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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Brian Fagan, <i>La Peque&ntilde;a Edad de Hielo. C&oacute;mo el clima afect&oacute; a la historia de Europa</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rogelio Jim&eacute;nez Marce</b>*</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Barcelona, Gedisa, 2008, 344 p.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana&#45;Puebla</i> *<a href="mailto:rojimarc@yahoo.com.mx">rojimarc@yahoo.com.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fruto de diez a&ntilde;os de investigaci&oacute;n, Brian Fagan presenta un libro que reconstruye la historia del clima en Europa entre los a&ntilde;os de 1300 a 1850, periodo que Fran&ccedil;ois Matthes bautiz&oacute;, en 1939, como la "Peque&ntilde;a Edad de Hielo". El autor reconoce que Emmanuel Le Roy Ladurie, Christian Pfister y Hubert Lamb fueron los primeros que buscaron explorar las consecuencias sociales de los s&uacute;bitos cambios clim&aacute;ticos ocurridos en ese periodo; pero sus contribuciones no lograron profundizar en la explicaci&oacute;n de los fen&oacute;menos que observaban, debido a que s&oacute;lo utilizaron documentaci&oacute;n hist&oacute;rica y no contaban con instrumentos de medici&oacute;n indirecta del clima que permitiera complementar la informaci&oacute;n recabada en las fuentes hist&oacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a las limitaciones con las que contaban, Ladurie logr&oacute; despertar el inter&eacute;s por la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica del clima, pues mostraba que los cambios clim&aacute;ticos deb&iacute;an considerarse como un factor significativo en la historia de las sociedades del pasado. Fagan plantea que es necesario considerar el papel del clima en el desenvolvimiento de la humanidad, pues &eacute;sta siempre ha estado a merced de los cambios clim&aacute;ticos. De hecho, los hombres han logrado sobrevivir a nueve glaciaciones en los &uacute;ltimos 730 000 a&ntilde;os. Este hecho evidenciaba que la Humanidad no s&oacute;lo ha logrado adaptarse al proceso irregular del calentamiento global, sino que ha desarrollado estrategias que le han permitido sobrevivir a las peores sequ&iacute;as, a las lluvias excesivas y al fr&iacute;o helado. El libro se encuentra estructurado en cuatro partes: la primera se dedica al estudio de lo que se ha denominado Periodo C&aacute;lido Medieval, mientras que las tres restantes se enfocan a la Peque&ntilde;a Edad de Hielo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en t&eacute;rminos reales, el autor cuenta la historia de los cambios clim&aacute;ticos ocurridos en los &uacute;ltimos 1 000 a&ntilde;os y la manera como los europeos se adaptaron a las cambiantes condiciones clim&aacute;ticas. Presentar una historia de larga duraci&oacute;n del clima le permite a Fagan evidenciar la forma en que los procesos clim&aacute;ticos han contribuido a configurar el mundo moderno, aspecto que, desde mi punto de vista, constituye una de las grandes aportaciones del libro. Tener presentes los factores clim&aacute;ticos permite comprender el calentamiento global y el futuro clim&aacute;tico. Aunque el clima no se puede considerar como el causante de la destrucci&oacute;n de los gobiernos, no se puede negar la influencia que ha tenido en el desarrollo de las sociedades, tanto las del pasado como las del presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que no se hayan estudiado los cambios clim&aacute;ticos en el pasado ha sido consecuencia de tres factores: la corta memoria que los grupos humanos tienen sobre los hechos catastr&oacute;ficos; el que se considere que s&oacute;lo los fen&oacute;menos clim&aacute;ticos de los &uacute;ltimos siglos han tenido incidencia en el devenir humano; y el hecho de que la mayor&iacute;a de los historiadores le hayan restado importancia a la influencia del clima en los acontecimientos hist&oacute;ricos recientes, adem&aacute;s de rechazar la idea de que los cambios clim&aacute;ticos act&uacute;an como catalizadores de hechos fundamentales en la historia de la Humanidad. El autor plantea que es necesario comenzar a relacionar los cambios clim&aacute;ticos concretos con los hechos econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales, situaci&oacute;n que permitir&aacute; observar el verdadero impacto hist&oacute;rico del clima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto importante es la metodolog&iacute;a utilizada para realizar la reconstrucci&oacute;n de los cambios clim&aacute;ticos del pasado, tarea que resulta complicada, pues, como Fagan advierte, los instrumentos para realizar registros cient&iacute;ficos de temperaturas y precipitaciones son relativamente recientes, no tienen m&aacute;s de 200 a&ntilde;os, y los datos hist&oacute;ricos con los que se cuentan se restringen a ciertas regiones de Europa y la costa este de Estados Unidos. Ante tales limitaciones, el historiador del clima debe mostrar inventiva, tener dotes detectivescas y contar con conocimientos estad&iacute;sticos. As&iacute;, por ejemplo, los expertos en historia del clima han presentado cuadros de temperaturas y precipitaciones anuales a partir de las observaciones de los sacerdotes rurales y de los se&ntilde;ores feudales. Las noticias de tormentas, los datos de cosechas, la fluctuaci&oacute;n de los precios de los granos, los registros de ceremonias religiosas relacionadas con cosechas y el estudio de las erupciones tambi&eacute;n resultan &uacute;tiles para la reconstrucci&oacute;n del pasado clim&aacute;tico. Si bien es cierto que los documentos hist&oacute;ricos y los relatos de viaje constituyen fuentes importantes para reconstruir el pasado clim&aacute;tico, no se puede pasar por alto que &eacute;stos s&oacute;lo ofrecen impresiones generales, por lo que es necesario utilizar otro tipo de herramientas, tales como la paleoclimatolog&iacute;a, la dendrocronolog&iacute;a, la glaciolog&iacute;a, y el estudio de las manchas solares y la radiaci&oacute;n solar. Sobre este &uacute;ltimo aspecto, Fagan menciona que el Sol ha tenido una influencia significativa en el cambio clim&aacute;tico, aunque los gases de efecto invernadero, generados sobre todo por el hombre, han sido los principales agentes del calentamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se mencion&oacute;, Fagan presenta, en la primera parte del libro, un panorama general de los cambios clim&aacute;ticos ocurridos en el Periodo C&aacute;lido Medieval, el cual inici&oacute; en el a&ntilde;o 800 y culmin&oacute; en el 1 200 d. C., es decir, en la etapa conocida como Alta Edad Media, asunto que retom&oacute; y profundiz&oacute; en una obra posterior.<sup><a href="#nota">1</a></sup> A partir de la menci&oacute;n de los viajes realizados por los pueblos n&oacute;rdicos a diversas partes de Europa, el autor muestra que el apogeo de sus incursiones no s&oacute;lo fue consecuencia de la b&uacute;squeda de nuevos mercados, de la superpoblaci&oacute;n que sufr&iacute;an y de sus avances tecnol&oacute;gicos, sino que tambi&eacute;n fue incentivado por el clima templado y estable. El aumento en la temperatura del aire y de la superficie terrestre ayudar&iacute;a a disminuir la masa de hielo, al grado de que los estudios modernos han mostrado que su grosor fue menor que en cualquier &eacute;poca anterior y posterior. De hecho, la masa helada no alcanzaba la costa norte en los meses fr&iacute;os y la temperatura en verano e invierno era m&aacute;s elevada que la actual. La buena condici&oacute;n clim&aacute;tica permiti&oacute; que los n&oacute;rdicos exploraran Groelandia, transitaran por la tierra del Baffin y Labrador, y descubrieran Am&eacute;rica del Norte, situaci&oacute;n que ser&iacute;a posible gracias a las corrientes oce&aacute;nicas del sur y los vientos del sudoeste. Si no hubiera existido el Periodo C&aacute;lido Medieval, es probable que hubieran pasado cientos de a&ntilde;os antes de que se colonizara Groelandia, pues el clima c&aacute;lido contribuy&oacute; a que el mar se elevara.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Periodo C&aacute;lido Medieval tambi&eacute;n propici&oacute; que en Europa se alcanzara una gran bonanza econ&oacute;mica, pues las cosechas eran abundantes, lo que ayud&oacute; a que la poblaci&oacute;n rural y urbana creciera de manera notable. Y es que en cualquier sociedad agr&iacute;cola, el m&aacute;s ligero cambio en el clima pod&iacute;a poner en riesgo a la mayor parte de la poblaci&oacute;n. Las buenas condiciones clim&aacute;ticas permitieron que la agricultura se desplazara a suelos marginales y que se cultivara en alturas insospechadas hasta ese momento. Los excedentes generados por las buenas cosechas ayudaron a que se construyeran grandes obras. El buen clima del Periodo C&aacute;lido Medieval se explicaba por la interacci&oacute;n entre la atm&oacute;sfera y el mar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &iacute;ndice de Oscilaci&oacute;n del Atl&aacute;ntico Norte (OAN) expresa los cambios en la localizaci&oacute;n e intensidad de la circulaci&oacute;n de las tormentas y de las precipitaciones en Europa. Este &iacute;ndice ha influido en el clima de Europa durante miles de a&ntilde;os, sin que muestre una regularidad. As&iacute;, por ejemplo, en el siglo XIII se manifest&oacute; un aumento en el fr&iacute;o, mientras que en el XIV el clima se volvi&oacute; imprevisible. Una muestra de la fragilidad de las sociedades agr&iacute;colas lo constituir&iacute;a el a&ntilde;o de 1315, el cual se caracteriz&oacute; por lluvias torrenciales que provocaron la p&eacute;rdida de las cosechas y, por consiguiente, el desabasto y el hambre de la poblaci&oacute;n, escenario que, seg&uacute;n Fagan, era habitual entre los campesinos que ten&iacute;an una dieta inadecuada y una mala nutrici&oacute;n. La crisis de 1315 evidenci&oacute; lo endeble que eran las condiciones de las comunidades rurales. La situaci&oacute;n se normaliz&oacute; en 1322, pero comenz&oacute; la Peque&ntilde;a Edad de Hielo que fue fruto de una inversi&oacute;n en el &iacute;ndice OAN.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las siguientes tres partes son dedicadas en su totalidad a la explicaci&oacute;n de la Peque&ntilde;a Edad de Hielo, en la que las condiciones clim&aacute;ticas eran m&aacute;s fr&iacute;as, tormentosas y sujetas a condiciones extremas espor&aacute;dicas. El autor sugiere que este periodo, que dur&oacute; cinco siglos y medio, formaba parte de una secuencia m&aacute;s amplia de cambios en los que se intercalaban periodos fr&iacute;os y c&aacute;lidos de corta duraci&oacute;n. Aunque las bajas temperaturas no eran permanentes, s&iacute; hab&iacute;an fluctuaciones clim&aacute;ticas constantes e imprevisibles. Fagan advierte que es dif&iacute;cil conocer las razones por las que se gener&oacute; la Peque&ntilde;a Edad de Hielo, debido a que no se hab&iacute;a alcanzado una exacta comprensi&oacute;n del sistema clim&aacute;tico del planeta, as&iacute; como tampoco se conoc&iacute;a de qu&eacute; manera la interacci&oacute;n entre la atm&oacute;sfera y los oc&eacute;anos tiene incidencia en los cambios clim&aacute;ticos. Una posible explicaci&oacute;n es que los cambios lentos y c&iacute;clicos en la excentricidad de la &oacute;rbita y en la orientaci&oacute;n e inclinaci&oacute;n del eje terrestre han propiciado la modificaci&oacute;n de los patrones de evaporaci&oacute;n y precipitaci&oacute;n, as&iacute; como en las modificaciones de las estaciones a lo largo de los &uacute;ltimos 730 000 a&ntilde;os. Como consecuencia, el mundo pas&oacute; de un periodo c&aacute;lido a uno de fr&iacute;o extremo. Los cambios bruscos son producto de las alteraciones repentinas que se han producido en el sistema oce&aacute;nico&#45;atmosf&eacute;rico. Para entender el modelo clim&aacute;tico actual, se tiene que tomar en cuenta el comportamiento de la "gran cinta transportadora oce&aacute;nica", pues los cambios en la circulaci&oacute;n oce&aacute;nica tienen incidencia en el clima del planeta. Ejemplo de lo anterior lo constituye la corriente del Ni&ntilde;o.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ca&oacute;tica interacci&oacute;n entre los fen&oacute;menos oce&aacute;nico&#45;atmosf&eacute;ricos ha influido en los remolinos de aire atmosf&eacute;rico, en el hundimiento de las aguas superficiales y en los cambios detectados en las corrientes del Atl&aacute;ntico Norte. Existen muchas interrogantes sobre la Peque&ntilde;a Edad de Hielo, pues no se tiene certeza de si forma parte de las diversas "edades de hielo" menores que existieron en el Holoceno Temprano. El perfil climatol&oacute;gico de las fluctuaciones de la Peque&ntilde;a Edad de Hielo muestra que existi&oacute; un cambio constante e imprevisible causado por interacciones complejas entre la atm&oacute;sfera y el oc&eacute;ano. Fagan considera que este periodo muestra la lucha que las poblaciones europeas emprendieron contra el fr&iacute;o excesivo, mismo que se puede apreciar como una de las m&aacute;s importantes vulnerabilidades que afectan a la Humanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ciclos de fr&iacute;o excesivo y precipitaciones extraordinarias influyeron en los hechos pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el cambio clim&aacute;tico no se pod&iacute;a considerar la causa, pero s&iacute; el catalizador de las transformaciones ocurridas. As&iacute;, los cinco siglos y medio que dur&oacute; la Peque&ntilde;a Edad de Hielo estuvieron marcados por variaciones que iban desde periodos breves con temperaturas relativamente estables hasta condiciones extremadamente fr&iacute;as o h&uacute;medas, con tormentas, heladas y ciclos de malas cosechas. En el siglo XVI se alcanzar&iacute;a el pico m&aacute;ximo de la Peque&ntilde;a Edad de Hielo. Durante 200 a&ntilde;os se produjeron condiciones extremas en las que se alternaban periodos de calor y fr&iacute;os inusuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este periodo tambi&eacute;n se observ&oacute; un cambio en los patrones atmosf&eacute;ricos, pues el casquete polar se expandi&oacute;, los anticiclones no abandonaron el norte y las franjas de depresi&oacute;n con sus vientos suaves del oeste se trasladaron m&aacute;s all&aacute; del sur. A consecuencia del fr&iacute;o, se not&oacute; que se produjeron cambios en la localizaci&oacute;n de las plantas, animales y &aacute;rboles. Es probable que el descenso m&aacute;ximo del fr&iacute;o haya sido consecuencia de la falta de actividad solar. Fagan menciona que el Sol no ha tenido un comportamiento constante y en el &uacute;ltimo milenio ha mostrado periodos de mayor o menor actividad con niveles m&aacute;s extremos que los de nuestros d&iacute;as. El autor advierte que el car&aacute;cter c&iacute;clico natural de los cambios clim&aacute;ticos supondr&iacute;a que se producir&iacute;a otra edad de hielo, pero es probable que no se produzca debido a la alteraci&oacute;n del modelo clim&aacute;tico provocado por la intervenci&oacute;n del hombre. Y es que la Peque&ntilde;a Edad de Hielo fue sucedida por dos etapas de calentamiento: la primera se produjo desde mediados del siglo XIX hasta 1945 y la segunda desde 1975 hasta nuestros d&iacute;as. Los cambios en el medio ambiente, producto de la tala indiscriminada y de la conversi&oacute;n de los suelos, han generado un aumento del di&oacute;xido de carbono. A lo anterior se debe sumar que la combusti&oacute;n de carb&oacute;n, aceite y gasolina, el crecimiento poblacional, los monocultivos y el incremento de la producci&oacute;n ganadera han contribuido a aumentar la concentraci&oacute;n de los gases responsables del efecto invernadero, lo que ha generado un aumento gradual y constante de la temperatura en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os. Este calentamiento global es producto de la acci&oacute;n del hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fagan concluye que se atraviesa una nueva era en el clima global, por lo que un estudio cient&iacute;fico de la Peque&ntilde;a Edad de Hielo se torna imprescindible, pues la historia muestra que los cambios clim&aacute;ticos son bruscos y caprichosos, por lo que es necesario hacer pron&oacute;sticos del tiempo y elaborar modelos para el cambio clim&aacute;tico. Pese a los avances tecnol&oacute;gicos con los que contamos, la humanidad muestra una gran vulnerabilidad a causa de la superpoblaci&oacute;n y de los v&iacute;nculos estrechos que existen entre los factores pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos, sociales y medioambientales. Ante tal panorama, el autor concluye que es imprescindible aprender las lecciones clim&aacute;ticas que nos ense&ntilde;a la Peque&ntilde;a Edad de Hielo para entender de mejor manera el fen&oacute;meno del calentamiento global de nuestros tiempos. El libro de Fagan es un referente obligado para los estudiosos de la historia, no s&oacute;lo por la gran cantidad de informaci&oacute;n que utiliza, tanto de casos europeos como de otras latitudes, sino tambi&eacute;n por la manera en la que entreteje los ejemplos hist&oacute;ricos con la informaci&oacute;n clim&aacute;tica y sus explicaciones sobre los procesos atmosf&eacute;ricos que hacen accesible un conocimiento que, en s&iacute; mismo, es muy complejo. No cabe duda que Fagan se convertir&aacute; en un cl&aacute;sico de la historia del clima de nuestro planeta y su obra debe servir como un incentivo para que los historiadores hagan ejercicios de igual magnitud, pues, como el mismo autor lo indica, todav&iacute;a falta mucho por conocer y explicar de los procesos clim&aacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1 Brian Fagan, <i>El gran calentamiento. C&oacute;mo influy&oacute; el cambio clim&aacute;tico en el apogeo y ca&iacute;da de las civilizaciones,</i> Barcelona, Gedisa Editorial, 2009.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9558966&pid=S1665-4420201200010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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