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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Dossier</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos S&aacute;nchez Silva*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma Benito Ju&aacute;rez de Oaxaca</i></font><i>.</i> <font face="verdana" size="2">*<a href="mailto:betaza2002@yahoo.com.mx">betaza2002@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo el t&iacute;tulo com&uacute;n de "La crisis imperial de 1808 y la guerra de Independencia en Nueva Espa&ntilde;a: una mirada desde las regiones", el presente n&uacute;mero de <i>Signos Hist&oacute;ricos</i> desea contribuir al debate actual sobre este importante acontecimiento el cual marc&oacute;, en cierta medida, el nacimiento de M&eacute;xico como pa&iacute;s independiente. El objetivo central que subyace al ofrecer estas <i>miradas regionales</i> radica en el hecho de que la mayor&iacute;a de las veces se supone que las provincias han sido una <i>caja de resonancia</i> de lo sucedido en el centro. Los cinco trabajos aqu&iacute; reunidos son una clara muestra de que se debe adoptar una visi&oacute;n que enlace la doble perspectiva de lo regional y de lo general, con la finalidad de enriquecer la interpretaci&oacute;n de momentos nodales de nuestra historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si partimos del hecho, aceptado en lo general, de que la crisis imperial de 1808 marc&oacute; el inicio de la guerra de Independencia y el ulterior nacimiento de M&eacute;xico en el concierto de las naciones, indagar c&oacute;mo las provincias participaron en estos procesos resulta una asignatura obligada. As&iacute;, este n&uacute;mero conjunta la experiencia de cuatro de las intendencias novohispanas y particularmente de sus ciudades&#150;capitales: Guadalajara, Zacatecas, Oaxaca y San Luis Potos&iacute;. En especial, las tres primeras comandar&iacute;an, junto con la de Yucat&aacute;n, las posiciones m&aacute;s radicales en la segunda d&eacute;cada del siglo XIX para que en nuestro pa&iacute;s se estableciera &#151;en contraposici&oacute;n al pasado mon&aacute;rquico y centralista&#151; una forma de gobierno republicana y federal. San Luis Potos&iacute;, por su parte, al igual que Michoac&aacute;n, Guanajuato, Quer&eacute;taro y Puebla, secund&oacute; tambi&eacute;n el proceso en favor del federalismo con base en toda una larga historia <i>autonomista</i> local, elemento que se destaca en el art&iacute;culo aqu&iacute; incluido.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, conocer el comportamiento pol&iacute;tico de estas intendencias a partir de la crisis de 1808 ser&aacute;, no cabe duda, una excelente oportunidad para entender los or&iacute;genes, las confrontaciones, los cambios, las permanencias, las razones y los intereses que a partir de esta coyuntura se concatenaron en la larga y sinuosa geograf&iacute;a novohispana las cuales incidieron en la formaci&oacute;n del M&eacute;xico independiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;mero comienza con el art&iacute;culo de Jaime Olveda: "Guadalajara en 1808: fernandismo, uni&oacute;n, religi&oacute;n y fidelidad", que como su t&iacute;tulo lo indica es una somera explicaci&oacute;n de cu&aacute;l fue el comportamiento de las diversas autoridades de esa Audiencia/Intendencia ante la crisis imperial de 1808. Con el objeto de explicar su caso espec&iacute;fico, el autor parte de algunas premisas fundamentales que sirven de entramado a su estudio: primero, debe dejarse de lado la idea propagada por la historiograf&iacute;a tradicional donde se se&ntilde;ala que la crisis de 1808 signific&oacute;, entre otras cosas, una excelente oportunidad para que la pugna entre peninsulares y criollos se resolviera con el proyecto de este &uacute;ltimo grupo por formar juntas aut&oacute;nomas en la Nueva Espa&ntilde;a ante la carencia de la cabeza del reino. Juntas que fueron el embri&oacute;n de la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a, y por ende de la Independencia mexicana. En segundo lugar &#151;y plenamente relacionado con el punto anterior&#151; en el caso particular de Guadalajara, tanto criollos como peninsulares, mostraron una unidad en torno al monarca espa&ntilde;ol, pese a su cautiverio, y jam&aacute;s expresaron su deseo de formar juntas aut&oacute;nomas ni sumarse a la que se organiz&oacute;, por ejemplo, en la Ciudad de M&eacute;xico. En este sentido, las autoridades de Guadalajara expresaron una l&iacute;nea consistente de apoyar primero a Fernando VII, y luego a la Junta Central conformada en la "Madre Patria". Tercero, y quiz&aacute;s este sea uno de los temas pendientes para futuras investigaciones y que el autor lo plantea as&iacute;:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Guadalajara, como en otras ciudades de Am&eacute;rica, puede apreciarse un fernandismo popular muy acentuado, aunque sigue abierta la pregunta con relaci&oacute;n hasta qu&eacute; grado fueron manifestaciones espont&aacute;neas y aut&eacute;nticas, y hasta qu&eacute; punto producto de las movilizaciones pol&iacute;ticas. Existen algunos datos que confirman esto &uacute;ltimo. En esta capital, por ejemplo, todos los gremios de artesanos fueron obligados a presentar en la plaza p&uacute;blica, el 29 de agosto de 1809, su adhesi&oacute;n y fidelidad al rey cautivo.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el ensayo de Olveda plantea tambi&eacute;n una interrogante m&aacute;s amplia sobre la destacada participaci&oacute;n que Guadalajara tuvo en la guerra de Independencia y su ulterior radicalismo en favor del primer federalismo mexicano: qu&eacute; fue lo que hizo cambiar a las elites en el occidente de M&eacute;xico y, sobre todo, la activa movilizaci&oacute;n social en esos dos importantes acontecimientos de nuestra historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Zacatecas lo estudia Mart&iacute;n Escobedo Delgado, en su texto "Ideas, valores y medios. La evoluci&oacute;n del discurso pol&iacute;tico en Zacatecas, 1808&#150;1812". En la primera parte, Escobedo Delgado cuestiona la tesis de que la revoluci&oacute;n de Independencia fue fundamentalmente una confrontaci&oacute;n b&eacute;lica y contrapone la forma en c&oacute;mo las ideas pol&iacute;ticas y su difusi&oacute;n jugaron un papel central en lo que &eacute;l llama el matiz pol&iacute;tico de la guerra de Independencia. Con una precisi&oacute;n digna de destacar: a pesar de que diversos <i>estudios generales</i> resaltan la importancia de la variante pol&iacute;tica, descuidan lo que pas&oacute; en las provincias novohispanas, raz&oacute;n que fija el objetivo central de su ensayo:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por eso que mi intenci&oacute;n reside en dar cuenta de c&oacute;mo a trav&eacute;s de los usos p&uacute;blicos del lenguaje pol&iacute;tico que circul&oacute; en la intendencia de Zacatecas, comenz&oacute; a fraguarse una mutaci&oacute;n en los valores pol&iacute;ticos en esta demarcaci&oacute;n ubicada en el centro&#150;norte del virreinato. A partir de la alusi&oacute;n de casos concretos, se enunciar&aacute;n los medios en los que circul&oacute; el discurso pol&iacute;tico y se trazar&aacute;n las condiciones, el estado, la reelaboraci&oacute;n y la evoluci&oacute;n del lenguaje pol&iacute;tico en Zacatecas.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta perspectiva, el autor describe &#151;paso a paso&#151; las pugnas y la coexistencia de las ideas de Antiguo R&eacute;gimen con las <i>modernas.</i> Analizando, de manera particular, c&oacute;mo de un discurso inicial un&aacute;nimemente <i>fidelista,</i> el mismo fragor con el que los absolutistas difundieron las ideas en defensa de la monarqu&iacute;a y el rey, sirvi&oacute; de "caldo de cultivo" para construir un "nuevo discurso" pol&iacute;tico. As&iacute; las cosas y, a diferencia de Guadalajara, en Zacatecas se fue dando una divisi&oacute;n entre sus autoridades respecto al futuro de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola: por un lado, varios regidores con el Intendente a la cabeza se mantuvieron inc&oacute;lumes en su <i>fidelidad</i> al rey; mientras otros, encabezados por el regidor Manuel Garc&eacute;s, que si bien en un principio hicieron patente su respaldo a Fernando VII en su cautiverio, poco a poco fueron modificando tanto sus ideas como su posici&oacute;n pol&iacute;tica. Hasta el grado que:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante los repetidos llamados para que los vasallos siguieran cooperando con recursos econ&oacute;micos, existieron voces calificando tal medida de un asalto en despoblado; cuando se aclamaba al leg&iacute;timo rey como "im&aacute;n de los corazones y monarca m&aacute;s deseado", se esparcieron comentarios disonantes que quisieron ubicar en un segundo plano a Fernando VII, por debajo de la Constituci&oacute;n; a las mayoritarias demostraciones de unidad de la monarqu&iacute;a, se respondi&oacute; con propuestas autonomistas; y por si eso fuera poco, la representaci&oacute;n pol&iacute;tica fue cuestionada por ser excluyente "en su naturaleza".</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esta trasmutaci&oacute;n en las ideas, las posiciones y las acciones &#151;como consecuencia de la crisis imperial de 1808&#151;, el autor analiza la forma c&oacute;mo sucedi&oacute; la guerra de Independencia en el suelo zacatecano entre 1810 y 1812, pero siempre con una advertencia que le da el hilo conductor a su ensayo: que las ideas para su difusi&oacute;n, recepci&oacute;n y aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica no son algo resuelto de antemano, sino que se van reformulando de acuerdo con las coyunturas pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas. En este orden de ideas, Escobedo Delgado concluye, sobre la peculiaridad de la Intendencia de Zacatecas durante la guerra de Independencia, que: "La proliferaci&oacute;n de textos y la abundante y nutrida discusi&oacute;n pol&iacute;tica fueron los ingredientes que formaron al grupo liberal zacatecano que sobresaldr&iacute;a, m&aacute;s adelante, en el plano nacional".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero monogr&aacute;fico la Intendencia de Oaxaca es analizada en dos estudios. El primero de ellos, de la autor&iacute;a de Luis Alberto Arrioja D&iacute;az Viruell y Carlos S&aacute;nchez Silva, titulado "Los cabildos eclesi&aacute;stico y civil de Antequera ante la crisis imperial de 1808&#150;1810", explora las posturas que asumieron estas dos instituciones en la ciudad de Antequera del Valle de Oaxaca, al plantear &#151;inicialmente&#151; su fidelidad al rey, pero tambi&eacute;n la de saldar cuentas con varios asuntos pendientes. Para entender esta actitud, el ensayo es un esfuerzo inicial por relacionar tanto el funcionamiento y composici&oacute;n de dichas corporaciones como los intereses ideol&oacute;gicos, religiosos, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos que los llevaron a desplegar su accionar en la Antequera de la segunda mitad del siglo XVIII y la primera d&eacute;cada del XIX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo espec&iacute;fico de Antequera es que, a diferencia de los casos analizados para Guadalajara, Zacatecas y San Luis Potos&iacute;, la crisis imperial fue aprovechada por los actores locales para plantear una <i>pol&iacute;tica regresiva radical</i> que iba m&aacute;s all&aacute; de la dicotom&iacute;a tradicional entre <i>fidelistas</i> y <i>autonomistas.</i> As&iacute; tenemos que el cabildo eclesi&aacute;stico &#151;encabezado por su propio obispo Antonio Bergoza y Jord&aacute;n&#151;, y el cabildo civil &#151;expresi&oacute;n de distinguidos peninsulares y criollos de la elite comercial y terrateniente&#151; si bien manejaron, por un lado, como su bandera la defensa de la monarqu&iacute;a, por el otro, elaboraron un sistem&aacute;tico discurso en contra de ciertos funcionarios de la Intendencia se&ntilde;al&aacute;ndolos como enemigos del rey y de buscar revertir la soberan&iacute;a. Desenlace que provoc&oacute; la destituci&oacute;n del Intendente, el peninsular Antonio Mar&iacute;a Izquierdo y el nombramiento, en julio de 1809, del criollo Jos&eacute; Mar&iacute;a Laso, personaje identificado con las posiciones y los intereses de los <i>fidelistas.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparentemente, los partidarios del rey, muchos de ellos criollos, triunfaron sobre los <i>afrancesados</i> peninsulares en Antequera con esta destituci&oacute;n. Sin embargo, como lo se&ntilde;alan los autores, nada m&aacute;s lejano de la realidad. As&iacute;, con el objeto de desmadejar lo complicado del asunto, proponen una serie de precisiones sobre el particular: 1) en ambos bandos, lo mismo que sucedi&oacute; en otras latitudes novohispanas, hubo peninsulares y criollos y 2) los <i>fidelistas</i> no s&oacute;lo deseaban manifestar su lealtad a la Corona, sino tambi&eacute;n exigirle ciertas prebendas: quiz&aacute; la primera era la destituci&oacute;n del Intendente con el sambenito de ser "enemigo del rey", pero en el fondo su reclamo era m&aacute;s profundo: que el sistema de intendencias no era <i>"adecuado ni adaptable a las circunstancias de este reino</i> &#91;de la Nueva Espa&ntilde;a&#93;'! En esta l&oacute;gica, sus pasos fueron sistem&aacute;ticos: inicialmente, lograron la destituci&oacute;n de Izquierdo, ya que &eacute;ste y sus seguidores defend&iacute;an el sistema de intendencias y todo lo que implicaba. Sin embargo, no les bast&oacute; la remoci&oacute;n del Intendente, sino que en octubre de 1809, arremetieron con su <i>Instrucci&oacute;n</i> donde de manera clara y precisa resum&iacute;an lo que se les deber&iacute;a de ofrecer a cambio de su fidelidad al rey:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Restablecer los repartimientos de mercanc&iacute;as, fomentar la producci&oacute;n y el comercio de la grana cochinilla, restaurar el viejo r&eacute;gimen de alcald&iacute;as mayores, suprimir los impuestos que entorpec&iacute;an los principales rubros de la econom&iacute;a, fomentar el desarrollo de obras p&uacute;blicas, proveer a la ciudad de propios para el desarrollo de actividades agr&iacute;colas y ganaderas, abrir los puertos oaxaque&ntilde;os al comercio internacional, erigir un consulado de comerciantes, procurar el establecimiento de una universidad en la ciudad de Oaxaca y proveer las arcas de la tesorer&iacute;a municipal con un mayor numero de impuestos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que la coyuntura general les permiti&oacute; temporalmente la restauraci&oacute;n del repartimiento bajo el mando del virrey Venegas, los autores concluyen con la paradoja, la cual signific&oacute; la crisis imperial de 1808&#150;1810 para los grupos de poder de la Antequera del Valle de Oaxaca: el inicio de la guerra de Independencia, la estancia de las huestes de Morelos en tierras oaxaque&ntilde;as entre 18121814, los desencuentros y sinsabores de la misma consumaci&oacute;n de diez a&ntilde;os de guerra jugaron en su contra, pues de una posici&oacute;n inicial beligerante de <i>lealtad</i> y <i>fidelidad</i> al rey a cambio de regresar a la &eacute;poca anterior al sistema de intendencias en Nueva Espa&ntilde;a en medio de la misma crisis de 1808, tuvieron que transformarse en <i>federalistas radicales,</i> con el fin de lograr cierto margen de autonom&iacute;a ante los primeros gobiernos nacionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierra el caso oaxaque&ntilde;o el art&iacute;culo de Silke Hensel, titulado "&iquest;Cambios pol&iacute;ticos mediante nuevos procedimientos? El impacto de los procesos electorales en los pueblos de Oaxaca bajo el sistema liberal". La autora parte de la tesis de que si bien no est&aacute; en discusi&oacute;n el impacto fundamental que signific&oacute; la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz para las posesiones coloniales espa&ntilde;olas, considera que se han sobreestimado los cambios que acarre&oacute;, particularmente entre las comunidades ind&iacute;genas. Para demostrarlo, analiza algunos aspectos de la discusi&oacute;n que se ha generado sobre este tema en particular, ejemplificado con el caso de Oaxaca y puntualizado comparativamente con otras zonas de M&eacute;xico: la primera cuesti&oacute;n que estudia es saber si los gobiernos ind&iacute;genas al convertirse, bajo las disposiciones gaditanas en ayuntamientos constitucionales, tuvieron m&aacute;s o menos autonom&iacute;a. En segunda instancia, puntualiza que en su caso particular no queda todav&iacute;a claro si el restablecimiento de la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz en 1820 implic&oacute; el crecimiento exponencial del n&uacute;mero de ayuntamientos constitucionales, pues todo parece indicar que el efecto no fue inmediato a tal restablecimiento, sino producto de los gobiernos republicanos a lo largo del siglo XIX. En tercer lugar, en Oaxaca, a diferencia de otras partes de M&eacute;xico, el abrumador predominio de poblaci&oacute;n ind&iacute;gena provoc&oacute; que la ingerencia de espa&ntilde;oles y mestizos en los nuevos ayuntamientos republicanos no fuera decisivo y tan s&oacute;lo incidiera en lugares muy focalizados de la larga y sinuosa geograf&iacute;a local; no as&iacute; el asunto en las zonas donde hab&iacute;a poblaci&oacute;n india conviviendo con habitantes mulatos y pardos, ya que en estos casos el asunto tuvo una soluci&oacute;n parad&oacute;jica: dejar que coexistieran, como en el Antiguo R&eacute;gimen, dos gobiernos, uno de indios y otro de mulatos y pardos. Soluci&oacute;n que inclusive la misma legislaci&oacute;n gaditana no consideraba, pues dentro de sus disposiciones los habitantes de descendencia negra no eran considerados como ciudadanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a todos esos bemoles sobre el impacto gaditano, la autora puntualiza que su eventual vigencia s&iacute; incidi&oacute; en el cambio de la cultura pol&iacute;tica de los pueblos de indios de Oaxaca; pues muestra que a partir de su promulgaci&oacute;n se percibe una nueva forma de concebir la representaci&oacute;n pol&iacute;tica por medio del establecimiento del sufragio general para varones mayores de edad, al permitir que ya no pensaran solamente en su gobierno local, sino ahora el poder participara e incidiera en las elecciones regionales y nacionales. Y quiz&aacute; sea en este punto donde la autora plante&eacute; uno de sus principales aportes a la discusi&oacute;n sobre el impacto gaditano entre los pueblos indios de Oaxaca, pues argumenta que:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos datos sugieren nuevamente un fortalecimiento del nivel local. Pero, a diferencia de lo que se ha sostenido en la literatura hasta ahora, se trata aqu&iacute; de las crecientes posibilidades que los miembros de los estratos inferiores de la administraci&oacute;n estatal al igual que los del bajo clero, fueron teniendo para ejercer influencia en los procesos pol&iacute;ticos que iban m&aacute;s all&aacute; de los alcances concretos del &aacute;mbito de su competencia. Queda por aclarar por qu&eacute; la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de Oaxaca eleg&iacute;a sobre todo a curas y funcionarios en las elecciones de los &oacute;rganos de nivel provincial y, respectivamente, de nivel nacional &#91;...&#93; Queda por investigar si en Oaxaca, al igual que en la Huasteca, las personas que buscaban el apoyo pol&iacute;tico de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, al contrario de lo dicho, se involucraban en los problemas y descontentos locales. Una indicaci&oacute;n relevante de que la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena no votaba para los funcionarios estatales y curas sin recibir nada a cambio, son las disposiciones para la formaci&oacute;n de municipios que aparecen en la Constituci&oacute;n de Oaxaca de 1825. En ellas, las antiguas rep&uacute;blicas de la colonia obtuvieron la posibilidad de formar sus propios gobiernos internos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ligado a esta argumentaci&oacute;n, Silke Hensel culmina su ensayo pregunt&aacute;ndose si esta forma de relacionarse de las comunidades ind&iacute;genas con sus representantes pol&iacute;ticos, particularmente con los bur&oacute;cratas de <i>medio pelo</i> y el <i>bajo clero,</i> ha sido exitosa a largo plazo. La respuesta parcial a esta interrogante final la tenemos en el hecho de que Oaxaca en la actualidad conserva 25 por ciento de todos los municipios del pa&iacute;s y de un total estatal de 570 ayuntamientos constitucionales, 412 de ellos se eligen por el sistema de <i>usos y costumbres;</i> en una buena cantidad de los mismos la feria de varas para trasmitir el poder sigue vigente y es la entidad federativa que conserva el mayor n&uacute;mero de tierra bajo el r&eacute;gimen de propiedad comunal en M&eacute;xico. Argumentos que hacen pensar en una pregunta m&aacute;s compleja acerca del impacto ulterior de la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz entre los pueblos de indios de Oaxaca: en qu&eacute; momento la democracia liberal decimon&oacute;nica tuvo su punto de inflexi&oacute;n en la historia republicana oaxaque&ntilde;a y si los estudios futuros tendr&aacute;n que ahondar en las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas de los pueblos de indios, previas a la misma legislaci&oacute;n gaditana, para comprender el singular caso oaxaque&ntilde;o en el alba del siglo XXI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, este n&uacute;mero concluye con el art&iacute;culo de Graciela Bernal, titulado "Una Provincia sin representaci&oacute;n. La ausencia de San Luis Potos&iacute; en las Cortes, 1810&#150;1814". Como su t&iacute;tulo lo indica trata de desmenuzar lo que signific&oacute; para esta Intendencia la crisis de 1808 y la posibilidad de que sus principales demandas fueran atendidas por las autoridades espa&ntilde;olas. De esta manera, la autora maneja un hilo conductor que son las instrucciones que el Ayuntamiento elabor&oacute; en octubre de 1809 y los diversos desencuentros por ser escuchada en sus peticiones. Instrucciones que la citada corporaci&oacute;n reelabor&oacute; en 1810, 1812 y 1813, sin &eacute;xito.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo entreteje una historia m&aacute;s compleja: primero, que la misma crisis de 1808 le sirvi&oacute; a los grupos de poder potosinos para plantear viejas aspiraciones del &uacute;ltimo cuarto del siglo XVIII: la creaci&oacute;n del obispado (1776, 1792, 1794, 1800, 1804), la f&aacute;brica de puros y cigarros (1790) y el repartimiento de tierras en enfiteusis (d&eacute;cada de 1790). Pese al infortunio por ser escuchados, pero sin solicitar la desaparici&oacute;n del sistema de intendencias como lo esgrimi&oacute; el cabildo oaxaque&ntilde;o, los potosinos mantuvieron de una lista original de doce puntos, dos peticiones a lo largo del periodo de an&aacute;lisis: la erecci&oacute;n del obispado y de un <i>puerto mayor;</i> tal fue su obsesi&oacute;n con estos dos aspectos que todav&iacute;a en agosto de 1813 &#151;el &uacute;nico representante potosino que logr&oacute; viajar a Espa&ntilde;a&#151; Jos&eacute; Vivero, insisti&oacute; en estas peticiones:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vivero present&oacute; esos asuntos al menos en dos ocasiones. En la primera de ellas, fechada el 19 de septiembre, se&ntilde;alaba que la principal petici&oacute;n de las instrucciones de su provincia era la creaci&oacute;n del obispado. En la segunda, fechada el 7 de diciembre, adem&aacute;s del obispado, se&ntilde;alaba que los puntos de mayor urgencia eran la habilitaci&oacute;n de un puerto mayor en Soto la Marina, "o los otros que se expresan": el repartimiento de tierras para fomentar la agricultura, y la "libertad de f&aacute;bricas de efectos de lino, lana y algod&oacute;n como frutos propios de la tierra". El Ayuntamiento de San Luis Potos&iacute; no registra alguna resoluci&oacute;n al respecto durante los siguientes meses.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, Vivero lo hac&iacute;a fuera de tiempo, ya que en esos momentos el rey hab&iacute;a regresado y las Cortes estaban disueltas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales, este art&iacute;culo muestra las diversas estrategias que el cabildo potosino utiliz&oacute; para ser escuchado en sus demandas ante los diversos &oacute;rganos de gobierno espa&ntilde;ol en un momento de crisis. Aspiraciones que no estuvieron, seg&uacute;n lo apunta la misma autora, ausentes de mostrar una mayor autonom&iacute;a de la Intendencia de San Luis Potos&iacute; respecto a la capital novohispana. Objetivos que pese a la fuerte presencia insurgente en la Intendencia, liderada por la relevante participaci&oacute;n del mismo F&eacute;lix Mar&iacute;a Calleja, poco a poco se fueron transformando para optar, primero, por la independencia de Espa&ntilde;a y, luego, para sumarse al proyecto federalista encabezado por Jalisco, Zacatecas, Oaxaca y Yucat&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, considero que los art&iacute;culos, cada uno con sus matices particulares, aportan nuevas ideas para entender mejor las causas que llevaron a Jalisco, Zacatecas, Oaxaca y San Luis Potos&iacute; a convertirse en los partidarios del proyecto que triunf&oacute; y estableci&oacute; la primera Rep&uacute;blica Federal en M&eacute;xico.</font></p>     ]]></body>
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