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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación de los aprendizajes vista desde los profesores efectivos que enseñan psicología]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This article presents the results of the interviews to 25 psychology professors -who teach theory and practice- regarding how they consider the assessments of learning. They were selected because students graded them as good teachers. The following results are a sample of a broader study with the purpose of determining their educational views i.e. how do they define education, its aims, learning and evaluation? The article uses these evaluation views to challenge the current trends that focus on accreditation and certifying knowledge.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Tambi&eacute;n en Sin&eacute;ctica</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La evaluaci&oacute;n de los aprendizajes vista desde los profesores efectivos que ense&ntilde;an psicolog&iacute;a</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Carlos Guzm&aacute;n*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor del Departamento de Psicolog&iacute;a Educativa de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UNAM.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de entrevistas, se investig&oacute; en profundidad la manera como conciben la evaluaci&oacute;n del aprendizaje 25 profesores de psicolog&iacute;a que imparten docencia te&oacute;rica y pr&aacute;ctica, seleccionados por ser valorados por sus alumnos como buenos profesores. Lo presentado es s&oacute;lo una parte de una investigaci&oacute;n m&aacute;s amplia, cuyo prop&oacute;sito fue averiguar su pensamiento did&aacute;ctico; es decir, c&oacute;mo definen la ense&ntilde;anza, sus finalidades, al aprendizaje y la evaluaci&oacute;n. El art&iacute;culo busca contraponer sus visiones sobre la evaluaci&oacute;n con las predominantes actualmente centradas en la acreditaci&oacute;n y certificaci&oacute;n de conocimientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This article presents the results of the interviews to 25 psychology professors &#151;who teach theory and practice&#151; regarding how they consider the assessments of learning. They were selected because students graded them as good teachers. The following results are a sample of a broader study with the purpose of determining their educational views i.e. how do they define education, its aims, learning and evaluation? The article uses these evaluation views to challenge the current trends that focus on accreditation and certifying knowledge.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OBJETO DE ESTUDIO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pensamiento did&aacute;ctico es un constructo que intenta identificar las creencias, saberes y acciones de los docentes sobre temas propios de su labor; lo componen las definiciones que ellos tienen sobre los diferentes aspectos de la docencia, como las formas de concebir la ense&ntilde;anza y sus fines, el aprendizaje, y la evaluaci&oacute;n. Combina tanto los aspectos t&aacute;citos como expl&iacute;citos de la docencia; constituye una teor&iacute;a personal subjetiva derivada del contexto sociocultural donde ella ocurre. Su relevancia estriba en su importante papel para determinar la actuaci&oacute;n de los maestros, ya que en buena parte establece y justifica sus acciones. Esto es as&iacute; porque regularmente actuamos de acuerdo con lo que pensamos. Lo aqu&iacute; presentado se refiere s&oacute;lo a sus visiones respecto a la evaluaci&oacute;n, por lo que se analizan las diferentes maneras de definirla y se destacan los rasgos a los que ellos dan relevancia. Los resultados sobre los otros aspectos del pensamiento did&aacute;ctico obtenidos en la investigaci&oacute;n pueden consultarse en Carlos, 2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s actual en valorar masivamente el aprovechamiento escolar de los estudiantes y la difusi&oacute;n de los resultados obtenidos por cada escuela, puede tener el efecto pernicioso para el acto educativo de que la ense&ntilde;anza se convierta en una actividad para preparar a los alumnos a pasar dichas pruebas, y pierda, as&iacute;, gran parte de su raz&oacute;n de ser y afecte al profesor al distorsionar su labor y enajenar sus funciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, en una perspectiva opuesta a la antes descrita, esta investigaci&oacute;n desea valorar el papel del docente como un profesional de la educaci&oacute;n que tiene mucho que decir sobre los diferentes aspectos que componen la ense&ntilde;anza. Se pretende averiguar las visiones sobre la evaluaci&oacute;n de profesores considerados efectivos por sus alumnos; por ser tan valorados, ser&iacute;a conveniente saber a qu&eacute; aspectos de la funci&oacute;n evaluativa ellos le dan prioridad y las razones que ofrecen. Lo interesante de conocer lo anterior es contrastar sus opiniones con la visi&oacute;n prevaleciente de concebir la evaluaci&oacute;n como un acto administrativo, consistente en aplicar pruebas para calificar a los alumnos y ubicarlos en categor&iacute;as como "sobresaliente", "deficiente", entre otras, sin importar las razones de dichos resultados ni mucho menos aplicar las medidas correctivas necesarias para revertir aquellos no deseados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preocupa que este desmedido valor otorgado a la evaluaci&oacute;n pueda convertirla en un fin en s&iacute; misma; no en un medio para averiguar lo que sucede en realidad en nuestras escuelas. No se duda del valor educativo que puede tener la evaluaci&oacute;n como mecanismo para estimar de una forma t&eacute;cnicamente bien hecha y justa los aprendizajes de los estudiantes, pero existe el peligro que al sobrevalorar los resultados por encima de otras consideraciones, pueda desdibujarse el sentido educativo; por ello, es pertinente saber lo que los profesores eficaces &#151;catalogados as&iacute; por sus alumnos &#151; nos puedan decir al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Descripci&oacute;n de la investigaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio consisti&oacute; en entrevistas en profundidad a 25 profesores que imparten clases te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas en la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UNAM. Fueron escogidos por medio de una encuesta en la que los alumnos ten&iacute;an que calificar a su maestro como bueno, regular o malo y exponer sus razones. La encuesta fue aplicada a 1,664 estudiantes/materia, es decir, un alumno pudo valorar a cinco docentes; por eso, no hay una relaci&oacute;n directa entre un alumno y un profesor. Para seleccionar a los entrevistados se siguieron los siguientes criterios en orden de preferencia:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Ser considerado como buen maestro por m&aacute;s de 90% de los alumnos de un grupo.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; De ser posible, obtener 90% en dos grupos diferentes.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Se dio preferencia a quienes obtuvieron 100% de calificaci&oacute;n como buenos por sus estudiantes.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; El n&uacute;mero de estudiantes que lo calific&oacute; fue de al menos trece.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Se procur&oacute; que fueran de diferentes materias y semestres; si bien, la mayor&iacute;a impart&iacute;an clases en los primeros cuatro semestres de la carrera.</font></p> 		      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Se cotejaron las calificaciones obtenidas con otras evaluaciones docentes realizadas en la facultad, y se dio prioridad a aquellos docentes que en esas evaluaciones tambi&eacute;n salieran bien valorados por sus estudiantes.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; La disponibilidad de los profesores y su aceptaci&oacute;n a ser entrevistados.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUNDAMENTACI&Oacute;N TE&Oacute;RICA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son tres los temas que fundamentan la presente investigaci&oacute;n: uno se refiere a la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes; otro al pensamiento did&aacute;ctico; y uno m&aacute;s al estudio del profesor efectivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La evaluaci&oacute;n de los aprendizajes</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evaluaci&oacute;n de los aprendizajes, sobre todo en la modalidad de ex&aacute;menes masivos, est&aacute; teniendo un gran auge en nuestro pa&iacute;s. Se calcula que durante un ciclo escolar son aplicadas cinco pruebas de tipo nacional &#151;como Enlace y Excale &#151;, internacional &#151;como PISA &#151; y hasta las elaboradas por las propias entidades federativas. PISA valora competencia, no el curr&iacute;culo, y compara el rendimiento de los alumnos con el obtenido por estudiantes de otros pa&iacute;ses. Excale, por su parte, pretende evaluar el funcionamiento global del sistema educativo mexicano a nivel b&aacute;sico; esta prueba fue dise&ntilde;ada por el Instituto Nacional de Evaluaci&oacute;n Educativa (INEE), a partir de muestras nacionales de estudiantes y pretende valorar los resultados curriculares. El supuesto de ella es que "las puntuaciones de las pruebas muestran qu&eacute; tanto los estudiantes saben y pueden hacer con respecto al curr&iacute;culo nacional" (Backhoff et al., 2007, p. 13). La prueba Enlace, por otra parte, valora el rendimiento de cada escuela y la labor de sus docentes, ya que se aplica a todos los estudiantes de los grados seleccionados y en sus resultados se publican, para destacar, cu&aacute;les escuelas obtuvieron los puntajes m&aacute;s altos y cu&aacute;les los m&aacute;s bajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien los resultados de estas evaluaciones nos sirven para tener una certeza mayor sobre el funcionamiento de nuestro sistema educativo, una de las distorsiones para la labor educativa que pueden producir es que los maestros, ante las presiones de los directores y los padres de familia, ense&ntilde;en para que sus alumnos aprueben estas pruebas y no se preocupen en c&oacute;mo incidir y mejorar sus procesos de aprendizaje para convertirse en aprendices aut&oacute;nomos y eficaces, que es la funci&oacute;n que, a nuestro juicio, deber&iacute;a tener la ense&ntilde;anza en todos los niveles. El problema es que al dar prioridad &uacute;nicamente a los puntajes o las calificaciones obtenidas, es probable que su preocupaci&oacute;n consista en mejorar tales resultados, entonces encaminen sus esfuerzos educativos en esa direcci&oacute;n y no en formar en los conocimientos, competencias y actitudes que le son necesarias a los educandos para afrontar de modo adecuado los retos del mundo actual y contribuir tambi&eacute;n a su desarrollo personal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay muchas definiciones de lo que es la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes; por ejemplo, autores como Stufflebeam y Shinkfield (1989) la conciben como un proceso mediante el cual se identifica, obtiene y provee informaci&oacute;n &uacute;til y descriptiva acerca del valor y m&eacute;rito de las metas educativas. Comprende tanto la planeaci&oacute;n como la puesta en pr&aacute;ctica y, sobre todo, la verificaci&oacute;n del impacto de determinadas estrategias de ense&ntilde;anza. Todo lo anterior debe emplearse como gu&iacute;a para la toma de decisiones. Otras posturas mantienen que la evaluaci&oacute;n no debe tener estos prop&oacute;sitos, sino ser un mecanismo para ayudarnos a conocer y comprender mejor una realidad educativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay acuerdo, sin embargo, que evaluar implica emitir juicios de valor; juzgamos si algo es "bueno", "mejor" o "no satisfactorio" o "deficiente", conforme a ciertos valores o par&aacute;metros; por eso, conlleva siempre la comparaci&oacute;n de lo encontrado o existente con valores, normas o criterios de lo que se considera adecuado o digno de lograr. Hay acuerdo, tambi&eacute;n, en que la evaluaci&oacute;n debe realizarse de manera sistem&aacute;tica, rigurosa y su recopilaci&oacute;n de informaci&oacute;n ha de valerse tanto de lo cuantitativo como lo cualitativo y cumplir con los requisitos t&eacute;cnicos de tener <i>validez, confiabilidad, representatividad, poder discriminatorio y factibilidad</i> (Carlos, 2009).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular, en la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes hay coincidencias en que &eacute;sta consiste en la <i>verificaci&oacute;n tanto como proceso y producto de los objetivos o intenciones de aprendizaje; es decir, juzga lo adquirido por los alumnos como resultado de un proceso instruccional y utiliza la informaci&oacute;n resultante para mejorar la ense&ntilde;anza.</i></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para resaltar sus funciones y componentes, McMillan (2001) ha planteado que la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes escolares est&aacute; compuesta por: <i>prop&oacute;sito, medici&oacute;n, evaluaci&oacute;n y uso</i>, los cuales aparecen resumidos en forma de pregunta en el <a href="#e1">esquema</a>.</font></p> 	    <p align="center"><a name="e1"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sine/n34/a10e1.jpg" alt=""></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Independientemente del momento en que se aplique la evaluaci&oacute;n (antes, durante o despu&eacute;s de la instrucci&oacute;n), un primer paso es especificar las metas o prop&oacute;sitos de realizarla. Claro que evaluar es, las m&aacute;s de las veces, una obligaci&oacute;n estipulada por la instituci&oacute;n educativa; aqu&iacute; lo elemental es que el docente se pregunte &iquest;por qu&eacute; quiero hacerlo?, sobre todo que tenga claridad personal acerca de si lo que le importa es pasar o reprobar alumnos o si desea ayudarlos a aprender. En ciertas ocasiones, lo anterior parece lo mismo, pero, como nos consta a diario en nuestras escuelas, ambos fines no siempre coinciden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre los fines de la ense&ntilde;anza y la evaluaci&oacute;n consiste en que la primera busca que el estudiante adquiera cuerpos significativos de conocimientos para lograr la comprensi&oacute;n; esto es, ser capaz de realizar un manejo personalizado de lo que sabe y pueda emplearlo para enfrentar adecuadamente nuevas situaciones, mientras que la segunda persigue verificar, por medio de diferentes mecanismos, que lo anterior se vaya logrando. La relevancia de cumplir de forma apropiada la tarea evaluativa es estipulada por Weimer (2002): "Se aprende lo que se eval&uacute;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda y la tercera fase de este <a href="#e1">esquema</a> son confundidas a menudo, ya que para muchos educadores significan lo mismo. Sin embargo, no es as&iacute;: medir o calificar simplemente nos da un n&uacute;mero o una cantidad, pero eso no es evaluar; la evaluaci&oacute;n, como se mencion&oacute; antes, implica emitir un juicio de valor sobre los resultados; es pronunciarse sobre lo encontrado. El n&uacute;mero sirve, pero lo importante es la interpretaci&oacute;n y el an&aacute;lisis de los factores que inciden, tanto positiva como negativamente, en el resultado para averiguar por qu&eacute; se obtuvieron esas calificaciones y tomar medidas al respecto, adem&aacute;s de considerar estos factores de tal modo que nuestra valoraci&oacute;n sea justa y tome en cuenta la situaci&oacute;n o contexto donde se da la ense&ntilde;anza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta fase, la del uso de los resultados, es una funci&oacute;n casi ausente en nuestro sistema educativo. Como se ha se&ntilde;alado, se aplican muchas pruebas y los resultados se difunden, lo cual es adecuado, pero y luego &iquest;qu&eacute;? La tarea urgente es utilizar los resultados para proponer pol&iacute;ticas educativas que contribuyan a mejorar nuestro nivel educativo, que buena falta le hace. No obstante, hasta el momento rara vez son considerados para fundamentar las innovaciones educativas. La evaluaci&oacute;n s&oacute;lo tiene sentido cuando lo obtenido es aplicado para corregir lo que haya que mejorar y mantener aquello que s&iacute; funciona; de no llegarse a esta fase, todos los esfuerzos anteriores son vanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, la evaluaci&oacute;n es un medio que nos permite saber con la mejor exactitud lo que est&aacute; sucediendo en los distintos aspectos del acto educativo; es una herramienta para conocer con la mayor precisi&oacute;n posible una realidad. Su valor consiste en ofrecer informaci&oacute;n sobre los efectos de la aplicaci&oacute;n de diversas estrategias y acciones para lograr que los alumnos aprendan conocimientos significativos, pertinentes y relevantes para su vida presente y futura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras caracter&iacute;sticas deseables de la evaluaci&oacute;n son: ser multidimensional; es decir, incluir diferentes tipos de conocimientos, ya que ahora lo m&aacute;s valorado es el dominio te&oacute;rico del conocimiento, pero no del manejo de las habilidades o del desarrollo de actitudes positivas por parte del estudiante. Una buena evaluaci&oacute;n debe preocuparse en definir los criterios para considerar una ejecuci&oacute;n de calidad y ayudar a los estudiantes a cumplirlos (Carlos, 2009). Se precisa ahora que la evaluaci&oacute;n sea rica y diversificada, sensible para aprehender las variadas cualidades de los resultados de aprendizaje y ya no preocuparse s&oacute;lo en calificar y clasificar a los alumnos. Por &uacute;ltimo, debe ser situada, es decir, evaluar a los alumnos en aquellos contextos o situaciones en las que se les pedir&aacute; que muestren el conocimiento (Garc&iacute;a, 2002), y no ser una arbitraria o con tareas que &uacute;nicamente ocurren en la escuela, pero no fuera de ella.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la evaluaci&oacute;n es un proceso complejo y din&aacute;mico. No es una tarea homog&eacute;nea dirigida a la valoraci&oacute;n de una sola clase de conocimientos, b&aacute;sicamente los que puedan ser medibles de manera sencilla y delimitada, como a la burocracia educativa le gusta concebirla (Darling&#150;Hammond, 2001). La importancia de la evaluaci&oacute;n se resume en lo aseverado por Rowntree: "Si deseamos descubrir la verdad acerca de un sistema educativo, debemos fijarnos en sus procedimientos de evaluaci&oacute;n" (1977, citado por Ramsden, 2007, p. 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El pensamiento did&aacute;ctico</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta necesario conocer qu&eacute; opinan los propios docentes sobre este tema, en especial aquellos que los alumnos consideran buenos maestros porque sienten que aprenden con ellos; por eso, es conveniente identificar su pensamiento docente tal como lo hemos definido antes. La relevancia de estudiarlo es porque ha sido se&ntilde;alado como uno de los componentes cruciales para comprender la docencia, al guiar y justificar las acciones de los profesores y determinar en buena medida lo que hacen (Aiezencang y Baquero, 2000; Boulton&#150;Lewis, Smith, McCrindle, Burnett y Campbell, 2001; Carlos, 2006 y 2008; Clark y Peterson, 1990; Cruz, 2005; De la Cruz, Ricco y Baccala, 1998; Elizalde, 2002; Garc&iacute;a, 2003; Five y Buehl, 2008; Kane, Sandretto y Heath, 2002; Schoenfeld, 1998; y Shavelson y Stern, 1981). Seg&uacute;n Goodyear y Hativa (2002) y Monroy y D&iacute;az (2001), es cada vez m&aacute;s reconocida su contribuci&oacute;n en la mejora de la docencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se form&oacute; este pensamiento? Una parte es consecuencia de la preparaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n docente recibida, pero una proporci&oacute;n mayor es el resultado de las vivencias personales adquiridas de modo impl&iacute;cito a trav&eacute;s de su pr&aacute;ctica diaria, primero como alumno y luego como docente. Este conjunto de saberes es lo que viene a ser la llamada "experiencia docente" (Macchiariola, 1998 y McAlpine y Weston, 2002); constituyen sus razones para actuar dentro del sal&oacute;n de clase de determinada manera; el profesor lo necesita para enfrentar la complejidad de la funci&oacute;n docente; su fin es ayudarlo a interpretar y dar orden a su mundo, y le es &uacute;til como eje para reflexionar y organizar la acci&oacute;n (Cruz, 2005).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto fundamental es que este tipo de pensamiento, si bien su manifestaci&oacute;n es individual, est&aacute; mediatizado por las formas culturales de cada sociedad y por el contexto particular de ense&ntilde;anza, ya que el docente no piensa ni act&uacute;a como individuo aislado, sino como parte de una instituci&oacute;n educativa. As&iacute;, las experiencias de los docentes, aunque &uacute;nicas e idiosincr&aacute;sicas, son, a la vez, sociales y compartidas por la comunidad docente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las primeras dificultades al abordar este tema es el poco acuerdo que hay para definirlo. Seg&uacute;n reportan Kane y cols. (2002), existen 23 maneras de denominarla; se citan, a modo de ejemplo, las siguientes: "Preconcepciones, disposiciones, actitudes, teor&iacute;as impl&iacute;citas, creencias personales de los docentes, teor&iacute;as en acci&oacute;n, conocimiento pr&aacute;ctico, teor&iacute;as en uso, pensamiento docente, teor&iacute;as personales, epistemolog&iacute;as personales y teor&iacute;as asumidas". Esta dispersi&oacute;n conceptual torna dif&iacute;cil una mejor comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno e impide un di&aacute;logo productivo entre los interesados en el tema, ya que, por esta falta de consistencia, a veces se otorgan nombres diferentes a un mismo fen&oacute;meno, lo cual provoca problemas de comunicaci&oacute;n y claridad. La investigaci&oacute;n en esta &aacute;rea ha buscado identificar las ideas del maestro antes, durante y despu&eacute;s de su ense&ntilde;anza (Clark y Peterson, 1990).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kane y cols. (2002) destacan varios puntos cr&iacute;ticos sobre el pensamiento did&aacute;ctico:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Son categor&iacute;as en las que se agrupa el conocimiento sobre a) la disciplina que imparte; b) lo pedag&oacute;gico; y c) la forma de poner en pr&aacute;ctica los dos puntos anteriores, dentro de un contexto o situaciones concretas; es el arte o pericia pr&aacute;ctica y personal del maestro, definida como "&hellip; conocimiento contextual y espec&iacute;fico que los docentes han acumulado como resultado de su pr&aacute;ctica" (Elbaz, 1983, p. 39, citado por Kane y cols., 2002).</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; "Son maneras profundamente personales con las que el maestro entiende su trabajo, a los estudiantes, la naturaleza del aprendizaje, su papel como docente y las metas de la educaci&oacute;n" (Kagan, 1990, p. 423, citado por Kane y cols., 2002).</font></p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un rasgo que identifica el pensamiento did&aacute;ctico es su car&aacute;cter impl&iacute;cito o t&aacute;cito, es decir, son ideas de las que no se tiene una plena conciencia de ellas; son personales, intuitivas, estables y resistentes al cambio; son contradictorias y algunas veces incoherentes; sobre todo son profundas porque afectan los valores y las creencias vitales de los individuos (Hativa, 2000). Por eso, como se mencion&oacute;, son dif&iacute;ciles de cambiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pensamiento did&aacute;ctico ha venido a ampliar y profundizar la visi&oacute;n de la ense&ntilde;anza y las acciones de los profesores; hist&oacute;ricamente, se busc&oacute; identificar qu&eacute; caracter&iacute;sticas del maestro, experiencia, grados acad&eacute;micos, rasgos de la personalidad o de conducta se correlacionaban con el aprendizaje de sus estudiantes, y se obtuvieron resultados contradictorios o nimios; por lo tanto, la investigaci&oacute;n sobre este tema pas&oacute; de estar centrada en el reconocimiento de conductas a los pensamientos del maestro, por considerar que pod&iacute;a dar mejores elementos para la comprensi&oacute;n y explicaci&oacute;n de lo que es la labor docente (Fenstermacher, 1978).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los nuevos avances en este campo hacen alusi&oacute;n a la relevancia que tiene para mejorar la calidad de la ense&ntilde;anza el identificar las maneras con las que se aproximan al aprendizaje, que puede ser profunda o superficial, de los docentes, los alumnos y, en general, del contexto institucional (Ramsden, 2007; Carlos, 2009; y Biggs y Tang, 2009). Para el caso de los maestros, si ellos tienen una aproximaci&oacute;n superficial, su ense&ntilde;anza estar&aacute; centrada en una transmisi&oacute;n pasiva de conocimientos, con poco entusiasmo y compromiso hacia su labor y destacando los procesos cognoscitivos elementales, como la memorizaci&oacute;n y la repetici&oacute;n. En cambio, si su aproximaci&oacute;n es profunda buscar&aacute; que sus estudiantes comprendan a plenitud los principales conceptos y procedimientos de la disciplina o del tema estudiado; plantear&aacute; metas claras que impliquen un reto; desempe&ntilde;ar&aacute; su labor con entusiasmo y responsabilidad y en su ense&ntilde;anza crear&aacute; una atm&oacute;sfera promotora de aprendizajes, al tratar a los alumnos con respeto para que ellos no tengan miedo a equivocarse, ya que si aparecen errores, &eacute;stos son aclarados y corregidos por el profesor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Briggs y Tang (2009), el primer paso para mejorar la ense&ntilde;anza es evitar las aproximaciones superficiales de los alumnos, docentes o instituci&oacute;n. Esto, porque para que se den las innovaciones educativas los tres factores deben encaminarse en la direcci&oacute;n de buscar una aproximaci&oacute;n profunda. Para reafirmar lo anterior, se cita a Goodyear y Hativa, quienes explican la relevancia de estudiar el pensamiento did&aacute;ctico de los profesores: "La mejora de la calidad de la ense&ntilde;anza a nivel universitario ser&aacute; poco probable de ocurrir sino hay cambios en las concepciones que sobre la ense&ntilde;anza tienen los maestros" (2002, p. 71). En otras palabras, para que las innovaciones educativas sean apropiadas por los maestros, ellos tienen que revisar y confrontar sus modelos de docencia (Mellado, 2009). "Los cambios en la educaci&oacute;n dependen de lo que piensan y hacen los profesores, algo tan simple y tan complejo" (Fullan, 1991, p. 117, citado por Mellado, 2009). En resumen, las reformas educativas dif&iacute;cilmente se materializar&aacute;n si no se dedica una atenci&oacute;n especial a la formaci&oacute;n y al cambio de las concepciones pedag&oacute;gicas de los maestros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente apartado se exponen brevemente los rasgos y caracter&iacute;sticas de un profesor efectivo que han sido identificadas en a&ntilde;os recientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La ense&ntilde;anza efectiva</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se iniciar&aacute; con la definici&oacute;n que dan Bunge y Ardila de eficacia: "La capacidad de producir de manera permanente &#151;no ocasional &#151; los efectos deseados" (2002, p. 48). Pasando a lo que se considera un profesor eficaz en la educaci&oacute;n superior, se tiene que para Hativa "es aqu&eacute;l &#91;la&#93; que logra que el estudiante adquiera un aprendizaje profundo y significativo" (2000, p. 11). Para Ramsden (1992), una buena ense&ntilde;anza debe obtener del estudiante un aprendizaje de alta calidad. Kane y col. (2002) coinciden con lo antes expresado en el sentido de que la excelencia en la ense&ntilde;anza es compleja y dif&iacute;cil de alcanzar. Citan lo aseverado por Andrews (1996, p. 7). "&#91;Ella&#93; &hellip; tiene que ver con la pericia con la que el docente maneje los contenidos y las t&eacute;cnicas metodol&oacute;gicas, tanto como sentirse part&iacute;cipe en el valor de la empresa educativa y en querer alcanzar resultados de calidad" (citado en Kane y col., 2002). Hern&aacute;ndez (1995), por ejemplo, identifica las siguientes cualidades de un buen docente:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Competencia en el <i>dominio de contenidos</i>. Se refiere a que para ense&ntilde;ar es preciso saber, es decir, un requisito indispensable es que debe dominar el campo o tema que ense&ntilde;a.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) <i>Motivaci&oacute;n docente</i>. Al profesor debe gustarle ense&ntilde;ar, porque si no est&aacute; motivado, ser&aacute; muy dif&iacute;cil que motive a otros. Este factor ha sido se&ntilde;alado tambi&eacute;n por autores como Hativa (2000) y Carlos (2006), quienes lo consideran uno de los aspectos fundamentales que explican el comportamiento docente.</font></p> 		      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) <i>Habilidad comunicativa</i>. Entendida como la capacidad de realizar las acciones necesarias para garantizar que los contenidos a ense&ntilde;ar lleguen al alumno de la mejor forma, sin distorsiones para alcanzar los objetivos previamente establecidos. Como parte de la comunicabilidad educativa, resalta la habilidad de adecuar sus conocimientos al nivel de comprensi&oacute;n del alumno.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se considera tambi&eacute;n que ser un buen docente implica la habilidad tanto de ense&ntilde;ar un conocimiento disciplinario como estimular en sus alumnos el desarrollo de un pensamiento de alto nivel y de soluci&oacute;n de problemas (Garet et al., 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un docente efectivo hace un &oacute;ptimo uso del tiempo de clase y adapta su ense&ntilde;anza a las diferentes caracter&iacute;sticas individuales de los alumnos, incluyendo sus estilos personales de aprender. En otras palabras, el buen maestro es aquel cuyas acciones est&aacute;n encaminadas a lograr aprendizajes significativos en los alumnos; ense&ntilde;ar con sentido implica ayudar a que el estudiante busque, de manera propositiva, vincular el nuevo conocimiento a sus experiencias y saberes previos. De este modo, el aprendizaje as&iacute; adquirido pasa a ser parte del bagaje de conocimientos del alumno y le sirve para utilizarlo con mayor efectividad en nuevas tareas para poder transferirlo m&aacute;s f&aacute;cilmente a otras situaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular, un buen docente universitario, de acuerdo con Rojo, es aquel que se siente con responsabilidad hacia el alumno; implica "desde la puntualidad y asistencia, el compromiso con el conocimiento, en el sentido de la apertura a la formaci&oacute;n y actualizaci&oacute;n permanente, hasta el compromiso hist&oacute;rico de enfrentar el reto de formar y formarse &eacute;tica y profesionalmente para el fin &uacute;ltimo de servir con mayor calidad a la sociedad" (2002, p. 37).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monereo y Pozo (2003) se&ntilde;alan que el buen profesor universitario es quien toma decisiones ajustadas a las condiciones del contexto en que ense&ntilde;a (contenidos, pero tambi&eacute;n considerando el tipo de alumnos que tiene, requisitos institucionales e incluso caracter&iacute;sticas, preferencias y recursos personales) para alcanzar sus objetivos, que, coincidiendo con lo expuesto por Hativa (2000), no son otros que lograr que aprendan en forma significativa, profunda y, sobre todo, generalizable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez descritos los fundamentos te&oacute;ricos de esta investigaci&oacute;n, se expondr&aacute; la parte metodol&oacute;gica, adem&aacute;s de los resultados y su discusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OBJETIVOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Averiguar las diferentes maneras en que profesores efectivos definen la evaluaci&oacute;n del aprendizaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Identificar los aspectos del acto evaluativo a los que le dan prioridad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>METODOLOG&Iacute;A</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El n&uacute;mero de profesores participantes en esta investigaci&oacute;n fue de 25; fueron seleccionados como buenos profesores por sus alumnos mediante el procedimiento antes descrito. A ellos se les aplicaron dos instrumentos: un cuestionario y una gu&iacute;a de entrevista. El primero se utiliz&oacute; para recabar los aspectos m&aacute;s generales de lo que se quer&iacute;a estudiar y las preguntas sirvieron de pauta para la entrevista en profundidad, realizada por medio de una gu&iacute;a en la que se ampliaban los temas investigados. Ambos instrumentos fueron validados por un grupo de expertos, quienes sugirieron correcciones. Las entrevistas se efectuaron en un lapso de catorce meses. Como se mencion&oacute;, otros temas fueron abordados, pero aqu&iacute; s&oacute;lo se presenta lo relativo a la evaluaci&oacute;n de los aprendizajes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Consideraciones &eacute;ticas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los docentes participantes dieron su anuencia para la entrevista (videograbada y audiograbada). A fin de garantizar su anonimato y confidencialidad, todos son identificados con el rubro de "profesor" y son numerados de manera aleatoria, para no mencionar su g&eacute;nero y la materia que imparten. Con el prop&oacute;sito de evitar identificar el g&eacute;nero, se emplea el s&iacute;mbolo @ o se utiliza un par&eacute;ntesis, como este (&hellip;), para agregar cualquier informaci&oacute;n que ayude a dar sentido o comprender lo expresado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>An&aacute;lisis de la informaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de las entrevistas se hizo con la ayuda del programa Hyper Research versi&oacute;n para MAC 2.6, que permite marcar los puntos importantes de su transcripci&oacute;n; posteriormente, se categorizaron las respuestas en c&oacute;digos y luego se elabor&oacute; un informe global de los resultados tanto por participante como por categor&iacute;as y subcategor&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>RESULTADOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se presentan primeramente los resultados obtenidos en la aplicaci&oacute;n del cuestionario; la pregunta referida a la evaluaci&oacute;n tuvo el prop&oacute;sito de averiguar qu&eacute; instrumentos utilizaban con mayor frecuencia para valorar los aprendizajes de sus estudiantes. &Eacute;stos fueron en orden de mayor a menor frecuencia: las pruebas objetivas, el informe final, la participaci&oacute;n de los alumnos, los trabajos y los ensayos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al concepto de evaluaci&oacute;n obtenido de las entrevistas, en el cuadro aparece la agrupaci&oacute;n que se hizo de las respuestas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de exponer ejemplos de las aseveraciones hechas por los entrevistados, se aclara que la frecuencia de sus definiciones no coincide con el n&uacute;mero de profesores, porque se dio el caso de que varios de ellos tuvieron varias definiciones y no s&oacute;lo una.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hecha la aclaraci&oacute;n, el <a href="#c1">cuadro 1</a> muestra que la visi&oacute;n predominante sobre la evaluaci&oacute;n de los profesores es concebirla como <i>retroalimentaci&oacute;n</i>. A modo de ejemplo, uno de ellos lo expreso as&iacute;: "&#91;lo m&aacute;s importante es&#93; la retroalimentaci&oacute;n, de que sepan qu&eacute; tan bien o qu&eacute; tan mal lo hicieron y qu&eacute; les falt&oacute; por hacer, que es lo que trato de hacer en la retroalimentaci&oacute;n, no es tanto en asignarle un 10, 8 o 9" (profesor 13). Otro lo dijo de esta manera: "Es &uacute;til &#91;la evaluaci&oacute;n&#93;, porque a m&iacute; me da un referente de c&oacute;mo est&aacute;n comprendiendo ellos y a ellos tambi&eacute;n les sirve como un referente de qu&eacute; tanto han entendido y en qu&eacute; cosas est&aacute;n detenidos" (profesor 22). Es de resaltar que la funci&oacute;n retroalimentadora la conciben en un sentido amplio, no s&oacute;lo para ayudar al alumno, sino tambi&eacute;n al docente, como se ilustra en la siguiente aseveraci&oacute;n: "S&iacute; la evaluaci&oacute;n es importante para el docente, porque le sirve de retroalimentaci&oacute;n, "d&iacute;ganme qu&eacute; errores cometo, para tratar de no cometerlos otra vez"; eso va a beneficiar que yo suba acad&eacute;micamente o "d&iacute;ganme cu&aacute;les son mis virtudes y tratar&eacute; de conservarlas". En ese sentido, creo que funciona la evaluaci&oacute;n" (profesor 1).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/sine/n34/a10c1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo t&eacute;rmino, otros la consideraron como un proceso: "La evaluaci&oacute;n es el proceso que t&uacute; tienes que llevar a cabo, para poder determinar qu&eacute; es lo que aprendieron los alumnos, de lo que uno les ense&ntilde;&oacute;, finalmente es a trav&eacute;s del manejo de los conocimientos, el desarrollo de las habilidades y c&oacute;mo lo llevan a la pr&aacute;ctica" (profesor 9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n <i>verificadora</i> fue citada en tercer lugar: "La evaluaci&oacute;n ser&iacute;a como la asignaci&oacute;n, la ponderaci&oacute;n de la ejecuci&oacute;n de un alumno, y entonces entendemos como ponderaci&oacute;n puede ser cuantitativa o cualitativa, pero s&iacute; debe ser una ponderaci&oacute;n, es decir, darle el valor que se merece" (profesor 18). Otro se&ntilde;al&oacute;: "Creo que &#91;la evaluaci&oacute;n&#93; permite saber si se cumplen los objetivos" (profesor 23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue sorprenderte encontrar en estos docentes <i>opiniones negativas</i> sobre la evaluaci&oacute;n que, si bien minoritarias, se destacan. Se citan tres ejemplos para ilustrar por qu&eacute; la consideran poco importante, problem&aacute;tica o est&aacute;n en desacuerdo. Ante la pregunta de c&oacute;mo un profesor la defin&iacute;a, uno de ellos contest&oacute; de esta manera: "Pues como eso, &iexcl;como un mal!" (profesor 3). Otro explic&oacute; por qu&eacute; no eval&uacute;a a sus estudiantes:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No eval&uacute;o por razones m&uacute;ltiples: uno, &iquest;qu&eacute; eval&uacute;as? Si fuera una t&eacute;cnica a lo mejor s&iacute; evaluar&iacute;a, un instrumento, algo as&iacute;, pero qu&eacute; eval&uacute;a uno; esto no les va a servir para ganar, para trabajar, no puedo evaluar todo eso tampoco puede uno; no les puede uno exigir ni siquiera buena ortograf&iacute;a, a veces, ya por m&aacute;s que se las solicite, despu&eacute;s la psicolog&iacute;a es un invento, es una construcci&oacute;n de conocimiento, no es un hecho objetivo de la realidad, es una historia que nos ha gustado contarnos, entonces no puedes evaluar algo que est&aacute; siempre en discusi&oacute;n y siempre puede uno poner en tela de juicio" (profesor 5).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro reconoci&oacute; que le es dif&iacute;cil evaluar a sus alumnos "porque yo creo que, aparte de que me cuesta trabajo hacerla, es porque no le doy la importancia suficiente" (profesor 25).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En quinto lugar estuvieron dos profesores que la conciben como un proceso amplio:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;La evaluaci&oacute;n es&#93; algo m&aacute;s integral; no es s&oacute;lo lo que aprendieron y me puedan repetir en la clase, sino yo creo que la evaluaci&oacute;n tambi&eacute;n es el esfuerzo que el muchacho hizo por ir a clase, por hacer su tarea, por participar y por lo que aprendi&oacute; en el examen &#91;...&#93;, pero tambi&eacute;n creo que a veces la evaluaci&oacute;n no s&oacute;lo es el hecho del examen (profesor 7).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OTRO ASEVER&Oacute;:</b></font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que la evaluaci&oacute;n tiene que ser igual, muy integral, tomar muchos aspectos del estudiante, del trabajo, que tiene que ser desde el punto de vista del alumno, desde el punto de vista de los productos que se van dando, desde el punto de vista de los procesos que el alumno va siguiendo, todas estas cuestiones que tienen que ver con su asistencia, su disposici&oacute;n, su actitud, sus iniciativas (profesor 20).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, hubo dos docentes que destacaron el aspecto de la autoevaluaci&oacute;n y que para ellos eso ser&iacute;a lo relevante de formar en sus alumnos: "Para m&iacute; es importante que los alumnos sepan cu&aacute;nto han aprendido y qu&eacute; esfuerzo han hecho" (profesor 13). Otro indic&oacute;: "&#91;Lo m&aacute;s relevante&#93; la parte autorregulada del alumno y trato de que lo entiendan as&iacute;, porque a veces les cuesta trabajo" (profesor 11).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DISCUSI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante el panorama de excesivas evaluaciones con todo el gasto que ello implica, que muchas veces no redit&uacute;a en una mejora del sistema educativo, ya sea porque no se corrige lo deficiente o a veces se pierde el sentido educativo que debiera tener, se debe destacar la opini&oacute;n de estos docente efectivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un primer punto a resaltar es la amplia variedad de formas que tienen de concebir la evaluaci&oacute;n; se encontraron cinco: como <i>retroalimentaci&oacute;n, proceso, verificaci&oacute;n, con opiniones negativas, integral y autoevaluaci&oacute;n</i>. A pesar de su amplitud, todas ellas est&aacute;n centradas en la preocupaci&oacute;n por el aprendizaje de los alumnos; para lograrlo, la retroalimentaci&oacute;n tiene un lugar destacado. Algunas de sus definiciones fueron concretas al respecto, pero otras tienen una visi&oacute;n integral sobre la evaluaci&oacute;n, al considerarla un elemento complejo que debe atender a diferentes resultados y productos educativos, as&iacute; como hacerlo por variados mecanismos. La mayor&iacute;a otorg&oacute; un gran importancia al proceso y menos al resultado evaluativo. Asimismo, hubo consenso de los entrevistados en utilizar la evaluaci&oacute;n para estimular y verificar el aprendizaje de los alumnos, lo cual parece ser su m&aacute;xima preocupaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos de ellos coinciden con lo propuesto por Shute (2008) sobre el valor de la retroalimentaci&oacute;n para ayudar a los estudiantes a aprender mejor. Dicha autora se&ntilde;ala que la retroalimentaci&oacute;n formativa es "la informaci&oacute;n que se comunica al estudiante con la intenci&oacute;n de modificar sus procesos mentales o conductas para mejorar su aprendizaje" (2008, p. 153). Ella documenta el papel fundamental que tiene para apoyar a la ense&ntilde;anza en la consecuci&oacute;n de sus fines. Igualmente, varios entrevistados destacaron que la retroalimentaci&oacute;n sirve no s&oacute;lo al estudiante, sino tambi&eacute;n al profesor; es decir, estos docentes efectivos le dan mucha m&aacute;s relevancia a los aspectos psicopedag&oacute;gicos que a la acreditaci&oacute;n de los aprendizajes, tema que los administradores educativos destacan; no deja de llamar la atenci&oacute;n que esta funci&oacute;n no fue citada por ninguno de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien hubo pocas menciones, se destaca que en su visi&oacute;n de evaluaci&oacute;n algunos comentaron la importancia de la autoevaluaci&oacute;n; para ellos es significativo responsabilizar al educando de su propio proceso de aprendizaje, y para que esto ocurra resulta fundamental que &eacute;l mismo, con honestidad, valore su actuaci&oacute;n. Si bien esta forma de evaluaci&oacute;n puede prestarse a abusos, es conveniente pensar en maneras de promoverla, porque su uso generalizado contribuir&aacute; a mejorar los procesos psicosociales y &eacute;ticos del alumno, al dirigir su atenci&oacute;n a c&oacute;mo optimizar sus procesos de aprendizaje y no cu&aacute;nto obtuvo en un examen. Lograr esto es, sin duda, una labor ardua y complicada, pero hacia ella deben encaminar nuestros esfuerzos para hacer del acto evaluativo una tarea compartida por los estudiante y el docente al coincidir ambos en la misma finalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los instrumentos de evaluaci&oacute;n y los puntos que valoran, se identific&oacute; que la mayor parte utiliza varios mecanismos de comprobaci&oacute;n del aprendizaje de sus alumnos, como la prueba objetiva, la participaci&oacute;n, los trabajos finales y los ensayos, los cuales no est&aacute;n circunscritos al acto formal de evaluaci&oacute;n por medio de un examen, sino que disponen de otros modos &#151;quiz&aacute;s informales &#151; para verificar si sus alumnos est&aacute;n comprendiendo los temas expuestos; en otras palabras, hubo coincidencia en se&ntilde;alar la insuficiencia de valorar el rendimiento de los estudiantes con un solo instrumento, como es el examen, y la conveniencia de utilizar otras fuentes de informaci&oacute;n, rasgo que concuerda con lo comentado en el marco te&oacute;rico de este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de la evaluaci&oacute;n es controversial y lo encontrado aqu&iacute; es una muestra de ello; a pesar de que los docentes entrevistados fueron seleccionados por ser bien valorados por sus estudiantes, se encuentra que casi la cuarta parte de ellos tienen mala opini&oacute;n sobre uno de los instrumentos b&aacute;sicos de la actividad docente; se expusieron sus razones, pero aqu&iacute; s&oacute;lo se resalta el hecho. Al parecer, los usos inadecuados de la evaluaci&oacute;n, las limitaciones de los instrumentos tradicionales y el desconocimiento de formas alternativas, como la prueba de portafolio, pueden haber incidido en estas opiniones negativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo lo encontrado, para estos profesores la funci&oacute;n principal de la evaluaci&oacute;n es servir de mecanismo para ayudar a los estudiantes a aprender; la consideran tambi&eacute;n un proceso y no &uacute;nicamente un resultado, sin perder de vista su funci&oacute;n verificadora. A partir de lo descrito sobre su pensamiento did&aacute;ctico, se entienden las razones por las cuales sus alumnos los valoraron positivamente; los docentes, al parecer, asumen una visi&oacute;n profunda del aprendizaje y por ello sus esfuerzos se centran en ayudar a sus alumnos a comprender lo ense&ntilde;ado; es decir, su visi&oacute;n del acto educativo los conduce a actuar de esa manera y por eso su ense&ntilde;anza es efectiva. Tiene mucho significado que los docentes comprometidos con su labor y que, adem&aacute;s se desempe&ntilde;an bien, hagan hincapi&eacute; en estos aspectos y dejen de lado los que la administraci&oacute;n educativa destaca; por eso, habr&aacute; que escucharlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de lo expuesto, se pueden formular las siguientes recomendaciones:</font></p>  	 		    <blockquote> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Pugnar que en los procesos de ense&ntilde;anza, y sobre todo de evaluaci&oacute;n, prevalezca como fin primordial de todas las acciones el lograr el aprendizaje de los alumnos y dar menos importancia a las acreditaciones o al cumplimiento de indicadores superficiales.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Que la evaluaci&oacute;n, dada su relevancia para el aprendizaje, utilice diferentes mecanismos e instrumentos para valorar los diversos tipos de resultados de aprendizaje. Esto implicar&iacute;a ofrecer a los docentes otras opciones evaluativas centradas en el aprendizaje, como las pruebas de portafolio y las r&uacute;bricas.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Investigar el pensamiento did&aacute;ctico de los profesores mexicanos de educaci&oacute;n b&aacute;sica, ya que hay pocos estudios al respecto. Es en el campo internacional donde existe el mayor n&uacute;mero de investigaciones (Kane y cols., 2002); ser&iacute;a interesante comparar lo encontrado con nuestros profesores.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Comprobar si los resultados aqu&iacute; encontrados son generalizables o, por el contrario, s&oacute;lo reflejan una situaci&oacute;n particular. Para averiguar lo anterior, habr&iacute;a que investigar a profesores de otras adscripciones disciplinarias o institucionales.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Estudiar la pr&aacute;ctica docente de los profesores efectivos para constatar la manera como materializan en el aula su pensamiento did&aacute;ctico, lo que, sin duda, ayudar&aacute; a comprender mejor lo que es una ense&ntilde;anza efectiva y poder utilizarla para que otros optimicen su docencia.</font></p> 		      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Recomendar a los responsables de las modificaciones curriculares vigentes en nuestro sistema educativo, que consideren en su metodolog&iacute;a la identificaci&oacute;n del pensamiento did&aacute;ctico, as&iacute; como las aproximaciones al aprendizaje de los profesores (y de los estudiantes y el contexto institucional tambi&eacute;n); de no hacerlo, podr&iacute;an quedarse las innovaciones en cambios cosm&eacute;ticos y no en modificaciones reales a las actuales pr&aacute;cticas educativas.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFERENCIAS BIBLIOFR&Aacute;FICAS</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aizencang, N. y Baquero, R. (2000), "El juego y el aprendizaje escolar. Concepciones y pr&aacute;cticas docentes". <i>Ensayos y experiencias</i>, n&uacute;m. 66, mayo&#150;junio, a&ntilde;o 6, pp. 48&#150;65.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578763&pid=S1665-109X201000010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Backhoff, E. <i>et al</i>. (2007). <i>El aprendizaje en tercero de primaria en M&eacute;xico: espa&ntilde;ol, matem&aacute;ticas, ciencias naturales y ciencias sociales</i>. M&eacute;xico: Instituto Nacional de Evaluaci&oacute;n Educativa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578765&pid=S1665-109X201000010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Biggs, J. y Tang, C. (2009). <i>Teaching for quality learning at University</i>. United Kindom: McGraw&#150;Hill.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578767&pid=S1665-109X201000010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bunge, M. y Ardila, R. (2002). <i>Filosof&iacute;a de la psicolog&iacute;a</i>. M&eacute;xico: Siglo Veintiuno Editores.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578769&pid=S1665-109X201000010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boulton&#150;Lewis, G. <i>et al</i>. (2001). "Secondary teacher"s conceptions of teaching and learning". Learning and instruction, 11, pp. 35&#150;51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578771&pid=S1665-109X201000010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos, J. (2006). "El pensamiento did&aacute;ctico de los profesores considerados como buenos por los alumnos de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UNAM". Tesis de maestr&iacute;a, Facultad de Psicolog&iacute;a, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578773&pid=S1665-109X201000010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2008). <i>La ense&ntilde;anza de la psicolog&iacute;a. Aportaciones de la investigaci&oacute;n para mejorar la docencia te&oacute;rica&#150;pr&aacute;ctica de contenidos psicol&oacute;gicos</i>. M&eacute;xico: Facultad de Psicolog&iacute;a, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578775&pid=S1665-109X201000010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2009). <i>&iquest;C&oacute;mo evaluar competencias educativas? Dise&ntilde;e instrumentos y m&eacute;todos psicopedag&oacute;gicos eficaces</i>. Bogot&aacute;: Psicom Editores (libro electr&oacute;nico).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578777&pid=S1665-109X201000010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clark, Ch. y Peterson, P. (1990). "El pensamiento de los docentes", en M. Wittrock (comp.). <i>La investigaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza III. Profesores y alumnos</i>. Barcelona: Paid&oacute;s, pp. 401&#150;489.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578779&pid=S1665-109X201000010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cruz, I. (2005). "Creencias pedag&oacute;gicas de los profesores: el caso de la licenciatura en nutrici&oacute;n y ciencia de los alimentos de la Universidad Iberoamericana", tesis de doctorado, Universidad Iberoamericana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578781&pid=S1665-109X201000010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Darling&#150;Hammond (2001), <i>El derecho de aprender. Crear buenas escuelas</i> para todos. Espa&ntilde;a: Ariel Educaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578783&pid=S1665-109X201000010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Cruz, M., Ricco, L. &amp; Baccala, N. (1998). "La ense&ntilde;anza y las concepciones que la sustentan. Un enfoque cualitativo basado en la lexicometr&iacute;a". <i>Ensayos y experiencias</i>, n&uacute;m 23, mayo&#150;junio, a&ntilde;o 4, pp. 44.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578785&pid=S1665-109X201000010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elizalde, L. (2002). "El pensamiento did&aacute;ctico del profesor de primaria respecto a la ense&ntilde;anza de la historia". Tesis de maestr&iacute;a, Facultad de Psicolog&iacute;a, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578787&pid=S1665-109X201000010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fenstermacher, G. (1978). "A philosophical consideration of recent research on teacher effectiveness". <i>Review of Research in Education</i>, 6, pp. 157&#150; 185.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578789&pid=S1665-109X201000010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Five, H. &amp; Buehl, M. (Abril de 2008). "What do teachers believe? Developing a framework for examining beliefs about teacher&acute;s knowledge an ability". <i>Contemporary Educational Psychology</i>, n&uacute;m. 1, vol. 33, abril, pp. 134&#150;176.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578791&pid=S1665-109X201000010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, B. (2002). "El an&aacute;lisis de la pr&aacute;ctica educativa en el bachillerato: una aproximaci&oacute;n metodol&oacute;gica desde la perspectiva del discurso situado". Tesis de doctorado, Facultad de Psicolog&iacute;a, UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578793&pid=S1665-109X201000010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; (2003). "La evaluaci&oacute;n de la docencia en el nivel universitario: implicaciones de las investigaciones acerca del pensamiento y pr&aacute;ctica docente". <i>Revista de la Educaci&oacute;n Superior</i>, n&uacute;m. 127, vol. XXXII, (3), julio&#150;septiembre, pp. 63&#150;70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578795&pid=S1665-109X201000010001000017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garet, M. et al. (2001). "What makes professional development effective? Results from a national sample of teachers". <i>American Educational Research Journal</i>, n&uacute;m. 4, vol. 38, pp. 915&#150;945.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578797&pid=S1665-109X201000010001000018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goodyear, P y Hativa, N. (2002). "Introduction". En P. Goodyear y N. Hativa (ed.). <i>Teacher thinking, beliefs and knowledge in higher education</i>. USA: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578799&pid=S1665-109X201000010001000019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hativa, N. (2000). <i>Teaching for effective learning in higher education</i>. Dordrecht/Boston/Londres: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578801&pid=S1665-109X201000010001000020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez, P. (1995). <i>Dise&ntilde;ar y ense&ntilde;ar. Teor&iacute;a y t&eacute;cnicas de la programaci&oacute;n y del proyecto docente</i>. Madrid: Narcea.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578803&pid=S1665-109X201000010001000021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kane, R., Sandretto, S. &amp; Heath, Ch. (2002). "Telling half of the story: A critical review of research on the teaching beliefs and practices of university academics". <i>Review of Educational Research</i>, n&uacute;m. 2, vol. 72, pp. 177&#150;228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578805&pid=S1665-109X201000010001000022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Macchiariola, V. (1998). "El conocimiento pr&aacute;ctico professional". <i>Ensayos y experiencias</i>, n&uacute;m. 23, mayo&#150;junio, a&ntilde;o 4, pp. 18&#150;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578807&pid=S1665-109X201000010001000023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McAlpine, L. &amp; Weston, C. (2002). "Reflection: Issues related to improving professor teaching and student learning". En P. Goodyear y N. Hativa (edits.). <i>Teacher thinking, beliefs and knowledge in higher education</i>. USA: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578809&pid=S1665-109X201000010001000024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McMillan, J. (2001). <i>Classroom Assessment. Principles and practice for effective instruction</i>. Boston: Ed Allyn and Bacon.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578811&pid=S1665-109X201000010001000025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mellado, V. (2009). "La formaci&oacute;n y el desarrollo profesional del profesorado de ciencias experimentales", en Comie (comp.). <i>Conferencias magistrales</i>. M&eacute;xico: Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa, pp. 141&#150;178.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578813&pid=S1665-109X201000010001000026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monereo, C. y Pozo, I. (2003). "La cultura educativa en la universidad: nuevos retos para profesores y alumnos". En C. Monereo e I. Pozo (ed.). <i>La universidad ante la nueva cultura educativa. Ense&ntilde;ar y aprender para la autonom&iacute;a</i>. Madrid: S&iacute;ntesis.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578815&pid=S1665-109X201000010001000027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Monroy, M. &amp; D&iacute;az, M. (2001). "La evaluaci&oacute;n de la docencia a trav&eacute;s de las teor&iacute;as y creencias de los docentes". En M. Rueda, F. D&iacute;az Barriga &amp; M. D&iacute;az (eds.). <i>Evaluar para comprender y mejorar la docencia en la educaci&oacute;n superior</i>. M&eacute;xico: UNAM&#150;UAM, UABJO, pp. 227&#150;236.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578817&pid=S1665-109X201000010001000028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsden, P. (2007). <i>Learning to teach in higher education</i>. Londres y Nueva York: Routledge Falmer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578819&pid=S1665-109X201000010001000029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ramsden, P. (1992). "Learning to teach in higher education". En Ramsden, P. <i>Theories of teaching in higher education</i>. Londres: Routledg, pp.109&#150;119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578821&pid=S1665-109X201000010001000030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rojo, A. (2002). "Hacia una nueva profesionalidad docente en la UNAM". En Educaci&oacute;n 2001, pp. 35&#150;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578823&pid=S1665-109X201000010001000031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schoenfeld, A. (1998). <i>Toward a theory of teaching in context</i>. Recuperado de: <a href="http:www.gse.berkely.edu/faculty/aschoenfeld/teachingincontext/teaching-in-context.html" target="_blank">http:www.gse.berkely.edu/faculty/aschoenfeld/teachingincontext/teaching&#150;in&#150;context.html</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578825&pid=S1665-109X201000010001000032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shavelson, R. y Stern, P. (1981). "Research on teachers" pedagogical thoughts, judgments, decisions, and behavior". <i>Review of Educational Research</i>, 4, (51), pp. 455&#150;49.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578827&pid=S1665-109X201000010001000033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stufflebeam, D. &amp; Shinkfield, J. (1989). <i>Evaluaci&oacute;n sistem&aacute;tica</i>. Madrid: Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578829&pid=S1665-109X201000010001000034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shute, V. (2008). "Focus on formative feedback". <i>Review of Educational Research</i>, n&uacute;m. 1, vol. 78, marzo, pp. 153&#150;189.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578831&pid=S1665-109X201000010001000035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Weimer, M. (2002). <i>Learned&#150;centered teaching. Five key changes to practice</i>. San Francisco: Jossey&#150;Bass.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=9578833&pid=S1665-109X201000010001000036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INFORMACI&Oacute;N SOBRE EL AUTOR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Carlos Guzm&aacute;n:</b> profesor del Departamento de Psicolog&iacute;a Educativa de la Facultad de Psicolog&iacute;a de la UNAM. Realiza estudios de doctorado en Pedagog&iacute;a en la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la UNAM. Autor de varias publicaciones, socio del Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (Comie) e integrante de la American Educational Research Association (AERA).</font></p>      ]]></body><back>
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