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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Otras comunicaciones</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gracias Marivel, nuestra asistente editorial</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font size="4" face="verdana"><img src="/img/revistas/reb/v32n3/a9f1.jpg"></font></b></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;Doctor V&iacute;ctor, &iquest;vendr&aacute; a la junta de la Revista? Me enter&eacute; por Angy que estaba de viaje y pens&eacute; que no podr&iacute;a llegar, ya que son las 11 de la ma&ntilde;ana&#45; me dijo Marivel, con voz forzadamente baja, muy t&iacute;mida, tratando de endulzar cada s&iacute;laba y como no queriendo sonar impositiva o inquisitiva. &#150;Si llego Marivel, de hecho estoy saliendo en unos minutos para el aeropuerto &iexcl;ah&iacute; nos vemos!&#45; le dije apresuradamente. Marivel insisti&oacute; conociendo la ciudad y haciendo gala de sus instintos maternos, como frecuentemente lo hac&iacute;a &#45;Estar&aacute; muy carrereado doctor V&iacute;ctor, pero est&aacute; bien, cu&iacute;dese mucho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;Marivel &iquest;C&oacute;mo va lo de su enfermedad?&#45; pregunte antes de terminar la llamada &#150;Nada bien, pero estoy tranquila, resignada y confiada en el tratamiento, dispuesta a luchar por m&iacute; y por mis hijos&#45; Fue contundente y elocuente, aunque con un grado muy grande de tristeza, se notaba su entereza, pero al mismo tiempo la preocupaci&oacute;n por sus hijos. &#150;Duro Marivel, saldr&aacute; adelante&#45; trat&eacute; de sonar convincente, que no se notar&aacute; mi pesimismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguramente sinti&oacute; que se aproximaba el fin de la conversaci&oacute;n, conoci&eacute;ndome, como me conoc&iacute;a, de cortar las llamadas muy r&aacute;pido, usando frases muy cortas y contundentes. Apresuradamente me dijo &#150;Por cierto doctor V&iacute;ctor, &#45;baj&eacute; los hombros sabiendo que me embestir&iacute;a con su cl&aacute;sica forma de presi&oacute;n, respir&eacute; profundo y balbucee &#150;D&iacute;game Marivel&#45; sabiendo con certeza la petici&oacute;n que har&iacute;a, &#150;Le recuerdo la Editorial, perd&oacute;n que le insista pero ya casi esta armado el n&uacute;mero. Termin&oacute; la frase casi en s&uacute;plica y como si manejara con delicadeza una pieza de cristal muy valiosa. &#150;Est&aacute; bien Marivel, ya casi la tengo&#45; le ment&iacute;, ni siquiera hab&iacute;a decidido el tema, seguramente ella predec&iacute;a tambi&eacute;n mi frecuente respuesta, se apresur&oacute; a decir: &#150;Perd&oacute;n que le insista se que est&aacute; usted muy ocupado, &#150;No se preocupe Marivel, ya s&eacute; que la presiona a usted la Dra. Salda&ntilde;a&#45; sonre&iacute;, &#150;No doctor, no es as&iacute;&#45; me dijo tratando de sonar como si no estuviera mintiendo, &#150;No se preocupe ya s&eacute; que es su amiga y que la protege, pero est&aacute; bien, as&iacute; son las amigas siempre c&oacute;mplices&#45; me divert&iacute;, casi pod&iacute;a ver su cara sonrojada y llena de pena, termin&eacute; diciendo &#150;Es broma Marivel, me aplicar&eacute; para tenerla a tiempo, &#150;Cu&iacute;dese mucho, un beso y nos vemos al rato. Esta conversaci&oacute;n la tuvimos el pasado 10 de septiembre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El vuelo se retras&oacute; y como Marivel predijo, no pude llegar a la junta del Comit&eacute; Editorial; Ang&eacute;lica apenas le pudo avisar una hora antes, seguramente pens&oacute; &#150;Se lo dije doctor V&iacute;ctor, sab&iacute;a que no podr&iacute;a llegar&#45;. No la volv&iacute; a ver, ni a hablar con ella, no pude darle el beso y el abrazo que ser&iacute;a de despedida, vi su contestaci&oacute;n de un correo a un autor, el viernes anterior a su fallecimiento, trabaj&oacute; como Asistente Editorial de la Revista de Educaci&oacute;n Bioqu&iacute;mica hasta momentos antes de su muerte, aun con una enfermedad cr&oacute;nico&#45;degenerativa maligna y sabiendo el diagn&oacute;stico y pron&oacute;stico que enfrentaba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo cuando entrevist&eacute; a Marivel como candidata para obtener el puesto de Asistente Editorial de la Revista, ya el Dr. Marco Antonio Ju&aacute;rez hab&iacute;a dado su visto bueno. Me coment&oacute; su trabajo en las empresas privadas, bajo sueldo, mucho trabajo, poco satisfactorio, muy rutinario. Ten&iacute;a pocas herramientas de trabajo en computaci&oacute;n, no muy buen manejo de internet, pero mucho empe&ntilde;o y un trato muy c&aacute;lido, algo necesario para la interacci&oacute;n con autores, revisores, editores y lectores. Me asegur&oacute; que el Dr. Ju&aacute;rez le ayudar&iacute;a con los programas y el internet, lo cual hizo puntualmente siempre. Su rostro se ilumin&oacute; y no dej&oacute; de agradecerme la decisi&oacute;n, me asegur&oacute; que trabajar&iacute;a para sacar adelante a sus hijos Paulina y Carlos. Se despidi&oacute; afectuosamente, llena de agradecimiento, dese&aacute;ndome un buen viaje a una escalada en Argentina, misma que conmemoro con una taza de escalador en roca con mi nombre, que a&uacute;n conservo y atesoro. La tarde era fr&iacute;a y pronto cay&oacute; la noche, cuando mand&eacute; el correo electr&oacute;nico de aceptaci&oacute;n a Marco, me sent&iacute; satisfecho.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marivel trabaj&oacute; desde marzo de 2001 para la REB, algunas veces con dificultades por compartir su tiempo con otras actividades dentro del Departamento de Bioqu&iacute;mica de la Facultad de Medicina de la UNAM. Su opini&oacute;n y expresi&oacute;n siempre positiva y conciliadora contrastaban con las no poco frecuentes intensas discusiones al seno del Comit&eacute; Editorial. Su tranquilidad y su disposici&oacute;n de dar m&aacute;s tiempo a un revisor que a&uacute;n no contestaba o a un autor que le llam&oacute; y prometi&oacute; enviar la respuesta, lograba cierta estabilidad entre las prisas editoriales y el trato humano, casi maternal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores, revisores, lectores y editores siempre nos dirig&iacute;amos a ella con cari&ntilde;o, era dif&iacute;cil enojarse con ella. Recuerdo que una investigadora me reclam&oacute; airadamente sobre la falta de informaci&oacute;n sobre un trabajo publicado, cuando encontr&eacute; que el error era de Marivel y le indiqu&eacute; que le llamar&iacute;a la atenci&oacute;n al respecto, me dijo &#150; No exageres, todos cometemos errores. Sin duda estaba dispuesta a marcarme un error a m&iacute;, pero que a Marivel no se le tocara, estoy seguro que no la conoci&oacute;, sino s&oacute;lo por tel&eacute;fono y por correo. As&iacute; era nuestra Marivel.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siempre se esforzaba por confortarnos y que la reuniones del Comit&eacute; Editorial fueran acogedoras, atenta a los detalles de minutas y expedientes y pendiente de tener siempre listo un caf&eacute; o un t&eacute;. La &uacute;ltima junta que la vi, le ofrec&iacute; nuevamente las posibilidades de ayuda y apoyo, me lo agradeci&oacute; y me explic&oacute; que el Dr. Edgar Zenteno y ahora del Dr. Juan Pablo Pardo desde la Jefatura del Departamento de Bioquimica le estaban apoyando en todo lo posible. Me indic&oacute; su firme convicci&oacute;n de seguir trabajando para la Revista incluso desde su casa como lo hizo durante la recuperaci&oacute;n de su biopsia diagn&oacute;stica. Me aclar&oacute; plenamente su fe en estar mejor y la decisi&oacute;n de hacer el tratamiento necesario para poder salir adelante por ella y por sus hijos, raz&oacute;n de su vida. Finalmente me indic&oacute; que estaba resignada y tranquila, en su mirada y expresi&oacute;n se pod&iacute;a saber que as&iacute; era, sus ojos tristes y su expresi&oacute;n melanc&oacute;lica cambi&oacute; cuando le dije que ir&iacute;a a escalar, la abrac&eacute; y le di un beso, ella fue quien me dijo &#150;Cu&iacute;dese mucho y divi&eacute;rtase&#45;, preocupada por los dem&aacute;s y olvidando moment&aacute;neamente su enfermedad y el duro camino que le esperaba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su muerte nos tom&oacute; a todos por sorpresa, incluy&eacute;ndola, el Comit&eacute; Editorial se sum&oacute; a dar las condolencias a sus hijos, extra&ntilde;aremos sus atenciones, agradecemos su trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adi&oacute;s Marivel, cu&iacute;dese mucho.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; V&iacute;ctor Calder&oacute;n Salinas</b>    <br>Editor en Jefe</font></p>      ]]></body>
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