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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El opresor y el oprimido: ¿categorías dialécticas lógicas? Homenaje a Paulo Freire]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Separata</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El opresor y el oprimido: &iquest;categor&iacute;as dial&eacute;cticas l&oacute;gicas? Homenaje a Paulo Freire<sup><a href="#nota">1</a></sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Alberto Torres</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctor en Educaci&oacute;n para el Desarrollo Internacional por la Universidad de Stanford. Profesor de Ciencias sociales y Educaci&oacute;n comparada en la Universidad de California, Los &Aacute;ngeles (UCLA). En 1991, en colaboraci&oacute;n con varios colegas, fund&oacute; el Instituto Paulo Freire y actualmente es su director fundador en la Escuela de Graduados en Educaci&oacute;n y Estudios de la Informaci&oacute;n de la UCLA. Funge como presidente del Consejo Mundial de Sociedades de Educaci&oacute;n Comparada. Ha escrito m&aacute;s de 60 libros y casi 200 art&iacute;culos y cap&iacute;tulos. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n abordan la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica de la educaci&oacute;n, impacto de la globalizaci&oacute;n sobre la ense&ntilde;anza primaria y secundaria, sociolog&iacute;a pol&iacute;tica de educaci&oacute;n para adultos, vida y obra de Paulo Freire, entre otras.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido: 23 de enero de 2015.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aceptado para su publicaci&oacute;n: 4 de mayo de 2015.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Una de las excentricidades de la profesi&oacute;n hist&oacute;rica consiste en su tradicional tendencia a    <br> 	explicar sucesos muy complicados mediante f&oacute;rmulas muy sencillas    <br> 	David Gilmour</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He le&iacute;do atentamente el intercambio de correos electr&oacute;nicos llevado a cabo entre muchos de ustedes al respecto de las categor&iacute;as de opresor y de oprimido y su vigencia hoy en d&iacute;a. D&eacute;jenme aportar algunos puntos a esta discusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por mi parte, no hay duda de que opresi&oacute;n, explotaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n y dominaci&oacute;n constituyen elementos propios de la vida humana que, de hecho, experimentamos de un modo u otro casi a diario. Asimismo, tampoco dudo de que recurrir a distinciones maniqueas puede llevar a simplificaciones innecesarias que arrojen m&aacute;s oscuridad que luz sobre los temas a tratar. Es cierto que hacemos uso de nociones como verdad y falsedad como t&eacute;rminos ant&oacute;nimos, a pesar de que, al mismo tiempo, resulte muy dif&iacute;cil definir exactamente y, por tanto, verificar con total precisi&oacute;n qu&eacute; es verdadero y qu&eacute; no lo es en pr&aacute;cticamente cada narrativa o en cada acto. &Eacute;sta es la base que permite hablar sobre representaciones y que constituye la premisa b&aacute;sica de la realidad como construcci&oacute;n social &#150;de ah&iacute; la responsabilidad ling&uuml;&iacute;stica en la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede concluirse, sin embargo, que la &uacute;nica alternativa pasar&iacute;a, de nuevo en el &aacute;mbito de lo que parece ser una opci&oacute;n maniquea, primero, por definir la veracidad como el hecho de disponer meramente de un grado de verosimilitud, y segundo, por definir la falsedad como algo que es posible demostrar de manera concluyente como incierto. El problema de esta estrategia consiste en que es posible probar que algo es falso, pero no demostrar con certeza que es verdadero. Consideren el siguiente enunciado: "James no tiene hijos". Cualquiera que sepa que James tiene tres hijos, por el hecho de haberlos conocido en una fiesta familiar, podr&iacute;a considerar falso dicho enunciado. Puede sostenerse, no obstante, que no sabemos en verdad cu&aacute;ntos (otros) ni&ntilde;os puede tener James. En realidad, ignoramos si hemos conocido a todos sus hijos o de cu&aacute;ntos hijos ha sido padre a lo largo de toda su vida. Esto es as&iacute; porque no podemos saberlo todo sobre &eacute;l (por ejemplo, podr&iacute;a haber tenido un hijo en su adolescencia y haberse desentendido de &eacute;l y de la madre, en cuyo caso conocer&iacute;amos s&oacute;lo una parte de la historia). Por consiguiente, tendr&iacute;a mayor verosimilitud sostener que James tiene "al menos tres hijos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta misma l&iacute;nea, Karl Popper intent&oacute; enfrentar este complejo problema de car&aacute;cter epistemol&oacute;gico afirmando que es posible refutar la proposici&oacute;n que cient&iacute;ficamente no es cierta y defender la que parece ser verdadera (en la medida en que resulta veros&iacute;mil) siempre y cuando no refutemos esta &uacute;ltima con otra que resulte con claridad m&aacute;s veros&iacute;mil ni podamos ofrecer firmes argumentos contra ella por el hecho de haber hallado pruebas de que su aparente verdad y autenticidad no era tal. Esto explica que en la perspectiva popperiana las proposiciones verdaderas se sometan a un perpetuo ciclo de proposici&oacute;n, impugnaci&oacute;n e invalidaci&oacute;n, para empezar de nuevo con una proposici&oacute;n mejor, y as&iacute; de manera sucesiva.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos asuntos de l&oacute;gica y filosof&iacute;a resultan pertinentes a la cuesti&oacute;n planteada, a pesar de que su gran complejidad haga extremadamente complejo tratar de resumirlas aqu&iacute; y de saber que no les estoy haciendo justicia. Las categor&iacute;as est&aacute;n al servicio del an&aacute;lisis, pero deber&iacute;an ser razonablemente l&oacute;gicas, razonablemente distintas (en el sentido de una categor&iacute;a diferenciada, es decir, que sea id&eacute;ntica a s&iacute; misma al tiempo que diferente de cualquier otra), no contradictorias entre ellas (por ejemplo, no es posible considerarse opresor y semiopresor al mismo tiempo y en el mismo &aacute;mbito de la experiencia humana) y razonablemente probables (por ejemplo, que puedan ser confirmadas y tambi&eacute;n refutadas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que he empezado defendiendo la premisa de que las categor&iacute;as no deben ser maniqueas, esto es, o blancas o negras, uno puede sentir la tentaci&oacute;n de pensar precisamente que la distinci&oacute;n freireana entre opresor y oprimido resulta maniquea y con ello llegar a desecharla. Por supuesto, no quiero aqu&iacute; dedicar tiempo atacando al manique&iacute;smo. Con la excepci&oacute;n (la gran excepci&oacute;n) de lo que ocurre con el pensamiento religioso, muy pocas personas del &aacute;mbito cient&iacute;fico defender&iacute;an que la &uacute;nica opci&oacute;n posible de analizar la realidad es mediante categor&iacute;as maniqueas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n, debo se&ntilde;alar que la experiencia religiosa puede ser analizada cient&iacute;ficamente, y de ah&iacute; mi libro y muchos otros libros de sociolog&iacute;a de la religi&oacute;n. Por desgracia, las creencias religiosas no son cient&iacute;ficas en s&iacute; mismas, sino s&oacute;lo creencias. Que todos necesitemos creencias no basta para justificar el hecho de que algunas creencias se apoderen de y gu&iacute;en la vida social o espiritual sin ninguna preocupaci&oacute;n por la evidencia acerca de cu&aacute;les son las din&aacute;micas, las ra&iacute;ces y las direcciones reales de esa misma vida social o espiritual. Se puede argumentar, como ya lo hizo Freud, que algunas de las formas de religiosidad (puede que todas) no responden m&aacute;s que a una neurosis obsesiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arg&uuml;ir que las categor&iacute;as de Freire son maniqueas podr&iacute;a ser fundamentalmente un error, porque estas categor&iacute;as nos llevan a un an&aacute;lisis dial&eacute;ctico, teniendo en cuenta que unas categor&iacute;as se convierten en otras en el an&aacute;lisis de la experiencia moral, &eacute;tica y cognitiva de los individuos, las colectividades, las culturas, etc&eacute;tera, incluso si los individuos no reconocen este hecho. La praxis es la &uacute;nica cosa en la que cristaliza la verdad de la proposici&oacute;n, y no s&oacute;lo la percepci&oacute;n de la praxis o el an&aacute;lisis de la praxis como diferenciada de la propia experiencia. Por supuesto, al lado nos encontramos con el dilema de lo que es la praxis real y c&oacute;mo analizarla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho esto, vuelvo a la premisa b&aacute;sica de mi an&aacute;lisis. Todos experimentamos, de un modo u otro, una sensaci&oacute;n de injusticia, una sensaci&oacute;n de maltrato en manos de otra persona, tanto si se trata de opresiones sutiles como si se alude a una opresi&oacute;n evidente, abierta y objetiva (el s&iacute;ndrome de la mujer maltratada, el hombre inocente al que se le despide falsamente acusado de robar en el trabajo, el buen conductor que recibe una multa por equivocaci&oacute;n). Hay, sin embargo, un desaf&iacute;o en relaci&oacute;n con la escala que se incorpora al an&aacute;lisis, tanto en los casos individuales (una multa de tr&aacute;fico injusta) como en los casos colectivos (en determinadas ciudades la polic&iacute;a emite la mayor cantidad de multas posible como medio para sacar provecho de los impuestos de los visitantes sin experiencia); tanto en los casos en los que se da un crimen de odio como en el Holocausto o en una "limpieza &eacute;tnica" y el asesinato en masa en Bosnia o Dunfor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tiempo que este desaf&iacute;o de escala no puede reducir la gravedad de la acci&oacute;n moralmente contingente, las acciones contingentes masivas que perjudican a un gran n&uacute;mero de personas requieren respuestas m&aacute;s urgentes para evitar que sucedan. Esta sensaci&oacute;n de urgencia no puede librarnos de explicaciones morales a actos inmorales perpetrados en el pasado, lo cual ha sido uno de los pilares de este an&aacute;lisis. Me conmocionan de manera profunda las im&aacute;genes de los muertos por la explosi&oacute;n at&oacute;mica en Hiroshima y Nagasaki en las ma&ntilde;anas del 6 y el 9 de agosto de 1945, respectivamente. La bomba de uranio utilizada en Hiroshima y la de plutonio usada en Nagasaki causaron de inmediato entre 100,000 y 200,000 muertos, y muchos m&aacute;s sufrieron y murieron en las d&eacute;cadas siguientes como resultado de la radiaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo pudo un pa&iacute;s al parecer civilizado justificar el asesinato en masa de civiles inocentes (no identificados como combatientes) como un acto leg&iacute;timo de guerra? Todav&iacute;a me pregunto si no hubiera sido igualmente efectivo haber invitado a los dirigentes japoneses a una demostraci&oacute;n de la naturaleza destructiva de estas nuevas armas de destrucci&oacute;n masiva mediante su detonaci&oacute;n en una isla desierta en el Pac&iacute;fico para, de ese modo, poner fin a la guerra de inmediato. De nuevo, no es posible acudir al<i> quid pro quo</i> como explicaci&oacute;n que absuelva a Al Qaeda por haber utilizado aviones civiles el 11 de septiembre de 2001 como bombas para atacar a Estados Unidos y destruir sus s&iacute;mbolos de poder (el mercado, a trav&eacute;s de la figura del World Trade Center, las Fuerzas Armadas, mediante la figura del Pent&aacute;gono, y el objetivo del &uacute;nico avi&oacute;n que no lleg&oacute; a su destino, el poder pol&iacute;tico, materializado en la figura de la Casa Blanca).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n m&aacute;s, no dudamos en reconocer r&aacute;pida y claramente ciertos actos como opresivos, de explotaci&oacute;n, etc&eacute;tera, al compararlos con otros actos que, una vez se demuestra de manera firme y documentada que ocurrieron, podr&iacute;an ser perdonados desde una perspectiva epistemol&oacute;gica, cultural y moral; por ejemplo, constituye una evidente atrocidad lo que hizo el individuo que mat&oacute; a cuatro miembros de una familia en Florida hace escasas semanas con la intenci&oacute;n de secuestrar a los dos hijos m&aacute;s j&oacute;venes y mantener relaciones sexuales con ellos. &Eacute;stos son los casos en los cuales la Biblia habla de "ojo por ojo", casos que atentan contra la convivencia a un nivel tal de maldad real e irredimible desde un punto de vista b&iacute;blico que la propuesta del ojo por ojo se considera como camino para lograr la justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habiendo experimentado formas de discriminaci&oacute;n, opresi&oacute;n, explotaci&oacute;n y dominaci&oacute;n, o al menos habiendo adquirido la comprensi&oacute;n conceptual (lo cual es, por lo general, muy diferente aunque s&iacute; guarda relaci&oacute;n con la experiencia pr&aacute;ctica propia de las m&aacute;s arriba mencionadas pr&aacute;cticas no &eacute;ticas o moralmente incorrectas), podemos entender que todas ellas tienen en com&uacute;n al menos una falta de amor y de compasi&oacute;n y el anhelo de alcanzar el inter&eacute;s individual (o el autopercibido inter&eacute;s colectivo) a riesgo de poner en peligro la convivencia y la decencia b&aacute;sica y esencial humana. En t&eacute;rminos de finalidad, el desarrollo posterior a la Segunda Guerra Mundial de la noci&oacute;n de derechos humanos constituye una suerte de umbral b&aacute;sico, aunque mejorable y por consiguiente en continuo desarrollo, esto es, un conjunto de principios m&iacute;nimos a partir de los cuales defender la dignidad humana y que trascienden las fronteras nacionales, &eacute;tnicas y culturales. En ese sentido, los derechos humanos devienen en un fin universal, internacional y moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, uno puede considerar las nociones de opresor y oprimido como "etiquetas" v&aacute;lidas para describir la normativa real implicada en el an&aacute;lisis. Deber&iacute;amos evitar ser opresores y dominar a otras personas por medio de elementos como la fuerza f&iacute;sica, la manipulaci&oacute;n de las narrativas, las posiciones de autoridad, etc&eacute;tera. Deber&iacute;amos evitar toda opresi&oacute;n, explotaci&oacute;n, dominaci&oacute;n o discriminaci&oacute;n hacia los dem&aacute;s. &Eacute;stos son los fundamentos normativos de la propuesta freireana.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, esta proposici&oacute;n normativa abre una segunda ronda de discusi&oacute;n &eacute;tica acerca de qu&eacute; es dominar u oprimir a otras personas; por ejemplo, cu&aacute;l debiera ser el salario justo que habr&iacute;a que pagar a una persona por ser trabajador/a dom&eacute;stico/a en California, o hasta qu&eacute; punto se puede juzgar el hecho de que un Estado como es el jud&iacute;o, que ha sido construido por y en nombre de los descendientes de aquellos que fueron hist&oacute;rica y severamente perseguidos o que fueron v&iacute;ctimas del Holocausto, haya perpetrado, de manera sistem&aacute;tica y constatable, actuaciones ilegales e inmorales en t&eacute;rminos &eacute;ticos a nivel internacional contra el pueblo palestino o liban&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El episodio m&aacute;s reciente ocurrido en el L&iacute;bano ha mostrado c&oacute;mo el ej&eacute;rcito del Estado de Israel ha tratado como combatientes enemigos a la totalidad de ciudadanos y residentes libaneses sin discriminaci&oacute;n alguna entre los efectivamente combatientes y los no combatientes. Uno no podr&iacute;a, sin embargo, sostener que el hecho de que Hezbollah lanzara misiles contra las poblaciones del norte de Israel deber&iacute;a considerarse como un acto <i>quid pro quo</i>. Hezbollah no es una naci&oacute;n&#45;Estado, por lo cual es importante distinguir entre los combatientes de Hezbollah, sus simpatizantes y los civiles inocentes. La mayor parte de respuestas a estas cuestiones morales se dan, y deben darse, a trav&eacute;s de un modelo contractual de intercambios o mediante leyes nacionales e internacionales, que tambi&eacute;n constituyen un ejemplo de modelo contractual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quiero discutir acerca del hecho de que esta cuesti&oacute;n de la opresi&oacute;n supone, sin duda, una elecci&oacute;n, y adem&aacute;s muy compleja, porque en un intento por satisfacer sus propios intereses, la gente ha tratado de justificar ciertas pr&aacute;cticas o pol&iacute;ticas, desde mi punto de vista, moralmente inaceptables (por ejemplo, la esclavitud, la segregaci&oacute;n, el <i>apartheid</i>), aduciendo que resultan apropiadas desde el punto de vista de la acumulaci&oacute;n del capital o desde la perspectiva de las creencias religiosas (recuerden que el argumento de que los afrikaans hab&iacute;an sido elegidos por Dios para guiar Sud&aacute;frica se utiliz&oacute; como base epistemol&oacute;gica del apartheid y que el hecho de que lucharan con los brit&aacute;nicos y ganaran constitu&iacute;a una prueba de que eran un pueblo elegido). Seg&uacute;n esto, considerar que aquellos que han sido convertidos en esclavos son seres humanos inferiores hace que resulte razonable que sean ellos quienes trabajen en nuestras plantaciones y hagan posible, de ese modo, que veamos incrementada nuestra riqueza, que produzcamos bienes m&aacute;s baratos para la sociedad, que ayudemos a nuestros hijos a ser mejores personas, etc&eacute;tera. Vale la pena recordar la discusi&oacute;n que se produjo en la teolog&iacute;a medieval espa&ntilde;ola a prop&oacute;sito de la utilizaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en las colonias americanas como siervos y semiesclavos. El debate l&oacute;gico&#45;teol&oacute;gico consisti&oacute; en si los indios ten&iacute;an o no alma y, en ese sentido, si estaban sujetos a la gracia de Dios o eran simplemente animales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las ventajas que presentan las formas civilizadas de convivencia es la posibilidad de resolver las diferencias a trav&eacute;s de formas racionales de compromiso, adem&aacute;s del hecho de que se sienta la necesidad de evitar esas maneras obscenas y perversas de relaciones sociales, que todav&iacute;a existen en la actualidad, propias de opresores que practican formas neocoloniales de esclavitud (consid&eacute;rese la esclavitud manifiesta, la venta de ni&ntilde;os para que mendiguen, el tr&aacute;fico de mujeres para que ejerzan de prostitutas, etc&eacute;tera).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, todos sabemos que estas atrocidades han sido parte de la historia humana, que siguen siendo parte de la historia y que sus consecuencias no alcanzan solamente a las personas implicadas, de una manera individual e inmediata, sino que tendr&aacute;n efectos a largo plazo sobre los cimientos sociales e incluso morales de las sociedades involucradas, aun cuando se pretenda ignorar lo sucedido. Abundan los ejemplos de este tipo de amnesia hist&oacute;rica; piensen, por ejemplo, la falta de inter&eacute;s en Jap&oacute;n por cuestionar la actitud de los soldados japoneses que utilizaron a las mujeres coreanas como esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial, o el hecho de que en Estados Unidos los hombres m&aacute;s acaudalados lograran crear fundaciones para limpiar sus nombres y los pecados cometidos a lo largo del proceso de acumulaci&oacute;n de capital. Para m&iacute;, no hay ninguna duda acerca de que fueron Andrew Mellon y su socio operador en la industria del acero, Henry Clay Frick, los responsables de que se reprimiera y se matara con brutalidad a muchos de sus trabajadores con el objetivo de terminar con la huelga que se llev&oacute; a cabo en el Mill Homestead. A pesar de ello, todav&iacute;a hay acad&eacute;micos progresistas que contin&uacute;an peregrinando a la Fundaci&oacute;n Mellon en busca de fortuna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las bases anal&iacute;ticas de la propuesta de Freire, Albert Memmi, Frants Fanon, Erich Fromm, etc&eacute;tera, consisten en que la dial&eacute;ctica entre opresor y oprimido "se&ntilde;ala" posibles puntos de inflexi&oacute;n que est&aacute;n profundamente integrados en nuestro inconsciente. Podemos ir y venir entre "experimentar" y utilizar estas dos categor&iacute;as, teniendo en cuenta que reflejan tanto las restricciones de las estructuras sociales como las posibilidades y limitaciones de la agencia social. Cualquiera que haya profundizado en el psicoan&aacute;lisis sabe que a cada uno de nosotros le aguarda un largo camino antes de comprender y controlar sus deseos, sus miedos, sus traumas arraigados en la infancia, etc&eacute;tera. No debe extra&ntilde;arnos que Freire hable de la existencia de un opresor en el interior de cada oprimido o lo que en mis propios escritos sobre Freire he denominado "conciencia dual".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente la fluidez de estas dos categor&iacute;as, su adaptabilidad, la naturaleza normativa y anal&iacute;tica de sus puntos fuertes y sus fundamentos psicoanal&iacute;ticos lo que las hacen tan persistentes. Freire era muy intuitivo, lo cual constituye un valor esencial para el an&aacute;lisis social. Su autenticidad reside especialmente en su "capacidad de comprensi&oacute;n" y en la s&iacute;ntesis que ha significado todo un referente que gu&iacute;a nuestro an&aacute;lisis. Esto explica en parte por qu&eacute; un libro como <i>Pedagog&iacute;a del oprimido</i> haya sido y siga siendo tan importante hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freire fue un &aacute;vido lector de los cl&aacute;sicos, adem&aacute;s de un gran observador, con una perseverancia tremenda e imaginativa y un sentido po&eacute;tico de su propia realidad. Todo ello ayuda a explicar la capacidad que demostr&oacute; para, por medio de su inteligencia y su intuici&oacute;n, profundizar en una de las &aacute;reas m&aacute;s dif&iacute;ciles y controvertidas de las ciencias sociales: dio cuenta de los elementos que dan forma a una personalidad autoritaria (o su extensi&oacute;n pr&aacute;ctica, la educaci&oacute;n bancaria); nos proporcion&oacute; categor&iacute;as de an&aacute;lisis, una epistemolog&iacute;a de la curiosidad y un acicate espiritual para luchar. Todas sus aportaciones han perdurado lo suficiente como para servir como puntos de partida y gu&iacute;as de an&aacute;lisis de valor incalculable.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>NOTA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Texto original de una carta abierta a mis estudiantes en Educaci&oacute;n y pol&iacute;tica, oto&ntilde;o de 2006. Traducci&oacute;n a cargo del doctor V&iacute;ctor Soler Penad&eacute;s.</font></p>      ]]></body>
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