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<journal-title><![CDATA[Boletín médico del Hospital Infantil de México]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Condecoración con la Medalla "Dr. Eduardo Liceaga": Palabras del Dr. Silvestre Frenk]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Reconocimiento</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Condecoraci&oacute;n con la Medalla "Dr. Eduardo Liceaga&quot;. Palabras del Dr. Silvestre Frenk</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Medal "Dr. Eduardo Liceaga". Words of Silvestre Frenk, MD.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pasado 8 de abril de 2009, el Dr. Silvestre Frenk, prestigiado m&eacute;dico egresado del Hospital Infantil de M&eacute;xico Federico G&oacute;mez, fue condecorado por el Presidente de la Rep&uacute;blica, Lie. Felipe Calder&oacute;n Hinojosa, con la Medalla "Dr. Eduardo Liceaga". A continuaci&oacute;n las palabras que el Dr. Frenk dirigi&oacute; a los asistentes con motivo de este acto:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nunca antes he merecido condecoraci&oacute;n alguna. Me enorgullece, por esta experiencia para m&iacute; &uacute;nica, ser vector de justo recuerdo y emotivo homenaje a Eduardo Liceaga, "el m&eacute;dico m&aacute;s eminente de M&eacute;xico, el puente entre Miguel Francisco Jim&eacute;nez e Ignacio Ch&aacute;vez", en palabras de Jes&uacute;s Kumate.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la generosa disposici&oacute;n de los colegas que para tan alta dignidad tuvieron a bien proponerme, y por la amable consideraci&oacute;n que la comisi&oacute;n dictaminadora brind&oacute; a dicha propuesta, me declaro en grave deuda de gratitud. Obligado pues, y muy placentero tambi&eacute;n, me resulta agradecer al doctor Enrique Ruelas las, para m&iacute;, enaltecedoras referencias a mi persona. Bien se percibe, tras el rigor obligado del lenguaje ceremonial, el aliento de la amistad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, haber asumido el compromiso de cumplirle al M&eacute;xico que noble y generosamente recibi&oacute; a mi familia de procedencia, result&oacute; ser, para nosotros, cosa natural, cuesti&oacute;n de honor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adaptarme yo en alma, coraz&oacute;n, convicci&oacute;n religiosa, cultura, lenguaje, h&aacute;bitos y modos, a mi desde entonces para siempre Patria, tambi&eacute;n. Don de Dios, haber sido bendecido con la compa&ntilde;era perfecta, y con ella haber logrado crear y criar una hermosa familia de siete talentosos v&aacute;stagos; haber podido inculcarles el mismo sentido de honda gratitud y responsabilidad para con su Patria, desde luego por grato deber, pero tambi&eacute;n por haber brindado generoso, definitivo y definitorio asilo a tres de sus cuatro abuelos, con la obligaci&oacute;n de retribu&iacute;rselo al m&aacute;ximo de sus capacidades, ha sido para ellos el m&aacute;s grato de los deberes c&iacute;vicos. Van cumpliendo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que ve a mi peculiar historial acad&eacute;mico, cabe recordar que quienes fuimos estudiantes universitarios antes y durante el desastre humano conocido como la Segunda Guerra Mundial, aqu&iacute; a&uacute;n no dispon&iacute;amos de tan numerosos y excelsos programas de formaci&oacute;n profesional, preconcebidos y cuidadosamente guiados, como son los que hoy d&iacute;a disfrutan nuestros estudiantes. De tal modo, en aquel entonces, muchos tuvimos que fabricarnos planes propios, en los t&eacute;rminos de nuestras individuales posibilidades pedag&oacute;gicas y pecuniarias o, en mi caso, tambi&eacute;n idealizaciones socio&#45;pol&iacute;ticas e intelectuales. Busqu&eacute; pues, y para mi buena fortuna las encontr&eacute;, oportunidades para compaginar investigaci&oacute;n biom&eacute;dica de alto nivel con el ejercicio m&eacute;dico cl&aacute;sico; para alternar durante varios de mis a&ntilde;os juveniles, la actividad hospitalaria del tercer nivel con la asistencia m&eacute;dica en el medio rural; y congruentemente, obtener tambi&eacute;n adiestramiento formal y habilitaci&oacute;n en las ciencias de la salud p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo por leg&iacute;timo orgullo, haberme desempe&ntilde;ado en el seno de la pediatr&iacute;a de M&eacute;xico. He tenido la inusitada fortuna de servir en sus tres mayores establecimientos hospitalarios, a saber, el Hospital Infantil de M&eacute;xico Federico G&oacute;mez durante 12 a&ntilde;os, el Hospital de Pediatr&iacute;a del Centro M&eacute;dico Nacional del Instituto Mexicano del Seguro Social, durante otros 12 a&ntilde;os, y desde hace 18, el Instituto Nacional de Pediatr&iacute;a. En los dos &uacute;ltimos, he tenido el honor de servir como su Director General, convencido de que tambi&eacute;n as&iacute; se cumple cabalmente con la responsabilidad contra&iacute;da con los compa&ntilde;eros de trabajo. Lo menciono, porque tanto Eduardo Liceaga como Miguel Otero, fueron los verdaderos forjadores de la pediatr&iacute;a institucional mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de proseguir, fervorosamente he de unirme a los parabienes que merecidamente han recibido los dem&aacute;s hoy galardonados, como espl&eacute;ndida se&ntilde;al de que se aprecia y premia su fruct&iacute;fero paso por la vida. Claramente, tan ha de ser motivo de alegr&iacute;a que nos conozcan, como el privilegio de que se nos reconozca. Porque no ha sido por hacer m&eacute;ritos para eventualmente acceder a tan insospechados, impredecibles est&iacute;mulos, que procuramos desempe&ntilde;arnos en el transcurrir de nuestras respectivas etapas profesionales. Poder cumplir, ha sido siempre com&uacute;n motor y gu&iacute;a. Cada uno de los hoy reconocidos debe haber reaccionado ante tan especial est&iacute;mulo, de acuerdo con sus muy particulares contexturas emocionales, a tono con su profesi&oacute;n y con su espec&iacute;fico campo de trabajo. F&aacute;cil resulta, sin embargo, identificar un com&uacute;n denominador: el de haber siempre obrado cada quien, al m&aacute;ximo de sus intenciones y capacidades, y desempe&ntilde;arse en pro del com&uacute;n ideal de lograr &oacute;ptima salud para quienes formamos parte del noble pueblo de M&eacute;xico, y por extensi&oacute;n, todos los pueblos del orbe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes, en palabras del gran poeta &#45;m&eacute;dico adem&aacute;s &eacute;l&#45; alem&aacute;n Friedrich Schiller, hemos visto ya "tres edades del hombre", estamos disfrutando en plenitud el don de ser testigos de la presente pasmosa evoluci&oacute;n de las ciencias biom&eacute;dicas. Vemos con cierta combinaci&oacute;n de nostalgia y envidia, y en mi caso, de inmensa gratitud, sus maravillosas aportaciones a la cl&iacute;nica, el diagn&oacute;stico y el tratamiento. A decir verdad, actualmente confrontamos ciertas actitudes y procederes, que constituyen s&oacute;lidos motivos de cr&iacute;tica. Pero ocasiones como la de hoy, robustecen nuestro entusiasmo y optimismo, en el sentido de que por encima de modas y de modos, la medicina mexicana es de fuertes ra&iacute;ces, y que por su propio impulso y el apoyo de bien sustentadas nuevas leyes, seguir&aacute; su continuado ascenso, al amparo de los preceptos &eacute;ticos y cient&iacute;ficos que con devoci&oacute;n de herederos espirituales, con fervor y esmero todos cultivamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agradezco la merced de su atenci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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