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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas Cr&iacute;ticas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>No sujetos de estado. Luchas por la no legibilidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Javier G&oacute;mez Carpinteiro*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor investigador del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades&#45;BUAP.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 17 de octubre de 2010    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n: 17 de noviembre de 2010</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de James C. Scott <i>The Art of not Being Governed</i> (2009) &#151;<i>El arte de no ser gobernado&#151;</i> contiene una vigorosa argumentaci&oacute;n acad&eacute;mica en torno a quienes, en diferentes circunstancias y distintos momentos, se han opuesto a &oacute;rdenes jer&aacute;rquicos de poder basados en el estado. Por esa raz&oacute;n es una obra cuya fuerza sociol&oacute;gica e hist&oacute;rica est&aacute; a la altura de un compromiso pol&iacute;tico a favor de la libertad humana. Si la b&uacute;squeda por la libertad ha sido fundamental en el pensamiento occidental moderno &#151;pi&eacute;nsese en Hegel o en la emancipaci&oacute;n en Marx&#151;, Scott configura una perspectiva anal&iacute;tica que explica los t&eacute;rminos en los que la gente en mundos atravesados por experiencias coloniales es capaz de huir y "prevenir" al estado, mientras opone estrategias de sobrevivencia &#151;organizaciones vern&aacute;culas y principios morales basados en relaciones de trabajo que no dan pie a patrones de desigualdad y jerarquizaci&oacute;n&#151;. A esa perspectiva Scott la llama una "historia anarquista" de grupos relativamente exitosos para estar fuera del espacio de mando y control estatales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro toma como eje la historia pol&iacute;tica de lo que Scott llama "Zomia", una vasta &aacute;rea geogr&aacute;fica ubicada en partes monta&ntilde;osas del sureste de Asia, China, India y Bangladesh (casi del tama&ntilde;o de Europa, 2.5 millones de kil&oacute;metros cuadrados). Ofrece un recorrido a distintos conflictos entre los valles y las zonas altas de esa regi&oacute;n. En las partes bajas exist&iacute;an estados y reinos basados en la agricultura sedentaria y el trabajo forzado. Mientras que en las monta&ntilde;as hab&iacute;a sociedades que tomaron estos terrenos abruptos como santuarios y su surgimiento estuvo condicionado por los efectos directos de la violencia de la formaci&oacute;n de tales estados. Ese recorrido cubre varias centurias. En &eacute;l se destacan los procesos de "civilizaci&oacute;n" desatados a lo largo del tiempo que llevaron a la generaci&oacute;n de categor&iacute;as pol&iacute;ticas &#151;que designaron "tribus" o etnias&#151; para definir fronteras entre las zonas de acci&oacute;n de los sujetos de estado y aqu&eacute;llas de los "b&aacute;rbaros" o "incivilizados". La relevancia pol&iacute;tica de la obra estriba en colocar el problema de la libertad y/o la autonom&iacute;a en el centro de proyectos de mando y emancipaci&oacute;n en el mundo contempor&aacute;neo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro tiempo marcado por la teleolog&iacute;a liberal y el fin de la historia, la racionalidad pol&iacute;tica del neoliberalismo se ha erigido como un componente sustancial en la modificaci&oacute;n de las soberan&iacute;as nacionales y la creaci&oacute;n de nuevas formas de gubernamentalidad, seg&uacute;n el concepto de Foucault (1999), con el acento en crear nuevos gobiernos de las conductas basados en la autorregulaci&oacute;n de los individuos (Dean, 2007: 8). Esto supone un nuevo reensamble de soberan&iacute;as y biopol&iacute;ticas, lo cual tiene implicaciones en crear categorizaciones o subrayar las existentes para ajustarse a renovadas ideas de progreso y desarrollo para definir sentidos ambiguos o flexibles de comunidades pol&iacute;ticas (v&eacute;ase Agamben, 1998). Con base en esto, la idea de debilitados estados nacionales abre la puerta al fortalecimiento de la sociedad civil, que contiene, por ejemplo, asociaciones voluntarias unidas por intereses individuales u ONG y encierra la creatividad de las acciones sociales en canales institucionales plenamente legales y legitimados. Esta es la visi&oacute;n que prevalece de poderes sociales globales desplegados por m&uacute;ltiples redes e instancias supra&#45;estatales y con el sustrato de discursos cosmopolitas sobre pluralidad y multiculturalidad. Por lo tanto, un nuevo sujeto est&aacute; determinado por la inclusi&oacute;n o exclusi&oacute;n como signos de incorporaci&oacute;n o no a una perspectiva de mando que juzga a "buenos" y "malos" ciudadanos, conforme a la &eacute;tica de la libertad individual del capitalismo hegem&oacute;nico del norte del Atl&aacute;ntico y la existencia universal de poderes estatales u otras entidades operando como si fueran estado, pero cualquiera de ellas inmiscuy&eacute;ndose en nuestras vidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott subraya el car&aacute;cter subjetivo e hist&oacute;ricamente construido de seres no estatales, cuya resistencia, m&aacute;s que simple oposici&oacute;n, se inscribe en la base s&oacute;lida que proporciona formas de trabajo tradicionales, evasi&oacute;n cotidiana de las jerarqu&iacute;as, as&iacute; como los contenidos morales de profec&iacute;as y milenarismos de una mejor vida. En este punto, Scott se distingue de la narraci&oacute;n posmoderna, que limita las capacidades emancipatorias del sujeto. Su optimismo no raya en el "no&#45;todav&iacute;a", en el sentido de la utop&iacute;a de Ernst Bloch (Serra, 2007: 15) que puede ser alcanzada por el futuro humano, sino hacia algo&#45;ya&#45;vivido: sociedades sin estado. Este es un punto sumamente pol&iacute;tico del estudio sobre la gente de Zomia y otras gentes que han luchado por no ser legibles y clasificables a los ojos del estado y sus pr&aacute;cticas de control. Es as&iacute; como se revela la perspectiva de aquellos que han opuesto su dignidad y deseos de autonom&iacute;a ante cualquier intento de regularizar u uniformar sus modos de vida a proyectos hegem&oacute;nicos. En esta direcci&oacute;n es ineludible relacionar la historia de Zomia con el discurso zapatista, surgido en las selvas y ca&ntilde;adas de Chiapas, del "mandar obedeciendo", como un enunciado que rompe la forma hist&oacute;rica de dominaci&oacute;n estatal a trav&eacute;s de principios organizativos y &eacute;ticas que impiden las jerarqu&iacute;as y contienen la premisa de lucha por acabar con todo tipo de antagonismos, sustentados en la relaci&oacute;n entre capital y trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>G&eacute;nesis de una mirada no estatal</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott posee antecedentes te&oacute;ricos e intelectuales para la realizaci&oacute;n de un trabajo de esta naturaleza. No es una novedad reparar en su empe&ntilde;o por construir una teor&iacute;a fenomenol&oacute;gica de la explotaci&oacute;n. As&iacute; lo enuncia en un libro de gran impacto en la literatura de la teor&iacute;a de la conciencia social acerca de las resistencias emprendidas por campesinos de una aldea tambi&eacute;n del sureste asi&aacute;tico, cuyas vidas fueron dislocadas por olas de modernizaci&oacute;n y centralizaci&oacute;n estatal. En aquel momento esgrimi&oacute; un argumento y una posici&oacute;n cr&iacute;tica contra el marxismo ortodoxo de reducir la rebeli&oacute;n a un asunto de est&oacute;magos vac&iacute;os. Econom&iacute;a moral, recuperando el concepto de E. P. Thompson, dio cuenta de un esquema de comportamiento compuesto por normas y valores activados para reconocer derechos y obligaciones en contextos de dominio y subordinaci&oacute;n. Scott (1976) asocia econom&iacute;a moral a la &eacute;tica de la subsistencia, principio esgrimido por los campesinos para evaluar sus relaciones con las &eacute;lites y los representantes del estado en sus contextos locales. Si las condiciones para garantizar la sobrevivencia se romp&iacute;an o debilitaban, debido a pol&iacute;ticas de modernizaci&oacute;n o centralizaci&oacute;n, por ejemplo, los campesinos activaban la econom&iacute;a moral para restablecer una suerte de fr&aacute;gil equilibrio entre ellos y las clases dominantes (Scott, 1976: 33).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El orden de dominaci&oacute;n visto as&iacute; desde una comunidad campesina parec&iacute;a d&eacute;bil y cuestionado cotidianamente. De hecho, este principio inspir&oacute; a Scott (1985) a explorar mediante el concepto de "formas diarias de resistencia", la manera en que, en t&eacute;rminos de experiencias de trabajo y vida, se desplegaban constantemente acciones para encarar, espont&aacute;nea, individual o colectivamente, distintos e hist&oacute;ricos modos de dominio. Las formas diarias de resistencia empotraban con imaginarios sociales sobre un mundo diferente por venir, dotado de una apariencia dislocada en el que se pon&iacute;an de cabeza todas las relaciones y jerarqu&iacute;as establecidas. Todo esto tuvo cabida en lo que Scott (1990) llam&oacute; la "infrapol&iacute;tica" de los d&eacute;biles. M&aacute;s que una cuesti&oacute;n de escalas, esa noci&oacute;n refer&iacute;a a los marcos dentro de los cuales se hablaba del poder dominante y en alg&uacute;n sentido, muchas veces con un car&aacute;cter simb&oacute;lico, se enfrentaba a &eacute;ste desde el despliegue de guiones o discursos ocultos opuestos a guiones oficiales presentes en los espacios p&uacute;blicos reconocidos y compartidos en las relaciones pol&iacute;ticas de subordinaci&oacute;n. Mucho se ha cuestionado el car&aacute;cter di&aacute;dico en que Scott presenta el asunto del poder, reducido a los polos de la resistencia y la dominaci&oacute;n o a los dominados y dominantes. De igual manera se ha criticado que sus an&aacute;lisis celebran la reproducci&oacute;n del dominio, en virtud de concentrarse en acciones triviales e insignificantes de impugnaci&oacute;n, o en todo caso constitutivas de &eacute;ste. De cualquier forma, su intenci&oacute;n fue desde un principio cuestionar por qu&eacute; ciertos campesinos se rebelan y otros no, por qu&eacute; en la g&eacute;nesis de grandes revueltas sociales siempre aparec&iacute;an para activarlas agravios contra mundos de vida y &oacute;rdenes morales peque&ntilde;os, lo cual signific&oacute; sin duda una manera de replantearse el lugar de la revoluci&oacute;n y el papel de las vanguardias revolucionarias en organizar transformaciones sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de toda cr&iacute;tica, prevalece en sus obras previas un planeamiento que recrea la existencia de una racionalidad pol&iacute;tica de los d&eacute;biles o los subordinados, la cual en todo caso tiene que entenderse en t&eacute;rminos de su posici&oacute;n y relaci&oacute;n con estructuras complejas de dominaci&oacute;n. Esta perspectiva contin&uacute;a desarroll&aacute;ndola Scott (1998) en su pen&uacute;ltimo libro, <i>Seeing like a State </i>(<i>Viendo como un estado</i>), un trabajo que pone acento en distinguir hist&oacute;ricamente el peso que la racionalidad del estado tiene en construir sus espacios a partir de la legibilidad de paisajes y poblaciones, tendientes a la homogenizaci&oacute;n y al control centralizado, y que, sin duda, es un pre&aacute;mbulo a <i>El arte de no ser gobernado.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto nodal a la vez que pol&eacute;mico en el planteamiento de Scott es considerar que la resistencia desnuda la fragilidad de cualquier orden de dominaci&oacute;n. Esta afirmaci&oacute;n ha significado un cuestionamiento a la noci&oacute;n t&iacute;picamente gramsciana de hegemon&iacute;a. Como lo sostuvo un cr&iacute;tico de esa aseveraci&oacute;n, Scott equipar&oacute; el concepto de hegemon&iacute;a de Antonio Gramsci con el de "falsa conciencia" y no como un conjunto de pr&aacute;cticas y expectativas con valores y significados compartidos (Roseberry, 2002: 220), que revelaba la falsa pasividad de las masas en la construcci&oacute;n del poder y ayudaba a comprender c&oacute;mo las relaciones de dominaci&oacute;n eran vividas, experimentadas y combatidas cotidianamente, como m&aacute;s o menos as&iacute; lo sostuvo Raymond Williams (1997 &#91;1977&#93;). Sin embargo, a diferencia de otras obras, donde la cr&iacute;tica a la hegemon&iacute;a es la premisa en la deconstrucci&oacute;n de &oacute;rdenes de poder ("los dominados saben qui&eacute;nes los dominan"), en la nueva obra de Scott otro flujo anal&iacute;tico, menos acorde con la continuidad y homogeneidad creadas por la formaci&oacute;n del estado, es visible. Se trata de un flujo social, siguiendo el t&eacute;rmino de Tischler (2010), para seguir la heteronom&iacute;a &#151;la reproducci&oacute;n por medio de la forma instrumental del estado de la din&aacute;mica dominaci&oacute;n/subordinaci&oacute;n&#151;; pero tambi&eacute;n la discontinuidad, es decir, la creatividad humana para evadir al estado y crear sujetos no estatales, lo cual tiene evidencia, para el caso de las tierras altas del sureste asi&aacute;tico, en una agricultura y una cosmolog&iacute;a para escapar a los procesos de apropiaci&oacute;n fomentados por el estado, el uso de la oralidad como mecanismo para frenar genealog&iacute;as de dominio sustentadas en la manipulaci&oacute;n de textos escritos, la construcci&oacute;n de etnias en configuraciones complejas de relaciones de poder y en las siempre presentes promesas de renovaci&oacute;n a trav&eacute;s de profec&iacute;as y milenarismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelamiento de esta perspectiva "no&#45;estatal" es congruente con el proyecto anal&iacute;tico y pol&iacute;tico madurado a lo largo de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os por Scott, pero tambi&eacute;n se nutre de otras fuentes. Tal vez la m&aacute;s influyente es la que ha proporcionado el car&aacute;cter subversivo del registro etnogr&aacute;fico de gente sin estado, si se piensa que ante las abstracciones y los conceptos vac&iacute;os (por ejemplo, "Estado", con may&uacute;scula o "sistema pol&iacute;tico" como sustituto del primero) de las filosof&iacute;as pol&iacute;ticas en el ocaso de los periodos coloniales y la apertura de las descolonizaci&oacute;n, antrop&oacute;logos mostraban que no s&oacute;lo podr&iacute;amos preguntarnos si eran factibles otras formas de vivir, sino que hab&iacute;a realmente otras formas de vivir, pues exist&iacute;an gentes que no pensaban estatalmente. Una de esas particulares influencias es el antrop&oacute;logo Pierre Clastres (2007 &#91;1987&#93;).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clastres proporciona la interpretaci&oacute;n de Scott de "estado siendo evadido y estado &#91;siendo&#93; prevenido", fundamentalmente por las observaciones del primero de gente nativa de Am&eacute;rica del Sur en la posconquista. Como indica Scott (2009: 29), Clastres argumenta que ind&iacute;genas de Sudam&eacute;rica &#151;con excepci&oacute;n de las sociedades de los altiplanos centrales de M&eacute;xico, Centroam&eacute;rica y los Andes&#151; no formaron sociedades antiguas que hab&iacute;an fracasado en la invenci&oacute;n de agricultura sedentaria y asentamientos poblacionales fijos en respuesta a los efectos de la conquista, particularmente en el deceso inducido por el colapso demogr&aacute;fico y las fuerzas coloniales del trabajo forzado. Sus movimientos y t&eacute;cnicas de subsistencia fueron dise&ntilde;ados para combatir la incorporaci&oacute;n al estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n el argumento de Ernest Gellner (1997) en torno a que la "autonom&iacute;a pol&iacute;tica fue una selecci&oacute;n, no algo dado" se encuentra muy presente a lo largo de la obra de Scott (2009: 29), sobre todo porque en la distinci&oacute;n entre una zona de mando estatal y una marginal la existencia de &aacute;reas aut&oacute;nomas est&aacute; marcada por un car&aacute;cter geogr&aacute;fico, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico (esas caracter&iacute;sticas pudieran ser similares para el Magreb y Zomia). Pensando a Zomia como un santuario, Scott se vale del concepto de regi&oacute;n de refugio del antrop&oacute;logo Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n (1973). Aguirre Beltr&aacute;n, un ide&oacute;logo de las pol&iacute;ticas desarrollistas de nuevo cu&ntilde;o del estado posrevolucionario mexicano iniciadas en el periodo presidencial de Miguel Alem&aacute;n Velasco durante los a&ntilde;os cincuenta, identific&oacute; a las regiones de refugio como asiento de sociedades propias de la pre&#45;conquista que permanecieron relativamente distantes de centros de control espa&ntilde;ol. Se trataba de lugares con poco o ning&uacute;n valor econ&oacute;mico para los conquistadores, ubicados en lugares tortuosos &#151;junglas, desiertos y monta&ntilde;as&#151; de dif&iacute;cil acceso y alejados de la rutas de transporte y comercio. Sin embargo, la zona de refugio no fue asiento de poblaciones abor&iacute;genes. La adaptaci&oacute;n a sus entornos y la movilidad hacia ellas pudieron ser aspectos que explicaran que ante los efectos compulsivos de la conquista, debido al deceso demogr&aacute;fico masivo y a las epidemias, se llev&oacute; a cabo la reformulaci&oacute;n de las sociedades ind&iacute;genas frente a la formaci&oacute;n del estado colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una influencia m&aacute;s soterrada pero que est&aacute; presente en todo su relato. Se trata de una comprensi&oacute;n diferente de la historia y el poder &#151;interesada en los componentes finos y espirituales de la lucha material&#151;, y tiene asiento en el cuestionamiento a la racionalidad de occidente y a la narrativa triunfante de los dominadores, cuya recreaci&oacute;n se da hist&oacute;ricamente en el estado, pero cuya redenci&oacute;n de los derrotados es un componente del futuro, como sosten&iacute;a Benjamin (2007). Esa perspectiva cuestiona la identificaci&oacute;n creada por el orden estatal y simult&aacute;neamente indica una identidad negativa cuya fuerza desborda el pensamiento dominante y potencialmente muestra la posibilidad de mundos por vivir m&aacute;s igualitarios y justos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los efectos del estado, los efectos de los m&aacute;rgenes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott busca dotar de fuerza a sus argumentos a trav&eacute;s de un an&aacute;lisis hist&oacute;rico para presentarnos un mosaico de gente relativamente exitosa en eludir y prevenir formas estatales de control. Esto parece tener dos implicaciones. En la primera de ellas hay una respuesta a una ontolog&iacute;a que reduce al ser a su entendimiento como objeto de control y de estudio. En la segunda, el componente pol&iacute;tico se manifiesta al mostrar numerosos casos en los cuales los procesos de eludir al estado, m&aacute;s que manifestaciones hist&oacute;ricas, indican la tentaci&oacute;n vigente de librar el mayor orden de poder jer&aacute;rquicamente organizado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera cuesti&oacute;n, las evidencias que Scott presenta dan muestras suficientes de una l&oacute;gica que busca encerrar la naturaleza de los sujetos en su identidad de seres "civilizados". El relato extraordinariamente descrito sobre la construcci&oacute;n de una historia hegem&oacute;nica, concebida y literalmente redactada en las cortes de los estados, crea una mistificaci&oacute;n hist&oacute;rica que oscurece lo que en verdad aparece de modo discontinuo, fragmentado y negado para naturalizar la progresi&oacute;n y necesidad del estado&#45;naci&oacute;n, como sostendr&iacute;a Walter Benjamin (Tischler, 2010). Sobre esta base, las poblaciones "incivilizadas" son presentadas en t&eacute;rminos literales como seres "crudos" cuyo cocimiento civilizatorio tendr&iacute;a que darse bajo los imperativos de identificar, monitorear y enumerar a los sujetos de estado (Scott, 2009: 73).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sombra proyectada por el estado aseguraba esa nueva condici&oacute;n ontol&oacute;gica de crear un ser civilizado. Para el caso de las tierras altas de sureste de Asia, el sustrato de esa historia de dominio estuvo fincado en la civilizaci&oacute;n y la cristianizaci&oacute;n que buscaron con brutalidad el cambio de identidad de sujeto no estatal a un sujeto de estado, puesto que el marco de expresi&oacute;n de esto fue marcado por la guerra, la conscripci&oacute;n, el saqueo de aldeas y el pago de impuestos. En virtud de que los eufemismos que alentaron esa identificaci&oacute;n se sustituyen en nuestra &eacute;poca por los de desarrollo, progreso o modernizaci&oacute;n, Scott nos advierte que estamos ante un proyecto de dominaci&oacute;n bien vivo. Si en el largo y azaroso pasado de dinast&iacute;as reales y cortes imperiales de los estados de los valles de esa regi&oacute;n de Asia se cre&oacute; conocimiento para la administraci&oacute;n de seres y almas, en qu&eacute; medida la generaci&oacute;n de saberes de seres cuya condici&oacute;n marginal y rebelde pudiera caber en los est&aacute;ndares de un "otro" (pol&iacute;tico) delineado por visiones positivistas. Si nos atenemos a las preocupaciones de Scott sobre la relaci&oacute;n entre tales proyectos civilizatorios y lo no gobernable, el problema de la legibilidad de las poblaciones requiere una cr&iacute;tica sistem&aacute;tica y profunda a esa necesidad demandada por la objetividad cient&iacute;fica de colocarse al lado de los hechos, definir a los seres como cosas y des&#45;historizarlos, tanto en los casos que describe para Asia como para otros a los que tambi&eacute;n alude. Por consiguiente, no es casual el &eacute;nfasis de Scott en discutir a lo largo de toda la obra no s&oacute;lo la representaci&oacute;n de las identidades oficiales "cocinadas" (no ya "crudas" o "b&aacute;rbaras") por el estado, sino tambi&eacute;n la necesidad que tuvieron etn&oacute;grafos e historiadores de conocer identidades sociales que pudieran mostrar un coherente objeto de descripci&oacute;n y an&aacute;lisis</font>.</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque parece existir poca cr&iacute;tica a ese modelo positivista, porque tal vez piense que ir m&aacute;s all&aacute; de la consideraci&oacute;n de identidades fijas construidas desde arriba por las &eacute;lites estatales, anticipa la idea de que identidades fluidas y contingentes ofrecer&iacute;a un cuadro m&aacute;s acabado de la creatividad de las acciones colectivas, en las cuales las identidades impuestas son apropiadas y siguen su propio curso. Empero se trata de una debilidad menor, insignificante, sin pensamos que el verdadero talante de su cr&iacute;tica es delinear el desarrollo de otro tipo de narrativa que d&eacute; un significado m&aacute;s profundo a la idea de "gente sin historia", una noci&oacute;n ya con dejo de iron&iacute;a anticipada por Wolf (1987).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asunto de la alternativa de mundo posible basado en la equidad y modos de organizaci&oacute;n no jer&aacute;rquicos es contrastante a la narrativa de desarrollo y modernidad de las manifestaciones hist&oacute;ricas del estado. Como sostiene Scott (2009: 125), los "b&aacute;rbaros" son un ejemplo, una opci&oacute;n y una tentaci&oacute;n para desdecir ese relato dominante. Y lo son fundamentalmente por estar cimentados en bases de igualitarismo. Se trata de gente equitativa, sin poderes centralizados y autoritarios, es dura de controlar e inabarcable dentro de los confines del estado. Por lo tanto, su real alternativa descansa en la existencia de una estructura social que impide la incorporaci&oacute;n a estructuras estatales, as&iacute; como inhibe la emergencia de cualquier instituci&oacute;n o pr&aacute;ctica interna que se parezca al estado. Scott hace innumerables referencias a grupos cuyas tradiciones son una muestra hist&oacute;rica de desaf&iacute;o a poderes externos e internos. Por ejemplo, cuando hace menci&oacute;n a un modelo de organizaci&oacute;n kachin del Alto Birmania, Gumlao, presentado como una anarqu&iacute;a del egalitarismo, una rep&uacute;blica liliputense que fue dura de "pacificar" y la cual no permiti&oacute; ser gobernada (Scott, 2009: 215), presenta tambi&eacute;n la manifestaci&oacute;n de una historicidad diferente constituida por grupos que se cuentan a s&iacute; mismos qui&eacute;nes son y c&oacute;mo llegaron a ser lo que son, como un acto de selecci&oacute;n y posicionamiento frente a sus vecinos poderosos, contraviniendo con ello la idea de que "gente sin historia" ilustra la carencia de rasgos de civilizaci&oacute;n propios de cualquier estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La legibilidad y la no legibilidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto clave desde el punto de vista te&oacute;rico en <i>El arte de no ser gobernado</i> es la exploraci&oacute;n de la din&aacute;mica entre estado y sujetos. Scott sostiene que el desaf&iacute;o para llevar a cabo una historia no centrada en el estado &#151;un proyecto anal&iacute;tico impulsado desde distintos lados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os&#151; es especificar las condiciones para la agregaci&oacute;n y desagregaci&oacute;n de sus unidades elementales. Dicho en otros t&eacute;rminos, al concebirse el estado como una zona de gobierno y apropiaci&oacute;n de recursos, lo cual implica "entrar en el mapa", llegar a ser cocinado o un sujeto civilizado supone la construcci&oacute;n de una categor&iacute;a pol&iacute;tica para designar aquello dentro o fuera del margen estatal. No obstante, Scott sugiere una comprensi&oacute;n menos simple y dicot&oacute;mica de gente fuera y dentro del estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En virtud de que describe el universo de las tierras altas del sur de Asia como una relaci&oacute;n entre poderes centralizados y m&aacute;rgenes frecuentemente definidos en t&eacute;rminos &eacute;tnicos, entiende al estado y a las "tribus" como entidades mutuamente construidas. El hacer comprensible y tambi&eacute;n medible a la gente susceptible de ser dominada implic&oacute; para los administradores del estado que sus investigaciones catastrales se toparan con una barroca complejidad que dobleg&oacute; su man&iacute;a de imponer un orden clasificatorio. Scott (2009: 238&#45;242) se pregunta, &iquest;c&oacute;mo proceder cuando la mayor&iacute;a de las designaciones "tribales" fueron t&eacute;rminos derogatorios aplicados por extra&ntilde;os y no usados generalmente por la gente que fue as&iacute; designada, dada su carga peyorativa ("esclavos", "comedores de perros") o gen&eacute;ricos en un sentido geogr&aacute;fico ("gente de las monta&ntilde;as", "gente de corriente arriba")? Igualmente, aunque tambi&eacute;n se utilizaba el lenguaje como un criterio censal, cuestiona que los grupos ling&uuml;&iacute;sticos no fueron establecidos por herencia, ni fueron estables a lo largo del tiempo. Una poblaci&oacute;n podr&iacute;a ser denominada como "kachin", ya que podr&iacute;a vestir y casarse como kachin, pero su idioma podr&iacute;a estar m&aacute;s cerca del birmanio. De tal forma que criterios usados antropol&oacute;gicamente pudieron tener poco contenido si se comparaba con lo que pasaba realmente. El car&aacute;cter no est&aacute;tico de las formas de identificaci&oacute;n de la gente de las monta&ntilde;as refiere a la existencia de una "zona de fractura" del orden estatal. No hab&iacute;a en sentido estricto consideraciones que refirieran a la existencia de "tribus" cuyos criterios objetivos de car&aacute;cter ling&uuml;&iacute;stico, biol&oacute;gico, geogr&aacute;fico, gen&eacute;tico o cultural distinguieran a un grupo de otro, m&aacute;s bien las identidades &eacute;tnicas fueron creadas pol&iacute;ticamente en relaci&oacute;n con la posici&oacute;n de un grupo contra otro en competencia por poder y recursos. Por consiguiente, la aspiraci&oacute;n b&aacute;sica fue la elecci&oacute;n entre la incorporaci&oacute;n al estado o el rechazo a ella. En torno a esto, Scott indica que las identidades &eacute;tnicas y tribales durante los siglos XIX y XX estuvieron asociadas a deseos nacionalistas y a la aspiraci&oacute;n, a veces frecuentemente frustrada, de crear seres estatales. De hecho, el deseo de formar su propio estado&#45;naci&oacute;n ha animado a mucha etnias de Zomia, un aspecto parad&oacute;jico que recuerda el "narcisismo de las peque&ntilde;as diferencias" cruelmente manifestado en recientes a&ntilde;os en los Balcanes. As&iacute;, en un sentido que ya establec&iacute;a Marx, como lo recuerda Scott, las etnias emergen como una construcci&oacute;n hist&oacute;rica en circunstancias que no eligen. Por eso es factible percibir &#151;no s&oacute;lo en Zomia sino en otros paisajes sociales&#151; que la gente se ha movido dentro de las categor&iacute;as del estado y aquellas que no las hacen ser clientes de &eacute;ste, pero reformulando siempre los par&aacute;metros de sus subjetividades, comunidades e historias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creaci&oacute;n del sujeto ideal del estado estuvo relacionada al control del trabajo, para lo cual la guerra, el esclavismo y la coerci&oacute;n jugaron un papel determinante. De hecho, para Scott (2009: 12&#45;13) la eliminaci&oacute;n y estandarizaci&oacute;n de comunidades relativamente aut&oacute;nomas y auto&#45;gobernadas pudieran ser descritas bien con la noci&oacute;n de colonialismo interno, cuyas consecuencias fundamentalmente tuvieron que ver con la desaparici&oacute;n de todo lo que pareciera vern&aacute;culo: lenguas, t&eacute;cnicas de agricultura, pr&aacute;cticas religiosas, arquitecturas, etc&eacute;tera. A ese sujeto estatal podr&iacute;a reclam&aacute;rsele su mano de obra, sus cosechas y su vida, en caso de campa&ntilde;as b&eacute;licas. La soberan&iacute;a sobre la poblaci&oacute;n tuvo como asiento la uniformidad que los viejos estados agrarios lograron con el generalizado cultivo de arroz irrigado. Adem&aacute;s, dio pie a la obsesi&oacute;n del estado por monitorear y enumerar campos y personas para compelerlas a cumplir con las obligaciones fiscales y proveer alimento para las cortes y los militares. Tal legibilidad no s&oacute;lo permiti&oacute; cubrir la condici&oacute;n indispensable de recursos, sino tambi&eacute;n la uniformidad y centralizaci&oacute;n permitida por el monocultivo, en tanto que gener&oacute; igualmente patrones de homogeneidad social y cultural expresados en la naturaleza de la estructura familiar, el valor del trabajo infantil, los ciclos de fertilidad, la dieta, los estilos de construcci&oacute;n, los rituales agr&iacute;colas y el mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La finitud y espiritualidad de la lucha material</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cortar la libertad de las personas comenz&oacute; por coartar sus actividades de subsistencia. Scott recuerda que manuales para formar un estado aconsejaban al rey prohibir siembras diversificadas en monta&ntilde;as y en tierras h&uacute;medas con el fin de involucrar a m&aacute;s gente en el cultivo exclusivo de arroz. Ante este paisaje cultural, Scott indica la presencia de espacios de resistencia, concebidos no tanto como lugares f&iacute;sicos sino como una posici&oacute;n social contraria al poder a trav&eacute;s de actos de desaf&iacute;o por medio de cambios en las t&eacute;cnicas de agricultura, la huida, dispersi&oacute;n y lejan&iacute;a de asentamientos. Cada gente tiene su propia historia particular como lugar de resistencia al estado, y mucha de &eacute;sta se refleja en historias orales, pr&aacute;cticas culturales y cosmolog&iacute;as. Es notable el ejemplo de poblaciones de los altos que se negaban a escribir su historia y a fundamentar la din&aacute;mica de sus instituciones en la sanci&oacute;n de textos escritos. Para ellos la narraci&oacute;n oral ten&iacute;a un valor democr&aacute;tico insuperable, en la medida que aseguraba un relato basado en el presente que impidiera la posibilidad de la creaci&oacute;n de una genealog&iacute;a que autorizara la emergencia de jerarqu&iacute;as, tal como ocurr&iacute;a con los vecinos estados. Hab&iacute;a, pues, un rechazo a la escritura, o a la capacidad de leer y escribir, como una t&aacute;ctica para permanecer fuera de la codificaci&oacute;n del estado, tal como las estrategias utilizadas mediante la agricultura en &aacute;reas dispersas. En suma, el car&aacute;cter no civilizado de estos grupos, al no tener escritura y por tanto no tener historia, en verdad represent&oacute; un rechazo a cualquier sentido de unidad creado hegem&oacute;nicamente por las &eacute;lites estatales. Por ello, cuando contaban sus historias entre iguales, es decir ante sus propias audiencias, en esos relatos constantemente se ajustaban al presente sus deseos por sobrevivir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La formaci&oacute;n del estado dio pie a la creaci&oacute;n de marcos de referencia para ideolog&iacute;as y dogmas sobre salvaci&oacute;n y progreso. Es extraordinario c&oacute;mo sobre la base de esas proyecciones ideol&oacute;gicas gente insubordinada aparece en los registros del estado bajo el r&oacute;tulo de una estad&iacute;stica o la noticia de sus acciones b&aacute;rbaras, debido a sus insurrecciones o revueltas. Ese car&aacute;cter contestatario y oposicional se fundament&oacute; en heretodoxias religiosas y profetismos. Se trataba de ideas milenaristas circulando tanto en tierras bajas como altas que se fueron ensamblado a visiones del mundo de distintos grupos en los m&aacute;rgenes. Muchas de ellas eran impulsadas por l&iacute;deres mesi&aacute;nicos que de alg&uacute;n modo eran los intelectuales org&aacute;nicos de esos sujetos, pero fueron un motor permanente para crear nuevos grupos sociales, nuevas actividades de subsistencia, rituales, al mismo tiempo que conservaron siempre una reserva de esperanza de dignidad, paz y plenitud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott otorga una temporalidad para comprender cabalmente el relato de esa gente que con relativo &eacute;xito se libr&oacute; del estado por siglos. Como &eacute;l menciona, tal periodicidad no opera para despu&eacute;s de la II Guerra Mundial, cuando los cambios pol&iacute;ticos tuvieron ecos en esta zona. No obstante, la riqueza de su trabajo reside en presentar un fragmento de una historia con connotaciones globales de poblaciones tratando de eludir al estado o siendo expulsada a sus m&aacute;rgenes. Se trata de poblaciones que no se sienten parte de una historia definitiva; ellas viven fuera del tiempo oficial. Su historia ciertamente es menor, ante los apote&oacute;ticos relatos de prosperidad y progreso esgrimidos por la racionalidad occidental; pero esa historia y su tama&ntilde;o es justo lo que requieren para luchar por su autonom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Zonas de fractura y la tentaci&oacute;n de un mundo mejor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda el trabajo de Scott es pol&iacute;ticamente consecuente. Al definir su enfoque como anarquista representa una declaraci&oacute;n temeraria en el ambiente acad&eacute;mico norteamericano, muy cargado al conservadurismo, donde apenas una docena de intelectuales declaran serlo (Graeber, 2004). No hay nada sorprendente en esa declaraci&oacute;n, en virtud de su conocida filiaci&oacute;n intelectual que ha celebrado el car&aacute;cter de anarquistas inmanente de los campesinos y otros grupos subordinados. Si cabe esa auto&#45;definici&oacute;n pol&iacute;tica por la implicaci&oacute;n que genera la obra, parecer&iacute;a tener sentido no como un acto propio de auto&#45;clasificaci&oacute;n o encasillamiento en un pensamiento ideol&oacute;gico, sino como una demarcaci&oacute;n tanto contra formas de izquierda, que conciben al estado como principio organizativo y unificador para el socialismo, como contra visiones liberales democr&aacute;ticas que celebran el empoderamiento del individuo en el marco de los valores del mercado neoliberal. Una toma de postura as&iacute; es destacable en t&eacute;rminos de formas de construir el conocimiento y su relaci&oacute;n con el poder. La gente de Zomia se neg&oacute; a ser parte de una historia definitiva, una historia contada bajo las sucesivas ideas hegem&oacute;nicas de viejos estados agrarios, soberan&iacute;as coloniales basadas en gobiernos indirectos y estados nacionales con sus propios proyectos de uniformidad cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una paradoja encierra la obra de Scott. Por una parte, su recordatorio de existencia de gente no estatal representa un pase de lista para aquellos sujetos &#151;ind&iacute;genas no sedentarios de Sudam&eacute;rica, gitanos, mongoles, bereberes y distintos pobladores de las partes altas del sureste asi&aacute;tico&#151; con una larga g&eacute;nesis de rechazo al estado y a sus tropos de progreso, civilizaci&oacute;n y orden. Por otra parte, aunque su cr&iacute;tica sugiera un cuestionamiento a visiones positivistas de comprender al otro como objeto de estudio, frecuentemente emparejadas con la propia racionalidad de t&eacute;cnicas de control estatal, la idea de la existencia de esa gente sin estado, habitante de zonas inh&oacute;spitas, moradora de mundos an&aacute;rquicos e intocados por la soberan&iacute;a estatal &#151;como parecieron ser los terroristas que atacaron las torres gemelas de Nueva York, en el "9/11" estadounidense&#151; delinea un objeto de investigaci&oacute;n que probablemente modificar&aacute; los estudios de &aacute;reas culturales, tan importantes para la academia norteamericana. Una lectura como la nuestra, fuera de los c&iacute;rculos acad&eacute;micos de escritura y directa recepci&oacute;n del libro de Scott, tendr&iacute;a que tener otro &eacute;nfasis, uno sin duda que subraya la existencia de una de "zona de fractura" que en M&eacute;xico, y muchos lugares de Latinoam&eacute;rica ha roto visiblemente con formas de mando estatal y ha cimbrado las bases epistemol&oacute;gicas del entendimiento de la otredad. Para el caso mexicano, tal zona de fractura est&aacute; constituida por el movimiento zapatista, cuya lucha contra el estado y el capitalismo &#151;como relaciones sociales para generar desigualdad&#151; y sus formas de autogobierno son en el mundo contempor&aacute;neo un notable ejemplo, una opci&oacute;n y una tentaci&oacute;n para creer en un mundo mejor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una fuerza identificante ha definido los espacios de estado. La creaci&oacute;n de sujetos ideales de gobierno refiere a los efectos que se ha tenido en crear conocimientos y conceptualizaciones para la categorizaci&oacute;n de ellos. La historia mexicana tiene su propia narrativa de progreso basada a un concepto que, aunque cambiante, implica la constituci&oacute;n de una unidad homog&eacute;nea. En el contexto del despliegue de poderes globales, esa unidad supuestamente es blanco de un cuestionamiento para celebrar la diversidad. El car&aacute;cter pol&iacute;tico de esa identidad supone el desarrollo de una sociedad plural y multicultural, dentro de la cual el zapatismo pudiera, como se ha pretendido lograr, ser reducido a un movimiento ind&iacute;gena. La narrativa universal del estado trata de construir im&aacute;genes y conceptos coherentes de conocimiento y control. De tal forma que un movimiento ind&iacute;gena de un mundo posmoderno, asegura la suficiente coherencia para ser sujetos de control y mando. Como lo recuerda Scott, el poder requiere unidades legibles, cuyos rasgos &#151;culturales&#151; las doten de esencias incambiables a lo largo del tiempo. El zapatismo se ha expresado como una lucha con fuertes contenidos hist&oacute;ricos y morales. El sustrato para el levantamiento es un largo memorial, para usar el t&eacute;rmino de Garc&iacute;a de Le&oacute;n (2002), de agravios, despojos y amenazas organizadas por el estado. La resistencia abierta de la gente zapatista comenz&oacute; con ese relato tambi&eacute;n global de gente&#45;que&#45;huye&#45;del&#45;estado para encontrar refugio en sus propias monta&ntilde;as y llevar a cabo una guerrilla, como en el mismo caso gente pobre de Guerrero lo hizo en su momento. La confrontaci&oacute;n militar en las olas de violencia estatal a lo largo de siglos, sin embargo, no representa para los zapatistas la opci&oacute;n para conceptualizar el cambio. Como se ha dicho repetidamente luego de las escaramuzas de esos d&iacute;as de enero de 1994, los zapatistas no han vuelto a disparar una sola bala. En contraste, ellos han desplegado otras formas de lucha basadas en sus ideas y pr&aacute;cticas de autonom&iacute;a, constituyendo un verdadero desaf&iacute;o al pensamiento dominante que ha opuesto la estigmatizaci&oacute;n para caracterizar a estas gentes como fuera del estado y no estandarizadas seg&uacute;n la nominaci&oacute;n de categor&iacute;as &eacute;tnicas que los pudiera reducir a seres ideales de los poderes globales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gente de las colinas del sureste asi&aacute;tico construy&oacute; en los m&aacute;rgenes una estructura social flexible mediante su movilidad f&iacute;sica, su agricultura en zonas escarpadas, su heterodoxia religiosa, su rechazo a la cultura escrita y la preeminencia de la oral. Esas personas, dentro de un pensamiento identificador y ontol&oacute;gico, compuesto por la ret&oacute;rica del progreso (Adorno, 2005 &#91;1970&#93;: 142&#45;146), fueron objeto de estigmatizaciones cargadas de conocimiento positivista que denomin&oacute; a esos seres de las parte altas como primitivos. Los zapatistas han opuesto al establecimiento de una organizaci&oacute;n estatal la necesidad de construir un nuevo mundo con el anhelo contenido en el "preguntando caminamos" (Esteva, 2006: 14; Holloway, 2010: 62), una &eacute;tica de gente igualitaria que comparte la propiedad de la tierra y que ha buscado eludir en sus vidas los principios jer&aacute;rquicos. Ante el pensamiento identificante que los redujo a ind&iacute;genas como una categor&iacute;a pol&iacute;ticamente controlable, los zapatistas emergieron como un sujeto de cambio consciente de sus propias historias y sus propias formas de contarlas. Ante visiones positivistas que cuestionan la oportunidad perdida por los zapatistas para unirse al curso liberal de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica, ellos piensan en otros mundos que no tengan cabezas ni centros que dominen y donde no existan desigualdades ni clases. Ante las estigmatizaciones de las que han sido objeto, su primitivismo se esconde en una m&aacute;scara que les impide mirar las "bondades" de la civilizaci&oacute;n &#151;basada en el despojo universal y la completa sumisi&oacute;n del trabajo vivo&#151;. Lejos del ordenamiento positivista que no atina a saber por qu&eacute; esta gente contradictoria acumula incomprensibles met&aacute;foras de su pasado y ellas mismas reflejan intereses de sus relaciones presentes, los zapatistas se manifiestan en nuestros d&iacute;as como los m&aacute;s legibles seres no estatales y anticapitalistas que pol&iacute;ticamente los convierte en sujetos a la vez amenazantes para el pensamiento que identifica, controla y anula, y atractivo para una identidad que niega esas identificaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adorno, Theodor W. (2005), <i>Dial&eacute;ctica negativa&#45;La jerga de la autenticidad</i> (obras completas 6, edici&oacute;n de Rolf Tiedemann con la colaboraci&oacute;n de Gretel Adorno, Susan Bech&#45;Morss y Klauss Schultz), Madrid, Espa&ntilde;a, Akal.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330842&pid=S1665-0565201100010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agamben, Giorgio (1998), <i>Homo sacer. El poder soberano y la nuda vida I,</i> Valencia, Espa&ntilde;a, Pre&#45;textos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330844&pid=S1665-0565201100010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguirre Beltr&aacute;n, Gonzalo (1973), <i>Regiones de refugio: el desarrollo de la comunidad y el proceso dominical en mestizo Am&eacute;rica,</i> M&eacute;xico, Instituto Nacional Indigenista.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330846&pid=S1665-0565201100010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin, Walter (2007), "Sobre el concepto de la historia", en <i>Conceptos de filosof&iacute;a de la historia,</i> Argentina, Terramar Ediciones.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330848&pid=S1665-0565201100010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clastres, Pierre, 2007 &#91;1987&#93;, <i>Society Against the State. Essays in Political Anthropology,</i> Nueva York, Zone Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330850&pid=S1665-0565201100010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dean, Mitchell (2007), <i>Governing Societies: Political Perspectives on Domestic and International Rule,</i> Inglaterra, Open University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330852&pid=S1665-0565201100010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esteva, Gustavo (2006), <i>Celebraci&oacute;n del zapatismo,</i> Oaxaca, M&eacute;xico, Ediciones &iexcl;Basta!</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330854&pid=S1665-0565201100010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel (1999), "La gubernamentalidad", en <i>Est&eacute;tica, &eacute;tica y hermen&eacute;utica. Obras esenciales. Volumen</i> <i>III,</i> Barcelona, Espa&ntilde;a, Paid&oacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330855&pid=S1665-0565201100010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a de Le&oacute;n, Antonio (2002), <i>Resistencia y utop&iacute;a. Memorial de agravios y cr&oacute;nica de revueltas y profec&iacute;as acaecidas en la provincia de Chiapas. Durante los &uacute;ltimos quinientos a&ntilde;os de su historia,</i> M&eacute;xico, Era.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330857&pid=S1665-0565201100010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gellner, Ernest (1997), <i>Antropolog&iacute;a y pol&iacute;tica. Revoluciones en el bosque sagrado,</i> Barcelona, Espa&ntilde;a, Gedisa.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330859&pid=S1665-0565201100010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Graeber, David (2004), <i>Fragments o fan Anarchist Anthropology,</i> Chicago, Prickly Paradigm Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330861&pid=S1665-0565201100010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Holloway, John (2010), <i>Crack Capitalism,</i> Londres, Pluto.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330863&pid=S1665-0565201100010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roseberry, William (2002 &#91;1994&#93;), "Hegemon&iacute;a y lenguaje contencioso", en Gilbert M. Joseph y Daniel Nugent (comps.), <i>Aspectos cotidianos de la formaci&oacute;n del estado. La revoluci&oacute;n y la negociaci&oacute;n del mando en el M&eacute;xico moderno,</i> M&eacute;xico, Era.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330865&pid=S1665-0565201100010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott, James C. (2009), <i>The Art if not Being Governed. An Anarchist History of Upland Southeast Asia,</i> New Haven y Londres, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330867&pid=S1665-0565201100010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1998), <i>Seeing like a State. How Certain Schemes to</i> <i>Improve the Human Condition Have Failed,</i> New Haven y Londres, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330869&pid=S1665-0565201100010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1990), <i>Domination and the Arts of Resistance. Hidden</i> <i>Transcripts,</i> New Haven y Londres, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330871&pid=S1665-0565201100010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1985), <i>Weapons of the Weak. Everyday Forms of Peasant.</i> <i>Resistance,</i> New Haven y Londres, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330873&pid=S1665-0565201100010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; (1976), <i>Moral Economy of the Peasant. Rebellion and</i> <i>Subsistence in Southeast Asia,</i> New Haven y Londres, Yale University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330875&pid=S1665-0565201100010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serra, Francisco (2007), "Pr&oacute;logo a la edici&oacute;n espa&ntilde;ola. La actualidad de Ernst Bloch", en <i>El principio esperanza 1</i>, Madrid, Espa&ntilde;a, Editorial Trota.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330877&pid=S1665-0565201100010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tischler, Sergio (2010), "El quiebre de la subjetividad de la forma estado y los movimientos de insubordinaci&oacute;n", por publicarse.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330879&pid=S1665-0565201100010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Williams, Raymond (1997 &#91;1977&#93;), <i>Marxismo y literatura</i> (traducido por Pablo di Masso), Barcelona, Espa&ntilde;a, Ediciones Pen&iacute;nsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330881&pid=S1665-0565201100010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wolf, Eric R. (1987), <i>Europa y la gente sin historia,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3330883&pid=S1665-0565201100010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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