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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estad&iacute;sticas vitales  en  ni&ntilde;os y adolescentes  mexicanos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mortalidad escolar</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>School children mortality</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Direcci&oacute;n General de Informaci&oacute;n en Salud,     <br> Secretar&iacute;a de Salud</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se considera poblaci&oacute;n escolar a la que se encuentra en el per&iacute;odo que abarca desde que el menor ingresa a la escuela primaria hasta que llega a la adolescencia, independientemente del a&ntilde;o escolar que est&eacute; cursando, es decir, abarca de los 6 a los 12 a&ntilde;os de edad. En t&eacute;rminos convencionales se trata de un segmento de la poblaci&oacute;n que no sigue las agregaciones quinquenales usualmente empleadas en demograf&iacute;a. De hecho es muy com&uacute;n que al analizar la mortalidad de la poblaci&oacute;n escolar, se dificulte la definici&oacute;n operativa de los l&iacute;mites. Con relaci&oacute;n al l&iacute;mite inferior, la poblaci&oacute;n preescolar abarca hasta los cuatro a&ntilde;os (menores de cinco a&ntilde;os) y la escolar empezar&iacute;a a los seis. Lo anterior deja fuera de ambas agrupaciones a los ni&ntilde;os de cinco a&ntilde;os de edad, lo que equivale a dos millones de ni&ntilde;os.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el l&iacute;mite superior tambi&eacute;n se dificulta cuando la fuente considera s&oacute;lo grupos quinquenales, el grupo de cinco a nueve a&ntilde;os deja fuera a los ni&ntilde;os de 10 a 12 a&ntilde;os; o en su defecto si se ampl&iacute;a hasta los 14 a&ntilde;os, se incluyen los adolescentes de 13 a 14 a&ntilde;os ocasionando en ambos casos im&aacute;genes distorsionadas de lo que representa la mortalidad de la poblaci&oacute;n escolar. Por ejemplo, en el <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a> se muestran las tasas de mortalidad en ni&ntilde;os de cinco a nueve a&ntilde;os y de 10 a 14 a&ntilde;os en pa&iacute;ses seleccionados, debido a que el Anuario Demogr&aacute;fico de Naciones Unidas<sup>1</sup> publica las tasas de mortalidad agregadas en grupos quinquenales de edad. En dicho cuadro se observa que la mortalidad de los escolares en M&eacute;xico es dos veces menor que en Guatemala y Egipto, pero tres veces m&aacute;s alta que en Francia, Jap&oacute;n o Singapur.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fines de este trabajo se incluyen en la edad escolar a los ni&ntilde;os de 5 a 12 a&ntilde;os puesto que se tuvo acceso a fuentes de datos que contienen registros por edad desplegada,<sup>1,2</sup> advirtiendo a los lectores que las comparaciones con otras publicaciones en donde se usaron agrupaciones quinquenales deben ser realizadas con cautela.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (CONAPO) estima que para 2005, hay 17.6 millones de escolares, lo que representa 16.6% del total de la poblaci&oacute;n (51% hombres y 49% mujeres). Hace 35 a&ntilde;os, este segmento de la poblaci&oacute;n concentraba a 12 millones de ni&ntilde;os, pero representaban casi una cuarta parte del total de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La contribuci&oacute;n de los escolares var&iacute;a entre las entidades federativas. En Oaxaca, Guerrero y Chiapas contribuyen con una quinta parte a la poblaci&oacute;n total, en cambio en Colima, Tamaulipas y Nuevo Le&oacute;n lo hacen con 15%. El caso extremo es el Distrito Federal, en donde s&oacute;lo 13% del total de los habitantes son escolares. A su interior, la estructura de edades tambi&eacute;n se ha modificado ligeramente. Mientras que en 1970, 54% de los escolares ten&iacute;an entre cinco y ocho a&ntilde;os, actualmente 48% caen en esta agrupaci&oacute;n. Estos ni&ntilde;os son hijos de las &uacute;ltimas grandes cohortes previas al fuerte descenso de la fecundidad, situada principalmente en los a&ntilde;os setenta; de tal forma que ellos corresponden a una fecundidad baja pero con una poblaci&oacute;n numerosa en edad fecunda, fen&oacute;meno que se conoce como inercia demogr&aacute;fica. Los ni&ntilde;os de ocho y nueve a&ntilde;os son los grupos de edad con mayor poblaci&oacute;n en 2002, alcanzaron un m&aacute;ximo hist&oacute;rico en este a&ntilde;o e iniciaron un descenso a partir de ese a&ntilde;o. Los ni&ntilde;os de cinco, seis y siete a&ntilde;os de edad alcanzaron el m&aacute;ximo de poblaci&oacute;n en 2000, mientras que los de 10, 11 y 12 a&ntilde;os seguir&aacute;n creciendo hasta 2003 y 2005, para despu&eacute;s iniciar un decremento sostenido que se acelerar&aacute; en el futuro, situaci&oacute;n que contribuir&aacute; al paulatino envejecimiento de la poblaci&oacute;n mexicana. En la mayor&iacute;a de las entidades federativas la poblaci&oacute;n del grupo de edad m&aacute;s numeroso se sit&uacute;a entre los 6 y 10 a&ntilde;os, exceptuando aquellas de elevada migraci&oacute;n en donde la selecci&oacute;n de las familias migrantes &#150;que tienden a rejuvenecer las estructuras de las poblaciones de destino y envejecer la de origen&#150; afecta las tendencias de la transici&oacute;n demogr&aacute;fica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c2.jpg" target="_blank">cuadro 2 </a>se presenta la evoluci&oacute;n de las defunciones escolares de 1979 a 2003. En este per&iacute;odo las muertes disminuyeron de 13 450 a 5 190, o sea, su contribuci&oacute;n al total de las defunciones del pa&iacute;s cay&oacute; de 3.2 a 1.1%, lo que representa en t&eacute;rminos de riesgo de morir un descenso de 66% (de 86.5 a 28.7 por 100 000 escolares). La ca&iacute;da en el riesgo de morir se presenta en casi todas las causas de muerte aunque el cambio en la estructura de causas m&aacute;s importante se registra en el descenso de las enfermedades propias del rezago (infecciones y de la nutrici&oacute;n). Hace 25 a&ntilde;os una de cada tres muertes escolares se deb&iacute;a a estas causas, en la actualidad concentran s&oacute;lo 15%. En cambio, la contribuci&oacute;n relativa de las defunciones por enfermedades no transmisibles ha aumentado en el mismo per&iacute;odo de 22 a 47%.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se calcula el riesgo de morir en todas las edades se observa que la probabilidad de morir m&aacute;s baja en los hombres es a los nueve a&ntilde;os y en las mujeres a los 11 a&ntilde;os, es decir, durante la edad escolar se registra la etapa de la vida en la que existe menos riesgo de morir. En el <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c3.jpg" target="_blank">cuadro 3 </a>se presenta la evoluci&oacute;n del riesgo de morir de los escolares de 1980 a 2003, divididos en tres grupos de edad, por entidad federativa. En dicho cuadro se observa que la brecha que exist&iacute;a en los a&ntilde;os ochenta en el riesgo de morir de los escolares ha diminuido considerablemente, sin embargo todav&iacute;a persiste un diferencial de m&aacute;s del doble entre Oaxaca y Chiapas, con respecto a Nuevo Le&oacute;n y Campeche. La distancia se incrementa conforme aumenta la edad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera complementaria, en el <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c4.jpg" target="_blank">cuadro 4 </a>se presentan las defunciones registradas y las tasas de mortalidad de 2003, en cada una de las edades que componen el grupo de escolares por entidad federativa. En este cuadro se confirma que en la medida que aumenta la edad, el exceso en el riesgo de morir en los estados rezagados es mayor. En este cuadro tambi&eacute;n se confirman ciertos problemas de la calidad del registro, como es el efecto de emplear cifras peque&ntilde;as pues las variaciones pueden resultar hasta cierto punto enga&ntilde;osas, la preferencia de d&iacute;gitos al consignar la edad de la muerte y el subregistro de las defunciones como es el caso de Guerrero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las principales causas por las que mueren los ni&ntilde;os escolares en M&eacute;xico han variado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En los <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.jpg" target="_blank">cuadros 5</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.1.jpg" target="_blank">5.1</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.2.jpg" target="_blank">5.2</a> y <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.3.jpg" target="_blank">5.3</a> se presenta un comparativo de lo que suced&iacute;a en 1983 y lo que se registra en 2003. Al agrupar a todos los escolares se observa que en la actualidad la principal causa de muerte es la leucemia, seguida de los accidentes de veh&iacute;culo de motor (ocupantes) y de los atropellados. Es conveniente destacar que mientras en 1983 la diarrea aparec&iacute;a en el primer lugar y las infecciones respiratorias bajas en el tercero, en 2003 se ubican en el d&eacute;cimo segundo y s&eacute;ptimo lugares respectivamente. En contraste, la par&aacute;lisis cerebral infantil, las malformaciones cong&eacute;nitas del coraz&oacute;n, los tumores de enc&eacute;falo ascienden en el lugar de importancia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los ni&ntilde;os de cinco a siete a&ntilde;os (<a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.1.jpg" target="_blank">Cuadro 5.1</a>) la tasa de mortalidad en M&eacute;xico descendi&oacute; de 69.3 a 29.4 por 100 000 ni&ntilde;os, lo que equivale a una disminuci&oacute;n de 57%. Lo cual contrasta con lo que acontece con la leucemia, la par&aacute;lisis cerebral infantil, las malformaciones cong&eacute;nitas del coraz&oacute;n, las ca&iacute;das accidentales y los tumores malignos de enc&eacute;falo, los cuales se mueven en sentido diferente, es decir, aumentaron. En este grupo de edad, los descensos m&aacute;s dram&aacute;ticos en la mortalidad se registran en las enfermedades infecciosas intestinales y respiratorias que bajaron 92 y 81 % respectivamente. Por otro lado, aunque se mantienen dentro de los primeros lugares, la mortalidad por accidentes de veh&iacute;culos de motor (atropellados y ocupantes) disminuy&oacute; en el per&iacute;odo en cuesti&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los ni&ntilde;os de 8 a 10 a&ntilde;os (<a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.2.jpg" target="_blank">Cuadro 5.2</a>) se presenta un patr&oacute;n muy similar al antes mencionado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se registra un importante progreso en la salud pues el riesgo de morir desciende a la mitad (55.5 a 28.7 por 100 000 ni&ntilde;os) al final del siglo pasado, aunque tambi&eacute;n se registra un incremento en los tumores malignos (leucemia, linfomas y enc&eacute;falo), en las anomal&iacute;as cong&eacute;nitas (coraz&oacute;n, espina b&iacute;fida) y en contraparte un decremento en la mortalidad por enfermedades infecciosas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posiblemente, en los ni&ntilde;os de 11 a 12 a&ntilde;os (<a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c5.3.jpg" target="_blank">Cuadro 5.3</a>) se registran otro tipo de modificaciones. El avance en salud es menor que en los otros grupos de edad, la mortalidad descendi&oacute; s&oacute;lo 33% (de 46.9 a 31.3 por 100 000 ni&ntilde;os). En gran medida esto se explica por el tipo de riesgos que enfrenta esta subpoblaci&oacute;n. Destaca el ligero descenso de las muertes ocasionadas por algunas causas externas (accidente de veh&iacute;culo de motor, atropellados, homicidios); el incremento de los suicidios, de los tumores malignos, de las anomal&iacute;as cong&eacute;nitas y la desnutrici&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a la calidad de los registros, la poblaci&oacute;n escolar concentra pocas defunciones mal definidas, aunque en algunas entidades federativas se mantiene por arriba de 5% del total. La mayor parte de estas defunciones suceden en hospitales y son certificadas por m&eacute;dicos. Llama la atenci&oacute;n que la certificaci&oacute;n la hace en muy baja proporci&oacute;n el m&eacute;dico tratante, lo que hace pensar en una calidad deficiente en las causas de muerte (<a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c6.jpg" target="_blank">Cuadro 6)</a>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/bmim/v62n2/a10c7.jpg" target="_blank">cuadro 7</a> se muestran las tasas de mortalidad de las principales causas de muerte en escolares por entidad federativa, resaltando importantes brechas entre los que presentan altas tasas de mortalidad por leucemia y accidentes de veh&iacute;culo de motor. Finalmente, nos llama la atenci&oacute;n que entre las principales causas de muerte en los escolares se ubique la par&aacute;lisis cerebral infantil. Es conveniente mencionar que la supervivencia de los ni&ntilde;os que presentan este padecimiento se ha incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Mientras que en los a&ntilde;os ochenta el promedio de edad de muerte era a los 10 a&ntilde;os, en 2003 a los 17 a&ntilde;os. Este tema merece mucho m&aacute;s atenci&oacute;n, pues a pesar de tratarse de un padecimiento de alta letalidad, seguramente la tecnolog&iacute;a existente est&aacute; modificando la historia natural del padecimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Naciones Unidas. Demographic Yearbook. Nueva York; 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1477285&pid=S1665-1146200500020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. INEGI/SECRETAR&Iacute;A DE SALUD. Base de datos de las defunciones, 1979&#150;2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1477287&pid=S1665-1146200500020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n, Proyecciones de Poblaci&oacute;n de M&eacute;xico, 2000&#150;2050.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1477289&pid=S1665-1146200500020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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