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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Debate</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Hacia d&oacute;nde va la investigaci&oacute;n del comportamiento pol&iacute;tico comparado?</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Claudio A. Holzner, Mariela Szwarcberg y Rosario Aguilar</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hist&oacute;ricamente, las teor&iacute;as desarrolladas dentro de la pol&iacute;tica comparada se han centrado en la evaluaci&oacute;n de las instituciones m&aacute;s que en el estudio del comportamiento de los ciudadanos. Sin embargo, las &uacute;ltimas d&eacute;cadas han visto un aumento significativo en el n&uacute;mero de estudios que buscan entender el comportamiento pol&iacute;tico de las personas en distintos contextos. Estas agendas de investigaci&oacute;n se han beneficiado de los avances tecnol&oacute;gicos as&iacute; como del intercambio acad&eacute;mico que se ha dado entre diversas regiones del mundo. En primer lugar, los avances tecnol&oacute;gicos facilitan el estudio de opiniones y comportamiento a trav&eacute;s de herramientas como el internet. En segundo lugar, el intercambio acad&eacute;mico de estudiantes a pa&iacute;ses en los que se cuenta con un conocimiento de m&eacute;todos de medici&oacute;n de opini&oacute;n p&uacute;blica avanzado ha logrado que al regresar esos profesionistas a sus pa&iacute;ses de origen desarrollen compa&ntilde;&iacute;as que pueden llevar a cabo estudios acad&eacute;micos de opini&oacute;n y comportamiento pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien esta revoluci&oacute;n en el estudio del comportamiento pol&iacute;tico comparado nos ayuda a entender fen&oacute;menos, como por ejemplo la estructura de las boletas electorales en el comportamiento electoral, as&iacute; como el efecto que gobiernos autoritarios y no autoritarios tienen en las conductas de las personas, hay consideraciones importantes que tenemos que tener en cuenta en cuanto a la metodolog&iacute;a que utilizamos al momento de realizar estos estudios. Las tres colaboraciones a este debate discuten las fortalezas y debilidades de la manera en que estudiamos com&uacute;nmente el comportamiento pol&iacute;tico en perspectiva comparada. Asimismo, los textos apuntan a las ventajas de incorporar m&eacute;todos cuantitativos y cualitativos para fortalecer la agenda de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, Holzner propone que la mejor manera de construir argumentos te&oacute;ricos sobre el comportamiento pol&iacute;tico de las personas en perspectiva comparada es a trav&eacute;s de m&eacute;todos cualitativos, que expliquen las correlaciones encontradas a trav&eacute;s de m&eacute;todos cuantitativos como las encuestas de opini&oacute;n. A trav&eacute;s de entrevistas a fondo y de observar directamente los fen&oacute;menos pol&iacute;ticos que queremos explicar es como podremos elaborar nuevas teor&iacute;as que nos ayuden a entender el comportamiento pol&iacute;tico de los individuos en distintos contextos. Holzner aboga por un pluralismo metodol&oacute;gico en la disciplina que nos ayude a imaginarnos nuevas formas de estudiar el comportamiento pol&iacute;tico de las personas que var&iacute;a de acuerdo con el contexto en el que viven.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, utilizando el ejemplo del estudio del clientelismo en Latinoam&eacute;rica, Szwarcberg argumenta que limitar el an&aacute;lisis de los factores que explican relaciones clientelares a datos de encuestas s&oacute;lo nos permite ver una cara de la moneda. Desde esta perspectiva, a trav&eacute;s de datos cualitativos podemos analizar los factores a escala individual que incentivan a partidos, intermediarios y votantes a establecer una relaci&oacute;n clientelar. Por ejemplo, Szwarcberg argumenta que el que un intermediario tenga la capacidad de ofrecer bienes a los ciudadanos a cambio del voto no es suficiente para que se d&eacute; esa relaci&oacute;n clientelar, ya que debe de estar entre las preferencias del intermediario llevar a cabo esa relaci&oacute;n clientelar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en mi texto resalto la importancia de tomar en cuenta que los t&eacute;rminos que utilizamos en muchos de los estudios sobre comportamiento pol&iacute;tico tienen significados distintos en diferentes contextos (p.ej. grupos, democracia, etc.). No tomar en cuenta las diferencias conceptuales de las palabras que usamos en distintos contextos nos puede llevar a obtener resultados o a construir teor&iacute;as incorrectas. Asimismo, es importante tener en cuenta el bienestar de los participantes en nuestra investigaci&oacute;n as&iacute; como la posibilidad de que se establezcan relaciones de poder entre &eacute;stos y el investigador, lo cual puede sesgar los resultados obtenidos a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Rosario Aguilar</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Claudio A. Holzner, Enriquecer el estudio comparado del comportamiento pol&iacute;tico a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n de campo<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; m&aacute;s que cualquier otra ciencia social, la ciencia pol&iacute;tica no se caracteriza por tener una metodolog&iacute;a dominante. Mientras que los psic&oacute;logos hacen experimentos, los antrop&oacute;logos se basan en etnograf&iacute;as y los economistas usan modelos formales y an&aacute;lisis econom&eacute;tricos, los polit&oacute;logos usan todos esos m&eacute;todos y m&aacute;s. Los estudios de caso, an&aacute;lisis hist&oacute;ricos institucionales, trabajo de campo y etnograf&iacute;as, encuestas, experimentos de campo, observaci&oacute;n participante, as&iacute; como entrevistas a fondo y narraciones orales, todos tienen tradiciones ricas y distintivas en la disciplina. Una excepci&oacute;n a esta diversidad metodol&oacute;gica es el estudio de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, donde la metodolog&iacute;a de las encuestas ha dominado durante d&eacute;cadas. Esto es as&iacute; especialmente en el estudio de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica en Estados Unidos, donde se origin&oacute; el <i>behavioralism</i> (el estudio sistem&aacute;tico y cuantitativo del comportamiento pol&iacute;tico individual).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La fuerza de las encuestas radica en su capacidad para recopilar informaci&oacute;n cuantitativa sobre individuos con procedimientos sistem&aacute;ticos que permiten la comprobaci&oacute;n rigurosa de relaciones entre variables. Es un m&eacute;todo poderoso para identificar patrones de comportamiento pol&iacute;tico dentro de unidades geogr&aacute;ficas (pa&iacute;ses, provincias, ciudades) y entre grupos de individuos (e. <i>g.</i> latinos, inmigrantes, mujeres, pobres), as&iacute; como para confrontar explicaciones encontradas en estos patrones. Como todos los m&eacute;todos, la investigaci&oacute;n mediante encuestas tambi&eacute;n tiene debilidades identificadas y ampliamente discutidas.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Las metodolog&iacute;as de encuestas tienen adem&aacute;s otras limitaciones muy poco reconocidas. Me preocupan, en especial, las siguientes debilidades: <i>a)</i> su &eacute;nfasis en comprobar teor&iacute;as, m&aacute;s que en generarlas; <i>b)</i> un sesgo hacia explicaciones de nivel individual de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica que ciega a los investigadores ante la importancia de restricciones institucionales sobre el comportamiento individual, y <i>c)</i> el &eacute;nfasis en la predicci&oacute;n m&aacute;s que en la explicaci&oacute;n causal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque es importante estar consciente de estas limitaciones, no deben resultar problem&aacute;ticas, pues son parte de las concesiones que los polit&oacute;logos hacen al seleccionar un m&eacute;todo de investigaci&oacute;n. Mientras los investigadores usen una variedad de m&eacute;todos para estudiar el comportamiento pol&iacute;tico, las debilidades de la encuesta quedar&aacute;n balanceadas. Sin embargo, &eacute;ste no es el caso. Mi impresi&oacute;n es que, a medida que aumentan los proyectos ambiciosos de opini&oacute;n p&uacute;blica comparada, tanto en n&uacute;mero como en sofisticaci&oacute;n, las encuestas dominan el estudio de las formas convencionales de participaci&oacute;n pol&iacute;tica en Estados Unidos y, cada vez m&aacute;s, en el &aacute;mbito internacional.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Esto no es sano para esta &aacute;rea de estudio, pues las debilidades de los m&eacute;todos para encuestas de N grande se combinan y refuerzan a s&iacute; mismas en lugar de quedar compensadas con investigaciones que usan m&eacute;todos con fortalezas complementarias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La intenci&oacute;n de este ensayo es alentar un mayor pluralismo metodol&oacute;gico en el estudio del comportamiento pol&iacute;tico. En particular, construye el argumento para estudios de caso, investigaci&oacute;n de campo y estudios cualitativos m&aacute;s profundos que empleen entrevistas a fondo, cara a cara y narraciones orales. Las fortalezas de este m&eacute;todo de investigaci&oacute;n no s&oacute;lo compensan las debilidades centrales de las encuestas, tambi&eacute;n tienen el potencial de arrojar nuevas perspectivas te&oacute;ricas importantes. Aunque en un estudio individual se aspira a mezclar metodolog&iacute;as de encuesta con trabajo de campo cualitativo, los estudios que s&oacute;lo utilizan pruebas cualitativas tambi&eacute;n son valiosos y deben alentarse. La diversidad de metodolog&iacute;as y dise&ntilde;os de investigaci&oacute;n es especialmente importante al estudiar el comportamiento pol&iacute;tico en pa&iacute;ses en desarrollo y en democracias nuevas, donde las desigualdades sociales y pol&iacute;ticas son enormes, las instituciones, d&eacute;biles, y donde se tiende al cambio con regularidad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diferencias entre generar y comprobar teor&iacute;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las encuestas de N grande son m&aacute;s adecuadas para comprobar teor&iacute;as que para generarlas, todo lo dem&aacute;s constante. De hecho, la comprobaci&oacute;n rigurosa de relaciones causales entre variables es una fortaleza distintiva de los an&aacute;lisis cuantitativos de los datos que arrojan las encuestas. Sin duda este paradigma de investigaci&oacute;n ha derivado en perspectivas importantes y teor&iacute;as influyentes, pero debido al &eacute;nfasis puesto en la comprobaci&oacute;n de hip&oacute;tesis, tambi&eacute;n ha limitado el desarrollo te&oacute;rico. La generaci&oacute;n de hip&oacute;tesis y el descubrimiento de nuevas teor&iacute;as, por otro lado, es una fortaleza relativa de la investigaci&oacute;n de campo basada en estudios de caso profundos e interacci&oacute;n cara a cara con los sujetos de investigaci&oacute;n (Gerring, 2007; Wood, 2007). Quiz&aacute; la contribuci&oacute;n m&aacute;s valiosa que puede hacer la investigaci&oacute;n de campo al estudio de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica viene de las sorpresas y descubrimientos del investigador cuando se percata de que la teor&iacute;a existente no es adecuada para entender el comportamiento de la gente que encuentra en campo (Wood, 2007, p. 125). Hablar con la gente puede ense&ntilde;arnos mucho sobre sus preferencias, creencias y motivaciones para tomar cierto tipo de acciones pol&iacute;ticas o para escoger no participar en pol&iacute;tica en absoluto. Si se deja a los actores describir el proceso mental tras sus decisiones participativas, se gana en perspectiva de las opciones participativas que realmente tienen a su disposici&oacute;n, de c&oacute;mo influyen sus creencias y preferencias en sus decisiones y de c&oacute;mo otros factores adem&aacute;s del ingreso, la educaci&oacute;n y el involucramiento en organizaciones, afectan sus decisiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo experiment&eacute; esta sensaci&oacute;n de descubrimiento al hacer trabajo de campo con inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos. Quer&iacute;a examinar las diferencias en el compromiso c&iacute;vico y pol&iacute;tico entre latinos nacidos en Estados Unidos y aqu&eacute;llos que hab&iacute;an emigrado de Am&eacute;rica Latina. En el proceso de participaci&oacute;n dentro de las actividades de varias organizaciones comunitarias, y tras hablar largo y tendido con miembros de esas organizaciones, me percat&eacute; de que muchos de los individuos m&aacute;s activos eran migrantes indocumentados. Eran presidentes de asociaciones de padres de familia y maestros (pta, por sus siglas en ingl&eacute;s), l&iacute;deres de movimientos locales de protesta y cabilderos regulares en la legislatura estatal. Yo asum&iacute;a, como casi todo el resto de la gente, que el estatus legal de los migrantes indocumentados no les permitir&iacute;a volverse activos pol&iacute;ticamente, y fue s&oacute;lo mediante investigaci&oacute;n de campo como descubr&iacute; que estaba equivocado. Despu&eacute;s realic&eacute; una encuesta original donde explor&eacute; m&aacute;s sistem&aacute;ticamente los factores que explican el comportamiento pol&iacute;tico de los inmigrantes, tanto legales como ilegales (Holzner, 2014).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El despliegue de la democracia hacia el mundo en desarrollo crea muchas oportunidades para expandir nuestra comprensi&oacute;n sobre la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y usar m&eacute;todos cualitativos para entender las experiencias globales de la gente en el proceso pol&iacute;tico (Weiss, 1994). El campo del comportamiento pol&iacute;tico en perspectiva comparada, sin embargo, pronto fue dominado por encuestas transnacionales de N grande que enfatizan la comprobaci&oacute;n de viejas hip&oacute;tesis en escenarios nuevos, m&aacute;s que en la expansi&oacute;n de nuestra caja de herramientas te&oacute;ricas y conceptuales. Estas encuestas corren el riesgo de exportar conceptos inapropiados o hacer preguntas de manera extra&ntilde;a; otro peligro potencial es no hacer preguntas clave en absoluto, debido a la limitada comprensi&oacute;n de los investigadores sobre las experiencias pol&iacute;ticas de la gente en democracias nuevas. En este caso, la investigaci&oacute;n de campo puede ser un complemento &uacute;til para las encuestas, pues puede llamar la atenci&oacute;n de los investigadores hacia nuevas hip&oacute;tesis y relaciones que no habr&iacute;an pensado explorar, o que la bibliograf&iacute;a actual no contempla.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Variaci&oacute;n institucional</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dependencia casi exclusiva de esta &aacute;rea de estudio en las encuestas transversales &#151;muchas de ellas realizadas para un caso individual, incluso &uacute;nico (Estados Unidos)&#151; limita el desarrollo te&oacute;rico en otros sentidos. Las encuestas transversales son herramientas muy &uacute;tiles para recopilar informaci&oacute;n sobre individuos, por lo que los modelos est&aacute;ndares de participaci&oacute;n pol&iacute;tica tienden a privilegiar el uso de indicadores individuales de participaci&oacute;n pol&iacute;tica &#151;como ingreso, educaci&oacute;n, capacidades y actitudes pol&iacute;ticas&#151; por encima de indicadores institucionales, m&aacute;s dif&iacute;ciles de estudiar usando encuestas. Las encuestas transversales de caso &uacute;nico tambi&eacute;n mantienen constantes los factores institucionales y no permiten ver la significancia de esos factores ni probar sus efectos en el comportamiento pol&iacute;tico. Ir&oacute;nicamente, Campbell, Converse, Stokes y Miller &#151;pioneros de la investigaci&oacute;n sobre participaci&oacute;n pol&iacute;tica&#151; muy pronto previeron las limitaciones te&oacute;ricas de los estudios del comportamiento:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al desarrollar y probar su hip&oacute;tesis te&oacute;rica, el cient&iacute;fico social generalmente debe depender de lo que el progreso hist&oacute;rico le permite observar &#91;...&#93; Es evidente que las <i>variables de gran importancia en los &aacute;mbitos humanos pueden exhibir poco o ning&uacute;n cambio en un periodo hist&oacute;rico dado.</i> Como resultado, el investigador puede no ver la significancia de esas variables y no incorporarlas en los postulados te&oacute;ricos. E incluso si percibe su importancia, la <i>ausencia de variaci&oacute;n evitar&aacute; la comprobaci&oacute;n adecuada de la hip&oacute;tesis</i> que establezca la relaci&oacute;n de estos factores con otras variables de su teor&iacute;a (7he <i>American Voter,</i> pp. 8&#45;10).<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta falta de atenci&oacute;n a las instituciones representa una brecha te&oacute;rica grave en nuestra comprensi&oacute;n del comportamiento pol&iacute;tico desde que los cient&iacute;ficos sociales reconocieron ampliamente el poder de las instituciones para moldear y restringir el comportamiento humano. De hecho, una ense&ntilde;anza central de los enfoques institucionales es que las necesidades del individuo, sus predisposiciones, recursos y preferencias, crean el potencial de acci&oacute;n, pero no pueden explicar qui&eacute;n actuar&aacute; o qu&eacute; tipo de actividades realizar&aacute;. La investigaci&oacute;n de campo, en particular la que incorpora entrevistas a fondo, es adecuada para analizar las formas en que las instituciones moldean los incentivos de los actores y restringen su elecci&oacute;n (Holzner, 2010; Weiss, 1994).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los dise&ntilde;os de encuestas han permitido que var&iacute;en los contextos institucionales <i>y</i> cuando los investigadores han sido sensibles a la influencia de las restricciones institucionales, los hallazgos afirman el poder de las reglas electorales, la competencia partidista, las estructuras organizativas y las relaciones Estado&#45;sociedad para moldear el comportamiento pol&iacute;tico individual (Dietz, 1998; Verba, Nie y Kim, 1978; Powell, 1986; Rosenstone y Hansen, 1993), pero estudios como &eacute;stos son todav&iacute;a poco frecuentes y espor&aacute;dicos. La reciente ola de proyectos de investigaci&oacute;n transnacionales, sofisticados y ambiciosos, como Comparative Study of Electoral Systems (oses), World Values Survey (wvs) y Latin American Public Opinion Project (lapop), crea el potencial para m&aacute;s an&aacute;lisis sistem&aacute;ticos de efectos institucionales sobre el comportamiento pol&iacute;tico individual, pero como dije antes, los esfuerzos en esta direcci&oacute;n se ven obstaculizados por el sesgo de esta &aacute;rea de estudio hacia las variables individuales y hacia la prueba de hip&oacute;tesis existentes en nuevos contextos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mecanismos causales</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso cuando los estudios transnacionales de N grande identifican nuevas relaciones causales, por lo com&uacute;n demuestran correlaciones entre variables sin aclarar los mecanismos causales que vinculan dichas variables. Por ejemplo, se puede descubrir que los pobres son, en promedio, m&aacute;s activos en la pol&iacute;tica cuando un partido a la izquierda del centro controla el ejecutivo, pero identificar la correlaci&oacute;n no nos dice por qu&eacute; sucede esto, pues ese hallazgo es consistente con varias posibles trayectorias causales (Gerring, 2007, p. 103). De forma similar, el modelo ses de participaci&oacute;n pol&iacute;tica es robusto emp&iacute;ricamente (al menos en el caso de Estados Unidos), pero d&eacute;bil como mecanismo te&oacute;rico (Verba, Brady y Schlozman, 1995).<sup><a href="#nota">4</a></sup> Para muchos, entender los mecanismos causales no es importante mientras los modelos estad&iacute;sticos puedan predecir, confiable y rigurosamente, qui&eacute;n participa. Pero las predicciones no deben satisfacernos, pues los argumentos causales dependen no s&oacute;lo de la medici&oacute;n de efectos causales sino tambi&eacute;n de la identificaci&oacute;n de un mecanismo causal (Gerring, 2007, p. 102).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya apunt&eacute;, identificar los mecanismos causales es una fortaleza particular de los estudios de caso que involucran investigaci&oacute;n de campo. Como se&ntilde;alan Glaser y Strauss, en el trabajo de campo "las relaciones generales a menudo se descubren <i>in vivo,</i> esto es, el trabajador en campo las ve ocurrir, literalmente".<sup><a href="#nota">5</a></sup> Los investigadores que utilizan modelos o experimentos formales hacen buen uso de la investigaci&oacute;n de campo para identificar mecanismos causales que despu&eacute;s son incorporados a los modelos formales y pruebas experimentales. Algunos estudios tambi&eacute;n han empleado el an&aacute;lisis estad&iacute;stico de datos para explorar el alcance explicativo de las relaciones causales descubiertas en campo, pero esta mezcla de m&eacute;todos cualitativos y cuantitativos es a&uacute;n la excepci&oacute;n m&aacute;s que la regla.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conclusiones</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda investigaci&oacute;n involucra concesiones. Cuando los investigadores escogen usar encuestas de N grande para estudiar el comportamiento pol&iacute;tico, est&aacute;n escogiendo enfatizar la comprobaci&oacute;n sobre la generaci&oacute;n te&oacute;rica, la validez externa sobre la interna, las actitudes y preferencias individuales sobre las restricciones a la elecci&oacute;n, e identificar relaciones causales en lugar de explicar e interpretar trayectorias causales. Son elecciones v&aacute;lidas, especialmente cuando se hacen sabiendo las concesiones que conlleva la elecci&oacute;n. Me preocupa, sin embargo, que muchos polit&oacute;logos hayan dejado de imaginar caminos alternativos para estudiar el comportamiento pol&iacute;tico debido al estatus casi hegem&oacute;nico de los an&aacute;lisis cuantitativos para las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica. Sin pluralismo metodol&oacute;gico, las debilidades de un m&eacute;todo no se equilibran con las fortalezas de otro, lo que tarde o temprano lleva a acotar las preguntas que hacemos, a acotar las respuestas que encontramos y a entender el comportamiento pol&iacute;tico de manera parcial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s por estudiar el comportamiento pol&iacute;tico entre comparativistas, est&aacute; creciendo, guiados en parte por la expansi&oacute;n de las elecciones y procesos democr&aacute;ticos hacia la mayor&iacute;a de las regiones del mundo. Espero que el pluralismo metodol&oacute;gico que hace de la pol&iacute;tica comparada un subcampo tan vibrante se infiltre y revitalice el estudio del comportamiento pol&iacute;tico con perspectiva comparada. Espero, por ejemplo, ver m&aacute;s estudios experimentales de participaci&oacute;n junto con m&aacute;s etnograf&iacute;as. Pero tambi&eacute;n me preocupa que el peso del paradigma de las encuestas y todos sus sesgos desalienten los esfuerzos por estudiar el comportamiento pol&iacute;tico de maneras distintas. Por ejemplo, grandes agencias de financiamiento est&aacute;n dedicando millones de d&oacute;lares a apoyar y expandir proyectos de opini&oacute;n p&uacute;blica transnacionales, dejando escasos recursos para otro tipo de estudios. Adem&aacute;s, dada la r&aacute;pida mejor&iacute;a en calidad y accesibilidad de las bases de datos transnacionales de opini&oacute;n p&uacute;blica, hay fuertes incentivos para que los estudiosos de pol&iacute;tica comparada, interesados en el comportamiento pol&iacute;tico, se concentren exclusivamente en el an&aacute;lisis de esos datos sin salir nunca de su oficina. De hecho, ahora es posible publicar art&iacute;culos sobre el comportamiento pol&iacute;tico de los venezolanos o japoneses sin haber puesto nunca un pie en Venezuela o Jap&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wood se&ntilde;ala, con m&aacute;s optimismo, que la disminuci&oacute;n de costos y la creciente disponibilidad de datos de fuera de campo <i>aumenta</i> la productividad marginal de las inversiones en la investigaci&oacute;n de campo m&aacute;s de lo que la disminuye (Wood, 2007, p. 142). En otras palabras, ahora es m&aacute;s f&aacute;cil que nunca combinar investigaci&oacute;n de campo profunda que enfatice la generaci&oacute;n de teor&iacute;a, la atenci&oacute;n a mecanismos causales y la descripci&oacute;n detallada de las experiencias pol&iacute;ticas individuales con la comprobaci&oacute;n sistem&aacute;tica cuantitativa de relaciones causales. Cuando se combinan de manera inteligente, la complementariedad de entrevistas a fondo y encuestas crea el potencial para abrir muchas nuevas y emocionantes l&iacute;neas de investigaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mariela Szwarcberg, Pol&iacute;tica y pobreza: Estudiando el dientelismo desde una perspectiva multimetodol&oacute;gica<a href="#nota">**</a></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo aboga por el uso de investigaciones multimetodol&oacute;gicas en pol&iacute;tica comparada, apoy&aacute;ndose, en gran medida, en mi propio estudio sobre clientelismo pol&iacute;tico en Argentina. Empiezo con una revisi&oacute;n de la bibliograf&iacute;a actual y sus principales contribuciones para demostrar las ventajas de combinar m&eacute;todos cuantitativos y cualitativos. Posteriormente examino varios dise&ntilde;os, m&eacute;todos y bases de datos que los estudiosos han usado en sus trabajos, y concluyo resumiendo cinco dimensiones para investigaci&oacute;n futura.</font></p>    	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Definici&oacute;n y estudio del clientelismo pol&iacute;tico</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los candidatos resuelven los problemas de los votantes otorg&aacute;ndoles beneficios materiales y no materiales a cambio de su participaci&oacute;n en m&iacute;tines y elecciones, est&aacute;n usando clientelismo o estrategias clientelares. El clientelismo, entonces, se define como una estrategia de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica en la que los pol&iacute;ticos resuelven problemas de los votantes a cambio de apoyo pol&iacute;tico.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tres preguntas clave en la bibliograf&iacute;a involucran a cada uno de los actores que se vinculan y participan en relaciones clientelares: jefes de partido, intermediarios y votantes. La primera pregunta es: &iquest;Por qu&eacute; los votantes no toman con una mano y votan con la otra? Para responder a esta pregunta, los estudiosos revisaron preguntas sobre compromiso en relaciones clientelares. Susan Stokes (2005) concluy&oacute; que los votantes no toman con una mano y votan con la otra porque los partidos pol&iacute;ticos monitorean a los votantes para asegurarse de que cumplan con su parte del acuerdo clientelar. As&iacute;, en lugar de que los votantes responsabilicen a los pol&iacute;ticos, el clientelismo revierte la relaci&oacute;n y "responsabiliza perversamente" a los votantes ante los pol&iacute;ticos clientelistas. La respuesta que brinda este art&iacute;culo seminal abri&oacute; el campo para variaciones de estudio sobre estrategias de distribuci&oacute;n pol&iacute;tica de beneficios clientelares en democracias nuevas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suponiendo que los partidos clientelistas sea capaces de monitorear las respuestas de los votantes, Stokes afirma que los partidos clientelistas enfocar&aacute;n sus esfuerzos en la movilizaci&oacute;n de votantes indecisos, "ideol&oacute;gicamente indiferentes entre dos partidos" (Stokes, 2005, p. 316). En contraste, y usando la misma base de datos, Simeon Nichter (2008) predice que los partidos no monitorean la decisi&oacute;n de voto, sino la cantidad de votantes y, por lo tanto, enfocar&aacute;n su esfuerzo en simpatizantes duros, que votar&aacute;n por el partido independientemente de que reciban beneficios materiales. Trabajos recientes (v&eacute;ase <i>e.g.</i> Stokes <i>et al.,</i> 2013; Gans&#45;Morse <i>et al.,</i> 2014) discuten distintas combinaciones de estrategias que los partidos clientelistas emplean para movilizar votantes pobres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda pregunta es: &iquest;Por qu&eacute; algunos intermediarios partidistas usan el clientelismo para movilizar votantes pobres? Para responder a esta pregunta, la bibliograf&iacute;a se enfoca en las capacidades de los intermediarios para usar esas estrategias con base en su acceso a bienes materiales &#151;generalmente usando el partidismo y la titularidad como poder&#151; y una red de activistas de partido, pagados o no, con capacidad y conocimiento local suficientes para distribuir bienes y monitorear las respuestas de los votantes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi propio trabajo (Szwarcberg, 2013) cuestiona el supuesto de que los intermediarios partidistas con acceso a beneficios materiales siempre distribuyen bienes a votantes pobres a cambio de apoyo pol&iacute;tico. En lugar de eso, afirmo que la capacidad de los intermediarios de emplear estrategias clientelares de movilizaci&oacute;n es una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente para explicar su decisi&oacute;n de usar el clientelismo. Adem&aacute;s de tener la capacidad de usarlo, los intermediarios tienen que preferir usar el clientelismo para movilizar a los votantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera y &uacute;ltima pregunta es: &iquest;Por qu&eacute; algunos l&iacute;deres partidistas son m&aacute;s eficientes que otros para movilizar votantes pobres? De modo interesante, la mayor&iacute;a de los trabajos en la literatura sobre el tema asumen simplemente que, bajo ciertas condiciones, el clientelismo funciona. Estas condiciones tienden a ser la pobreza, la ausencia de Estado de derecho y la competencia electoral. Para explicar la variaci&oacute;n en el desempe&ntilde;o de los l&iacute;deres partidistas, estudio los incentivos que emplean para distribuir recompensas y castigos entre los intermediarios. Sostengo que cuando los l&iacute;deres partidistas distribuyen recompensas y castigos entre los candidatos bas&aacute;ndose s&oacute;lo en el n&uacute;mero de votantes, desarrollan un sistema de incentivos perversos que alientan el uso del clientelismo entre candidatos que compiten por movilizar votantes pobres (v&eacute;ase Szwarcberg, 2015).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dise&ntilde;os, m&eacute;todos y datos de investigaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudiosos han usado modelos formales (v&eacute;anse <i>e.g.</i> Stokes <i>et al.,</i> 2013; Gans&#45;Morse <i>et al.,</i> 2014), datos de encuestas (v&eacute;anse <i>e.g.</i> Weitz&#45;Shapiro, 2012; Stokes <i>et al.,</i> 2013), experimentos (v&eacute;anse <i>e.g.</i> Wantchekon, 2003; Gonz&aacute;lez&#45;Ocantos <i>et al.,</i> 2010, Stokes <i>et al.,</i> 2013), estudios de caso (v&eacute;anse <i>e.g.</i> Calvo y Murillo, 2004; Chandra 2004), etnograf&iacute;as pol&iacute;ticas (v&eacute;anse e.g. Auyero, 2000; Szwarcberg, 2009, 2015) y an&aacute;lisis de redes (Calvo y Murillo 2012; Szwarcberg, 2015) para estudiar el clientelismo pol&iacute;tico. Trabajos importantes recientes usan una combinaci&oacute;n de estrategias multidimensionales.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de sus valiosas contribuciones, dichos estudios comparten dos deficiencias importantes. Primero, la literatura no logra dar cuenta de los microfundamentos de las relaciones clientelares. Al suponer preferencias homog&eacute;neas entre intermediarios, los estudios vigentes no logran explicar la existencia de distintas preferencias entre los intermediarios con respecto al uso de estrategias clientelares para movilizar a votantes pobres. Para entender el funcionamiento del clientelismo es necesario comprender estas diferencias de estrategia, incluso en contextos donde no todos los que forman parte de la maquinaria pol&iacute;tica escogen emplear estrategias clientelares ligadas a esta maquinara para alcanzar la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, aunque la literatura menciona la existencia e importancia de redes pol&iacute;ticas, partidistas y sociales, pocos estudios examinan su creaci&oacute;n y sostenibilidad (v&eacute;ase e.g. Calvo y Murillo, 2012). Por ejemplo, en mi investigaci&oacute;n (Szwarcberg, 2015), estudio c&oacute;mo se construyen realmente, se sostienen y se debilitan las redes pol&iacute;ticas, partidistas y sociales entre y con l&iacute;deres de partido, intermediarios y votantes en Argentina. Tambi&eacute;n empleo un an&aacute;lisis anidado de redes para dar cuenta de la din&aacute;mica anidada de las relaciones entre jefes partidistas e intermediarios a diferentes niveles: nacional, provincial y municipal. Usando estudios actuales sobre clientelismo en ciencia pol&iacute;tica, muestro c&oacute;mo contribuyen los dise&ntilde;os de investigaci&oacute;n creativos y multimetodol&oacute;gicos a las nuevas comprensiones te&oacute;ricas del fen&oacute;meno, al mismo tiempo que pruebo las implicaciones de nuestras teor&iacute;as y modelos con datos emp&iacute;ricos. Con esto en mente, el citado trabajo (Szwarcberg, 2015) concluye se&ntilde;alando diferentes dimensiones en las que podr&iacute;an moverse los nuevos estudios de pol&iacute;tica distributiva. Con un ojo puesto en la sustancia te&oacute;rica de las preguntas y otro en los datos emp&iacute;ricos, uso estudios sobre clientelismo para mostrar c&oacute;mo el trabajo emp&iacute;rico creativo y serio puede contribuir a las teor&iacute;as normativas de la democracia y la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, en especial, pero no exclusivamente, en democracias nuevas en pa&iacute;ses en desarrollo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Futura agenda de investigaci&oacute;n</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir este ensayo, subrayar&eacute; cinco &aacute;reas diferentes para investigaciones futuras en pol&iacute;tica distributiva. Primero, como apunt&eacute; al principio, hay una agenda de investigaci&oacute;n prol&iacute;fica e interesante en materia de clientelismo y compromiso. Creo que las cuestiones sobre visibilidad y compromiso son una omisi&oacute;n sorprendente en nuestra propia agenda de investigaci&oacute;n. Estudiar la visibilidad presupone la teorizaci&oacute;n de diferencias en participaci&oacute;n en m&iacute;tines partidistas y elecciones. En mi trabajo, por ejemplo, muestro c&oacute;mo los l&iacute;deres partidistas usan los m&iacute;tines para recopilar informaci&oacute;n sobre el n&uacute;mero de votantes y la confiabilidad de los agentes del partido (Szwarcberg, 2012). Al estudiar m&iacute;tines pol&iacute;ticos en Per&uacute;, Paula Mu&ntilde;oz (2013) construye una "teor&iacute;a informal" para explicar por qu&eacute; el clientelismo es efectivo en una "democracia sin partidos" (Levitsky y Cameron, 2003; Tanaka, 2005).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos construir comparaciones entre el uso de m&iacute;tines partidistas en democracias con partidos fuertes, como Argentina, y partidos d&eacute;biles, como Per&uacute;, pero tambi&eacute;n entre reg&iacute;menes democr&aacute;ticos y no democr&aacute;ticos. Muchos de los factores que identifico como explicativos de la continuidad de m&iacute;tines en Am&eacute;rica Latina (Szwarcberg, 2014) tambi&eacute;n est&aacute;n presentes en escenarios no democr&aacute;ticos. Para esto, necesitamos teor&iacute;as mejores y m&aacute;s refinadas que nos permitan explicar por qu&eacute; sucede as&iacute;. Investigaciones posteriores en diferentes lugares y momentos ayudar&aacute;n a probar la validez de nuestras afirmaciones, as&iacute; como a especificar las condiciones bajo las cuales la visibilidad en los m&iacute;tines pol&iacute;ticos importa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Primero, hay relaciones interesantes y casi inexploradas entre clientelismo y participaci&oacute;n pol&iacute;tica. En este ensayo me enfoco en tres de esas relaciones. Primero, la relaci&oacute;n entre clientelismo y n&uacute;mero de votantes. Para distribuir bienes a los votantes a cambio de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, los partidos clientelistas podr&iacute;an tener un efecto sobre el n&uacute;mero de votantes. Suponiendo que los votantes acuden s&oacute;lo para recibir bienes, se podr&iacute;a argumentar que el clientelismo tiene un efecto positivo para aumentar el n&uacute;mero de votantes al movilizar a aquellos que de otra forma se habr&iacute;an quedado en casa. Al examinar los efectos del uso de las estrategias clientelares de movilizaci&oacute;n en el n&uacute;mero de votantes, los estudiosos tambi&eacute;n deben contemplar las diferencias sobre votaci&oacute;n obligatoria y no obligatoria, as&iacute; como diferencias en la ejecuci&oacute;n de esas leyes. Suponer que el clientelismo tiene un efecto en el n&uacute;mero de votantes nos obliga a pensar detenidamente sobre su impacto en la calidad de la representaci&oacute;n democr&aacute;tica. Despu&eacute;s de todo, cuando los votantes acuden a las urnas s&oacute;lo porque van a recibir algo a cambio, no est&aacute;n dando ninguna informaci&oacute;n sobre sus preferencias pol&iacute;ticas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, m&aacute;s all&aacute; del n&uacute;mero de votantes, hay preguntas intrigantes e inexplicadas sobre la relaci&oacute;n entre g&eacute;nero, participaci&oacute;n pol&iacute;tica y clientelismo. Al estudiar la participaci&oacute;n femenina en redes clientelares, Auyero (2000) y yo (Szwarcberg, 2011) encontramos diferencias importantes en c&oacute;mo los pol&iacute;ticos hombres y mujeres entregan bienes a los votantes. Adem&aacute;s, mientras que nuestros trabajos se enfocan en el desempe&ntilde;o de aquellos que entregaban bienes a los votantes, estudios posteriores deber&iacute;an examinar tambi&eacute;n los efectos del g&eacute;nero en las relaciones entre los que entregan y los que reciben esos bienes. &iquest;Acaso una mujer entrega bienes de la misma forma a votantes hombres que a mujeres? &iquest;Acaso un hombre entrega los mismos bienes a mujeres que a hombres? Enfoc&aacute;ndose en los favores pol&iacute;ticos, Oliveros (2014) encontr&oacute; que es m&aacute;s probable que se les pidan favores a las empleadas mujeres que a los hombres. Estos hallazgos emp&iacute;ricos llaman al desarrollo de teor&iacute;as que nos permitan comprender mejor estos resultados. Responder estas preguntas nos ayudar&aacute; a entender las diferencias de g&eacute;nero y participaci&oacute;n pol&iacute;tica en democracias nuevas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero y &uacute;ltimo, debemos estudiar si usar estrategias clientelares de movilizaci&oacute;n tiene efecto en la confianza de los votantes, y de qu&eacute; forma. &iquest;Acaso el uso de clientelismo pol&iacute;tico hace que los votantes conf&iacute;en m&aacute;s o menos (o sean indiferentes) en las instituciones pol&iacute;ticas? Espec&iacute;ficamente, ser&iacute;a interesante saber si el uso del clientelismo pol&iacute;tico tiene efecto en la confianza de los votantes con respecto a instituciones pol&iacute;ticas, como partidos pol&iacute;ticos, el sistema de partidos, la participaci&oacute;n en elecciones y las implicaciones de estos efectos en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercer &aacute;rea que presenta oportunidades futuras de investigaci&oacute;n se centra en la relaci&oacute;n entre clientelismo y comportamiento pol&iacute;tico. En mi propia investigaci&oacute;n (Szwarcberg, 2013), encontr&eacute; que la preferencia de un candidato por usar el clientelismo est&aacute; significativamente moldeada por su participaci&oacute;n pol&iacute;tica durante la dictadura militar en Argentina. Encontr&eacute; que la mayor&iacute;a de los candidatos que escaparon del pa&iacute;s, fueron perseguidos y muchos de sus amigos del mismo grupo pol&iacute;tico fueron asesinados o desaparecidos, eran menos proclives a involucrarse en estrategias clientelares que los candidatos que no vivieron esas experiencias pol&iacute;ticas. Aun as&iacute;, necesitamos muchos m&aacute;s estudios sistem&aacute;ticos en Argentina y otros lugares para entender los efectos de la socializaci&oacute;n pol&iacute;tica y la experiencia pol&iacute;tica en las preferencias de los candidatos para usar el clientelismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuarto, necesitamos construir teor&iacute;as y mejorar nuestro entendimiento sobre la relaci&oacute;n entre compromisos normativos y clientelismo. Pocos estudios examinan a profundidad los efectos de estas pr&aacute;cticas en el desarrollo de democracias nuevas. La mayor parte de los trabajos contempor&aacute;neos, el m&iacute;o incluido, postulan simplemente las ventajas y desventajas del uso de estrategias clientelares para la democracia. Aun as&iacute;, estoy convencida de que necesitamos un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico m&aacute;s profundo, te&oacute;ricamente rico, de c&oacute;mo los compromisos de los estudiosos frente a este fen&oacute;meno afectan el estudio y cu&aacute;les son las consecuencias de esos sesgos en nuestros hallazgos. M&aacute;s all&aacute; de la importancia del ejercicio acad&eacute;mico, esto es clave para dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas efectivas que puedan contribuir exitosamente a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos m&aacute;s vulnerables en nuestros sistemas de gobierno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quinto y &uacute;ltimo, necesitamos empezar a pensar en la relaci&oacute;n entre clientelismo y corrupci&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;les son las diferencias y similitudes entre ambos conceptos? &iquest;Es el clientelismo una pr&aacute;ctica particular de corrupci&oacute;n? Responder estas preguntas contribuir&aacute; a nuestra comprensi&oacute;n de ambos fen&oacute;menos. Adem&aacute;s, creo que permitir&iacute;a a los estudiosos que est&aacute;n trabajando en estos temas compartir perspectivas te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas que nos permitan mejorar la calidad de la democracia y el gobierno.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rosario Aguilar, Conceptos, ideas y contextos: La ventaja de combinar lo cualitativo y cuantitativo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha dado un incremento importante en el estudio comparado del comportamiento pol&iacute;tico en ciencia pol&iacute;tica haciendo uso de m&eacute;todos experimentales y de encuestas. Si bien es cierto que se hicieron importantes estudios desde una perspectiva comparada en el siglo xx, &eacute;stos no eran la norma (p. ej. Almond y Verba 1963; Verba, Nie y Kim 1978). En la actualidad, a trav&eacute;s de estudios de comportamiento en perspectiva comparada, hemos aprendido m&aacute;s sobre el efecto que distintos tipos de reg&iacute;menes (p. ej. autoritarios, en transici&oacute;n democr&aacute;tica, etc.) tienen en la conducta, actitudes y opiniones de los ciudadanos, s&oacute;lo por mencionar algunos ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad de llevar a cabo estudios de opini&oacute;n p&uacute;blica comparada provee de una riqueza de datos atractiva para buscar la generalizaci&oacute;n de las teor&iacute;as que estudiamos.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Sin embargo, a la vez que logramos incluir un mayor n&uacute;mero de casos en nuestra investigaci&oacute;n, no debemos olvidar las diferencias y particularidades de cada estudio, ya que podr&iacute;amos estar ocultando diferencias en la medici&oacute;n de nuestra variable dependiente y variables independientes. Este ensayo es una reflexi&oacute;n sobre los retos que enfrentamos como cient&iacute;ficos sociales al momento de contrastar el comportamiento pol&iacute;tico de individuos en distintas comunidades. En espec&iacute;fico resalto los retos que enfrentamos al viajar a comunidades menos aventajadas y en las cuales el lenguaje pol&iacute;tico predominante en las democracias consolidadas es m&aacute;s bien nuevo (o reciente). La conclusi&oacute;n de este ensayo es que incluir un componente cualitativo en los m&eacute;todos cuantitativos para estudiar el comportamiento pol&iacute;tico de los individuos fortalecer&aacute; los resultados obtenidos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el que se considera como el primer experimento que se realiz&oacute; en ciencia pol&iacute;tica, Gosnell (1926, 1927)buscaba entender el efecto de anuncios que promov&iacute;an el voto en la probabilidad de ir a votar de los ciudadanos en la ciudad de Chicago. En la actualidad este tipo de experimentos de campo se siguen llevando a cabo principalmente en EUA (Green y Gerber, 2008; Michelson, 2003; Nickerson, 2007; Ram&iacute;rez, 2005; Wong, 2005), pero tambi&eacute;n en otras regiones como en Europa (Fieldhouse, <i>et al.,</i> 2014; John y Brannar, 2008) y &Aacute;frica (Collier y Vicente, 2010). A medida que utilizamos diversas metodolog&iacute;as en distintos contextos es importante tomar en cuenta el efecto que esos contextos tienen en la medici&oacute;n de las variables que terminan por tener un efecto directo en el resultado que obtenemos. La primera parte del ensayo aborda los retos que enfrentamos al estudiar diversos contextos en los que los t&eacute;rminos y las instituciones que estudiamos pueden tener distintos significados para los ciudadanos. La segunda parte es una reflexi&oacute;n sobre consideraciones &eacute;ticas que debemos considerar al realizar nuestro trabajo de campo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ideas, conceptos e instituciones</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de conceptos como democracia, voto, participaci&oacute;n pol&iacute;tica, identidad de grupo, etc. puede ser complicado al llevar a cabo un estudio comparado por diversas razones. En primer lugar, las palabras que utilizamos pueden tener distintos significados en los lugares que buscamos estudiar. Por ejemplo, dependiendo del contexto, el t&eacute;rmino "grupo" puede significar una entidad a la que se puede o no pertenecer pero que, en general, tiene una connotaci&oacute;n positiva. Sin embargo, en otros contextos el mismo t&eacute;rmino puede tener una connotaci&oacute;n negativa que transmita a las personas que participan en el estudio la idea de una divisi&oacute;n dentro de su comunidad. Al llevar a cabo una investigaci&oacute;n entre comunidades ind&iacute;genas en el sur de M&eacute;xico (D&iacute;az&#45;Cayeros, Magaloni y Ruiz&#45;Euler, 2014) encontraron que el t&eacute;rmino grupo ten&iacute;a dicha connotaci&oacute;n negativa mientras que es un t&eacute;rmino aceptado entre la poblaci&oacute;n mestiza del pa&iacute;s. De esta forma, podemos ver que dentro de una misma sociedad pol&iacute;tica una palabra puede tener significados diferentes, lo cual afectar&iacute;a la medici&oacute;n que queremos lograr de las variables tanto dependientes como independientes dentro de nuestra investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo de una medida que se utiliza al comparar actitudes de ciudadanos entre pa&iacute;ses es la ideolog&iacute;a. En general, se mide la ideolog&iacute;a de los individuos usando una escala de derecha e izquierda, sin embargo estos t&eacute;rminos pueden tener distintos significados para las personas. Idealmente, como investigadores esperamos medir la posici&oacute;n ideol&oacute;gica de las personas en relaci&oacute;n con la posici&oacute;n ideol&oacute;gica de las &eacute;lites. El fen&oacute;meno de la transmisi&oacute;n de sistemas ideol&oacute;gicos de las &eacute;lites a la ciudadan&iacute;a llev&oacute; a Converse (1964) a publicar el estudio sobre los sistemas de creencia. Una de las principales conclusiones de Converse fue que la transmisi&oacute;n de los sistemas de creencias de las &eacute;lites a las masas en general no es exitosa, y s&oacute;lo una minor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a comprehende el mundo pol&iacute;tico de la misma manera que las &eacute;lites. Si bien existen estudios que argumentan que los resultados de Converse o bien no tienen consecuencias tan graves para el sistema pol&iacute;tico o bien son un poco exagerados, sabemos que a nivel individual hay una desconexi&oacute;n entre c&oacute;mo entiende el mundo pol&iacute;tico el ciudadano promedio y c&oacute;mo lo entienden las &eacute;lites (p. ej. Nie, Verba y Petrocik 1979; Page y Shapiro 2010; Zaller 1992).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, al preguntar a las personas qu&eacute; tan de derecha o de izquierda se consideran es probable que estemos midiendo algo distinto de la ideolog&iacute;a. En el caso mexicano algunos ciudadanos pueden identificarse m&aacute;s de derecha de lo que realmente son, lo cual se puede explicar por la reputaci&oacute;n negativa que tuvo la izquierda durante la Guerra Fr&iacute;a o hasta con la idea de que ser "derecho" se traduce tambi&eacute;n en ser alguien recto, digno de confianza. Lo anterior no significa que la informaci&oacute;n que se obtiene de la escala izquierda&#45;derecha no sirva, ya que adem&aacute;s de mostrar el porcentaje de ciudadan&iacute;a interesada en la pol&iacute;tica, el identificarse dentro de esta escala tiene consecuencias para las acciones y actitudes pol&iacute;ticas de los individuos (Moreno, 2003, 2009). Lo que argumento es que, al hacer estudios comparados, la informaci&oacute;n de esta escala se puede complementar con preguntas relevantes sobre pol&iacute;tica que midan claramente las posiciones ideol&oacute;gicas de los ciudadanos en el &aacute;rea econ&oacute;mica y de valores.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones pol&iacute;ticas tienen tambi&eacute;n distintos significados en diferentes contextos y, si no tenemos en cuenta esto, acabaremos llegando a conclusiones err&oacute;neas sobre el efecto de dichas instituciones en el comportamiento y las actitudes de los individuos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Implementaci&oacute;n de estudios: consideraciones &eacute;ticas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La implementaci&oacute;n de estudios comparados basados en encuestas y experimentos es crucial para la obtenci&oacute;n de resultados que reflejen la realidad que queremos medir. Primero, debemos asegurarnos de que en nuestro estudio garantizamos el bienestar o, al menos, minimizamos el da&ntilde;o al que se podr&iacute;a exponer a los participantes en el estudio. Hay da&ntilde;os potenciales a los que se puede exponer a una persona que son obvios ya que son universales (p. ej. da&ntilde;o f&iacute;sico); sin embargo existen da&ntilde;os que son contextuales y que tienen que ver con las costumbres sociales de las comunidades que estudiamos. En algunas sociedades es aceptable que una investigadora aborde a un hombre para que participe en su estudio, mientras que en otras sociedades esta interacci&oacute;n puede ser humillante para el hombre. Por esto es necesario entender las costumbres y tradiciones de las comunidades que estudiamos y no exponer a los participantes de nuestros estudios a riesgos de da&ntilde;o innecesarios.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo paso de la implementaci&oacute;n es decidir c&oacute;mo llevar a cabo el estudio, lo cual se ver&aacute; en parte determinado por los recursos con que se cuente. La tecnolog&iacute;a nos permite llevar a cabo estudios en l&iacute;nea, sin embargo, las muestras con las que se cuenta usando este medio pueden estar sesgadas pues dejan fuera a sectores menos aventajados de la poblaci&oacute;n, lo cual puede ser contraproducente para las conclusiones de nuestro estudio dependiendo del tema y poblaci&oacute;n objetivo de &eacute;ste. En caso de contar con recursos se puede contratar a una compa&ntilde;&iacute;a que realice estudios de opini&oacute;n cara a cara y que cuente con buenos niveles de supervisi&oacute;n al momento de llevar a cabo el estudio. Una investigaci&oacute;n que buscaba entender la diferencia en la medici&oacute;n de la intenci&oacute;n electoral en encuestas pre&#45;electorales y el resultado electoral encontr&oacute; que la diferencia disminuye al aumentar la supervisi&oacute;n de los encuestadores (Moreno, Aguilar y Romero 2011; 2014).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, nuestro proyecto de investigaci&oacute;n no debe de violar las leyes de las comunidades en donde trabajamos ni exponer a los participantes de nuestra investigaci&oacute;n a riesgos que de otra manera no enfrentar&iacute;an. Del mismo modo, debemos sopesar si los m&eacute;todos que utilizamos son necesarios para evaluar las teor&iacute;as que desarrollamos. Esta consideraci&oacute;n aclara los beneficios de utilizar una diversidad de m&eacute;todos para analizar fen&oacute;menos pol&iacute;ticos. Si bien los experimentos pueden ser atractivos debido al control que tiene el investigador sobre otros factores que expliquen el fen&oacute;meno que estudia, &eacute;stos pueden reemplazarse con entrevistas u observaci&oacute;n participativa cuando se cuestione el bienestar de los participantes en la investigaci&oacute;n (Aguilar, 2015; Desposato, 2015).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conclusiones</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo tecnol&oacute;gico, incluido el de las comunicaciones, ha provocado un auge en el estudio del comportamiento pol&iacute;tico comparado. Dependiendo del concepto que queramos analizar, podr&iacute;amos no salir de nuestro cub&iacute;culo para hacer un estudio comparativo de diversos pa&iacute;ses latinoamericanos, africanos o asi&aacute;ticos con base en estudios de opini&oacute;n p&uacute;blica comparados. Desde esta perspectiva, el reto que enfrentamos como comparativistas es no s&oacute;lo asegurarnos de que estamos comparando fen&oacute;menos similares sino que estamos tomando en cuenta explicaciones alternativas a la teor&iacute;a que evaluamos o generamos. Estos retos implican conocer y entender el contexto que estudiamos, las maneras en que se concibe la ciudadan&iacute;a y la relaci&oacute;n con el poder en las comunidades que incluimos en nuestro estudio. En otras palabras, profundizar en la investigaci&oacute;n comparada al tomar en cuenta las diferencias contextuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de incluir una diversidad de m&eacute;todos para el an&aacute;lisis del comportamiento pol&iacute;tico comparado se basa en esta necesidad de evaluar las diferencias y similitudes de nuestros objetos de estudio. La inclusi&oacute;n de diversos m&eacute;todos se puede hacer de distintas maneras y aqu&iacute; enfatizar&eacute; dos de ellas. La primera es a trav&eacute;s de la coautor&iacute;a: al trabajar con uno o m&aacute;s investigadores se pueden integrar al equipo de investigaci&oacute;n personas con fortalezas y perspectivas metodol&oacute;gicas diferentes que se complementen entre s&iacute;. En segundo lugar, se pueden consultar fuentes secundarias pertinentes para nuestra &aacute;rea de estudio que nos faciliten la adaptaci&oacute;n de nuestra investigaci&oacute;n a distintos contextos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, debemos recordar que como cient&iacute;ficos sociales tenemos un compromiso &eacute;tico con la disciplina, nuestros estudiantes y, m&aacute;s importante, con las personas que participan en nuestra investigaci&oacute;n. La investigaci&oacute;n debe estar limitada por la &eacute;tica, que nos puede llevar a concebir dise&ntilde;os de investigaci&oacute;n creativos y replicables que generen nuevas teor&iacute;as sobre el comportamiento pol&iacute;tico en perspectiva comparada.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguilar, Rosario (2015), "Mexico: Ethical Perspectives in Countries without IRB", en S. Desposato (ed.), <i>Ethics and Experiments, Problems and Solutions for Social Scientists and Policy Professionals,</i> Nueva York, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248844&pid=S1665-2037201500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collier, Paul y Pedro Vicente (2010), "Votes and Violence: Evidence from a Field Experiment in Nigeria", documento de trabajo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248846&pid=S1665-2037201500020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desposato, Scott (ed.) (2015), <i>Ethics and Experiments, Problems and Solutions for Social Scientists and Policy Professionals,</i> Nueva York, Routledge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248848&pid=S1665-2037201500020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fieldhouse, Edward, David Cutts, Peter John y Paul Widdop (2014), "When Context Matters: Assessing Geographical Heterogeneity of Get&#45;Out&#45;The&#45;Vote Treatment Effects Using a Population Based Field Experiment", <i>Political Behavior,</i> 36(1), pp. 77&#45;97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248850&pid=S1665-2037201500020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fieldhouse, Edward, David Cutts, Paul Widdop y Peter John (2013), "Do Impersonal Mobilisation Methods Work? Evidence from a Nationwide Get&#45;Out&#45;the&#45;Vote Experiment in England", <i>Electoral Studies,</i> 32(1), pp. 113&#45;123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248852&pid=S1665-2037201500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Green, Donald P. y Alan S. Gerber (2008) &#91;2004&#93;, <i>Get Out The Vote: How to Increase Voter Turnout,</i> Washington, D.C.: Brookings Institution Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248854&pid=S1665-2037201500020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">John, Peter y Tessa Brannan (2008), How Different Are Telephoning and Canvassing? Results from a 'Get Out the Vote' Field Experiment in the British 2005 General Election, <i>British Journal of Political Science,</i> 38(03), pp. 565&#45;574.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248856&pid=S1665-2037201500020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Michelson, Melissa R. (2003), "Getting out the Latino Vote: How Door&#45;to&#45;Door Canvassing Influences Voter Turnout in Rural Central California", <i>Political Behavior,</i> 25(3), pp. 247&#45;263.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248858&pid=S1665-2037201500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nickerson, David W. (2007), "Quality Is Job One: Professional and Volunteer Voter Mobilization Calls", <i>American Journal of Political Science,</i> 51(2), pp. 269&#45;282.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248860&pid=S1665-2037201500020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&iacute;rez, Ricardo (2005), "Giving Voice to Latino Voters: A Field Experiment on the Effectiveness of a National Nonpartisan Mobilization Effort", <i>Annals of the American Academy of Political and Social Science,</i> 601, pp. 66&#45;84.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248862&pid=S1665-2037201500020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wong, Janelle S. (2005), "Mobilizing Asian American Voters: A Field Experiment", <i>Annals of the American Academy of Political and Social Science,</i> 601, pp. 102&#45;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248864&pid=S1665-2037201500020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas de Claudio A. Holzner</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campbell, Angus, Philip Converse, Donald Stokes y Warren Miller (1960), <i>The American Voter,</i> Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248868&pid=S1665-2037201500020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gerring, John (2007), "The Case Study: What it is and What it does", en Carles Boix y Susan C. Stokes (eds.), <i>The Oxford Handbook of Comparative Politics,</i> Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248870&pid=S1665-2037201500020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dahl, Robert (1961), "The Behavioral Approach in Political Science: Epitaph for a Monument to a Successful Protest", <i>The American Political Science Review,</i> 55(4), pp. 763&#45;772.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248872&pid=S1665-2037201500020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dietz, Henry (1998), <i>Urban Poverty, Political Participation and the State: Lima 1970&#45;1990,</i> Pittsburgh, Pittsburgh University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248874&pid=S1665-2037201500020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Holzner, Claudio A. (2010), <i>Poverty of Democracy: The Institutional Roots of Political Participation in Mexico,</i> Pittsburgh, University of Pittsburgh Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248876&pid=S1665-2037201500020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2014), "The Political and Civic Engagement of Undocumented Immigrants in the United States", Paper presented at the Annual Meeting of the American Political Science Association, 28&#45;31 de agosto, 2014, Washington D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248878&pid=S1665-2037201500020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Powell Jr., G. Bingham (1986), "American Voter Turnout in Comparative Perspective", <i>The American Political Science Review,</i> 80(1), pp. 17&#45;43.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248880&pid=S1665-2037201500020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosenstone, Steven J. y John Mark Hansen (1993), <i>Mobilization, Participation, and Democracy in America,</i> Nueva York, Longman.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248882&pid=S1665-2037201500020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosenstone, Steven J. y Raymond Wolfinger (1978), "The Effect of Registration Laws on Voter Turnout", <i>American Political Science Review,</i> 72, pp. 22&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248884&pid=S1665-2037201500020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verba, Sidney, Norman H. Nie y Jae On Kim (1978), <i>Participation and Political Equality: A Seven&#45;Nation Comparison,</i> Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248886&pid=S1665-2037201500020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verba, Sidney, Henry Brady y Kay Lehman Schlozman (1995), <i>Voice and Equality,</i> Boston, Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248888&pid=S1665-2037201500020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weiss, Robert S. (1994), <i>Learningfrom Strangers: The Art and Method of Qualitative Interview Studies,</i> Nueva York, The Free Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248890&pid=S1665-2037201500020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wood, Elisabeth Jean (2007), "Field Research", en Carles Boix y Susan C. Stokes (eds.), <i>The Oxford Handbook of Comparative Politics,</i> Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248892&pid=S1665-2037201500020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas de Mariela Szwarcberg</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Auyero, Javier (2000), <i>Poor People's Politics: Peronist Survival Networks and the Legacy of Evita,</i> Durham, Duke University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248896&pid=S1665-2037201500020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calvo, Ernesto y Mar&iacute;a Victoria Murillo (2004), "Who Delivers? Partisan Clients in the Argentine Electoral Market", <i>American Journal of Political Science,</i> 48(4), pp. 742&#45;57.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248898&pid=S1665-2037201500020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Calvo, Ernesto y Mar&iacute;a Victoria Murillo (2012), "When Parties Meet Voters: Assessing Political Linkages through Partisan Networks and Distributive Expectations in Argentina and Chile", <i>Comparative Political Studies,</i> 46(7), pp. 851&#45;882.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248900&pid=S1665-2037201500020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chandra, Kanchan (2004), <i>Why Ethnic Parties Succeed: Patronage and Ethnic Head Counts in India,</i> Nueva York, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248902&pid=S1665-2037201500020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gans&#45;Morse, Jordan, Sebasti&aacute;n Mazzuca y Simeon Nichter (2014), "Varieties of Clientelism: Machine Politics During Elections", <i>American Journal of Political Science,</i> 58(2), pp. 415&#45;432.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248904&pid=S1665-2037201500020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez&#45;Ocantos, Ezequiel, Chad Kiewiet de Jonge, Carlos Mel&eacute;ndez, Javier Osorio y David W. Nickerson (2010), "Vote Buying and Social Desirability Bias: Experimental Evidence from Nicaragua", <i>American Journal of Political Science,</i> 56(1), pp. 202&#45;217.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248906&pid=S1665-2037201500020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hicken, Allen (2011), "Clientelism", <i>Annual Review of Political Science,</i> 14, pp. 289&#45;310.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248908&pid=S1665-2037201500020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levitsky, Steven y Maxwell A. Cameron (2003), "Democracy Without Parties? Political Parties and Regime Change in Fujimori's Peru", <i>Latin American Politics and Society,</i> 45(3), pp. 1&#45;33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248910&pid=S1665-2037201500020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz Chirinos, Paula (2013), "Campaign Clientelism in Peru: An Informational Theory", tesis de doctorado, Austin, University of Texas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248912&pid=S1665-2037201500020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nichter, Simeon (2008), "Vote Buying or Turnout Buying? Machine Politics and the Secret Ballot", <i>American Political Science Review,</i> 102(01), pp. 19&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248914&pid=S1665-2037201500020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oliveros, Virginia (2012), "Public Employees as Political Workers: Evidence from an Original Survey in Argentina", tesis Nueva York, Columbia University.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248916&pid=S1665-2037201500020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oliveros, Virginia (2014), "Making it Personal: Clientelism, Favors, and the Personalization of Public Administration in Argentina. Comparative Politics", manuscrito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248918&pid=S1665-2037201500020000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stokes, Susan C. (2005), "Perverse Accountability: A Formal Model of Machine Politics with Evidence from Argentina", <i>American Political Science Review,</i> 99(03), pp. 315&#45;325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248920&pid=S1665-2037201500020000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2008), "Perverse Accountability: A Formal Model of Machine Politics with Evidence from Argentina", <i>American Political Science Review,</i> 99(3), pp. 315&#45;325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248922&pid=S1665-2037201500020000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2007), "Political Clientelism", en C. Boix y S.C. Stokes (eds.), <i>The Oxford Handbook of Comparative Politics,</i> Nueva York, Oxford University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248924&pid=S1665-2037201500020000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stokes, Susan C., Thad Dunning, Marcelo Nazareno y Valeria Brusco (2013), <i>Brokers, Voters, and Clientelism: The Puzzle of Distributive Politics,</i> Nueva York, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248926&pid=S1665-2037201500020000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Szwarcberg, Mariela L. (2009), Making Local Democracy: Political Machines, Clientelism, and Social Networks in Argentina", tesis doctoral, Universidad de Chicago.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248928&pid=S1665-2037201500020000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2011), "Empowering Poor Women: The Unexpected Effects of a Welfare Program in Argentina", <i>Women's Policy Journal of Harvard,</i> 8, pp. 13&#45;21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248930&pid=S1665-2037201500020000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2012), "Uncertainty, Political Clientelism, and Voter Turnout in Argentina: Why Parties Conduct Rallies in Argentina", <i>Comparative Politics,</i> 45(1), pp. 88&#45;106.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248932&pid=S1665-2037201500020000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2013), "The Microfoundations of Political Clientelism: Lessons Form the Argentine Case", <i>Latin American Research Review,</i> 48(2), pp. 32&#45;54.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248934&pid=S1665-2037201500020000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2014), "Political Parties and Rallies in Latin America", <i>Party Politics,</i> 20(3), pp. 456&#45;466.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248936&pid=S1665-2037201500020000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2015), <i>Mobilizing Poor Voters: Political Machines, Clientelism, and Social Networks in Argentina,</i> Nueva York, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248938&pid=S1665-2037201500020000600046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wantchekon, Leonard (2003), "Clientelism and Vote Behavior: Evidence from a Field Experiment in Benin", <i>World Politics,</i> 55(3), pp. 399&#45;422.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248940&pid=S1665-2037201500020000600047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weitz&#45;Shapiro, Rebecca (2012), "What Wins Votes: Why Some Politicians Opt out of Clientelism", <i>American Journal of Political Science,</i> 56(3), pp. 568&#45;583.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248942&pid=S1665-2037201500020000600048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas de Rosario Aguilar</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Almond, Gabriel y Sidney Verba (1963), <i>The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Countries,</i> Princeton, Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248946&pid=S1665-2037201500020000600049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Converse, Philip E. (1964), "The Nature of Belief Systems in Mass Publics", en D.E. Apter (ed.), <i>Ideology and Discontent,</i> Nueva York, The Free Press, pp. 206&#45;261.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248948&pid=S1665-2037201500020000600050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az&#45;Cayeros, Alberto, Beatriz Magaloni y Alexander Ruiz&#45;Euler (2014), "Traditional Governance, Citizen Engagement, and Local Public Goods: Evidence from Mexico", <i>World Development,</i> 53, pp. 80&#45;93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248950&pid=S1665-2037201500020000600051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gosnell, Harold F. (1926), "An Experiment in the Stimulation of Voting", <i>The American Political Science Review,</i> 20(4), pp. 869&#45;874.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248952&pid=S1665-2037201500020000600052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1927), <i>Getting&#45;Out&#45;the&#45;Vote: An Experiment in the Stimulation of Voting,</i> Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248954&pid=S1665-2037201500020000600053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, Alejandro (2003), <i>El votante mexicano: Democracia, actitudes pol&iacute;ticas y conducta electoral,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248956&pid=S1665-2037201500020000600054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (2009), <i>La decisi&oacute;n electoral. Votantes, partidos y democracia en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248958&pid=S1665-2037201500020000600055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, Alejandro, Rosario Aguilar y Vidal Romero (2011), "La precisi&oacute;n de las encuestas electorales en M&eacute;xico: Un an&aacute;lisis de las fuentes de error", <i>Revista Legislativa de Estudios Sociales y de Opini&oacute;n P&uacute;blica,</i> 4(8), pp. 7&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248960&pid=S1665-2037201500020000600056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, Alejandro, Rosario Aguilar y Vidal Romero (2014), "Pre&#45;election Poll Estimations in Mexico: In Search for the Main Sources of Error", <i>Revista Latinoamericana de Opini&oacute;n P&uacute;blica,</i> 4(49), pp. 49&#45;92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248962&pid=S1665-2037201500020000600057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nie, Norman H., Sidney Verba y John R. Petrocik (1979), <i>The Changing American voter,</i> Cambridge, Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248964&pid=S1665-2037201500020000600058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Page, Benjamin I. y Robert Y. Shapiro (2010), <i>The Rational Public: Fifty Years of Trends in Americans' Policy Preferences,</i> Chicago, University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248966&pid=S1665-2037201500020000600059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verba, Sidney, Norman H. Nie y Jae&#45;On Kim (1978), <i>Participation and Political Equality: A Seven&#45;Nation Study,</i> Nueva York, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248968&pid=S1665-2037201500020000600060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zaller, John (1992), <i>The Nature and Origins of Mass Opinion,</i> Nueva York, Cambridge University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6248970&pid=S1665-2037201500020000600061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s de Ana In&eacute;s Fern&aacute;ndez A.</font></p>     	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s de Ana In&eacute;s Fern&aacute;ndez A.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Entre las que se encuentran, por ejemplo, el sesgo vinculado con las respuestas socialmente aceptables, la baja confiabilidad de las respuestas, el estiramiento de conceptos al sacar de contexto las preguntas de una encuesta, el reporte de una tasa participaci&oacute;n electoral mayor a la real, el problema de los datos imprecisos obtenidos de fuentes cuestionables, y la incapacidad para interpretar el significado que est&aacute; detr&aacute;s del comportamiento de la gente.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Me refiero aqu&iacute; principalmente a formas convencionales de participaci&oacute;n pol&iacute;tica democr&aacute;tica, como votar, escribir cartas a los representantes, trabajar en campa&ntilde;as electorales, donar dinero, contactar directamente a funcionarios p&uacute;blicos. Estudios sobre movimientos sociales y conflicto tienden a usar una diversidad de dise&ntilde;os y m&eacute;todos de investigaci&oacute;n.</font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Citado en Dahl (1961, p. 771), &eacute;nfasis a&ntilde;adido por Dahl.</font></p>                      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El modelo ses (de los recursos) explica la variaci&oacute;n en el nivel de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de las personas con base en sus caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas (i.e. ingreso, educaci&oacute;n, edad y g&eacute;nero).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Glaser y Strauss (1967, p. 40), citado en Gerring (2007, p. 103).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;anse Stokes (2007) y Hicken (2011) para definiciones de clientelismo pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Entre estos estudios se encuentran: la Encuesta Mundial de Valores, el Estudio Comparado de Sistemas Electorales, el Proyecto Nacional Comparado Electoral, el Proyecto de Opini&oacute;n P&uacute;blica de Am&eacute;rica Latina, por nombrar algunos.</font></p>      ]]></body><back>
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