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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Masculinidad e intimidad</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rogelio Marcial*</b></font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador de El Colegio de Jalisco&#45;INAH.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Masculinidad e intimidad: identidad, sexualidad y sida</i> es un libro cr&iacute;tico que busca &#151;y a mi juicio lo logra&#151; aportar una mirada novedosa sobre las diversas maneras en que algunos hombres de Hermosillo (Sonora) y su sierra se relacionan, intiman y conviven a partir de lazos homoer&oacute;ticos que en muchos de los casos no encajan en las figuras, tambi&eacute;n estereot&iacute;picas, del "joto", la "reina", la "loca", el "putito", el "maric&oacute;n", el "mayate", el "homosexual", el <i>"gay"</i> (o "gai" para quienes no gustan de anglicismos). Es decir, si los estereotipos asignados al "hombre", al "macho", son devastadores y estigmatizan a quienes no encajan en ellos, &eacute;stos otros construidos a partir de la referencia en oposici&oacute;n a lo "claramente heterosexual", tambi&eacute;n generalizan, marcan y desdibujan una realidad mucho m&aacute;s rica, heterog&eacute;nea, diversa, pl&aacute;stica. N&uacute;&ntilde;ez nos convoca, nos invita, a atrevernos a deshacernos de esas miradas estereot&iacute;picas hacia uno y otro extremo del abanico, para poder estar en condiciones de comprender positivamente una rica variedad de formas de relaci&oacute;n entre los hombres del conglomerado urbano de Hermosillo y de las zonas rancheras de la sierra sonorense; formas de relaci&oacute;n ancladas en la amistad, el afecto y la camarader&iacute;a. Es cierto que, desde estos discursos dominantes sobre las expresiones de la sexualidad, se suele considerar contundentemente que "entre hombres s&oacute;lo cuates de lejecitos, lo dem&aacute;s es de jotitos". Pero el libro construye un camino comprensivo para ir m&aacute;s all&aacute; y demostrar que, desde el activismo, el sentido com&uacute;n e, incluso, desde la academia, resulta necesario "poner entre par&eacute;ntesis" muchos de los conceptos que hemos usado y reproducido acr&iacute;ticamente para nombrar y definir una variada expresividad de la sexualidad humana. Tal vez, efectivamente, algunos de estos conceptos sirvieron en aquella &eacute;poca hist&oacute;rica o contexto sociocultural en los que fueron creados. Pero hoy en d&iacute;a la realidad dista mucho de ser igual, y las caracter&iacute;sticas del fen&oacute;meno en Hermosillo y su sierra implican renovar la mirada y avanzar en la comprensi&oacute;n de ello.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo entender aquellos procesos, variados y complejos, de socializaci&oacute;n masculina donde prevalece la intolerancia y falta de aceptaci&oacute;n a las expresiones de dolor, angustia, queja, afecto, tristeza, depresi&oacute;n, miedo, incertidumbre, por parte de varones j&oacute;venes y adultos? (&iexcl;Estos sentires son pa' las "viejas"!, dir&iacute;an muchos) &iquest;C&oacute;mo entender la imposici&oacute;n de un modelo de comportamiento varonil en el que se exige la contenci&oacute;n de emociones como un valor masculino muy arraigado? Desde la infancia, las expresiones de rechazo a estas emociones se canalizan a trav&eacute;s de rega&ntilde;os, maltratos o burla que bien pueden ser pensadas como expresiones de homofobia. Escribe N&uacute;&ntilde;ez:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; todos los varones somos objetos de violencia homof&oacute;bica como parte de nuestro proceso de masculinizaci&oacute;n. Al mismo tiempo, hay una violencia especial y discrecional hacia los varones (en especial cuando son ni&ntilde;os o adolescentes) considerados menos masculinos, afeminados o no suficientemente masculinos de acuerdo a los est&aacute;ndares sociales (p. 70).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&uacute;&ntilde;ez, inteligentemente, ubica muchos de los procesos de expresi&oacute;n de la homofobia como ese contexto necesario para entender los discursos y las pr&aacute;cticas que han tejido una compleja estructura de lo que &eacute;l mismo llama el "modelo dominante de comprensi&oacute;n de la experiencia homoer&oacute;tica en M&eacute;xico" (p. 90). Estructura que intenta resumir, limitar, reducir toda la vasta gama de expresi&oacute;n de la sexualidad masculina al par dicot&oacute;mico "macho&#45;joto", y "el que est&eacute; libre de culpas que arroje la primera piedra". Por ello, escribe el autor: "La homofobia es, en mi experiencia de investigaci&oacute;n, un elemento central para comprender la formaci&oacute;n del sujeto, as&iacute; como el proceso de resubjetivaci&oacute;n y elaboraci&oacute;n de un discurso de resistencia" (p. 67).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro arranca con el an&aacute;lisis de una bella foto, la de la portada. En ella, Francisco y Jos&eacute; Pedro posan en sus mejores atuendos t&iacute;picamente serranos, limpios y conscientes de que ser&aacute; una imagen para la posteridad. No es necesario poner demasiada atenci&oacute;n para notar que t&iacute;midamente est&aacute;n tomados de la mano. &iexcl;Miren nom&aacute;s! Tal vez entendiendo que ser&aacute; una foto privada s&oacute;lo para los que aparecen en la imagen, entonces podr&iacute;amos "perdonar el detallito". &iexcl;Pero no! N&uacute;&ntilde;ez nos comenta que ni es la &uacute;nica fotograf&iacute;a de la &eacute;poca en la sierra de Sonora en la que aparecen dos amigos tom&aacute;ndose de la mano, ni tampoco es una foto que estuviera escondida en una cartera o un caj&oacute;n privado. Seg&uacute;n su trabajo de campo, muchas familias recuerdan que en plena sala de la casa hay o hubo una foto del abuelo con su mejor amigo, tomados delicadamente de la mano. &iquest;Qu&eacute; hacer con semejante hallazgo? N&uacute;&ntilde;ez nos comenta que al ense&ntilde;ar esta foto a j&oacute;venes urbanos <i>gays</i> de la ciudad de Hermosillo, llegaron a preguntarle: "&iquest;o sea que antes era m&aacute;s f&aacute;cil esto? Si mi mam&aacute; me viera as&iacute; en un foto con un amigo, &iexcl;olv&iacute;date!". Yo me pregunto, &iquest;efectivamente ser&aacute; que era m&aacute;s f&aacute;cil? &iquest;Ser&aacute; que ahora estamos m&aacute;s capacitados para observar las fotograf&iacute;as? &iquest;Ser&aacute; que en la sierra es algo "normal"? Responder a estas preguntas "facilonas" nos dar&iacute;an respuestas igualmente "facilonas", inocentes, descontextualizadas. N&uacute;&ntilde;ez construye su objeto de estudio problematizando este hallazgo a partir de preguntas inteligentemente planteadas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. &iquest;Existen en el presente otras realidades amorosas y er&oacute;ticas entre varones que escapan a las concepciones convocadas por los t&eacute;rminos dominantes gay, homosexual, joto, mayate, etc&eacute;tera?, &iquest;en qu&eacute; consisten esas otras realidades y qu&eacute; relaci&oacute;n establecen con las categor&iacute;as dominantes del r&eacute;gimen discursivo que opera sobre las posibilidades de intimar de los varones? 2. &iquest;C&oacute;mo se explica que este r&eacute;gimen discursivo, o sistema de representaci&oacute;n dominante sobre "los hombres", su identidad de g&eacute;nero y su sexualidad, sea incapaz de entender no s&oacute;lo las realidades diferentes del pasado, como la imagen de Jos&eacute; Pedro y Francisco, sino las realidades del presente que no se estructuran a partir de los significados dominantes? 3. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n mantienen las posibilidades de intimidad afectiva y/o er&oacute;tica entre varones con los discursos y categor&iacute;as dominantes sobre el "ser hombre" y sobre las pr&aacute;cticas homoer&oacute;ticas? (p. 56).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esta problematizaci&oacute;n, el autor define su objeto de estudio como "la compleja red de categor&iacute;as y significados que estructuran las pr&aacute;cticas y relaciones sexuales y/o amorosas entre varones en una determinada sociedad &#91;la sonorense&#93;" (p. 57). Desde all&iacute;, el libro se introduce en el debate sobre la importancia de las categor&iacute;as de identidad sexual, a partir del an&aacute;lisis antropol&oacute;gico de una cultura particular: un grupo de comunidades rurales del norte del pa&iacute;s. Ello para evidenciar, hacer visible, una parte de la realidad homoer&oacute;tica &#151;esto es, pr&aacute;cticas, subjetividades, relaciones de poder y resistencia&#151; que no ha sido visualizada por los filtros representacionales en tanto categor&iacute;as y significados sexuales dominantes: "hombre", "homosexualidad", "gay", "salir del armario", "activo&#45;pasivo", "mayate&#45;joto", etc. Si damos vuelta a esas categor&iacute;as dominantes, expresa el autor, "la experiencia homoer&oacute;tica se revela en su complejidad, heterogeneidad y resiliencia" (p. 60). De eso y otras cositas trata este libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para desarrollar sus ideas, N&uacute;&ntilde;ez nos presenta un libro dividido en dos partes. La primera parte, "Masculinidad, subjetividad e intimidad", incluye cuatro cap&iacute;tulos. El primero, "La regulaci&oacute;n social de la intimidad y la identidad masculina", expone el origen y significado del car&aacute;cter relacional y la lucha social por el significado y la representaci&oacute;n de la realidad de la vida de los hombres y sus relaciones de intimidad con otros hombres. La realidad de los usos del cuerpo, de las posibilidades del contacto, de las din&aacute;micas de la expresi&oacute;n o represi&oacute;n de los afectos, la vivencia del amor y la sexualidad; se muestran como una realidad plenamente cultural y pol&iacute;tica. En el cap&iacute;tulo segundo, con t&iacute;tulo "La disputa por los significados del ser hombre en M&eacute;xico: aplicaciones de la teor&iacute;a <i>queer",</i> el autor analiza el surgimiento en M&eacute;xico, inmediatamente despu&eacute;s de nuestra revoluci&oacute;n, del concepto del "hombre mexicano": un hombre necesariamente "moderno", "mestizo", "revolucionario" y "muy hombre". No es posible ignorar aqu&iacute; la cercan&iacute;a con el concepto de "hombre nuevo" de la revoluci&oacute;n cubana, lo que ocasion&oacute; que cualquier asomo de v&iacute;nculo afectivo o sexual entre varones fuera castigado con encierros y trabajos forzados por ser actitudes y posturas "antirevolucionarias" y anti&#45;patri&oacute;ticas". El detallado an&aacute;lisis del concepto de "hombre mexicano" le permite a N&uacute;&ntilde;ez hacer visible lo oculto, esto es, evidenciar la diversidad de maneras de significar la hombr&iacute;a y las resistencias cotidianas a las concepciones dominantes. Y desde all&iacute; afirmar que en M&eacute;xico "el ser hombre no s&oacute;lo es una construcci&oacute;n hist&oacute;rica, es tambi&eacute;n una construcci&oacute;n social cotidiana en constante disputa" (p. 93). El tercer cap&iacute;tulo, llamado "Ac&aacute; entre nos: las met&aacute;foras corporales de la hombr&iacute;a y la negociaci&oacute;n de la intimidad", expone certeramente c&oacute;mo las expresiones cotidianas asociadas a la hombr&iacute;a, con connotaciones regionales y nacionales, ilustran con claridad las exigencias y convenciones respecto de la identidad masculina en nuestro pa&iacute;s, as&iacute; como los espacios de resistencias construidos y exhibidos mediante expresiones como el "ac&aacute; entre nos". As&iacute;, el cuerpo resulta una met&aacute;fora id&oacute;nea que permite objetivar las din&aacute;micas de poder que configuran la identidad masculina y la capacidad de intimar. El cuarto cap&iacute;tulo, &uacute;ltimo de esta primera parte y titulado "Homofobia e intimidad masculina: poderes, acomodamientos y resistencias", se adentra en el proceso de construcci&oacute;n social de la identidad masculina a partir de las pr&aacute;cticas y discursos dominantes de homofobia. Aqu&iacute; el autor analiza la homofobia como "un temor que devela el car&aacute;cter fragmentado, incoherente y ansioso de la subjetividad fabricada con base en el modelo dominante de hombr&iacute;a" (p. 93); y no como una simple pero lacerante fuente de violencia que "alimenta pr&aacute;cticas de poder sobre los <i>otros"</i> (p. 93). Articulando creativamente algunas aportaciones de los estudios de las masculinidades, los estudios feministas y los estudios <i>queer,</i> el autor determina que ya instalada en cada quien, "la homofobia es un mecanismo de poder social basado en el miedo a intimar que afecta no s&oacute;lo a los llamados homosexuales, sino a todas las personas y las formas de relaci&oacute;n amorosa" (p. 93).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del libro, "Palabras, placeres y poderes", se compone por dos cap&iacute;tulos. En el cap&iacute;tulo 5, titulado "Reconociendo los placeres, reconstruyendo las identidades: antropolog&iacute;a, patriarcado y experiencia homoer&oacute;tica en M&eacute;xico", N&uacute;&ntilde;ez analiza las caracter&iacute;sticas (para destacar sus falacias) de lo que llama "el modelo dominante de comprensi&oacute;n de la experiencia homoer&oacute;tica en M&eacute;xico", modelo que destaca la realidad homoer&oacute;tica como un fen&oacute;meno exclusivamente sexual, que s&oacute;lo tiene l&oacute;gica y posibilidad de existir a trav&eacute;s de la penetraci&oacute;n anal y que desemboca en las im&aacute;genes estereot&iacute;picas mencionadas antes a partir de las dicotom&iacute;as "masculino&#45;femenino", "activo&#45;pasivo", "macho&#45;joto". Esta reducci&oacute;n a lo sexual &#151;y yo precisar&iacute;a, a lo genital&#151;, nos dice, se hace evidente en expresiones como la que afirma que "lo que hacen esas gentes lo pueden hacer, pero no en p&uacute;blico". Las relaciones homoer&oacute;ticas no son s&oacute;lo una cuesti&oacute;n genital, construyen una identidad cultural, una posici&oacute;n ideol&oacute;gica, un estilo de vida, una realidad relacional. Y tambi&eacute;n puede y debe salir a las calles, gritar sus demandas, expresar sus sentires p&uacute;blicamente, &iquest;por qu&eacute; no? El grueso del texto se cierra con el cap&iacute;tulo 6, "&iquest;Qui&eacute;nes son los HSH ?: identidades sexuales, clase social y estrategias de lucha contra el sida", cap&iacute;tulo en el que el autor, al preguntarse sobre qui&eacute;nes son los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), cuestiona este t&eacute;rmino que considera con un potencial radical, el cual ha sido mediatizado por las pol&iacute;ticas actuales referentes a la sexualidad y a la epidemiolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s, pero que puede ayudar sobremanera a comprender y ubicar la relaci&oacute;n entre las categor&iacute;as de identidad sexual y clase social de los sujetos en relaciones homoer&oacute;ticas y homosexuales. El volumen incluye una introducci&oacute;n y concluye con un ep&iacute;logo. Pero adem&aacute;s cuenta con un sugerente, creativo e iluminador pr&oacute;logo de Carlos Monsiv&aacute;is, que no traiciona su estilo ni su erudici&oacute;n. Es, en verdad, un valor agregado al libro.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guillermo N&uacute;&ntilde;ez Noriega (2007), <i>Masculinidad e intimidad: identidad, sexualidad y sida,</i> Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a&#45;PUEG, UNAM&#45;El Colegio de Sonora.</font></p>      ]]></body>
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