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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas cr&iacute;ticas</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Agrietar el capitalismo: el hacer contra el trabajo</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Juan Antonio Casta&ntilde;eda Arellano</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional</i>. <a href="mailto:juancarellano15@gmail.com">juancarellano15@gmail.</a><a href="mailto:juancarellano15@gmail.com">com</a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el capitalismo el mundo no es m&aacute;s que un enorme objeto para satisfacer su apetito: <i>una gran mamadera,</i> una gran manzana, un pecho opulento. El hombre se ha convertido en <i>lactante eternamente expectante</i> y eternamente frustrado: Erich Fromm.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espero que la revisi&oacute;n cr&iacute;tica de este libro contribuya a una discusi&oacute;n para un acercamiento al debate que no sea papanatismo pseudo&#45;profesoral, sino fresco viento que oree esta cultura nuestra que apesta a c&aacute;rcel y a cloroformo... Yo tengo un enorme respeto por las personas, no por sus creencias. Hay que adquirir el derecho de decir a las gentes lo que no quieren o&iacute;r. Es decir, si queremos entendernos verdaderamente, tenemos primero que contradecirnos. La verdad es hija de la discusi&oacute;n, no de la simpat&iacute;a. A eso invita el libro de Holloway.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Confieso que la presente rese&ntilde;a solo agrega algunos comentarios, algunas ideas, muy pocas, que pretenden enchufarse desde mi balbuceante lectura y subjetividad. Quiero con rabia. Busco que el presente libro y que sus palabras, que son flores, son frutos, se conviertan en actos por la transformaci&oacute;n de la sociedad infame donde habitamos. La b&uacute;squeda de lo deseado, la necesidad de tener una esperanza para vivir humanamente, lo que cada quien desea, pero que todos necesitamos para sentirnos vivos... En fin, Holloway escribe un esperanzado poema del pensamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estoy obligado, es mi deber manifestar que yo aqu&iacute; &uacute;nicamente recojo las tesis de Holloway; que intento comprender y me cuesta trabajo entenderlas, y si no las comprendo finjo hacerlo. Tengo que decir que solamente coloco algunas comas, puntos y digresiones que posiblemente distorsionan el texto. De ah&iacute; que ruegue al lector no fiarse demasiado de m&iacute; y, mejor, mucho mejor, leer el libro. Por ello sugiero brincarse esta rese&ntilde;a, que puede ocasionar molestias. Para los que la lean, cont&eacute;ntense con saber que estas son meramente notas, flashazos de una lectura fragmentada. Recuerden que esta es meramente mi mirada y que desde este momento he hecho la advertencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como no aspiro a una existencia normal y rutinaria, y tengo conflictos entre mi pensamiento racional y mi naturaleza primitiva, voy camino a escapar a la cumbre m&aacute;s alta sin oxigeno. Son mis entresijos y obsesiones los propios de una persona en busca de la libertad, consciente de que el capitalismo es una realidad viva y esa es el &aacute;rea que se ha de derrumbar, esa cumbre que nadie ha escalado todav&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejar de flotar, zambullirse, discurrir, sumergirse, encontrar lo claro&#45;oscuro es el recorrido de la vida. Como neur&oacute;tico, man&iacute;aco, esquizofr&eacute;nico, ut&oacute;pico, so&ntilde;ador (el para&iacute;so de los perturbados) las tesis de Holloway resuenan en mi cabeza y son un oasis, un ancla ante la amenaza del inminente naufragio social. &Eacute;l huye de la burgues&iacute;a, piensa, escribe, toma posici&oacute;n, se define, y a m&iacute; me ayuda a aliviar esta paradoja: odio la normalidad y la persigo, desprecio a los capitalistas y los envidio. Caduco sistema. Oh vida, c&oacute;mo te he temido. Oh seres burgueses deshumanizados, c&oacute;mo os he aborrecido; c&oacute;mo he sufrido y pensado con sus empellones, con vuestras palabras que interrumpen mis pensamientos. Hemos sido envilecidos por vosotros; ol&iacute;ais mal; cu&aacute;nta corrupci&oacute;n e injusticia, cuantas mentiras, enredos, volubilidades y servilismo y explotaci&oacute;n... entre la vigilia y el sue&ntilde;o entremezclados en este pa&iacute;s que cada vez m&aacute;s es un pa&iacute;s sin primaveras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ubicarse en la <i>ignorancia docta</i> permite oponer una reflexi&oacute;n que ayuda a vivir, contribuye a salir de la <i>experiencia nativa</i>, entender que la vida siempre recomienza, un aspecto plural de la verdad, que cada situaci&oacute;n es estructuralmente polis&eacute;mica y que hay que superar la brecha entre raz&oacute;n e imaginaci&oacute;n. En menos palabras, no se trata de administrar, reformar, contemplar o solo analizar, sino de expresar, accionar, agrietar, aunque sea de manera titubeante e incompleta, la vida social en su desarrollo, en sus desviaciones y detenciones. Un recorrido que no es seguro, que se vive d&iacute;a con d&iacute;a y que saca toda su intensidad de esto, de esta realidad que es precaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ignorancia docta hay un desarrollo tensional: cada situaci&oacute;n y cada forma social es una composici&oacute;n de elementos heterog&eacute;neos que se articulan entre s&iacute; en dosis variables; el esp&iacute;ritu divaga en muchas manifestaciones; considerando incluso los aspectos supuestamente m&aacute;s serios, tiene lugar lo l&uacute;dico, y tomando en cuenta que la locura tiene su parte en las obras u organismos sociales que marcan el comp&aacute;s de las historias humanas, con lucidez y acaso con realismo, nos conformamos con seguir las huellas de esta situaci&oacute;n en zigzag, caracter&iacute;stica de nuestra condici&oacute;n humana. Reconocer este estado de hecho no es mostrar la abdicaci&oacute;n del esp&iacute;ritu, sino por el contrario apreciar la "l&oacute;gica din&aacute;mica de los contrarios" que constituyen tanto las microcreaciones como las grandes obras de la cultura. Ese es precisamente el esp&iacute;ritu de la ignorancia docta, esp&iacute;ritu del polite&iacute;smo que se niega a decidir en la efervescencia de la vida social, esp&iacute;ritu de lo tr&aacute;gico que no se siente con el derecho para reducir las apor&iacute;as estructurales del acto mundano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, es peligroso saber todo sobre la realidad. Por lo dem&aacute;s, podemos se&ntilde;alar que con base en esta pretensi&oacute;n se establecen las inquisiciones y se levantan las hogueras. No hay una sola realidad, sino diferentes maneras de percibirla. No nos preguntemos qu&eacute; es "la forma". Es como si le preguntara al ciempi&eacute;s como hace para caminar con tantas extremidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es tanto el silencio, la servidumbre, la explotaci&oacute;n sobre el planeta tierra que los astros se apagan poco apoco. En nuestro coraz&oacute;n llevamos nuestra nostalgia y una gran sed por lo imposible&#45;posible. El coraz&oacute;n es una ra&iacute;z de la que crece y crece la persona, una morada de la esperanza infinita y el enamoramiento por una sociedad mejor. Parece milagro que permanezcamos vivos, vivos todav&iacute;a en un sistema inhumano, fr&iacute;o, en un hoyo injusto, desierto en medio de las estrellas y la luz. En el caos, donde los planetas estallan, donde la vor&aacute;gine ardiente gira como torbellino, vivimos a&uacute;n muy complacientemente, alegremente. Pero este libro nos mueve, nos cambia, nos entrega a un trabajo poderoso. Aqu&iacute; estamos pensando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparto plenamente las treinta y dos tesis de Holloway, algunas me parecen claras, otras se me dificultan y en otras requiero apoyo para su comprensi&oacute;n. Y como &eacute;l, tambi&eacute;n lanzo un alarido de alegr&iacute;a rabiosa. Yo lo he estado haciendo mientras leo el texto en que se propone hacer el mundo de nuevo. Una explosi&oacute;n de furia alegre. Tiempo de coraje, enojo y celebraci&oacute;n. El libro constituye una grieta temporal, quiz&aacute; por unas horas, es una rendija de claridad, como un rel&aacute;mpago que ilumina un mundo diferente, un hacer diferente, un mundo creado, pensado y reflexionado con ilusiones ut&oacute;picas y no ut&oacute;picas, preocupaciones en aras de edificar una sociedad nueva sin subordinaciones, libre de restricciones, ni servidumbres ideol&oacute;gicas. Un mundo que podemos crear. Y lo hacemos. El mundo que todav&iacute;a no existe. Es un enclave liberado o zona aut&oacute;noma temporaria, un levantamiento, una subversi&oacute;n, es desesperanza&#45;esperanzada, an&aacute;rquica, agridulce, sabrosa e hiriente. Es una insurrecci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Agrietar el capitalismo</i> lo he estado digiriendo con mis deficiencias te&oacute;ricas en noches tranquilas de primavera cuando la sangre se altera, el calor crece y el agua escasea. He intercambiado dudas, inquietudes en conversaciones con compa&ntilde;eros que rememoramos las rebeliones e insurrecciones y acontecimientos de nuestro pueblo como 1968, Rub&eacute;n Jaramillo, el ataque al cuartel Madera en ese legendario 23 de septiembre, las luchas de los maestros, de ferrocarrileros, mineros, la guerra sucia del 70 y el 80, la lucha del Frente Estudiantil Revolucionario FER, que se convirti&oacute; en un experimento de insurrecci&oacute;n en Guadalajara y las actuales luchas de zapatistas, mineros, electricistas, campesinos, colonos que liberan una alegr&iacute;a y creatividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, las viejas certezas revolucionarias han desaparecido. Ya no podemos proclamar con confianza que la victoria es inevitable. Aceptemos que se vive en un mundo de incertidumbre y confusi&oacute;n. Pero podemos hallar una forma de comprender nuestra incertidumbre, desesperanza y confusi&oacute;n. La cuesti&oacute;n central lo se&ntilde;ala bien el autor: es la conciencia y la falta de conciencia. Pero solo de los desesperanzados puede lograrse la esperanza, algo as&iacute; lo dice Horkheimer. La libertad es una aire habitual, sin perfumes ex&oacute;ticos, que se respira junto con el oxigeno sin pensarlo, pero conscientes de que existe.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Romper, queremos romper.    <br> 		Queremos crear un mundo    <br> 		diferente, ahora. Nada m&aacute;s    <br> 		com&uacute;n, nada m&aacute;s obvio,    <br> 		nada m&aacute;s sencillo, nada m&aacute;s dif&iacute;cil.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe una urgencia, una emergencia, una necesidad cada vez m&aacute;s apremiante de negar al capitalismo, este modelo criminal, infame, indigno y explotador. Ya es hora de aprender el nuevo lenguaje de una nueva lucha. El m&eacute;todo, es el m&eacute;todo de la grieta, el m&eacute;todo sin puertas, sin ventanas, sin muros a cielo abierto. Es el m&eacute;todo a construir minando, resistiendo, cavando, explorando, agrietando... Y en esta b&uacute;squeda la dignidad es el arma central contra un mundo en descomposici&oacute;n. Las grietas son las exploraciones en una antipol&iacute;tica de la dignidad; comprendiendo que una grieta separa un memento de dominaci&oacute;n de la creaci&oacute;n de otras relaciones en que la alegr&iacute;a, la risa, abren paso a trav&eacute;s de la seriedad del mundo de la dominaci&oacute;n y de la sumisi&oacute;n, y no a la risa complaciente y simuladora, no la risa individual en soledad, sino una risa colectiva que se expanda hacia otro horizonte y lugar. La risa como principio revolucionario. En donde podemos y queremos y estamos haciendo otra cosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo importante es no trazar l&iacute;neas divisorias, sino ver las l&iacute;neas de continuidad. Una l&oacute;gica diferente, una construcci&oacute;n alternativa, innovadora. Una l&oacute;gica con humanidad, decencia, dignidad. La dignidad no nos esperar&aacute;, la grieta es una insubordinaci&oacute;n del aqu&iacute; y el ahora, no un proyecto para el ma&ntilde;ana. No se trata de un despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n a&ntilde;orada y deseada, sino de un aqu&iacute; y ahora.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las grietas comienzan con un NO, a partir del cual crece la dignidad, una negaci&oacute;n&#45;y&#45;creaci&oacute;n. Una grieta es una creaci&oacute;n perfectamente com&uacute;n de un espacio o momento en el que afirmamos un modo diferente de hacer. Las grietas rompen dimensiones, rompen la dimensionalidad, ya que el hacer disuelve la homogeneizaci&oacute;n del tiempo. Disuelve la totalidad, la s&iacute;ntesis, el valor. &iexcl;Rehusar&#45;y&#45;crear! &iexcl;Rehusar&#45;y&#45;crear! Eso, para los que luchan por un mundo diferente es seguir a Mois&eacute;s y a los profetas; salvo que no tenemos ni queremos ning&uacute;n profeta, solo nos tenemos a nosotros mismos. La cuesti&oacute;n de las grietas es que corren y pueden moverse en forma r&aacute;pida e impredecible. Es la decisi&oacute;n de tomar un espacio o un momento en nuestras propias manos y estructurar nuestras vidas de acuerdo con nuestras propias decisiones. Eso s&iacute;, decididos a no subordinarnos y servir m&aacute;s. Esa es la ruptura y la ruptura comienza con el rechazo, con el NO.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El NO debe estar respaldado por otra mirada, por otra actitud, por otro hacer. Esta es la dignidad que puede llenar las grietas por el rechazo. El NO original no es un cierre, sino una apertura a una actividad diferente, a una visi&oacute;n en construcci&oacute;n; es el umbral a un contra mundo con una l&oacute;gica alternativa y un lenguaje diferente. El NO se abre a un espacio&#45;tiempo en el que tratemos de vivir como sujetos en lugar de como objetos; a constituirnos como seres humanos plenos y dignos. Estos son tiempos o espacios en los que afirmamos nuestra capacidad para decidir por nosotros mismos lo que deber&iacute;amos hacer ya sea jugar, cantar, gritar, re&iacute;r, contemplar la luna, el mar, cultivar la tierra de forma diferente...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dignidad es el desarrollo de la potencia del poder del NO. Nuestro rechazo nos enfrenta con la oportunidad, la necesidad y la posibilidad de desarrollar nuestras propias capacidades. Lo importante es el movimiento, el moverse contra&#45;y&#45;m&aacute;s&#45;all&aacute;: el negar&#45;y&#45;crear de quienes abandonaron la sumisi&oacute;n y la dominaci&oacute;n del sistema capitalista. La dignidad, el movimiento de negar&#45;y&#45;crear, de tomar control de nuestras vidas, NO es una cuesti&oacute;n simple. Es &#45;como lo dice muy bien el hacedor de este libro&#45; un l&iacute;quido oscuro saliendo a borbotones de un lago de posibilidades. Otorgarle solidez positiva a lo que solo puede ser un movimiento de rechazo, creaci&oacute;n y exploraci&oacute;n nos puede llevar f&aacute;cilmente a la desilusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que entender que las grietas siempre son preguntas, nunca respuestas. Es importante no idealizar las grietas o adjudicarles una potencia positiva que no poseen. Sin embargo, es all&iacute; desde donde comenzamos; desde las grietas, desde esas perforaciones, fisuras, ranuras, las cismas, los espacios de negaci&oacute;n&#45;y&#45;creaci&oacute;n insurreccionales. Partimos de lo particular, no de la totalidad. Partimos de nuestra inadecuaci&oacute;n al mundo, de esta realidad asfixiante, de la multiplicidad de las rebeliones, rebeld&iacute;as, dignidades, grietas particulares; no partimos de la gran lucha, la gran rebeli&oacute;n o revoluci&oacute;n, no del sistema de dominaci&oacute;n. Partimos del estar encabronados, rabiosos, enojados e intentando crear algo m&aacute;s, otra cosa; porque ah&iacute; es donde estamos. Quiz&aacute; es un lugar extra&ntilde;o, raro, incierto, estamos buscando la esperanza en una noche claro&#45;oscura. Holloway teoriza, est&aacute; teorizando la esperanza&#45;contra&#45;toda&#45;esperanza, y nos dice que esta es la &uacute;nica pregunta te&oacute;rica que queda planteada para la humanidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta es b&aacute;sica, es elemental. Queremos crear un mundo diferente ahora. Hay urgencia en todo esto. &iexcl;YA BASTA! Ya estamos hartos de vivir en un mundo de explotaci&oacute;n, violencia, hambre e impunidad. "Estamos hasta la madre"; "no m&aacute;s sangre", no m&aacute;s humillaci&oacute;n. Tambi&eacute;n estamos hartos de reproducir el sistema capitalista. Ahora existe una urgencia. La urgencia que nos dicta el tiempo mismo (tal vez a destiempo), pero no va a haber otro tiempo. Es evidente que nosotros, los seres humanos, estamos destruyendo las condiciones naturales de nuestra existencia. Ya no tiene m&aacute;s sentido hablar de la paciencia como una virtud revolucionaria ni hablar de la revoluci&oacute;n del futuro. &iquest;De qu&eacute; futuro? Necesitamos la revoluci&oacute;n ahora, aqu&iacute; y ahora. Es tan absurdo, tan necesario, tan obvio. No podemos ser tan claros que no se entienda. Estamos encerrados, atrapados por el dinero, por la violencia, atrapados por la l&oacute;gica de la cohesi&oacute;n social de este sistema criminal. Somos nosotros quienes creamos la prisi&oacute;n. El hecho de que construimos nuestra propia prisi&oacute;n es tanto una fuente de esperanza como una de profunda depresi&oacute;n. Pero el hecho de edificar el mundo que nos mantiene atrapados significa que tambi&eacute;n podemos deshacerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre la tensi&oacute;n y la rebeli&oacute;n. Todas las relaciones sociales son campos de batalla activos; antagonismos vivos. El hacer&#45;otro est&aacute; reprimido; otro no extinto. Nuestro poder hacer tiene una din&aacute;mica: es un movimiento constante en contra&#45;y&#45;m&aacute;s&#45;all&aacute; de lo que es. Nuestro punto de partida es la ruptura. Sin embargo, la ruptura no es estable, sino fugaz: su existencia como ruptura depende de su movimiento. Encarna un constante empujar hacia afuera; un constante impulso contra esta sociedad de relaciones ensuciadas, de encierros y rigideces que frustran nuestro hacer. De ah&iacute; que el cambio no puede provenir del hacer aislado, sino solo de los flujos, de las confluencias, del movimiento de las grietas que irrumpen con fuerza a lo largo de las venas ocultas de la furia. Y en este andar no existen las certezas, y, si las hubiese, ser&iacute;an encierros que habr&iacute;an de ser quebrados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;nica seguridad que tenemos es que los &uacute;nicos caminos son los que hacemos en libertad. Agrietar, agujerear, luchar no solo contra, sino en contra&#45;y&#45;m&aacute;s&#45;all&aacute; es siempre cruzar un umbral hacia un horizonte, un m&aacute;s all&aacute;, una suerte de contramundo; imaginando un mundo diferente, actuando en un mundo diverso; una apuesta atrevida, experimental. Es el traspasar un umbral hacia un mundo que pod&iacute;a &#45;o no&#45; llegar a existir; un mundo que no existe y la esperanza de que realiz&aacute;ndolo podemos verdaderamente dale vida o, m&aacute;s bien, sabiendo que este es el &uacute;nico camino para darle vida; es un faro de dignidad que brilla en una noche oscura; vibraciones de esperanzas incumplidas, promesas de un futuro posible; un sabor de libertad; construyendo las cosas con iron&iacute;a, con humor, con el juego y con una profunda revoluci&oacute;n que identifique la libertad con la imaginaci&oacute;n. Por ese camino se llega al para&iacute;so terrenal, contradictorio, er&oacute;tico, misterioso, enigm&aacute;tico, fraternal y complejo. Construir un espacio en el que se puedan alojar tiempos y espacios diversos. Tiempos divergentes convergentes y paralelos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos en el umbral de un mundo culturalmente insatisfecho y diverso. El capitalismo es el umbral de la tragedia: el reconocimiento del valor de la derrota y la hermandad con el fracaso, que es la regla, y no la excepci&oacute;n, de lo humano. Recuerdo que el escritor Faulkner hace decir a uno de sus personajes "&#91;...&#93; todo es presente. &iquest;Entiendes? El ayer solo terminar&aacute; ma&ntilde;ana y el ma&ntilde;ana comenz&oacute; hace diez mil a&ntilde;os". La memoria es un acto de supervivencia creativa. Debemos imaginar el pasado para que el futuro, cuando llegue, tambi&eacute;n pueda ser recordado, evitando as&iacute; la muerte de los eternamente olvidados. Todo est&aacute; a punto de ser otra cosa. Recordar el futuro, imaginar el pasado es irreversible, y el futuro incierto. Las personas se quedan solo con el escenario del ahora, si es que quieren representar el pasado y el futuro. Comprendemos entonces que el pasado depende de nuestra memoria <i>aqu&iacute; y ahora</i>. La memoria y el deseo son nuestra imaginaci&oacute;n presente: este es el horizonte de nuestros constantes descubrimientos y este es el viaje que debemos renovar cada d&iacute;a agrietando el capitalismo. Para eso estamos aqu&iacute; leyendo este libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante un orden global que consagra la libertad de las cosas pero reh&uacute;sa la libertad de las personas, &iquest;a d&oacute;nde escapar a tantas contradicciones? Sobran playas, cerros y pir&aacute;mides, y la facilidad, lo accesible, niega nuestra vocaci&oacute;n de desastre. &iquest;Democracia? Para transar. &iquest;Tranquilidad? Para morirse de aburrido. &iquest;Historia? No&#45;realidad, sino apenas, pobre remedio para la realidad. &iquest;Qu&eacute; nos queda? Agrietar el capitalismo: ese es el camino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imaginaci&oacute;n revela el poder del deseo y tambi&eacute;n la voluntad de cambio. La liberaci&oacute;n a trav&eacute;s de la imaginaci&oacute;n de los espacios cotidianos. Liberaci&oacute;n de energ&iacute;as, necesidad y libre albedrio. Ante la fantas&iacute;a del espacio cerrado, hay que crear cielos no artificiales para sentirse a salvo de la podredumbre, de la explotaci&oacute;n del sistema capitalista. Hay que pasar del aburrimiento a la indignaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La utop&iacute;a es el lugar que <i>no es</i>, porque no hay lugar en el tiempo. Hay que estar condenados a agrietar la sociedad infame que habitamos. En ella no se puede poseer nada, salvo el sue&ntilde;o en el que viven las mayor&iacute;as y del que pocos se atreven a despertar. La lucha contra el Estado capitalista, m&aacute;s que contra la opresi&oacute;n, es una lucha contra la fatalidad, contra la indiferencia, la rutina, la falta de imaginaci&oacute;n, la ignorancia y el designio incontrolado de las cosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dignidad es el arma en contra de un mundo de destrucci&oacute;n. En toda rebeli&oacute;n hay un profundo dilema. La rebeli&oacute;n es siempre irracional si la juzgamos desde la racionalidad dominante. Queremos romper: esa es la idea de la grieta que se expresa primeramente y de manera constante en el planteamiento de Holloway. No debemos perder de vista esa constante. Se trata de la ruptura. <i>Queremos romper</i> no solo para hacer las cosas un poco mejor, queremos quebrar la din&aacute;mica infame de un sistema que nos est&aacute; destruyendo. En todos lados tenemos que hacer las cosas de una manera diferente. No tiene sentido plantearse obedecer la ley como una cuesti&oacute;n de principios, aunque las consecuencias pr&aacute;cticas de cualquier acci&oacute;n en particular siempre depender&aacute;n del contexto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos claro que la violencia no es parte de la sociedad que queremos crear. La violencia no es un terreno neutral, sino el terreno de las fuerzas de dominaci&oacute;n. Ella nos introduce en las relaciones y formas sociales de conducta que repudiamos: las estructuras jer&aacute;rquicas dominadas por los hombres. La dignidad es nuestro terreno y la violencia es la negaci&oacute;n de la dignidad, venga de donde venga. No hay pureza, no hay respuestas de antemano. La &uacute;nica respuesta, entonces, es pensar en t&eacute;rminos de formas intersticiales no estables; o sea, grietas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las grietas chocan contra nosotros mismos; es decir, creamos nuestras grietas, nuestros espacios de dignidad y ellas son inmediatamente amenazadas por el mundo que nos rodea. Pero este mundo no es solo exterior: lo llevamos en nuestro interior. Construimos nuestra comunidad aut&oacute;noma en el barrio, el ejido, en la selva lacandona. Creamos nuestro hacer en la escuela, la universidad, la f&aacute;brica, el taller o sindicato. Vamos a una fiesta que dura toda la noche en nuestra colonia. Vamos al caf&eacute;, al parque, en compa&ntilde;&iacute;a de un libro de poemas o novela para recrearlo. Decimos: "aqu&iacute; no, aqu&iacute; no aceptamos el dominio, a la chingada el dominio del sistema, aqu&iacute; haremos otra cosa, aqu&iacute; creamos un espacio de dignidad, horizontalidad, amor, libertad, autonom&iacute;a". Pero, obviamente no es tan simple; aunque as&iacute; le cortamos una rebanada de infamia al sistema, &iacute;nfima, pero lo mutilamos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestras grietas, nuestros espacios no son puros. Tratamos de romper con la sociedad capitalista, pero nuestra ruptura todav&iacute;a lleva consigo sus marcas de nacimiento, nuestra historia, nuestra formaci&oacute;n, nuestro ambiente enrarecido. No somos sujetos puros, por muy rebeldes que podamos ser. Las grietas, como espacios de liberaci&oacute;n, y como estructuras dolorosas, tambi&eacute;n se abren en nuestro interior. Nuestra lucha es una en la que puede haber una verdadera uni&oacute;n de grietas. Lo que queremos es una conexi&oacute;n social basada en la confianza, la solidaridad, la generosidad, el regalo; en lugar de la espera, de la pasividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;ala el autor que el trabajo abstracto encierra nuestros cuerpos y nuestras mentes; que la abstracci&oacute;n del hacer en el trabajo es la homogeneizaci&oacute;n del tiempo y que el hacer es la crisis del trabajo abstracto. El trabajo, como trabajo alienado, es una separaci&oacute;n del nosotros respecto a nosotros mismos, una ruptura en pedazos entre nosotros y nuestra actividad. Es a trav&eacute;s de nuestro trabajo enajenado que producimos a nuestro amo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestras dignidades son siempre un movi&eacute;ndose&#45;en&#45;contra, un explorando&#45;m&aacute;s&#45;all&aacute;, en lo que arriesgamos nuestras vidas para romper con lo que rechazamos y hacerlo con certidumbre, creando algo a lo que aspiramos con incertidumbre. "No seguir&eacute; la l&oacute;gica del capital, har&eacute; otra cosa". Nuestro otro&#45;hacer es el acto de rebeli&oacute;n, un ir en&#45;contra&#45;y&#45;m&aacute;s&#45;all&aacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conformidad nos dice una y otra vez "corre si quieres, &eacute;sta es una sociedad libre", pero no hay escape, no hay escape, no hay huida, no hay evasi&oacute;n; un choque real constante. Nos arrojamos una y otra vez contra las paredes que avanzan y nos herimos. Gritamos hasta que el hielo se rompe y luego contemplamos mientras el hielo se congela de nuevo. Nuestras grietas existen al borde de la imposibilidad. Este trajinar en la duda, el escepticismo, al borde del desencanto, es lo que significa la dignidad en una sociedad basada en su negaci&oacute;n. El mundo est&aacute; lleno de inadecuaciones, de personas que dicen "no nos adecuamos y no nos adecuaremos jam&aacute;s". Son locuras que empujan a un mundo diferente. Estas dignidades que no esperar&aacute;n hasta despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n o el para&iacute;so. Empezamos desde el impulso de rabia, de esperanza y de creatividad. Tratamos de romper las restricciones de la sociedad que nos oprime, de desbordar la dominaci&oacute;n que nos sofoca para crear algo m&aacute;s. No es una cuesti&oacute;n de pureza, pues toda grieta reproducir&aacute; lo agrietado en su interior. Es una cuesti&oacute;n de movimiento, de direcci&oacute;n. El movimiento es lo que importa. <i>La posibilidad de las grietas est&aacute; en su movimiento.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La rebeli&oacute;n es inseparable de la obediencia, como la inadecuaci&oacute;n lo es de la adecuaci&oacute;n." En <i>Agrietar el capitalismo: el hacer contra el trabajo</i> John Holloway formula preguntas que nos obligan a hacerlas nuestras: &iquest;Qu&eacute; hacemos? &iquest;C&oacute;mo dejamos de hacer el capitalismo? &iquest;C&oacute;mo cambiamos el mundo?&iquest;C&oacute;mo detenemos esta horrible destrucci&oacute;n que nos rodea?&iquest;C&oacute;mo podemos, en un mundo en el que las personas son personificaciones de su funci&oacute;n social, pensar en cambiar el mundo de forma radical? Si estamos atrapados en roles generados por el capitalismo, &iquest;c&oacute;mo podemos pensar en romper el molde de las relaciones sociales formadas por estos roles? Estas son unas interrogantes constantes mientras leemos el texto y nos encontramos con otras interrogantes y m&aacute;s, y otras m&aacute;s. Son las preguntas que obsesivamente y desesperadamente nos hacemos a diario, en la cotidianeidad, en los lugares en los que nos encontramos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entendemos que la conciencia potencia la raz&oacute;n y por tanto aprendemos a rebelarnos contra la sinraz&oacute;n, es decir, las personas racionales no lo son solo porque se compartan racionalmente, sino porque luchan por vivir en una sociedad racional y razonable, porque luchan por que no predominen los dogmas irracionales, las supersticiones, los fanatismos; aquello que va contra la raz&oacute;n. De modo que la raz&oacute;n es una muestra de convivencia, pero tambi&eacute;n una fuente de disidencia y de rebeli&oacute;n. El argumento de John Holloway es muy sencillo: nosotros hacemos el capitalismo, nosotros debemos dejar de hacerlo y hacer algo m&aacute;s. Significa poner el hacer contra el trabajo abstracto: esto es lo que debemos y podemos hacer; esto es lo que ya debemos estar haciendo. El argumento es simple; sin embargo, tiene sus complejidades. El trabajo abstracto teje un mundo complejo, y es importante reconocer la complejidad de este tejido para comprender la unidad subyacente de luchas aparentemente no relacionadas contra el mundo tal como existe, y ver qu&eacute; es lo que estamos tratando de desenredar y de tejer en forma diferente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor que estoy rese&ntilde;ando nos dice una y otra vez que uno de los elementos m&aacute;s sutiles, y sin embargo m&aacute;s poderosos, de la telara&ntilde;a que tejemos para atraparnos es que el trabajo abstracto crea el reloj. El reloj habla de la duraci&oacute;n, de la homogeneizaci&oacute;n del tiempo. Desde la perspectiva del reloj un minuto es lo mismo que el siguiente. El reloj camina y camina, cuantificando el tiempo, contando los minutos de felicidad de la misma forma que los minutos de desesperaci&oacute;n, proyectando el pasado en el futuro. Para el reloj ma&ntilde;ana ser&aacute; lo mismo que hoy o que ayer. Para el maldito reloj, la &uacute;nica revoluci&oacute;n concebible es la que da vueltas y vueltas y vueltas, sin cambiar nada. Este es el tiempo de la duraci&oacute;n. El tiempo de la separaci&oacute;n del tiempo de nuestro hacer. Los relojes no solo representan la disciplina laboral, no solo la puntualidad, sino toda una forma de vivir y comprender el mundo. El tiempo del reloj, el tiempo de la duraci&oacute;n, es el tiempo de separar el sujeto del objeto; la constituci&oacute;n de la existencia al hacer de lo hecho. Creamos algo y la cosa que creamos se separa de nosotros. El tiempo&#45;cosa es la negaci&oacute;n del tiempo&#45;persona, el tiempo&#45;objeto. El tiempo&#45;reloj es el tiempo de nuestra impotencia, de nuestra subordinaci&oacute;n a las cosas. Es el tiempo no de la vida, sino de la supervivencia, del lento transcurrir d&iacute;a a tras d&iacute;a, el tiempo del aburrimiento, del tedio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creamos el mundo que nos est&aacute; matando; y si lo creamos, entonces, podemos dejar de crearlo para hacer, en cambio, otra cosa. Somos los sujetos creados por el capitalismo. Es obvio que las personificaciones nos limitan. En tanto que soy un maestro universitario hago determinadas cosas y no otras. Nuestra identidad es limitada y tambi&eacute;n clasificable. Dentro de mis l&iacute;mites como profesor universitario caigo en una determinada clase, la clase de los docentes universitarios. El mundo de la personificaci&oacute;n es un mundo ordenado, un mundo que puede ser clasificado, un mundo en el que las personas cumplen sus funciones sociales, un mundo que puede ser comprendido en t&eacute;rminos funcionalistas, un mundo en el que la revoluci&oacute;n no tienen lugar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo lo mencionado anteriormente, lo hago en serio y con dulce rabia, pero sin la seriedad, la solemnidad y esa rigidez acostumbrada a medir los frutos del trabajo por el aburrimiento que este proporciona. En fin, la diferencia no es algo para temer, sino algo para trabajar. Como sabemos, aunque este mundo sea inhabitable hay que vivir en &eacute;l; aunque es inconcebible, tenemos que reflexionar sobre &eacute;l. En este caso, <i>Agrietar el capitalismo...</i> no es un trabajo com&uacute;n, una reflexi&oacute;n simplista, se trata de una brillante y compleja propuesta de pensar y hacer otra cosa que no es menor; de un proceso metanoico contrario a la actitud paranoica normal. Pero con esto espero acercarme &#45;sin desear violarla&#45; a la centralidad clandestina que constituye el libro de Holloway.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, para quienes deseen realmente profundizar en &eacute;l, no hay m&aacute;s que abordarlo. No hay notas a pie de p&aacute;gina ni al final. Aqu&iacute; no indico &#45;posiblemente&#45; las tesis m&aacute;s importantes, solo propongo que sea le&iacute;do y analizado; que esta mezcla de reflexiones propuestas aqu&iacute; impulsen a adentrarse en el libro. Holloway nos ofrece los medios intelectuales para transformar la mirada que dirigimos sobre el mundo social capitalista, as&iacute; como sobre nosotros mismos. En tal sentido, puede ser considerado el libro como un socioan&aacute;lisis que nos permite comprender cosas a la vez personales y generales, los juegos que jugamos, los intereses que en ellos invertimos y las resistencias que oponemos al reconocimiento de todo lo que hasta entonces ha sido confiado al &aacute;rea de lo desconocido.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que sigue es pensar en la armon&iacute;a conflictiva de todo conocimiento. Sin duda, esta duda no se refiere tanto a los hechos mismos como a la exagerada creencia que se tiene de ellos. As&iacute; lo creo. Mis reflexiones pueden parecer que no tienen lugar en tiempo preciso, pero no son como las novelas de Proust (<i>En busca del tiempo perdido</i>); desde luego que podemos darles una ubicaci&oacute;n en funci&oacute;n de nuestros fantasmas y de nuestras fantas&iacute;as; aunque m&aacute;s que nada sirven para actualizar y despertar ecos. Antes que nada, pueden ser matrices infecundas para el lector que puede imaginar a su antojo paisajes, situaciones concretas y situaciones y acontecimientos inusitados: el trabajo del artista se limita a "dejar piedras en el camino" para esos vagabundeos intelectuales. Holloway agrieta, perturba, sacude moviliza, estruja la aborrecida estructura capitalista. Esto es m&aacute;s o menos lo que se propone con su trabajo. No evita referirse a situaciones concretas o hist&oacute;ricas; lo hace con el conocimiento, la pasi&oacute;n, el amor, el sabor; lo hace con la rabia, con el humor, que templa un poco la frescura l&oacute;gica; sin embargo, es posible que cada quien, en base a las situaciones que vive, analiza o sue&ntilde;a, elabore su propia construcci&oacute;n seg&uacute;n los lineamientos propuestos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aclaro que esta invitaci&oacute;n a la lectura del libro no quiso incluir un aparato te&oacute;rico metodol&oacute;gico organizado y sistem&aacute;tico que llevara a la repetici&oacute;n, la esterilidad y a las formulaciones que recetan lo que los j&oacute;venes llaman "la neta". No tiene ni una pizca de aparato estad&iacute;stico o seudoecon&oacute;mico. En este contexto, me atrevo a proponer las s&oacute;lidas tesis de Holloway, junto a algunas ideas y digresiones m&iacute;as; producto de un acercamiento abierto a la interpelaci&oacute;n, la cual conviene leer o releer, si pareciera pertinente. Tengo la inmodestia, la indecencia de creer que se trata de esbozos congruentes con un <i>nuevo arte de pensar,</i> que, m&aacute;s all&aacute; de la hilaridad que mi atrevimiento pudiera ocasionar, tengo la convicci&oacute;n de que est&aacute; a punto de surgir ante nuestros ojos.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">John Holloway, 2011, <i>Agrietar el capitalismo: el hacer contra el trabajo,</i> Benem&eacute;rita Universidad de Puebla, M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>

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