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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="4">Entre historietas y libros</font></b></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Agust&iacute;n Vaca*</font></b></p>      <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;Investigador del INAH&#45;El Colegio de Jalisco. </i><a href="mailto:agustinvaca@hotmail.com">agustinvaca@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta mediados del siglo XX no exist&iacute;a mayor dificultad para entender a qu&eacute; se hac&iacute;a referencia cuando se hablaba de literatura, as&iacute; nom&aacute;s, sin apellido. Se hablaba de los grandes logros en el uso del lenguaje como material para la creaci&oacute;n de obras de arte sobre las que poca disensi&oacute;n hab&iacute;a acerca de la alta calidad est&eacute;tica que el autor hab&iacute;a alcanzado, de acuerdo con los requerimientos del canon occidental en el que se agrupaban las obras consideradas cl&aacute;sicas.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ya para el &uacute;ltimo tercio de esa misma centuria, las fronteras de casi todas las ciencias sociales y las humanidades empezaron a dar signos notorios de fragilidad. Si los mismos historiadores pusieron en tela de juicio el concepto de Historia como ciencia rigurosa al cobrar conciencia de la inevitable relatividad de los productos de su quehacer, de igual manera los distintos caminos que emprendieron los escritores y la investigaci&oacute;n en el campo de la literatura pusieron en crisis tanto la idea de que la creaci&oacute;n literaria, sobre todo la narrativa de ficci&oacute;n, en nada contribu&iacute;a al conocimiento de la realidad social, como la de que en el t&eacute;rmino de <i>literatura</i> s&oacute;lo cab&iacute;an los textos que se elevaban por encima de los dem&aacute;s por sus logros en el aspecto art&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De tal suerte, mientras los partidarios de la especializaci&oacute;n defendieron con vigor la inmovilidad de los l&iacute;mites entre las distintas disciplinas, poco a poco fue imponi&eacute;ndose el empuje de los que prefer&iacute;an transitar sin pasaporte de un territorio a otro. En 1972, Hayden White aseguraba que la &uacute;nica diferencia real entre la literatura de ficci&oacute;n y la Historia &#45;adem&aacute;s de otras disciplinas que empleaban la forma narrativa para comunicar sus conocimientos acerca de las sociedades humanas&#45; era que el historiador "halla" sus relatos, mientras que el escritor de ficci&oacute;n "inventa" los suyos, y que en la tarea del historiador la "invenci&oacute;n", es decir, la creaci&oacute;n, juega un papel casi tan importante como en la del novelista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero fue en el &uacute;ltimo tercio del siglo pasado cuando se propagaron las propuestas interdisciplinarias y hasta multidisciplinarias para el estudio de los distintos aspectos que ata&ntilde;en al g&eacute;nero humano. En 1989, R&egrave;gine Robin propuso abolir la distinci&oacute;n entre "c&iacute;rculo amplio" y "c&iacute;rculo restringido" en la producci&oacute;n literaria, pues aseguraba que "ya no hay una literatura &#91;...&#93; sino objetos particulares, cada uno con su manera de inscribirse en la literatura, de producir literatura o de pensar lo literario" (Robin, 1989, p. 47). Este ensanchamiento de los linderos del concepto de literatura, en cierta medida, coincidi&oacute; con la tendencia en las dem&aacute;s ciencias sociales y humanidades de ampliar sus horizontes hasta recuperar el rango de actividad intelectual a la vez creativa, cient&iacute;fica y filos&oacute;fica, como deseaba Hayden White. La misma Robin propuso la creaci&oacute;n de una nueva acepci&oacute;n del campo de la literatura, o mejor, de la escritura en general, que incluyera, adem&aacute;s de la</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; problem&aacute;tica de la literalidad y de la intertextualidad &#91;...&#93; una problem&aacute;tica de la interdiscursividad que se desplegara en todos los campos de lo social y que, en el plano de un discurso transversal, se reformulara de discurso en discurso y se inscribiera tanto en las producciones del </font><font face="verdana" size="2">campo literario como en el discurso pol&iacute;tico, period&iacute;stico o filos&oacute;fico, etc&eacute;tera (Robin, 1989, pp. 48&#45;49).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si partimos de los presupuestos antes dichos, que en la actualidad permiten una extrema interpenetraci&oacute;n a las fronteras de las distintas disciplinas hasta casi desvanecerlas, aceptamos entonces que, en &uacute;ltima instancia, se trata de diferentes formas de escritura que contribuyen, desde su propia especificidad, al conocimiento del comportamiento humano en sociedad y de sus instituciones, y que nada puede reproch&aacute;rseles a las autoras de la obra que aqu&iacute; se trata, al haber dado a las historietas ilustradas y libros de autoayuda la categor&iacute;a de estructuras narrativas socialmente significativas que, pese a la pobreza de sus logros art&iacute;sticos o cient&iacute;ficos, revelan y facilitan la comprensi&oacute;n de ciertos procesos del comportamiento humano, en este caso el de la educaci&oacute;n sentimental, como ellas mismas lo declaran, retomando con muy buen tino el t&iacute;tulo de la c&eacute;lebre novela que Gustave Flaubert public&oacute; en 1868.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estructura formal de <i>Entre historietas y libros,</i> cuyo subt&iacute;tulo, <i>Literatura popular para la educaci&oacute;n sentimental y el bienestar emocional,</i> es bastante elocuente, consiste en una introducci&oacute;n, dos cap&iacute;tulos de las diferentes autoras, una conclusi&oacute;n conjunta y una bibliograf&iacute;a com&uacute;n, todo esto en las ciento cincuenta y dos p&aacute;ginas de este volumen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suele suceder con casi todos los textos, sin importar mucho el g&eacute;nero al que pertenezcan, que sus autores dicen m&aacute;s de lo que quisieron o menos de lo que pretendieron. En este caso sucedi&oacute; lo primero, por eso har&eacute; lo posible por no detenerme mucho en lo que las escritoras hacen expl&iacute;cito en sus respectivos cap&iacute;tulos, para mejor exponer lo que yo, como lector, encontr&eacute; de com&uacute;n entre ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes que nada, debo mencionar la pulcritud metodol&oacute;gica con que manejaron sus distintos materiales de an&aacute;lisis e informaci&oacute;n, tanto Zeyda Rodr&iacute;guez Morales y su colabo</font><font face="verdana" size="2">radora A&iacute;da Sof&iacute;a Estrada Santa Cruz, como Mar&iacute;a Alicia Peredo Merlo. De otra manera, hubiera sido muy dif&iacute;cil que las dos primeras desmenuzaran ciento veintis&eacute;is n&uacute;meros de la revista <i>Susy, secretos del coraz&oacute;n,</i> para extraer de ellos todos los elementos necesarios para construir el primer cap&iacute;tulo; o que Alicia Peredo desmontara con pericia cada una de las partes de los cinco libros <i>&#45;La fuerza de Sheccid,</i> de Carlos Cuauht&eacute;moc S&aacute;nchez; <i>Ver&oacute;nika decide morir,</i> que escribi&oacute; el brasile&ntilde;o Carlos Coelho; dos <i>Qui&uacute;bole con...,</i> uno para "chavos" y otro para "chavas", seg&uacute;n los vocablos que usaron sus autores Yordi Rosado y Gabriela Vargas; y el de John Gray, <i>Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus&#45;</i> que le sirvieron de punto de partida para culminar con &eacute;xito la segunda parte del volumen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En resumen, pues, las autoras combinaron m&eacute;todos como el an&aacute;lisis del discurso ling&uuml;&iacute;stico y visual, as&iacute; como hist&oacute;ricos, sociol&oacute;gicos, etnogr&aacute;ficos, entre otros, para realizar un trabajo hermen&eacute;utico fruct&iacute;fero apoyado en lecturas te&oacute;ricas bien escogidas de varias disciplinas, cuya tarea de descubrirlas por s&iacute; mismos dejo a los posibles lectores. Lo que s&iacute; creo indispensable es agradecer a Zeyda, Sof&iacute;a y Alicia la precisi&oacute;n de los t&eacute;rminos especializados de que echaron mano, al igual que la claridad y correcci&oacute;n del lenguaje con que comunicaron los resultados de sus respectivas investigaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, no obstante los distintos materiales que conforman cada uno de los cap&iacute;tulos y la diferenciaci&oacute;n autoral de los mismos, creo que publicarlos como unidad en un solo volumen ha sido un acierto, pues las preocupaciones de las escritoras son coincidentes, en el sentido de que las gu&iacute;a un genuino inter&eacute;s por encontrar posibles salidas a una problem&aacute;tica cultural que se manifiesta en formas distintas, pero &iacute;ntimamente interrelacionadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esta problem&aacute;tica la integran el empobrecimiento de la educaci&oacute;n, de las relaciones no s&oacute;lo amorosas, sino humanas </font><font face="verdana" size="2">en general, de la capacidad de distinguir entre conocimiento y experiencia, entre moral y religi&oacute;n, y es de estos asuntos que se ocupa principalmente <i>Entre historietas y libros...</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos cap&iacute;tulos que forman dicha obra se avienen perfectamente a otra manera, distinta de la tradicional, de valorar los textos y emitir juicios acerca de los productos culturales discursivos. Zeyda Rodr&iacute;guez y Sof&iacute;a Estrada proponen que el &eacute;xito que alcanzaron las historietas ilustradas a lo largo de cuatro decenios aproximadamente se debi&oacute; al placer que ofrec&iacute;an a quienes las frecuentaban.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, detr&aacute;s de esta pr&aacute;ctica confortable de la lectura, las mismas autoras, sin decirlo con claridad, dejan entrever que no es una pr&aacute;ctica del todo inocente, sino que todo el cuerpo de quien lee se dispone a sentir los placeres que describen las historietas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento, pues, no es el objetivo principal de las lectoras, o lectores, sino, m&aacute;s bien, la posibilidad de revivir una experiencia er&oacute;tica, o, para aquellas que no la han tenido, de imaginarla de acuerdo con lo que se muestra en las ilustraciones. De tal suerte que no es tanto el placer del texto en s&iacute;, sino, por una parte, el deseo que se despierta de experimentar el placer corporal que prometen el texto y la ilustraci&oacute;n, el discurso ling&uuml;&iacute;stico y el visual, en aquellas que ya lo han sentido y est&aacute;n dispuestas a repetir la experiencia o en las que a&uacute;n permanecen ajenas a ella y s&oacute;lo la imaginan, y, por otra parte, el placer moral que debe sentir aquella que ha cumplido con sus principios por encima del placer er&oacute;tico al haber renunciado a &eacute;l cuando este est&aacute; vedado por cualquier circunstancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, Alicia Peredo tambi&eacute;n ajusta sus par&aacute;metros de juicio a las corrientes actuales para analizar los libros de autoayuda que conformaron su material de investigaci&oacute;n, s&oacute;lo que se inclina m&aacute;s por la interdiscursividad y resalta la dimensi&oacute;n hist&oacute;rica e ideol&oacute;gica que traslucen dichos textos, sin que esto quiera decir que estas dimensiones </font><font face="verdana" size="2">est&eacute;n ausentes en el cap&iacute;tulo anterior. De hecho, esta preocupaci&oacute;n por situar en un espacio y un tiempo definidos los productos culturales de que se ocupan est&aacute; presente en ambas partes. Otro rasgo que tienen en com&uacute;n es el de admitir el reconocimiento, la identificaci&oacute;n de los lectores en tanto individuos sujetos a deseos, sufrimientos, sentimientos amorosos, y el hecho de que toman las narraciones que caen en sus manos como ejemplo a seguir para orientarse en el mundo, pero, sobre todo, en el mundo de los afectos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mediante una serie de entrevistas con estudiantes de secundaria, preparatoria y licenciatura aficionados a la lectura de libros de autoayuda, Alicia Peredo elabor&oacute; una serie de cuadros comparativos que resultan muy ilustrativos para comprender el porqu&eacute; de la preferencia de estas obras entre los estudiantes, pero, tambi&eacute;n en este caso, me llam&oacute; la atenci&oacute;n la importancia que dan los entrevistados a los problemas amorosos. Adem&aacute;s, no puede ignorarse que uno de los incentivos mayores para la lectura de estos libros es la imposibilidad de que los lectores sean juzgados. Esto trasluce un rechazo a las relaciones personales, y, es justo suponer, sobre todo con los padres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, aun cuando en ambos cap&iacute;tulos se hace referencia al imaginario, los dos formatos de comunicaci&oacute;n vehiculan s&oacute;lo el imaginario instituido, es decir, lo existente, pero, salvo menciones ocasionales, el otro componente del imaginario, el instituyente, es decir, la parte cambiante de la sociedad, la parte creativa y, por lo tanto, revolucionaria, o por lo menos transgresora, que permite la posibilidad de un cambio que mejore las ya caducas condiciones de vida, se diluye en el hilo de la exposici&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de esta omisi&oacute;n, la obra evidencia que si bien estas lecturas aparentan cierta utilidad desde el punto de vista de las intenciones est&eacute;tico&#45;educativas de los autores, y aunque est&aacute;n dirigidas a lectores adolescentes y j&oacute;venes, tambi&eacute;n los adultos las aprecian en alto grado. Por eso, lo </font><font face="verdana" size="2">que resulta m&aacute;s preocupante es que entre estos &uacute;ltimos se cuenten los profesores que est&aacute;n encargados precisamente de la tarea de ense&ntilde;ar a pensar a los j&oacute;venes por su propia cuenta, es decir, que su labor es contraria a su deber, lo cual muestra sus limitaciones culturales e intelectuales, que les impiden darse cuenta de lo nocivo de su influencia en quienes est&aacute;n bajo su cuidado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que entre las historietas ilustradas y los libros de autoayuda, como lo demuestra la continuidad temporal de estos y las primeras, han tomado por asalto la educaci&oacute;n sentimental y hasta cultural de varias generaciones, circunstancia que ha impedido una verdadera experiencia amorosa y prohijado una p&eacute;rdida de confianza en las relaciones personales para luego buscar refugio en los libros de autoayuda, lo cual ha malogrado la posibilidad de que el hombre contempor&aacute;neo se sienta menos oprimido por la lisa cotidianidad actual.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, pienso que <i>Entre historietas y libros...</i> constituye una vigorosa denuncia de que los afanes educativos de las lecturas analizadas no dejan de ser mediaciones entre los humanos y sus experiencias vitales, que se convierten, como asegura Giorgio Agamben, en "una experiencia manipulada y guiada como en un laberinto para ratas" (Agamben, 2007, p. 12). Me refiero en especial al &aacute;mbito de la experiencia amorosa, cuya fuente principal es el cuerpo, el propio y el del otro, experiencia que se encuentra mediada por una serie de supuestos conocimientos que no han hecho sino expropi&aacute;rsela al ser humano.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agamben, G. (2007). <i>infancia e historia. Destrucci&oacute;n de la experiencia y origen de la historia</i> (S. Mattoro, trad.).</font> <font face="verdana" size="2">Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora</font>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3351258&pid=S1665-0565201600010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Robin, R. (1989). "Extension et incertitude de la notion de</font><font face="verdana" size="2">litt&eacute;rature", en M. Angenot, <i>et al., Th&eacute;orie Litt&eacute;raire</i> (pp.</font><font face="verdana" size="2">45&#45;49). Par&iacute;s: PUF.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3351260&pid=S1665-0565201600010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><b><font size="2" face="verdana">Nota</font></b></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Alicia Peredo Merlo y Zeyda Rodr&iacute;guez Morales (2014). <i>Entre historietas y libros. Literatura popular para la educaci&oacute;n sentimental y el bienestar emocional.</i> M&eacute;xico: El Colegio de Jalisco&#45;Paid&oacute;s.</font></p>     ]]></body>
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