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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Routine Politics and Violence in Argentina: The Gray Zone of State Power</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Por Shin Toyoda</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>de Javier Auyero, Nueva York, Cambridge University Press, 2007, 190 pp</b>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Universidad de Waseda, Jap&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre de 2001, Argentina experiment&oacute; un gran disturbio pol&iacute;tico. En medio de las protestas, intensas manifestaciones &#151;incluidos los famosos cacerolazos&#151; y saqueos en Cort&eacute;s de Ruta, Marchas y otros distritos del pa&iacute;s contra el presidente Fernando de la R&uacute;a, &eacute;ste fue forzado a dimitir del cargo el 20 de diciembre de 2001. Seg&uacute;n los peri&oacute;dicos, el n&uacute;mero de saqueos fue de 289, mismos que incluyeron ataques contra bodegas, supermercados y tiendas como zapater&iacute;as y otro tipo de establecimientos. Sin embargo, la distribuci&oacute;n de los lugares en donde se realizaron los saqueos no fue uniforme, geogr&aacute;ficamente hablando, ya que en los estados del noroeste y suroeste &#151;los considerados m&aacute;s pobres&#151; no se present&oacute; este tipo de acontecimientos. Estos hechos requieren explicaciones y por ello en este libro el soci&oacute;logo y etn&oacute;grafo Javier Auyero investiga y trata de explicar qu&eacute; sucedi&oacute; en los lugares donde hubo saqueos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras un gran n&uacute;mero de trabajos acad&eacute;micos se centra en investigar acerca de las revoluciones, guerras civiles o golpes de Estado, la violencia pol&iacute;tica de menor magnitud, como los saqueos, ha sido poco estudiada &#151;en especial en el caso de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina&#151;. Algunos de los estudios sobre el tema simplemente suponen que "los saqueos tienen como actores principales a los pobres y desempleados, quienes respondiendo a sus condiciones de vida, las cuales empeoran cada d&iacute;a, un d&iacute;a se enfurecen y deciden saquear y robar" (pp. 79&#150;80). En este sentido, los saqueos son considerados como las manifestaciones de la angustia acumulada de las personas, aislada de otros factores y actores, como un partido pol&iacute;tico o alguna fuerza represora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en contra de estas suposiciones de lo que habla este libro. Al revisar los diversos trabajos sobre violencia comunal en el mundo, incluidos motines &eacute;tnicos en la India y la violencia en Colombia, el autor aclara que los saqueos: <i>1) </i>muchas veces poseen la organizaci&oacute;n interna (p. 11) y <i>2)</i> tienen su causa en las acciones de los pol&iacute;ticos, quienes posiblemente planearon y organizaron los saqueos en busca del poder pol&iacute;tico (pp. 17&#150;18, 33&#150;36). Adem&aacute;s, agrega que la polic&iacute;a, la cual en teor&iacute;a impide la violencia, a veces no reprime estos sucesos, sino que participa en ellos ya que est&aacute; sujeta al inter&eacute;s del partido pol&iacute;tico autor de los saqueos (pp. 12,37&#150;38). Estos tres puntos significan que la distinci&oacute;n anal&iacute;tica cl&aacute;sica como "agentes del gobierno, las fuerzas de represi&oacute;n, desafiantes y miembros de Estado" desarrollada por los investigadores de "acciones colectivas" ha colapsado. Si "la fuerza de represi&oacute;n no act&uacute;a como tal, sino que participa en los saqueos" (p. 19), no podemos hacer la distinci&oacute;n entre los que desaf&iacute;an al gobierno, la fuerza de represi&oacute;n (polic&iacute;a) y los agentes de gobierno involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, en vez de presentar la t&iacute;pica separaci&oacute;n anal&iacute;tica entre los saqueadores, partidos pol&iacute;ticos y la fuerza de la represi&oacute;n, destacando as&iacute; la conexi&oacute;n il&iacute;cita entre ellos, el autor presenta, para el caso de Argentina, el concepto de la "Zona Gris", esto es, los partidos pol&iacute;ticos y la poblaci&oacute;n urbana que carece de recursos, o sea los llamados "pobres", quienes est&aacute;n relacionados por una red clandestina <i>patr&oacute;n&#150;clientelismo. </i>En el segundo cap&iacute;tulo se concentra en demostrar que los partidos pol&iacute;ticos, especialmente el Partido Justicialista, ejercen una fuerte influencia sobre la poblaci&oacute;n urbana, en particular la m&aacute;s pobre &#151;como se ha mencionado&#151;, ya que &eacute;stos, al necesitar las prestaciones del programa de bienestar social, siguen la l&iacute;nea impuesta por los corredores de los partidos, toda vez que estos &uacute;ltimos tienen la facultad de decidir, de manera arbitraria, qui&eacute;n recibe dichos beneficios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los cap&iacute;tulos 3 y 4 el autor discute que esta red de <i>patr&oacute;n&#150;clientelismo </i>entre pobres y pol&iacute;ticos desempe&ntilde;&oacute; un papel importante en el comienzo del saqueo, mediante la maravillosa investigaci&oacute;n etnogr&aacute;fica, en los distritos de Moreno y La Matanza en Buenos Aires, la cual cuenta con m&aacute;s de cien entrevistas con los participantes, las v&iacute;ctimas de los saqueos y los pol&iacute;ticos. Aunque las historias contadas por los entrevistados son a veces contradictorias, los descubrimientos generales pueden resumirse de la siguiente manera: <i>1) </i>Antes del estallido de los saqueos, los corredores del Partido Justicialista, llamado "puntero", quienes normalmente se dedicaban a distribuir alimentos y prestaciones del Estado, informaron a manera de <i>rumoren </i>d&oacute;nde iban a realizarse los saqueos (pp. 120&#150;123). <i>2) </i>Un gran n&uacute;mero de personas lleg&oacute; a los supermercados o tiendas seg&uacute;n les hab&iacute;an <i>informado. 3) </i>La polic&iacute;a retrocedi&oacute; del lugar o simplemente no se present&oacute;, ya que por instrucciones del mando supremo se orden&oacute; que las fuerzas policiales no se enfrentaran sin el equipo necesario, y por ello no tomaron parte en la prevenci&oacute;n de los saqueos (pp. 83&#150;84). <i>4) </i>Guando la gente esperaba frente a las tiendas apareci&oacute; un cami&oacute;n del cual sali&oacute; un grupo de delincuentes que se dedic&oacute; a romper las puertas del establecimiento e invit&oacute; a los dem&aacute;s a participar. En respuesta a esta invitaci&oacute;n &#151;a unirse al mot&iacute;n&#151; la gente comenz&oacute; a saquear (pp. 92&#150;93,114&#150;115). Seg&uacute;n un entrevistado, el Partido Justicialista fue el que contrat&oacute; y envi&oacute; a estos delincuentes para iniciar los saqueos. <i>5) </i>Los saqueos se calmaron despu&eacute;s de que la polic&iacute;a dijo que los vecinos iban a contraatacar, saqueando a la gente que particip&oacute; en los saqueos (pp. 129&#150;130). De esta forma, al controlar la manera en la que se corr&iacute;a el <i>rumor, </i>el "puntero" y la polic&iacute;a se involucraron en el estallido de los saqueos. Aunque los pol&iacute;ticos y polic&iacute;as entrevistados no admitieron la existencia de esta conspiraci&oacute;n, la evidencia y el argumento presentados por el autor son tan fuertes que es dif&iacute;cil negar lo planteado anteriormente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como el autor admite, desde la evidencia "no es posible determinar si los pol&iacute;ticos de la Zona Gris fueron los causantes de los saqueos" (p. 124). Por lo tanto, la comparaci&oacute;n de los casos hubiera permitido al lector la evaluaci&oacute;n y as&iacute; determinar la importancia de la participaci&oacute;n de los pol&iacute;ticos de la Zona Gris. Por ejemplo, el an&aacute;lisis sobre el distrito de Florencia V&aacute;rela, en donde no se realizaron saqueos, a pesar de ser el m&aacute;s pobre de Buenos Aires (p. 75), hubiera fortalecido el argumento. Al lector le habr&iacute;a interesado saber cu&aacute;l fue el comportamiento de los "punteros" y si realmente se circul&oacute; el rumor de saqueos en esa zona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, considero que este trabajo es una importante fuente de informaci&oacute;n sobre el funcionamiento<i> patr&oacute;n&#150;clientelismo, </i>desde las perspectivas del patr&oacute;n y el cliente, y las interpretaciones sobre las experiencias de los saqueos (cap&iacute;tulo 5). Uno de los puntos m&aacute;s interesantes es el planteamiento que desempe&ntilde;&oacute; el rumor en los acontecimientos de 2001. El libro de Javier Auyero es un texto que debe formar parte de la bibliograf&iacute;a de los investigadores de temas pol&iacute;ticos y Argentina, pero sobre todo entre los interesados en la relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y violencia.</font></p>       ]]></body>
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