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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>El sexo de la ciencia</b></i></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Garc&iacute;a Guevara*</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="left"><font face="verdana" size="2">* <i>Profesora&#45;investigadora del Departamento de Estudios en Educaci&oacute;n del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad de Guadalajara</i>.</font></p>              <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&iacute;tulo del libro parafrasea a otros dos grandes libros: <i>El sexo del derecho,</i> de Frances Olsen, y <i>El g&eacute;nero de la ciencia</i> de Janet A. Kourany. En este caso el libro de Lourdes Pacheco es un compendio de escritos recientes que nos llevan por una fascinante traves&iacute;a en la que nos explica el porqu&eacute; la ciencia es un conocimiento androc&eacute;ntrico y c&oacute;mo la agenda cient&iacute;fica ha sido formulada desde el punto de vista del var&oacute;n. Sus 10 cap&iacute;tulos son un recorrido hist&oacute;rico y epist&eacute;mico sobre los distintos principios que la construyen. El eje principal es la epistemolog&iacute;a feminista que abona a la cr&iacute;tica de los conceptos de verdad, objetividad, neutralidad, producci&oacute;n cient&iacute;fica, valores y poder.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera y obvia sombra que eclipsa las bases de la ciencia, es el ausente punto de vista de las mujeres. El primer cap&iacute;tulo maneja cuatro cuestiones centrales, que revisita a lo largo de los siguientes cap&iacute;tulos. <i>Uno,</i> ella nos trae a cuenta la jerarqu&iacute;a binaria (cf. Foucault) reflejada en la ciencia a partir de un dualismo valorativo, traducido en antagonismos como la raz&oacute;n <i>vs.</i> emoci&oacute;n, lo abstracto contra lo concreto, cultura/naturaleza, masculino&#45;femenino, fuerte <i>vs.</i> d&eacute;bil, racional&#45;irracional, etc. Cada uno de estos binomios no s&oacute;lo anula a su opuesto, sino que los vencedores dar&aacute;n paso a la objetividad, a los fundamentos de la ciencia desde un observador &#151; var&oacute;n&#151; "neutro" que activa un proceso circular m&eacute;todo/ciencia/neutralidad de valores (p. 25), sin atisbos de encontrar complementariedad.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Dos,</i> el &oacute;rgano humano productor de ciencia es el ojo; la vista establece la observaci&oacute;n y la raz&oacute;n realiza el an&aacute;lisis. Observaci&oacute;n y raz&oacute;n son los dos pilares en los que descansa el m&eacute;todo cient&iacute;fico. Sobre la base de la observaci&oacute;n, aparece la objetividad, sin cuestionar que el observar pueda ser arbitrario y siempre depender&aacute; de lo que se observa y de qui&eacute;n observa (cf. Bohr). De esta manera &#151;explica la autora&#151; los "cient&iacute;ficos desarrollan una actitud de poder al hablar del m&eacute;todo cient&iacute;fico, como si fuera algo sobrehumano &#91;...&#93; tomando el lugar de Dios". La objetividad cimentada as&iacute;, excluye o borra la experiencia subjetiva y las pasiones de los investigadores; como si ambas cosas fueran posibles (pp. 29 y 30).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tres,</i> si en la &eacute;poca de la Ilustraci&oacute;n la ciencia fue vista como una respuesta para remediar los males, en la sociedad capitalista la encontramos vinculada a la idea de progreso hasta convertirla en un recurso privado, en una empresa rentable, una ciencia&#45;mercanc&iacute;a en tanto que produce bienes para el mercado y puede acelerar la riqueza &#151;no obstante, lo fue desde los romanos, pienso yo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuatro,</i> el surgimiento del individualismo y de la autonom&iacute;a del hombre permiten convertir a la ciencia en un "sistema cerrado, incapaz de dialogar con otros discursos de la sociedad". Con esto pr&aacute;cticamente genera un discurso totalizador que no piensa "al mundo de otra manera", dado que trata de eliminar los elementos irracionales "como portadores de una racional oculta" que no son tomados en cuenta (pp. 34 y 35).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva feminista tiene m&aacute;s de tres d&eacute;cadas problematizando la reformulaci&oacute;n del agente epist&eacute;mico y los fundamentos de la ciencia cerebral desde varios puntos. En primer lugar, porque deja fuera al cuerpo. En segundo lugar, porque atiende s&oacute;lo a una parte de la experiencia. En tercero, parcializa la realidad a partir de los valores masculinos al dejar a un lado los valores contextuales y culturales de quien observa. Esto ha generado una pr&aacute;ctica cient&iacute;fica en el campo de la salud con toda una serie de dispositivos que ven al cuerpo de la mujer como seres d&eacute;biles, emocionales, producto de la ideolog&iacute;a de la maternidad. Tal pr&aacute;ctica proviene del "yo domino", de la mentalidad colonizadora y del cartesianismo que erige a la raz&oacute;n como estandarte de aparente neutralidad universal.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente cap&iacute;tulo nos expone que a la religi&oacute;n le sigue la ciencia como principio de vida; nada m&aacute;s que en esta etapa el dominio est&aacute; puesto por la raz&oacute;n pragm&aacute;tica como su instrumento. Esta segunda creaci&oacute;n, producto de la modernidad y del dominio colonial, da origen a una especie de meta&#45;lugar desde el cual explica el mundo, el del observador absoluto &#151;sin ser observado&#151; ombligo del Universo y hace de la objetividad una instituci&oacute;n. En esta creaci&oacute;n</font></p>              <blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; la epistemolog&iacute;a de la raz&oacute;n es portada por el sujeto hist&oacute;rico de la dominaci&oacute;n y se convierte en la anulaci&oacute;n de otras posibles epistemolog&iacute;as. Las teor&iacute;as son estructuras de poder desde las cuales pensamos. El conocimiento&#45;dominio se convirti&oacute; en conocimiento&#45;poder, en anulaci&oacute;n de las posibilidades de conocimiento del otro &#91;...&#93; &#91;y con esto&#93; subalteriz&oacute; otras formas de conocimiento, las formas de conocimiento portado por las mujeres, los indios, los orientales; los otros &#91;...&#93; el m&eacute;todo cient&iacute;fico ha considerado a los otros saberes como no conocimientos &#91;...&#93; La ciencia establece la observaci&oacute;n desde un lugar previamente determinado por la estructura de la teor&iacute;a, las preguntas derivan de la bibliograf&iacute;a previa y deben referirse a teor&iacute;as vigentes &#91;...&#93; Desde este punto de vista, el nuevo conocimiento s&oacute;lo se propone confirmar o invalidar el conocimiento previo (pp. 59 y 60).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma tenemos una ciencia que tiene el poder de bautizar el mundo s&oacute;lo de "cierta manera", y su representante, la objetividad, tiene como encargo "producir, dominar, reestructurar y tener autoridad".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La autora devela a la objetividad como un proceso de ocultaci&oacute;n a partir de tres principios: a) el conocimiento cient&iacute;fico es conocimiento puro, al esparcir la "ilusi&oacute;n de que el conocimiento es independiente de las condiciones en que se produce"; b) el m&eacute;todo es independiente de quien lo aplica, en el que "el sistema de citas cumple la funci&oacute;n de convertir los enunciados en hechos cient&iacute;ficos", y c) los resultados cient&iacute;ficos tienen como prop&oacute;sito la humanidad y con ello "oculta&#91;n&#93; el nexo entre conocimiento y poder dentro de estructuras de dominaci&oacute;n" (p. 65). Bajo estos principios la objetividad nos entrega una especie de man&aacute; con la verdad cient&iacute;fica. Ir m&aacute;s all&aacute; del sistema demostrativo referencial en b&uacute;squeda de las ausencias, de lo suprimido, implica moverse hacia los m&aacute;rgenes de la ciencia hegem&oacute;nica, de la colonizaci&oacute;n del saber. La apertura hacia lo otro generar&iacute;a nuevas maneras de "comprensi&oacute;n con m&uacute;ltiples sujetos epist&eacute;micos, contra&#45;saberes, formas de compre&#45;ver". Todo ello perfilar&iacute;a nuevas pr&aacute;cticas que nos abrir&aacute;n la c&aacute;rcel del mon&oacute;logo cient&iacute;fico en el que la</font></p>              <blockquote>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; verdad s&oacute;lo puede ser difundida, no sometida a discusi&oacute;n. El otro, el destinatario &#91;...&#93; un p&uacute;blico en principio indeterminado, pero determinado desde el principio &#91;...&#93; Los resultados de la raz&oacute;n presuponen la igualdad de los que razonan. S&oacute;lo en esa igualdad tiene sentido la producci&oacute;n de conocimiento (p. 72).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lourdes Pacheco augura que las nuevas formas regresan re&#45;cargadas desde una "pluralizaci&oacute;n de sujetos" y una revaloraci&oacute;n de la emoci&oacute;n, "desvalorizada por la sociedad patriarcal con el argumento de ser el lugar de la arbitrariedad" (p. 74).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los cap&iacute;tulos hacen referencia, de un modo o de otro, a un proceso totalizador en el que la ciencia, la abstracci&oacute;n y la raz&oacute;n est&aacute;n encerradas en s&iacute; mismas, marcando una f&eacute;rrea distancia de la emoci&oacute;n y la subjetividad. De Bacon, a Comte, a Kant, el saber es dominio racional alejado de cualquier otro tipo de conocimiento, un lugar para los especialistas de &eacute;lite que norma a la sociedad desde el club de los elegidos. M&aacute;s a&uacute;n, la autora asegura que la ciencia hereda los preceptos de la ideolog&iacute;a cristiana en la que las sensaciones provenientes de los sentidos son impuras; de este mismo modo, la subjetividad pasa a ser rechazada como algo equ&iacute;voca. Nos propone entonces una raz&oacute;n sensible que profundiza lo cercano y no una distancia de &eacute;l, una raz&oacute;n en la "que puede existir como conocimiento de muchos &#91;...&#93; Comprensi&oacute;n como conocimiento sin violencia, sin la estructura de dominio, como manera de empatizar, de integrar lo afectivo comunitario con lo que est&aacute; siendo" (p. 85). De esta manera combinar&iacute;amos la epistemolog&iacute;a de la raz&oacute;n con una epistemolog&iacute;a de la emoci&oacute;n, puesto que de ninguna manera se trata de una propuesta que contemple renunciar a la raz&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia es un producto del triunfo de la mente sobre el cuerpo a partir de la consolidaci&oacute;n del m&eacute;todo cient&iacute;fico, en el que el cuerpo qued&oacute; fuera del acto de conocer. Afortunadamente esta forma de explicaci&oacute;n ha entrado en crisis en las ciencias sociales y ha puesto en marcha procesos donde el posmodernismo feminista ha hecho especial hincapi&eacute; al replantear el conocimiento "desde el cuerpo", la subjetividad negada y por ende desde otras posibilidades de conocer. Para ello es clave abandonar la dicotom&iacute;a objetividad&#45;subjetividad y abrir paso a las diferentes posturas que traen otros sujetos desde sus multiplicidades (las mujeres, las distintas etnias, etc&eacute;tera).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo el libro reitera la necesidad de desatar la camisa de fuerza en que se ha convertido el orden epist&eacute;mico patriarcal ("como la &uacute;nica organizaci&oacute;n del mundo"), y contribuir a la construcci&oacute;n de un horizonte femenino. En particular, el cap&iacute;tulo quinto propone la ciencia de la fascinaci&oacute;n, la ciencia de las mujeres, con el fin de cambiar el orden del mundo, de por s&iacute; desigual para &eacute;stas. La epistemolog&iacute;a feminista apuntar&iacute;a, entonces, hacia nuevos elementos, significados y relaciones que explorar, "otra posibilidad de reorganizar los mundos &#91;...&#93; en la construcci&oacute;n de sentido para los sujetos de los que parte &#91;...&#93; &#91;y&#93; pasar de la pretensi&oacute;n de tener todo controlado mediante la t&eacute;cnica, a liberar el mundo de los l&iacute;mites &#91;...&#93; capaces de ver/percibir/nombrar lo real y lo no real" (pp. 107 y 108). Aqu&iacute; no se trata de formular una nueva universalidad desde las mujeres, sino de no hacer abstracci&oacute;n de la diferencia y las respectivas epistemes que portan los sujetos hombres y mujeres, es decir, adentrarnos en "formas distintas de percibir y de encontrar articulaciones en la realidad" (p. 111). Se trata, pues, de que "los saberes transgresores de las mujeres enuncian no de otra realidad posible, sino m&uacute;ltiples realidades posibles" (p. 117).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para documentar los saberes transgresores, narra muy brevemente un estudio de caso sobre la brujer&iacute;a. Acaso como un saber, una pr&aacute;ctica, una cosmovisi&oacute;n, una apropiaci&oacute;n de un poder que ha sido negado a las mujeres por el cristianismo, por el monopolio del conocimiento cient&iacute;fico y que se antoja un ejemplo pertinente para la recuperaci&oacute;n de discursos y pr&aacute;cticas comunitarias negadas a las mujeres, o simplemente como otra visi&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;ste es un libro que va m&aacute;s all&aacute; de visibilizar a las mujeres que han sido excluidas de la ciencia y de recuperar las experiencias de las pioneras, sino que es un texto que dirige sus bater&iacute;as hacia la reformulaci&oacute;n del sujeto epist&eacute;mico, el sujeto situado, y en se&ntilde;alar la necesidad de comprender el marco &eacute;tico y pol&iacute;tico que rodea al conocimiento. En todo caso es una sugerente invitaci&oacute;n para ensanchar la lucha discursiva que define y constituye a la ciencia, tanto como la forma de producir, exponerla y utilizarla. Es una lectura altamente recomendable para las ciencias sociales y en especial para las nuevas generaciones de j&oacute;venes inquietos en las clases de metodolog&iacute;a, que complementa muy bien los cuestionamientos sobre c&oacute;mo se hace ciencia. Enhorabuena por esta reflexi&oacute;n que nos env&iacute;an desde el estado vecino de Nayarit.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lourdes C. Pacheco Ladr&oacute;n de Guevara, <i>El sexo de la ciencia.</i> M&eacute;xico: Universidad Aut&oacute;noma de Nayarit/Juan Pablo Editores, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3386916&pid=S1665-0565201100030001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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