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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Teresa Santiago (2013), <i>La guerra humanitaria. Pasado y presente de una controversia filos&oacute;fica</i></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Mu&ntilde;oz S&aacute;nchez&#42;</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana/Gedisa, 184 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#42; Universidad Intercontinental,</i> <a href="mailto:maytems@yahoo.com">maytems@yahoo.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La guerra humanitaria. Pasado y presente de una controversia filos&oacute;fica</i> es un libro de filosof&iacute;a pol&iacute;tica y &eacute;tica, cuyo tema central es el debate actual acerca de las guerras humanitarias. Este tema, por s&iacute; mismo interesante, es revisado desde un interrogante sugerente: &iquest;podemos establecer v&iacute;nculos conceptuales entre los debates actuales acerca de las llamadas intervenciones humanitarias y la controversia que, con motivo de las Guerras de Conquista, tuvo lugar entre Gin&eacute;s de Sep&uacute;lveda y Bartolom&eacute; de las Casas? Teresa Santiago sostiene una primera intuici&oacute;n: la defensa del humanitarismo militar, apelando a principios &eacute;ticos o morales, no es un fen&oacute;meno del siglo XX, sino una pr&aacute;ctica que podemos rastrear hasta el XVI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El humanitarismo militar, enarbolado en principio por Estados Unidos y tambi&eacute;n, en ocasiones, por la Comunidad Internacional, supone la idea de que ciertos fines morales o de justicia legitiman una intervenci&oacute;n militar. Este anhelo legitimador tambi&eacute;n est&aacute; presente en la controversia entre Gin&eacute;s de Sep&uacute;lveda y Bartolom&eacute; de las Casas desde el siglo XVI. En aquella disputa, la legitimidad de la conquista radicaba en el hecho de que la empresa militar se apoyaba en principios espirituales y religiosos. &Eacute;stos se justificaron en la ley natural y, adem&aacute;s, se cont&oacute; con una legitimaci&oacute;n mayor: la conquista ten&iacute;a la sagrada misi&oacute;n de convertir a los infieles al cristianismo. Actualmente, la legitimidad surge por la defensa de los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora sostiene que esto nos pone frente una clara confluencia conceptual: en ambas controversias se enarbolan principios universales como argumentos legitimadores. En el caso del siglo XVI, lo universal se presenta por la ley natural, cuyo fundamento b&aacute;sico es de orden teol&oacute;gico; en el caso actual, los derechos humanos son universales e inalienables. De esta manera, las reflexiones transcurren por tres cap&iacute;tulos muy bien estructurados, que permiten: primero, presentar la controversia del siglo XVI; despu&eacute;s, revisar la recuperaci&oacute;n que Walzer hizo de la doctrina de la guerra justa, y, por &uacute;ltimo, analizar el debate actual acerca de la guerra humanitaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Justificar la guerra</i> (2001), Teresa Santiago encuentra en Agust&iacute;n de Hipona el origen de la teor&iacute;a de la guerra justa. Para este fil&oacute;sofo, el problema consiste en conciliar el amor y la caridad cristiana con la necesidad de castigar una acci&oacute;n injusta que atente contra la ley divina. El hombre es libre de realizar acciones buenas y malas, de manera que se pueden cometer malas acciones, pero tambi&eacute;n es posible repararlas. As&iacute;, para Agust&iacute;n, la guerra justa es una forma de reparar el mal causado. Ciertamente, aunque sea justa, la guerra es un mal menor que busca la reparaci&oacute;n. De modo que en este concepto agustiniano hay una recta intenci&oacute;n que descansa en no contravenir la ley de Dios y que legitima la guerra en ciertos casos. Transcurrir&aacute;n varios siglos antes de separar los supuestos teol&oacute;gicos de estas tesis agustinianas. Sin duda, en los escritos de este fil&oacute;sofo pueden se&ntilde;alarse ya dos tesis legitimadoras que aparecen actualmente en los debates acerca del intervencionismo humanitario: la <i>causa justa</i>, esto es, la reparaci&oacute;n del mal, del da&ntilde;o o la lesi&oacute;n, y una <i>correcta intenci&oacute;n</i> al emprender la guerra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con Tom&aacute;s de Aquino, a estas dos tesis agustinianas se a&ntilde;ade <i>el principio del doble efecto</i>, seg&uacute;n el cual toda guerra puede tener un efecto bueno y otro malo (indeseado). Este principio es muy importante, pues funciona como norma de contenci&oacute;n que introduce l&iacute;mites en la guerra. Por ejemplo, la proporci&oacute;n de los medios empleados para la reparaci&oacute;n del mal, asunto de debate actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras el desarrollo de las propuestas agustinianas y tomistas, la controversia protagonizada por Bartolom&eacute; de las Casas y Gin&eacute;s de Sep&uacute;lveda en Valladolid (1551&#45;1552) ser&aacute; el tercer gran impulso de la teor&iacute;a de la guerra justa. Teresa Santiago destaca que, debido a dicha controversia, se gest&oacute; una <i>&eacute;tica de la conquista</i>, con la cual se pretendi&oacute; justificar la cristianizaci&oacute;n del Nuevo Mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora aclara muy bien que no podemos identificar el concepto de <i>guerra justa</i> con el de <i>intervenci&oacute;n humanitaria</i>. Sin embargo, tambi&eacute;n muestra que, si bien no toda guerra justa puede ser calificada como humanitaria, las intervenciones humanitarias pretenden ser todas guerras justas. En consecuencia, las humanitarias pueden entenderse como un caso particular de guerra justa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ejemplos del genocidio de Rwanda (1994) y el bombardeo de Kosovo (1999) por las fuerzas de la OTAN, recogidos en el cap&iacute;tulo segundo, permiten a la autora ilustrar esta distinci&oacute;n entre guerra justa e intervenci&oacute;n humanitaria, y discutir un gran dilema de debate actual: <i>c&oacute;mo conciliar el respeto a la soberan&iacute;a de los Estados expresado en la Carta de las Naciones Unidas con la responsabilidad de proteger los derechos, la autonom&iacute;a y la libertad de las personas.</i> Frente a esto, Walzer retoma la teor&iacute;a normativa cl&aacute;sica de la guerra justa para defender la necesidad de intervenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante aclarar que la teor&iacute;a de la guerra justa es <i>normativa</i> porque la justifica moralmente y propone principios regulativos y de contenci&oacute;n de la misma. Las intervenciones humanitarias, por su parte, son guerras que se caracterizan por buscar legitimaci&oacute;n en la defensa de los derechos humanos. Se trata de usar la fuerza militar para prop&oacute;sitos humanitarios en el contexto de las relaciones internacionales. Los argumentos esgrimidos por los te&oacute;ricos defensores de dichas intervenciones son de car&aacute;cter &eacute;tico. Aqu&iacute;, Teresa Santiago vincula la teor&iacute;a de la guerra justa con el intervencionismo humanitario. Indudablemente, una intervenci&oacute;n militar &#151;por muy sutil que sea el t&eacute;rmino <i>intervenci&oacute;n</i>&#151; es una acci&oacute;n de fuerza, que, en el contexto de las relaciones internacionales, es otra forma de decir <i>guerra</i>. Ahora bien, parece que los calificativos <i>justo</i> y <i>humanitario</i> fungen como principios &eacute;ticos que justifican moralmente tanto a la guerra justa como a la intervenci&oacute;n humanitaria, en virtud de sus fines u objetivos, en virtud de su causa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Guerras justas e injustas</i> (1977) de Walzer retom&oacute; las tesis agustinianas antes mencionadas y nuevamente permiti&oacute; la justificaci&oacute;n de la guerra apelando a principios &eacute;ticos. Desde entonces, los debates surgidos han originado diversos problemas te&oacute;ricos: en la justificaci&oacute;n de las guerras humanitarias se apela de forma insistente a la defensa de los derechos humanos como un fin legitimador; sin embargo, las naciones liberales defienden esos derechos y, al mismo tiempo, promueven guerras humanitarias. De esta manera, se llega al siguiente dilema: <i>&iquest;La defensa de los derechos humanos es una demanda moral leg&iacute;tima o es una mera ret&oacute;rica oportunista de las democracias liberales?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun concediendo que la defensa de los derechos humanos sea una demanda moral leg&iacute;tima, resta atender un tercer dilema: <i>o bien, es posible la contenci&oacute;n y la debida proporci&oacute;n en el uso de los medios para emprender guerras humanitarias, tal como demanda el principio tomista del doble efecto, evitando as&iacute; causar da&ntilde;o innecesario; o bien, buscar por encima de todo el &eacute;xito militar al margen de los da&ntilde;os colaterales.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con estos debates y dilemas, la autora divide las opiniones de los te&oacute;ricos en dos bandos opuestos, seg&uacute;n defiendan o critiquen las guerras humanitarias: el primero agrupa a los te&oacute;ricos de la guerra justa y considera que la fundamentaci&oacute;n moral de la guerra es un problema genuino, digno de ser atendido con las herramientas de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y la &eacute;tica; el segundo, la l&iacute;nea cr&iacute;tica, abarca tres modalidades: legalista, internacionalista y soberanista. En este &uacute;ltimo grupo coinciden en reivindicar el paradigma de la ley internacional basada en la soberan&iacute;a de los Estados y la validez del principio de no intervenci&oacute;n, y rechazan el reciclamiento de la doctrina agustiniana como una teor&iacute;a premoderna y teol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n hay que destacar posturas intermedias como la de Mary Kaldor en <i>El poder y la fuerza</i> (2007), de acuerdo con la cual es leg&iacute;timo intervenir en situaciones de emergencia, pero habr&iacute;a que hacerlo con fuerzas no entrenadas para matar, como es el caso de los ej&eacute;rcitos regulares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se dijo al inicio, la primera intuici&oacute;n de Teresa Santiago es que la defensa del humanitarismo militar apelando a principios &eacute;ticos o morales no es un fen&oacute;meno del siglo XX, sino una pr&aacute;ctica que aparece en el XVI. Ella se&ntilde;ala que no pretende defender o criticar el intervencionismo militar humanitario. Sin embargo &#151;&eacute;sta es mi hip&oacute;tesis de lectura&#151;, ciertas elecciones en el vocabulario, as&iacute; como la idea de mostrar la continuidad de un cierto modo de defender la guerra justa, en el contexto de la Conquista y en el de la nueva globalizaci&oacute;n desestabilizadora de los modelos de Estado&#45;naci&oacute;n, muestran una actitud, si no cr&iacute;tica, al menos esc&eacute;ptica en relaci&oacute;n con el intervencionismo militar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; titular el libro <i>Guerras humanitarias</i> y no <i>Humanitarismo militar</i> o <i>Intervenciones humanitarias</i>? Si bien es cierto que una intervenci&oacute;n militar en el contexto internacional supone una agresi&oacute;n y una forma de guerra, tambi&eacute;n es cierto que la carga simb&oacute;lica del concepto de guerra es mucho mayor. Tratar sobre humanitarismo militar es colocar el peso en lo humanitario; en cambio, tratar sobre guerra humanitaria devuelve toda la carga al sustantivo. A lo largo del libro, se usa pocas veces la expresi&oacute;n <i>guerra humanitaria</i>, y utiliza m&aacute;s o menos indistintamente <i>intervenci&oacute;n humanitaria</i> y <i>humanitarismo militar</i>. Con este &uacute;ltimo t&eacute;rmino por lo regular se refiere a la teor&iacute;a o al conjunto de argumentos que pretenden justificar la intervenci&oacute;n humanitaria, y usa el apelativo <i>intervenci&oacute;n militar</i> para se&ntilde;alar el fen&oacute;meno concreto. En cualquier caso, no emplea la noci&oacute;n <i>guerra humanitaria</i> que, sin embargo, es el t&iacute;tulo de la obra. En el recurso a este concepto hay algo m&aacute;s que una mera elecci&oacute;n estil&iacute;stica o ret&oacute;rica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto comienza comparando la expansi&oacute;n del mundo actual mediante la globalizaci&oacute;n con la Conquista de Am&eacute;rica. Con una lectura precipitada se est&aacute; tentado a pensar que, como ocurr&iacute;a en la Conquista, los anhelos justificadores de los frailes dominicos ten&iacute;an que enfrentarse con la codicia y la brutalidad de los ej&eacute;rcitos. En la actualidad, no se pueden separar la defensa leg&iacute;tima de los derechos humanos, la indeseable avaricia traslucida por las intervenciones humanitarias y la horrible perversi&oacute;n de sus promotores. Recordemos aqu&iacute;, <i>in extenso</i>, el famoso texto de Noam Chomsky publicado en septiembre de 1999 en <i>The New York Times,</i> tras la intervenci&oacute;n en Kosovo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"<i>El Nuevo Intervencionismo</i>" fue exaltado por la opini&oacute;n intelectual y por los acad&eacute;micos del Derecho Internacional, los cuales proclamaron una nueva era en las relaciones internacionales en la que los "<i>estados ilustrados</i>" podr&aacute;n por fin utilizar la fuerza donde "<i>crean que es justa</i>," descartando las "<i>viejas reglas restrictivas</i>" y obedeciendo "<i>las modernas reglas de la justicia</i>" que ellos mismos ponen de moda. "<i>La crisis en Kosovo ilustra</i> &#91;...&#93; <i>la nueva disposici&oacute;n americana a hacer lo que considera correcto &#151;independientemente de lo que diga el derecho internacional"</i>, escribi&oacute; Michael Glennon, profesor de Pol&iacute;tica Exterior de la Universidad de California. Libres ya de las r&eacute;moras de la Guerra Fr&iacute;a y de las anticuadas restricciones del orden mundial, los estados ilustrados pueden dedicarse con total entrega a la misi&oacute;n de defender los derechos humanos y a llevar la justicia y la libertad a toda la gente que est&aacute; privada de estos derechos fundamentales, utilizando para ello la fuerza si es necesario.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con lo anterior, es posible comparar la misi&oacute;n de cristianizar y llevar la Verdad y la Palabra a los infieles, con el prop&oacute;sito de llevar la Justicia y la Libertad a todos aquellos que est&aacute;n privados de ella. En el siglo XVI, el Reino de Espa&ntilde;a, gracias al permiso papal, se atribu&iacute;a la misi&oacute;n superior de llevar el Supremo Bien a los infieles. A principios del milenio, los Estados autodenominados ilustrados, liderados por Estados Unidos, son quienes llevan la libertad y los derechos humanos a los pueblos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia de la historia para poner ante el lector las analog&iacute;as de contexto hist&oacute;rico&#45;pol&iacute;tico y de sustrato te&oacute;rico&#45;conceptual ayuda a colocar las cosas en su sitio. Teresa Santiago muestra la analog&iacute;a que puede establecerse entre la necesidad de conquistar a los infieles &#151;aquellos que no conocen ni respetan la ley de Dios&#151; y la forma de combatir a los Estados que no respetan los derechos humanos. Efectivamente, la atenci&oacute;n en la historia muestra c&oacute;mo pueden revitalizarse argumentos y reproducirse fen&oacute;menos. Mirar con cuidado la historia y los supuestos te&oacute;ricos que se utilizaron en controversias del pasado, no s&oacute;lo es, considero, un prurito te&oacute;rico de objetividad. Las concepciones &eacute;ticas y pol&iacute;ticas <i>ponen a prueba</i> nuestro actuar en el mundo. No pretendemos validar una teor&iacute;a &eacute;tico&#45;pol&iacute;tica al igual que una cient&iacute;fica. Sin embargo, &iquest;pueden los hechos ocurridos ilustrar, explicar, justificar o deslegitimar nuestros argumentos morales, nuestras razones pol&iacute;ticas? Considero que s&iacute;. Entonces hay un presupuesto, una posici&oacute;n &#151;aunque sea impl&iacute;cita&#151; en la lectura que la autora hace de las controversias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como dije al inicio, &eacute;ste es un libro de filosof&iacute;a &eacute;tica y pol&iacute;tica. Puedo a&ntilde;adir que se trata de una investigaci&oacute;n que puede leerse en un doble plano: por un lado, estamos ante una reflexi&oacute;n filos&oacute;fica que debate temas tan acuciantes como la historicidad de los derechos humanos, la justicia, el derecho y la responsabilidad internacional, la pertinencia o no de reciclar la teor&iacute;a de la guerra justa, entre otros. Es necesario discutir los problemas que suscitan temas, tanto si se est&aacute; en favor, como en contra, de la concepci&oacute;n del humanitarismo militar. Los estudiosos, juristas y fil&oacute;sofos encontrar&aacute;n en esta obra un an&aacute;lisis riguroso y una reflexi&oacute;n fundamentada para continuar un debate sin duda imprescindible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, es un ensayo informado que presenta con claridad expositiva y concisi&oacute;n un tema de indudable inter&eacute;s social y pol&iacute;tico. De manera que aquellos lectores no fil&oacute;sofos interesados en las relaciones pol&iacute;ticas internacionales, en la vida p&uacute;blica y, en fin, en los problemas del mundo que nos rodea, encontrar&aacute;n en este libro una oportunidad de obtener informaci&oacute;n bien documentada y accesible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rigor filos&oacute;fico y claridad expositiva son, sin duda, virtudes de agradecer en un texto que trata un tema tan acuciante en la actualidad como las <i>guerras humanitarias</i>.</font></p>      ]]></body>
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