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</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos de investigaci&oacute;n reunidos en este n&uacute;mero se ocupan de un conjunto de problemas filos&oacute;ficos relativos a la metaf&iacute;sica, la teor&iacute;a de la acci&oacute;n, la psicolog&iacute;a cognitiva y la &eacute;tica, cuya relevancia filos&oacute;fica conviene resaltar, sobre todo para quienes no est&aacute;n familiarizados con el campo de estudios de la Filosof&iacute;a antigua, a menudo tenido como <i>hist&oacute;rico </i>y no <i>filos&oacute;fico, </i>pero que es importante entender como un di&aacute;logo filos&oacute;fico vivo, al modo en que S&oacute;crates y Plat&oacute;n, el propio Arist&oacute;teles y los sucesores antiguos de estos grandes fil&oacute;sofos concibieron y cultivaron la filosof&iacute;a, fundamentalmente, como un modo de vida orientado por el inter&eacute;s de alcanzar un genuino conocimiento. Este n&uacute;mero es el resultado de un fruct&iacute;fero di&aacute;logo e intercambio que cristaliza ahora en esta publicaci&oacute;n y que esperamos ver continuado y renovado en futuros proyectos, encuentros acad&eacute;micos y publicaciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos que presentamos resultar&aacute;n de inter&eacute;s no s&oacute;lo para quienes nos dedicamos a la filosof&iacute;a antigua sino tambi&eacute;n para quienes cultivan la metaf&iacute;sica, la filosof&iacute;a de la mente, la filosof&iacute;a de la acci&oacute;n y la psicolog&iacute;a cognitiva. Estoy segura de que los estudiosos de estas disciplinas encontrar&aacute;n en ellos, adem&aacute;s de antiguos antecedentes, de novedosas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n y teor&iacute;as filos&oacute;ficas modernas y contempor&aacute;neas, analog&iacute;as sorprendentes, hip&oacute;tesis brillantes y conceptos profundos y sugerentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene recordar que nuestra tradici&oacute;n filos&oacute;fica se funda en una compleja tarea de recepci&oacute;n y cr&iacute;tica de las posiciones sostenidas con respecto a determinados problemas e interrogantes. Esto &uacute;ltimo aparece de manera muy clara en los art&iacute;culos que conforman esta publicaci&oacute;n, no s&oacute;lo en el cuerpo de cada uno de los textos, sino en las notas, en las que se consideran y discuten diferentes interpretaciones y posiciones sostenidas por diversos especialistas, y donde los autores exponen sus propios puntos de vista y argumentos en favor o en contra de las diferentes lecturas y sus propias conclusiones. De ah&iacute; que en este caso la inclusi&oacute;n de las numerosas notas a pie de p&aacute;gina, tan contraria a la tendencia actual de suprimirlas e incorporarlas en el texto o reducirlas a unas cuantas llamadas y citas de fuentes consultadas o sugerencias de consulta dirigidas al lector, ocupen un espacio significativo de muchas de las p&aacute;ginas de los trabajos que ahora presentamos. Lo anterior no obedece a razones de estilo ni constituye un atavismo acad&eacute;mico, sino que conforma una parte sustancial de la argumentaci&oacute;n misma sostenida por los autores, por lo cual invito a los lectores interesados a revisar con sumo cuidado las notas, en las que encontrar&aacute;n oportunas referencias, agudas observaciones filol&oacute;gicas, comentarios y precisiones valiosas, que enriquecer&aacute;n no s&oacute;lo su propia lectura de los art&iacute;culos y de las obras comentadas y discutidas en ellos, sino tambi&eacute;n sus propias b&uacute;squedas en relaci&oacute;n con la misma tem&aacute;tica y otras cuestiones afines.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos reunidos se insertan b&aacute;sicamente en dos grandes campos filos&oacute;ficos: la metaf&iacute;sica y la &eacute;tica o filosof&iacute;a pr&aacute;ctica, pero versan sobre temas y problemas relativamente distintos e independientes. La diversidad de temas y de autores, me ha llevado a ordenarlos atendiendo, sobre todo, a la naturaleza de la problem&aacute;tica abordada en cada art&iacute;culo, m&aacute;s que al orden estrictamente cronol&oacute;gico. Los dos primeros art&iacute;culos giran en torno a dos ejes problem&aacute;ticos estrechamente conectados entre s&iacute;: el problema de la necesidad y la causalidad y el problema de la unidad y la causalidad, por ello he preferido colocarlos uno seguido del otro, a pesar de la distancia temporal entre Plat&oacute;n y J&aacute;mblico. El resto de los art&iacute;culos pertenece al campo de la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica, para hacer uso de una denominaci&oacute;n cl&aacute;sica, de raigambre aristot&eacute;lica, que designa un campo de investigaci&oacute;n que abarca a la filosof&iacute;a de la acci&oacute;n, la &eacute;tica o filosof&iacute;a moral y la filosof&iacute;a pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ivana Costa, en "An&aacute;nke", propone una interpretaci&oacute;n alternativa de la noci&oacute;n plat&oacute;nica de <i>an&aacute;nke </i>o necesidad en <i>Timeo</i>, que muestra la relevancia de dicho concepto en el seno de la teor&iacute;a de la causalidad de Plat&oacute;n y su explicaci&oacute;n de la composici&oacute;n y ordenaci&oacute;n del mundo. La autora examina con sumo cuidado la pertinencia de las lecturas ofrecidas por destacados especialistas, y discute su validez a la luz del <i>Timeo </i>mismo y sobre la base de un an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de la cuesti&oacute;n y una evaluaci&oacute;n de los argumentos esgrimidos por los int&eacute;rpretes que ella critica, quienes tienden a desconocer el papel de <i>an&aacute;nke </i>en la producci&oacute;n del cosmos y atribuyen al <i>no&ucirc;s </i>la funci&oacute;n generadora y ordenadora, sin otorgarle peso al pasaje del <i>Timeo </i>47e3&#150;48a7. Su art&iacute;culo considera el debate en torno al significado preciso del t&eacute;rmino <i>an&aacute;nke </i>en este di&aacute;logo y propone una lectura que tiene la ventaja de ofrecer una visi&oacute;n m&aacute;s coherente del di&aacute;logo mismo y de la explicaci&oacute;n cosmol&oacute;gica plat&oacute;nica y su teor&iacute;a de la causalidad, las cuales desempe&ntilde;an un importante papel en la concepci&oacute;n jambliquea de la causalidad, que es la materia sobre la que versa el siguiente art&iacute;culo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Daniela P. Taormina, en "'Todos los seres son seres en virtud del uno'. Unidad y multiplicidad en el principio jambliqueo de causalidad universal", nos muestra con claridad que la metaf&iacute;sica neoplat&oacute;nica establece un principio fundamental, el de que las cosas tienen su existencia a partir del Uno, y que dicho principio "proporciona las coordenadas generales dentro de las cuales est&aacute; asentado y resuelto el problema de la causalidad universal". El trabajo destaca la relaci&oacute;n entre la metaf&iacute;sica jambliqueana y la filosof&iacute;a de Plotino, su antecesor y en buena parte su modelo, al mismo tiempo que expone la separaci&oacute;n de J&aacute;mblico respecto de la explicaci&oacute;n plotiniana del principio de la Unidad, en particular en lo tocante a su definici&oacute;n de destino. Tambi&eacute;n se&ntilde;ala la influencia plat&oacute;nica, espec&iacute;ficamente en el modelo de soluci&oacute;n de la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre la unidad y la multiplicidad. Los resultados que la autora nos ofrece en esta ocasi&oacute;n parten de investigaciones previas, en especial su "Introducci&oacute;n" a la traducci&oacute;n de los fragmentos de las <i>Cartas de J&aacute;mblico</i>, en donde ha mostrado que este fil&oacute;sofo helen&iacute;stico "tiende a suplantar una concepci&oacute;n del destino de tipo 'materialista' a favor de una concepci&oacute;n conmensurable con el cuadro categorial ontol&oacute;gico y f&iacute;sico de tipo plat&oacute;nico". A lo largo del art&iacute;culo, la autora expone de manera sistem&aacute;tica la compleja teor&iacute;a jambliqueana de la causalidad y el entrelazamiento de todas las causas. Su trabajo descansa en un amplio, directo y profundo conocimiento de las fuentes jambliqueas que el lector podr&aacute; apreciar y seguir mediante la lectura de las notas, donde Taormina examina y sopesa las distintas lecturas posibles de las expresiones y los t&eacute;rminos jambliqueanos, y discute con sumo rigor las interpretaciones m&aacute;s prestigiosas a la luz de las fuentes mismas y sobre la base de un s&oacute;lido conocimiento filol&oacute;gico. Sus elecciones hermen&eacute;uticas mantienen un equilibrio admirable entre la argumentaci&oacute;n filol&oacute;gica y la filos&oacute;fica, gracias a su notable dominio y pericia en ambos terrenos. Esto &uacute;ltimo es particularmente perceptible en la soluci&oacute;n que la autora propone a varios problemas de interpretaci&oacute;n, en el estilo directo, firme y conciso que caracteriza su trabajo. Un estilo que podr&iacute;a producir a los lectores no especializados la impresi&oacute;n de que se trata de un asunto sencillo y no, como es el caso, de dif&iacute;ciles problemas exeg&eacute;ticos que han tenido que esperar a la propia Taormina para encontrar su elucidaci&oacute;n y soluci&oacute;n apropiada, cuya ardua labor exeg&eacute;tica y filos&oacute;fica nos permite comprender el sentido del texto y la filosof&iacute;a jambliqueanos de una manera m&aacute;s cabal y coherente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Isabel Santa Cruz, en "La justa medida: entre <i>Pol&iacute;tico </i>y <i>Filebo</i>", abre la secci&oacute;n dedicada a problemas concernientes a la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica. La autora se ocupa de uno de los conceptos centrales de la &eacute;tica, la "justa medida", y analiza la distinci&oacute;n conceptual entre <i>t&ograve; pos&oacute;n</i>, la medida cuantitativa y proporci&oacute;n matem&aacute;tica, y <i>t&ograve; m&eacute;trion</i>, la justa medida, es decir, medida cualitativa o proporci&oacute;n del &aacute;mbito pr&aacute;ctico, a partir de <i>Pol&iacute;tico </i>y <i>Filebo</i>. Adem&aacute;s del inter&eacute;s que por s&iacute; mismo encierra su an&aacute;lisis de la cuesti&oacute;n, la autora no se limita a explorar las afinidades entre los dos di&aacute;logos plat&oacute;nicos mencionados, en lo tocante a esta materia, sino que profundiza, aclara y explica de manera sumamente rigurosa varios aspectos que es necesario precisar para comprender de manera apropiada el concepto plat&oacute;nico de <i>justa medida</i>. El lector podr&aacute; apreciar la importancia de este concepto en el &aacute;mbito de la acci&oacute;n humana, al que como ella se&ntilde;ala, "pertenece la vida buena, que es el objeto principal de indagaci&oacute;n del di&aacute;logo (<i>Filebo</i>)". La claridad y el rigor que caracterizan el estilo de argumentaci&oacute;n de la autora permitir&aacute;n al lector seguir el hilo de los argumentos plat&oacute;nicos, pese a su dificultad. Lo mismo que el cuidado con que contextualiza el tratamiento filos&oacute;fico de la cuesti&oacute;n en el seno de cada di&aacute;logo. La estricta separaci&oacute;n de cada uno de los aspectos que examina: el metodol&oacute;gico, el metaf&iacute;sico y el conceptual, y las precisiones que introduce con respecto a varios puntos medulares, entre ellos el sentido de la metr&eacute;tica concerniente al &aacute;mbito pr&aacute;ctico, la cual fija una media cualitativa entre extremos no cuantificables, que ata&ntilde;e a lo mejor, lo oportuno, lo conveniente y lo debido. Plat&oacute;n reconoce, como nos hace ver con toda contundencia Mar&iacute;a Isabel Santa Cruz a lo largo de su trabajo, que "el orden de las acciones humanas no es mensurable cuantitativamente", y su concepto de <i>justa medida </i>admite que &eacute;sta no es algo estable y dado para siempre, sino ajustable y determinable en circunstancias y contextos particulares. El concepto de <i>t&ograve; m&eacute;trion </i>representa as&iacute; mucho m&aacute;s que un antecedente de la noci&oacute;n aristot&eacute;lica de <i>justo medio</i>, puesto que no s&oacute;lo entra&ntilde;a la admisi&oacute;n plat&oacute;nica de que la esfera de las acciones humanas no puede pretender la exactitud matem&aacute;tica, sino que guarda una notable proximidad con la filosof&iacute;a pr&aacute;ctica de Arist&oacute;teles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lucas Soares, en su art&iacute;culo, "La utilidad religiosa y &eacute;tico&#150;pol&iacute;tica de la mentira en el paradigma po&eacute;tico plat&oacute;nico de <i>Rep&uacute;blica</i>", analiza la cuesti&oacute;n enunciada en el t&iacute;tulo en el contexto del programa plat&oacute;nico de educaci&oacute;n y la cr&iacute;tica de Plat&oacute;n a la poes&iacute;a. El autor admite que resulta problem&aacute;tica la traducci&oacute;n del t&eacute;rmino <i>pse&ucirc;dos </i>en <i>Rep&uacute;blica </i>libros segundo y tercero, pero se adhiere a la opini&oacute;n que descarta en general la pertinencia de la traducci&oacute;n del t&eacute;rmino como <i>ficci&oacute;n</i>. Soares examina, con sumo cuidado, la sutil distinci&oacute;n introducida por Plat&oacute;n entre <i>mentira verdadera </i>y <i>mentira verbal </i>en el di&aacute;logo, para precisar el sentido del paradigma plat&oacute;nico de la mentira pol&iacute;tica &#151;<i>&uacute;til</i>, <i>noble </i>y <i>terap&eacute;utica</i>&#151;, as&iacute; como su pretendida justificaci&oacute;n, en contraposici&oacute;n con el resto de las mentiras. El lector podr&aacute; sopesar los argumentos del autor en apoyo de la traducci&oacute;n del t&eacute;rmino como <i>mentira</i>, sobre la que descansa buena parte de su interpretaci&oacute;n de la propuesta educativa misma de Plat&oacute;n, tanto como de la concepci&oacute;n plat&oacute;nica de la poes&iacute;a. Una interpretaci&oacute;n que viene a renovar los estudios sobre la cr&iacute;tica plat&oacute;nica de la poes&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sandra Maceri, en el art&iacute;culo: "Acerca de la disposici&oacute;n favorable para con los inmigrantes seg&uacute;n <i>Las Leyes </i>de Plat&oacute;n<i>. </i>La igualdad econ&oacute;mica como contra&#150;argumento", se ocupa de una cuesti&oacute;n que ha atra&iacute;do poca atenci&oacute;n entre los especialistas, en comparaci&oacute;n con otros temas, pero que cobra un enorme inter&eacute;s en la actualidad, a la luz de los complejos fen&oacute;menos migratorios mundiales. La autora sit&uacute;a el problema en el contexto del programa plat&oacute;nico de fundar una aut&eacute;ntica ciudad de amigos, a trav&eacute;s de <i>Las Leyes</i>, y mediante la eliminaci&oacute;n de los dos extremos que &eacute;l juzga causantes de la injusticia: la pobreza y la riqueza. Maceri concentra su an&aacute;lisis en los pasajes del di&aacute;logo donde Plat&oacute;n se ocupa de los extranjeros y destaca todos aquellos aspectos que a su juicio denotan un trato benevolente hacia los inmigrantes, aunque no deja de prestar atenci&oacute;n a un caso en que la legislaci&oacute;n plat&oacute;nica se aparta del principio de la tolerancia y el buen trato hacia ellos, pues Plat&oacute;n estipula s&oacute;lo para el infractor extranjero la pena m&aacute;xima en el caso de violaci&oacute;n del l&iacute;mite admisible de riqueza. La explicaci&oacute;n que la autora ofrece de esta severidad excesiva es de tipo moral:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; quiz&aacute; le parezca un abuso de parte de los extranjeros que, pese al buen trato que le brinda la legislaci&oacute;n del nuevo Estado, tengan la intenci&oacute;n de violar su regla de oro intentando enriquecerse y destruyendo de ese modo la comunidad de amigos que los alberg&oacute;.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de que la legislaci&oacute;n plat&oacute;nica pretende evitar m&aacute;s que una mera intenci&oacute;n de enriquecerse por encima de los l&iacute;mites aceptables, considero que valdr&iacute;a la pena considerar otras posibles razones de la disparidad de la ley relativa tanto a la proporci&oacute;n o el monto admisible de enriquecimiento para los extranjeros y para los ciudadanos, como la disparidad concerniente al castigo para los infractores extranjeros. Plat&oacute;n parece tener muy en cuenta razones de tipo estrictamente pol&iacute;tico, como la magnitud del riesgo que entra&ntilde;a para la unidad y la seguridad de la <i>polis </i>que los extranjeros se enriquezcan en una proporci&oacute;n mayor que los ciudadanos y excedan la medida que la ley tiene prevista para ellos. Con esto no pretendo desconocer el peso de los argumentos aducidos por Maceri ni descartar su validez, sino iniciar la discusi&oacute;n que seguramente suscitar&aacute; su art&iacute;culo, el cual constituye una interesante muestra de lectura actualizada de los cl&aacute;sicos que parte de un conocimiento profundo de la filosof&iacute;a de Plat&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmen Trueba Atienza, en "La teor&iacute;a aristot&eacute;lica de las emociones", argumenta que si bien Arist&oacute;teles no desarroll&oacute; una teor&iacute;a de las emociones, hay algunos esbozos de ella dispersos en varios de sus tratados y ofrece una reconstrucci&oacute;n de la concepci&oacute;n aristot&eacute;lica de las emociones, a partir de las diferentes aproximaciones al tema dispersas en el corpus. Su an&aacute;lisis hace &eacute;nfasis en que el tratamiento aristot&eacute;lico de la cuesti&oacute;n "responde en cada tratado a un inter&eacute;s filos&oacute;fico particular y apunta a contestar un problema espec&iacute;fico", un aspecto que es muy importante considerar para entender por qu&eacute; el fil&oacute;sofo a veces se&ntilde;ala y atiende a ciertos componentes de las emociones y deja de lado otros de los cuales se ocupa en otros tratados. El tratamiento aristot&eacute;lico de las emociones se subordina en general al examen de otros temas que guardan una relaci&oacute;n estrecha con la cuesti&oacute;n de la naturaleza de las emociones, pero en general esta &uacute;ltima no ocupa el centro de la investigaci&oacute;n aristot&eacute;lica en los tratados conservados. El an&aacute;lisis de las diferentes aproximaciones de Arist&oacute;teles al tema proporciona las bases suficientes para sostener que concibe las emociones como procesos psicof&iacute;sicos complejos. La autora expone y analiza cada uno de los diferentes componentes de las emociones apuntados por Arist&oacute;teles: las sensaciones de placer y de dolor; las alteraciones y los procesos fisiol&oacute;gicos; los estados o procesos cognitivos; las actitudes o disposiciones hacia el mundo; y los deseos o impulsos. A lo largo de su art&iacute;culo, Trueba considera y discute las principales vertientes interpretativas, en especial la cognitivista, y cuestiona la pretensi&oacute;n de varios de los principales especialistas de que, para Arist&oacute;teles, las creencias sean una condici&oacute;n necesaria de las emociones, a partir de la revisi&oacute;n cuidadosa de las fuentes aristot&eacute;licas relevantes y la discusi&oacute;n de las principales propuestas interpretativas, y defiende una interpretaci&oacute;n moderada de la teor&iacute;a cognitivista de las emociones propuesta por Arist&oacute;teles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gustar&iacute;a se&ntilde;alar que este n&uacute;mero es el resultado de una fruct&iacute;fera relaci&oacute;n de intercambio y cooperaci&oacute;n acad&eacute;mica que se inici&oacute; gracias a las Primeras Jornadas de Filosof&iacute;a Antigua organizadas por mi colega y amiga Mar&iacute;a Isabel Santa Cruz y la Secci&oacute;n de Filosof&iacute;a Antigua de Instituto de Filosof&iacute;a de la Universidad de Buenos Aires, en septiembre de 2002 en la ciudad de Buenos Aires, al t&eacute;rmino de las cuales se fund&oacute;, por iniciativa suya, la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Filosof&iacute;a Antigua (ALFA). Ha sido gracias a la generosidad, el impulso y entusiasmo de Santa Cruz y su grupo de investigaci&oacute;n que se han celebrado otros encuentros acad&eacute;micos en diversas ciudades de Sudam&eacute;rica de manera regular, y gracias a ello hemos podido conocer y discutir nuestros trabajos un grupo heterog&eacute;neo de especialistas en el campo de la filosof&iacute;a antigua, provenientes de Am&eacute;rica Latina y de Europa. Quisiera agradecer a los autores su disposici&oacute;n para colaborar en la corformaci&oacute;n de este n&uacute;mero; y a la directora Teresa Santiago por permitirme coordinar este n&uacute;mero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Invito a los lectores a emprender su propia lectura y discusi&oacute;n de los textos que ahora presentamos.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carmen Trueba Atienza</b></font></p>      ]]></body>
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