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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Separata</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El derecho humano a la educaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Vernor Mu&ntilde;oz</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Relator especial de la ONU sobre el derecho a la educaci&oacute;n (2004&#45;2010). Asesor global de educaci&oacute;n del Plan Internacional. Coordinador del doctorado en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica. Miembro del Consejo Deliberativo del Fondo Regional de la Sociedad Civil para la Educaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando Krishnamurti dec&iacute;a que cada uno de nosotros&#45;as somos el pasado acumulado y que el mundo es la extensi&oacute;n de nosotros mismos&#45;as (1941, pp. 30&#45;31), sin duda tambi&eacute;n se refer&iacute;a a que el futuro puede construirse sobre la base de un aprendizaje liberador y no sobre el azar o el c&aacute;lculo ego&iacute;sta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El futuro de la educaci&oacute;n y de sus mecanismos de garant&iacute;a, as&iacute; como de cualquier otro fen&oacute;meno de la cultura, tendr&aacute; que ser siempre el resultado de nuestra visi&oacute;n y acci&oacute;n sobre el presente, pues no existen realidades aisladas de las personas, ni conocimientos ni intenciones desligadas de la aprendiencia soberana y tumultuosa de cada ser. As&iacute; es como la historia se construye, con un brazo en el ahora y el otro en el despu&eacute;s, empuj&aacute;ndonos y hal&aacute;ndonos hacia la condici&oacute;n de igualdad que deber&iacute;amos compartir, sin importar la etnia, el sexo, la edad, ni ninguna otra condici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al proponer una educaci&oacute;n para el siglo veintiuno, nos comprometemos a intentar eliminar las pr&aacute;cticas y los patrones de conducta sociales y culturales basados en la idea de inferioridad o superioridad entre las personas y a impulsar procesos de democratizaci&oacute;n que permitan erradicar la discriminaci&oacute;n y la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las ra&iacute;ces del derecho viviente</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El milagro de la vida ha sido objeto de m&uacute;ltiples intentos de explicaci&oacute;n, muchos v&aacute;lidos, aunque todos incompletos. Definiciones biologistas, qu&iacute;micas, religiosas, jur&iacute;dicas, metaf&iacute;sicas e incluso f&iacute;sicas han sugerido la primac&iacute;a de la vida, sin lograr definir en qu&eacute; consiste exactamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de las definiciones se adoptaron por oposici&oacute;n, es decir, explicando lo que no es vida y otras por compleci&oacute;n, intentando abarcar todas las manifestaciones existenciales, pero sabemos que la muerte es parte de la vida y que a&uacute;n en los procesos de transformaci&oacute;n molecular, la vida es un camino, porque pasa de un estado a otro, como un r&iacute;o que atraviesa superficies ajustadas a la forma del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por este motivo, las explicaciones fundamentalistas dieron paso a una intencionalidad renovada que, sin renunciar a la heur&iacute;stica, se concentra en la dignificaci&oacute;n de los factores que hacen posible la vida, que forman parte de ella y que integran un sistema complejo de energ&iacute;a y pasi&oacute;n, valga la redundancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El aprendizaje como factor vital</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vida se abre paso entre las sombras de lo inerte. Pulsa en el movimiento de los seres y se extiende como un cielo coordinado en el que los individuos construyen su principal herramienta de supervivencia: el aprendizaje.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aprender significa adaptarse, cooperar y transformar el entorno. Es el proceso mediante el cual los cuerpos dialogan, proponen y disponen y, por ello, constituye el principio organizador de toda sociedad y de toda biolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lejos de resumir el aprendizaje a una actividad cerebral del <i>Homo sapiens,</i> hay prueba de que las funciones que aparecieron con el neoc&oacute;rtex de los mam&iacute;feros, tan s&oacute;lo complementaron las funciones primitivas del cerebro visceral de nuestros antepasados (Le Doux, 1999, p. 103) y &eacute;stas, sin duda, se sustentaron en las antiqu&iacute;simas interacciones de los seres primigenios, que aprendieron a aprehender al mundo y lo poblaron del cuerpo de sus esp&iacute;ritus.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada trazo de ese aprendizaje ha creado la historia y la memoria. Tambi&eacute;n es cierto que la materialidad del cuerpo es la condici&oacute;n de toda posibilidad (Maturana y P&ouml;rksen, 2004, p. 25), pues los procesos de vida y los procesos de aprendizaje son, en el fondo, la misma cosa (Assmann, 2002, pp. 49&#45;52). Quien no aprende, muere.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aprendizaje implica siempre un cambio en el sistema nervioso del organismo (Leahey y Harris, 1998, p. 4) y, por lo tanto, yendo m&aacute;s all&aacute;, significa un cambio en todo el cuerpo, en la ecolog&iacute;a y en los sue&ntilde;os, ya que nada existe separado de los procesos en que la vida se realiza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Insistir en que el cerebro es el &uacute;nico lugar donde se produce el aprendizaje, es negar que el aprendizaje gu&iacute;e los procesos evolutivos, que no se reducen al tard&iacute;o estrato del neoc&oacute;rtex y que alimentan el falso dualismo cartesiano que separa la intuici&oacute;n y el pensamiento (Leahey y Harris, 1998, p. 279).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, el aprendizaje implica una incre&iacute;ble cantidad de procesos que involucran a la complejidad del cuerpo, cuya memoria trasciende la actividad del cerebro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Saber que el aprendizaje es una funci&oacute;n vital de esa magnitud constituye un hallazgo paradigm&aacute;tico, pues nos permite comprender por qu&eacute; la educaci&oacute;n est&aacute; tratando con la trama misma de la vida y por qu&eacute; debe ser dignificada y defendida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las fuentes del derecho</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aprendizaje es un factor de vida; es un sistema de organizaci&oacute;n que integra todos los fen&oacute;menos ecol&oacute;gicos que hacen posible la evoluci&oacute;n. A partir de esta hip&oacute;tesis, es tambi&eacute;n v&aacute;lido afirmar que el aprendizaje irrumpe en el ser humano mediante procesos cognitivos que proyectan la cultura y la sociedad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los procesos de aprendizaje son inherentes a las personas, mas pueden ser tambi&eacute;n desarrollados y estimulados mediante la estructura cultural denominada educaci&oacute;n. La educaci&oacute;n potencia y dota de un sentido hol&iacute;stico al aprendizaje. Por esta raz&oacute;n, la educaci&oacute;n constituye un referente de vida y, m&aacute;s a&uacute;n, un est&iacute;mulo de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera consecuencia de esta afirmaci&oacute;n es que la educaci&oacute;n tiene una legitimidad &eacute;tica, filos&oacute;fica y cient&iacute;fica indubitable y es por ello que el derecho a la educaci&oacute;n no s&oacute;lo constituye una garant&iacute;a para la humanidad, sino un fundamento para la ecolog&iacute;a y el desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda consecuencia destroza la anquilosada teor&iacute;a dualista del derecho, en lo que toca espec&iacute;ficamente al derecho a la educaci&oacute;n. Efectivamente, la creencia en un derecho natural (de origen divino o naturalista), por un lado; o en un derecho positivo (de car&aacute;cter racional), por otro, queda ahora definitivamente superada ante la tesis de que el derecho es una estructura de convalidaci&oacute;n de la dignidad de la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho humano as&iacute; concebido no es principio (ni natural ni positivo), sino elemento en el lenguaje de la vida y para la vida. El derecho humano a la educaci&oacute;n se centra en la tutela y protecci&oacute;n del aprendizaje, como factor vital que rechaza una connotaci&oacute;n eficientista, caracterizada por el derecho positivo, al igual que una connotaci&oacute;n inmanentista y, por lo tanto, inmutable que caracteriza al derecho natural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El derecho al aprendizaje</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los derechos humanos tutelan &eacute;tica y jur&iacute;dicamente el aprendizaje. Me refiero, por supuesto, a un derecho superior que no define los procesos vitales, sino que los protege y que, sin embargo, tambi&eacute;n consiste en un proceso cognitivo, pues implica una acci&oacute;n reflexiva y pr&aacute;ctica sobre el quehacer cotidiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese proceso parte de la realidad de una sociedad aprendiente (Assmannn, 2002, p. 51), que s&oacute;lo es posible en un contexto mayor, que Assmann llama "ecolog&iacute;a cognitiva" (2002, p. 23), en la que participan todos los seres, humanos&#45;as o no, y en la que todos&#45;as deber&iacute;an tener cabida. Una ecolog&iacute;a que, a la vez, signifique "un mundo donde quepan muchos mundos" (p. 2002, p. 28). Otro mundo posible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de desarrollar la tutela &eacute;tica y jur&iacute;dica de la educaci&oacute;n no s&oacute;lo es indispensable para garantizar algunos de los procesos de aprendizaje m&aacute;s significativos, sino tambi&eacute;n para direccionar la creaci&oacute;n del lenguaje (la forma de percibir el mundo) como una opci&oacute;n para procurar el desarrollo humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si al decir de Maturana "vivimos en el lenguaje que creamos" (Maturana y P&ouml;rksen, 2004, p. 38), es cierto que ese lenguaje es reflejo de una intencionalidad no necesariamente racional, que puede dirigirse hacia la dignificaci&oacute;n de los seres vivos, hacia la igualdad, la paz y el bien com&uacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aprendizaje es una actividad inevitable, o m&aacute;s bien, que al evitarse produce la extinci&oacute;n. Inevitable porque la acci&oacute;n conlleva al conocimiento y, viceversa, todo conocer es hacer (Maturana y Varela, 1998, p. 13). Colijo, entonces, que quien no hace no aprende, y es por eso que la educaci&oacute;n debe elevarse como un derecho humano que garantiza y eleva la vida a condici&oacute;n de aprendizaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta concepci&oacute;n concuerda con la idea de devolverle a la educaci&oacute;n sus prop&oacute;sitos fundamentales, aunque sabemos que el tr&aacute;nsito de la educaci&oacute;n hacia los derechos humanos se encuentra en ciernes y debe enfrentar el duro embate de fuerzas refractarias que siguen considerando a la educaci&oacute;n como un instrumento disciplinador del mercado y, consecuentemente, como un tipo de servicio (no un derecho) que responde a los intereses de la econom&iacute;a, antes que a las necesidades de los seres humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El objeto de la educaci&oacute;n es la construcci&oacute;n de conocimientos &uacute;tiles para dignificar la vida de todas las personas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos en un punto en el que la educaci&oacute;n puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte (por esta raz&oacute;n, el considerar a la educaci&oacute;n s&oacute;lo como un derecho social o cultural, es negarle su completa dimensi&oacute;n). Quiz&aacute; tambi&eacute;n un punto en el que debamos empezar a hablar del derecho humano al aprendizaje, ya que <i>ense&ntilde;ar a aprender</i> es tal vez el m&aacute;s urgente derrotero pedag&oacute;gico que debemos promover. Este ser&aacute; el futuro de nuestras luchas para el siglo que inauguramos, concentradas en la superaci&oacute;n de la desigualdad, la exclusi&oacute;n y la violencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La piedra en el zapato</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la entrada en vigor del derecho internacional de los derechos humanos, los sistemas educativos fueron llamados a encauzar la construcci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a respetuosa de la dignidad y de los derechos de todas las personas, lo que provoc&oacute; una crisis esencial que oblig&oacute; a redefinir el car&aacute;cter mismo de la educaci&oacute;n nacional y dej&oacute; expuestos todos los dispositivos de exclusi&oacute;n en el acceso y en los contenidos educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La existencia de una estructura patriarcal que sujeta pr&aacute;cticamente todas las relaciones sociales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y culturales constituye un grave impedimento para el avance en la realizaci&oacute;n de los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marco social de creencias y conductas patriarcalistas erigi&oacute; una concepci&oacute;n de Estado entendido como una organizaci&oacute;n estratificada, piramidal, que al cabo del tiempo se convirti&oacute; en terreno f&eacute;rtil para el sostenimiento de sistemas de exclusiones que impiden el di&aacute;logo entre seres humanos rec&iacute;procos e igualitarios&#45;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese marco patriarcalista configur&oacute; lenguajes, conceptos y modelos educativos y ha tenido un impacto dram&aacute;tico en la instituci&oacute;n escolar, al validar y reproducir de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n los estereotipos, prejuicios e inequidades, a veces incluso al margen de la voluntad de aquellos que tienen el poder para tomar decisiones (Millennium Project. Task Force Education, s.f., p. 24), y subordinar las m&uacute;ltiples identidades hist&oacute;ricas y culturales a un proyecto educativo &uacute;nico (Bol&iacute;var, 2004) y propenso, por lo tanto, a las discriminaciones institucionalizadas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese marco de asimetr&iacute;as y desigualdades precede a los sistemas educativos, aunque conserva una influencia decisiva en la organizaci&oacute;n escolar. Se trata de un sistema que define las relaciones entre las personas como relaciones de desigualdad (Peoples Movement for Human Rights Learning, s.f.); ubica a los hombres y las mujeres en una jerarqu&iacute;a de dominaci&oacute;n que se ha presentado como "natural" y que va m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero para incluir y validar los discursos sexistas, racistas y nacionalistas (Herrera, 2005, p. 29).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al amparo de las ideolog&iacute;as patriarcalistas se ha generado tambi&eacute;n un concepto de "desarrollo" que se encuentra m&aacute;s vinculado a la distribuci&oacute;n de los bienes y recursos econ&oacute;micos que a las posibilidades de aprendizaje colectivo para superar las adversidades. El rompimiento de este sistema de inequidades implica continuar el m&aacute;s necesario de los cambios hist&oacute;ricos, pues supone la transformaci&oacute;n completa de las sociedades y las culturas para construir la convivencia de mujeres y hombres en condiciones de igualdad (Lagarde, 2001, p. 345).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sugiere Bourdieu (1999), el cuestionamiento de las relaciones de dominaci&oacute;n abre paso a una virtual refundaci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n humana sobre otras bases, pero la pregunta sigue siendo la misma: &iquest;estamos dispuestos&#45;as a asumir ese reto?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pobreza y el limitado acceso a la educaci&oacute;n y servicios de salud contribuyen a la negaci&oacute;n de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales de los grupos hist&oacute;ricamente discriminados, mientras las tradiciones patriarcales incrementan los obst&aacute;culos para la participaci&oacute;n de las mujeres en los roles de liderazgo y en los procesos de toma de decisiones (INSTRAW, 2005, p. 9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marco de desigualdad y discriminaci&oacute;n estructural que se encuentra en la base de los procesos de socializaci&oacute;n y construcci&oacute;n de los estereotipos de g&eacute;nero en muchos de los sistemas educativos (Arenas, 1999, p. 1) afecta tambi&eacute;n a los ni&ntilde;os y a los adolescentes, quienes por lo regular se encuentran condicionados o son incitados a comportamientos intolerantes o abiertamente violentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Examinar la construcci&oacute;n de la masculinidad en la instituci&oacute;n escolar y el rol que &eacute;sta juega en el proceso de desarrollo no es entonces simplemente un ejercicio anal&iacute;tico, sino que tiene implicaciones &uacute;tiles y urgentes para mejorar la calidad de vida en cada pa&iacute;s (Greig <i>et al.,</i> 2000, p. 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>De la inversi&oacute;n a la igualdad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La desconexi&oacute;n entre prop&oacute;sitos y acciones en la educaci&oacute;n opera en el marco de las desigualdades y asimetr&iacute;as patriarcales, en el que tambi&eacute;n se promueve la falsa idea de que el desarrollo macroecon&oacute;mico es el objetivo principal de la educaci&oacute;n, usualmente considerada como un <i>gasto</i> y no como un derecho humano. Es cierto que todos esperamos repercusiones econ&oacute;micas de la educaci&oacute;n, pero otra cosa es creer que esas repercusiones son su fin primordial (Mu&ntilde;oz, s.f.b, p&aacute;rrafos 13&#45;15).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por estas razones, muchas de las discusiones y demandas en torno a la necesidad indiscutible de invertir en la educaci&oacute;n reducen los derechos de las ni&ntilde;as, los ni&ntilde;os y adolescentes a componentes borrosos de los factores macroecon&oacute;micos, como cuando se dice que uno de los objetivos centrales de la escolarizaci&oacute;n femenina es incrementar el crecimiento per c&aacute;pita (Matz, 2012; Ghaida &amp; Klase, 2004, entre otros).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento econ&oacute;mico no siempre lleva al desarrollo humano ni la existencia de un buen presupuesto educativo garantiza que los recursos se inviertan en los m&aacute;s necesitados. Por consiguiente, es inapropiado proponer la realizaci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n como un condicionante de la eficiencia productiva o mercantil, puesto que el ingreso per c&aacute;pita tampoco tiene una relaci&oacute;n evidente con la equidad social, en especial en las econom&iacute;as perif&eacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa perspectiva utilitarista lesiona la dignidad de las ni&ntilde;as, las adolescentes y las mujeres, porque invisibiliza sus necesidades y distrae los prop&oacute;sitos esenciales de la educaci&oacute;n; por ello, ha fracasado como estrategia para elevar la conciencia en los gobiernos y en los organismos financieros y ha provocado el retraso y la negativa a modificar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que validan y perpet&uacute;an la discriminaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es obviamente cierto que los sistemas educativos deben cambiar sus fines y estrategias que no respondan a dignificar al ser humano (UNESCO, s.f.), pero tambi&eacute;n es cierto que muchos de los grandes problemas de la educaci&oacute;n no se encuentran en los sistemas escolares, sino en el entorno socioecon&oacute;mico esencialmente discriminatorio. Esta es una de las razones que revelan los fracasos de las reformas educativas, con las que de modo velado se espera que la educaci&oacute;n resuelva los problemas sociales y econ&oacute;micos que los pol&iacute;ticos no han querido resolver.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ret&oacute;rica a favor de los derechos de las ni&ntilde;as, los ni&ntilde;os y adolescentes no ha impedido que la educaci&oacute;n siga siendo una de las &uacute;ltimas prioridades en la consideraci&oacute;n presupuestaria y una de las &uacute;ltimas favorecidas en las pol&iacute;ticas estatales (World Economic Forum, 2005, p. 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El panorama que observamos sigue siendo desolador: 56% de la poblaci&oacute;n mundial en edad escolar a&uacute;n vive en pa&iacute;ses que no han logrado la equidad de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n primaria y en el caso de la educaci&oacute;n secundaria, la cifra se eleva a 87%, pues las desventajas de las y los adolescentes contin&uacute;an increment&aacute;ndose (UNESCO, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al concluir 2005, supimos que el objetivo de la paridad de g&eacute;nero que prev&eacute;n los objetivos de desarrollo del milenio fracas&oacute; en 94 pa&iacute;ses de los 149 de los que se dispone informaci&oacute;n: 86 pa&iacute;ses se encuentran en riesgo de no lograr la paridad de g&eacute;nero a&uacute;n para 2015; 76 ni siquiera han alcanzado la paridad de g&eacute;nero en la educaci&oacute;n primaria y las disparidades siguen sufri&eacute;ndolas las ni&ntilde;as y las adolescentes (UNESCO, 2006), entre ellas las j&oacute;venes con discapacidades y las ind&iacute;genas, que siguen siendo las m&aacute;s pobres de los pobres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todas maneras, la noci&oacute;n de paridad, que implica una simple cuantificaci&oacute;n de ni&ntilde;as y adolescentes matriculadas, no refleja el concepto sustantivo de igualdad de g&eacute;nero que considera la Declaraci&oacute;n de Beijing y su Plataforma de Acci&oacute;n de 1995 y, por lo tanto, tampoco es &uacute;til para valorar el avance en la calidad de la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que ciento veinte millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as siguen sin estar escolarizados&#45;as y al menos veintitr&eacute;s pa&iacute;ses corren el riesgo de no lograr la educaci&oacute;n primaria universal para 2015 (UNESCO, 2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sur de Asia, 23.5 millones de ni&ntilde;as no asisten a la escuela y en el centro y el oeste de &Aacute;frica pr&aacute;cticamente la mitad de las ni&ntilde;as son tambi&eacute;n excluidas (UNICEF, 2005, p. 4).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A este panorama deben sumarse diez millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el mundo &aacute;rabe que no est&aacute;n escolarizadas&#45;os, miles de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as discriminados en Europa, cientos de miles de estudiantes que sufren de la pobreza y la inequidad en Norte y Sudam&eacute;rica y 25% de las personas mayores de quince a&ntilde;os que son analfabetas en Centroam&eacute;rica, principalmente ni&ntilde;as y mujeres pobres, ind&iacute;genas y residentes de las zonas rurales (PNUD, 2003, p. 31).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el continente americano, muchos pa&iacute;ses han estado sometidos durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas a reformas pol&iacute;ticas e institucionales que buscan la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y la eliminaci&oacute;n de programas sociales y econ&oacute;micos, con grave impacto en la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esas reformas, buena parte de los estados latinoamericanos asumieron funciones apenas asistenciales y abandonaron las acciones garantistas de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, lo que ha provocado la contracci&oacute;n sustancial del financiamiento educativo y consecuentemente el agravamiento de las asimetr&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, por ejemplo, conviven m&aacute;s de cinco millones de personas mayores de quince a&ntilde;os de edad que no saben leer ni escribir (8.4% del total de la poblaci&oacute;n), en su mayor&iacute;a mujeres ind&iacute;genas y habitantes de las zonas rurales; la tasa de analfabetismo llega hasta 50% en ciertas zonas y un n&uacute;mero inestimable de analfabetismo funcional (Mu&ntilde;oz, s.f.a, p&aacute;rrafo 55).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En muchos casos, el presupuesto destinado a los ej&eacute;rcitos sigue creciendo en detrimento de la educaci&oacute;n y a este ritmo, considerando las proyecciones m&aacute;s optimistas, la meta de lograr la educaci&oacute;n primaria universal tomar&aacute; al menos diez a&ntilde;os m&aacute;s de lo esperado, pues en 2015 habr&aacute; todav&iacute;a cuarenta y siete millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no asistir&aacute;n a la escuela y cuarenta y siete pa&iacute;ses no cumplir&aacute;n el objetivo de escolarizaci&oacute;n universal hasta pr&aacute;cticamente mediados del pr&oacute;ximo siglo. En estos pa&iacute;ses, 75% de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os tienen madres que tampoco cuentan con educaci&oacute;n (PNUD, 2005, pp. 7&#45;49).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la b&uacute;squeda de oportunidades y alternativas deber&iacute;a facilitar una nueva lectura de los procesos de democratizaci&oacute;n en todos los &aacute;mbitos del quehacer p&uacute;blico, en los que las personas menores de edad sean incluidas en la toma de decisiones y en los mecanismos de rendici&oacute;n de cuentas de los adultos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo infantil dom&eacute;stico, el remunerado y el que se realiza en condiciones de cuasiesclavitud, siguen siendo causas principales de explotaci&oacute;n y violencia y uno de los factores que con mayor perversidad han apartado de la escuela a 250 millones de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, casi una cuarta parte de los cuales ni siquiera han cumplido los diez a&ntilde;os de edad (<a href="http://www.hrea.org/conversations/child-labour.php" target="_blank">http://www.hrea.org/conversations/child&#45;labour.php</a> ).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se estima informalmente que en M&eacute;xico existen 3.1 millones de jornaleros/ as, un mill&oacute;n de los cuales son personas menores de dieciocho a&ntilde;os, v&iacute;ctimas del trabajo infantil agr&iacute;cola y urbano, que en su mayor&iacute;a no reciben ninguna atenci&oacute;n educativa del gobierno. Para tener idea de la dimensi&oacute;n del problema, hay que decir que 70% del rezago educativo lo aportan las familias jornaleras, que, adem&aacute;s, se caracterizan porque las madres y padres de familia son analfabetas totales o funcionales, o bien, se encuentran con un gran rezago educativo (Mu&ntilde;oz, s.f.a, p&aacute;rrafos 82&#45;83).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El matrimonio, embarazo y maternidad de las adolescentes constituye una amenaza directa contra sus oportunidades educativas, que se agravan ante la ausencia de programas de educaci&oacute;n para la sexualidad, que han recrudecido la pandemia del VIH/sida e impiden la construcci&oacute;n de una masculinidad sensible, responsable y feliz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La protecci&oacute;n de las ni&ntilde;as y las adolescentes contra las causas de exclusi&oacute;n relacionadas con la sexualidad y la violencia de g&eacute;nero en la escuela no s&oacute;lo constituye una exigencia mundial de primer orden, sino que implica y compromete a todo el dispositivo educativo, desde la producci&oacute;n de libros de texto y la construcci&oacute;n de instalaciones sanitarias, hasta la formaci&oacute;n, contrataci&oacute;n, sensibilizaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n de docentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este reto para los a&ntilde;os venideros debe sumarse a las muy conocidas formas de exclusi&oacute;n de las personas con discapacidad, de los grupos migrantes, de los y las privadas de libertad, de las poblaciones ind&iacute;genas, las minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales, sin dejar de nombrar a las personas que son brutalmente alejadas de la escuela a causa de los conflictos b&eacute;licos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se estima que al menos la mitad de los ciento veinte millones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que no reciben educaci&oacute;n, se encuentran en pa&iacute;ses que sufren situaciones de conflicto o que los han sufrido recientemente. De los 3.6 millones de personas muertas en las guerras desde 1990, casi la mitad fueron ni&ntilde;os y ni&ntilde;as (UNICEF, 2004, p. 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Calidad, contenido y diversidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos demostrado reiteradamente que el acceso escolar, por s&iacute; solo, no representa una garant&iacute;a y que la necesidad de impulsar la educaci&oacute;n de calidad, basada en el aprendizaje y en la vivencia de los derechos humanos, es requisito para desarrollar una resistencia eficiente contra todas las formas de exclusi&oacute;n y discriminaci&oacute;n (Mu&ntilde;oz, s.f.b, p&aacute;rrafos 8&#45;9), pues los estereotipos de g&eacute;nero, las amenazas a la seguridad emocional de los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y los <i>curricula</i> insensibles a la diversidad conspiran directamente contra la realizaci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n (Plan de acci&oacute;n de la primera fase, 2005&#45;2007, del Programa Mundial de Educaci&oacute;n en Derechos Humanos, p&aacute;rrafo 13).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La resistencia a que la educaci&oacute;n funcione seg&uacute;n sus prop&oacute;sitos fundamentales resulta en la negaci&oacute;n de un aprendizaje significativo, pues el conocimiento que no se construya en el desarrollo de una personalidad respetuosa de los derechos humanos es un conocimiento de baja calidad. Consecuentemente, la &uacute;nica educaci&oacute;n pertinente y adecuada es aquella que se base, realice y profundice los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La calidad, entonces, no se reduce a un criterio de eficiencia cuantificable, sino que abarca la profundidad del compromiso humano hacia el presente y el futuro de todas las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho a la educaci&oacute;n constituye una responsabilidad colectiva que implica el respeto hacia las particularidades de cada persona; es la praxis de la diversidad, en la medida en que el aprendizaje supone el reconocimiento y el respeto del otro y la otra y, por lo tanto, de la posibilidad del consenso, la aceptaci&oacute;n del disenso y del di&aacute;logo respetuoso dirigido a la convivencia pac&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si esperamos sistemas educativos que potencien las pr&aacute;cticas interculturales, estaremos en la obligaci&oacute;n de reflexionar sobre la resignificaci&oacute;n del Estado, porque la articulaci&oacute;n de los procesos de democratizaci&oacute;n aparece hoy como el principal desaf&iacute;o de la transformaci&oacute;n del sector p&uacute;blico y del educativo en especial (en t&eacute;rminos similares, Krawczyk y Vieira, 2003, p. 116).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese nuevo car&aacute;cter de las relaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y territoriales parece ir sustituyendo el referente nacional por el regional o mundial (una tesis parecida se encuentra en V&eacute;lez, s.f.), motivo por el cual el prop&oacute;sito de fomentar el respeto de las civilizaciones distintas de la del estudiante (art&iacute;culo 29, inciso c, de la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o y la Ni&ntilde;a) sugiere que la cuesti&oacute;n de la interculturalidad deber&iacute;a incorporarse, de pleno derecho, en todos los sistemas educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de construir ciudadan&iacute;as activas, inclusivas, responsables y aut&oacute;nomas debe levantarse tambi&eacute;n sobre la base de las culturas, las lenguas, las tradiciones aut&oacute;ctonas y el derecho consuetudinario, tanto como de la deconstrucci&oacute;n e interpretaci&oacute;n de los derechos humanos. Actualmente, habitan cuarenta millones de ind&iacute;genas latinoamericanos&#45;as que hablan quinientas lenguas diferentes y una incalculable cantidad de dialectos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa interacci&oacute;n en el &aacute;mbito de las autonom&iacute;as de los pueblos y las personas construye un aprendizaje riqu&iacute;simo y alienta el fortalecimiento de capacidades y oportunidades, pues a mayor trayectoria de experiencias educativas end&oacute;genas, aparece una mejor y m&aacute;s amplia preparaci&oacute;n de los recursos destinados a la educaci&oacute;n (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2003, p. 173).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas tendencias internacionales defienden una concepci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n basado en est&aacute;ndares pedag&oacute;gicos que proponen un sistema educativo uniformado y racionalista. Esos est&aacute;ndares podr&iacute;an tener alguna importancia, pero tambi&eacute;n suponen relaciones formales, conceptuales y ling&uuml;&iacute;sticas que reflejan un modelo patriarcalista, que se disfraza de cohesi&oacute;n social y termina siendo expulsor y discriminatorio; por ejemplo, en las poblaciones ind&iacute;genas mexicanas ni el uno por ciento que ingresa en primaria logra entrar a la universidad (a diferencia del 17% de la poblaci&oacute;n nacional), motivo por el cual las exclusiones de las oportunidades educativas en M&eacute;xico tienen destinatarios muy precisos, que se pueden resumir en una frase: las poblaciones pobres reciben una educaci&oacute;n empobrecida (Mu&ntilde;oz, s.f.a, p&aacute;rrafos 66&#45;78).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su propia esencia, ese modelo teme a su pronosticada defenestraci&oacute;n y quiz&aacute; por eso insiste en sujetar todos los procesos de socializaci&oacute;n bajo una misma escala y una misma medici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La homogeneidad es una empresa imposible en la educaci&oacute;n, puesto que el prurito del Estado&#45;naci&oacute;n es incompatible con la interculturalidad. La presi&oacute;n dirigida hacia la consolidaci&oacute;n de un &uacute;nico idioma para los pueblos ind&iacute;genas, por ejemplo, es una muestra de esa intolerancia que ha potenciado el patriarcalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pretensi&oacute;n de eliminar en nuestros&#45;as j&oacute;venes sus lenguajes propios y su expresividad peculiar, tambi&eacute;n es una forma de violencia contra ellos y ellas que nada tiene que ver con el requerimiento de l&iacute;mites en su formaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho a la educaci&oacute;n de cada pueblo parte de la necesidad de mantener y expresar un sentido de pertenencia y de proveniencia esencial, que involucra otro sentido de resistencia enmarcado en el derecho a la autonom&iacute;a cultural, social y pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, ese derecho a la educaci&oacute;n supone la necesidad de desarrollar formas que garanticen el enriquecimiento de modalidades educativas basadas en las propias realidades y aspiraciones de los pueblos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el nuevo concepto de la educaci&oacute;n en la interculturalidad es altamente reactivo para los sistemas convencionales, que le temen como al vac&iacute;o, pues desborda el planteamiento mec&aacute;nico de su pedagog&iacute;a para las demandas del mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el modelo predominante de los sistemas educativos tradicionales, el aprendizaje se considera un <i>producto,</i> as&iacute; como la naturaleza se convierte en bien objeto del comercio. Los mismos sistemas de protecci&oacute;n de los derechos humanos han sucumbido algunas veces a esa tendencia y rechazan la supremac&iacute;a de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales, a los cuales se ha atribuido formalmente un car&aacute;cter "program&aacute;tico" o "progresivo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El imperativo "program&aacute;tico" de los derechos econ&oacute;micos, sociales y culturales es motivado por una racionalidad que produce desigualdad, porque se centra en un concepto de Estado que se nutre de la disfuncionalidad operativa derivada de la mala distribuci&oacute;n de la riqueza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la pr&aacute;ctica, entonces, el car&aacute;cter progresivo de estos derechos humanos ha significado una autorizaci&oacute;n para que los Estados los violen. En la educaci&oacute;n, hemos experimentado m&aacute;s bien una regresividad aguda, no s&oacute;lo porque siguen sin asistir a la escuela millones de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes, sino tambi&eacute;n porque los contenidos de la educaci&oacute;n en muchos casos atienden m&aacute;s a las necesidades de los empleadores que a las aspiraciones leg&iacute;timas de las personas y bloquean, as&iacute;, la construcci&oacute;n de los aprendizajes, con las consecuencias que hemos advertido a lo largo de la exposici&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La extensi&oacute;n de la memoria</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debo decir, sin embargo, que ninguna de esas aspiraciones constituye voces nuevas en la historia, porque el mundo ha crecido con esas ra&iacute;ces y la esperanza tambi&eacute;n aprendi&oacute; a obtener sus frutos desde la infancia de la humanidad. El car&aacute;cter hist&oacute;rico de los derechos humanos tiene como base una pulsi&oacute;n vital que dif&iacute;cilmente se puede detener y que est&aacute; presente en toda ecolog&iacute;a, en todo cuerpo y movimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada sue&ntilde;o y cada lucha abren surcos. De la misma forma, cada norma del derecho en los viejos anaqueles de la ONU trata de la memoria viva de los pueblos, las personas, las ni&ntilde;as, las abuelas que vivieron levantando su palabra en contra de la opresi&oacute;n y la muerte. Hasta aqu&iacute; llegan esas voces. Desde aqu&iacute; florece el aprendizaje que dejaron las penurias. Ahora nos toca dar sentido a esa memoria para que no haya m&aacute;s desigualdad; nunca m&aacute;s puertas cerradas; nunca m&aacute;s aulas vac&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si a pesar de todo nada pasa, ser&aacute; tiempo de empezar de nuevo y mirar lo que hemos hecho con el m&aacute;s simple de los derechos y la m&aacute;s ardua de las conquistas, que es vivir y crecer con los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arenas, G. (1999). <i>La cara oculta de la escuela.</i> Espa&ntilde;a: Centro de Publicaciones de la Universidad de M&aacute;laga, col. Estudios y Ensayos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598891&pid=S1665-109X201400010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Assmannn, H. (2002). <i>Placer y ternura en la educaci&oacute;n. Hacia una sociedad aprendiente.</i> Madrid: Narcea.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598893&pid=S1665-109X201400010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bol&iacute;var, A. (2004, enero&#45;marzo). Ciudadan&iacute;a y escuela p&uacute;blica en el contexto de diversidad cultural. <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa, 9</i> (20).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598895&pid=S1665-109X201400010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu, P. (1999). <i>La domination masculine.</i> Par&iacute;s: Editions du Seuil.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598897&pid=S1665-109X201400010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ghaida, D. &amp; Klase, S. (2004, mayo). <i>The economic and human development costs of missing the Millennium Development Goal on Gender Equity.</i> World Bank.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598899&pid=S1665-109X201400010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Greig, A. et al. (2000, mayo). <i>Men, masculinities: Development: broadening our work</i> <i>towards gender equality.</i> UNDP. Gender in Development, serie Monograf&iacute;as n&uacute;m. 10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598901&pid=S1665-109X201400010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herrera, J. (2005). <i>De habitaciones propias y otros espacios negados. Una teor&iacute;a cr&iacute;tica de las opresiones patriarcales.</i> Bilbao, Espa&ntilde;a: Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598903&pid=S1665-109X201400010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2003). <i>Campa&ntilde;a educativa sobre derechos humanos y derechos ind&iacute;genas.</i> San Jos&eacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598905&pid=S1665-109X201400010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INSTRAW (2005). <i>Human Rights of Women: New Challenges. Beijing at 10: Putting policy into practice.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598907&pid=S1665-109X201400010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krawczyk, N. y Vieira, V. (2003). Estudos comparados nas an&aacute;lises sobre pol&iacute;tica educacional da Am&eacute;rica Latina. En <i>Am&eacute;rica Latina: Estado e reformas numa perspectiva comparada</i> (p. 116). Sao Paulo: Cortez Editora.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598909&pid=S1665-109X201400010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Krishnamurti, J. (1941). <i>Notas aut&eacute;nticas de las conferencias y discusiones en Ojia y Sarobia 1940.</i> M&eacute;xico: The Star Publishing Trust.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598911&pid=S1665-109X201400010000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lagarde, M. (2001). <i>Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas.</i> M&eacute;xico: UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598913&pid=S1665-109X201400010000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leahey, T. y Harris, R. (1998). <i>Aprendizaje y cognici&oacute;n.</i> Madrid: Prentice Hall.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598915&pid=S1665-109X201400010000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Doux, J. (1999). <i>El cerebro emocional.</i> Barcelona: Ariel/Planeta.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598917&pid=S1665-109X201400010000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maturana, H. y P&oacute;rksen, B. (2004). <i>Del ser al hacer. Los or&iacute;genes de la biolog&iacute;a del conocer.</i> Santiago de Chile: J.C. S&aacute;ez Editor.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598919&pid=S1665-109X201400010000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maturana, H. y Varela, F. (1998). <i>El &aacute;rbol del conocimiento.</i> Santiago de Chile: Editorial Universitaria.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598921&pid=S1665-109X201400010000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Matz, P. (2002). Costs <i>and benefits of education to replace child labour.</i> ILO. International Programme on the Elimination of Child Labor (IPEC).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598923&pid=S1665-109X201400010000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Millennium Project. Task Force Education (s.f.). <i>Toward universal primary education: investments, incentives and institutions.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598925&pid=S1665-109X201400010000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz, V. (s.f.a). <i>Informe del Relator Especial sobre el Derecho a la Educaci&oacute;n. Misi&oacute;n a M&eacute;xico.</i> A/HRC/14/25/Add.4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598927&pid=S1665-109X201400010000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mu&ntilde;oz, V. (s.f.b) <i>Informe del Relator Especial sobre el Derecho a la Educaci&oacute;n.</i> E/ CN.4/2005/50.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598929&pid=S1665-109X201400010000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peoples Movement for Human Rights Learning (PDHRE) (s.f.). <i>Transforming the patriarchal order into a human rights system toward economic and social justice for all.</i> Nueva York (<a href="http://www.pdhre.org" target="_blank">www.pdhre.org</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598931&pid=S1665-109X201400010000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PNUD (2003). <i>Segundo Informe sobre Desarrollo Humano en Centroam&eacute;rica y Panam&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598933&pid=S1665-109X201400010000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;(2005). <i>Informe sobre desarrollo humano 2005: La cooperaci&oacute;n internacional</i> <i>ante una encrucijada: ayuda al desarrollo, comercio y seguridad en un mundo desigual.</i> Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598935&pid=S1665-109X201400010000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNESCO (s.f.). Asia and Pacific Regional Bureau for Education on behalf of the Sub&#45;regional EFA Forum for East and Southeast Asia and the UN Thematic Working Group on EFA. <i>Guidelines for Preparing Gender Responsive EFA Plans.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598937&pid=S1665-109X201400010000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNICEF (2004). <i>Estado mundial de la Infancia. 2005. La infancia amenazada.</i> Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598939&pid=S1665-109X201400010000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNESCO&#45;Institute for Statistics (2005). <i>Global education digest,</i> Montreal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598941&pid=S1665-109X201400010000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNESCO (2006). <i>Global Monitoring Report</i> (EFA).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598943&pid=S1665-109X201400010000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNICEF (2005, abril). <i>Progress for children. A report card on gender parity and primary education.</i> n&uacute;m. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598945&pid=S1665-109X201400010000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">V&eacute;lez, C. (s.f.). <i>La libertad de ense&ntilde;anza en un contexto intercultural, su dialogicidad y sus retos en la globalidad.</i> Recuperado de <a href="http://www.genesis.amigomed.edu.co" target="_blank">www.genesis.amigomed.edu.co</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598947&pid=S1665-109X201400010000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">World Economic Forum (2005). <i>Women's Empowerment: Measuring the Global Gender Gap.</i> Geneva.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9598948&pid=S1665-109X201400010000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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