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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><span style="text-align:center"><span style="font-size:13.5pt;font-family: &quot;Verdana&quot;,&quot;sans-serif&quot;">Presentaci&oacute;n</span></span></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Educaci&oacute;n virtual: consideraciones &eacute;ticas y sem&aacute;nticas desde la infoesfera</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Xicot&eacute;ncatl Mart&iacute;nez Ruiz</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Polit&eacute;cnico Nacional</i></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Acaso la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, sin una regulaci&oacute;n &eacute;tica ni una perspectiva de conservaci&oacute;n humana, no representa un riesgo para el futuro del ser humano? La tecnolog&iacute;a que ahora permea nuestras vidas, en desigualdad de accesos, ya reconfigur&oacute; &#45;en menor o mayor grado&#45; nuestras formas de comunicarnos, de acceder a la informaci&oacute;n, de producir, distribuir y consumir. En gran medida, nuestras relaciones sociales est&aacute;n siendo mediadas por la pantalla, y diversas interacciones educativas, tambi&eacute;n. La pantalla dej&oacute; de ser un medio pasivo y neutro que necesitaba la presencia de un receptor como algo dado; miremos los relatos y las experiencias de quienes se enfrentaron a las primeras pantallas de cine o de televisor. Hoy, la pantalla es interactiva y el usuario puede relacionarse con sus contenidos en tiempo y espacio no lineal y disruptivo &#45;es decir, no tradicional, c&iacute;clico&#45;, de manera interactiva y al ritmo que necesite. Por ejemplo, una clase o una conferencia en video se repiten, se detienen y se regresan tantas veces como nos lo permita la paciencia. En el &aacute;mbito educativo eso significa, a primera vista, una posibilidad formativa de grandes dimensiones: si cada quien aprende a un ritmo diferente, entonces una herramienta tecnol&oacute;gica que adapte tiempo y espacio al ritmo de cada aprendizaje puede, hipot&eacute;ticamente, lograr lo que era una utop&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el gran tema de la cobertura educativa se relaciona con la pantalla, y todas las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n (TIC) permiten mediar con un estudiante en cualquier lugar donde haya conectividad y en cualquier momento, sin la limitante de un horario escolar o del espacio f&iacute;sico del aula. Las bondades tecnol&oacute;gicas parecen innegables, pero mi intenci&oacute;n no es hacer una apolog&iacute;a acr&iacute;tica de la educaci&oacute;n virtual ni de la tecnolog&iacute;a que la ha posibilitado. Por el contrario, busco hacer un llamado a la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica acerca de algunos riesgos que conlleva esta esfera tejida de informaci&oacute;n que se ha creado. Estos riesgos son significativos para el futuro. Mencionar&eacute; algunos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe una preocupaci&oacute;n impl&iacute;cita por el tr&aacute;nsito que ha ido, de usar la tecnolog&iacute;a como un medio, a la dependencia tecnol&oacute;gica para las interacciones sociales y laborales que hoy vivimos. Tal dependencia est&aacute; relacionada con el &aacute;mbito econ&oacute;mico y apunta hacia un vac&iacute;o axiol&oacute;gico, de relaciones sociales, de significado y de cuidado a la vida y al entorno. Un vac&iacute;o de esta naturaleza anima la confusi&oacute;n expresada en el consumo, en el lenguaje, en el uso desmedido de dispositivos inteligentes, en la ruptura de la privacidad y el sinsentido de las im&aacute;genes expuestas en las redes sociales, que no corresponden con la realidad. &iquest;Qu&eacute; signific&oacute; para la humanidad el desarrollo de un tipo de tecnolog&iacute;a cuyos elementos clave son los datos y la informaci&oacute;n? En esta combinaci&oacute;n de elementos hay relaciones y dependencias que nos deben alertar, no s&oacute;lo en nuestro tiempo, sino para el futuro; pensemos que hoy se producen m&aacute;s datos que en ning&uacute;n otro momento de la historia, todos ellos animan una esfera de informaci&oacute;n y conectividad que, debido al grado de nuestra inmersi&oacute;n, a veces no percibimos. Si bien el lat&iacute;n <i>datum</i> simplemente se refer&iacute;a a "algo dado" y fue el antecedente etimol&oacute;gico de la palabra dato, eso dado se relacion&oacute; primordialmente con la informaci&oacute;n. El cambio en las relaciones de producci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n de riqueza ocurridos con la Revoluci&oacute;n Industrial generaron una transformaci&oacute;n de las relaciones sociales. Algo similar se est&aacute; dando hoy con la tecnolog&iacute;a de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo ello ha perfilado uno de los grandes negocios de nuestro tiempo: el manejo, la acumulaci&oacute;n y el uso de datos e informaci&oacute;n, que son esenciales para construir ambientes educativos virtuales donde la informaci&oacute;n y su rapidez de traslado han sido claves para la construcci&oacute;n de un aula virtual. El gran negocio de los datos y la informaci&oacute;n aumenta con algunos s&iacute;ntomas claros, como su apropiaci&oacute;n y manejo, lo cual es un gran riesgo. No obstante, abre simult&aacute;neamente posibilidades de ofrecer esa informaci&oacute;n/formaci&oacute;n de manera masiva, como en el caso de los cursos colectivos en l&iacute;nea o de la democratizaci&oacute;n del acceso a la cultura y al patrimonio humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia tecnol&oacute;gica en nuestra vida y el inter&eacute;s por lo que parece intangible &#45;los datos y la informaci&oacute;n&#45; significan una revoluci&oacute;n causada y catapultada por avances t&eacute;cnicos cuyo ritmo de actualizaci&oacute;n ha disminuido el costo de los dispositivos, pero acelerado el mecanismo de consumo por parte de los usuarios. &iquest;Acaso esto no presenta nuevos retos para la idea del Estado&#45;Naci&oacute;n como algo delimitado por fronteras, o bien, para el control pol&iacute;tico y social de la informaci&oacute;n y los datos? Si la Internet ha tendido hacia una disoluci&oacute;n de fronteras comunicativas y cada vez m&aacute;s informaci&oacute;n se puede recuperar, manejar y difundir sin el control del Estado &iquest;no anuncia esto la necesidad de reconfigurar a este &uacute;ltimo? En otras palabras, el Estado contempor&aacute;neo &#45;inmerso en las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n y la informaci&oacute;n&#45; est&aacute; llamado a construir una cultura digital amplia, donde el acceso a la informaci&oacute;n est&eacute; construido sobre la &eacute;tica y posibilite la ciudadan&iacute;a. De otro modo, ser&aacute; rebasado por el manejo y la acumulaci&oacute;n de datos e informaci&oacute;n de aquellos mecanismos no gubernamentales globales que han disuelto fronteras. Todo ello pone una exigencia a la configuraci&oacute;n de los Estados contempor&aacute;neos: no ser rebasados por dichos manejo y acumulaci&oacute;n. En otras palabras, el Estado est&aacute; llamado a construir una cultura digital amplia, susceptible de ser vigilada y con un alto nivel de predicci&oacute;n del comportamiento y del consumo de un ciudadano promedio. &iquest;No es esto un gran riesgo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay duda respecto al potencial de la educaci&oacute;n virtual, tampoco respecto a las posibilidades de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y sus efectos en la redefinici&oacute;n de la educaci&oacute;n, pero ah&iacute; algo llama la atenci&oacute;n. La inversi&oacute;n en innovaciones tecnol&oacute;gicas para comunicar y gestionar la informaci&oacute;n se ha enfocado m&aacute;s en el aspecto tecnol&oacute;gico, y esto ha de considerarse cuando pensemos en la educaci&oacute;n virtual futura. Por ejemplo, en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, &iquest;no nos hemos enfocado m&aacute;s en las formas de eficiencia e innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de lo virtual, m&aacute;s que en lo educativo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que el t&eacute;rmino <i>e&#45;learning</i> se empez&oacute; a usar a mediados de la d&eacute;cada de 1990, con los desarrollos de la World Wide Web (Garrison, 2011), comenzaron a crearse una serie de herramientas tecnol&oacute;gicas para implementar su potencial en la educaci&oacute;n superior. Esas herramientas eran y son un gran recurso que brinda las posibilidades asincr&oacute;nicas de la educaci&oacute;n, a saber: el manejo y la transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n, en tiempo real, a diversos usuarios. La educaci&oacute;n virtual, sin embargo, no se reduce a las tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n: aun cuando los datos sean moralmente neutros y la informaci&oacute;n ya conlleve un nivel de interpretaci&oacute;n, su impacto depender&aacute; del uso que les demos. El uso implica intencionalidad y en &eacute;sta hay un nivel de conciencia &eacute;tica. Por tanto, al considerar escenarios futuros habr&aacute; que reflexionar de manera integral acerca de la educaci&oacute;n virtual. Por ello, menciono sus consideraciones &eacute;ticas impl&iacute;citas, y lo hago con el prop&oacute;sito de nivelarla con el desarrollo tecnol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun cuando los temas del an&aacute;lisis y la investigaci&oacute;n sobre el campo de las TIC son recientes, en tanto reflexi&oacute;n filos&oacute;fica, sus antecedentes se encuentran en la filosof&iacute;a enfocada en los dilemas de la inteligencia artificial; por ejemplo, el libro de Aaron Sloman, <i>The Computer Revolution in Philosophy</i> (1978), sin olvidar el trabajo encabezado por Alan Turing a mediados de la d&eacute;cada de 1950, entre otras obras. Esto lleva a formular un campo de estudio dentro de la filosof&iacute;a, que en la d&eacute;cada de 1990 fue identificado con el gran tema de la informaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales del siglo XX, ya exist&iacute;a un campo de estudio llamado filosof&iacute;a de la informaci&oacute;n que, entre otros problemas, formula el debate en torno a la &eacute;tica de la informaci&oacute;n, a la reflexi&oacute;n sobre la tecnolog&iacute;a, al significado de las TIC en nuestra vida y en el &aacute;mbito educativo, que presenta una reconfiguraci&oacute;n sem&aacute;ntica de t&eacute;rminos t&eacute;cnicos dentro del campo de la inform&aacute;tica, la programaci&oacute;n y el desarrollo computacional. Las consideraciones sem&aacute;nticas de t&eacute;rminos de la ingenier&iacute;a en inform&aacute;tica son claves debido a su resignificaci&oacute;n sociocultural de alcance global. Uno de esos t&eacute;rminos es la infoesfera, aludida antes como la burbuja de relaciones de informaci&oacute;n y los alcances sem&aacute;nticos que hemos tejido con cada dispositivo tecnol&oacute;gico de comunicaci&oacute;n, con un sello cada vez m&aacute;s com&uacute;n entre nosotros: la dependencia tecnol&oacute;gica. El desarrollo de la educaci&oacute;n virtual muestra un cambio de paradigma en aspectos pedag&oacute;gicos que nos permite hablar de una continuidad de la educaci&oacute;n a distancia caracterizada no s&oacute;lo por esa esfera informativa, sino por los mecanismos tecnol&oacute;gicos, continuamente actualizados, que configuran los ambientes virtuales del aprendizaje. Es all&iacute; donde la &eacute;tica desempe&ntilde;a un papel clave en el contexto de la educaci&oacute;n virtual futura.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Infoesfera, &eacute;tica y prospectiva</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo est&aacute; presente la infoesfera en nuestra vida cotidiana y por qu&eacute; pensarla en prospectiva? Los l&iacute;mites entre la vida en l&iacute;nea y aquella que transcurre al margen de las pantallas de computadoras, tabletas y tel&eacute;fonos inteligentes se reducen cada vez m&aacute;s. Las aparentes barreras entre ambas <b><i>&#45;</i></b><i>online</i> y <i>offline</i><b><i>&#45;</i></b> se han disuelto y est&aacute;n sensiblemente conectadas mediante objetos que llamamos <i>inteligentes</i> y de respuesta inmediata, que proveen un flujo de informaci&oacute;n continua. Todo esto integra un tipo de biosfera de informaci&oacute;n que ocurre mediante herramientas tecnol&oacute;gicas, un ecosistema que &#45;seamos conscientes de &eacute;l o no&#45; ha transformado nuestra interacci&oacute;n y es conocido como infoesfera. Basta con mirar nuestros espacios p&uacute;blicos para darnos cuenta de que &eacute;ste s&oacute;lo es el comienzo. Las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n est&aacute;n cambiando la manera en que nos aproximamos a las preguntas fundamentales para todo ser humano, es aqu&iacute; donde se necesita la cultura de los principios &eacute;ticos para transformar, o bien, para renovar una modalidad educativa como la virtual. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica separada del beneficio social y de su compromiso humano? &iquest;Qu&eacute; tipo de innovaci&oacute;n en las TIC estamos fomentando? La educaci&oacute;n virtual y la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica tendr&aacute;n que generarse con base en una conciencia de beneficio social y guiarse por la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a y un fundamento &eacute;tico. Floridi (2014) llama a esa forma de fundamento <i>infra&eacute;tica</i> o estructura &eacute;tica, que puede proveer los principios que configurar&aacute;n la pertinencia y la autoridad de las instituciones de educaci&oacute;n superior en los a&ntilde;os venideros, si es que, en alg&uacute;n sentido, la educaci&oacute;n virtual se mira como el futuro de la educaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad en l&iacute;nea es una constante cotidiana en nuestros centros de trabajo; nos lleva a reflexionar acerca de c&oacute;mo se est&aacute; transformando nuestra percepci&oacute;n de la realidad. &iquest;Nuestro uso de la tecnolog&iacute;a nos empoderar&aacute; o nos contraer&aacute;? La aproximaci&oacute;n y los par&aacute;metros &eacute;ticos son fundamentales para el uso educativo y ciudadano de la tecnolog&iacute;a que hoy nos comunica y nos informa; en particular, consideremos una pr&aacute;ctica que fomentan los gobiernos mediante mecanismos tecnol&oacute;gicos: la transparencia y el acceso a la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transparencia en s&iacute; no es un principio &eacute;tico (Turilli y Floridi, 2009), sino una condici&oacute;n para habilitar otros principios &eacute;ticos. De acuerdo con la misi&oacute;n de cada instituci&oacute;n, &iquest;qu&eacute; gu&iacute;a su discernimiento sobre el tipo de informaci&oacute;n que se ofrece como transparente? La &eacute;tica y la infoesfera son los enfoques propuestos aqu&iacute; en relaci&oacute;n a la transparencia, que se entiende como visibilidad de la informaci&oacute;n y que puede usarse para los procesos de toma de decisiones. La transparencia tambi&eacute;n puede entenderse como la cantidad de informaci&oacute;n que se abre. Lo que quiero subrayar son las implicaciones &eacute;ticas de la apertura de la informaci&oacute;n: &iquest;cu&aacute;l es la que deber&iacute;a ser accesible para lograr la transparencia en las instituciones? y &iquest;c&oacute;mo se relaciona esto con la educaci&oacute;n virtual?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos y la transparencia de la informaci&oacute;n son &eacute;ticamente neutros y, por ello, son condiciones que permiten un manejo &eacute;tico mediante algo que podemos llamar regulaci&oacute;n (Floridi, 2009). Dicho en otras palabras, tanto en la pr&aacute;ctica de la transparencia como en el ejercicio de la educaci&oacute;n virtual es imprescindible incorporar el tema de la configuraci&oacute;n de principios &eacute;ticos que gu&iacute;en el actuar humano cuyo consumo continuo de las TIC va en aumento. De lo contrario, el car&aacute;cter neutro de la transparencia de la informaci&oacute;n o de las pr&aacute;cticas impl&iacute;citas en la educaci&oacute;n virtual puede convertirse en un mecanismo opuesto a los principios &eacute;ticos. La transparencia de la informaci&oacute;n es significativa, verdadera, comprensible, accesible y &uacute;til; esta informaci&oacute;n sem&aacute;ntica es diferente de los meros datos. Los datos producen informaci&oacute;n, pero &eacute;sta y el modo en que se maneja merecen ser reconsiderados, pero en y desde fuera de la infoesfera. Lo mismo merecen las relaciones virtuales orientadas a la educaci&oacute;n que estamos construyendo, muchas sin darnos cuenta. En esto &uacute;ltimo reside la invitaci&oacute;n que lleva este n&uacute;mero de <i>Innovaci&oacute;n Educativa.</i></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras en ep&iacute;logo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el futuro de la educaci&oacute;n es incierto, algo est&aacute; en nuestras manos. Cuando este n&uacute;mero llegue al lector, habr&aacute;n transcurrido trescientos sesenta y cinco d&iacute;as de un oto&ntilde;o que se desvaneci&oacute; cuando apenas comenzaba, un oto&ntilde;o incrustado en la memoria: cuarenta y tres historias en pausa, detenidas en el silencio. Punza el dolor indecible de cuarenta y tres miradas que son silencio, pero tambi&eacute;n, anhelo, y quieren ser voz. No hay voz si no hay quien escuche. Podemos escuchar: que ese silencio sea el sol y la tierra de un campo donde florezcan cuarenta y tres formas de esperanza y libertad. Algo ser&aacute; cierto y nos pertenece. Seamos los hortelanos de esa tierra, para que ni&ntilde;os y j&oacute;venes no olviden, sean vida plena, habiten sus sue&ntilde;os y, al hacerlo, escuchen en el silencio desbordante, a la esperanza y a la libertad habl&aacute;ndoles en sus cuarenta y tres formas.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Floridi, L. (2014). <i>The Fourth Revolution. How the Infosphere is Reshaping Human Reality.</i> Oxford, RU: Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4367957&pid=S1665-2673201500020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Floridi, L. (2009). The Information Society and its Philosophy. <i>The Information Society</i><b><i>,</i></b> 25(3) 153&#45;158.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4367959&pid=S1665-2673201500020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garrison, R. (2011). <i>E&#45;Learning in the 21st Century: A Framework for Research and Practice.</i> Nueva York, NY: Taylor &amp; Francis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4367961&pid=S1665-2673201500020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sloman, A. (1978). <i>The Computer Revolution in Philosophy</i><b><i>.</i></b> Atlantic Highlands, NJ: Humanities Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4367963&pid=S1665-2673201500020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Turilli, M., y Floridi, L. (2009). The Ethics of Information Transparency. <i>Ethics and Information Technology</i><b><i>, </i></b><i>11</i>(2), 105&#45;112.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4367965&pid=S1665-2673201500020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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