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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>El fin del poder</i></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Laura Loaeza Reyes*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Investigadora del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:lrl.f50@gmail.com">lrl.f50@gmail.com</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El poder es cada vez m&aacute;s d&eacute;bil, m&aacute;s transitorio, m&aacute;s limitado</i> es la tesis que sostiene el autor en este ensayo que desarrolla con base en la pregunta &iquest;de qu&eacute; manera estas nuevas caracter&iacute;sticas del poder est&aacute;n configurando el mundo actual, tanto para los m&aacute;s poderosos como para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor apoya sus tesis en numerosos ejemplos, mismos que documenta recurriendo a fuentes diversas: libros y art&iacute;culos cient&iacute;ficos, peri&oacute;dicos y revistas, estad&iacute;sticas de fundaciones, organismos multilaterales, gobiernos de diversos pa&iacute;ses y entrevistas del autor con algunos mandatarios y exmandatarios de los pa&iacute;ses a los que alude.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Na&iacute;m desarrolla su an&aacute;lisis con base en dos vectores. El primero es lo que caracteriza como tres grandes revoluciones: i) la revoluci&oacute;n del m&aacute;s, referida al aumento de todo: niveles de vida, educaci&oacute;n, salud, pa&iacute;ses, esperanza de vida, informaci&oacute;n, relaciones con otras personas, etc.; se trata de cambios cuantitativos pero tambi&eacute;n cualitativos que hacen que muchos de los factores que permit&iacute;an ejercer el poder dejen de ser eficaces; ii) la revoluci&oacute;n de la <i>movilidad</i> significa que todos estos cambios se expanden y circulan cada vez m&aacute;s; m&aacute;s gente, dinero, productos, tecnolog&iacute;a, informaci&oacute;n, estilos de vida se mueven a menor coste y a m&aacute;s lugares; los migrantes transfieren m&aacute;s remesas a sus lugares de origen, pero tambi&eacute;n transfieren ideas, aspiraciones, t&eacute;cnicas e incluso movimientos religiosos y pol&iacute;ticos que minan el poder y el orden establecido en sus lugares de origen; el autor demuestra con cifras que las remesas son m&aacute;s importantes para esas econom&iacute;as que la inversi&oacute;n extranjera y que la ayuda econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses ricos (Na&iacute;m, 2014: 98); iii) finalmente, la revoluci&oacute;n de la <i>mentalidad</i>, referida a los grandes cambios en la forma de pensar, las expectativas y aspiraciones que acompa&ntilde;an a las transformaciones mencionadas; Na&iacute;m denomina <i>revoluci&oacute;n de las expectativas crecientes</i> a la distancia que existe entre lo que la gente espera y lo que sus gobiernos pueden darle, y es resultado de las revoluciones del <i>m&aacute;s</i> y de la <i>movilidad</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo vector del an&aacute;lisis es la fragmentaci&oacute;n del poder que resulta en la confrontaci&oacute;n entre los gobernantes o los grandes poderes tradicionales y los m&uacute;ltiples micropoderes. El autor representa la correlaci&oacute;n de fuerzas entre ambos &#45;o la impotencia de los primeros frente a estos &uacute;ltimos&#45; con la imagen de Gulliver atado al suelo por miles de liliputenses que le impiden moverse. El poder de los micropoderes reside en su capacidad de vetar, contrarrestar, combatir y limitar el margen de maniobra de los grandes actores, y tienen la ventaja de que al ser m&aacute;s peque&ntilde;os son m&aacute;s &aacute;giles, adem&aacute;s de que su estructura es menos r&iacute;gida que la de los grandes poderes. Su estrategia es el desgaste, el sabotaje, el socavamiento y la obstaculizaci&oacute;n a los primeros. Cuando vemos el poder que tiene un solo hombre, como los inform&aacute;ticos Snowden o Herv&eacute; Falciani, para demostrar la vulnerabilidad de un servicio de seguridad nacional del pa&iacute;s m&aacute;s poderoso del planeta, o bien para desvelar informaci&oacute;n confidencial del banco HSBC con la lista de 130 mil evasores fiscales de diferentes pa&iacute;ses, es dif&iacute;cil contestar esta tesis de Na&iacute;m.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el autor llama la atenci&oacute;n sobre dos consecuencias negativas de esta nueva distribuci&oacute;n del poder. Primeramente, estos micropoderes est&aacute;n en manos de actores progresistas y bien intencionados que buscan el bien com&uacute;n, pero tambi&eacute;n de grupos criminales, fan&aacute;ticos y extremistas que persiguen solo sus propios intereses. Aunado a ello, dado que todos tienen el poder suficiente para impedir las iniciativas de los dem&aacute;s, es dif&iacute;cil imponer una l&iacute;nea de actuaci&oacute;n y en consecuencia las decisiones no se toman, se toman demasiado tarde o se diluyen resultando ineficaces (Na&iacute;m, 2014: 41). Esto va en detrimento de la calidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y de la capacidad de los gobiernos para satisfacer las expectativas del electorado o resolver problemas urgentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Na&iacute;m sit&uacute;a el inicio de estos cambios en la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y el surgimiento de Internet en 1990, pero enfatiza que estos eventos no fueron los &uacute;nicos factores de cambio ni los m&aacute;s importantes en este sentido. Y con ello contradice una opini&oacute;n muy difundida que atribuye estas transformaciones a las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n en s&iacute; mismas. En esto es muy enf&aacute;tico en diferentes secciones del libro. Na&iacute;m sostienen que para que Internet pueda tener sus efectos sobre los procesos pol&iacute;ticos y sociales se requieren otras condiciones que est&aacute;n relacionadas con las transformaciones demogr&aacute;ficas y econ&oacute;micas, con los cambios pol&iacute;ticos y con la ampliaci&oacute;n de las expectativas, los valores y las normas sociales. En su opini&oacute;n, las tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n son solo herramientas que requieren de usuarios con objetivos, direcci&oacute;n y motivaci&oacute;n. Y aunque reconoce que los ciberactivistas contribuyen a enriquecer el discurso pol&iacute;tico en todo el mundo y a cambiar la manera como se obtiene, se usa y se pierde ese poder, considera que es precisamente la difusi&oacute;n del poder la que les ofrece las oportunidades para conseguirlo. A fin de cuentas, los partidos pol&iacute;ticos siguen siendo el principal veh&iacute;culo para obtener el control del gobierno en una democracia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los indicadores a los que el autor recurre para demostrar que cada vez m&aacute;s las minor&iacute;as mandan &#45;y de los cuales proporciona m&uacute;ltiples ejemplos siempre debidamente documentados&#45;, destacan los siguientes. Cada vez menos gobiernos disfrutan de la mayor&iacute;a en el Parlamento; en 2012, por ejemplo, solo cuatro de los treinta y cuatro pa&iacute;ses miembros de la ocde gozaban de esta mayor&iacute;a. Los jueces han adquirido una fuerza pol&iacute;tica que cada vez m&aacute;s contesta el poder del presidente y del Parlamento. En los conflictos armados los micropoderes desaf&iacute;an el poder de las fuerzas armadas, incluso las m&aacute;s grandes y costosas del mundo. Ejemplos de ello son el crimen organizado transnacional y los insurgentes talibanes que combaten con explosivos caseros, las milicias de las FARC colombianas, un comandante de Ham&aacute;s o un bloguero yihadista con su ordenador que est&aacute; haciendo "m&aacute;s con menos". Los cuerpos de seguridad y polic&iacute;as privados, en casos como el mexicano, estar&iacute;an operando en esta misma l&iacute;nea. En ese sentido, la degradaci&oacute;n del poder crea un terreno propicio para la proliferaci&oacute;n de grupos criminales, terroristas y otros que atentan contra la seguridad ciudadana y en algunos casos, incluso, afectan la estabilidad internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos cambios quedan contenidos en el concepto <i>guerra de cuarta generaci&oacute;n</i> acu&ntilde;ado por los militares estadounidenses para referirse a "un conflicto caracterizado por el difuminado de los l&iacute;mites entre la guerra y la pol&iacute;tica, lo militar y lo civil. Es un conflicto en el que un actor no estatal violento lucha contra un Estado y en el que el enfrentamiento es militar, no solo en el estricto sentido de las hostilidades armadas, sino tambi&eacute;n porque se desarrolla entre los medios y la opini&oacute;n p&uacute;blica, y porque cada bando se esfuerza tanto por socavar las bases y la legitimidad del otro como por derrotarlo en el campo de batalla. El terrorismo, la guerra cibern&eacute;tica y la propaganda son instrumentos habituales de la guerra de cuarta generaci&oacute;n" (Na&iacute;m, 2014: 179).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, pr&aacute;cticas antidemocr&aacute;ticas como el separatismo regional, la xenofobia, las campa&ntilde;as contra los inmigrantes y los fundamentalismos religiosos se benefician de la degradaci&oacute;n del poder. Uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s evidentes y problem&aacute;ticos de la degradaci&oacute;n del poder es la capacidad de veto de los actores peque&ntilde;os. Se trata de un recurso cada vez m&aacute;s socorrido tanto al interior de los pa&iacute;ses, en los parlamentos, como en la comunidad internacional. De acuerdo con Na&iacute;m, la proliferaci&oacute;n de organizaciones dedicadas a la cooperaci&oacute;n internacional en numerosos temas permite a los pa&iacute;ses que cuentan con m&aacute;s organizaciones de este tipo ejercer un mayor poder de veto y no siempre en defensa de los principios universales. Al mismo tiempo, el aumento del poder de veto de los peque&ntilde;os pa&iacute;ses obedece a que los pa&iacute;ses grandes ya no disponen de los mismos premios y represalias que ten&iacute;an antes y que les permit&iacute;a orientar el destino de los pa&iacute;ses peque&ntilde;os; por ejemplo, "las donaciones privadas (personales y de instituciones) a pa&iacute;ses pobres ya alcanzan, y a veces superan, a las que hacen los gobiernos con las econom&iacute;as m&aacute;s grandes" (Na&iacute;m, 2014: 302). Esta tendencia, sostiene, ir&aacute; en aumento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esta fragmentaci&oacute;n excesiva del poder y la incapacidad de los principales actores de ejercer el liderazgo son tan peligrosas como la concentraci&oacute;n del poder en unas pocas manos. Adem&aacute;s, dificulta los intentos de acci&oacute;n colectiva para resolver eficazmente problemas como la proliferaci&oacute;n nuclear, el cambio clim&aacute;tico o la inseguridad cibern&eacute;tica. En este contexto, afirma, surgen demagogos inexpertos y mal intencionados, a quienes denomina <i>terribles simplificadores;</i> sujetos que aprovechan la desilusi&oacute;n y la incertidumbre provocados por los cambios r&aacute;pidos. La soluci&oacute;n, sostiene, es muy dif&iacute;cil pero indispensable: dar m&aacute;s poder a quienes nos gobiernan, aunque no confiemos en ellos; para ello, los partidos pol&iacute;ticos deber&aacute;n adaptarse a las necesidades del siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observando dichos escenarios, sus conclusiones podr&iacute;an resumirse de la siguiente manera: urge cambiar nuestra forma de pensar el poder para poder enfrentar una oleada de innovaciones que empezar&aacute; desde abajo, ser&aacute; ca&oacute;tica y lenta pero inevitable.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Mois&eacute;s Na&iacute;m, 2014, <i>El fin del poder,</i> Random House Mondadori, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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