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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Equidad social y parlamentarismo. Balance de treinta a&ntilde;os</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Barba Solano*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor investigador titular "C", adscrito al Departamento de Estudios Socio Urbanos del Centro Universitario de Ciencias Sociales de la Universidad de Guadalajara, miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel III.</i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro intitulado <i>Equidad social y parlamentarismo. Balance de treinta a&ntilde;os,</i> publicado por la editorial Siglo XXI y el Instituto de Estudios para la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica (IEDT) y coordinado por Ricardo Becerra, quien es presidente de dicho instituto, constituye una magn&iacute;fica s&iacute;ntesis de una reflexi&oacute;n colectiva realizada a lo largo de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El IEDT fue fundado luego del agudo conflicto postelectoral de 1988 y desde un principio se empe&ntilde;&oacute; tanto en impulsar la construcci&oacute;n de un aut&eacute;ntico sistema de partidos, que expresara la pluralidad del pa&iacute;s y diera cause a la diversidad pol&iacute;tica, como en advertir que la democratizaci&oacute;n del pa&iacute;s exig&iacute;a algo m&aacute;s que elecciones limpias: abordar el fracaso de los gobiernos autoritarios del PRI para lograr el bienestar social de la mayor&iacute;a de los mexicanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Democracia y equidad social han sido las dos v&iacute;as sobre las que se han desarrollado las reflexiones en el IEDT y tambi&eacute;n son el punto de partida de fruct&iacute;feros di&aacute;logos entre varios de los participantes de este libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque esta obra se escribi&oacute; antes de las elecciones recientes, sus autores asumen el gran desencanto que existe con respecto a la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s, pero, a diferencia de muchos cr&iacute;ticos del desempe&ntilde;o de los gobiernos panistas, no consideran que el tema central de este momento sea el descontento frente a la pluralismo ni el d&eacute;ficit de gobernabilidad, sino la incapacidad de sucesivos gobiernos para hacer frente al tema de la desigualdad y la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese contexto pol&iacute;tico y te&oacute;rico debe ubicarse el libro coordinado por Ricardo Becerra. Un balance sobre equidad y democracia en M&eacute;xico a lo largo de las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Un diagn&oacute;stico de claro&#45;oscuros que, por una parte reconoce la innegable apertura a la diversidad pol&iacute;tica en las instituciones del Estado (aunque est&eacute; lejos de ser perfecta) y, por otra, como afirma Jos&eacute; Woldenberg, observa que en lo que corresponde al bienestar social, la realidad es cada vez m&aacute;s precaria porque no ha habido un crecimiento econ&oacute;mico sostenido, los empleos formales que se crean son muchos menos de los que son necesarios, la informalidad crece y las condiciones de vida de la mitad de los mexicanos se mantienen en la precariedad o la miseria; adem&aacute;s, millones de j&oacute;venes viven sin opciones de educaci&oacute;n ni trabajo, y porque todo esto repercute en la erosi&oacute;n de la cohesi&oacute;n social y en un deterioro de la imagen de la democracia (p. 282).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una convicci&oacute;n est&aacute; detr&aacute;s de esta publicaci&oacute;n y algunos de sus autores lo han afirmado en distintos foros: ha llegado la hora para una segunda transici&oacute;n que permita, como propone Woldenberg, cerrar las enormes brechas de clase, la aparici&oacute;n de nuevas castas, grupo, tribus y pandillas que han mutilado a este pa&iacute;s<sup><a href="#nota">1</a></sup> (p. 282).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero &iquest;C&oacute;mo hacerlo?, &iquest;mirando hacia al pasado?, &iquest;siguiendo el mismo camino de los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os?, o &iquest;proponiendo un horizonte alternativo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas preguntas son el punto de partida compartido por 20 autores que gozan de gran prestigio, provenientes de instituciones de educaci&oacute;n superior, organizaciones civiles, fundaciones, revistas e instituciones p&uacute;blicas, todos cercanos al IEDT, que a lo largo de 17 cap&iacute;tulos, divididos en tres secciones, las abordan reflexionando en distintos &aacute;mbitos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto este esfuerzo apunta a enfrentar una visi&oacute;n asumida por c&iacute;rculos pol&iacute;ticos, acad&eacute;micos y period&iacute;sticos cercanos al proyecto de liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a que ha adquirido el car&aacute;cter de verdad indiscutible y ha difundido, nos dicen, "una ret&oacute;rica acerca del presente mexicano" que, aunque reconoce que el pa&iacute;s se ha estancado y que su econom&iacute;a acusa un desempe&ntilde;o mediocre, sostiene que esto ha ocurrido porque en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os no se han realizado las reformas estructurales que hac&iacute;an falta, debido a que el Congreso y el pluralismo que &eacute;ste representa, han funcionado como obst&aacute;culos insalvables, lo que los convierte en disfuncionales, at&aacute;vicos y obstaculizadores de la modernidad del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los autores de <i>Equidad Social y Parlamentarismo,</i> una afirmaci&oacute;n de este tipo se acerca peligrosamente a la idea autoritaria de que s&oacute;lo un gobierno fuerte y sin contrapesos es capaz de ser eficaz. Por eso rechazan el diagn&oacute;stico de que el mayor problema de M&eacute;xico es un d&eacute;ficit de gobernabilidad del que ser&iacute;a responsable la pluralidad pol&iacute;tica representada en el Congreso (pp. 278&#45;279).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como afirmaba Pierre Bourdieu, hay que tener cuidado con cualquier "ilusi&oacute;n de consenso generalizado", en especialmente cuando se refiere a la liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a y la sociedad, porque esto suele utilizarse para crear un clima favorable al retraimiento del Estado y a la sumisi&oacute;n de la vida social a los valores de la econom&iacute;a, para glorificar la destrucci&oacute;n del concepto de responsabilidad colectiva y para censurar a las v&iacute;ctimas y responsabilizarlas por su propia desgracia<sup><a href="#nota">2</a></sup> (Bourdieu, 1999: 18&#45;19).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bourdieu ten&iacute;a raz&oacute;n cuando afirmaba que "no existe una aut&eacute;ntica democracia sin un aut&eacute;ntico contrapoder cr&iacute;tico". Un contrapoder capaz de someter a escrutinio riguroso cualquier presupuesto que da&ntilde;e a la sociedad. Entre ellos: que "el crecimiento m&aacute;ximo &#151;y por tanto la productividad y la competitividad&#151; es el fin &uacute;ltimo y &uacute;nico de las acciones humanas; o que es imposible resistir a las fuerzas econ&oacute;micas"; que es imprescindible separar lo econ&oacute;mico de lo social, dejando esto &uacute;ltimo en el mundo marginal de la sociolog&iacute;a; que "flexibilidad, adaptabilidad, desregulaci&oacute;n" forman parte de un mensaje universal de liberaci&oacute;n, sin observar que cuando el Estado abandona lo social, "la consecuencia es una cantidad extraordinaria de sufrimientos de todo tipo, que no afectan &uacute;nicamente a las personas golpeadas por la miseria extrema" (Bourdieu, 1999: 22, 45&#45;46).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, el libro "Equidad social y parlamentarismo" forma parte de este contrapoder cr&iacute;tico porque se propone responder a esa ret&oacute;rica que tambi&eacute;n predomina en M&eacute;xico, se&ntilde;alando que no es para nada claro que en nuestro pa&iacute;s se requieran m&aacute;s "reformas estructurales" para continuar el proceso de liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por el contrario, su tesis es que el pluralismo que se ha afianzado en el pa&iacute;s y la incipiente democratizaci&oacute;n son factores que ponen en cuesti&oacute;n la pertinencia de esas decenas de "reformas estructurales" que ya se realizaron en el &uacute;ltimo cuarto de siglo y que no cumplieron sus promesas de crecimiento y mucho menos de prosperidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El peso de estas afirmaciones es a&uacute;n mayor en un momento como el que estamos atravesando, cuando a marchas forzadas se debate el proyecto de reforma laboral enviado por el presidente Calder&oacute;n como iniciativa preferente al Congreso, proyecto que poco abona al tema del bienestar social y que probablemente no se alejar&aacute; del diagn&oacute;stico realizado por el coordinador del libro que estamos rese&ntilde;ado, quien califica los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os como "decepcionantes" en t&eacute;rminos de los logros de las reformas estructurales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerra se&ntilde;ala que hace falta una explicaci&oacute;n sobre el impacto de las reformas estructurales, reflexionar sobre la pertinencia de su continuidad y sobre la b&uacute;squeda de una soluci&oacute;n de fondo que abra paso a una perspectiva de futuro, en un momento de profundo pesimismo, que podr&iacute;a resumirse en la idea de "malestar en democracia", es decir: una democracia sin crecimiento ni bienestar (pp.7&#45;36).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tarea se acomete a lo largo de las tres secciones del libro, la primera, dedicada a ubicar el caso mexicano en el contexto internacional; la segunda, a reflexionar sobre el problema de la desigualdad social, y la tercera, a discutir la conveniencia o la necesidad de cambiar el tipo de r&eacute;gimen pol&iacute;tico vigente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n dedicada a profundizar en el tema de la desigualdad inicia con el cap&iacute;tulo de Ra&uacute;l Trejo Delarbre quien resalta que durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os hemos experimentado transformaciones muy positivas, como un profundo cambio demogr&aacute;fico que nos ofrece una magn&iacute;fica oportunidad para convertir en prosperidad el bono demogr&aacute;fico que no se agotar&aacute; hasta el tercer decenio del siglo XXI; o el derrumbe del viejo sistema autoritario y la creaci&oacute;n de uno nuevo, m&aacute;s libre y democr&aacute;tico. Sin embargo, nos indica que esas transiciones han quedado ensombrecidas por el estancamiento econ&oacute;mico (pp. 69&#45;97).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siguiente cap&iacute;tulo, Ricardo Becerra se&ntilde;ala que vivimos en un contexto socioecon&oacute;mico que ofrece bases duras para el pesimismo que reina en nuestro pa&iacute;s. El car&aacute;cter excluyente de nuestra sociedad es innegable, no s&oacute;lo la mitad de nuestra poblaci&oacute;n es pobre, sino que la pobreza tiende a repuntar, pues entre el a&ntilde;o 2000 y el 2010, 5.3 millones de personas se convirtieron en nuevos pobres. A pesar de que nuestra econom&iacute;a experiment&oacute; numerosas reformas para liberalizarla en los a&ntilde;os ochenta y noventa, no ha logrado crecer; los datos son contundentes: entre 2000 y 2010, el Producto Interno Bruto s&oacute;lo ha aumentado en promedio 1.6% anual, con un crecimiento <i>per c&aacute;pita</i> para el mismo periodo de s&oacute;lo 0.3% anual, datos semejantes a los de la d&eacute;cada perdida de 1980 (pp. 8&#45;9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde, Enrique Provencio exhibe uno de los motores de la desigualdad: un comportamiento err&aacute;tico de la econom&iacute;a, que durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os se ha comportado como una monta&ntilde;a rusa, tanto en la vieja etapa proteccionista, como en la estrategia liberalizadora (pp. 98&#45;130).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Rolando Cordera y Nahely Ortiz analizan los costos de esta estrategia en t&eacute;rminos de la inseguridad civil y tambi&eacute;n de la social, de la p&eacute;rdida de un horizonte optimista para el futuro, de la incapacidad para generar una estrategia exitosa de inserci&oacute;n en la econom&iacute;a global, de la interrupci&oacute;n de la movilidad social, la imposibilidad de participar en el consumo o de tener acceso a la seguridad social para segmentos enormes de la sociedad mexicana (pp. 131&#45;156).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, Ciro Murayama subraya que el surgimiento de los estados de Bienestar, hacia la segunda mitad del siglo XX en numerosos pa&iacute;ses y en distintas modalidades, hace evidente la posibilidad de acompasar democracia pol&iacute;tica y equidad social. Advierte que es imprescindible construir un Estado de Bienestar en M&eacute;xico para fortalecer a nuestra joven democracia y para hacer frente a los dos problemas sociales de mayor gravedad y hondura que enfrentamos: la pobreza masiva y la desigualdad extrema. En su opini&oacute;n, &eacute;sta es la v&iacute;a para lograr combinar una econom&iacute;a de mercado abierta con una democracia incluyente en lo social, pero en M&eacute;xico el camino que hemos recorrido combina un crecimiento fr&aacute;gil y una gran acumulaci&oacute;n de rezagos sociales<sup><a href="#nota">3</a></sup> (pp. 157&#45;160).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este autor subraya el gran desequilibrio estructural que prevalece en el mercado laboral, que se refleja en condiciones precarias de ocupaci&oacute;n, incapacidad de generar el empleo formal y de buena calidad que requiere el nuevo perfil demogr&aacute;fico de M&eacute;xico. El crecimiento m&aacute;s r&aacute;pido de la poblaci&oacute;n que desea trabajar que el de la ocupaci&oacute;n, la precariedad y la inestabilidad reinantes, exigen formas alternativas para ofrecer protecci&oacute;n social, que s&oacute;lo un Estado de bienestar podr&iacute;a garantizar a trav&eacute;s de un servicio nacional de salud, un sistema &uacute;nico de seguridad social y un seguro de desempleo. La construcci&oacute;n del Estado de bienestar, nos dice, exige un pacto social a favor de la equidad, capaz de realizar una reforma que permita sortear la trampa de baja recaudaci&oacute;n fiscal que hist&oacute;ricamente ha caracterizado a nuestro pa&iacute;s (pp. 64&#45;187).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En seguida, Pedro Salazar inicia su contribuci&oacute;n se&ntilde;alando que la Constituci&oacute;n de 1917, que durante mucho tiempo fue considerada un fetiche, delineaba las coordenadas b&aacute;sicas para la conformaci&oacute;n de un Estado Social democr&aacute;tico y de derecho, pero que todav&iacute;a esto no ha sido alcanzado porque la "constituci&oacute;n material" de nuestra realidad ha desbordado y escapado de este dise&ntilde;o constitucional. Sin embargo, el autor reconoce que no todos los saldos son negativos, particularmente en lo que corresponde a los derechos humanos, ya que la reforma constitucional de 2011 sent&oacute; las bases para una transformaci&oacute;n profunda de las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas, jur&iacute;dicas y program&aacute;ticas en esta materia (pp. 189&#45;191).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha reforma, afirma Salazar, fue la culminaci&oacute;n de un largo proceso y repercute en el ensanchamiento de la titularidad de derechos, la especificaci&oacute;n de las obligaciones de las autoridades, el fortalecimiento de las instituciones de protecci&oacute;n y el acento en la protecci&oacute;n de los derechos desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Los derechos humanos, nos explica, se convirtieron en el n&uacute;cleo sustantivo de un proyecto de justicia que busca garantizar para todos los ciudadanos un piso de igualdad material y de satisfacci&oacute;n de necesidades b&aacute;sicas, as&iacute; como un amplio cat&aacute;logo de derechos civiles y pol&iacute;ticos. Sin embargo, advierte el autor, lograr que esta agenda se materialice requiere la acci&oacute;n concertada de numerosos actores pol&iacute;ticos y sociales: los ciudadanos comunes, los estudiosos del derecho, la escuelas de derecho, los litigantes, los jueces quienes tienen que superar viejas pr&aacute;cticas y asimilar nuevos conceptos para que la reforma logre realizarse en la constituci&oacute;n material de nuestra sociedad (pp. 191&#45;211).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo orden de ideas, Rollin Kent, Leonardo Lomel&iacute;, Marta Lamas, Rafael Cordera, Luis Emilio Gim&eacute;nez Cacho, Julia Carabias y Ra&uacute;l Trejo definen y analizan los alcances de los derechos sociales con los que contamos los mexicanos en materia de educaci&oacute;n, salud, igualdad de g&eacute;nero, derechos de los j&oacute;venes, derechos laborales, medio ambiente y derecho a la informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer caso, Rollin Kent reconoce el esfuerzo realizado durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os para ampliar la matr&iacute;cula escolar, pero se&ntilde;ala que no s&oacute;lo persisten grandes distancias de cobertura social entre niveles educativos sino que, de cada 100 ni&ntilde;os que empiezan la primaria, s&oacute;lo 18 sobreviven el trayecto escolar de 12 a&ntilde;os para tener posibilidades de ingresar al nivel superior. Nivel que, de acuerdo con el Banco Mundial, tiende progresivamente a convertirse en la "nueva educaci&oacute;n b&aacute;sica", es decir, en la escolaridad necesaria para desarrollarse productiva, cultural y pol&iacute;ticamente en el mundo contempor&aacute;neo (p. 214). Kent advierte que no es suficiente evaluar al sistema educativo, hace falta analizar la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y el gobierno del sistema educativo y no seguir respaldando acr&iacute;ticamente el corporativismo sindical que se ha convertido en un enorme obst&aacute;culo para hacer cumplir el derecho a la educaci&oacute;n (pp. 212&#45;218).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Leonardo Lomel&iacute; indica que el sistema de salud mexicano muestra rezagos importantes en tres indicadores centrales: equidad, calidad y cobertura financiera. Afirma que la desigualdad es la caracter&iacute;stica general en la operaci&oacute;n de este sistema, tanto en t&eacute;rminos de acceso a la salud, como de infraestructura sanitaria, lo mismo entre individuos y grupos sociales que entre regiones. Destaca que el sistema es segmentado y no es financiado adecuadamente, que la inversi&oacute;n en salud es inferior a la que corresponde a un pa&iacute;s con el nivel de desarrollo de M&eacute;xico y que la reforma de 2004, cuya figura emblem&aacute;tica es el Seguro Popular, no parece la soluci&oacute;n para los problemas apuntados (pp. 219&#45;227).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez, Marta Lamas aborda el tema de la desigualdad de g&eacute;nero en M&eacute;xico, que se expresa en una brecha sustantiva de recursos y oportunidades sociales entre hombres y mujeres. La autora se&ntilde;ala que, desgraciadamente, esta desigualdad es funcional para la marcha de la sociedad y que esto no podr&aacute; superarse sin una propuesta de paridad en la participaci&oacute;n de los dos sexos, no s&oacute;lo en los &aacute;mbitos de toma de decisiones, sino dentro del hogar. La idea es enfrentar la brutal desigualdad en la distribuci&oacute;n del trabajo de cuidado dom&eacute;stico que prevalece en perjuicio de las mujeres, agravada por la carencia de servicios p&uacute;blicos, la precariedad laboral y la informalidad. Un tema central, nos dice, es redefinir el cuidado como parte de las obligaciones y derechos ciudadanos. Otro es la necesidad de tomar en consideraci&oacute;n la subjetividad como un obst&aacute;culo muy relevante en la construcci&oacute;n de equidad social, porque prevalece una cultura excluyente que ha sido interiorizada por amplios sectores sociales (pp. 228&#45;235).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo siguiente, Rafael Cordera Campos habla del "desastre juvenil" en M&eacute;xico, provocado por la poca importancia que se ha otorgado al papel estrat&eacute;gico de los j&oacute;venes para el desarrollo del pa&iacute;s. El autor subraya la incapacidad del sistema educativo para retener y formar a los j&oacute;venes en los niveles de educaci&oacute;n media, debido a la baja calidad de este servicio social, los altos &iacute;ndices de reprobaci&oacute;n y la pobre eficiencia terminal. Considera que los j&oacute;venes son las v&iacute;ctimas principales del agravamiento de las desigualdades, la ausencia de oportunidades, la exclusi&oacute;n, la pobreza y el debilitamiento de los v&iacute;nculos sociales. Por ello, propone: estudiarlos, invertir en ello, desarrollar pol&iacute;ticas juveniles y estrategias para su incorporaci&oacute;n al sector productivo (pp. 237&#45;244)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luis Emilio Gim&eacute;nez Cacho reflexiona sobre la transformaci&oacute;n radical del trabajo en M&eacute;xico, caracterizada no s&oacute;lo por el gran crecimiento de la PEA durante los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, o por la urbanizaci&oacute;n del trabajo, sino por la preponderancia que ahora tienen los servicios y el comercio, que en la actualidad alcanza 59.0% de la ocupaci&oacute;n. El ingreso masivo de las mujeres al mundo del trabajo es tambi&eacute;n otro cambio muy significativo. En estos momentos, cuatro de cada diez personas ocupadas son mujeres. Pero estos cambios han sido acompa&ntilde;ados por tendencias muy preocupantes, ligados a la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: agudizaci&oacute;n de la polarizaci&oacute;n social, altos niveles de subempleo, pobreza, informalidad, vulnerabilidad, deterioro de las condiciones de protecci&oacute;n de quienes tienen empleo. Algunos factores clave para entender este proceso son las pol&iacute;ticas de contenci&oacute;n salarial, el desgaste de la capacidad de negociaci&oacute;n de los asalariados, la actitud pro&#45;empresarial de los &uacute;ltimos cuatro gobiernos, la crisis del sistema de justicia laboral, el incumplimiento generalizado del derecho del trabajo, la precarizaci&oacute;n laboral, que es muy aguda en los micro y peque&ntilde;os negocios y la generalizaci&oacute;n de los contratos de protecci&oacute;n. El autor considera que es indispensable una reforma que reconozca a los trabajadores como constructores libres de su propio destino en la empresa y los sindicatos y ante la ley para configurar un r&eacute;gimen laboral moderno y equitativo. Tenemos que admitir que lo que hemos presenciado durante las &uacute;ltimas semanas en materia de reforma laboral no se acerca mucho a las recomendaciones de Gim&eacute;nez Cacho (pp. 245&#45;252).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, Julia Carabias utiliza el concepto de desarrollo sustentable para insistir en que es menester crecer y satisfacer nuestras necesidades actuales sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas. La autora advierte que las tendencias de desarrollo actuales corren en sentido opuesto, que estamos hipotecando el derecho al desarrollo de las generaciones futuras y que resulta muy dif&iacute;cil conducir una pol&iacute;tica de Estado que incorpore los intereses de quienes a&uacute;n no han nacido, debido a que se requiere un compromiso &eacute;tico y moral del que nuestra sociedad carece. Una frase final de un trabajo previo de la autora en coautror&iacute;a con Mario Molina y Jos&eacute; Sarukh&aacute;n resume el dilema actual: "Ninguna generaci&oacute;n... previa a la nuestra ha tenido la cantidad de informaci&oacute;n sobre los efectos de nuestra actividad sobre el ambiente de la Tierra; ninguna generaci&oacute;n del futuro tendr&aacute; el tiempo que nosotros tenemos para actuar" (pp. 253&#45;261).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Ra&uacute;l Trejo Delarbre aborda el tema de la informaci&oacute;n y los medios de comunicaci&oacute;n como derecho de ciudadan&iacute;a. Para empezar, se&ntilde;ala que en M&eacute;xico el derecho a comunicar ha sido acaparado por unos cuantos, tanto en el campo de la televisi&oacute;n comercial, como de la radio y de los peri&oacute;dicos, todos protegidos por el gobierno mexicano, mientras hay muchas restricciones para radiodifusoras comunitarias. Este grado de concentraci&oacute;n es at&iacute;pico en el mundo y es resultado de los privilegios, subsidios y financiamiento por parte del Estado a particulares. Por ello, el autor se&ntilde;ala numerosas asignaturas pendientes en materia de derechos de los ciudadanos en el campo de la comunicaci&oacute;n, en t&eacute;rminos de contenidos, publicidad, programaci&oacute;n y horarios para ni&ntilde;os y adolescentes, noticias, diversidad cultural, respeto a la vida privada y la dignidad de las audiencias y los participantes en los programas, o, en el caso del derecho de r&eacute;plica cuando un ciudadano considera que ha sido afectado por alg&uacute;n medio de comunicaci&oacute;n. Trejo afirma que esos derechos no existen en M&eacute;xico, o se cumplen con grandes limitaciones, que no contamos con organismos reguladores independientes y que el peso de los poderes f&aacute;cticos en este campo es muy grande (pp. 262&#45;266)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n, que propone el cambio de r&eacute;gimen pol&iacute;tico, se aborda el tema del desencanto con la incipiente democracia, las razones que se deben considerar para cambiar de r&eacute;gimen pol&iacute;tico, el funcionamiento del parlamentarismo y los cambios constitucionales que ser&iacute;an indispensables para optar por la v&iacute;a que aqu&iacute; se propone.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abre esta secci&oacute;n Jos&eacute; Woldemberg, mostrando los datos del informe de Latinobar&oacute;metro de 2010 que indican que en M&eacute;xico s&oacute;lo 49% de los encuestados consider&oacute; que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, tan s&oacute;lo 41% juzgaba que la democracia permite solucionar problemas, &uacute;nicamente 28% se sent&iacute;a satisfecho con la democracia,21% consider&oacute; que el gobierno actuaba para beneficiar al pueblo, y apenas 8% estimaba que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica era muy buena o buena (pp. 271&#45;273).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este autor destaca una paradoja: a pesar de avances importantes en la coexistencia de la pluralidad pol&iacute;tica en las instituciones del Estado, de nuevas leyes e instituciones en materia de transparencia de la informaci&oacute;n, del incremento de la libertad de expresi&oacute;n y del surgimiento de nuevas agrupaciones y agendas desde la sociedad, observamos un gran malestar con la democracia y una mala imagen de la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos. La primera evaluada como ineficiente, los segundos considerados incapaces (pp. 271&#45;274).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este malestar, nos propone Woldemberg, deriva de una f&oacute;rmula de gobierno en la que el presidente, antes omnipotente, se halla ahora acotado por poderes constitucionales y f&aacute;cticos. Proviene de lo dif&iacute;cil y tortuoso que es la toma de acuerdos. Por eso, contin&uacute;a, el r&eacute;gimen de gobierno es cada vez m&aacute;s puesto en tela de juicio. El autor se&ntilde;ala que las iniciativas de reforma han sido fragmentarias y ambiguas, que la a&ntilde;oranza del pasado crece y que ello ha llevado a propuestas para construir artificialmente una mayor&iacute;a parlamentaria absoluta a trav&eacute;s, por ejemplo, de la reducci&oacute;n de la representaci&oacute;n proporcional. El autor concluye ponderando la alternativa propuesta por el IEDT que es: un cambio de paradigma, transitar del presidencialismo al parlamentarismo, porque este &uacute;ltimo obliga a la formaci&oacute;n de coaliciones para formar una mayor&iacute;a de la cual emerja el gobierno (pp. 276&#45;283)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo tenor, Jorge Javier Romero reflexiona sobre las razones hist&oacute;ricas para cambiar de r&eacute;gimen, se&ntilde;alando que durante el siglo XIX, tanto en el constituyente de 1836 como en el de 1843, se pensaba que bastaba con poner reglas formales para transformar el viejo centralismo colonial en un orden republicano, y que la Constituci&oacute;n de 1857 no logr&oacute; resolver la tensi&oacute;n existente entre un poder legislativo plural y un presidente que quer&iacute;a ser fuerte. La soluci&oacute;n <i>de facto,</i> nos recuerda, fueron los gobiernos de Ju&aacute;rez o de Porfirio D&iacute;az que gobernaron atendiendo un orden informal en contradicci&oacute;n con el dise&ntilde;o democr&aacute;tico. As&iacute;, la Constituci&oacute;n del 57 se convirti&oacute; en una ficci&oacute;n (pp. 295&#45;298).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Romero afirma que la revoluci&oacute;n mexicana permiti&oacute; desarrollar una nueva Constituci&oacute;n en 1917, en la que se reconoc&iacute;an los derechos de propiedad de los pueblos, comunidades y campesinos sin tierra y se daba a la presidencia la capacidad administrativa para resolver por decreto el cambio de propiedad a trav&eacute;s de la expropiaci&oacute;n. Pero nuevamente, nos se&ntilde;ala el autor, la tensi&oacute;n entre representaci&oacute;n plural y capacidad de gobierno se mantuvo en los mismos t&eacute;rminos, lo que condujo otra vez a sustituir las reglas formales inadecuadas por otras <i>de facto.</i> La soluci&oacute;n fue crear el PNR en 1929, un arreglo corporativo a partir de 1938 y, desde 1940, crear un sistema electoral controlado por el Ejecutivo, quien se convirti&oacute; en el encargado de nombrar a su sucesor y de repartir los puestos de elecci&oacute;n popular. El dise&ntilde;o constitucional, concluye Romero, nuevamente fracas&oacute;. El resultado insostenible en t&eacute;rminos sociales y pol&iacute;ticos llev&oacute;, despu&eacute;s de d&eacute;cadas, primero a una ampliaci&oacute;n de la representaci&oacute;n y, finalmente, a la democratizaci&oacute;n del sistema, pero no al cambio de r&eacute;gimen pol&iacute;tico. El autor se&ntilde;ala que ha llegado el momento de hacer lo que hicieron los ingleses en 1649 y los franceses en 1793: "cortarle la cabeza al rey", aunque ahora de manera metaf&oacute;rica, abandonando el dise&ntilde;o presidencialista que entra&ntilde;a siempre un conflicto potencial entre Ejecutivo y Legislativo, a favor de un r&eacute;gimen que permita la existencia de un Ejecutivo fuerte pero democr&aacute;tico, que refleje la existencia de coaliciones estables, que son imperativas en el marco de un r&eacute;gimen parlamentarista (pp. 286&#45;310)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo con esta argumentaci&oacute;n y retomado las mismas premisas, Lorenzo C&oacute;rdova se aboca a exponer c&oacute;mo funciona el parlamentarismo y su idoneidad para propiciar una gobernabilidad democr&aacute;tica. Primero aborda los or&iacute;genes y evoluci&oacute;n hist&oacute;rica tanto del presidencialismo como del parlamentarismo. En el caso de este &uacute;ltimo, a partir de la historia pol&iacute;tica de Inglaterra desde el final de la Edad Media, el autor subraya un rasgo distintivo: el fortalecimiento gradual y constante de los poderes del parlamentarismo frente a las potestades reales. En segundo lugar, compara las caracter&iacute;sticas y el funcionamiento del parlamentarismo frente al sistema presidencial, destacando un aspecto crucial: en el caso del primero, el gobierno emana del Poder Legislativo. Este poder se conforma a trav&eacute;s de una elecci&oacute;n directa, mientras que el Poder Ejecutivo, lo hace a trav&eacute;s de una elecci&oacute;n indirecta. Un punto decisivo en este tipo de r&eacute;gimen es que la existencia de una mayor&iacute;a es una condici&oacute;n de existencia y subsistencia del gobierno. C&oacute;rdova tambi&eacute;n aborda el car&aacute;cter dual del Ejecutivo que se desdobla en una jefatura de Estado y otra de gobierno, se&ntilde;alando que al segundo le corresponde la determinaci&oacute;n y la conducci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, mientras el primero tiene un papel de representaci&oacute;n pol&iacute;tica del Estado, que es b&aacute;sicamente simb&oacute;lico, salvo en situaciones de crisis cuando asume el papel de mediador entre las partes y garante del orden constitucional. Tambi&eacute;n se analizan en este cap&iacute;tulo otros aspectos, como los procedimientos para nombrar al gabinete o las crisis de gobierno cuando hay conflictos entre el Legislativo y el Ejecutivo y la posibilidad de disolver el parlamento y convocar a elecciones anticipadas. Despu&eacute;s de este recorrido, el autor concluye que esta forma de gobierno ser&iacute;a m&aacute;s adecuada para la realidad mexicana (pp. 311&#45;340).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Mariano S&aacute;nchez argumenta por qu&eacute; un r&eacute;gimen parlamentario acompa&ntilde;ado de un sistema electoral proporcional ser&iacute;a el formato constitucional &oacute;ptimo en el contexto pol&iacute;tico mexicano actual. La raz&oacute;n primordial, nos dice, es que este arreglo induce los acuerdos de gobierno pluralistas y la cooperaci&oacute;n inter&#45;partidista, lo que permite simult&aacute;neamente una gobernaci&oacute;n eficaz y una representaci&oacute;n equitativa de las preferencias pol&iacute;ticas de una sociedad plural como la nuestra. Su tesis principal es que un r&eacute;gimen parlamentario multipartidista estar&iacute;a mejor equipado para procesar los cambios necesarios para lograr reducir la desigualdad y fortalecer al Estado. No obstante, indica que un cambio de tipo de r&eacute;gimen requiere una revisi&oacute;n integral y una nueva redacci&oacute;n tanto de la Constituci&oacute;n federal como de las constituciones locales, por lo que esto debe ser un tema central en la agenda de reforma (pp. 341&#45;359).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, quisiera se&ntilde;alar que <i>Equidad social y parlamentarismo</i> cumple ampliamente con el prop&oacute;sito de ubicar el debate nacional donde debe estar: en la evaluaci&oacute;n de las consecuencias reales de un cuarto de siglo de reformas para liberalizar la econom&iacute;a y en el urgente giro hacia la igualdad y hacia un m&iacute;nimo sentido de cohesi&oacute;n social, tras 15 a&ntilde;os de vida democr&aacute;tica caracterizados por un presidencialismo ineficaz.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus autores afirman con gran fuerza que la reforma que realmente requiere nuestro pa&iacute;s es una que est&eacute; encaminada a atemperar e interrumpir la desigualdad y la pobreza. Y que esta reforma ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil de alcanzar si se abandona el r&eacute;gimen presidencialista y se opta por el parlamentarismo, para facilitar la construcci&oacute;n de coaliciones entre distintos partidos, capaces de hacer frente a los grandes problemas nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerra, Ricardo (coord.), (2012) <i>Equidad social y parlamentarismo. Balance de treinta a&ntilde;os</i></font>. <font face="verdana" size="2">M&eacute;xico: ietd y Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3395077&pid=S1665-0565201300010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. IEDT (2010), "Cambiar a M&eacute;xico: Equidad Social y Parlamentarismo".    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3395079&pid=S1665-0565201300010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Bourdieu, Pierre (1999) <i>Contrafuegos. Reflexiones para servir a la resistencia contra la invasi&oacute;n neoliberal.</i> Barcelona: Anagrama.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3395081&pid=S1665-0565201300010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Murayama se&ntilde;ala que la idea del Estado de bienestar no es ajena a la tradici&oacute;n dem&oacute;crata cristiana que alimenta al PAN, ni a la historia de creaci&oacute;n de instituciones sociales durante los gobiernos del PRI ni al perfil social dem&oacute;crata del PRD, aunque s&iacute; lo es para otros actores sociales, con expresiones en los medios masivos de comunicaci&oacute;n que respaldan un liberalismo econ&oacute;mico extremo (pp. 160&#45;161).</font></p>     ]]></body>
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