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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El retorno a la subjetividad viva]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El retorno a la subjetividad viva<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro Enrique Garc&iacute;a Ruiz*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico,</i> <a href="mailto:petrusgr@gmail.com">petrusgr@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta hace algunos a&ntilde;os los estudios sobre la fenomenolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s reflejaban, salvo contadas excepciones, un conocimiento m&aacute;s bien pobre y alejado de las discusiones actuales de esta tradici&oacute;n filos&oacute;fica. A la sombra de los estudios ya convertidos en cl&aacute;sicos &#151;sean los de Antonio Caso y Luis Villoro por mencionar quiz&aacute; lo m&aacute;s representativo manteniendo las obvias diferencias&#151; la recepci&oacute;n de la fenomenolog&iacute;a en M&eacute;xico se ha visto agobiada por una falta de rigor, para tomar esa palabra tan del gusto de Edmund Husserl. Hablar de fenomenolog&iacute;a era, por lo general, referirse a las lecturas que Caso, Gaos, Villoro, Cabrera y una pl&eacute;yade de autores hab&iacute;an realizado sobre la obra de Husserl y sus disc&iacute;pulos m&aacute;s o menos fieles o her&eacute;ticos. Junto a ello, la falta de estudios serios y al d&iacute;a sobre la fenomenolog&iacute;a (pensemos, como ejemplo, en la oscura obra de Theodore Celms, <i>El idealismo fenomenol&oacute;gico de Husserl</i>, una de las disertaciones m&aacute;s deformantes de la fenomenolog&iacute;a traducida en 1928 por Jos&eacute; Gaos para la editorial de la Revista de Occidente) permit&iacute;a distorsiones que colocaban c&oacute;modamente bajo una ambigua etiqueta de <i>idealismo </i>a uno de los movimientos filos&oacute;ficos m&aacute;s importantes del siglo XX, dejando de lado la riqueza de problemas que plante&oacute; desde sus or&iacute;genes y que siguen siendo hoy fuente de discusi&oacute;n. El problema parece radicar en que el acceso a la fenomenolog&iacute;a estaba condicionado por una interpretaci&oacute;n donde la fenomenolog&iacute;a era le&iacute;da sin situarla en su propio horizonte cultural, hist&oacute;rico y filos&oacute;fico. Junto a ello, la falta de conocimiento de las investigaciones m&aacute;s recientes sobre el tema, daban la impresi&oacute;n de un cierto aire escolar en muchas publicaciones acerca de la fenomenolog&iacute;a, pues era evidente que no hab&iacute;a un acceso a los textos fundamentales. No era extra&ntilde;o, y no lo es todav&iacute;a, encontrar art&iacute;culos, por no decir libros, en los que se citan textos de hace 50 a&ntilde;os y en los que el recurso a investigaciones actuales sobre esta corriente filos&oacute;fica, ya sea en alem&aacute;n, franc&eacute;s, o ingl&eacute;s, est&aacute; totalmente ausente (Ziri&oacute;n, 2003: 357&#150;409).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta situaci&oacute;n ha cambiado recientemente. Un peque&ntilde;o grupo de j&oacute;venes investigadores mexicanos formados en un conocimiento m&aacute;s profundo de la fenomenolog&iacute;a, casi siempre durante sus estudios doctorales en diversos centros universitarios tanto de M&eacute;xico como de Europa, constituyen una nueva generaci&oacute;n de fenomen&oacute;logos que han logrado de manera exitosa exponer y hacer fenomenolog&iacute;a con un rigor que va m&aacute;s all&aacute; de la glosa y de la par&aacute;frasis de uno que otro estudio cl&aacute;sico. Se trata de una generaci&oacute;n que ha estudiado en su idioma a Husserl, Heidegger, Levinas, Merleau&#150;Ponty, etc&eacute;tera, y que est&aacute; al tanto de las investigaciones actuales sobre sus obras y contribuye con propuestas originales a las discusiones que se dan en M&eacute;xico y otras partes del mundo. Un representante de esta generaci&oacute;n es, sin duda, &Aacute;ngel Xolocotzi y su mejor carta de presentaci&oacute;n es esta obra, fruto de una estancia de investigaci&oacute;n en la Universidad Albert&#150;Ludwig de Friburgo. Ya con anterioridad, Xolocotzi hab&iacute;a sacado a la luz otros dos textos en los que analiza la filosof&iacute;a temprana de Martin Heidegger, concretamente el periodo de Friburgo en la d&eacute;cada de 1920 donde surge y se concreta <i>Ser y tiempo </i>(v&eacute;anse Xolocotzi, 2002 y 2004). En su &uacute;ltimo libro, <i>Subjetividad radical y comprensi&oacute;n afectiva</i>, Xolocotzi nos invita a explorar lo que podr&iacute;amos denominar el <i>Umwelt</i>, el mundo <i>entorno </i>desde el cual se gest&oacute; el temprano proyecto de una ontolog&iacute;a fundamental como anal&iacute;tica de la estructura existenciaria del <i>Dasein</i>, en un intenso di&aacute;logo cr&iacute;tico con los movimientos filos&oacute;ficos m&aacute;s representativos a la saz&oacute;n: historicismo, neokantismo y fenomenolog&iacute;a, a los que asocia las emblem&aacute;ticas y se&ntilde;eras figuras de Wihelm Dilthey, Heinrich Rickert y Edmund Husserl.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que hacer un resumen de este interesant&iacute;simo libro &#151;cosa que suele hacerse con las llamadas <i>rese&ntilde;as </i>entre nosotros&#151; me plantear&iacute;a una discusi&oacute;n con algunas de sus tesis principales esperando con ello ofrecer una mejor presentaci&oacute;n del asunto abordado por Xolocotzi. Quiz&aacute;s una de las afirmaciones que pueden servir como hilo conductor sea la siguiente de Martin Heidegger contenida en el curso de invierno de 1920/21 <i>Introducci&oacute;n a la fenomenolog&iacute;a de la religi&oacute;n</i>: "Si se toma el problema radicalmente, se cae en cuenta de que la filosof&iacute;a brota de la experiencia f&aacute;ctica de la vida para volver luego a ella. Es fundamental el concepto de experiencia f&aacute;ctica de la vida" (Heidegger, 1995: 10). Xolocotzi asume que el fen&oacute;meno pr&iacute;stino de la vida f&aacute;ctica que Heidegger analiza tanto, en sus lecciones fenomenol&oacute;gicas sobre Arist&oacute;teles como en sus relecturas del pensamiento cristiano y en la fenomenolog&iacute;a husserliana, expresa la necesi&#150;dad de captar en su darse originario la vida desde la cual surge el filosofar. O en otros t&eacute;rminos: por el hecho (<i>factum</i>) de la vida es que se filosofa. Al poder captar este modo de ser de la vida misma, la filosof&iacute;a se sit&uacute;a m&aacute;s all&aacute;, o mejor dicho, m&aacute;s ac&aacute; de la visi&oacute;n te&oacute;rica e intelectualista que ya ha bebido de las fuentes de la subjetividad representadora o trascendental; tal es la meta del libro de Xolocotzi y para ello nos muestra una posible interpretaci&oacute;n del derrotero que tuvo la filosof&iacute;a en Alemania a principios del siglo XX, especialmente en aquellos autores pertenecientes a tradiciones de pensamiento que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n se vieron envueltos en agrias pol&eacute;micas. De este modo, para Xolocotzi la figura de Heidegger, neokantiano por formaci&oacute;n, fenomen&oacute;logo por convicci&oacute;n y hermeneuta por congruencia, se eleva por encima de las divagaciones neokantianas, historicistas y fenomenol&oacute;gicas sobre la experiencia de la vida y del sentido de la existencia humana. Filosof&iacute;as finalmente modernas, no pudieron evitar caer en las trampas de la representaci&oacute;n, es decir, de la subjetividad constituyente.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El principio de fenomenalidad </i>diltheyano, el <i>principio de inmanencia </i>rickertiano y el <i>principio de todos los principios </i>husserliano se apoyan en la experiencia en cuanto afirmaci&oacute;n de la conciencia. Los diversos modos de acercamiento a la experiencia a partir de la fundamentaci&oacute;n de las ciencias del esp&iacute;ritu (Dilthey), del planteamiento trascendental de los valores (Rickert) o de la fenomenolog&iacute;a reflexivo&#150;trascendental (Husserl) comparten a la vez, v&iacute;a negativa, una radical cr&iacute;tica a la herencia moderna: el papel te&oacute;rico de la representaci&oacute;n. Esto, como veremos, no significa una salida del marco subjetivo de la conciencia, pero s&iacute; una radicalizaci&oacute;n de las ideas de sujeto y conciencia. La cr&iacute;tica a la representaci&oacute;n llevada a cabo por caminos diversos confluye en el hecho de descubrir una cierta hegemon&iacute;a de lo teor&eacute;tico en la tradici&oacute;n filos&oacute;fica occidental. De esta forma, el papel de la representaci&oacute;n se resquebraja y abre el camino a nuevos puntos de partida. (p. 22)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gran aportaci&oacute;n de Heidegger consisti&oacute; en que, desde un horizonte de problemas conformado por el di&aacute;logo y la cr&iacute;tica al neokantismo, el historicismo y la fenomenolog&iacute;a, logr&oacute; remontarse m&aacute;s all&aacute; de estas tradiciones hacia el &aacute;mbito de lo pre&#150;te&oacute;rico. Y es precisamente este "pre", situado en una anterioridad m&aacute;s originaria que la supuesta por la subjetividad representativa, tematizante o valorativa, en el que se descubre una nueva subjetividad, viva, afectiva, radical. Dilthey, Husserl y Rickert, son as&iacute; considerados por Xolocotzi como precursores de la filosof&iacute;a de Heidegger en la medida en que desde ellos y contra ellos, divis&oacute; la <i>terra incognita </i>de lo pret&eacute;orico, y "&eacute;sta determinar&aacute;, en cierta forma, todo el camino filos&oacute;fico del pensador de Friburgo" (p. 34). Una malograda cr&iacute;tica de la representaci&oacute;n es la que hallamos en las filosof&iacute;as de los precursores de Heidegger, pues en el fondo parecen no poder superar ese gesto fundador, que implica la evidencia del <i>cogito </i>cartesiano en sus diversas expresiones hist&oacute;ricas y terminan por confirmar esa lectura heideggeriana de la modernidad ya convertida en lugar com&uacute;n desde hace mucho tiempo: la metaf&iacute;sica de la subjetividad. Qu&eacute; quiera significar con esta cr&iacute;ptica expresi&oacute;n Heidegger, es un asunto que dejaremos de lado, pero desde ahora deber&iacute;amos advertir que se trata de una <i>interpretaci&oacute;n </i>de la historia de la filosof&iacute;a occidental que, de hecho, implica una filosof&iacute;a de la historia. Y en efecto, ya desde los tempranos cursos de Friburgo anteriores a <i>Ser y tiempo</i>, Heidegger fue conformando una cr&iacute;tica masiva a lo que &eacute;l consideraba una desviaci&oacute;n respecto a los or&iacute;genes del filosofar y que implicaron una ca&iacute;da en el error de asumir la mirada te&oacute;rica como el &aacute;mbito propio de la filosof&iacute;a. Desde Plat&oacute;n hasta Kant, pasando por Descartes, y del idealismo alem&aacute;n a la fenomenolog&iacute;a y el neokantismo, esta metaf&iacute;sica de la representaci&oacute;n se ha ido consolidando paulatinamente. Esto lo deja en claro Xolocotzi al asumir lo que podr&iacute;amos denominar la interpretaci&oacute;n heideggeriana de Descartes en la que &eacute;ste transforma el <i>hypokeimenon </i>griego en <i>sub&#150;jectum</i>, y de ah&iacute; en el <i>fundamentum absolutum veritatis </i>del ente en cuanto tal. Y es aqu&iacute;, seg&uacute;n Xolocotzi, cuando la representaci&oacute;n cartesiana se convierte en el referente oculto de todo el pensamiento filos&oacute;fico moderno (p. 47). Desde esta clave interpretativa, Xolocotzi nos presenta las filosof&iacute;as de Dilthey, Husserl y Rickert como intentos por alcanzar un umbral m&aacute;s ac&aacute; de la representaci&oacute;n. El neokantiano de Baden, Rickert, propuso el valor m&aacute;s que la representaci&oacute;n como ese suelo sobre el que reposa el conocimiento transformando el <i>cogito </i>cartesiano al mostrar que el juicio como valioso es m&aacute;s originario que el representar.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y esto se muestra en el hecho de que el <i>cogito</i>, el pensar, no es de entrada representaci&oacute;n, sino juicio, cuya ejecuci&oacute;n s&oacute;lo es posible a partir del &aacute;mbito del valoral. Esto a su vez significa un cierto rompimiento con una visi&oacute;n meramente teor&eacute;tico&#150;representativa, en tanto que al enjuiciar ocurre una aceptaci&oacute;n o rechazo, que ubica al conocer m&aacute;s bien en una dimensi&oacute;n pr&aacute;ctica. (p. 76)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a que Xolocotzi considera que llamar "historicismo" a la filosof&iacute;a de Dilthey "muestra crasa ignorancia" de la misma (p. 88), me aventuro a situarla bajo este mote en la medida en que su obra reivindica el &aacute;mbito de la historia como el propio de las ciencias del esp&iacute;ritu. La importancia de la obra de Dilthey para la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea es por dem&aacute;s conocida. Xolocotzi plantea que, al igual que en Rickert, Dilthey realiza un intento fallido por captar el fen&oacute;meno originario de la vida; su cr&iacute;tica al predominio de la teor&iacute;a, incapaz de captar la riqueza de la experiencia hist&oacute;rica, se enfoca a la representaci&oacute;n como medio exclusivo del conocimiento.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la experiencia es pensada en forma intelectual s&oacute;lo como representaci&oacute;n, entonces ella corresponde a aquello que representa: la conciencia. Se trata pues de una conciencia representadora o abstrayente. Esto es para Dilthey una interpretaci&oacute;n limitada en donde la pregunta por la vida en sus rasgos esenciales no puede ser encontrada. (p. 93)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida es algo dado de manera no teor&eacute;tica, por ello se expresa a trav&eacute;s de vivencias que ya indican su naturaleza <i>sui generis</i>; la vida se muestra en una inmediatez que la sit&uacute;a entre lo m&aacute;s conocido y lo m&aacute;s oscuro a la vez. El fen&oacute;meno de la vida se escapar&iacute;a entonces al pensamiento representador, te&oacute;rico, y la &uacute;nica forma de acceder a ella es por medio de una hermen&eacute;utica de las vivencias hist&oacute;ricas; se trata, pues, de una autognosis que apunta a una psicolog&iacute;a, lugar privilegiado del an&aacute;lisis. Para Xolocotzi esta psicolog&iacute;a de las vivencias se convierte en una hermen&eacute;utica de la experiencia hist&oacute;rica que apunta a la aclaraci&oacute;n del fen&oacute;meno de la vida. Sin embargo, Dilthey no logr&oacute; superar el marco conceptual moderno de una subjetividad constituyente y representadora pues, finalmente, su recurso a una psicolog&iacute;a y una hermen&eacute;utica vendr&iacute;an determinadas por la necesidad de encontrar una justificaci&oacute;n epist&eacute;mica a las ciencias del esp&iacute;ritu. Dilthey "lleva a cabo una extensi&oacute;n del horizonte de la conciencia, pero la conciencia misma no es puesta en cuesti&oacute;n" (p. 107).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, la figura de Husserl representa el punto m&aacute;s &aacute;lgido de esta interpretaci&oacute;n que nos ofrece Xolocotzi de la problem&aacute;tica de la subjetividad en la filosof&iacute;a alemana de principios del siglo XX. La fenomenolog&iacute;a husserliana es considerada por nuestro autor como una referencia ineludible para entender el desarrollo intelectual de Heidegger, pero, ante todo, como una postura ante la cual se vuelcan las cr&iacute;ticas m&aacute;s severas del autor de <i>Ser y tiempo</i>. A trav&eacute;s de las diversas cartas que el joven Heidegger escribiera en su momento respecto a lo que consideraba relevante de la obra de Husserl, Xolocotzi nos ofrece a un Heidegger sumamente cr&iacute;tico del que fuera su maestro, y no s&oacute;lo eso: tambi&eacute;n muestra lo que, seg&uacute;n &eacute;l, tom&oacute; de la filosof&iacute;a husserliana. Se trata del <i>modo de ver</i>, haciendo alusi&oacute;n a la famosa afirmaci&oacute;n de Heidegger contenida en el curso <i>Ontolog&iacute;a. Hermen&eacute;utica de la facticidad </i>de 1923. El que sea Heidegger un fenomen&oacute;logo <i>avant la lettre</i>, o si form&oacute; parte de las herej&iacute;as a las que hace ya mucho tiempo alud&iacute;a Paul Ricœur respecto a la manera en que algunos disc&iacute;pulos de Husserl entendieron su obra, es algo que atinadamente Xolocotzi deja entre par&eacute;ntesis, pues m&aacute;s que tratar de saber si Heidegger hizo fenomenolog&iacute;a tal y como la entendi&oacute; Husserl &#151;cosa que evidentemente se puede responder de manera negativa&#151;, nuestro autor busca esbozar, en di&aacute;logo con Husserl, lo propio de la <i>fenomenolog&iacute;a heide&#150;ggeriana</i>. As&iacute;, la aportaci&oacute;n de Husserl a la cr&iacute;tica de la representaci&oacute;n tendr&iacute;a su momento m&aacute;s contundente en las <i>Investigaciones l&oacute;gicas</i>, obra que, como sabemos, plantea un an&aacute;lisis de la subjetividad en t&eacute;rminos de una teor&iacute;a no egol&oacute;gica de la conciencia. Inspirado en su maestro Franz Brentano, Husserl intenta a trav&eacute;s de un m&eacute;todo descriptivo allanar el camino hacia una teor&iacute;a del conocimiento alejada de los presupuestos de un yo puro tal y como por entonces defend&iacute;a en su <i>Psicolog&iacute;a </i>el neokantiano de Marburgo, Paul Natorp. Ese Husserl fue el que logr&oacute; consolidar un grupo de entusiastas disc&iacute;pulos en la universidad de Gotinga, mismos que se alejar&aacute;n de &eacute;l al publicar las <i>Ideas relativas a una fenomenolog&iacute;a pura y una filosof&iacute;a fenomenol&oacute;gica </i>en 1913, obra en la cual acontece un giro trascendental en la filosof&iacute;a de Husserl. La reivindicaci&oacute;n del yo puro que emerge del acto de la <i>epoj&eacute; </i>como resultado de poner en cuesti&oacute;n la tesis del mundo, es el gesto por medio del cual Husserl buscaba acceder a un &aacute;mbito de ser desde el cual todo lo dem&aacute;s adquiere significaci&oacute;n. La subjetividad trascendental constituye al mundo por medio de sus actos intencionales. Husserl ser&iacute;a as&iacute; el sello de la filosof&iacute;a moderna que inici&oacute; con Descartes al llevar a su m&aacute;xima expresi&oacute;n la exigencia de tomar la subjetividad como fundamento ontol&oacute;gico y epist&eacute;mico. As&iacute;, se accede a la vida de la subjetividad, pero se trata de una esfera trascendental y, por ende, de una subjetividad an&oacute;nima, pura, desprendida de la facticidad del mundo. Pero, insiste Xolocotzi, no hay que olvidar que Husserl parte de la actitud natural y s&oacute;lo desde ella se gana la esfera de la experiencia trascendental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heidegger se colocar&iacute;a as&iacute; como el autor que desde un di&aacute;logo con estas filosof&iacute;as lograr&iacute;a volver a ese momento anterior a la representaci&oacute;n expresado por la facticidad de la vida desde la cual se remontar&aacute; a lo que Xolocotzi denomina el pensar <i>ontohist&oacute;rico</i>. La necesidad de escapar a los esquemas de la filosof&iacute;a trascendental en los que todav&iacute;a se mov&iacute;an los planteamientos de <i>Ser y tiempo</i>, conforman uno de los motivos fundamentales del abandono de la ontolog&iacute;a fundamental en sus escritos posteriores; sin embargo, Xolocotzi nos invita a entender este cambio no como una ruptura entre un primer Heidegger y un segundo Heidegger, sino como parte de un complejo proyecto filos&oacute;fico de largo alcance que asume el <i>m&eacute;todo fenomenol&oacute;gico </i>para alcanzar sus metas. Para Xolocotzi la fenomenolog&iacute;a heideggeriana es hermen&eacute;utica en tanto que se plantea un retorno a la cotidianidad, al mundo hist&oacute;rico y vital que expresa la facticidad de la vida, y ante el cual el m&eacute;todo reflexivo trascendental se ha visto imposibilitado de acceder. Y es precisamente por el camino que indican aquellos modos de ser en los que existe el <i>Dasein </i>de manera pre&#150;te&oacute;rica, en este caso, los estados afectivos (<i>Stimmungen</i>), los que abren el horizonte ontol&oacute;gico del mundo. Ya en una conversi&oacute;n mantenida con Husserl en 1931, de la que nos deja testimonio Dorion Cairns, Fritz Kaufmann, estudiante de Husserl en Gotinga y Friburgo, planteaba que la afectividad era una forma de relacionarse con el mundo no fundado en la experiencia (Cairns, 1997: 82). La alusi&oacute;n, es claramente, a los planteamientos heideggerianos sobre el temple an&iacute;mico y que consideraba m&aacute;s originarios que las actitudes te&oacute;ricas, pues al parecer de Heidegger "instalados teor&eacute;ticamente estamos &uacute;nicamente en excepcionales ocasiones" (Heidegger, 1987: 88). De ah&iacute; la importancia que le otorg&oacute; al mundo de lo pre&#150;te&oacute;rico, concretamente al de la cotidianidad (<i>Allt&auml;glichkeit</i>), pues en &eacute;l se gesta nuestro sentido del ser,</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el modo de acceso y de interpretaci&oacute;n debe ser escogido, por el contrario, de tal manera que este ente &#91;el <i>Dasein</i>&#93; se pueda mostrar en s&iacute; mismo y desde s&iacute; mismo. Y esto quiere decir que el ente deber&aacute; mostrarse tal como es <i>inmediata y regularmente, </i>en su <i>cotidianidad </i>media. (Heidegger, 1987: &sect; 5, 40&#150;41)</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta cotidianidad el mundo se abre como un horizonte de significaci&oacute;n siempre situado en un temple an&iacute;mico. El mundo se vive desde una facticidad que la visi&oacute;n de la teor&iacute;a no hace m&aacute;s que deformar. Para Xolocotzi es la cotidianidad el modo indeterminado con el cual el <i>Dasein </i>se las ve con el mundo. "Aquello que le va al <i>Dasein por </i>su ser es abierto a la <i>comprensi&oacute;n </i>de ser y el <i>con </i>su ser es el modo como eso se abre mediante la <i>disposici&oacute;n afectiva</i>, ya que &eacute;sta ejecuta el estar yecto del <i>Dasein</i>, el <i>estar </i>con su ser" (p. 198). As&iacute;, el comprender ser&iacute;a m&aacute;s <i>vor&#150;stehen </i>que un <i>vor&#150;stellen</i>, es decir, un <i>pre&#150;estar </i>en lugar de un <i>re&#150;presentar</i>. Se trata de colocarse antes de la actitud te&oacute;rica que Heidegger define como una <i>hermen&eacute;utica de la facticidad </i>cuyo eje fundamental es, seg&uacute;n Xolocotzi, la disposici&oacute;n afectiva. Retornar a esta existencia pre&#150;te&oacute;rica es lograr captar la subjetividad radical que se expresa en la afectividad de la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra de Xolocotzi ofrece una excelente interpretaci&oacute;n de los motivos filos&oacute;ficos que se encuentran a la base del pensamiento heideggeriano; sin embargo, habr&iacute;a que determinar si a esta lectura no se sostiene en un enfoque que tiende situar a Rickert, Dilthey y Husserl desde la mirada heideggeriana; de manera que podr&iacute;amos decir que Xolocotzi nos ofrece al <i>Rickert</i>, <i>Dilthey </i>y <i>Husserl </i>de Heidegger; es decir, la manera en que &eacute;ste entendi&oacute; sus obras y, ante todo, la manera en que &eacute;l las ve&iacute;a como antecedentes de la propia. Parecer&iacute;a que el neokantismo, la fenomenolog&iacute;a y el historicismo ser&iacute;an el anuncio ambiguo pero lleno de promesas de la ontolog&iacute;a fundamental. Sin embargo, el apego que, finalmente, mostraron a la subjetividad moderna les impidi&oacute; remontarse m&aacute;s ac&aacute; del paradigma de la representaci&oacute;n, algo que ya hab&iacute;a vislumbrado un joven admirador de Arist&oacute;teles y Brentano en sus lecciones de los a&ntilde;os oscuros de la guerra de 1919, o al menos eso es lo que Xolocotzi nos plantea con admirable solidez en su libro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cairns, Dorion (1997), <i>Conversations avec Husserl et Fink</i>, Grenoble, Francia, J&eacute;r&ocirc;me Million.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580241&pid=S1665-1324200900010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heidegger, Martin (2003), <i>Ser y tiempo</i>, Madrid, Espa&ntilde;a, Trotta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580243&pid=S1665-1324200900010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heidegger, Martin (1995), <i>Ph&auml;nomenologie des religi&ouml;sen Lebens</i>. Curso del semestre de invierno de 1920/21, Gesamtausgabe 60, Fr&aacute;ncfort del Meno, Alemania, Vittorio Klostermann.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580245&pid=S1665-1324200900010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heidegger, Martin (1987), <i>Zur Bestimmung der Philosophie</i>. Cursos del semestre de guerra (<i>Kriegnotsemester</i>) y de verano de 1919, Gesamtausgabe 56/57, Fr&aacute;ncfort del Meno, Alemania, Vittorio Klostermann.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580247&pid=S1665-1324200900010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Xolocotzi Y&aacute;&ntilde;ez, &Aacute;ngel (2004), <i>Fenomenolog&iacute;a de la vida f&aacute;ctica. Heidegger y su camino a </i>Ser y tiempo<i>, </i>M&eacute;xico, M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana/Plaza y Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580249&pid=S1665-1324200900010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Xolocotzi Y&aacute;&ntilde;ez, &Aacute;ngel (2002), <i>Der Umgang als „Zugang". Der hermeneutisch&#150;ph&auml;nomenologische „Zugang" zum faktischen Leben in den fr&uuml;hen ‚Freiburger Vorlesungen' Martin Heideggers im Hinblick auf seine Absetzung von der transzendentalen Ph&auml;nomenologie Edmund Husserls</i>, Berl&iacute;n, Alemania, Duncker und Humblot.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580251&pid=S1665-1324200900010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ziri&oacute;n Quijano, Antonio (2003), <i>Historia de la fenomenolog&iacute;a en M&eacute;xico</i>, Morelia, M&eacute;xico, Red Utop&iacute;a A. C./Editorial Jit&aacute;njafora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9580253&pid=S1665-1324200900010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b><a name="nota"></a>NOTA</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&Aacute;ngel Xolocotzi Y&aacute;nez (2007), <i>Subjetividad radical y comprensi&oacute;n afectiva. El rompimiento de la representaci&oacute;n en Rickert, Dilthey, Husserl y Heidegger</i>, M&eacute;xico, M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana/Plaza y Vald&eacute;s, 240 pp.</font></p>      ]]></body><back>
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