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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Ruling by Statue: How Uncertainty and Vote Buying Shape Lawmaking</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Barry Ames</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>de Sebasti&aacute;n M. Saiegh, Nueva York, Cambridge University Press, 2011, 234 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Pittsburgh</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ejecutivos necesitan a las asambleas legislativas. En ciertas condiciones, los presidentes y los primeros ministros pueden ignorar al poder legislativo y gobernar por decreto. Sin embargo, el respaldo legislativo confiere un grado de legitimidad a las iniciativas del ejecutivo que los decretos no pueden ofrecer y, adem&aacute;s, la participaci&oacute;n legislativa ayuda a que las propuestas del ejecutivo queden fuera del control judicial. El nuevo e importante libro de Sebasti&aacute;n Saiegh, titulado <i>Ruling by Statute: How Uncertainty and Vote Buying Shape Lawmaking,</i> aborda la relaci&oacute;n entre el poder ejecutivo y el legislativo como eje central de las pol&iacute;ticas establecidas por la ley. <i>Ruling by Statute</i> busca responder las siguientes dos preguntas: &iquest;Por qu&eacute; las legislaciones iniciadas por el ejecutivo nunca son rechazadas?, y &iquest;c&oacute;mo se explica la variaci&oacute;n en la habilidad de cada jefe del ejecutivo para promulgar sus agendas legislativas? El libro ofrece una serie de contribuciones importantes y sin duda estimular&aacute; la investigaci&oacute;n en diversas &aacute;reas de las ciencias pol&iacute;ticas institucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las votaciones individuales de un legislador pueden considerarse como el resultado de tres factores: su afiliaci&oacute;n partidista, su ideolog&iacute;a y la presi&oacute;n del electorado. El profesor Saiegh considera que la "opini&oacute;n generalizada" es la siguiente: el jefe del ejecutivo conoce la estructura partidista de su asamblea legislativa y, por consiguiente, no tiene por qu&eacute; perder una votaci&oacute;n. En los casos en los cuales el partido o coalici&oacute;n del ejecutivo no obtenga una mayor&iacute;a, el ejecutivo no enviar&aacute; la propuesta a la legislatura. Por supuesto que esta visi&oacute;n de la opini&oacute;n generalizada &uacute;nicamente representa la perspectiva de un modelador formal monocausal. En el mundo real, los ejecutivos son perfectamente conscientes de que la afiliaci&oacute;n partidista es un factor que var&iacute;a en importancia y puede ocurrir que los copartidistas decidan desertar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estrategias del ejecutivo se desarrollan en un mundo de incertidumbre. Aunque se conozca la tendencia partidista, la importancia de la ideolog&iacute;a y la posici&oacute;n del electorado var&iacute;an seg&uacute;n el caso y su medici&oacute;n siempre resulta dif&iacute;cil. Por lo tanto, la incertidumbre hace dif&iacute;cil predecir el comportamiento del voto en la legislatura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afortunadamente el mundo del ejecutivo no es tan sombr&iacute;o como parece; este controla recursos con los que puede comprar votos, ya sea mediante sobornos directos o a trav&eacute;s del patronazgo pol&iacute;tico. Por supuesto, el jefe del ejecutivo tambi&eacute;n puede modificar la legislaci&oacute;n de manera sustancial mediante, por ejemplo, acuerdos que garanticen el mayor apoyo posible. Sin embargo, el an&aacute;lisis de Saiegh asume que ya se ha intentado, sin &eacute;xito, llegar a acuerdos para obtener una mayor&iacute;a. "El contenido de un proyecto de ley no puede ser modificado una vez que el jefe del ejecutivo lo ha enviado a la C&aacute;mara legislativa" (p. 40). Claro que eso no puede ser literalmente cierto, aunque lo sugerido por Saiegh es que su an&aacute;lisis comienza cuando ya no existe la posibilidad de acuerdos. La compra de votos no siempre resulta exitosa. A veces los ejecutivos no cuentan con los recursos suficientes para comprar una mayor&iacute;a y, como resultado, sus iniciativas no son aprobadas. Sin embargo, la compra de votos muchas veces s&iacute; tiene &eacute;xito y el ejecutivo logra crear una situaci&oacute;n en la que puede prescindir de las supermayor&iacute;as y lograr su objetivo mediante la creaci&oacute;n de coaliciones m&iacute;nimas que le garantizan el triunfo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos argumentos se proponen mediante modelos formales simples, pero elegantes. Saiegh entonces se enfoca en los factores que conducen al &eacute;xito general del ejecutivo. La variable dependiente central es el <i>Box score</i> (cuadro sumario de resultados o puntaje); es decir, el porcentaje de las iniciativas propuestas por los ejecutivos, aprobadas por la legislatura durante un periodo espec&iacute;fico. No es sorprendente que este tipo de medici&oacute;n del &eacute;xito del ejecutivo tenga sus cr&iacute;ticos. &iquest;Acaso el ejecutivo buscar&aacute; mejorar ese puntaje mediante la supresi&oacute;n de los proyectos de ley cuya aprobaci&oacute;n les parezca poco probable? La evidencia sugiere que no lo har&aacute;n. &iquest;Combinan dichos puntajes iniciativas triviales con las importantes? Es posible que esto ocurra en Estados Unidos, en donde todos los proyectos de ley tienen patrocinadores en el Congreso m&aacute;s que en otros pa&iacute;ses. &iquest;Las legislaciones aprobadas reflejan las preferencias del ejecutivo, o acaso los proyectos de ley cambian sustancialmente despu&eacute;s de haber concretado los acuerdos necesarios para lograr su aprobaci&oacute;n? En mi opini&oacute;n, ese es el mayor problema al utilizar los <i>box scores.</i> El profesor Saiegh defiende este tipo de medici&oacute;n con el siguiente ejemplo: la afirmaci&oacute;n de Andrew Barrettf<sup><a href="#notas">3</a></sup> de que la mayor&iacute;a de los &eacute;xitos presidenciales se caracterizan como <i>victorias</i> presidenciales en funci&oacute;n del contenido de la legislaci&oacute;n. Seg&uacute;n Barrett, en Estados Unidos "en aproximadamente el 69 por ciento de los proyectos de ley que terminan por convertirse en ley, los presidentes consiguen casi todo lo que quer&iacute;an" (p. 69). De alg&uacute;n modo, esa afirmaci&oacute;n no parece apoyar de manera contundente la utilizaci&oacute;n de los <i>box scores.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al momento de escribir esta rese&ntilde;a, el presidente Barak Obama envi&oacute; al Congreso estadounidense su presupuesto para el a&ntilde;o 2013. Con toda probabilidad su propuesta no ser&aacute; aceptada por el Congreso a menos que cambie varias cosas, y el presidente indudablemente lo sabe. De hecho, lo propuesto es en realidad un documento de campa&ntilde;a. Alg&uacute;n presupuesto emerger&aacute; de ese proceso legislativo, pero ser&aacute; sustancialmente diferente al propuesto originalmente por Obama. &iquest;Deber&iacute;amos entonces evaluar dicha propuesta de presupuesto como un &eacute;xito o como un fracaso?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, mis reservas sobre los <i>box scores</i> apelan m&aacute;s a la cautela que al rechazo: creo que pueden ser muy &uacute;tiles en ciertas situaciones, es decir, en combinaci&oacute;n con otras formas de medici&oacute;n del &eacute;xito del ejecutivo y con el entendimiento particular de lo que un determinado ejecutivo est&aacute; intentando hacer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es el jefe del ejecutivo m&aacute;s exitoso en ciertas estructuras institucionales? El conjunto de datos del "gran&#45;N" de Saiegh incluye a gobiernos tanto autocr&aacute;ticos como democr&aacute;ticos. Los reg&iacute;menes autocr&aacute;ticos algunas veces permiten que la legislatura exista y, en ocasiones, dichas legislaturas rechazan ciertas iniciativas del ejecutivo. Sin embargo, el an&aacute;lisis en este punto solamente demuestra que algunos reg&iacute;menes autoritarios son m&aacute;s autoritarios que otros, al no intentar explicar por qu&eacute; los &iacute;ndices de aprobaci&oacute;n var&iacute;an dentro del contexto del autoritarismo. La legislatura de Brasil es un ejemplo revelador: en 1967, cuando la legislatura rechaz&oacute; el llamado del presidente militar a despojar de su inmunidad parlamentaria a un congresista pol&eacute;mico, el r&eacute;gimen militar respondi&oacute; a la obstinaci&oacute;n de la asamblea legislativa con la clausura de la misma e incrementando la coerci&oacute;n y la brutalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los reg&iacute;menes democr&aacute;ticos, las caracter&iacute;sticas institucionales ejercen una gran influencia en el &iacute;ndice de aprobaci&oacute;n de los proyectos de ley. Los gobiernos parlamentarios ostentan mayores &iacute;ndices de &eacute;xito que los de gobiernos presidenciales. Los gobiernos parlamentarios constituidos por coaliciones entre partidos minoritarios tienen el mismo &iacute;ndice de &eacute;xito que las administraciones de partidos mayoritarios. Los presidentes de partidos &uacute;nicos minoritarios a veces tambi&eacute;n pueden ganar. Un jefe del ejecutivo es m&aacute;s exitoso cuando los legisladores representan a un electorado nacional y no local.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se compara el desempe&ntilde;o entre gobernantes individuales? Podemos comparar f&aacute;cilmente los <i>box scores</i> de los ejecutivos. Sin embargo, los l&iacute;deres operan dentro de contextos pol&iacute;ticos que presentan diferentes niveles de favorabilidad. Para explicar su t&eacute;cnica de medici&oacute;n, el profesor Saiegh ofrece una comparaci&oacute;n entre Pel&eacute; y Maradona. Maradona, afirma Saiegh, fue el mejor jugador; alcanz&oacute; un mayor n&uacute;mero de logros con un equipo con jugadores menos estelares que los que jugaron con Pel&eacute;. A pesar de que el razonamiento detr&aacute;s de este argumento queda claro, este ejemplo en particular genera dudas sobre la validez de la afirmaci&oacute;n, puesto que no es un secreto que el profesor Saiegh es un seguidor apasionado del equipo nacional argentino de futbol. (Aclaraci&oacute;n: en lo personal, yo soy seguidor del equipo brasile&ntilde;o.) En todo caso, despu&eacute;s de una discusi&oacute;n arcana sobre estad&iacute;sticas de beisbol ("saber&#45;metr&iacute;a"), Saiegh implementa una regresi&oacute;n en la cual la unidad de observaci&oacute;n es el a&ntilde;o de administraci&oacute;n espec&iacute;fico y en donde los <i>box scores</i> denotan una regresi&oacute;n en las caracter&iacute;sticas del pa&iacute;s y el tama&ntilde;o del contingente legislativo del ejecutivo, es decir, el grado de apoyo partidista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s observamos a un grupo de "muy exitosos" y a un grupo de "poco exitosos". Es posible percatarse de que cada grupo no necesariamente est&aacute; conformado por sus mejores exponentes, sino que sus miembros han sido seleccionados simplemente porque provienen de diferentes tipos de reg&iacute;menes; es decir, del presidencial, parlamentario, etc. En ese sentido, Ra&uacute;l Alfons&iacute;n es un presidente muy exitoso porque su <i>box score</i> real est&aacute; 20 puntos por encima de su puntaje pronosticado (80 vs. 60). Indira Gandhi, por otro lado, es poco exitosa, al haber obtenido un <i>box score</i> real de solamente 63 puntos, muy por debajo de su puntaje pronosticado de 89 puntos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta este punto todo est&aacute; bien. Sin embargo, Saiegh quiere validar el uso de los "muy exitosos" y de "los poco exitosos" mediante la consulta de r&eacute;cords hist&oacute;ricos. Sus ejemplos incluyen a Clement Atlee &#151;ampliamente considerado como el m&aacute;s exitoso primer ministro de Gran Breta&ntilde;a y quien gobern&oacute; durante el periodo entre la Segunda Guerra Mundial y el mandato de Margaret Thatcher&#151; y a James Callaghan, cuyos fracasos aseguraron la victoria de Margaret Thatcher durante los comicios de 1979. No obstante, el an&aacute;lisis "saberm&eacute;trico" muestra que Atlee ten&iacute;a un puntaje pronosticado de 97.3 y un puntaje real de 99.03. Por otra parte, Callaghan ten&iacute;a el mismo puntaje pronosticado de 97.3, pero su puntaje real era de 93.24. En mi opini&oacute;n, estos n&uacute;meros sugieren que los <i>box scores</i> no revelan mucho sobre el desempe&ntilde;o del ejecutivo en el Reino Unido, ya que todos los primeros ministros obtienen resultados extremadamente buenos en el Sistema de Westminster.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque del <i>box score</i> de Saiegh representa una estrategia de investigaci&oacute;n realmente prometedora. &iquest;Existe un ciclo de vida de los <i>box scores</i> dentro de las administraciones? &iquest;Se desempe&ntilde;ar&iacute;an mejor los ejecutivos si alcanzaran un segundo t&eacute;rmino? &iquest;De qu&eacute; forma afectan las malas noticias econ&oacute;micas a los <i>box scores?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos ejemplos hist&oacute;ricos muestran que los ejecutivos que no se encuentran respaldados por s&oacute;lidas mayor&iacute;as partidistas pueden sobornar a un grupo de legisladores suficientemente grande como para obtener una coalici&oacute;n, garantizando as&iacute; la promulgaci&oacute;n de un determinado proyecto de ley. Bas&aacute;ndose en el brillante trabajo hist&oacute;rico de Sir Lewis Namier,<sup><a href="#notas">4</a></sup> Saiegh muestra la manera en que el rey Jorge III y sus ministros garantizaban la mayor&iacute;a mediante la compra de lealtades &#151;a trav&eacute;s de modestas y cuidadosamente bien distribuidas pensiones, entre otras formas de pago&#151; de un n&uacute;mero suficiente de miembros del parlamento notorios por su volubilidad. En el caso de Alberto Fujimori en Per&uacute;, su asesor, Vladimiro Montesinos Torres, tuvo el detalle de grabar en video los encuentros con legisladores que aparecen f&iacute;sicamente recibiendo los sobornos. La publicaci&oacute;n de estas grabaciones en video y la evidencia concreta de los sobornos llevaron a Fujimori a abandonar la presidencia. Sin embargo, la evidencia tambi&eacute;n muestra que Fujimori y Montesinos fueron acertados en sus c&aacute;lculos; es decir, pagaron solamente la cantidad necesaria para construir una coalici&oacute;n ganadora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ruling by Statute</i> se enfoca despu&eacute;s en el reglamento electoral. El acceso a las boletas puede ser clasificado como no restringido o restringido; lo que se traduce como el grado de control de los l&iacute;deres partidistas sobre el acceso de los candidatos a posiciones competitivas dentro del sistema de votaci&oacute;n. En el r&eacute;gimen parlamentario, las reglas sobre el acceso restringido (reglas que fortalecen a los l&iacute;deres de los partidos), afecta negativamente el &iacute;ndice aprobatorio de los proyectos de ley en los gobiernos minoritarios, mientras que lo contrario sucede cuando se trata de gobiernos mayoritarios. Por otra parte, en los reg&iacute;menes presidenciales, las reglas de acceso restringido inciden negativamente en el &iacute;ndice aprobatorio, pero no tienen una incidencia positiva en el &eacute;xito de los gobiernos mayoritarios. El acceso al sistema de votaci&oacute;n tambi&eacute;n puede llegar a afectar la unidad ideol&oacute;gica de los legisladores. En dos casos, Colombia y Chile, Saiegh demuestra que los &iacute;ndices aprobatorios de los proyectos de ley son mayores &#151;debido a que el ejecutivo puede predecir el apoyo legislativo de manera m&aacute;s certera&#151; cuando los diputados demuestran una unidad ideol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis concluye con una reflexi&oacute;n en torno a la relaci&oacute;n entre los &iacute;ndices aprobatorios y el descontento social. En las democracias, los &iacute;ndices aprobatorios de los proyectos de ley impulsados por el ejecutivo y el descontento social mantienen una relaci&oacute;n en forma de U: el descontento social se manifiesta en mayor medida cuando los &iacute;ndices aprobatorios son muy bajos o muy altos. En la opini&oacute;n del profesor Saiegh, la gobernabilidad se ejerce mejor "cuando el jefe del ejecutivo puede promulgar parte de su agenda a trav&eacute;s de la legislatura y, al mismo tiempo, cuando la oposici&oacute;n puede objetar de forma realista algunas de esas propuestas" (p. 161). La situaci&oacute;n en las autocracias es completamente opuesta: "los niveles intermedios de la autoridad legislativa pueden se&ntilde;alar a la oposici&oacute;n que la autocracia ha perdido control &#91;...&#93; &#91;mientras que&#93; los <i>box scores</i> por encima del promedio &#91;...&#93; pueden ser observados como parte de las medidas dr&aacute;sticas en contra de la oposici&oacute;n" (p. 166). Este razonamiento es atractivo, aunque debe ser considerado como preliminar. La relaci&oacute;n entre los &iacute;ndices aprobatorios y la inconformidad social es sumamente end&oacute;gena: aunque los &iacute;ndices aprobatorios pueden llegar a tener un efecto en el descontento social, no cabe duda que el descontento social definitivamente afecta los &iacute;ndices aprobatorios. No obstante, el an&aacute;lisis de Saiegh se&ntilde;ala el camino hacia una pregunta de investigaci&oacute;n muy importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, <i>Ruling by Statute</i> es un libro muy bueno y muy importante. El hecho de que deja muchas preguntas sin resolver no es una cr&iacute;tica; los libros buenos generalmente generan m&aacute;s preguntas que respuestas. Los modelos formales utilizados por el profesor Saiegh son simples pero poderosos. El autor es oportunista al utilizar ejemplos emp&iacute;ricos tan disparatados como la Gran Breta&ntilde;a del siglo XVIII o el Per&uacute; contempor&aacute;neo. Y Saiegh va detr&aacute;s de preguntas normativas importantes a trav&eacute;s de su an&aacute;lisis gran&#45;N, as&iacute; como mediante la utilizaci&oacute;n de ejemplos bien escogidos. <i>Ruling by Statute</i> deja abierta una importante agenda de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Andrew W. Barret, "Are all Presidential Legislative Successes Really Victories? Examining the Substance of Legislation", <i>White House Studies,</i> 5, pp. 133&#45;151.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6220930&pid=S1665-2037201200020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Sir Lewis Namier, <i>The Structure of Politics at the Accession of George III,</i> Londres, Macmillan, 1957, 514 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6220932&pid=S1665-2037201200020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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