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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hacer escuela, hacer estado. La educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,El Colegio Mexiquense  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Elsie Rockwell, <i>Hacer escuela, hacer estado. La educaci&oacute;n posrevolucionaria vista desde Tlaxcala</i></b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alicia Civera*</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n/ Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social/Centro de Investigaci&oacute;n y de Estudios Avanzados, 2008</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio Mexiquense</i></font><i>.</i> <font face="verdana" size="2">*<a href="mailto:acivera@cmq.edu.mx">acivera@cmq.edu.mx</a></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Hacer escuela, hacer estado. La educaci&oacute;n posrevolucionaria vista desde Tlaxcala,</i> es un t&iacute;tulo que no podr&iacute;a ser m&aacute;s representativo del contenido del libro y de la estrategia te&oacute;rico metodol&oacute;gica de su autora, Elsie Rockwell. Tenemos un libro m&aacute;s acerca de la escuela entre 1920 y 1940, pero &eacute;ste rompe con lugares comunes y cuestiona verdades heredadas, al referirse no a la escuela en la &eacute;poca posrevolucionaria (yo le quitar&iacute;a el <i>pos),</i> sino a las relaciones entre escuela y revoluci&oacute;n. La obra no se refiere &uacute;nicamente a la pol&iacute;tica educativa, a las reformas, al papel de la escuela, de los maestros en la construcci&oacute;n de proyectos hegem&oacute;nicos, la estructuraci&oacute;n del sistema educativo, o a las relaciones de la comunidad y la escuela, sino a la escuela en su conjunto. Junto al sustantivo <i>escuela,</i> Elsie Rockwell utiliza un verbo en infinitivo porque la escuela y lo que entendemos por ella es algo que se modifica a lo largo del tiempo y que se construye d&iacute;a a d&iacute;a, en sus complejas e impredecibles relaciones con los cambios sociales que la rodean y que son dif&iacute;ciles de observar si s&oacute;lo nos ubicamos en la perspectiva del Estado.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Descentrar la mirada", es una frase que la autora utiliza con frecuencia. La escuela no cambia s&oacute;lo por la l&oacute;gica de las leyes, las instituciones y los proyectos de los poderosos. Observar los intersticios que se forman entre las leyes, las reformas y las pr&aacute;cticas, es importante para comprender la escuela, pero a&uacute;n insuficiente. Las nociones de <i>configuraci&oacute;n,</i> de <i>culturas escolares,</i> de <i>sedimentaciones, anticipaciones hist&oacute;ricas,</i> y de <i>cultura</i> &#151;entendida en un sentido din&aacute;mico, dial&oacute;gico y cambiante&#151;, le sirven a la autora para descubrir cambios y permanencias, avances y retrocesos &#151;no una evoluci&oacute;n lineal&#151; en la escuela, desde la historia social, la antropolog&iacute;a hist&oacute;rica y sobre todo la microhistoria, ya que la cual: "oblig&oacute; a documentar los nexos precisos entre algunos actores del proceso" (p.29). Al hacerlo, al mirar de afuera hacia adentro, comenzando por las escuelas de una peque&ntilde;a entidad como Tlaxcala, de la periferia al centro, se llega, necesariamente, al entramado del Estado revolucionario, pero tambi&eacute;n en este caso, no cosificado, sino en la forma en que se construyen redes de poder en la vida cotidiana, en los peque&ntilde;os espacios en donde se mueve la gente, en donde se van construyendo configuraciones, en los campos de fuerza donde los procesos sociales producen discursos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas ideas, mal parafraseadas aqu&iacute;, gu&iacute;an la estructura general del libro que est&aacute; formado por siete cap&iacute;tulos. Cada uno tiene una l&oacute;gica interna, de manera que pueden leerse independientemente, pero s&oacute;lo en su conjunto aportan el examen minucioso de los procesos que inciden en la construcci&oacute;n de la escuela. Estos aparecen como lajas de diferentes formas y tama&ntilde;os que se sobreponen unas con otras, no siempre de manera perfecta ni complementaria, y que por lo tanto no llegan a obtener un acabado sim&eacute;trico y armonioso del todo, pero que finalmente forman en conjunto una construcci&oacute;n nueva.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo se rastrea c&oacute;mo se modific&oacute; la organizaci&oacute;n espacial, pol&iacute;tica y religiosa de Tlaxcala desde 1910 hasta 1940, y en este recorrido por los contornos sobresalen varios factores que ser&iacute;an muy importantes en la configuraci&oacute;n de la escuela en una entidad con un alto grado de escolarizaci&oacute;n desde el siglo XIX si se le compara con otras: la negaci&oacute;n de los ind&iacute;genas, la hist&oacute;rica lucha por la autonom&iacute;a de los pueblos, la relaci&oacute;n y relatividad entre lo indio y lo no indio, lo rural y lo urbano, lo obrero y lo campesino.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Configuraciones. La Construcci&oacute;n de un sistema escolar" es el t&iacute;tulo del segundo cap&iacute;tulo, en el que se examina c&oacute;mo se modifica la gesti&oacute;n escolar, a partir de la identificaci&oacute;n de qui&eacute;nes ten&iacute;an injerencia en la escuela y en la toma de decisi&oacute;n acerca del nombramiento de maestros y del sostenimiento de las escuelas, como los comit&eacute;s educativos, las juntas escolares, los gobernadores, los prefectos, los directores, los maestros, los inspectores o los presidentes municipales. Se identifica 1914 como un momento de ruptura con el Antiguo R&eacute;gimen, a partir del establecimiento del municipio libre y de la supresi&oacute;n del puesto de prefecto pol&iacute;tico. A partir de ah&iacute;, se fue modificando la gesti&oacute;n escolar, prevaleciente durante el siglo xix, hacia una mayor injerencia del gobierno estatal y finalmente del federal. Con estos cambios la gesti&oacute;n educativa se profesionaliz&oacute;, sin embargo, se inaugur&oacute; tambi&eacute;n el enlace entre la carrera dentro de la burocracia educativa y la militancia partidista que caracterizar&iacute;a al sistema educativo mexicano desde entonces hasta nuestros d&iacute;as.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo se identifican las reformas educativas, no por sus contenidos espec&iacute;ficos y propuestas centrales que ya han sido muy estudiadas, sino por la manera como se instrumentaron. De los congresos y asambleas pedag&oacute;gicas nacionales, por ejemplo, se pas&oacute; a la v&iacute;a partidaria con la educaci&oacute;n socialista. Por ello la autora afirma, al igual que otros autores, que lo m&aacute;s duradero de la reforma de 1934 no fue su debatido contenido ideol&oacute;gico, si no favorecer y sancionar una federalizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza que ya se realizaba en los hechos. Lo interesante es que la creciente injerencia del gobierno federal en las escuelas no tuvo una base legal que la sustentara hasta 1934 y que la distancia entre las pr&aacute;cticas vigentes y la legislaci&oacute;n ofrec&iacute;a "resquicios para la resistencia y oposici&oacute;n a los proyectos educativos oficiales" (p. 142).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante todo este periodo resulta important&iacute;simo se&ntilde;alar, como lo hace la autora, "la contradicci&oacute;n inherente a todo intento de democratizar la gesti&oacute;n p&uacute;blica desde dentro del poder". Tanto la profesionalizaci&oacute;n como la organizaci&oacute;n gremial del magisterio impulsaban la concentraci&oacute;n del poder en el &aacute;mbito educativo, lo que iba en contra de la intenci&oacute;n de muchos maestros de que la escuela se democratizara, fuera vital y suficientemente flexible para ser &uacute;til a la gente que deb&iacute;a atender.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a los maestros y la formaci&oacute;n de culturas magisteriales, donde se demuestra una gran circulaci&oacute;n de ideas diversas, ya que en la cultura magisterial se entretejen:</font></p> 	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; las biograf&iacute;as personales de los maestros, las caracter&iacute;sticas de sus redes de relaci&oacute;n, su inserci&oacute;n en los movimientos sociales y en las nuevas estructuras de gesti&oacute;n educativa; adem&aacute;s, inciden en ella las horas de clase que reciben a lo largo de sus carreras. (p. 171)</font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre otros aspectos, se destaca c&oacute;mo y por qu&eacute; algunas pr&aacute;cticas educativas del Porfiriato se mantuvieron, mientras que muchas de las innovaciones de las pol&iacute;ticas educativas revolucionarias no tuvieron efectos inmediatos sino a mediano plazo, en un proceso donde los cambios en las propuestas en la formaci&oacute;n de profesores y en los criterios para ser maestro, en combinaci&oacute;n con las formas y los canales espec&iacute;ficos por los que se instrumentaron dichas innovaciones, provocaron que la mayor&iacute;a de los maestros de varias generaciones no lograran alcanzar el perfil que se les exig&iacute;a.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de la gesti&oacute;n, las reformas y la cultura magisterial, se analiza c&oacute;mo y por qu&eacute; las comunidades demandaban y buscaban controlar localmente la escuela. Se trata de un estudio innovador en el que se hace &eacute;nfasis en la importancia que ten&iacute;a la escuela para la modificaci&oacute;n de la categor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, la posibilidad que ten&iacute;an las comunidades para seguir influyendo en la escuela cuando a&uacute;n reca&iacute;a en ella la responsabilidad de construir el local escolar y la perseverancia de una larga tradici&oacute;n ind&iacute;gena en la participaci&oacute;n de las obras p&uacute;blicas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente se presenta un an&aacute;lisis cuantitativo y geogr&aacute;fico de la extensi&oacute;n de la red escolar, un aspecto que la historiograf&iacute;a &#151;quiz&aacute; interesada en la edad de oro de la educaci&oacute;n rural&#151; hab&iacute;a descuidado. La tesis principal es que la apertura de escuelas sigui&oacute; una l&oacute;gica pol&iacute;tica, que, a pesar de los pesares, "durante la &eacute;poca posrevolucionaria el campo subsidi&oacute; el progresivo desarrollo de las zonas urbanas e industriales en M&eacute;xico" (p. 302). Esta conclusi&oacute;n cobra mucha m&aacute;s fuerza si se considera la creciente jerarquizaci&oacute;n y especializaci&oacute;n en el sistema educativo, as&iacute; como las formas de sancionar el conocimiento, revalidar estudios y seriar niveles educativos. La autora no analiza este asunto porque se centra en la educaci&oacute;n primaria, pero incluso s&oacute;lo observando &eacute;sta, puede ver c&oacute;mo en la escolarizaci&oacute;n se segreg&oacute; a los ind&iacute;genas, a las mujeres y en general al mundo rural, y m&aacute;s a&uacute;n al examinar c&oacute;mo se organizaban las escuelas seg&uacute;n el g&eacute;nero, los grados escolares, el n&uacute;mero de ni&ntilde;os, las jerarqu&iacute;as entre el director y los maestros o de &eacute;stos y los ayudantes, as&iacute; como los sentidos que la escuela ten&iacute;a para la poblaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Elsie Rockwell presenta un ep&iacute;logo en el cual invierte el orden del t&iacute;tulo para poner en primer plano <i>hacer Estado</i> y en segundo <i>hacer escuela,</i> para desarrollar c&oacute;mo el acercamiento a la escuela habla de la formaci&oacute;n cotidiana del Estado. Las conclusiones desde luego son importantes, pero en mi opini&oacute;n este libro tiene como uno de sus principales m&eacute;ritos, precisamente, colocar a la escuela en primer lugar para analizar la configuraci&oacute;n del espacio escolar, sus posibilidades pol&iacute;tico&#150;culturales para transformar la sociedad, y cuestionar la capacidad de una revoluci&oacute;n para transformar la escuela, lo que es diferente a la tendencia existente en las d&eacute;cadas de 1980 y 1990, de estudiar la escuela y sus relaciones con la comunidad como rendija para analizar la conformaci&oacute;n del estado revolucionario. Centrarse en la escuela, en parte, permite observar que si bien hubo negociaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n, y que los actores locales o regionales muchas veces lograron matizar las disposiciones (o maniobras oficiales), el poder del Estado se relaciona con la construcci&oacute;n diaria de consensos, pero tambi&eacute;n con el ejercicio de mecanismos de coerci&oacute;n y con que la l&oacute;gica estatal subordin&oacute; la l&oacute;gica constitucionalista e institucional.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque anal&iacute;tico adoptado por la autora parece prometedor y exige un rigor metodol&oacute;gico dif&iacute;cil de seguir. Como todo buen libro, &eacute;ste nos deja muchas preguntas peque&ntilde;as y grandes. &iquest;No se est&aacute; dando al proyecto de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP) de la d&eacute;cada de 1930 una unidad que no ten&iacute;a?, &iquest;no se manifestaron en Tlaxcala las rivalidades entre distintos grupos como los inspectores y los directores federales que formaron parte de la crisis de la SEP en esos a&ntilde;os? &iquest;C&oacute;mo fue que se engarzaron, y por lo tanto, c&oacute;mo podr&iacute;an separarse el &aacute;mbito escolar del pol&iacute;tico&#150;sindical? &iquest;De qu&eacute; manera la organizaci&oacute;n gremial favoreci&oacute; o no la promoci&oacute;n de proyectos educativos espec&iacute;ficos?, &iquest;cu&aacute;ntos maestros pertenec&iacute;an realmente al Partido Comunista y qu&eacute; significaba esto?, &iquest;c&oacute;mo fue que la sindicalizaci&oacute;n tambi&eacute;n fue restando autoridad t&eacute;cnica y moral a los inspectores, aunque reforz&oacute; su poder en asuntos laborales? &iquest;Qu&eacute; factores incid&iacute;an en las diferencias regionales en torno al intento del gobierno federal, el estatal y de las comunidades por controlar la escuela? &iquest;Nunca hubo un retroceso o tregua en los afanes de autonom&iacute;a de las comunidades, por ejemplo, ante la falta de recursos en los ayuntamientos?, la injerencia del gobierno federal &iquest;no permiti&oacute; tambi&eacute;n romper el liderazgo de caciques locales o desigualdades entre las cabeceras y los barrios? &iquest;Era tan generalizada la apreciaci&oacute;n de que la escuela federal val&iacute;a menos por ser <i>rural?</i> &iquest;Esta apreciaci&oacute;n fue duradera? &iquest;En verdad tuvo tanto peso para la escuela el cambio en los municipios en 1914?</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas de estas preguntas requieren de una mayor investigaci&oacute;n emp&iacute;rica en el mismo estado de Tlaxcala y su contraste con otros estados no tan escolarizados ni comunicados, con otro tipo de poblaci&oacute;n, as&iacute; como an&aacute;lisis finos de la formaci&oacute;n de la burocracia al interior de la SEP.</font></p>      ]]></body>
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