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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La filosofía animal de Nietzsche: Cultura, política y animalidad del ser humano]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Vanessa Lemm (2010), <i>La filosof&iacute;a animal de Nietzsche. Cultura, pol&iacute;tica y animalidad del ser humano</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Castillo*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Santiago, Chile, Ediciones UDP, 377 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en Filosof&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#150;Iztapalapa,</i> <a href="mailto:atkinstoryteller@hotmail.com">atkinstoryteller@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La filosof&iacute;a del siglo XX estuvo permeada por el pensamiento de Friedrich Nietzsche. Es dif&iacute;cil encontrar obras de artistas y fil&oacute;sofos en el siglo pasado que no tengan un punto de encuentro con su pensamiento, ya sea aline&aacute;ndose a &eacute;l, reinterpret&aacute;ndolo, critic&aacute;ndolo, o, en el mejor de los casos, sirvi&eacute;ndose de &eacute;l como elemento de inspiraci&oacute;n. El debate existente que emerge de las obras del fil&oacute;sofo de R&ouml;cken ha tomado matices, adem&aacute;s de variaciones sorprendentes, llevando a Nietzsche hacia los extremos m&aacute;s radicales que a cualquier otro fil&oacute;sofo antes: desde ser, en su propia &eacute;poca, un fil&oacute;sofo incomprendido, pasando posteriormente a ser el justificador y paradigma del r&eacute;gimen nazi, hasta ser concebido como revolucionario y destructor de los r&iacute;gidos conceptos y tradiciones filos&oacute;ficas paralizantes. Nietzsche siempre encontr&oacute; un lugar en el pensamiento de las mentes m&aacute;s destacadas del mundo art&iacute;stico y filos&oacute;fico, de tal manera que, las interpretaciones de su obra filos&oacute;fica son tan vastas como los mismos int&eacute;rpretes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acontecimiento crucial que marc&oacute; el destino de la obra de Nietzsche fue, por supuesto, su introducci&oacute;n como doctrina del r&eacute;gimen nazi, claro est&aacute;, no por haber alcanzado con la deformaci&oacute;n de sus escritos tal posici&oacute;n, sino por el movimiento de <i>redescubrimiento </i>de sus obras, que surgir&aacute; tras la Segunda Guerra Mundial, movimiento que tuvo tres grandes m&eacute;ritos. El primero, lograr erradicar los mitos y mentiras surgidos desde la lectura emergida de una recopilaci&oacute;n malograda y vulgar de sus obras, una vez que se destruy&oacute; el mito de la voluntad de poder como su obra cumbre, con la introducci&oacute;n del volumen cr&iacute;tico de sus obras desarrollado por Giorgio Colli y Mazzino Montinari. A esto le sigue el alejamiento del gran manual escrito por Martin Heidegger que marc&oacute; la lectura de la obra nietzscheana tras la guerra, cuando Wolfgang M&uuml;ller&#150;Lauter rompe con el paradigma dominante de interpretar la voluntad de poder como el principio unitario que conduc&iacute;a el desarrollo de la obra de Nietzsche. Aunado a ambos acontecimientos, una nueva <i>vitalidad </i>concedida en suelo franc&eacute;s se inyectar&iacute;a a las obras de Nietzsche. Guilles Deleuze marcar&iacute;a el punto de partida para una interpretaci&oacute;n m&aacute;s abierta, libre y significativa de su obra. Junto a Deleuze y George Bataille, Almert Camus, y Michael Foucault, entre otros, impulsaron con su propia obra un planteamiento que, para nuestros d&iacute;as, significa el mayor aporte para la lectura de Nietzsche, una interpretaci&oacute;n el&aacute;stica y sorpresiva de su obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante las m&uacute;ltiples interpretaciones de las obras de Nietzsche y el cada vez mayor c&uacute;mulo de direcciones que se ha concedido a su reflexi&oacute;n filos&oacute;fica, hoy el debate gira sobre la utilidad que se puede conceder a la obra de este autor. Sin embargo, a pesar de no existir una posici&oacute;n dominante, el debate parece haberse estancado y s&oacute;lo queda, entonces, una pregunta por hacerse, una que Nietzsche se hizo recurrentemente a lo largo de su obra: &iquest;qu&eacute; m&aacute;s queda? Tras la publicaci&oacute;n de la obra de Pavel Kouba, <i>El mundo seg&uacute;n Nietzsche, </i>en 2001, la b&uacute;squeda por encontrar una finalidad para esta filosof&iacute;a en nuestra &eacute;poca todav&iacute;a est&aacute; abierta. Muestra de ello es la obra, <i>La filosof&iacute;a animal de Nietzsche. Cultura, pol&iacute;tica y animalidad del ser humano, </i>escrita por Vanessa Lemm, que ofrece un enfoque novedoso que destaca uno de los elementos, no pocas veces mencionado en la obra de Nietzsche, pero quiz&aacute;s, uno de los m&aacute;s incomprendidos a pesar de su crucial significado para el pensamiento entero del fil&oacute;sofo alem&aacute;n, me refiero a la animalidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suele decirse que la lectura que se haga de la obra de Nietzsche depender&aacute; en gran medida de la concepci&oacute;n alcanzada del concepto de <i>voluntad de poder. </i>El libro de Lemm rompe con ese viejo prejuicio, al tomar como punto de partida en su reflexi&oacute;n un aspecto de la filosof&iacute;a nietzscheana, del cual se podr&iacute;a decir, ocupa un orden gen&eacute;tico tan primitivo e importante como el mismo concepto de <i>voluntad de poder. </i>As&iacute;, la obra de Lemm concede un nuevo camino que asigna una novedosa concatenaci&oacute;n para las distintas tesis de Nietzsche, proceso que deja de lado el camino cl&aacute;sico (y muchas de sus vertientes) de la voluntad de poder como hilo rector y conductor de la obra nietzscheana, que terminan por derivar siempre en visiones pol&iacute;ticas muy accidentadas e interpretaciones demasiado flexibles que acaban por acercarse m&aacute;s a la fantas&iacute;a que a la filosof&iacute;a, haciendo de Nietzsche un aut&eacute;ntico vocero del sinsentido y de la anarqu&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica; finalmente, tambi&eacute;n se dejan de lado las cl&aacute;sicas y peligrosas minimizaciones naturalistas y evolucionistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Lemm tiene como principal misi&oacute;n develar el crucial papel que la animalidad del ser humano guarda respecto de las m&uacute;ltiples tesis que se encuentran a lo largo de la obra de Nietzsche. Logra mostrar un importante apunte que termina por tambalear las concepciones superficiales de los lectores poco frecuentes y f&uacute;tiles, o las de aquellos para quienes Nietzsche a&uacute;n es un <i>fil&oacute;sofo poeta, </i>pues la animalidad se muestra como un elemento que sobrepasa el uso metaf&oacute;rico o circunstancial con el que suele relacionarse su participaci&oacute;n en este pensador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia necesaria de la animalidad en la cultura, la pol&iacute;tica, la civilizaci&oacute;n, entre otras expresiones intelectuales del hombre, reside en el mismo significado y misi&oacute;n de la existencia de aquellas, cuya narrativa puede encontrar mejor descripci&oacute;n en los procesos concernientes al <i>olvido animal </i>y la <i>memoria de la voluntad, </i>dos herramientas que describen el devenir y la esencia de todo elemento civilizatorio y cultural del hombre. La memoria de la voluntad tiene por misi&oacute;n allanar el suelo primigenio de la esencia humana para crear una segunda naturaleza, que posibilite toda expresi&oacute;n de la civilizaci&oacute;n, la cual requiere del sometimiento y nivelaci&oacute;n de los hombres, concedidos s&oacute;lo a trav&eacute;s de la destrucci&oacute;n de su naturaleza animal. Por otro lado, el olvido animal coloca al hombre en la posibilidad de conceder significado a su existencia, sin negar por ello su profunda naturaleza animal, misi&oacute;n propia de la cultura. La animalidad debe estar presente necesariamente para la civilizaci&oacute;n, como el elemento a negar, ya que la expresi&oacute;n y sentido de sus elementos y herramientas, como la pol&iacute;tica, la religi&oacute;n y la moral, s&oacute;lo pueden tener por efecto provocar el olvido de la animalidad en los hombres, ya que &eacute;stas conllevan, por obligaci&oacute;n, la comuni&oacute;n y afiliaci&oacute;n a prioridades ajenas al hombre libre e individual que reconoce esa misma esencia en sus semejantes. Con la cultura, la animalidad se afirma, es donde &eacute;sta se ha puesto en contacto con la existencia f&aacute;ctica, pues sus elementos y expresiones s&oacute;lo pueden fomentar el ansia de la humanidad por expresar su naturaleza primigenia que concede momentos significativos de genialidad y grandeza. La misi&oacute;n de la civilizaci&oacute;n y la cultura &#151;ya sea negando o afirm&aacute;ndola&#151; muestra que la animalidad humana no es un elemento contingente en la filosof&iacute;a de Nietzsche, sino la aut&eacute;ntica piedra de toque entre la teor&iacute;a y el mundo f&aacute;ctico del hombre, siendo la ra&iacute;z, sentido y misi&oacute;n &uacute;ltima de la expresi&oacute;n de los distintos tipos de vida expuestos en su obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Lemm es el primer an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de la animalidad en la filosof&iacute;a de Nietzsche y revela la crucial relaci&oacute;n entre esta menospreciada &#151;y muchas veces sobreestimada&#151; caracter&iacute;stica gen&eacute;tica del hombre con sus expresiones vitales m&aacute;s complejas: cultura, civilizaci&oacute;n, moral y pol&iacute;tica, entre otras. Con ello, la autora intenta demostrar la relaci&oacute;n existente en las m&uacute;ltiples facetas de la existencia del animal&#150;humano, entre su origen y su desarrollo, y en consecuencia, en su futura mejor&iacute;a, todo ello desde la lectura y desenvolvimiento cr&iacute;tico de la postura de Nietzsche hacia los complejos temas que construyen toda su obra filos&oacute;fica. As&iacute;, se revela el significado referente a la capacidad del animal&#150;humano para generar formas de expresi&oacute;n vitales complejas y las consecuencias de que esas formas est&eacute;n impregnadas de animalidad, una compleja tesis que yace por doquier en la obra de Nietzsche.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los lectores que poseen un inter&eacute;s m&aacute;s profundo en la obra nietzscheana, este libro ofrece una visi&oacute;n cr&iacute;tica de sus distintas posturas referentes a la vida, la historia, la cultura, la moral, la verdad y la pol&iacute;tica, todo ello a trav&eacute;s de la l&iacute;nea, hasta ahora bastante subestimada, de la animalidad. As&iacute;, se logra conceder una visi&oacute;n refrescante que torna la mirada del cr&iacute;tico o investigador al camino primitivo y tan alabado por el mismo Nietzsche: el hombre como parte de un continuo de la vida animal. Para los lectores que apenas comienzan a adentrarse en las m&uacute;ltiples reflexiones de Nietzsche, este libro concede una gentil advertencia y una crucial lecci&oacute;n: la verdad es m&uacute;ltiple y el&aacute;stica, el verdadero acercamiento a &eacute;sta se halla en la profundidad de su origen, aunque &eacute;ste suele pasar inadvertido para una visi&oacute;n demasiado jovial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro se encuentra dividido en seis cap&iacute;tulos y finaliza con una conclusi&oacute;n que invita a reflexionar el problema all&iacute; planteado. Tras una su&#150;gerente introducci&oacute;n en la que se describe brevemente la compleja presencia de la animalidad en la filosof&iacute;a de Nietzsche, llega el primer cap&iacute;tulo, "Cultura y civilizaci&oacute;n", que, como su nombre indica aborda la problem&aacute;tica existente entre cultura y civilizaci&oacute;n en la filosof&iacute;a de Nietzsche, pero sin recurrir al cl&aacute;sico enfoque de lo real&#150;heredado y resignado (civilizaci&oacute;n) <i>versus </i>lo ideal&#150;no realizado y anhelado (cultura), sino al antagonismo, fuerza motora que genera y perpetua la vida y todas sus expresiones. En el cap&iacute;tulo dos, titulado "Pol&iacute;tica y promesa", aparece la interpretaci&oacute;n de la tesis nietzscheana de la <i>promesa </i>como elemento para la superaci&oacute;n del tipo humano, pero enfocada en la diferencia entre <i>promesa </i>como elemento pol&iacute;tico del dominio que ejerce la civilizaci&oacute;n en los hombres, y la alcanzada desde la cultura, la del individuo soberano. En el cap&iacute;tulo tres, "Cultura y econom&iacute;a", la autora muestra la relevancia y la mayor importancia que la relaci&oacute;n civilizaci&oacute;n&#150;cultura guarda con el tema de la animalidad en la filosof&iacute;a de Nietzsche, por encima de la relaci&oacute;n civilizaci&oacute;n&#150;pol&iacute;tica que representa el cl&aacute;sico enfoque con el que se puede abordar el mismo tema. La pol&iacute;tica aparece como una herramienta civilizatoria y contenedora s&oacute;lo &uacute;til bajo los elementos civilizatorios, mientras que culturalmente es insuficiente. Civilizaci&oacute;n y cultura aparecen como dos maneras distintas de politizar la vida y ambas exigen <i>econom&iacute;as </i>de vida distintas, &eacute;stas son analizadas en este cap&iacute;tulo. "Don y perd&oacute;n" es el nombre del cuarto cap&iacute;tulo, donde Lemm va m&aacute;s all&aacute; de la trillada concepci&oacute;n de Nietzsche como un inmoralista o nihilista y sostiene la tesis de que su abandono y cr&iacute;tica a la moral occidental tradicional y cristiana est&aacute; basada en su deseo por alcanzar una forma de moralidad superior. En el cap&iacute;tulo cinco, "Animalidad, creatividad e historicidad", la autora rescata y se replantea la pol&eacute;mica tesis nietzscheana del <i>olvido </i>animal, como elemento de mejora y filtro para la historia humana. El cap&iacute;tulo sexto, "Animalidad, lenguaje y verdad", ofrece la visi&oacute;n de un Nietzsche que considera el problema de la verdad como m&uacute;ltiple, abordado a trav&eacute;s de distintos g&eacute;neros discusivos que suelen converger en un mismo discurso, una vez m&aacute;s, dejando de lado el enfoque, ya devaluado, de Nietzsche como un relativista en cuanto a lo que al t&oacute;pico de la verdad se refiere. Por &uacute;ltimo, la conclusi&oacute;n de Lemm, titulada "La biopol&iacute;tica y la cuesti&oacute;n de la vida animal", concede la visi&oacute;n de un puente entre el analisis de la animalidad en la filosof&iacute;a de Nietzsche y el gran problema abierto entre la vida humana y uno de sus elementos cruciales, la pol&iacute;tica, es decir, pol&iacute;tica como <i>biopol&iacute;tica </i>&#151;t&oacute;pico profundizado por Michel Foucault.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, resta hacer dos breves comentarios. Primero, en lo referente a la bibliograf&iacute;a, se puede apreciar, no s&oacute;lo su vastedad, sino tambi&eacute;n su relevancia, pues se encuentra actualizada respecto al debate que inspira el libro aqu&iacute; rese&ntilde;ado. La bibliograf&iacute;a tambi&eacute;n comprende estudios importantes acerca de Nietzsche y la parte complementaria, la que no se ocupa espec&iacute;ficamente de &eacute;l y su obra, encajan a la perfecci&oacute;n, concediendo la visi&oacute;n de un profundo dominio de la autora en muchas &aacute;reas del pensamiento nietzscheano. Segundo, siguiendo una de las premisas principales que se entra&ntilde;an en la g&eacute;nesis de este libro, la animalidad como algo mucho m&aacute;s relevante que un mero uso metaf&oacute;rico en la obra de Nietzsche, me parece que hay un tema que no se analiza en toda su relevancia y que tambi&eacute;n envuelve una profunda relaci&oacute;n con la animalidad humana y su afirmaci&oacute;n. Me refiero al tema del reconocimiento del tiempo como la divisi&oacute;n crucial entre animal y hombre &#151;y posteriormente con el <i>sobrehumano</i>&#151;.<sup><a href="#nota">1</a></sup> El reconocimiento del tiempo en la condici&oacute;n humana es el punto decisivo de separaci&oacute;n entre la animalidad y la humanidad, no es una oposici&oacute;n que forma una brecha irreconciliable entre ambos, sino que podr&iacute;a tenerse como el l&iacute;mite absoluto de toda experiencia animal. Desde el reconocimiento del tiempo y del hombre en &eacute;l, es como se concede la brecha final para abrir el camino hacia la superaci&oacute;n del tipo hombre, situaci&oacute;n que, como se sugiere en <i>As&iacute; habl&oacute; Zaratustra </i>(en el apartado titulado "El convaleciente") no puede experimentarse desde la animalidad. La falta del desarrollo de este tema no afecta en nada el desarrollo de la obra, pero considerando la l&iacute;nea argumentativa que la autora manej&oacute; en el libro, hubiera sido grato encontrar un apartado dedicado a esta cuesti&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Vanesa Lemm argumenta que la palabra &Uuml;bermensch, encuentra una mejor traducci&oacute;n en el t&eacute;rmino sobrehumano que en la traducci&oacute;n tradicional castellana superhombre, ya que la palabra sobre se acerca m&aacute;s al uso del prefijo ingl&eacute;s over y al alem&aacute;n &uuml;ber, que sugieren superioridad, exceso e intensidad y, tambi&eacute;n, el dominio de esto sobre algo o alguien. sobre humano tambi&eacute;n es preferible ya que humano es una palabra sin g&eacute;nero que refleja la amplia descripci&oacute;n del t&eacute;rmino ingl&eacute;s human y del alem&aacute;n Mensch.</font></p>      ]]></body>
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