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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Organismos aut&oacute;nomos y democracia: El caso de M&eacute;xico,</i> por John M. Ackerman</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Moreno Jaimes</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Siglo XXl&#150;Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, UNAM, 2007, 312 pp.</b> </font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Tecnol&oacute;gico y de Estudios Superiores de Occidente,ITESO.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de John Ackerman aparece en un momento en que el tema de la transici&oacute;n a la democracia ha dejado de ser la preocupaci&oacute;n central en M&eacute;xico, ya que hoy el debate acad&eacute;mico se enfoca principalmente en discutir la calidad del funcionamiento de las instituciones encargadas de consolidar el r&eacute;gimen democr&aacute;tico. Para la segunda generaci&oacute;n de estudios sobre la democracia &#150;en la cual este trabajo se inserta claramente&#150; el asunto fundamental consiste en analizar al poder pol&iacute;tico desde la perspectiva de su ejercicio cotidiano, sobre todo en lo referente a la rendici&oacute;n de cuentas de los gobernantes. Ackerman intenta dar respuesta a una de las interrogantes m&aacute;s importantes del proceso de consolidaci&oacute;n de democracias emergentes: &iquest;Qu&eacute; factores explican las diferencias en el desempe&ntilde;o de organismos aut&oacute;nomos pro rendici&oacute;n de cuentas? El autor lleva a cabo un an&aacute;lisis comparativo de tres organismos independientes en M&eacute;xico: el Instituto Federal Electoral (IFE), la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Auditor&iacute;a Superior de la Federaci&oacute;n (ASF).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor establece dos argumentos centrales. El primero es que la fragmentaci&oacute;n de la autoridad pol&iacute;tica es una condici&oacute;n que favorece la autonom&iacute;a de este tipo de organismos p&uacute;blicos. Esta proposici&oacute;n pone en tela de juicio las predicciones de algunas teor&iacute;as contempor&aacute;neas de la delegaci&oacute;n legislativa &#150;principalmente las que aluden al caso estadounidense&#150;, seg&uacute;n las cuales los gobiernos divididos y el aumento de los "jugadores de veto" son factores que debilitan el estatuto de los organismos gubernamentales. Es decir, dichas teor&iacute;as afirman que el dise&ntilde;o institucional de las burocracias p&uacute;blicas ser&aacute; m&aacute;s coherente y eficaz en la medida en que provenga de una coalici&oacute;n promulgante unificada. Sin embargo, Ackerman sostiene exactamente lo contrario: que el pluralismo y el conflicto pol&iacute;ticos fueron los ingredientes que permitieron dotar de mayor fortaleza a los tres organismos mexicanos analizados en su estudio. Su segundo argumento tambi&eacute;n cuestiona otra de las proposiciones de la literatura sobre desempe&ntilde;o institucional, seg&uacute;n la cual la efectividad de las burocracias p&uacute;blicas depende de que &eacute;stas se encuentren relativamente aisladas del juego pol&iacute;tico&#150;partidista y de la sociedad civil, de forma tal que sus decisiones puedan formularse con apego a criterios estrictamente t&eacute;cnicos, sin la interferencia de intereses particulares. El autor contradice esa afirmaci&oacute;n al proponer que los principales factores que promueven el buen desempe&ntilde;o de los organismos aut&oacute;nomos pro rendici&oacute;n de cuentas son la deliberaci&oacute;n amplia de sus integrantes y su apertura a la participaci&oacute;n activa de la sociedad civil.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para sustentar sus dos hip&oacute;tesis principales, Ackerman define, en primer lugar, las dos variables dependientes de su an&aacute;lisis. La primera &#150;denominada "autonom&iacute;a empoderada"&#150; trata de conceptualizar el dise&ntilde;o institucional de los organismos analizados en funci&oacute;n de tres elementos: su autonom&iacute;a legal (entendida como el estatus jur&iacute;dico del organismo, las reglas para el nombramiento y destituci&oacute;n de sus titulares y la influencia de su &oacute;rgano superior o de vigilancia), sus capacidades institucionales (de investigaci&oacute;n, de sanci&oacute;n y la existencia de &aacute;reas donde el organismo carece de competencias legales) y su estructura administrativa. La segunda variable dependiente &#150;denominada bajo el t&eacute;rmino "desarrollo institucional", aunque en ocasiones tambi&eacute;n se le designa con el nombre "desempe&ntilde;o institucional"&#150;alude a la fortaleza de los organismos en cuanto al ejercicio de su mandato, su grado de legitimidad ante la ciudadan&iacute;a y la proactividad de sus miembros.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del libro, el autor hace una revisi&oacute;n hist&oacute;rica pormenorizada de cada uno de los tres organismos aut&oacute;nomos en M&eacute;xico, iniciando con el tema de la delegaci&oacute;n y el dise&ntilde;o institucional, para abordar despu&eacute;s el asunto del desempe&ntilde;o institucional. Ackerman se enfoca en siete casos de dise&ntilde;o institucional: tres del IFE (1990, 1994 y 1996), tres de la CNDH (1990, 1992 y 1999) y uno de la ASF (1999). Su revisi&oacute;n de cada uno de estos momentos de dise&ntilde;o institucional lo lleva a concluir, en primer lugar, que tanto el IFE como la CNDH fueron desarrollando, progresivamente, mayores grados de "autonom&iacute;a empoderada". En su inicio, tanto la autonom&iacute;a formal de ambos organismos como su capacidad y estructura eran sumamente limitadas, debido a que el gobierno federal manten&iacute;a un control muy estricto sobre ellos y al hecho de que sus capacidades de sanci&oacute;n e investigaci&oacute;n eran muy reducidas. Sin embargo, las reformas subsecuentes al estatus legal de ambos organismos fueron aumentando sus niveles de autonom&iacute;a, capacidad y estructura, sobre todo en el caso del IFE, el cual adquiri&oacute; en 1996 plena autonom&iacute;a financiera, jur&iacute;dica y administrativa, y cuyo mandato y responsabilidades se ampliaron considerablemente, pese a que algunas de sus capacidades de investigaci&oacute;n y sanci&oacute;n permanecieron limitadas. No obstante, el hallazgo que el autor quiere subrayar es que las reformas institucionales que ampliaron la autonom&iacute;a de los organismos analizados siempre coincidieron con altos niveles de fragmentaci&oacute;n en la coalici&oacute;n pol&iacute;tica que promulg&oacute; dichos cambios, dando as&iacute; sustento emp&iacute;rico a su primera hip&oacute;tesis. En palabras del autor: "nuestro an&aacute;lisis demuestra que la autoridad <i>desagregada </i>es positiva para el dise&ntilde;o institucional, ya que proporciona un espacio para una diversificaci&oacute;n m&aacute;s amplia de intereses y puntos de vista. De esta manera se puede enfrentar el impacto perverso del viejo r&eacute;gimen sobre el dise&ntilde;o institucional de nuevos organismos aut&oacute;nomos" (p. 274).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comprobaci&oacute;n de la segunda hip&oacute;tesis de Ackerman &#150;que el desempe&ntilde;o de los organismos aut&oacute;nomos mejora conforme aumenta la pluralidad del debate y la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a&#150; es, en mi opini&oacute;n, un poco menos persuasiva, debido principalmente a razones de tipo metodol&oacute;gico, las cuales discutir&eacute; m&aacute;s adelante. Para sustentarla, el autor contrasta el caso que considera m&aacute;s exitoso &#150;el del IFE entre 1996 y 2003&#150; con el de los otros dos organismos analizados. En el primero, el estudio encuentra que los consejeros electorales asumieron un papel sumamente proactivo en el fortalecimiento de las capacidades del IFE, a trav&eacute;s de investigaciones de los gastos en campa&ntilde;as, la supervisi&oacute;n detallada del proceso electoral y la aprobaci&oacute;n de un estatuto de servicio civil muy innovador, a pesar de que el dise&ntilde;o institucional del organismo todav&iacute;a enfrentaba restricciones importantes. El desempe&ntilde;o exitoso del IFE obedeci&oacute;, seg&uacute;n el autor, a la intensa participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a que incidi&oacute; favorablemente en la transparencia de las reuniones de los cuerpos colegiados del organismo y al debate p&uacute;blico de posiciones divergentes entre los propios consejeros electorales. En el caso de la ASF, Ackerman encontr&oacute; tambi&eacute;n s&iacute;ntomas de pluralidad, transparencia y debate en la Comisi&oacute;n de Vigilancia de la C&aacute;mara de Diputados (&oacute;rgano del cual la ASF depende en gran medida y que cumple una funci&oacute;n equivalente al del Consejo General del IFE), lo cual explica su buen desempe&ntilde;o institucional. Sin embargo, el autor arguye que, a diferencia del IFE, la ASF no fue igualmente permeable a la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, lo cual ha obstaculizado su consolidaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, califica a la CNDH como el caso menos exitoso de desempe&ntilde;o institucional, debido a la opacidad, la debilidad y la baja propensi&oacute;n al debate de su &oacute;rgano de supervisi&oacute;n, as&iacute; como al hecho de que los ciudadanos han sido excluidos de la operaci&oacute;n de dicho organismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, el principal asunto metodol&oacute;gico que debilita la sustentaci&oacute;n de la segunda hip&oacute;tesis del libro es la relativa laxitud con la que el autor maneja el concepto de "desarrollo institucional", sobre todo por la falta de criterios estables y suficientemente claros para evaluar el mandato, la legitimidad y la proactividad de cada uno de los organismos bajo estudio. Evidentemente, estos criterios no son f&aacute;ciles de cuantificar, debido a la carga valorativa a la que siempre est&aacute;n sujetos. Sin embargo, hubiera sido deseable que el autor definiera anticipadamente los par&aacute;metros que justifican la valoraci&oacute;n que se hace de cada uno de los componentes del desempe&ntilde;o de los organismos. Por otra parte, el tono de la exposici&oacute;n en ocasiones adquiere un estilo period&iacute;stico en el que prevalecen las opiniones personales del autor, sobre todo al hacer referencia a hechos pol&iacute;ticos recientes (por ejemplo, en su cr&iacute;tica al papel del IFE durante el proceso electoral federal de 2006). Por &uacute;ltimo, habr&iacute;a que preguntarse si las conclusiones del autor pueden extrapolarse a otros organismos gubernamentales cuya misi&oacute;n central no es el impulso de la rendici&oacute;n de cuentas, pero s&iacute; la provisi&oacute;n de bienes p&uacute;blicos que son igualmente importantes para atender otras demandas de la ciudadan&iacute;a.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo, considero que el libro de Ackerman hace una contribuci&oacute;n importante al tema de la eficacia de las instituciones pro rendici&oacute;n de cuentas en M&eacute;xico y apuesta por explicaciones que desaf&iacute;an al conocimiento convencional. El libro ser&aacute; una referencia obligada para los estudiosos del desempe&ntilde;o institucional de las nuevas democracias.</font></p>      ]]></body>
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