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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Diversas miradas sobre distintas facetas de la obra de J&#150;J. Rousseau</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b><b>Teresa Yur&eacute;n*</b></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Julieta Espinosa (ed.), <i>Rousseau, la mirada de las disciplinas, </i>M&eacute;xico, M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos/Casa Juan Pablos, 2009, 249 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos, </i><a href="mailto:teresayuren@yahoo.com" target="_blank">teresayuren@yahoo.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Juan Jacobo Rousseau es sin duda una lectura obligada para quienes se dedican al campo de la filosof&iacute;a, la pol&iacute;tica o la educaci&oacute;n. El libro <i>Rousseau, la mirada de las disciplinas, </i>es una obra que contiene once art&iacute;culos cuya originalidad es uno de sus mayores m&eacute;ritos. Esos trabajos nos muestran que, por m&aacute;s que se haya escrito sobre un cl&aacute;sico, siempre se puede enriquecer la lectura de su obra, si se adoptan nuevas miradas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La editora de la obra, Julieta Espinosa, nos ofrece en un cap&iacute;tulo introductorio, un an&aacute;lisis socioepistemol&oacute;gico que coloca en primer plano la emergencia de las disciplinas en la modernidad s&oacute;lida. El t&eacute;rmino <i>emergencia </i>es empleado en sentido foucaultiano y por ello no alude ni al origen ni al surgimiento espont&aacute;neo, sino al proceso de constituci&oacute;n de algo, en este caso, las disciplinas modernas. Dicho proceso remite a las condiciones sociales, pol&iacute;ticas, culturales y econ&oacute;micas que hicieron posible su emergencia, as&iacute; como a la forma en que se regulan en tanto que saberes, a las fuerzas que las sostienen y a los objetivos que las conducen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diferenciando, a partir de Zigmunt Bauman, dos momentos de la modernidad &#151;la l&iacute;quida y la s&oacute;lida&#151;, el an&aacute;lisis de Espinosa se centra en la emergencia de las disciplinas en la modernidad s&oacute;lida, porque es en ella, donde se ubica el pensamiento de Rousseau. En el an&aacute;lisis, distingue tres dimensiones de la modernidad: la material, la institucional y la de la individualidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No le falta raz&oacute;n a Espinosa cuando argumenta que esta forma de trabajar las disciplinas pone al descubierto la combinaci&oacute;n de los factores que dan lugar a ciertos textos y planteamientos y permite ubicar las rupturas y los elementos que se modificaron o disolvieron, al mismo tiempo obliga a transitar por la conformaci&oacute;n de las sociedades y de las ideas que en ellas circulan. Un objetivo adicional que cumple este cap&iacute;tulo es mostrar que los trabajos reunidos en el libro permiten avanzar en la comprensi&oacute;n de la obra de Rousseau, justamente porque apuntan a los factores que la hicieron posible, a las rupturas que conlleva y a los poderes que la sostienen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada uno de los cap&iacute;tulos siguientes a la introducci&oacute;n, fijan la mirada en un tema rousseauniano. V&iacute;ctor Alarc&oacute;n ve en Rousseau a un cr&iacute;tico feroz de su tiempo, orientado a la recuperaci&oacute;n de la condici&oacute;n humana, vista como factor primigenio en la definici&oacute;n de nuevas bases para la trasformaci&oacute;n de una sociedad agotada y corrupta. Haciendo eco de otros estudiosos de Rousseau, Alarc&oacute;n afirma que la perspectiva del ginebrino es la de un contrato desde abajo que abre paso a un orden republicano, donde la libertad personal es subordinada a una libertad colectiva; pero a diferencia de otros, sostiene que para Rousseau, la Constituci&oacute;n no es el punto de llegada en la edificaci&oacute;n de un contrato, sino un documento de partida que debe s&oacute;lo consignar los lineamientos de un proceder republicano y abrir cursos de acci&oacute;n para el desarrollo de la libertad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Julieta Marcone centra su mirada en el republicanismo de Rousseau haciendo frente a los cr&iacute;ticos que afirman que la propuesta de este autor niega el pluralismo y da pie a los totalitarismos. Para armar su argumento, coloca en el centro un republicanismo adosado con la cr&iacute;tica a la democracia representativa, en favor de una ciudadan&iacute;a activa que hace realidad la soberan&iacute;a popular, y apoyado en las premisas de la voluntad general como fundamento de legitimidad, y de la igualdad de derechos y la distribuci&oacute;n equitativa de la propiedad como condiciones de la autonom&iacute;a. La argumentaci&oacute;n que ofrece Marcone no le impide hacer el se&ntilde;alamiento de que no va con el republicanismo la insistencia de Rousseau en que la mejor forma de gobierno es aquella que reduce las diferencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jorge Vel&aacute;zquez se propone mostrar aquellos aspectos en los que las tesis de Rousseau tienen vigencia. Desde su perspectiva, Rousseau admite que en la modernidad la reforma moral del hombre es factible, pero no comparte el optimismo de su &eacute;poca, pues si bien reconoce al hombre como autor del progreso, pone en duda que dicho progreso sea para beneficiar a todos. Los cr&iacute;ticos de Rousseau, dice Vel&aacute;zquez, aseguran que apuesta a la negaci&oacute;n del derecho a la individualidad en aras de la voluntad general, sentando con ello las bases de los totalitarismos. Frente a ellos, Vel&aacute;zquez sostiene que la apuesta de Rousseau por una democracia republicana contiene una dosis de igualitarismo y significa una cr&iacute;tica temprana al capitalismo, sin renunciar a la idea del progreso. Lo que hace Rousseau, dice, es colocar al hombre en el centro del mundo civil, de la organizaci&oacute;n social, y mostrar que la voluntad general depende de la inviolabilidad del reconocimiento como ciudadano, y el pueblo soberano es la voluntad general exteriorizada. Lejos de que esto convierta a Rousseau en un moralista trasnochado, dice Vel&aacute;zquez, el ginebrino hace algo digno de recuperar: coloca a la pol&iacute;tica como fuerza hist&oacute;rica que contribuye a satisfacer las necesidades humanas. Desde esta perspectiva, su obra invita a examinar las actuales condiciones de dominaci&oacute;n capitalista global, y a repensar el problema del Estado y de la soberan&iacute;a para darle de nuevo a &eacute;ste el sentido social al que ha renunciado al apoyar un esquema de acumulaci&oacute;n capitalista que ve en el Estado a un enemigo. No cabe sino aceptar con Vel&aacute;zquez, que son justamente las cr&iacute;ticas que se siguen haciendo a Rousseau lo que hace de &eacute;l un pensador inc&oacute;modo y a la vez vigente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con otra visi&oacute;n, Clementina Cantillo, fil&oacute;sofa italiana especialista en la obra de Hegel, aborda a Rousseau a trav&eacute;s de los ojos del pensador alem&aacute;n, quien desde su juventud abrev&oacute; en la obra del ginebrino. Cantillo rememora el entusiasmo del joven Hegel por la Revoluci&oacute;n francesa con sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad, y apunta los aspectos de la filosof&iacute;a rousseauniana que tuvieron un fuerte impacto en Hegel y, por ende, en el pensamiento que se construy&oacute; siguiendo las huellas del pensador alem&aacute;n. Uno de los m&aacute;s importantes es la distinci&oacute;n entre hombre&#150;burgu&eacute;s y ciudadano, as&iacute; como el reconocimiento del hombre social como aqu&eacute;l que <i>vive siempre fuera de s&iacute; mismo. </i>Esta idea, dice la autora, indicio de lo que ser&iacute;a la teor&iacute;a de la alienaci&oacute;n, tiene su ra&iacute;z en el reconocimiento de los derechos inalienables que surge con la modernidad. Seg&uacute;n Cantillo, en Hegel, la renuncia por parte del individuo a la particularidad de su voluntad para hacer posible la afirmaci&oacute;n de la voluntad universal, tiene una gran analog&iacute;a con el uso del t&eacute;rmino <i>alienaci&oacute;n </i>que hace Rousseau, cuando en su obra <i>El contrato social </i>se refiere a la alienaci&oacute;n total de cada asociado con sus derechos para toda la comunidad. Desde esta perspectiva, se entiende que Hegel atribuya a Rousseau el m&eacute;rito de reconocer la libertad de la voluntad como fundamento del hombre en tanto que hombre y al Estado como realizaci&oacute;n de tal disposici&oacute;n de la libertad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Dora Elvira Garc&iacute;a ve en la obra de Rousseau huellas de la tesis aristot&eacute;lica de la comunidad <i>(politik&eacute; koinon&iacute;a), </i>es decir, de la <i>polis </i>que se va perfeccionando al pasar de la urgencia de la vida a la posibilidad de una <i>eubios, </i>es decir, una vida buena y un buen vivir. Seg&uacute;n la autora, Arist&oacute;teles emple&oacute; la palabra <i>politeia </i>para designar un sistema de organizaci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;democr&aacute;tica que llamamos rep&uacute;blica y en la que la democracia se funda en la igualdad. Esta forma de asociaci&oacute;n pol&iacute;tica, dice Garc&iacute;a, es la que Rousseau plantea en <i>El contrato social. </i>La noci&oacute;n de comunidad se opone a la del individualismo posesivo y el amor propio en tanto que se construye sobre la base de la asociaci&oacute;n, el compromiso rec&iacute;proco y la ayuda mutua. Garc&iacute;a concluye que Rousseau crea un modelo de <i>politik&eacute; koinon&iacute;a </i>o comunidad pol&iacute;tica, asentado en un sentido de amor hacia la comunidad y a sus miembros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enzo Coco, tambi&eacute;n italiano, ofrece un original y bien armado ensayo sobre la figura del jard&iacute;n en la obra de Rousseau. A partir de la comparaci&oacute;n entre el jard&iacute;n franc&eacute;s (geom&eacute;trico y cargado de esculturas y producido a partir de una idea directriz) y el jard&iacute;n ingl&eacute;s (paisaj&iacute;stico y natural) a los que alude Rousseau en sus obras, Coco ve en el primero la met&aacute;fora de la tiran&iacute;a, de la desnaturalizaci&oacute;n del ser humano, mientras que en el segundo ve la expresi&oacute;n de la libertad y la naturaleza. Las referencias de Rousseau a estas dos formas de jardines coinciden, seg&uacute;n el autor, con el pensamiento de un fil&oacute;sofo&#150;jardinero que proyectaba y constru&iacute;a recintos ideales con la secreta esperanza de que ellos fuesen un dique a la desnaturalizaci&oacute;n individual y social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El especialista franc&eacute;s Martin Rueff aborda la obra de Rousseau desde otra faceta igualmente original: la &oacute;ptica. Nos recuerda que este tema est&aacute; trabajado en los libros II y III del <i>Emilio </i>y que para el ginebrino el cuerpo es el lugar del conocimiento. Seg&uacute;n Rueff, pasar del libro II de esa obra al libro III es pasar de la formaci&oacute;n del sujeto de la experiencia, a la formaci&oacute;n de la experiencia del sujeto; por ello, argumenta que lo que Rousseau afirma sobre la &oacute;ptica, forma parte de su teor&iacute;a del hombre y de su teor&iacute;a de la educaci&oacute;n que es, seg&uacute;n el autor, un sistema de libertad. Conviene seguir de cerca la argumentaci&oacute;n de este autor para comprender por qu&eacute; insiste en que la teor&iacute;a del hombre en Rousseau adquiere la forma de una antropolog&iacute;a narrativa, que deriva de la idea de que aprender a ver tiene un papel en la cr&iacute;tica al conocimiento, en el asunto de la libertad y en la problem&aacute;tica de los fines. A partir de ese argumento se entiende la interpretaci&oacute;n de Rueff en el sentido de que aprender a ver, no es aprender a leer, sino aprender a caminar, pues el aprendizaje de la visi&oacute;n es el aprendizaje del cuerpo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra faceta poco conocida de Rousseau es la de m&uacute;sico. &Eacute;sta es la que destaca Roberto S&aacute;nchez Ben&iacute;tez en su art&iacute;culo. Este autor muestra a un Rousseau que concede al lenguaje oral, a la voz, un predominio por encima del lenguaje escrito. Seg&uacute;n S&aacute;nchez, el ginebrino consideraba que el escuchar es un encuentro y que por ello tiene un car&aacute;cter moral; sosten&iacute;a que la m&uacute;sica era un arte plenamente humano formado al mismo tiempo que la sociedad, y que m&uacute;sica y lengua se encuentran profundamente ligadas. En la interpretaci&oacute;n de este autor, Rousseau sostuvo que la m&uacute;sica es un lenguaje en s&iacute; mismo que no busca convencer sino motivar; no puede representar, sino expresar; su campo es el tiempo (mientras que el de la pintura es el espacio), y por ello es la negaci&oacute;n de toda presencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el art&iacute;culo titulado "La exclusi&oacute;n de Sof&iacute;a", Teresa Yur&eacute;n hace la cr&iacute;tica de la educaci&oacute;n que prescribe Rousseau para la mujer, a partir del an&aacute;lisis de dos tesis sostenidas por el ginebrino: a) el dualismo antropol&oacute;gico que distingue entre el alma y el cuerpo y establece una correspondencia biun&iacute;voca con la justicia y las pasiones; y b) la tesis de que en la mujer predominan las pasiones y, por ende, no tiene capacidad para deliberar sobre la justicia. Aceptadas esas tesis, dice la autora, no cabe sino aceptar que la mujer difiere del var&oacute;n en su constituci&oacute;n, su moralidad y su destino, y por ende tambi&eacute;n han de ser diferentes sus modos de vida y la educaci&oacute;n que recibe cada uno: mientras que el var&oacute;n es educado para la autonom&iacute;a, la mujer lo es para la heteronom&iacute;a. Por eso, afirma Yur&eacute;n, la cr&iacute;tica a la educaci&oacute;n de la mujer en la obra de Rousseau ha de partir necesariamente de la cr&iacute;tica a su antropolog&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Stella Ara&uacute;jo, con el que se cierra la obra, tambi&eacute;n pone &eacute;nfasis en los claroscuros de las aportaciones de Rousseau a la educaci&oacute;n. Por una parte, dice la autora, Rousseau se revela como un innovador en la medida en que concibe a la educaci&oacute;n como un proceso formativo cuya meta es el desarrollo de la libertad y autonom&iacute;a del educando; propone una educaci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; del &aacute;mbito de lo institucional (escuela, familia, sociedad); sostiene que el aprendizaje depende de la acci&oacute;n y de la experiencia del educando, y presenta a la figura del maestro como un tutor m&aacute;s que como un ense&ntilde;ante o preceptor. Por otra parte, Ara&uacute;jo destaca varios aspectos en los que la pedagog&iacute;a rousseauniana se vuelve excluyente, no s&oacute;lo porque Emilio &#151;el educando de la obra&#151; es rico, europeo, var&oacute;n y sano, sino porque con diversas expresiones Rousseau hace saber que ni los pobres, ni los negros, ni las mujeres, ni los enfermos requieren de la forma de educaci&oacute;n que se orienta a forjar la autonom&iacute;a de Emilio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cerrar esta breve rese&ntilde;a, es preciso destacar que si algo caracteriza a esta obra es el cuidado que cada uno de los autores ha puesto para argumentar su posici&oacute;n y justificar la mirada que adopta para examinar alguna faceta de la obra de Rousseau. Haber reunido en una obra, miradas tan diversas de la obra de un cl&aacute;sico es, sin duda, un m&eacute;rito que hay que atribuirle y agradecerle a Julieta Espinosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">D. R. &copy; Teresa Yur&eacute;n, M&eacute;xico D.F., enero&#150;junio, 2010.</font></p>      ]]></body>
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