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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La revolución en la memoria: las haciendas y el general Herminio Chavarría en Iztapalapa]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Nota</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La revoluci&oacute;n en la memoria: las haciendas y el general Herminio Chavarr&iacute;a en Iztapalapa<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Norma Ang&eacute;lica Castillo Palma*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa. *</i> <a href="mailto:kikamex58@gmail.com">kikamex58@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El levantamiento revolucionario en Iztapalapa deriv&oacute; de los conflictos por tierras y aguas entre los habitantes de los pueblos y las haciendas comarcanas. Se habla tambi&eacute;n de la necesidad de algunos campesinos para complementar sus ingresos trabajando en las cosechas de dichas propiedades. En el discurso de los campesinos zapatistas de Iztapalapa tambi&eacute;n se exaltan las golpizas propinadas por los mayordomos como una de las razones para levantarse. Se identifica bien a los hacendados detr&aacute;s del maltrato y la mala paga, en contraste con los propietarios mexicanos. De manera que a los hacendados &#151;espa&ntilde;oles por ser mayor&iacute;a en la regi&oacute;n&#151;, se les equipara "entre otras cosas", con un enemigo poderoso y odiado, ya que la mayor parte de los entrevistados tendieron a se&ntilde;alar a los espa&ntilde;oles como los propietarios m&aacute;s abusivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es de extra&ntilde;arse que algunos de los informantes describieran que entre las primeras acciones que realizaron las milicias zapatistas se encontraran el saqueo, el rapto y la destrucci&oacute;n en algunas haciendas, en particular la sucedida en Aztahuac&aacute;n, donde la respuesta de la milicias oficiales fue el ataque y quema del pueblo, provocando que tuvieran que estar refugiarse en Tecomitl alejados de su pueblo por m&aacute;s de siete meses.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Cerro de la Estrella, Aztahuac&aacute;n y Culhuac&aacute;n parecen haber sido los campos de batalla m&aacute;s reconocidos. El cerro fue quiz&aacute;s el primer punto de disputa, ganado en primer t&eacute;rmino por los zapatistas y posteriormente por los federales, donde estuvieron apostados, para luego ocupar tambi&eacute;n la hacienda de la Pur&iacute;sima.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n presento los antecedentes de los conflictos por la tierra y el agua, seguidos de los testimonios de los campesinos zapatistas entorno al levantamiento y su general Herminio Chavarr&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ANTECEDENTES DE LOS CONFLICTOS POR LA TIERRA Y EL AGUA ENTRE PUEBLOS Y HACIENDAS EN IZTAPALAPA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los conflictos entre barrios, pueblos con haciendas y ranchos se remontan al siglo XVIII, como el que sucedi&oacute; entre el pueblo de San Lorenzo Tezonco y la hacienda de San Nicol&aacute;s Tolentino, cuyos due&ntilde;os pretend&iacute;an impedir la pesca en una laguna cuyos linderos compartidos.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Una disputa semejante ocurri&oacute; en 1776 entre los indios del pueblo de Culhuac&aacute;n y don Francisco Manuel S&aacute;nchez de Tagle &#151;due&ntilde;o de las haciendas de los Dolores, San Antonio y de la Estrella&#151;, debido a que sus mayordomos pretend&iacute;an prohibirles la pesca en la laguna de San Juan Evangelista (Culhuac&aacute;n).<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este conflicto por el usufructo de la laguna con indios de los alrededores del Cerro de la Estrella, sucedi&oacute; porque el agua llegaba a la orilla del cerro y casi tres cuartas partes de &eacute;ste eran propiedad de la hacienda de la Estrella y de los ranchos anexos<sup><a href="#notas">4</a></sup> &#151;como se desprende del deslinde de tierras&#151;. La parte norte del Cerro de la Estrella era propiedad de los indios de Aztahuac&aacute;n y otra secci&oacute;n de los herederos de Jer&oacute;nimo de Rueda Moctezuma, cacique de Iztapalapa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las disputas por l&iacute;mites y el usufructo de los potreros conduc&iacute;an a inspecciones para levantar los linderos y &eacute;stas, a su vez, a la elaboraci&oacute;n de planos y mapas que eran dibujados con sumo detalle, a veces con los dibujos de las casas y vecinos. De este modo, pueden verse los deslindes a partir de los que dibujaron las mojoneras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro conflicto se present&oacute; con la hacienda de Dolores, en este caso la disputa mediaba una salitrera.<sup><a href="#notas">5</a></sup> La explotaci&oacute;n del salitre tambi&eacute;n se encontraba regulada, incluso ciertos terrenos ya conocidos como salitreras pod&iacute;an ser arrendados en algunas fracciones o por temporadas a espa&ntilde;oles pues, algunas propiedades como Tequequispan, eran parte de los bienes de comunidad del pueblo de Culhuac&aacute;n, cuyas ganancias financiaban los gastos de su iglesia.<sup><a href="#notas">6</a></sup> En muchas ocasiones se solicitaba a los alcaldes mayores que intervinieran para que los gobernadores de rep&uacute;blica no impidieran a los indios beneficiarse con la pesca, la obtenci&oacute;n del tequesquite, la caza de los patos o la extracci&oacute;n de piedra.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que entre 1825 y 1828 se crearon comisiones para repartir los bienes de las antiguas parcialidades &#151;y se realizaron algunas ventas de sus bienes comunales, por lo general, potreros y salitreras&#151; se debi&oacute; dar marcha atr&aacute;s al proceso en virtud de las m&uacute;ltiples protestas. No obstante, algunos bienes fueron vendidos. Por esa raz&oacute;n, los pueblos en &eacute;ste como otros casos trataron de preservar la integridad de sus bienes.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los caudales de los bienes comunales de los pueblos de Iztapalapa cabe se&ntilde;alar, a guisa de ejemplo, que el pueblo de Culhuac&aacute;n deb&iacute;a recibir r&eacute;ditos (s&oacute;lo como renta fija) de 12 000 pesos por un censo perpetuo que reconoc&iacute;a la testamentar&iacute;a de Francisco S&aacute;nchez de Tagle<sup><a href="#notas">9</a></sup> sobre la hacienda de Dolores en esa jurisdicci&oacute;n, as&iacute; como de lo producido en los restantes pueblos y barrios por el arrendamiento de sus respectivos potreros.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Culhuac&aacute;n pose&iacute;a una salitrera, mientras que en Mexicalcingo e Iztapalapa exist&iacute;an potreros, entre otros los de Tequiquixpan (o Tequiquispan),<sup><a href="#notas">11</a></sup> y el de Atzoloacan (Axoloacan) los cuales rentaban. Entre 1805 y 1806, el pueblo deb&iacute;a recibir por el arriendo del potrero de "Tequiquixpan el grande" 460 pesos.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Desde el inicio de la aplicaci&oacute;n de la reforma sobre los bienes de comunidad de los pueblos, los administradores descontaban y agregaban cargos por sus servicios, algunos hu&iacute;an con desfalcos o adjudicaban a quienfuera y a cualquier precio el arriendo de los potreros de los pueblos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de la Ley Lerdo de 1856 afect&oacute; a las tierras y a las comunidades que estaban arrendadas, sobre todo a los pueblos de Iztapalapa que eran la mayor&iacute;a. La ley dict&oacute; que los:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; bienes de las corporaciones civiles o eclesi&aacute;stica de la rep&uacute;blica se adjudicar&aacute;n en propiedad a los que los tienen arrendados por el valor correspondiente a la renta que en la actualidad, pagan , calculada como r&eacute;dito al seis por ciento anual.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de entonces se observ&oacute; la acci&oacute;n de algunos especuladores que buscaron denunciar los bienes para su beneficio personal y conseguir el acaparamiento de buenas porciones de los potreros y otros bienes comunales que los pueblos del Distrito Federal arrendaban. En esa perspectiva se observa c&oacute;mo Victoriano S&aacute;nchez adquiri&oacute; bienes de San Marcos Mexicalcingo por 29 166.66 pesos, mientras que Joaqu&iacute;n Mar&iacute;a Anzorena primero adquiri&oacute; y despu&eacute;s traspas&oacute; bienes por 19 566 pesos a Manuel Pasalagua, por concepto de potreros y salinas de Mexicalcingo, Tlascultitlan, la Resurrecci&oacute;n y San Francisco Tultengo.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo en San Juanico Nextipac, La Magdalena Atlazolpa y Aculco algunos habitantes, pudieron concurrir a la subasta con 11 000 pesos para obtener los bienes de su comunidad, lo que significa que s&oacute;lo en esos casos dichos bienes pasaron a manos de residentes locales, en lugar de hacendados o especuladores como ocurri&oacute; en el resto de Mexicalcingo e Iztapalapa.<sup><a href="#notas">15</a></sup> Esta particular estrategia fue se&ntilde;alada por Andr&eacute;s Lira, para estos peque&ntilde;os pueblos que pertenec&iacute;an, en cuanto a su jurisdicci&oacute;n religiosa, a Iztacalco.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a las adjudicaciones en Iztapalapa, Cristina Monta&ntilde;o se&ntilde;ala que los tres potreros de la localidad: la Cortadura, la Albarrada y la Albarradita, que el Ayuntamiento arrendaba a particulares, fueron fraccionados para despu&eacute;s venderlos, tambi&eacute;n a particulares, de modo que una parte de esos terrenos sirvi&oacute; para el establecimiento de ranchos, mientras que otros sirvieron para engrosar la hacienda de la Pur&iacute;sima.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Para Monta&ntilde;o, dichas propiedades "fueron enajenadas por el doctor Mariano G&aacute;lvez en 1860 quien formul&oacute; la demanda sin consultar al pueblo".<sup><a href="#notas">18</a></sup> Posteriormente, aparece como propietario de esos potreros el se&ntilde;or Francisco de Paula Arias, quien en 1882 logr&oacute; prolongar "el plazo para la redenci&oacute;n de capital que reconoce por el potrero de la Cortadura al ayuntamiento de Iztapalapa".<sup><a href="#notas">19</a></sup> De acuerdo con Monta&ntilde;o, Francisco Arias vendi&oacute; a su vez algunas fracciones de estos potreros a la familia Fragoso, la cual era propietaria de la hacienda de la Pur&iacute;sima.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La condici&oacute;n legal de algunos terrenos y potreros afectados por la Ley de Desamortizaci&oacute;n se ha derivado, por el momento, de documentaci&oacute;n posterior. Entre la informaci&oacute;n se encuentran los alegatos de los herederos de la Pur&iacute;sima ante la afectaci&oacute;n de su propiedad por la demanda de restituci&oacute;n al pueblo de Iztapalapa y las demandas de restituci&oacute;n de tierras de los pobladores de dicho lugar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1919 los propietarios de la Pur&iacute;sima alegaban que los potreros de la Albarrada, la Cortadura (el mayor) y la Albarradita deb&iacute;an considerarse leg&iacute;timos "bienes de manos muertas", y que por esa raz&oacute;n fueron afectados al encontrarse legalmente comprendidos en la Ley del 25 de junio de 1856. Debido a que dichos terrenos pertenecieron al com&uacute;n de los vecinos de Iztapalapa, no eran "exidos", sino que una fracci&oacute;n era de los bienes de propios (comunidad) del Ayuntamiento, mientras que otra parte era leg&iacute;tima propiedad del curato de Iztapalapa (bienes del clero).<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monta&ntilde;o menciona a Plutarco S&aacute;nchez y Francisco de Paula Arias entre los principales especuladores de las tierras de Iztapalapa. Estos personajes pose&iacute;an haciendas y se dedicaron a especular con los terrenos comunes, algunos de los cuales revendieron posteriormente.<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de las diversas transacciones relacionadas con los terrenos de potreros, los intereses de la familia Arias se mantuvieron ligados a la tierra de Iztapalapa durante casi 90 a&ntilde;os, pues el se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez &#151;quien particip&oacute; en la revoluci&oacute;n&#151;, record&oacute; que el due&ntilde;o de la hacienda de San Nicol&aacute;s Tolentino, en la que trabaj&oacute; hasta 1913, era Francisco Arias.<sup><a href="#notas">23</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s Lira menciona que durante el proceso de desamortizaci&oacute;n un abogado aconsej&oacute; a los vecinos de los pueblos que denunciaran las irregularidades de sus propios potreros. Monta&ntilde;o anota que los 18 vecinos, a cuyo nombre se remataron los potreros de San Juanico Nextipac, Aculco y La Magdalena vendieron, a causa de la pobreza a Victoriano S&aacute;nchez &#151;quien tambi&eacute;n hab&iacute;a comprado los potreros de Mexicalcingo e Iztapalapa&#151; parte de los cuatro potreros de esos pueblos: Apatlaco, Aculco, La Magdalena y Tetlalpa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El dato m&aacute;s importante que se&ntilde;ala Lira respecto a los beneficiarios de las tierras con la Ley de Desamortizaci&oacute;n es que muchos de ellos dejaron de pagar regularmente y, si acaso lo hac&iacute;an, era al gobierno de sus ayuntamientos, debido a la presi&oacute;n. Mientras tanto, los gastos se solventaban con el producto de los antiguos arrendamientos y, posteriormente, con los pagos parciales.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1868 los capitales de las extintas parcialidades formaron parte de la administraci&oacute;n municipal y continuaron redimi&eacute;ndose hasta 1896. En esos a&ntilde;os se estableci&oacute; que sus caudales fueran utilizables &uacute;nicamente para financiamiento escolar o beneficencia, dejando a los particulares de los pueblos el mantenimiento de sus festividades por cooperaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA REVOLUCI&Oacute;N EN LA MEMORIA:</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS HACIENDAS Y EL GENERAL HERMINIO CHAVARR&Iacute;A</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La peque&ntilde;a propiedad y una parte de la propiedad comunal &#151;tenida como chinampas que iban ganando terreno a la laguna de Mexicalcingo&#151; coexist&iacute;an con haciendas, ranchos, establos y alfalfares. Debe recordarse que de ese modo se tendi&oacute; a ganar terreno a los lagos de manera muy temprana. Por otra parte, el fraccionamiento de las propiedades de los cacicazgos, la mortalidad ind&iacute;gena y la compra&#150;venta de tierras indias tambi&eacute;n dieron lugar a la expansi&oacute;n de las haciendas y estancias ganaderas en un proceso que ocurri&oacute; a lo largo de los siglos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las remembranzas en torno a las haciendas y los hacendados se presentan, especialmente, entre quienes trabajaron en ellas o los que convivieron con quienes all&iacute; trabajaron. El se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez detall&oacute; que "las haciendas de por aqu&iacute; &#91;...&#93; eran San Juan de Dios, el rancho del Tecomate, el San Antonio Coapa, Xotepingo, La Natividad, la hacienda de la Piedad, &iexcl;puro espa&ntilde;ol!, &iexcl;puros espa&ntilde;oles!".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pueblo de Iztapalapa las personas que eran octogenarias en la d&eacute;cada de 1990 recordaban el emplazamiento de los ranchos, establos y haciendas vecinas a los barrios de San Lucas, la cabecera de la municipalidad: "hab&iacute;a cuatro haciendas &#91;cercanas al pueblo de&#93; Iztapalapa: La de San Antonio, la de la Esmeralda, La casa verde, y la de Rosales, donde actualmente est&aacute;n las colonias: Sector Popular, Escuadr&oacute;n 201 y H&eacute;roes de Churubusco".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recuerdos de los vecinos de los pueblos de Culhuac&aacute;n describieron a la hacienda de Coapa propiedad de la familia Escand&oacute;n Buch:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ten&iacute;a membrillos, capulines. Se sembraba coliflor. Crec&iacute;a grande el ma&iacute;z, r&aacute;bano, lechuga. Un pe&oacute;n &#91;ah&iacute;&#93; ganaba 20 centavos al d&iacute;a por la pizca. Le alcanzaba, las cosas val&iacute;an centavos, dos centavos de manteca, chiles verdes, as&iacute;. &Iacute;bamos a traer yerbitas para comer, quintoniles. Se llevaban las verduras en canoas. Era agua limpia, cristalina, no como ahora, que est&aacute; sucia, huele mal. Ya todo est&aacute; muy sucio. Se acab&oacute; todo.</font></p> </blockquote>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sh/v11n21/a7f1.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sh/v11n21/a7f2.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sh/v11n21/a7f3.jpg"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sh/v11n21/a7f4.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen del trabajo en las haciendas &#151;narrada por todos los informantes&#151; describe situaciones muy dif&iacute;ciles ocasionadas por los malos tratos a los que eran sometidos los peones porque "los capataces de la hacienda lo chicoteaban a uno cuando no se apuraba". La mayor parte de los entrevistados ten&iacute;a la opini&oacute;n de que casi todos los propietarios de las haciendas de la regi&oacute;n eran espa&ntilde;oles:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces los espa&ntilde;oles eran los due&ntilde;os de las haciendas. No los puedo ver porque nos trataban como bestias; &#91;por esto&#93; me naci&oacute; mucho odio contra los espa&ntilde;oles porque tendiendo planta de remolachas, los mayores, iban clavando la planta y si no avanzaban los golpeaban.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la siembra o cosecha se avanzaba en los surcos por dos kil&oacute;metros y se com&iacute;a muy poco: legumbres con dos o tres tortillas, que muchas veces se llevaban desde la casa, "se comenzaba desde las siete de la ma&ntilde;ana y termin&aacute;bamos al caer el sol".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Agust&iacute;n P&eacute;rez, de Culhuac&aacute;n, afirm&oacute; que en la hacienda de Coapa tambi&eacute;n los hacendados eran espa&ntilde;oles:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El due&ntilde;o creo que se llamaba Miranda. Se acostumbraba que un adulto fuera por delante del surco y los muchachos iban detr&aacute;s. Cuando los grandes quer&iacute;an hacer maldad no dejaban mazorcas y al final, a los que ten&iacute;an menos les daban de chicotazos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En algunas haciendas el pago era un poco m&aacute;s alto y la jornada menos larga como en la hacienda de San Nicol&aacute;s, seg&uacute;n el relato del se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez. Record&oacute; que en 1913, el due&ntilde;o de la hacienda de San Nicol&aacute;s Tolentino era Francisco Arias: "ese se&ntilde;or era mexicano, pagaba m&aacute;s que los espa&ntilde;oles, daba 50 centavos y ah&iacute; se entraba m&aacute;s tarde a las ocho de la ma&ntilde;ana. No, con los espa&ntilde;oles se trabajaba de sol a sol. Esos pagaban 36 centavos". A decir del se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez, de Tezonco, el resentimiento por el maltrato frente a la opulencia de los hacendados movi&oacute; a algunos en Tezonco y Aztahuac&aacute;n a levantarse en armas con Zapata. Al conocer la formaci&oacute;n de grupos de apoyo entre los pueblos del oriente de la cuenca del Valle de M&eacute;xico alrededor del general Herminio Chavarr&iacute;a, los federales quemaron su pueblo y su casa ubicados en Aztahuac&aacute;n. Al quedarse sin propiedades, muchos huyeron de su pueblo hacia Tec&oacute;mitl, y hasta oy&oacute; decir a su padre "Zapata no me defiende". Sin embargo, el se&ntilde;or P&eacute;rez consider&oacute; que s&oacute;lo las armas pod&iacute;an resguardar a su pueblo. Como muchos j&oacute;venes de los pueblos de Iztapalapa, se uni&oacute; con 30 hombres y se fueron con las fuerzas del general Herminio Chavarr&iacute;a en Aztahuac&aacute;n siendo a&uacute;n muy joven.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or P&eacute;rez relat&oacute; que los zapatistas estaban atrincherados en el puente de Garay y arriba del Cerro de la Estrella, cerca del pueblo de Tezonco, con toda la artiller&iacute;a. En ese tiempo, durante casi cuatro a&ntilde;os, el pueblo de San Lorenzo sufri&oacute; mucho, les quemaron las casas y anduvieron errantes, el se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez y su familia se fueron a refugiar a San Antonio Tec&oacute;mitl con un t&iacute;o llamado Rosal&iacute;o P&eacute;rez. Desde ah&iacute; el t&iacute;o ve&iacute;a c&oacute;mo estaban las cosas y les dec&iacute;a si pod&iacute;an regresar. El se&ntilde;or P&eacute;rez describi&oacute; el maltrato como la raz&oacute;n para tomar las armas:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me dol&iacute;a, como sent&iacute;a mi dolor, porque los espa&ntilde;oles nos trataban como bestias, muy mal, con el chicote, con el maitete. Por eso nos fuimos, los del pueblo, nos levantamos 30 hombres con el teniente coronel Lorenzo Serrano.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El coronel Serrano depend&iacute;a del general Herminio Chavarr&iacute;a de Aztahuac&aacute;n, entonces se fueron con los zapatistas y de eso nos dijo, "tengo un cielo de recuerdos".</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el relato en torno a las vivencias personales del se&ntilde;or P&eacute;rez con las milicias zapatistas en Iztapalapa y sus pueblos comarcanos, &eacute;l mismo se relaciona con los generales con quienes se enlist&oacute; y combati&oacute;:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anduve con mi general Herminio Chavarr&iacute;a de Santa Mar&iacute;a Aztahuac&aacute;n desde Cuautla Morelos &#91;hasta ac&aacute;&#93;". Al general Chavarr&iacute;a lo mataron en el mercado de Culhuac&aacute;n. Me fui de zapatista por el miedo de que nos mataran aqu&iacute;. Casi todos fuimos zapatistas. Yo anduve de chamaco, ten&iacute;a yo 15 a&ntilde;os.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con lo dicho por los testigos, el carrancismo estaba en el Cerro del Pe&ntilde;&oacute;n: "todo por aqu&iacute; estaba el zapatismo. Y los zapatistas iban y ven&iacute;an, iban y ven&iacute;an, y por fin los echaron cuando entraron los carrancistas que vinieron de Texcoco". Cuando salieron los zapatistas, algunos se fueron para Iztapalapa, otros por los Reyes, otros para tierra caliente:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros llegamos a Yecapixtla, a tierra caliente abajo de Totolapan, siete meses nos salimos. Cuando regresamos los pobres perros que se quedaron, nom&aacute;s quedaron sus huesamentos, se murieron. Ya chillaban los coyotes en los cerros todos porque hab&iacute;an comido muertos, ya estaban acostumbrados a comer carne. Y como empez&oacute; a entrar la gente, ventearon a la gente.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El combate m&aacute;s cruento que record&oacute; fue el de Ixtayopan, "los muertos, unos para ac&aacute; otros para all&aacute;. Montones de cascajo de tanto parque que se hab&iacute;a gastado". En su recuerdo, los zapatistas entraron, a su regreso, por diferentes pueblos. El general Emilio Chavarr&iacute;a entr&oacute; por Tec&oacute;mitl, el general Antonio Beltr&aacute;n de Ayotzingo por Tetelco, el general Bardomiado Gonz&aacute;lez por las bezanas de Xico y el general Amador Salazar entr&oacute; por Xico. Eran cuatro generales y no los pod&iacute;an sacar, hasta que despu&eacute;s los sacaron con tres bombitas de mano. Tambi&eacute;n expres&oacute; que sus esfuerzos no fueron en vano porque en 1917, ya siendo general Lorenzo Serrano,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; hizo el reparto &#91;agrario provisional&#93; en Tezonco. En 1924 ya se hizo el reparto oficial, de los lotes de 20 por 200 metros por la Comisi&oacute;n Nacional Agraria. Por todos &eacute;ramos 365 ejidatarios. Hasta la estaci&oacute;n, la mitad del Cerro de la Estrella era de este pueblo, de Tezonco.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con la revoluci&oacute;n ocurri&oacute; una hambruna hacia 1918. El se&ntilde;or F&eacute;lix Guzm&aacute;n rememor&oacute; las formas en que enfrentaron esa situaci&oacute;n en Culhuac&aacute;n:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el hambre, mi abuelo encerraba el ma&iacute;z con el petate. Hac&iacute;an agujeros grandes donde guardaban el ma&iacute;z en petates. Mi pap&aacute; hac&iacute;a muchos hoyos para guardar el ma&iacute;z. Ahora que &#91;si&#93; no ten&iacute;a usted nada, aunque sea conejo, pato o tuza &#91;com&iacute;a&#93;. Los huevitos de la hormiga se usaban para traer alg&uacute;n conejo. Entraba la yunta, sal&iacute;an las tuzas, se cog&iacute;an, se pelaban para el arroz, se echaban limpiecitos para el arroz, se le quitaba la cabeza.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Jos&eacute; Paz indic&oacute; que cuando vinieron los zapatistas sitiaron todo el contorno entre Morelos y el Distrito Federal. Por esa causa, ocasionalmente, en Iztapalapa no dejaban pasar las semillas que tra&iacute;an los arrieros. Asimismo, tampoco se pod&iacute;a sembrar debido a la violencia y el riesgo de recibir balazos en el campo. Como consecuencia se crearon lazos de amistad con personas de algunos pueblos de Morelos que s&iacute; pudieron cosechar y vend&iacute;an o cambiaban granos con la gente de ah&iacute;. El se&ntilde;or describi&oacute; la situaci&oacute;n de este modo: "hubo hambre y luego la peste. No pod&iacute;a uno salir porque luego luego los rifletazos. Total que hubo hasta fiebre amarilla. Mi abuelo se la rifaba, &iacute;bamos &#91;hacia Morelos&#93; con burros, ten&iacute;a uno que irse a escondidas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los habitantes de Iztapalapa se iban cargando 20 o 30 kilos hasta Totolapan, donde eran bien recibidos. La gente de Tenancingo, de Tlaltenango, de Tepalcingo, reaccion&oacute; favorablemente porque cuando llegaban los de Iztapalapa y les platicaban el problema de la falta de granos, ellos les vend&iacute;an. Desde entonces se hace una peregrinaci&oacute;n y existen lazos de uni&oacute;n con esos pueblos de Morelos. Es importante se&ntilde;alar que entre los habitantes de dichos lugares exist&iacute;an y se reforzaron lazos de hermandad, los cuales crecieron mediante un ritual que incluy&oacute; la realizaci&oacute;n de peregrinaciones a sus santos patronos y la elaboraci&oacute;n de portales de flores o verduras que confeccionaba la gente del barrio de San Ignacio, donde se encontraban los floristas de Iztapalapa. De ah&iacute; se dice que nacieron esas tradiciones de intercambio de peregrinaciones ("La &uacute;ltima fecha el 8 de diciembre paga una manda a Tenancingo se le rinde tributo a Tenancingo"). No obstante, es posible que su relaci&oacute;n se remonte a intercambios anteriores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&eacute;lix Guzm&aacute;n dijo que "antes llegaba mucho p&aacute;jaro, ahora ya no. En aquel tiempo hab&iacute;a puro&#91;s&#93; potreros &#91;establos&#93;, hab&iacute;a conejo, el chicoatle &#91;un tipo de v&iacute;bora&#93;, el lagarto. Despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n hab&iacute;a 260 ejidatarios". Todo el pante&oacute;n y la mitad del cerro eran ejidos de San Lorenzo. Cuando le dieron esa tierra, s&oacute;lo le dieron 8 000 metros. No llegaba a la hect&aacute;rea por ejido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los efectos de la demanda por el agua y la tierra en la Ciudad de M&eacute;xico, cuando se encontraba en su proceso de expansi&oacute;n, rompieron r&aacute;pidamente el moment&aacute;neo equilibrio de sus pueblos comarcanos. Desde el inicio de 1940 se evidenciaron los cambios en el paisaje ecol&oacute;gico de la regi&oacute;n, en particular por la crisis del agua. Esto s&oacute;lo era parte de un proceso mucho m&aacute;s complejo: una comunidad campesina en proceso de agotamiento de sus recursos materiales y naturales, en su fuerza de trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tierra recuperada mediante dotaci&oacute;n poco despu&eacute;s del proceso revolucionario fue afectada por una expropiaci&oacute;n en varios pueblos. Cuando tuvieron noticia de dicha medida, a los que no aceptaban vender los expropiaron con amenazas. Despu&eacute;s, cuando ya no pudieron resistir m&aacute;s y aceptaron negociar les toc&oacute; muy poco con la indemnizaci&oacute;n. El se&ntilde;or P&eacute;rez relat&oacute; que en 1993 todav&iacute;a no les pagaban a los ejidatarios de Tezonco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ARCHIVOS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo General de la Naci&oacute;n (AGN) </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560785&pid=S1665-4420200900010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Archivo Hist&oacute;rico del Distrto Federal (AHDF)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560786&pid=S1665-4420200900010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dubl&aacute;n Manuel y Jos&eacute; Mar&iacute;a Lozano, <i>Legislaci&oacute;n mexicana o colecci&oacute;n de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia hasta la Rep&uacute;blica, </i>M&eacute;xico, Imprenta del Comercio Dubl&aacute;n y Ch&aacute;vez, 1878.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560789&pid=S1665-4420200900010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s Lira, <i>Las comunidades ind&iacute;genas frente a la Ciudad de M&eacute;xico. Tenochtitl&aacute;ny Tlatelolco, sus pueblos y barrios, 1812&#150;1919, </i>M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560791&pid=S1665-4420200900010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monta&ntilde;o, Cristina, <i>La tierra en Ixtapalapa. Las luchas sociales, </i>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma, 1984, <i>Cuadernos Universitarios </i>17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9560793&pid=S1665-4420200900010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Este trabajo es un extracto del libro <i>Cuando la ciudad lleg&oacute; a mi puerta. Una perspectiva hist&oacute;rica de los pueblos lacustres, la explosi&oacute;n demogr&aacute;fica y la crisis del agua en Iztapalapa </i>&#91;prensa&#93;. Los testimonios fueron obtenidos mediante entrevistas de historia oral en 1993 dentro del proyecto de historia oral de Iztapalapa, coordinado por m&iacute; en esa &eacute;poca.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Archivo General de la Naci&oacute;n (en adelante AGN), Tierras, vol. 789, exp. 2, f. 3.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> AGN, Tierras, vol. 1510, 2<sup>a</sup> parte, exp. 3, 1776.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Esta hacienda fue primero propiedad de Benito Casta&ntilde;eda y posteriormente de la familia S&aacute;nchez de Tagle.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> AGN, Tierras, vol. 1585, exp.1.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> AGN, Tierras, vol. 1586, exp. 3.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> AGN, Indios, vol. 40, exp. 114, ff. 172&#150;174.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Andr&eacute;s Lira, <i>Las comunidades ind&iacute;genas frente a la Ciudad de M&eacute;xico. Tenochhtitl&aacute;n y Tlatelolco, sus pueblos y barrios, 1812&#150;</i><i>1919, </i>M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1983.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Francisco Manuel S&aacute;nchez de Tagle era propietario de varias haciendas en la localidad: la de Dolores, San Antonio y La Estrella. En 1776 los naturales del pueblo de Culhuacan solicitaron la adjudicaci&oacute;n del rancho La Estrella en raz&oacute;n de deudas. AGN, Tierras, 1510, 2a parte, exp. 1, f. 15, 1776.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Andr&eacute;s Lira, <i>op. cit., </i>1983, p. 100.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> AGN, Tierras, vol. 1551, exp. 7, 1798.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> AGN, Parcialidades, vol. 2, exp. 7, ff. 91&#150;94.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Manuel Dubl&aacute;n y Jos&eacute; Mar&iacute;a Lozano, <i>Legislaci&oacute;n mexicana o colecci&oacute;n de las disposiciones legislativas expedidas desde la Independencia hasta la Rep&uacute;blica, </i>M&eacute;xico, Imprenta del Comercio Dubl&aacute;n y Ch&aacute;vez, 1878.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> La lista completa de los compradores de bienes de comunidad se encuentra en Andr&eacute;s Lira, <i>op. cit., </i>1983, ap&eacute;ndice 5, pp. 382&#150;385.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> <i>Ibid.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> <i>Ibid., </i>p. 255.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Cristina Monta&ntilde;o, <i>La tierra en Ixtapalapa. Luchas sociales, </i>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, 1984, p. 29.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> <i>Ibid.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Archivo Hist&oacute;rico del Distrito Federal (en adelante AHDF), Hipoteca de los terrenos Albarradita, Cortadura y Albarrada, se le prolonga el plazo al c Francisco Arias para la redenci&oacute;n de capital que reconoce por el potrero de la Cortadura al ayuntamiento de Iztapalapa, caja 299, exp. 27, 1882.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> AHDF, Municipalidades, caja 299, exp. 26, 1882; y Relativo a una hipoteca de los terrenos Albarradita, Cortadura y Albarrada, caja 299, exp. 27, 1882.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> ACRA, Carta de la familia Fragoso a la CNA, 29 de julio de 1920, citado en Cristina Monta&ntilde;o, <i>op. cit., </i>1984, p. 154.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> <i>Ibid., </i>pp. 29&#150;30.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Entrevista realizada por Rodolfo Huerta al se&ntilde;or Lucio P&eacute;rez de San Lorenzo Tezonco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Cristina Monta&ntilde;o, <i>op. cit., </i>1984, pp. 264&#150;265. A guisa de ejemplo cit&oacute; el caso de Culhuac&aacute;n donde se dice que al terminar la administraci&oacute;n de las parcialidades fue el cura del pueblo quien se encarg&oacute; de cobrar las rentas (producto del pago de los adjudicatarios de los bienes) para aplicarlas a los gastos ordinarios, culto religioso en su mayor parte, y para la escuela en m&iacute;nima proporci&oacute;n. Sin embargo, el monto de esas rentas era &iacute;nfimo, de esa cantidad el cura se tom&oacute; 190 pesos 6 reales y al maestro s&oacute;lo se le entregaron 12 pesos y 4 reales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup><i> Ibid,, </i>p. 322.</font></p>      ]]></body><back>
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<collab>Archivo General de la Nación</collab>
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<collab>Archivo Histórico del Distrto Federal</collab>
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<source><![CDATA[Las comunidades indígenas frente a la Ciudad de México. Tenochtitlány Tlatelolco, sus pueblos y barrios, 1812-1919]]></source>
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