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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&Aacute;ngela Moyano Pahissa, <i>Los belgas de Carlota. La expedici&oacute;n belga al Imperio de Maximiliano</i></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ana Margarita Ram&iacute;rez S&aacute;nchez</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico, Pearson Educaci&oacute;n, 2011, 80 p.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Alumna del posgrado en Historia Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa </i><a href="mailto:anramsa86@gmail.com">anramsa86@gmail.com</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una obra que contribuye al conocimiento serio de un periodo hist&oacute;rico tan controversial como es el Segundo Imperio, siempre es un motivo de regocijo. Pero lo es m&aacute;s aun, cuando se realiza una investigaci&oacute;n sobre otros enfoques particulares del mismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctora &Aacute;ngela Moyano, historiadora mexicana, especialista en los temas de historia de la frontera Norte, relaciones M&eacute;xico&#45;Estados Unidos e invasiones extranjeras en el siglo XIX, elabor&oacute; un concienzudo estudio centrado en los numerosos diarios, memorias y documentos escritos en franc&eacute;s, tanto de oficiales como de soldados belgas que vinieron a M&eacute;xico durante el Segundo Imperio; mismos que se encuentran resguardados dentro del Archivo y en la Biblioteca del Museo Real de la Armada Belga. La expedici&oacute;n se cre&oacute; a instancias del rey Leopoldo I de B&eacute;lgica, padre de la c&eacute;lebre Carlota, consorte de Maximiliano de Habsburgo, emperador de M&eacute;xico (18641867). Con el objetivo de "formar un cuerpo de granaderos y de artilleros que acompa&ntilde;aran a su hija" (p. 7) que se supon&iacute;a, junto con las fuerzas austriacas, "reemplazar&iacute;an a la brigada francesa, que resguardaba la residencia imperial en el castillo de Chapultepec y los fuertes en Molino del Rey y Tacubaya" (pp. 30&#45;31).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de la existencia de varios libros que rescatan la experiencia individual sobre los extranjeros que fueron parte del episodio del imperio de Maximiliano, entre los que destacan: <i>Yo, el franc&eacute;s. La Intervenci&oacute;n en primera persona: biograf&iacute;as y cr&oacute;nicas</i> de Jean Meyer;<sup><a href="#notas">1</a></sup> <i>M&eacute;xico en 1863. Testimonios germanos sobre la Intervenci&oacute;n Francesa,</i> de Jes&uacute;s Monjar&aacute;s Ruiz;<sup><a href="#notas">2</a></sup> o, <i>Con Maximiliano en M&eacute;xico</i> de Brigitte Hamann;<sup><a href="#notas">3</a></sup> abundar en la inmensa riqueza de los hechos hist&oacute;ricos y la informaci&oacute;n que los testimonios personales arrojan sobre las diferentes perspectivas siempre es sugerente e interesante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la estancia y participaci&oacute;n b&eacute;lica de este grupo en diferentes ciudades y lugares de batallas en M&eacute;xico, en palabras de la autora "justifican su presencia en la historiograf&iacute;a mexicana de la &eacute;poca" (p. 13).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta obra de f&aacute;cil y amena lectura, la profesora Moyano nos presenta, a trav&eacute;s de seis apartados y un anexo de documentos, un relato fluido sobre las peripecias, situaciones y emociones que el grupo expedicionario tuvo, desde la convocatoria que se realiz&oacute; en la prensa belga en 1864 para la conformaci&oacute;n del grupo de cerca de 1600 elementos, hasta los diversos sucesos sociales &#151;y desde luego militares&#151; que ocurrieron a lo largo de su estad&iacute;a en suelo mexicano, que dur&oacute; un poco m&aacute;s de dos a&ntilde;os y que culmin&oacute; con el retorno de las tropas a Europa en enero de 1867.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bas&aacute;ndose principalmente en los testimonios de tres expedicionarios belgas, por considerarlos los m&aacute;s representativos y ricos en cuanto a descripciones e informaci&oacute;n; la autora nos revela diferentes sujetos y personalidades: el capit&aacute;n Loiseau es "el observador m&aacute;s culto y m&aacute;s agudo, adem&aacute;s de ser quien tiene mayor cantidad de datos geogr&aacute;ficos"; el teniente &Eacute;mile Walton "representa al belga optimista e interesado"; mientras que Eug&eacute;ne Dosogne "personifica a sus conciudadanos, cr&iacute;ticos hasta el pesimismo" (p. 19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer apartado de esta obra, titulado "Antecedentes", se describe el contexto nacional e internacional en el cual tuvo origen La Convenci&oacute;n de Londres, que dio pie a la intervenci&oacute;n de Inglaterra, Espa&ntilde;a y Francia en las aduanas mexicanas para cobrar los pagos de la deuda exterior que el presidente Benito Ju&aacute;rez hab&iacute;a decidido suspender a causa de la mala econom&iacute;a nacional, ocasionada por la Guerra de Reforma. Sin embargo, lo anterior sirvi&oacute; para que Napole&oacute;n III &#151;motivado en gran parte por intereses econ&oacute;micos&#151; pudiera intervenir en el pa&iacute;s intentando frenar, adem&aacute;s, al pujante expansionismo estadounidense.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n, se explica el proceso pol&iacute;tico llevado a cabo por el grupo mon&aacute;rquico de mexicanos, los cuales "estaban dispuestos a luchar por llevar a cabo su plan de restablecer el Imperio Mexicano" (pp.1&#45;6), pues estaban convencidos de que si la Nueva Espa&ntilde;a hab&iacute;a progresado bajo el sistema mon&aacute;rquico, tambi&eacute;n tras la Independencia resultar&iacute;a favorable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro punto importante dentro de este apartado, es sobre el proceso de selecci&oacute;n del candidato a la Corona de M&eacute;xico; la aceptaci&oacute;n de la misma por parte de Maximiliano y su viaje rumbo al imperio prometido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entrando en materia, Moyano relata el origen del grupo expedicionario belga, a instancias &#151;como se mencion&oacute;&#151; del Rey Leopoldo I; algunos datos interesantes sobre los requisitos que deb&iacute;an cumplir estos voluntarios, su origen socioecon&oacute;mico, los intereses particulares que motivaron su deseo por viajar a Am&eacute;rica, las promesas monetarias y de reconocimiento que se les ofrecieron para participar en la expedici&oacute;n, y finalmente bajo qu&eacute; circunstancias llegaron a territorio nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo denominado "De Veracruz a la capital, el M&eacute;xico que vieron los belgas de Carlota", versa sobre la traves&iacute;a que hicieron desde la costa oriente hasta la Ciudad de M&eacute;xico. Resaltan aqu&iacute; las descripciones etnogr&aacute;ficas, los paisajes, las costumbres y tradiciones que los viajeros fueron descubriendo a lo largo de la ruta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera parte del texto: "Los belgas en la ciudad de M&eacute;xico", incluye desde el arribo de las fuerzas belgas a la capital, las actividades cotidianas que &eacute;stas realizaron durante su estad&iacute;a, sus apreciaciones sobre la ciudad y la poblaci&oacute;n hasta la aparici&oacute;n de los primeros signos de inconformidad y peticiones de repatriaci&oacute;n, surgidas al descubrir una realidad diferente a lo que hab&iacute;an imaginado: el bajo sueldo, la comida mon&oacute;tona, la falta de actividad y las extra&ntilde;as enfermedades. As&iacute;, en este apartado, la autora resalta c&oacute;mo es que creci&oacute; el inter&eacute;s y la inquietud de los belgas por pasar a la acci&oacute;n, el deseo de dejar de ser simples protectores de su princesa y convertirse en militares combatientes, con el anhelo de resaltar en el campo de batalla, hacer m&eacute;ritos y recibir los correspondientes reconocimientos. Demostrando de este modo que su principal m&oacute;vil para embarcarse a la aventura imperial estuvo, en su gran mayor&iacute;a, dirigido hacia el beneficio personal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cuarto apartado, denominado "Los belgas hacia el Poniente", se relata la actividad beligerante del tambi&eacute;n llamado "Regimiento de la Emperatriz o la Legi&oacute;n Belga Mexicana", el cual solicit&oacute; a Maximiliano ser incorporado a la fuerza contra republicana, petici&oacute;n que fue respondida positivamente. As&iacute;, bajo las &oacute;rdenes de un general suplente de Bazaine, que hab&iacute;a marchado a Oaxaca, los belgas entraron a la guerra contra el gobierno Juarista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La marcha se dirigi&oacute; hacia el Poniente, en donde los republicanos estaban refugiados. En su plan por dirigir a sus enemigos hacia el territorio conocido como tierra caliente, donde supon&iacute;an nadie podr&iacute;a sobrevivir, los belgas actuaron en esta primera fase de la expedici&oacute;n en Michoac&aacute;n, con suma violencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia michoacana es muy rica y de gran valor hist&oacute;rico, principalmente porque fue en ese territorio donde surgi&oacute; la primera oportunidad de combatir contra las fuerzas republicanas. Fue ah&iacute; donde los belgas conocieron el triunfo y la derrota, el desaz&oacute;n y la euforia; y donde se demostr&oacute; que pese al ef&iacute;mero triunfo en la batalla de La Loma; los batallones belgas no contaban con la educaci&oacute;n y la planeaci&oacute;n militar adecuadas, como resultado de su precipitada creaci&oacute;n y del escaso n&uacute;mero de sujetos especializados con los que contaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a los altibajos en el campo de batalla, las fuerzas belgas habr&iacute;an continuado un tiempo m&aacute;s en el Poniente de M&eacute;xico, de no haberse negado por cuestiones de prejuicios raciales. Fue as&iacute; que se les asign&oacute; la tarea de dirigirse hacia el Noreste. El quinto cap&iacute;tulo, titulado "Los Belgas hacia el Noreste" versa sobre la traves&iacute;a y su estancia en este espacio geogr&aacute;fico. Siguiendo la misma ruta utilizada por los estadounidenses durante el conflicto armado con nuestro pa&iacute;s dos d&eacute;cadas antes, recorrieron un largo y penoso camino hasta llegar a la ciudad de Monterrey en marzo de 1866. Una vez establecidos, tuvo lugar una serie de confrontaciones con los republicanos; de las cuales dos no quedan del todo claras, en cuanto a si se efectuaron y de ser as&iacute;, de qu&eacute; forma se desarrollaron, aunque las fuerzas y la prensa belgas las catalogaron como "victorias".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia finales de julio de 1866, Francia opt&oacute; por abandonar la causa imperial y, por lo tanto, retirar sus fuerzas armadas de M&eacute;xico, en gran parte, por la presi&oacute;n ejercida por Estados Unidos, que hab&iacute;a concluido su Guerra de Secesi&oacute;n. Fue entonces que iniciaron los rumores acerca de la posible abdicaci&oacute;n de Maximiliano y de la real y pronta repatriaci&oacute;n de los oficiales belgas, los cuales, junto con otras tantas noticias inciertas, originaron la deserci&oacute;n de algunos y la rebeli&oacute;n de la gran mayor&iacute;a. Simult&aacute;neamente, recibieron la orden de regresar a la capital junto con el resto de las tropas imperiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pronta recuperaci&oacute;n de lugares &#151;cercanos a la Ciudad de M&eacute;xico anteriormente bajo resguardo franc&eacute;s&#151; por parte de los republicanos, signific&oacute; para la expedici&oacute;n belga, un &uacute;ltimo descalabro pues se encontraba abandonada a su suerte, desmoralizada y reducida en n&uacute;mero por las ausencias de los oficiales repatriados, as&iacute; como tambi&eacute;n por sus enfermos y heridos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El "rescate", por decirlo de alg&uacute;n modo, lleg&oacute; en diciembre de 1866, a trav&eacute;s de un decreto proclamado por el emperador, en el cual se disolv&iacute;a tanto al regimiento belga como al austriaco; quedando as&iacute; todos "los oficiales, suboficiales y soldados en libertad para repatriarse o de pasar al servicio del ej&eacute;rcito nacional"(p. 67).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima parte de la investigaci&oacute;n, titulada "La retirada belga" se ocupa a partir de este momento, hasta el 20 de enero de 1867, d&iacute;a en el cual el Regimiento de la Emperatriz se embarc&oacute; en Veracruz rumbo a B&eacute;lgica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gustar&iacute;a destacar la gran aportaci&oacute;n de esta obra, a la historiograf&iacute;a no s&oacute;lo de M&eacute;xico, sino tambi&eacute;n a su contraparte belga. Pues se ocup&oacute; de dar voz a la experiencia de un grupo de extranjeros, provenientes de una naci&oacute;n neutral, reci&eacute;n formada, que se aventuraron a viajar rumbo a un territorio inh&oacute;spito y desconocido, completamente ajeno a su cultura y costumbres, bajo un supuesto objetivo com&uacute;n: salvaguardar la integridad de la hija de su rey; sin embargo, m&aacute;s bien fueron motivados por diversas razones de &iacute;ndole personal: como la obtenci&oacute;n de honor, fortuna y prestigio. Situaciones que simult&aacute;neamente expresan las necesidades y los deseos de un pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos reconocerle a la autora su intento por dar voz al testimonio y sentir de aquellos que no fueron protagonistas, pues su ausencia habr&iacute;a significado un cambio radical en el devenir de la historia; as&iacute; como el esfuerzo por traducir relatos personales, poni&eacute;ndolos al alcance de un grupo mayor de lectores curiosos e interesados por la experiencia extrajera durante el Segundo Imperio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, hay que celebrar el acceso al conocimiento del p&uacute;blico hispano hablante, de la importancia que tuvo al interior de la vida privada de estos soldados la expedici&oacute;n en M&eacute;xico, pues</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; para ellos fue una experiencia inolvidable, quiz&aacute; por ser la primera vez que sal&iacute;an a combatir al exterior. Sus diarios as&iacute; lo atestiguan, para la historiograf&iacute;a de la &eacute;poca son invaluables los datos socioecon&oacute;micos que registraron. Por el cari&ntilde;o que, a&ntilde;o con a&ntilde;o, testimoniaron a M&eacute;xico, se autonombraron "belgas mexicanos" y celebraron su estancia hasta 1932, fecha de la muerte del &uacute;ltimo de los combatientes. (pp. 68&#45;69)</font></p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font size="2" face="verdana"><a name="notas"></a>NOTAS</font></b></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 Jean Meyer, <i>Yo, el franc&eacute;s. La Intervenci&oacute;n en primera persona: </i><i>biograf&iacute;as y cr&oacute;nicas,</i> M&eacute;xico, Tusquets Editores, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560694&pid=S1665-4420201200020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2 Jes&uacute;s Monjar&aacute;s Ruiz, <i>M&eacute;xico en 1836. Tetimoniosgermanos </i><i>sobre la Intervenci&oacute;n Francesa,</i> M&eacute;xico, Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560696&pid=S1665-4420201200020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3 Brigitte Hamann, <i>Con Maximiliano en M&eacute;xico. Del diario del </i><i>pr&iacute;ncipe Carl Khevenhiller, 1864&#45;1867,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560698&pid=S1665-4420201200020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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