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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estad&iacute;sticas vitales  en  ni&ntilde;os y adolescentes  mexicanos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mortalidad preescolar</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Preeschool mortality</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Direcci&oacute;n General de Informaci&oacute;n en Salud, Secretar&iacute;a de Salud</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)<sup>1</sup> se consideran muertes preescolares a todas aquellas defunciones que suceden despu&eacute;s de un a&ntilde;o de nacido hasta antes de cumplir los cinco. A pesar de haber superado el primer a&ntilde;o de vida, la edad preescolar se mantiene como un per&iacute;odo de la vida de gran vulnerabilidad, sobre todo durante el segundo y tercer a&ntilde;os de vida. De hecho algunos autores<sup>2</sup> establecen que el mejor indicador para medir la exposici&oacute;n acumulada al riesgo de morir durante los primeros a&ntilde;os de vida es la mortalidad en la infancia que abarca desde el momento del nacimiento hasta antes de los cinco a&ntilde;os de edad, es decir agregan la mortalidad infantil y la mortalidad preescolar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fines estad&iacute;sticos, las muertes preescolares se pueden clasificar seg&uacute;n la edad desplegada en a&ntilde;os o presentarse como el grupo de edad de uno a cuatro a&ntilde;os. Para fines de comparaci&oacute;n internacional y an&aacute;lisis, tanto la OMS como la UNICEF recomiendan el uso de la probabilidad de morir antes de los cinco a&ntilde;os (5q0)(es conveniente aclarar que empleando la tabla de mortalidad se puede calcular la probabilidad de morir de uno a cuatro a&ntilde;os &#91;4q1&#93;), la cual se obtiene de la tabla de mortalidad o al dividir las muertes de menores de cinco a&ntilde;os de un lugar y per&iacute;odo determinado sobre los nacidos vivos (nv) de ese mismo lugar y per&iacute;odo, para despu&eacute;s multiplicar el cociente por 1 000.<sup>3</sup> En cambio la tasa de mortalidad preescolar se obtiene al dividir las muertes en menores de uno a cuatro a&ntilde;os entre la poblaci&oacute;n de menores de uno a cuatro a&ntilde;os por 1 000.<sup>4</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su reporte m&aacute;s reciente, UNICEF<sup>5</sup> public&oacute; que en 2003 se estimaron alrededor de 3.5 millones de muertes preescolares en el mundo. Tambi&eacute;n ah&iacute; se destaca la importante desigualdad que existe alrededor de la probabilidad de muerte preescolar en el mundo. Si se compara la cifra de Sierra Leona (118.0 por 1 000 nv) con la de Holanda (0.4 por 1 000 nv) el riesgo de morir de un preescolar en el primer pa&iacute;s es 337 veces m&aacute;s alto en relaci&oacute;n con el segundo, en 2003. Es importante mencionar que con el paso del tiempo la brecha entre pa&iacute;ses se est&aacute; incrementando, pues en 1960 la probabilidad de muerte preescolar m&aacute;s elevada en el mundo era en Mal&iacute; (215 por 1 000 nv) y la m&aacute;s baja en Dinamarca (3 por 1 000 nv), es decir el riesgo de morir de un ni&ntilde;o menor de uno a cuatro a&ntilde;os en Mal&iacute; era 71 veces m&aacute;s alto que en Dinamarca hace 50 a&ntilde;os (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c1.jpg" target="_blank">Cuadro 1</a>). De acuerdo con la UNICEF, en 2003 M&eacute;xico ocup&oacute; el lugar 95 de una lista de 190 pa&iacute;ses, con una probabilidad de morir de 5 por 1 000 nv; cinco veces m&aacute;s alta que la estimada para Chile o Estados Unidos de Norteam&eacute;rica para ese mismo a&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, en 1955 una de cada cinco defunciones suced&iacute;a en edad preescolar y para 2002 s&oacute;lo representan 1.5% del total (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c2.jpg" target="_blank">Cuadro 2</a>). Mientras que a mediados del siglo pasado se registraban 87 473 muertes (2 126 por 100 000 preescolares), en 2002 disminuyeron las defunciones a 6 809 (80.9 por 100 000). En otras palabras, en un recorrido de 48 a&ntilde;os se aprecia un descenso superior a 90% en la tasa de mortalidad preescolar. Esta importante modificaci&oacute;n en la tendencia se explica en gran medida por la ca&iacute;da de las defunciones por enfermedades transmisibles, dentro de las que destacan las defunciones relacionadas con infecciones intestinales (diarrea) que contribuyen con 48% del descenso, la neumon&iacute;a con 28% y las enfermedades prevenibles por vacuna con 18%. Estas tres causas concentraban dos de cada tres muertes en preescolares en 1955 y en la actualidad una de cada cinco. En el mismo cuadro se aprecia que decreci&oacute; la contribuci&oacute;n de las defunciones relacionadas con enfermedades transmisibles, de la nutrici&oacute;n y la reproducci&oacute;n, de 80 a 34%; en cambio, las enfermedades no transmisibles o las lesiones accidentales e intencionales avanzaron de 8.6 a 36% y de 2.4 a 27%. A diferencia de las importantes transformaciones en las causas de muerte en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, los preescolares pr&aacute;cticamente no han experimentado cambios en la estructura de edades de las defunciones. Durante el primer a&ntilde;o de vida fallecen la mitad de los ni&ntilde;os, 25% en el segundo a&ntilde;o, 15% en el tercero y 10% en el cuarto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c3.jpg" target="_blank">cuadro 3 </a>se muestra la tasa de mortalidad preescolar y por edad desplegada en dos momentos en el tiempo y por entidad federativa. Ah&iacute; se corrobora que el riesgo de morir de un preescolar en 2002 es cuatro veces menor que en 1980, sin embargo la variaci&oacute;n entre estados es grande. Por un lado, en Baja California, Nayarit, Distrito Federal y Baja California Sur el descenso, aunque importante, es menor; a diferencia de Oaxaca, Hidalgo, Yucat&aacute;n y Guerrero en donde el descenso es superior a cinco veces.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n en riesgo, es decir los ni&ntilde;os preescolares en M&eacute;xico, ha variado de manera importante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Seg&uacute;n las estimaciones de CONAPO en 1970 los menores de uno a cuatro a&ntilde;os representaban 14.8% del total de la poblaci&oacute;n (7.5 de 50.5 millones de habitantes), en 2002 corresponden a 8.2% del total (8.4 de 103 millones) y se estima que para 2030 ser&aacute;n s&oacute;lo 5.3% de la poblaci&oacute;n (6.7 de 127 millones). En algunas entidades federativas como Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Aguascalientes y Guanajuato la proporci&oacute;n de preescolares est&aacute; muy por encima del promedio, en contraste con Colima (7.5%) y el Distrito Federal (6.4%) en donde su contribuci&oacute;n es relativamente baja.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que en la mortalidad infantil, en los preescolares se detecta un considerable subregistro de las defunciones que var&iacute;a en el tiempo entre las entidades federativas. Desde el <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a> se present&oacute; la comparaci&oacute;n entre las estimaciones (realizadas a partir de la probabilidad de fallecer estimada por el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n) y lo registrado por las estad&iacute;sticas vitales. Pr&aacute;cticamente desde mediados de los a&ntilde;os setenta se observa un subregistro promedio de 30% de las defunciones preescolares si se considera al CONAPO como el "est&aacute;ndar de oro".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c4.jpg" target="_blank">cuadro 4</a> se presenta la evoluci&oacute;n de las defunciones registradas y estimadas por entidad federativa en dos momentos en el tiempo. Se aprecia que el descenso de la mortalidad ha sido mayor en los estados de mortalidad preescolar m&aacute;s elevada en 1980, como en el caso de Oaxaca, Morelos y Puebla (superior a 80% de la tasa), as&iacute; como menos ganancia en entidades como Nuevo Le&oacute;n y Distrito Federal (inferior a 55% de la tasa). Esta situaci&oacute;n se observa claramente en las cifras estimadas y en menor medida en las tendencias de la mortalidad registrada ya que, como es bien conocido, la mejora en el registro oculta parte del descenso real de la mortalidad, aun y cuando Oaxaca y Puebla son los de mayor ganancia en ambas tendencias (superior a 80% en las dos). Por otro lado en 2002 destacan entidades como Guerrero, Hidalgo, Michoac&aacute;n, Durango y Sinaloa con un subregistro mayor al promedio. Por &uacute;ltimo llama la atenci&oacute;n que las estimaciones internacionales de defunciones preescolares (11 429) est&eacute;n 12% por arriba de lo estimado por CONAPO (10 069) y pr&aacute;cticamente presenten un subregistro de 40% con respecto a las defunciones que anualmente registran las estad&iacute;sticas vitales. Este tema merece ser revisado con m&aacute;s cuidado pues las diferencias son muy grandes, y es muy dif&iacute;cil aceptarlas sin haber analizado cada una de las entidades federativas por separado. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c5.jpg" target="_blank">cuadros 5 </a>a <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c9.jpg" target="_blank">9</a> (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c5.jpg" target="_blank">cuadro 5</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c6.jpg" target="_blank">6</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c7.jpg" target="_blank">7</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c8.jpg" target="_blank">8</a> y <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c9.jpg" target="_blank">9</a>) se presentan las principales causas de muerte en los preescolares como grupo y por cada a&ntilde;o de edad, que se registraron en 1990 y en 2002. Al agrupar las defunciones preescolares (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c5.jpg" target="_blank">Cuadro 5</a>) destaca el importante cambio en las causas de muerte tanto en el orden como en la magnitud. En 13 a&ntilde;os, el riesgo de morir de un preescolar en M&eacute;xico baj&oacute; 2.7 veces; las infecciones intestinales (diarreas) se mantienen en primer lugar pero disminuyen su contribuci&oacute;n de 20.5 a 9.8%, es decir el riesgo de morir descendi&oacute; 5.7 veces. Lo mismo sucede con las infecciones respiratorias que tambi&eacute;n decrecen en menor proporci&oacute;n de 13 a 9.7% dejando espacios para ser ocupados por las anomal&iacute;as cong&eacute;nitas del coraz&oacute;n que suben del lugar nueve al tres y su contribuci&oacute;n relativa de 1.6 a 6.3%, o a las lesiones accidentales e intencionales aumentan de 13.5 a 27%, y destaca el incremento del ahogamiento y sumersi&oacute;n accidentales, accidentes de veh&iacute;culo de motor (peatones y ocupantes), obstrucci&oacute;n de v&iacute;as respiratorias y homicidios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante recordar que en 1990 se present&oacute; una epidemia de sarampi&oacute;n que cobr&oacute; alrededor de 3 000 vidas de preescolares; la mitad de ellas en el segundo a&ntilde;o de vida, 25% en el tercero y el resto entre los dos a&ntilde;os siguientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al desagregar las principales causas de muerte por edad, se observa que el patr&oacute;n de mortalidad va cambiando conforme aumenta la edad. En los menores, de un a&ntilde;o de edad, el riesgo de morir disminuy&oacute; 64%, m&aacute;s a&uacute;n en los padecimientos infecciosos donde el descenso fue mayor, aunque se mantuvieron entre los primeros lugares. Si bien una contribuci&oacute;n significativa en el descenso deriva de las diarreas y de las infecciones respiratorias, es importante mencionar la disminuci&oacute;n de defunciones por meningitis, tuberculosis y tos ferina, que en 1990 ocupan uno de los 20 primeros lugares. En contraparte se observan incrementos absolutos y relativos de las defunciones asociadas a padecimientos cong&eacute;nitos como el s&iacute;ndrome de Down, la hidrocefalia y las malformaciones del coraz&oacute;n, o tambi&eacute;n la forma como las leucemias han venido cobrando importancia. En los ni&ntilde;os de dos a&ntilde;os aumentaron ocho posiciones de 1990 a 2002, en los de tres a&ntilde;os del noveno lugar al segundo, para ocupar el primer lugar como causa de muerte en los ni&ntilde;os de cuatro a&ntilde;os (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c7.jpg" target="_blank">Cuadros 7</a>, <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c8.jpg" target="_blank">8</a> y <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c9.jpg" target="_blank">9</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la calidad de la certificaci&oacute;n de las defunciones preescolares ha mejorado con el paso del tiempo, &eacute;sta no ha logrado los niveles esperados. En promedio, se observa en el <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c10.jpg" target="_blank">cuadro 10</a>, que en 1992 aparec&iacute;an como <a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c11.jpg" target="_blank">causas mal definidas 3.9% y en 2002</a> son 2%, sin embargo si se compara con otros grupos de edad, este porcentaje s&oacute;lo es superado por los mayores de 80 a&ntilde;os. Lo mismo se aprecia con respecto a quien certifica la defunci&oacute;n, ya que por un lado cada vez m&aacute;s son certificadas por m&eacute;dicos, sin embargo ha disminuido considerablemente el porcentaje certificado por un m&eacute;dico tratante (<a href="/img/revistas/bmim/v62n1/a10c10.jpg" target="_blank">Cuadro 10</a>)</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud y Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Clasificaci&oacute;n Estad&iacute;stica de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud. Washington: D&eacute;cima Revisi&oacute;n.Vol. 2. Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 554; 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1474767&pid=S1665-1146200500010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Ahmad O, Lopez A, Inoue M.The decline in child mortality: a reappraisal. Bull World  Health Organ. 2000,  1978: 1175&#150;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1474769&pid=S1665-1146200500010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Naciones Unidas, Divisi&oacute;n de Estad&iacute;sticas. Milenniun  Indicators. <a href="http://unstats.un.org/unsd/default.htm" target="_blank">http//unstats.un.org/unsd/</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1474771&pid=S1665-1146200500010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <a href="http://www.fep.paho.org/" target="_blank">www.fep.paho.org/healthprofiles/glossary.htm</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1474772&pid=S1665-1146200500010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. UNICEF Reporte Mundial de la Infancia. Nueva York: 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1474773&pid=S1665-1146200500010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
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