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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Academia Mexicana de Pediatr&iacute;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Caracter&iacute;sticas especiales en pediatr&iacute;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>III Special characteristics in pediatrics</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Dr. Jorge Luis Hern&aacute;ndez&#150;Amaga</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones en Bio&eacute;tica     <br> Universidad de Guanajuato.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XX hubo grandes cambios respecto a la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#150;paciente. Hasta entonces, la forma tradicional de decidir qu&eacute; estudio o tratamiento recibir&iacute;a el enfermo se dejaba en manos del m&eacute;dico porque "el doctor sabe m&aacute;s". Sin embargo, en la actualidad, los pacientes cada vez tienen m&aacute;s conocimiento de sus padecimientos, de las alternativas de tratamiento e incluso tienen acceso, generalmente a trav&eacute;s del Internet, a los tratamientos m&aacute;s novedosos y a los centros donde se realiza la investigaci&oacute;n de vanguardia. Quiz&aacute;s para algunos este cambio de paradigma signifique una amenaza; sin embargo, lo cierto es que cuanto m&aacute;s conoce el enfermo de su enfermedad, mejores oportunidades tendr&aacute; de cuidarse adecuadamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina del consentimiento informado se basa en el respeto a que las personas tomen sus propias decisiones, en base a informaci&oacute;n suficiente y relevante, ofrecida por el propio personal de salud. Se trata de un derecho personal vinculado a la disposici&oacute;n del propio cuerpo en las relaciones cl&iacute;nicas (diagn&oacute;stico&#150;terap&eacute;uticas o de investigaci&oacute;n) y por tanto innato, vitalicio, necesario, extrapatrimonial, privado, absoluto y en el caso del adulto competente, indisponible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en el caso del adulto incompetente o del menor de edad, la atenci&oacute;n m&eacute;dica o la participaci&oacute;n en proyectos de investigaci&oacute;n debe supeditarse a la autorizaci&oacute;n de un tercero, y al ser subrogado (en el caso de los ni&ntilde;os a los padres o tutores), &eacute;stos adquieren la gran responsabilidad de velar por ese derecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los elementos del consentimiento bajo informaci&oacute;n son:<sup>1</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp; &nbsp; Informaci&oacute;n. Los ni&ntilde;os y sus padres o tutores deben estar informados de manera apropiada a su edad y entendimiento respecto a los procedimientos diagn&oacute;sticos o terap&eacute;uticos que van a recibir, los riesgos y beneficios de los mismos y las posibles alternativas, incluyendo lo referente a la participaci&oacute;n en proyectos de investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp; &nbsp; Comprensi&oacute;n. La informaci&oacute;n debe darse sin tecnicismos o "jerga", con un lenguaje apropiado a la cultura y nivel educativo del ni&ntilde;o y de sus padres o tutores, de tal manera que sean capaces de entender la importancia de su aceptaci&oacute;n o negativa a participar en las propuestas m&eacute;dicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c)&nbsp; &nbsp; Libertad de elecci&oacute;n. Ausencia de coerci&oacute;n o manipulaci&oacute;n, sin que signifique que no se d&eacute; explicaciones u orientaciones, permiti&eacute;ndoles decidir por ellos mismos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo del consentimiento informado es lograr que el paciente (y/o el subrogatario) comprenda las consecuencias de las decisiones que tome respecto a su propia salud y vida y de esta forma se logre un mejor trabajo en equipo junto con su(s) m&eacute;dico (s), es decir, se alcance una mejor relaci&oacute;n paciente&#150;m&eacute;dico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, no es un simple formulario ni tampoco un contrato. No se trata de cumplir con el requisito del consentimiento s&oacute;lo por cumplir. En otras palabras no solo se cubre un requisito, como parte del "papeleo" del hospital, cuando en realidad tiene una importancia fundamental en la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#150;paciente al permitir un mejor entendimiento de los objetivos y procedimientos a realizar por ambas partes; es un compromiso tanto del paciente como del m&eacute;dico a cumplir con lo prometido y as&iacute; poder lograr las metas propuestas. Tampoco es un contrato en el sentido pleno de la palabra, ya que el paciente tiene, y debe quedar expl&iacute;cito en el documento del consentimiento, la posibilidad de abandonar en cualquier momento los estudios, tratamientos o proyectos de investigaci&oacute;n en que participe, sin p&eacute;rdida alguna de su derecho a continuar recibiendo el resto del cuidado m&eacute;dico, mucho menos a ser abandonado. Aun m&aacute;s, el consentimiento informado no exime al m&eacute;dico de ninguna responsabilidad profesional o legal, no le evitar&aacute; por tanto una demanda, pero s&iacute; en cambio le permitir&aacute; una mejor defensa si realiz&oacute; adecuadamente su trabajo.<sup>2</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso del menor de edad, el consentimiento adquiere caracter&iacute;sticas especiales, ya que no tiene la capacidad moral, legal o ambas para poder dar su consentimiento y por tanto, deben ser protegidos sus derechos por terceros, generalmente sus padres o tutores. Ya desde 1924, la pedagoga suiza Englantine Jebb redact&oacute; la primera "Declaraci&oacute;n del ni&ntilde;o", adoptada por la Sociedad de las Naciones en 1924 y conocida ahora como la Declaraci&oacute;n de Ginebra, revisada en 1946. En 1953, fue decisi&oacute;n de la ONU (Organizaci&oacute;n de Naciones Unidas) que la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) continuara velando por estos derechos. El a&ntilde;o 1979 fue declarado a&ntilde;o internacional del ni&ntilde;o y M&eacute;xico, en 1980, eleva a rango 9 constitucional los derechos del ni&ntilde;o, al anexar el p&aacute;rrafo sexto al art&iacute;culo cuarto de la Constituci&oacute;n.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, de acuerdo con el art&iacute;culo 76, fracci&oacute;n I, y del art&iacute;culo 89, fracci&oacute;n X, de la Constituci&oacute;n, ha aceptado los tratados internacionales, asumiendo el compromiso de hacerlos cumplir dentro del territorio nacional. La Convenci&oacute;n de los derechos del ni&ntilde;o (publicada incluso en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n el 25 de enero de 1991), establece el derecho a la vida (art&iacute;culo 6), el derecho a la protecci&oacute;n y cuidado necesario para su bienestar (art&iacute;culo 3.2), el derecho a no sufrir perjuicio o abuso f&iacute;sico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotaci&oacute;n (art&iacute;culo 19) y el derecho a la salud (art&iacute;culo 24), entre otros. Por tanto, es obligaci&oacute;n del Estado Mexicano velar porque estos derechos se respeten.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, es necesario se&ntilde;alar que el desarrollo moral del ni&ntilde;o no es un estado de blanco o negro, sino un proceso continuo. Lorenz Kollberg<sup>4 </sup>se&ntilde;ala seis etapas en desarrollo moral del ni&ntilde;o: a) etapa de castigo; b) etapa de premios; c) etapa de relaciones interpersonales; d) etapa de orden social; e) etapa de contrato social y f) etapa de aceptaci&oacute;n de principios universales. En la primera, el ni&ntilde;o acepta realizar algo por temor al castigo o a un rega&ntilde;o; en la siguiente espera recibir alguna recompensa; en la de relaciones interpersonales reconoce que hay comportamientos aceptados por el grupo o sociedad donde se desenvuelve; posteriormente acepta que existe un orden social, donde hay jerarqu&iacute;as; m&aacute;s adelante acepta la realizaci&oacute;n de compromisos o tratos; pero finalmente act&uacute;a por propio convencimiento al introyectar principios que reconoce son universales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el estudio de Ondusek y col.,<sup>5</sup> como en un estudio piloto realizado por nosotros, se encontr&oacute; que los ni&ntilde;os arriba de nueve a&ntilde;os quieren participar activamente en la toma de decisiones y es conveniente permit&iacute;rselos. Sin embargo, es diferente su participaci&oacute;n a que su decisi&oacute;n tenga car&aacute;cter legal. La edad en la que los ni&ntilde;os pueden tomar sus propias decisiones var&iacute;a de un pa&iacute;s a otro. En Argentina lo pueden hacer desde los 14 a&ntilde;os, en Inglaterra se autoriza a los adolescentes de 16 a&ntilde;os a consentir tratamientos quir&uacute;rgicos, en Estados Unidos, en algunos casos, se permite la toma de decisiones a adolescentes mayores de 14 a&ntilde;os, por ejemplo en lo referente a uso de drogas o a su vida sexual; en M&eacute;xico, a partir de los 18 a&ntilde;os pueden ser legalmente competentes, excepto en el caso del menor emancipado.<sup>3</sup> Ha habido casos extraordinarios como el de la Corte de Apelaciones de Nancy, en Francia, la cual reconoci&oacute; el derecho de un menor de 14 a&ntilde;os al "rechazo informado" de un tratamiento contra el c&aacute;ncer por la gran cantidad de efectos nocivos de la terapia oncol&oacute;gica, y en Canad&aacute;, donde el juez de un tribunal superior reconoci&oacute; el derecho de un joven de 15 a&ntilde;os a rechazar una transfusi&oacute;n sangu&iacute;nea.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con lo anterior, los pediatras debemos buscar que el paciente alcance a comprender de la mejor manera posible su situaci&oacute;n, informarle lo que debe esperar de los estudios o tratamientos ofrecidos, permitirle expresarse libremente y participar en la toma de decisiones cuando sea posible. Pero si va a recibir alg&uacute;n tipo de atenci&oacute;n m&eacute;dica, a pesar de su negativa, es necesario ser muy claro de que jam&aacute;s ser&aacute; enga&ntilde;ado.<sup>6&#150;8</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante insistir en que la negativa a aceptar un tratamiento, particularmente en estudios de investigaci&oacute;n con tratamientos novedosos, al igual que en el caso de los adultos, no significa que no vaya a recibir el resto de la atenci&oacute;n m&eacute;dica, especialmente el tratamiento validado o habitual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En caso de negativa de los padres y de que &eacute;sta parezca contraria a los "mejores intereses" del ni&ntilde;o, se debe buscar en primer lugar apoyo de otros m&eacute;dicos para dialogar con los padres, la valoraci&oacute;n psiqui&aacute;trica del paciente y su familia, la opini&oacute;n de un Comit&eacute; de Bio&eacute;tica; y en &uacute;ltima instancia la intervenci&oacute;n judicial. M&eacute;xico, como muchos otros pa&iacute;ses, tiene un marco jur&iacute;dico que le permite velar por "los mejores intereses" de los ni&ntilde;os en casos donde la decisi&oacute;n de los padres parezca en contra.<sup>9</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la idea es hacer prevalecer los derechos de los ni&ntilde;os a la protecci&oacute;n de su integridad f&iacute;sica y emocional, a preservar o a recuperar su salud, es necesario que todos los involucrados en su atenci&oacute;n estemos atentos para evitar abusos. Los padres y m&eacute;dicos, las autoridades, los Comit&eacute;s de Investigaci&oacute;n y de Bio&eacute;tica, as&iacute; como los organismos no gubernamentales dedicados a la protecci&oacute;n de los menores, deben contar con las facilidades para vigilar la buena pr&aacute;ctica cl&iacute;nica en ni&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en 1956 se public&oacute; en el <i>New England Journal of Medicine </i>el caso Willowbrok sobre el uso de gammaglobulina est&aacute;ndar para prevenir o disminuir la gravedad de la hepatitis A, se produjo una oleada de inconformidades de la comunidad cient&iacute;fica internacional.<sup>10</sup> Algo semejante sucedi&oacute; con el debate en torno al tema de los xenotrasplantes en ni&ntilde;os realizados en el Hospital Infantil de M&eacute;xico Federico G&oacute;mez.<sup>11&#150;13</sup> En ambos casos, guardadas sus diferencias, prevaleci&oacute; el inter&eacute;s por el conocimiento cient&iacute;fico sobre el inter&eacute;s por los derechos de los ni&ntilde;os y los resultados fueron favorables. Sin embargo, es necesario recordar que es la ciencia la que est&aacute; al servicio del ser humano y no el ser humano el que est&aacute; al servicio de la ciencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Committee on Bioethics. Informed consent, parental permission, and assent in pediatric practice. Pediatrics. 1995; 95: 314&#150;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476288&pid=S1665-1146200600010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp; &nbsp; Maglio I. El derecho de los menores a participar del proceso del consentimiento informado. Infosida. 2001. <a href="http://www.adusalud.org.ar/" target="_blank">www.adusalud.org.ar/vih&#150;sida/notasanteriores&#150;vih/menores&#150;consentimiento.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476290&pid=S1665-1146200600010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp; &nbsp; Jim&eacute;nez&#150;Garc&iacute;a JF. Derechos del Ni&ntilde;o. M&eacute;xico: C&aacute;mara de Diputados. LVIII Legislatura&#150;UNAM; 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476291&pid=S1665-1146200600010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Kohlberg L. Desarrollo moral del ni&ntilde;o. Bilbao: Ed. Descl&eacute;e de Brouwer; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476293&pid=S1665-1146200600010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Ondrusek N, Abramovitch R, Pencharz P, Koren G. Empirical examination of the ability of children to consent to clinical research. J Med Ethics. 1998; 24: 158&#150;65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476295&pid=S1665-1146200600010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Kodish E. Informed consent for pediatric research: is it really possible? J Pediatr. 2003; 142: 89&#150;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476297&pid=S1665-1146200600010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Ross LF. Health care decision making by children. Is it in their best interest? Hastings Center Report. 1997; 27: 41&#150;5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476299&pid=S1665-1146200600010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp; &nbsp; &nbsp;King NMP, Cross AW. Children as decision makers: Guidelines for pediatricians. J Pediatr. 1989; 115:10&#150;6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476301&pid=S1665-1146200600010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp; &nbsp; &nbsp;Hern&aacute;ndez&#150;Arriaga JL, Aldana&#150;Valenzuela C, Iserson KV. Jehova's witnesses and medical practical in Mexico; Religious freedom, parent's patrie, and the right to life. Camb Quart Health Care Ethics. 2001; 10: 47&#150;52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476303&pid=S1665-1146200600010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">10. Hern&aacute;ndez&#150;Arriaga JL. Bio&eacute;tica general. M&eacute;xico, D.F.: Ed. El Manual Moderno; 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476305&pid=S1665-1146200600010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">11. Hern&aacute;ndez&#150;Arriaga JL. Xenotrasplante en ni&ntilde;os diab&eacute;ticos. Bol Med Hosp Infant Mex. 2003; 60: 132&#150;3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476307&pid=S1665-1146200600010001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">12. Check E. Diabetes trial stirs debate on safety of xenotransplants. Nature. 2002; 419: 513.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476309&pid=S1665-1146200600010001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">13. Valdez GR. Xenotransplantation's benefits outweigh risks. Nature. 2002; 420: 260.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1476311&pid=S1665-1146200600010001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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