<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-4420</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Signos históricos]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Sig. his]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-4420</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[UAM, Unidad Iztapalapa, División de Ciencias Sociales y Humanidades]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-44202010000200007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El tiempo de la Libertad: La cultura política popular en Oaxaca, 1750-1850]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guardino]]></surname>
<given-names><![CDATA[Peter]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Indiana University Department of History ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>12</volume>
<numero>24</numero>
<fpage>123</fpage>
<lpage>138</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-44202010000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-44202010000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-44202010000200007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentario de Peter Guardino a su obra. <i>El tiempo de la Libertad. La cultura pol&iacute;tica popular en Oaxaca, 1750&#45;1850</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>&nbsp;</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Peter Guardino*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Department of History, Indiana University, </i>*<a href="mailto:pguardin@indiana.edu">pguardin@indiana.edu</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero empezar con algunos agradecimientos. Cualquier libro es fruto de arduo trabajo, pero lo que a veces el lector no alcanza a percibir es que mucho del trabajo necesario no se hace por el autor mismo. Los autores siempre trabajamos dentro de una red extensiva de amigos y colegas, quienes aportan sus cr&iacute;ticas, sus sugerencias, y su apoyo moral durante el largo proceso de hacer un libro. Adem&aacute;s, los archivistas y los bibliotecarios de las instituciones que guardan las fuentes proporcionan servicios indispensables. Finalmente, las instituciones que publican los libros &#151;en este caso la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, El Colegio de Michoac&aacute;n, El Colegio de San Luis, la Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca y el Congreso del Estado de Oaxaca&#151; hacen posible su aparici&oacute;n. En particular, quiero agradecerle a Carlos S&aacute;nchez Silva, quien, adem&aacute;s de ayudarme como excelente colega en historia y como excelente archivista, se encarg&oacute; de impulsar y organizar esta edici&oacute;n mexicana del libro. Sin Carlos, esta versi&oacute;n ser&iacute;a todav&iacute;a un sue&ntilde;o en vez de una realidad. Tambi&eacute;n en esta ocasi&oacute;n quiero agradecerle a Brian Connaughton, con quien tengo una serie de deudas que empezaron hace m&aacute;s de veinticinco a&ntilde;os &#151;cuando era mi profesor en la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico&#151;, las cuales contin&uacute;an increment&aacute;ndose gracias a su ayuda en la organizaci&oacute;n de este libro y, por supuesto, sus comentarios. Finalmente, le agradezco a Edgar Mendoza por su participaci&oacute;n y sus aportaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este libro pretendo analizar el significado de la pol&iacute;tica para la gente de los grupos marginados en la segunda mitad del siglo XVIII y la primera mitad del XIX. Es &#151;en cierto sentido&#151; una historia pol&iacute;tica de grupos que casi siempre aparecen en los libros como los sujetos de la historia social o la etnohistoria. La gente urbana de escasos medios y los campesinos ind&iacute;genas ten&iacute;an una importancia demogr&aacute;fica dominante en ese entonces, pero este hecho emp&iacute;rico no se refleja en las p&aacute;ginas de la historia pol&iacute;tica de la &eacute;poca, una historia poblada de gente m&aacute;s famosa, como los virreyes, los l&iacute;deres insurgentes, los generales, los intelectuales y los pol&iacute;ticos. Lo que se observa en este libro y otros similares es que la gente de escasos medios participaba en la pol&iacute;tica, utilizando una amplia serie de t&eacute;cnicas, incluyendo los procesos judiciales, las quejas administrativas, las rebeliones, las alianzas, y hasta las elecciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, en este libro analizo c&oacute;mo los cambios a largo plazo en la cultura pol&iacute;tica de las &eacute;lites modificaron la manera en que los marginados participaban en la pol&iacute;tica. Estos cambios empezaron con la Ilustraci&oacute;n y las Reformas Borb&oacute;nicas, y siguieron con el liberalismo espa&ntilde;ol, la Independencia y el republicanismo hasta la Reforma. Con cada paso se modific&oacute; aun m&aacute;s la manera en la que las &eacute;lites justificaban tanto su poder pol&iacute;tico como la jerarqu&iacute;a social. Los plebeyos urbanos y los campesinos ind&iacute;genas ten&iacute;an que reaccionar frente a estos cambios, porque la pol&iacute;tica &#151;en la definici&oacute;n amplia de la palabra&#151; sigui&oacute; siendo importante para ellos. &iquest;C&oacute;mo hac&iacute;an sus argumentos? &iquest;Cu&aacute;les eran sus t&aacute;cticas? En este caso concluyo que hab&iacute;a cambios importantes en la cultura pol&iacute;tica popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los plebeyos de la ciudad de Oaxaca vieron una oportunidad en el igualitarismo de las nuevas ideas. Quer&iacute;an destruir la preocupaci&oacute;n de la sociedad colonial con las desigualdades de raza y de familia. Por ello, pretend&iacute;an construir una cultura pol&iacute;tica que valoraba el talento y desempe&ntilde;o m&aacute;s que los or&iacute;genes. Vieron las elecciones locales como su arma m&aacute;s importante, y participaron en &eacute;stas con entusiasmo. El resultado fue un conflicto muy fuerte entre dos partidos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los ind&iacute;genas del distrito de Villa Alta la situaci&oacute;n era m&aacute;s complicada. Algunos intentaron usar las nuevas normas republicanas para reducir el poder de los ancianos, pero fracasaron. Los pueblos ten&iacute;an m&aacute;s &eacute;xito en eliminar los privilegios hereditarios de algunas de sus familias. Sin embargo, los ind&iacute;genas pod&iacute;an conservar cierta autonom&iacute;a pol&iacute;tica y cultural, una autonom&iacute;a que les favorec&iacute;a y que sigue siendo importante en la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al analizar los dos casos, es importante destacar que los cambios en la cultura pol&iacute;tica dominante &#151;que empezaron con la Ilustraci&oacute;n&#151; eran importantes para los dos grupos: los campesinos ind&iacute;genas y los plebeyos urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los comentarios de Edgar Mendoza y Brian Connaughton me permitieron pensar en la importancia que tienen las decisiones iniciales sobre una investigaci&oacute;n para determinar el resultado final. Brian Connaughton comenta sobre la gran diferencia en forma que hay entre mi primer libro y &eacute;ste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inici&eacute; mi investigaci&oacute;n sobre el estado de Guerrero durante mis estudios de posgrado despu&eacute;s de tomar un seminario sobre las rebeliones rurales en Am&eacute;rica Latina con John Coatsworth. Desde el principio de la investigaci&oacute;n, me llam&oacute; mucho la atenci&oacute;n que no hab&iacute;a suficientes estudios sobre las alianzas que los campesinos hicieron con otros grupos y su influencia en la pol&iacute;tica. As&iacute; decid&iacute; investigar este problema en Guerrero, donde hab&iacute;a una participaci&oacute;n campesina decisiva en la guerra de Independencia, la Revoluci&oacute;n de Ayutla y varios otros movimientos. De esta manera tom&oacute; forma el libro. El enfoque se centr&oacute; en la violencia social y las alianzas entre grupos, mostrando c&oacute;mo los campesinos ejercieron una influencia notable en la formaci&oacute;n del Estado nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las decisiones iniciales respecto a la investigaci&oacute;n que culmin&oacute; en este libro eran, hasta cierto punto, motivadas por las inquietudes que me surgieron durante el estudio previo. Durante el trabajo sobre Guerrero, observ&eacute; que las alianzas s&oacute;lo eran posibles porque hab&iacute;a cierto acercamiento entre los discursos de los campesinos y los de una parte de la &eacute;lite regional. Usaban ideas sobre el pasado y el futuro para construir lo que considero un federalismo popular. Era muy interesante ver en esto el impacto de la Ilustraci&oacute;n, la Independencia y el republicanismo. Estaba claro que hubo cierto cambio en la cultura pol&iacute;tica. Sin embargo, pensaba que este impacto se hab&iacute;a intensificado por las guerras civiles y las rebeliones. Para mi segundo libro, revis&eacute; si hubo un cambio considerable en la cultura pol&iacute;tica popular en una regi&oacute;n m&aacute;s tranquila. Quise constatar si en la pol&iacute;tica cotidiana y pac&iacute;fica hubo interpretaciones de estas innovaciones ideol&oacute;gicas. Tambi&eacute;n quer&iacute;a trabajar en una regi&oacute;n donde los archivos se hubieran preservado mejor. En Guerrero abarqu&eacute; todo el estado, lo que limitaba mi conocimiento de cualquier situaci&oacute;n en particular o de alg&uacute;n distrito en espec&iacute;fico. Por ello, consider&eacute; que ser&iacute;a mejor centrarme en un &aacute;rea m&aacute;s peque&ntilde;a, para entender mejor los detalles finales de los sucesos, los ambientes y las personas. Finalmente, quer&iacute;a trabajar en una regi&oacute;n donde pudiera investigar un &aacute;rea rural e ind&iacute;gena y compararla con una ciudad. Por estas dos razones eleg&iacute; Oaxaca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n de los archivos en Oaxaca me llev&oacute; muy pronto a escoger el distrito de Villa Alta. Supe que hab&iacute;a un programa bajo el cual el gobierno del estado estaba rescatando los archivos judiciales de los distritos y concentr&aacute;ndolos en uno solo, central&#45;judicial, en la capital del estado. De &eacute;stos hab&iacute;a dos que ten&iacute;an &iacute;ndices y que eran a la vez muy grandes, los de Teposcolula y Villa Alta. Rodolfo Pastor escribi&oacute; un libro muy interesante utilizando el de Teposcolula, donde trata algunos de los temas que me interesaban. Por ello escog&iacute; trabajar sobre Villa Alta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa decisi&oacute;n tuvo resultados inesperados. Los documentos judiciales sobre Villa Alta eran impresionantes en n&uacute;mero y calidad; el distrito ten&iacute;a 112 pueblos ind&iacute;genas y &#151;como Edgar Mendoza se&ntilde;ala&#151; all&iacute; estaban representados varios grupos ling&uuml;&iacute;sticos. La gran mayor&iacute;a de estos pueblos son peque&ntilde;os y existen en varios nichos ecol&oacute;gicos. Al principio ten&iacute;a la intenci&oacute;n de buscar y consultar los archivos municipales, pero s&oacute;lo hubiera sido posible revisar una parte peque&ntilde;a, por ello nunca pude construir una esquematizaci&oacute;n metodol&oacute;gica que me permitiera justificar la elecci&oacute;n de &eacute;stos. Adem&aacute;s, el n&uacute;mero de pueblos limitaba las posibilidades de reconstruir los datos biogr&aacute;ficos de los pol&iacute;ticos e ind&iacute;genas, trazando, por ejemplo, las relaciones familiares, algo que algunos historiadores como Claudia Guarisco y Michael Ducey han hecho con bastante &eacute;xito en otras regiones. Con m&aacute;s de cien pueblos y un siglo hubiera sido simplemente imposible.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trabajar todo un distrito tambi&eacute;n ten&iacute;a consecuencias en cuanto al tema de la diversidad &eacute;tnica y ling&uuml;&iacute;stica. Casi cien por ciento de los documentos disponibles se hab&iacute;an escrito en espa&ntilde;ol, y todos se hab&iacute;an presentado ante jueces que operaban dentro de una cultura pol&iacute;tica y judicial muy hispanizada. Por ello, era imposible detectar diferencias entre las pr&aacute;cticas e ideas pol&iacute;ticas de los grupos &eacute;tnicos. Al respecto, cabe mencionar que los espa&ntilde;oles y sus sucesores mexicanos ten&iacute;an algunas ideas sobre el tema. Sobre todo opinaban que los mixes eran m&aacute;s salvajes y menos civilizados que otros grupos. Sin embargo, los mixes claramente compart&iacute;an los rasgos generales de &eacute;stos, por ejemplo el sistema de cargos, el prestigio de los ancianos, etc&eacute;tera. Es posible que en una investigaci&oacute;n m&aacute;s detallada sobre el asunto &#151;sobre todo utilizando los archivos municipales&#151; se encontrar&iacute;an diferencias importantes entre las culturas pol&iacute;ticas de los distintos grupos &eacute;tnicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las imprecisiones de vocabulario que Edgar Mendoza detecta no son fruto de las decisiones iniciales, sino del proceso de edici&oacute;n. &Eacute;sta es una traducci&oacute;n de la edici&oacute;n estadounidense. Cuando escrib&iacute; la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol utilic&eacute; ciertos t&eacute;rminos que se usan en la academia estadounidense; entre ellos, el m&aacute;s importante es <i>comunidad ind&iacute;gena</i>, que se usa para distinguir los pueblos de ind&iacute;genas. Cuando los traductores hac&iacute;an la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol, este t&eacute;rmino qued&oacute; en el texto, aunque en la Nueva Espa&ntilde;a del siglo XVIII se reservaba para los bienes de la comunidad. As&iacute;, su uso en el libro &#151;hasta cierto punto y sobre todo en los cap&iacute;tulos 2 y 3&#151; es un anacronismo. El uso de <i>distrito</i> es fruto de otra decisi&oacute;n. Como se&ntilde;ala Edgar Mendoza, las expresiones que se usaban para esa &aacute;rea cambiaban a trav&eacute;s del tiempo, de <i>alcald&iacute;a mayor</i> a <i>subdelegaci&oacute;n</i> y de &eacute;sta a <i>departamento</i>, etc&eacute;tera. Sin embargo, decid&iacute; que para el p&uacute;blico estadounidense no muy especializado era necesario simplificar la nomenclatura, y as&iacute; utilic&eacute; el t&eacute;rmino <i>distrito</i> en todos los cap&iacute;tulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a las diferencias entre mis interpretaciones y la de Luis Alberto Arrioja, la explicaci&oacute;n radica en que culmin&eacute; la preparaci&oacute;n de mi libro en 2004, y &eacute;l termin&oacute; su tesis en 2008. Despu&eacute;s de 2004 tuve la oportunidad de leer algunos art&iacute;culos suyos, pero no detect&eacute; contradicciones entre ambas obras. Espero la publicaci&oacute;n del libro que resulte de su tesis para observar las diferencias. En particular quiero ver si las cabeceras de las cuales habla Edgar Mendoza en su comentario aqu&iacute; son de doctrina o parroquia en vez de cabeceras de rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando alguna distancia de la investigaci&oacute;n, quiero comentar un poco sobre lo que logr&eacute; y lo que no. Hay una versi&oacute;n de la historia mexicana que privilegia la idea de que hubo en verdad poco cambio en la cultura y el papel pol&iacute;ticos de los marginados antes de la Reforma o &#151;en algunas versiones&#151; la Revoluci&oacute;n misma. Creo que esta manera de ver la &eacute;poca naci&oacute; durante la Reforma, cuando los liberales quer&iacute;an decir que M&eacute;xico segu&iacute;a siendo una sociedad colonial. Considero que hasta cierto punto la versi&oacute;n renace en momentos importantes de la historia pol&iacute;tica mexicana, cuando los cr&iacute;ticos quieren enfatizar la desigualdad econ&oacute;mica y la poca participaci&oacute;n efectiva que las personas de escasos recursos tienen en la pol&iacute;tica. As&iacute; se ve la misma idea en algunos de los intelectuales de la &eacute;poca de la Revoluci&oacute;n mexicana o en ciertos an&aacute;lisis del movimiento neozapatista de Chiapas, quienes opinaban que la Revoluci&oacute;n misma no hab&iacute;a llegado al estado de Chiapas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los logros de este libro es mostrar que, hasta la primera mitad del siglo XIX, esta idea de una cultura pol&iacute;tica inm&oacute;vil y una jerarqu&iacute;a social congelada es poco precisa. Esto no quiere decir que hubo una participaci&oacute;n pol&iacute;tica muy abierta y democr&aacute;tica de parte de los pobres en el siglo XIX, ni que la desigualdad social no continuaba. Lo que s&iacute; muestra es que las jerarqu&iacute;as, en vez de seguir sin cambio, se ten&iacute;an que rehacer continuamente, utilizando nuevos conceptos y t&aacute;cticas pol&iacute;ticas. El proceso les dio a los subalternos oportunidades y les present&oacute;, a la vez, amenazas. Sobre todo, modific&oacute; la manera en que hicieron la pol&iacute;tica. Me parece que este proceso sigue hasta nuestros d&iacute;as, y es muy importante que lo entendamos como un cambio continuo. Sin este conocimiento nunca ser&aacute; posible hacer un M&eacute;xico &#151;y un mundo&#151; m&aacute;s justo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Promet&iacute; tambi&eacute;n decir algo sobre lo que no pude hacer. Creo que una de las mejores cualidades de este tipo de investigaci&oacute;n es tambi&eacute;n una debilidad muy fuerte. Considero que es imposible el an&aacute;lisis de la participaci&oacute;n &#151;o la cultura&#151; pol&iacute;tica de la gente marginada con un estudio a escala nacional. Es necesario investigar a fondo en archivos regionales para entender las particularidades de sus vidas y sus posibilidades pol&iacute;ticas. Adem&aacute;s, hay mucho m&aacute;s documentaci&oacute;n sobre la gente de escasos medios en los archivos regionales. As&iacute;, se termina con un libro que tiene un nombre geogr&aacute;fico en el t&iacute;tulo, en este caso, Oaxaca. La investigaci&oacute;n local es el alma de este tipo de trabajo. Sin embargo, es al mismo tiempo una debilidad, pues, finalmente, al ser una especie de historia regional, es posible marginar el estudio en la historiograf&iacute;a nacional. Los lectores pueden pensar que lo que pas&oacute; en Oaxaca no era com&uacute;n, que era un caso excepcional. Por supuesto, podr&iacute;amos seguir armando proyectos de investigaci&oacute;n en distintas regiones, viendo el mismo fen&oacute;meno. Hay, por ejemplo, algunos libros colectivos que siguen este patr&oacute;n. No obstante, tengo la sensaci&oacute;n de que algunas veces los estudios regionales se ven como algo aparte de la narrativa hist&oacute;rica nacional. El ambiente intelectual del pa&iacute;s sigue siendo hasta cierto punto chilango&#45;c&eacute;ntrico, y no s&eacute; cu&aacute;l ser&iacute;a una soluci&oacute;n adecuada al hecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no quise ser tan pesimista. Escog&iacute; el oficio de historiador hace cerca de treinta a&ntilde;os, y empec&eacute; mi primera investigaci&oacute;n en la historia de M&eacute;xico hace m&aacute;s de veinticinco. Es mucho tiempo. A pesar de ello, mi entusiasmo sigue siendo muy fuerte, y creo que de hecho lo es m&aacute;s ahora que nunca. La historia nos da una oportunidad indispensable, la de escuchar a los muertos, a nuestros antepasados, para entender el mundo en el que hoy vivimos. Rescatamos sus hechos y sus voces, los interpretamos y comunicamos nuestras interpretaciones a un p&uacute;blico que puede hacer su propia historia, por sus hechos en la vida del siglo XXI. Es un oficio incre&iacute;ble, algo que parece m&aacute;s de ciencia ficci&oacute;n que de la vida cotidiana. No hay nada igual en el mundo. Los dejo con esa idea.</font></p>      ]]></body>
</article>
