quedar libre de aquella&#151; estuvo en la base del conflicto entre Iglesia y Estado a partir de 1855, particularmente, despu&eacute;s de 1859. La ruptura jur&iacute;dica entre ambas esferas, concluye la autora, benefici&oacute; a una y otra, pues mientras el Estado se consolid&oacute;, la Iglesia pudo desarrollar un catolicismo que a finales de siglo ten&iacute;a no s&oacute;lo independencia frente al Estado, sino una gran vitalidad y presencia p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos art&iacute;culos siguientes pasan revista a los derroteros del proceso. El primero de ellos, de la autor&iacute;a de Brian Connaughton, analiza la relaci&oacute;n entre Iglesia y Estado desde la crisis de la Monarqu&iacute;a en 1808 hasta la Guerra de Reforma. Bas&aacute;ndose en la correspondencia publicada de Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora y Manuel Doblado &#151;algo que vale la pena resaltar, pues &eacute;sta es poco aprovechada a pesar de su riqueza y accesibilidad&#151;, el texto plantea la hip&oacute;tesis de que la Reforma fue, ante todo, el fin de la "tensi&oacute;n de compromiso" entre ambas potestades, lo cual significaba imponer el acuerdo sobre la tensi&oacute;n, pues se compart&iacute;a la convicci&oacute;n de que la relaci&oacute;n arm&oacute;nica entre lo c&iacute;vico y lo sagrado era necesaria para la buena marcha de la sociedad. Esta tensi&oacute;n de compromiso permite comprender la raz&oacute;n de que los conflictos entre ambas esferas se solucionaran sin rompimientos, y que el reformismo que el Estado impon&iacute;a a las corporaciones religiosas &#151;por ejemplo, lo ocurrido en los dos fallidos intentos de reforma de regulares, encomendados a Francisco Pablo V&aacute;zquez en 1831 y a Clemente de Jes&uacute;s Mungu&iacute;a en 1854&#151; se hiciera de forma t&iacute;mida y de com&uacute;n acuerdo con la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Connaughton, la Reforma surgi&oacute; en primera instancia por la acusaci&oacute;n que los liberales hac&iacute;an al clero de haber apoyado la dictadura de Antonio L&oacute;pez de Santa Anna, pero fue precipitada por la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que acompa&ntilde;&oacute; a la revoluci&oacute;n de Ayutla. As&iacute;, entre 1856 y 1860 el modelo de tensi&oacute;n de compromiso entr&oacute; en crisis. La promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1857 provoc&oacute; la p&eacute;rdida de la gobernabilidad, pues los defensores liberales del texto normativo asumieron su causa como la defensa del orden constitucional contra un clero enemigo de la ley. Entonces, la b&uacute;squeda de acuerdos en la l&oacute;gica del compromiso &#151;intentada por &uacute;ltima vez por moderados como Ignacio Comonfort y Santos Degollado&#151; ya no fue una opci&oacute;n de gobierno sino un suicidio pol&iacute;tico. La suerte estaba echada: la separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado era un hecho irreversible en 1860.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Marco Antonio P&eacute;rez Iturbe analiza en su art&iacute;culo la gesti&oacute;n episcopal del arzobispo de M&eacute;xico, L&aacute;zaro de la Garza y Ballesteros, entre 1851 y 1857 frente a los gobiernos liberales. A partir de una revisi&oacute;n de los contactos del arzobispo con el poder civil, P&eacute;rez sostiene que De la Garza privilegi&oacute; el acuerdo con las autoridades civiles, sin cejar en la defensa de la libertad eclesi&aacute;stica. Interesado en la pastoral y el cuidado de los bienes eclesi&aacute;sticos, la praxis pastoral del arzobispo foment&oacute; una intensa relaci&oacute;n entre ambas potestades en el &aacute;mbito local &#151;visible en la relaci&oacute;n usualmente arm&oacute;nica entre ayuntamientos y parroquias&#151;, que se manten&iacute;a m&aacute;s bien ajena a la pol&iacute;tica. Este aspecto coadyuv&oacute; a desplazar a los p&aacute;rrocos de la centralidad del espacio p&uacute;blico; asimismo, la t&iacute;mida reacci&oacute;n a la Ley Lerdo de parte del mitrado llev&oacute; incluso a una acci&oacute;n diferenciada de la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica ante la desamortizaci&oacute;n de sus bienes: mientras De la Garza rechaz&oacute; la venta de las propiedades, algunos can&oacute;nigos &#151;como el de&aacute;n Manuel Moreno&#151; fueron pragm&aacute;ticos, apoyando o permitiendo algunas ventas. A partir del arzobispado, pues, P&eacute;rez Iturbe dibuja una situaci&oacute;n diocesana en la cual las Leyes de Reforma, particularmente la Ley Lerdo, desplazaron el lugar central del clero en la sociedad, causaron un rompimiento en &eacute;l y, en suma, cancelaron la armon&iacute;a que Iglesia y Estado hab&iacute;an sostenido hasta entonces.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro concluye con dos estudios de caso centrados en los obispos del periodo. Pablo Mijangos y Gonz&aacute;lez se pregunta si existi&oacute; un catolicismo liberal en M&eacute;xico e Hispanoam&eacute;rica, y ofrece una respuesta positiva a partir del mitrado de Michoac&aacute;n, Clemente de Jes&uacute;s Mungu&iacute;a. En la l&oacute;gica de Pani, Mijangos revisa los procesos globales, subrayando los v&iacute;nculos del catolicismo y el liberalismo en Europa a partir de F&eacute;licit&eacute; Robert de Lammenais, y caracteriza los ideales del catolicismo liberal bajo la f&oacute;rmula "Iglesia libre en un Estado libre". Para el autor, s&iacute; existi&oacute; un catolicismo liberal en M&eacute;xico, en el seno de rep&uacute;blicas cat&oacute;licas, lo que garantiz&oacute; al clero una posici&oacute;n hegem&oacute;nica similar a la que goz&oacute; en el virreinato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si cat&oacute;licos y liberales compart&iacute;an fe e ideolog&iacute;a, &iquest;c&oacute;mo se lleg&oacute; a un enfrentamiento de la magnitud de la Guerra de Reforma? A partir de una revisi&oacute;n de la <i>opera magna</i> de Mungu&iacute;a, <i>Del Derecho natural...</i> (1849), Mijangos demuestra que si bien el obispo era partidario del liberalismo moderado, al mismo tiempo defend&iacute;a la libertad de la Iglesia frente al poder civil, sin concebir la independencia del Estado con respecto a la Iglesia. &Eacute;sta pose&iacute;a derechos naturales, ya que, como sociedad perfecta, sus relaciones con el Estado se reg&iacute;an seg&uacute;n el derecho de gentes. As&iacute;, la legislaci&oacute;n liberal a partir de la Ley Ju&aacute;rez quedaba descalificada, pues se entromet&iacute;a en la jurisdicci&oacute;n eclesi&aacute;stica. No pod&iacute;a ser aceptada. Mijangos concluye que, a partir de 1857, la Reforma no fue un enfrentamiento de contrarios, sino una disputa entre la Iglesia y el Estado liberal por "el derecho a definir los contornos de la rep&uacute;blica cat&oacute;lica". La separaci&oacute;n s&oacute;lo se hizo posible cuando el Estado amenaz&oacute; la autonom&iacute;a de la Iglesia y su posici&oacute;n como rectora moral de M&eacute;xico. El rompimiento se formaliz&oacute; en 1859.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Alicia Tecuanhuey analiza en su art&iacute;culo las medidas reformistas aplicadas en Puebla entre 1856 y 1859, como antesala de la Reforma en el pa&iacute;s. A partir de la aprehensi&oacute;n de Francisco Javier Miranda, la promulgaci&oacute;n de la Ley Ju&aacute;rez y la revoluci&oacute;n de Zacapoaxtla, entre noviembre de 1855 y enero de 1856, las relaciones entre el gobierno liberal y el reci&eacute;n nombrado obispo Pelagio Antonio de Labastida y D&aacute;valos se fueron debilitando, pasando del inter&eacute;s de colaborar con el poder civil, lo cual hab&iacute;a ofrecido el mitrado en julio de 1855, al enfrentamiento dos a&ntilde;os despu&eacute;s, en junio de 1857. Retomando la defensa que Francisco Pablo V&aacute;zquez hab&iacute;a hecho de su di&oacute;cesis de 1831 a 1847 y su b&uacute;squeda de di&aacute;logo con el poder civil, la autora demuestra que Labastida continu&oacute; una tradici&oacute;n de defensa de las libertades y las prerrogativas de la Iglesia surgida en Puebla con el restablecimiento mismo del episcopado mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tecuanhuey sostiene &#151;con ello complementa al resto de los autores&#151; que la confrontaci&oacute;n entre Iglesia y Estado en la di&oacute;cesis de Puebla ten&iacute;a en la base la pugna por la preeminencia de una u otra potestad. Al estallar el conflicto, se interrumpi&oacute; la armon&iacute;a planteada como ideal en la rep&uacute;blica cat&oacute;lica, llevando a una nueva etapa, en la cual el clero cat&oacute;lico qued&oacute; fuera de la pol&iacute;tica al tiempo que perd&iacute;a su posici&oacute;n privilegiada, sus prerrogativas y ca&iacute;an sus ingresos. Como P&eacute;rez en el caso de M&eacute;xico, Tecuanhuey muestra una labor diferenciada entre el mitrado y su Cabildo, pues los can&oacute;nigos fueron m&aacute;s bien pragm&aacute;ticos y mostraron su rechazo a la legislaci&oacute;n liberal tard&iacute;a y tibiamente. S&oacute;lo las Leyes de Reforma de 1859 hermanaron al obispo y su Cabildo, pues ambos coincid&iacute;an en que atacaban la constituci&oacute;n divina de la Iglesia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el valioso trabajo de Tecuanhuey subraya elementos que hacen de <i>Iglesia, religi&oacute;n y Leyes de Reforma</i> un libro de consulta obligada y un excelente ejercicio historiogr&aacute;fico para pensar el trinomio Iglesia, Estado y sociedad en los a&ntilde;os de la Reforma. Destacan temas como la jerarqu&iacute;a eclesi&aacute;stica, la b&uacute;squeda de una "tensi&oacute;n de compromiso" entre 1821 y 1855, la pugna de la Iglesia y el Estado por la definici&oacute;n de los l&iacute;mites de la rep&uacute;blica cat&oacute;lica y el papel diferenciado de los actores pol&iacute;ticos y eclesi&aacute;sticos en aquellos a&ntilde;os fundamentales en la historia del siglo XIX mexicano. El libro es una muestra de una renovada visi&oacute;n historiogr&aacute;fica en torno a la Reforma y un semillero de temas en busca de historiadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>NOTAS</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Cfr. Francisco Javier Cervantes, Lucrecia Enr&iacute;quez y Rodolfo Aguirre (coords.), Tradici&oacute;n y reforma en la Iglesia hispanoamericana, 1750&#45;1840, Puebla/Santiago de Chile, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso V&eacute;lez Pliego"&#45;Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla/Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico/Centro de Estudios Bicentenario, 2011; Brian Connaughton (coord.), 1750&#45;1850: La Independencia de M&eacute;xico a la luz de cien a&ntilde;os. Problem&aacute;ticas y desenlaces de una larga transici&oacute;n, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa/Ediciones del Lirio, 2010; Brian Connaughton (coord.), Religi&oacute;n, pol&iacute;tica e identidad en la Independencia de M&eacute;xico, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades "Alfonso V&eacute;lez Pliego"&#45;Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, 2010; Rodolfo Aguirre y Lucrecia Enr&iacute;quez (coords.), La Iglesia hispanoamericana de la Colonia a la Rep&uacute;blica, M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico/ Pontificia Universidad Cat&oacute;lica de Chile/Plaza y Vald&eacute;s Editores, 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Cfr., por ejemplo, los trabajos de Erika Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio: el imaginario pol&iacute;tico de los imperialistas, M&eacute;xico, Centro de Estudios Hist&oacute;ricos&#45;El Colegio de M&eacute;xico/ Instituto Mora, 2001; Guy P. C. Thomson y David G. Lafrance, Patriotism, Politics, and Popular Liberalism in Nineteenth Century Mexico: Juan Francisco Lucas and the Puebla Sierra, Wilmington, Scholarly Resources, 1999; Pablo Mijangos y Gonz&aacute;lez, "The lawyer of the Church: Bishop Clemente de Jes&uacute;s Mungu&iacute;a and the ecclesiastical response to the Liberal Revolution in Mexico (1810&#45;1868)", tesis de doctorado en Historia, Austin, Universidad de Texas, agosto de 2009, y los art&iacute;culos de Jaime Olveda (coord.), Los obispados de M&eacute;xico frente a la Reforma liberal, M&eacute;xico, El Colegio de Jalisco/Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/ Universidad Aut&oacute;noma "Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca", 2007.</font></p>      ]]></body>
</article>
