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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>''Vivir para Vivir...'': transformando ''Las voces del aula''</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b> Mart&iacute;n L&oacute;pez Calva</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Libro: <i>Las voces del aula. Conversar en la escuela</i>, de A. C. P&eacute;rez Fragoso y M. Bazdresch, M&eacute;xico Ed. SM, colecci&oacute;n ''Somos Maestros''. Convivencia escolar, 2010.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctor en Educaci&oacute;n. Coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educaci&oacute;n en la UIA&#150;Puebla.Realiza investigaci&oacute;n sobre sujetos y procesos educativos (filosof&iacute;a de la educaci&oacute;n, educaci&oacute;n y humanizaci&oacute;n, educaci&oacute;n y valores).</i>    <br> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Vivir para vivir    <br>   S&oacute;lo vale la pena vivir para vivir    <br>   J. M. Serrat</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuando</i> el llamado profundo, la verdadera vocaci&oacute;n humana es vivir para vivir, se vive hoy en d&iacute;a, se ha vivido mucho tiempo, muchos sujetos humanos se han tenido y se tienen que conformar con vivir para sobrevivir. Las condiciones socioecon&oacute;micas, las desigualdades ancestrales, el abuso y la explotaci&oacute;n siguen hoy poniendo al ser humano en condiciones que le impiden cumplir con este deseo fundamental: el de vivir para vivir, que significa vivir para la realizaci&oacute;n; vivir para gozar la vida; vivir para dar vida y ayudar a que otros tengan verdadera vida humana; es decir, ''vivir para convivir y convivir para vivir''.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, estas condiciones estructurales que impiden a tantas personas cumplir con la vocaci&oacute;n humana fundamental de ''vivir para convivir y convivir para vivir'', porque se arraigan e institucionalizan generando que todo el sistema social funcione para que se viva para sobrevivir y se conviva para sobrevivir, tienen su m&aacute;ximo impacto negativo, deshumanizante cuando se convierten en cultura. Es entonces cuando no solamente los individuos viven para sobrevivir y el sistema social se organiza para que todos vivan para sobrevivir, para que la convivencia sea en funci&oacute;n de la mera supervivencia, sino que este estado existencial individual y colectivo se empieza a mirar como ''lo natural'', ''lo l&oacute;gico'', ''lo &uacute;nico posible'' y hasta como ''lo deseable''..., y llega el momento en que tambi&eacute;n se instituye a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n formal e informal: los padres y madres educan a sus hijos para aspirar a la supervivencia, para convivir en funci&oacute;n de una guerra por sobrevivir que hay que ganar d&iacute;a a d&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las escuelas reciben, reproducen y refuerzan este tipo de educaci&oacute;n porque no tienen herramientas para contrarrestar esta fuerza cultural externa, pero tambi&eacute;n porque en el fondo nacen de ella. La escuela nace de esta forma de vivir y convivir distorsionada que se orienta hacia la reproducci&oacute;n y el reforzamiento del ''vivir para sobrevivir''.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien afirma Edgar Morin,''...el individuo no vive para sobrevivir. Sobrevive para vivir. Es decir, que vive para vivir. &iquest;Qu&eacute; significa vivir para vivir? Vivir para gozar la plenitud de la vida. Vivir para realizarse'' (2003, p. 177). Esto nos lleva a preguntarnos si es impermeable, irrompible este c&iacute;rculo vicioso en el que la sociedad ense&ntilde;a a convivir para sobrevivir y crea escuelas que transmiten a las futuras generaciones sin futuro esta perspectiva de vida truncada que mira a la supervivencia y las escuelas y, a su vez,crean a esta sociedad distorsionada que las produce en un eterno retorno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Las voces del aula. Conversar en la escuela</i> nos muestra lo contrario, porque nace desde la sencilla, pero muy ambiciosa y profunda convicci&oacute;n de que s&iacute; es viable romper esta din&aacute;mica aberrante y deshumanizadora mediante una f&oacute;rmula aparentemente simple: la de aprender a conversar en la escuela, o mejor dicho, la de reaprender a conversar de manera que podamos establecer una aut&eacute;ntica convivencia orientada hacia el vivir y no hacia el mero sobrevivir; una ''conversaci&oacute;n exploratoria o dial&oacute;gica'' que predomine por encima de las conversaciones ''acumulativas'' individuales y de las conversaciones ''de disputa o de poder''.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL MUNDO HUMANO Y LA MEDIACI&Oacute;N DE LA SIGNIFICACI&Oacute;N</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Ni los vientos son cuatro,    <br>   ni siete los colores,    <br>   y los zarzales crecen    <br>   junto con las flores...    <br>   y el sol s&oacute;lo es el sol si brilla en ti.    <br>   La lluvia s&oacute;lo lluvia si te moja al caer.    <br> J.M. Serrat</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida es que los seres humanos coexistimos y compartimos de hecho espacios y tiempos cotidianos ''mediados por la significaci&oacute;n''; es decir, espacios y tiempos a los que vamos dando sentido a partir de lo que nos es dado o recibimos como <i>imprinting cultural </i>(Morin, 2003) desde el exterior por el lugar y la &eacute;poca en que nos toca estar en el mundo y tambi&eacute;n a partir de lo que construimos y ''negociamos'' con los otros que nos son pr&oacute;ximos f&iacute;sica, intelectual, emocional o culturalmente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo vivido pasa por el filtro de nuestras significaciones individuales y sociales nos demos cuenta de ello, o no. La realidad no se nos presenta mediante la mera percepci&oacute;n ni tampoco a trav&eacute;s de la comprensi&oacute;n de lo que percibimos, sino despu&eacute;s de un proceso complejo y arduo de reflexi&oacute;n cr&iacute;tica personal&#150;colectiva&#150;personal que est&aacute; siempre filtrada por la significaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mundo mediado por la significaci&oacute;n ocurre la vida social y, por supuesto, el aprendizaje y la experiencia escolar, puesto que la sociedad es un producto&#150;productor de la interacci&oacute;n entre sujetos humanos y esta interacci&oacute;n es siempre un intercambio de significados que se realiza a trav&eacute;s de distintos veh&iacute;culos o ''soportes''. Lonergan menciona que los principales soportes de la significaci&oacute;n son la intersubjetividad humana, el arte, los s&iacute;mbolos, el lenguaje y ''las vidas y hechos de las personas'' (1988, p. 61).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En<i> Las voces del aula</i> se destaca uno de estos soportes fundamentales de la significaci&oacute;n, que es el lenguaje, y se sostiene que el paso de la coexistencia en la escuela que ense&ntilde;a cosas para sobrevivir hacia la convivencia escolar que educa a ''vivir para vivir'' y a ''convivir para vivir'' se produce a partir del cambio en el lenguaje usado en las aulas, en las oficinas y en el patio de recreo de las escuelas para interactuar. Por ello, a trav&eacute;s de muy claros, sencillos y ricos ejemplos de registros de conversaciones en el aula &#150;registros contrastantes, porque muestran docentes, directores y alumnos que hacen preguntas genuinas y usan lenguaje ''conversacional'' y ''dial&oacute;gico'' y otros que hacen preguntas inaut&eacute;nticas y usan lenguaje ''de poder'' e imposici&oacute;n&#150;, los autores invitan a los docentes a ''tener cuidado'' en el lenguaje y les ofrecen algunas herramientas para ir generando uno nuevo que realmente construya conversaci&oacute;n para la convivencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No estar&iacute;a de m&aacute;s&#150;y creo que queda un campo f&eacute;rtil de investigaci&oacute;n en esta l&iacute;nea&#150; que se analizaran tambi&eacute;n los dem&aacute;s soportes de significaci&oacute;n que predominan en la escuela: &iquest;c&oacute;mo es el clima intersubjetivo en el que se da la convivencia? &iquest;Cu&aacute;les son los s&iacute;mbolos que siguen predominando en la cultura escolar y qu&eacute; tipo de conversaci&oacute;n generan? &iquest;Cu&aacute;l es la presencia y el tipo de arte que se presenta en la escuela y c&oacute;mo ayuda u obstruye la conversaci&oacute;n dial&oacute;gica? &iquest;C&oacute;mo son las ''vidas y los hechos de las personas'' que est&aacute;n en la escuela cotidianamente, qu&eacute; significados comunican? &iquest;C&oacute;mo ayudan o impiden una aut&eacute;ntica convivencia para vivir todos estos soportes de la significaci&oacute;n que est&aacute;n all&iacute;, de manera permanente y casi invisible por su repetici&oacute;n en el d&iacute;a a d&iacute;a de la educaci&oacute;n de las nuevas generaciones de mexicanos?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DEL COEXISTIR AL CONVIVIR: ALGO QUE SE EDUCA....</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">    <br>   <i>Y hacer tuyo el camino,    <br>   que tuyas son las botas.    <br>   Que una sonrisa pueda    <br>   dar a luz tu boca.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   J.M. Serrat</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La coexistencia es algo natural, espont&aacute;neo, ''inevitable'' en el caso de los humanos. Coexistir es la manera de vivir humana que corresponde a la propia naturaleza biol&oacute;gica, psicol&oacute;gica, social, cultural y espiritual de los ''Homo sapiens&#150;demens'' (Morin, 2003). Como afirma Lonergan: ''Antes del nosotros que resulta del mutuo amorentre un &lsquo;yo&rsquo; y un &lsquo;t&uacute;&rsquo;, se da un nosotros originarioque precede a la distinci&oacute;n de los sujetos y que persiste cuando ella se olvida. Ese nosotros previo es vitaly funcional &#91;...&#93; es como si nosotros fu&eacute;ramos miembrosunos de otros antes de distinguirnos unos de otros''(1988, p. 61).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desaf&iacute;o humano consiste en el tr&aacute;nsito permanentemente inacabado e imperfecto desde esta coexistencia natural hacia la convivencia cultural; es decir, desde el simple ''compartir un espacio y un tiempo'' con fines de ''supervivencia'' (vivir para sobrevivir, convivir para sobrevivir) hacia el conversar para compartir y construir juntos (vivir para vivir, convivir para vivir). Este tr&aacute;nsito no se produce con espontaneidad, sino que tiene que aprenderse. La convivencia se educa y &eacute;ste es otro gran supuesto del libro que comentamos: la convivencia se educa y es necesario educarla; es imprescindible educarla; es improrrogable educarla si queremos salir de este camino sin sentido sembrado de violencia, desigualdad y abuso en el que hoy nos encontramos en este y en muchos pa&iacute;ses del mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Educar para la convivencia; educar la convivencia implica romper con las inercias contextuales y aprovechar todos los espacios &#150;no s&oacute;lo el del aula, que es el ''terreno del docente'', sino tambi&eacute;n el patio de recreo, que es el ''terreno de los alumnos&#150;persona en la escuela...'', el lugar donde ''ellos ponen las reglas &#91;...&#93; y establecen formas de interactuar con las otras personas...'' (p. 73)&#150; para crear nuevos contextos de conversaci&oacute;n para la convivencia, porque ''...las conversaciones crean su propio contexto &#91;...&#93; y configuran un cierto lenguaje...'', de manera que es posible y necesario recrear los contextos escolares y,con un cambio en el lenguaje, generar conversaci&oacute;n aut&eacute;ntica que pueda promover en los alumnos el aprendizaje de las formas de caminar desde la coexistencia natural hacia la convivencia construida en com&uacute;n; desde un conglomerado de personas hacia un grupo&#150;comunidad de significados; desde la proximidad y la ''propincuidad'' hacia la afinidad; desde el nosotros originario hacia el nosotros libremente creado y responsablemente cuidado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es una tarea que implica a todos los sujetos de la educaci&oacute;n de manera personal e intransferible: es una responsabilidad de cada uno de los que participan en el proceso educativo: desde el docente hasta el alumno, pasando por el director y los padres de familia y la comunidad que circunda la escuela.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL LENGUAJE Y LA CONVERSACI&Oacute;N: PARA EDUCARNOS EN EL CONVIVIR</b></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Te dejan sus herencias,    <br>   te marcan un sendero,    <br>   te dicen lo que es malo    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   y lo que es bueno, pero...    <br>   J.M. Serrat</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; estructurado como un recorrido que va desde la constataci&oacute;n de que en la escuela se conversa, pasando por el an&aacute;lisis que postula que el tipo de conversaci&oacute;n que se vive en la escuela va a construir una clase diferente de convivencia hasta llegar a abordar elementos te&oacute;rico&#150;conceptuales que permiten al docente&#150; lector comprender lo que es la conversaci&oacute;n y convivencia y caer en la cuenta de la necesidad de transformar el lenguaje usado en el aula para regenerar el tipo de conversaci&oacute;n y, por ende, de convivencia en la escuela. Todo lo anterior est&aacute;, como ya se dijo, ilustrado con registros de conversaciones en el aula y en el patio de recreo, testimonios de directores y padres de familia que van ejemplificando lo que desde el abordaje te&oacute;rico se va presentando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este camino de reflexi&oacute;n e invitaci&oacute;n a la transformaci&oacute;n se muestra de manera fehaciente c&oacute;mo el lenguaje imperativo y la conversaci&oacute;n de poder &#150;que parte de una relaci&oacute;n vertical maestro&#150;alumno y de la idea de que el saber es pose&iacute;do ya por el docente y tiene que ser absorbido por el educando&#150;son precisamente las herramientas tradicionales de una escuela que ha convertido en cultura el convivir para sobrevivir y asume que ense&ntilde;a ''lo que es malo y lo que es bueno'', ''lo que es correcto o falso'', sin que el educando aporte nada ni participe en absoluto en el proceso de ense&ntilde;anza&#150;aprendizaje.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">''El lenguaje no solamente moldea la consciencia que va desarrollando, sino que estructura tambi&eacute;n el mundo que rodea al sujeto'' (Lonergan, 1988, p. 74) y un lenguaje imperativo e impositivo moldea sujetos que imponen o que obedecen ciegamente y estructura un mundo basado en relaciones e instituciones que aplastan al ser humano en lugar de promover su desarrollo genuino.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, ''las herencias'' que deja la escuela y que se ven reflejadas en la sociedad de supervivencia que hoy tenemos, porque la escuela se ha mostrado incapaz de romper ese c&iacute;rculo vicioso de la sociedad que la produce; porque no se ha empe&ntilde;ado en ser modelo y en modelar otro tipo de convivencia posible en el que el educando reaprenda su modo de entender y ejercitar la convivencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tan de moda ''violencia escolar'', el <i>bullying</i>, el ''acoso'' de los estudiantes a otros estudiantes y aun a docentes, no es m&aacute;s que el resultado de este ''pecado de omisi&oacute;n'' de la escuela, que se conforma con reproducir los tipos de lenguaje ''de poder y de imposici&oacute;n'' que predominan en el exterior, y resalta el control m&aacute;s que la educaci&oacute;n; la ense&ntilde;anza t&eacute;cnico&#150;instrumental m&aacute;s que el aprender a vivir juntos o a ser humanos. Especialmente llamativo resulta el apartado dedicado al recreo,que muestra c&oacute;mo en ese espacio en donde el alumno pone las reglas, se reproduce a escala micro el esquema de relaci&oacute;n de poder, discriminaci&oacute;n, intolerancia y violencia f&iacute;sica o simb&oacute;lica, que son propios de la sociedad de la convivencia para la supervivencia de la que vienen los estudiantes y a la que van a regresar sin haber reaprendido formas de conversaci&oacute;n y convivencia para el vivir humanamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el libro invita y desaf&iacute;a a los docentes a transformar este modelo pasivo de reproducci&oacute;n de la convivencia para la supervivencia con la construcci&oacute;n cotidiana de una convivencia activa en la escuela &#150;empezando en el aula, pero trascendi&eacute;ndola&#150;, que es la &uacute;nica manera en que puede darse este reaprendizaje urgente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como afirma Morin (2003, p. 185):''La sociedad se autorregenera y se autoperpet&uacute;a a la vez:&#150;v&iacute;a las interacciones entre individuos y entre individuos y sociedad...''. Por ello, es necesario que los educadores se empe&ntilde;en, nos empe&ntilde;emos en educar en la conversaci&oacute;n aut&eacute;ntica para generar una convivencia aut&eacute;ntica que busque aportar elementos para la autorregeneraci&oacute;n social tan urgente en este cambio de &eacute;poca que no acaba de encontrar el rumbo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este no ser&aacute; un camino f&aacute;cil, porque si bien, como afirman los autores, ''...Al formarse los grupos aparece la proximidad y la afinidad...''(p. 91); por la complejidad humana y la dificultad que implica la construcci&oacute;n de comunidad, es evidente que tambi&eacute;n aparecer&aacute;n el ego&iacute;smo y el conflicto. Por ello, los autores presentan en la &uacute;ltima secci&oacute;n una serie muy rica y pertinente de sugerencias y herramientas &#150;desde estrategias personales ''naturales'' hasta t&eacute;cnicas de trabajo grupal o colaborativo&#150; para poder practicar la conversaci&oacute;n y la convivencia como tarea cotidiana que se tiene que ir aprendiendo y ejercitando por parte de los educadores.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas herramientas est&aacute;n centradas en generar ''actividad productiva conjunta'' (APC) (p. 86) tanto en el &aacute;mbito&aacute;ulico como institucional, porque, como bien se apunta en esta secci&oacute;n y est&aacute; presente en toda la obra, la transformaci&oacute;n del lenguaje para generar otro tipo de conversaci&oacute;n en la escuela que promueva la construcci&oacute;n de un convivir para vivir no es s&oacute;lo una tarea individual, sino que implica, necesariamente, una transformaci&oacute;n institucional que pasa, incluso, por la revisi&oacute;n y cambio de las normas y reglamentos escolares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>''CONVERSAR EN LA ESCUELA": INVITACI&Oacute;N E IMPERATIVO MORAL</b>    <br>   </font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Abr&aacute;zate a los vientos    <br>   y cabalga los montes    <br>   que no acabe el paisaje    <br>   con el horizonte.    <br>   J.M. Serrat</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">''Que el paisaje'' actual de violencia, imposici&oacute;n, intolerancia e indiferencia en el que se produce la convivencia social no ''acabe con el horizonte'' en el que sabemos&#150; porque somos humanos y sentimos ese llamado a ''vivir para vivir'', a ''convivir para vivir''&#150; que otro tipo de convivencia es posible porque otro tipo de sociedad es necesaria. Que el estado actual de las cosas no opaque la esperanza, motor del quehacer educativo hacia la humanizaci&oacute;n. Esta es finalmente la invitaci&oacute;n del libro.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Las voces del aula </i>es, entonces, una invitaci&oacute;n a ''cabalgar los montes'' de la vida cotidiana en las escuelas (y universidades) tratando de regenerar los contextos comunicativos para producir conversaci&oacute;n que promueva la convivencia aut&eacute;ntica, la que nos lleva a compartir experiencias, saberes, significados y valores; la que nos hace posible la construcci&oacute;n, aunque sea imperfecta, de comunidad humana.Es tambi&eacute;n, al mismo tiempo, un imperativo moral, porque los educadores no pueden, no podemos, seguir dando la vuelta a esta tarea urgente si en realidad nos asumimos como ''profesionales de la esperanza'', porque las escuelas no pueden seguir pretendiendo que su &uacute;nica tarea es la ense&ntilde;anza de contenidos cada vez menos significativos precisamente porque no ayudan a ''vivir para vivir'' y a ''convivir para vivir'' en un contexto como el actual, en donde cada d&iacute;a se sale de casa sin saber con certeza si se va a volver.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n tiene hoy el imperativo moral de educar para la convivencia, porque es cierto, hoy m&aacute;s que nunca, que ''...S&oacute;lo vale la pena vivir para vivir...''.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lonergan, B. (1988). <i>M&eacute;todo en teolog&iacute;a</i>. Salamanca:ed. S&iacute;gueme.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9584755&pid=S1665-109X201100020001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morin, E. (2003). <i>El m&eacute;todo V. La humanidad de la humanidad. La identidad humana.</i> Madrid: Ediciones C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9584757&pid=S1665-109X201100020001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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