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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Contra el feminismo</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bel&eacute;n Bl&aacute;zquez Vilaplana*</b></font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Facultad de Ciencias Sociales y Jur&iacute;dicas. Universidad de Ja&eacute;n. Espa&ntilde;a.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un momento donde los temas de g&eacute;nero &#151;como algunos califican a esta especie de nueva disciplina que ha surgido con fuerza en los &uacute;ltimos tiempos dentro de distintas materias&#151; o de mujeres &#151;como otros simplemente lo definen&#151; proliferan en las estanter&iacute;as de las librer&iacute;as, ver un libro de la profesora Edurne Uriarte no deber&iacute;a llevar a la sorpresa. Para quienes conocemos su andadura acad&eacute;mica y cient&iacute;fica, que se adentre en un an&aacute;lisis serio y riguroso sobre el binomio mujer&#45;pol&iacute;tica, mujer&#45;representaci&oacute;n pol&iacute;tica, mujer&#45;liderazgo, ser&iacute;a un t&iacute;tulo m&aacute;s que a&ntilde;adir a su extensa producci&oacute;n te&oacute;rica. Pero este texto es "otra cosa".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su presentaci&oacute;n y lectura permiten que el libro vaya dirigido y se haga atractivo a todo tipo de p&uacute;blico, no s&oacute;lo al docto en la materia o cercano a la academia. Lo cual, aunque podr&iacute;a ser considerado como un elemento que disminuye su valor cient&iacute;fico &#151;por ejemplo, por la ausencia de bibliograf&iacute;a que respalde algunos de los argumentos utilizados&#151;, no hace sino incitar a&uacute;n m&aacute;s a acercarse a las entra&ntilde;as &uacute;ltimas de esta deconstrucci&oacute;n del feminismo que tanto se ha intentado vender en distintos c&iacute;rculos pol&iacute;ticos. Si es que tal palabra puede ser aceptada por la Real Academia Espa&ntilde;ola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hago tal afirmaci&oacute;n porque, desde la primera p&aacute;gina de esta obra, la profesora Uriarte ha mostrado una visi&oacute;n que rompe con algunas de las ideas, ense&ntilde;anzas, estereotipos y argumentos que durante a&ntilde;os se han asociado con el feminismo, con la lucha por la igualdad, con la democracia paritaria; en definitiva, en lo que se nos ha vendido como la discriminaci&oacute;n de las mujeres. La cual se ha convertido, como se afirma al comienzo del texto: <i>en coartada, en discurso pol&iacute;tico y en manipulaci&oacute;n.</i> Cuya muestra m&aacute;s visible ha sido la utilizaci&oacute;n de los datos y de las explicaciones acerca de la situaci&oacute;n en la cual se encuentran las mujeres con relaci&oacute;n a su trabajo, a su lugar en la sociedad o a la consecuci&oacute;n de cuotas de poder para explicar lo que se ha conocido como la teor&iacute;a de la discriminaci&oacute;n. Una de cuyas m&aacute;ximas expresiones ha sido la utilizaci&oacute;n del famoso techo de cristal como resumen de <i>todos los males de las mujeres en lo que a paridad y poder se refiere.</i> Lo cierto es que la lectura de esta obra produce distintas reacciones a medida que se avanza sobre sus argumentos. En algunos momentos, el lector (en este caso la lectora) apoyar&iacute;a incondicionalmente lo que dice o comienza a replantearse algunos de los pilares de la perspectiva de g&eacute;nero, las cuotas o la discriminaci&oacute;n positiva. Pero, en otros pasajes la reacci&oacute;n es m&aacute;s visceral tanto a favor como en contra de lo expuesto. Lo que m&aacute;s me ha llamado la atenci&oacute;n es que su lectura ha suscitado en m&iacute; las mismas dudas y debates que los trabajos sobre g&eacute;nero que vengo desarrollando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han provocado. Ha habido situaciones en las que es posible encontrarse apoyando y oponi&eacute;ndose a la misma idea. Este libro, a mi entender, permite mostrar elementos a favor y en contra de algunas de las m&aacute;s famosas teor&iacute;as y afirmaciones que se han venido haciendo sobre el feminismo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Al menos, en algunos c&iacute;rculos acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para argumentar sobre estos temas, la catedr&aacute;tica se basa en la falta de estudios serios y rigurosos, que sin manipulaci&oacute;n de datos, ni una lectura superficial sobre los mismos &#151; como, seg&uacute;n dice, son la gran mayor&iacute;a de los existentes&#151; pudieran avalarlos. A la simple lectura sobre qu&eacute; dicen las cifras, habr&iacute;a que buscar explicaciones que muchas veces quedan en conjeturas o en opciones de vida que van m&aacute;s all&aacute; de lo que un informe cuantitativo puede decir. Intenta demostrar que no es que no estemos las mujeres en aquellos espacios que denunciamos que nos ningunean o nos ignoran, donde no se nos visibiliza, sino que no queremos estar. No porque no queramos asumir cotas o cuotas de poder, sino porque podemos sentirnos "realizadas" a trav&eacute;s de mecanismos distintos a los de los hombres. La posici&oacute;n social, el respeto y la admiraci&oacute;n siguen estando anclados en las mujeres en valores sociales que nada tienen que ver en este comienzo de siglo con lo que algunas quieren hacernos ver. La mujer, las mujeres se sentir&iacute;an plenas con la consecuci&oacute;n de una serie de metas que son sustancialmente diferentes de lo que algunos y algunas dicen que buscan, y a las que no se les deja llegar. Da por hecho que como las condiciones de partida son iguales entre hombres y mujeres, el problema no es tanto por los obst&aacute;culos que una sociedad tradicionalmente machista ha impuesto o impone al otro m&aacute;s del cincuenta por ciento de la sociedad, sino por una elecci&oacute;n libre de las mujeres. Que son elecciones <i>libres y aut&oacute;nomas.</i> Seg&uacute;n la profesora Uriarte, <i>son las propias mujeres que ahora pueden elegir</i> las que fomentan la <i>continuaci&oacute;n de la opci&oacute;n materno&#45;matrimonial como fuente de prestigio social. Con notable &eacute;xito de imitaci&oacute;n por parte de otras mujeres.</i> Considero que las cosas son mucho m&aacute;s complejas. Que un tema como este, central en el actual debate para la igualdad efectiva &#151;donde a&uacute;n quedan tantas aristas por limar&#151; no se puede librar en apenas cinco p&aacute;ginas de una obra tan sugerente. El problema, a mi entender, es que las posibilidades son m&uacute;ltiples, como lo son ese colectivo al que han venido llamando <i>mujeres.</i> Ni todas optan libremente, ni todas est&aacute;n obligadas a elegir. Hay que ahondar mucho m&aacute;s en cada caso, en cada realidad sociocultural, &eacute;tnica, geogr&aacute;fica. Las cosas, al menos en este caso, nunca deben ser le&iacute;das en blancos y negros, porque las tonalidades intermedias son infinitas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esa afirmaci&oacute;n como hip&oacute;tesis de su trabajo, se nos muestran distintos ejemplos, sacados muchos de ellos del diario acontecer, de los medios de comunicaci&oacute;n, de las p&aacute;ginas de la cr&oacute;nica rosa, acerca del papel de la mujer en el mundo, en nuestro mundo de comienzos del siglo XXI. Incluido aquel que hace referencia al "otro", es decir, a la sociedad no occidental, donde se aplica un rasero distinto sobre la posici&oacute;n de la mujer. Puesto que en este caso no es que exista discriminaci&oacute;n, para algunos y algunas analistas, sino elementos de identidad cultural que terminan por permitir esas diferencias. Ll&aacute;mese la utilizaci&oacute;n del velo isl&aacute;mico en determinadas sociedades u otros ejemplos sacados a colaci&oacute;n en el texto. Por tanto, en este caso, la autora seguir&iacute;a nuestra exposici&oacute;n anterior, nuestra "oposici&oacute;n" a homogeneizar a las mujeres. &iexcl;Qu&eacute; importante es tener en cuenta el relativismo cultural!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde este punto de partida, la polit&oacute;loga hace un recorrido no exento de sarcasmo, inteligente iron&iacute;a, algunos puntos de humor y mucho de algo parecido a los antiguamente llamados "ecos de sociedad", sobre distintas posturas y situaciones de la mujer. Las cuales han permitido esa discriminaci&oacute;n como una opci&oacute;n libre y voluntaria. Aunque aqu&iacute;, como ya hemos comentado brevemente al comienzo, hay que mencionar que los distintos casos que se muestran consideramos que son una elecci&oacute;n para, precisamente, reforzar las ideas que son su l&iacute;nea argumentativa. En primer lugar, se hace referencia a la idea de "mujeres de", "hijas de" y musas. Con ello, la principal idea es afirmar que lo importante, a pesar de los avances conseguidos por el feminismo, es estar y no hacer. Cuya muestra m&aacute;s elocuente es lo que transmite el cine actual, algunos iconos de la m&uacute;sica o la literatura y, sobre todo, el que se desprende del mundo de la pol&iacute;tica. En este caso, se analizan y exponen las figuras de algunas mujeres de gran actualidad y con gran repercusi&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n como son o est&aacute;n siendo Segol&eacute;ne Royal en Francia, Hillary Clinton en Estados Unidos o Cristina Fern&aacute;ndez en Argentina, quienes han ocupado una buena posici&oacute;n en la l&iacute;nea de salida para sus carreras pol&iacute;ticas por sus maridos o sus parejas... oficiales, por supuesto. Por tanto, lo importante no es su val&iacute;a, su curr&iacute;culum profesional o su posible gesti&oacute;n p&uacute;blica, sino los lazos afectivos o maritales que hayan tenido. Esta relaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s notoria si es paterno filial, donde poco importa seg&uacute;n la autora lo que la hija haga si su "pap&aacute;" es alguien famoso, seguro que todos y todas tenemos alg&uacute;n ejemplo en mente. Al final, la profesora Uriarte llega a la conclusi&oacute;n de que los hombres, a la hora de enamorarse, lo hacen de mujeres dependientes: <i>hemos hecho el idiota, &#91;...&#93; Los hombres se casan con las dependientes y, adem&aacute;s, las independientes ni siquiera les gustan.</i> Por tanto, el estereotipo de "rubia tonta" sigue triunfando en un mundo de morenas profesionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un paso m&aacute;s en su an&aacute;lisis es mostrar el estereotipo de "llegar a ser princesas" como el sue&ntilde;o de toda mujer. L&oacute;gicamente, adaptado a la edad y al momento, este podr&iacute;a encontrarse en la imagen transmitida por la pel&iacute;cula <i>Pretty Woman</i> o hace unos a&ntilde;os, <i>My Fair Lady.</i> El problema es que esta princesa rescatada se encuentra inmersa en un mundo lleno de peligros, tales como la violencia machista, la anorexia, la necesidad de ser eternamente j&oacute;venes o el acoso sexual. Uno de &eacute;stos, que sobresale por encima de los dem&aacute;s y que, adem&aacute;s los condiciona, es la contraposici&oacute;n entre el mito del hombre interesante y el de la belleza femenina. La necesidad de estar siempre bien, de ser atractivas a los ojos de los hombres, etc&eacute;tera es la mejor muestra de la dominaci&oacute;n que el hombre sigue ejerciendo sobre la mujer. El problema, seg&uacute;n se expone en esta obra, es que muchas veces esta idea viene impuesta por las propias mujeres. Buena muestra de ello es el &eacute;xito de <i>Betty la Fea</i> o de otras series por el estilo, que est&aacute;n triunfando en todas las sociedades, independientemente del lugar geogr&aacute;fico al que nos refiramos. Para triunfar, las mujeres no s&oacute;lo tienen que valer, sino que adem&aacute;s tienen que ser bellas, siempre bellas. Ellos, da igual. Lo triste es que al final, a pesar de que todas criticamos este hecho, terminamos atadas y prisioneras de este ficticio modo de llegar a ser una buena profesional. Nos dejamos llevar por el mundo de la est&eacute;tica, de lo superficial, de la venta "del escaparate". Como dir&iacute;a un dicho: que tire la primera piedra aquella que est&eacute; libre de pecado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La profesora Uriarte contin&uacute;a su exposici&oacute;n a partir de una pregunta cl&aacute;sica, si a las mujeres nos gusta o no mandar. Y no vamos a dejarnos llevar por el chiste f&aacute;cil. La reflexi&oacute;n tiene dos vertientes; por una parte, aqu&eacute;lla en la que ser&iacute;an los hombres los que no se ven capaces de asociar la idea de poder con la de mujer &#151;porque hist&oacute;ricamente no lo han hecho&#151;, pero, por otra, la de que son las propias mujeres las que creen, mantienen y afirman que la condici&oacute;n de mujer y la de mandar no se llevan muy bien &#151;fuera del &aacute;mbito dom&eacute;stico, dir&iacute;an algunos&#151;. Puesto que lo que finalmente hicieron aquellas que llegaron &#151;pocas, por cierto&#151; es asumir una forma de poder brutal y propio del g&eacute;nero masculino, el que todo el mundo parece conocer, por cierto. Los ejemplos a favor y en contra se enumeran a lo largo de las p&aacute;ginas del texto y son los que todas y todos tenemos en la mente, a saber: Margaret Thatcher, Golda Meir o Condolezza Rice. Las aristas de este tema son m&uacute;ltiples, entre ellas merece destacarse no s&oacute;lo la que se acaba de mencionar sino, tambi&eacute;n, la de lo que la autora denomina <i>macetas.</i> Se trata de las consortes del poder, de la problem&aacute;tica figura de las primeras damas. No tanto porque existan, sino por el papel que algunos y algunas les han querido dar. Ejemplos, en los &uacute;ltimos tiempos, tenemos en todos los medios de comunicaci&oacute;n, pi&eacute;nsese en las mujeres de los presidentes norteamericanos o en la del actual presidente franc&eacute;s &#151;del cual se habla m&aacute;s que de la pol&iacute;tica que implementa en su pa&iacute;s&#151;. Lo curioso es que no nos hemos puesto a pensar qu&eacute; lugar ocupar&iacute;an ellos en las mismas circunstancias: &iquest;se imaginan a Clinton organizando una cena en la Casa Blanca?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de esos rasgos que se dice propio de las mujeres, que no de los hombres, es el del pacifismo. La catedr&aacute;tica intenta, de nuevo, desmontarlo, haciendo acopio de numerosos ejemplos extra&iacute;dos de distintos momentos hist&oacute;ricos y distintas culturas. Lo que ocurre, como en otros momentos de esta obra, es que sobran los ejemplos para mostrar una idea, pero tambi&eacute;n la contraria. Palestina, grupos terrorista, el ej&eacute;rcito... ser&iacute;an peque&ntilde;as muestras de que las mujeres, en contra de lo que algunos afirman, tambi&eacute;n existen en espacios de violencia. La conjetura de que no habr&iacute;a guerras en el mundo si fueran las mujeres las que ejercieran el poder, se desmiente con algunas de las ideas expuestas. Pero, consideramos que tal lectura tambi&eacute;n se podr&iacute;a hacer a la inversa. Comparto con la autora la formulaci&oacute;n de que no todas las mujeres somos buenas, ni trabajamos en red, ni somos consensuadoras, pero los ejemplos en algunos campos de actividad a&uacute;n son &iacute;nfimos, porque &iacute;nfima ha sido la presencia femenina en los mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y volvemos a la biolog&iacute;a, al papel de la maternidad y al sexo. <i>El &uacute;ltimo gran reto de la igualdad no se halla en la llegada de mujeres al poder, en la equiparaci&oacute;n de los salarios o en el cambio de papeles en el hogar. El &uacute;ltimo gran reto est&aacute; en el sexo, el gran basti&oacute;n pendiente de la igualdad entre hombres y mujeres. Y del que no se habla. El sexo, desde determinadas perspectivas, es tab&uacute;. Y para las mujeres, mucho m&aacute;s.</i> Aqu&iacute;, como en otros muchos temas de los tratados a lo largo de la obra, se contraponen dos ideas en relaci&oacute;n a los dos g&eacute;neros: el mito del hombre sexual y de la mujer emotiva; las ninf&oacute;manas y los seductores, etc&eacute;tera. O se nos plantean temas tales como la prostituci&oacute;n, los hombres en el cine porno o las nuevas experiencias abiertas a trav&eacute;s de la red. Un abanico amplio de posibilidades, en las cuales puede ser positivo, pero tambi&eacute;n puede tener una lectura negativa la llamada a la visualizaci&oacute;n de la mujer. Tal vez, en algunos aspectos, podr&iacute;an considerarse que ser&iacute;a mejor seguir haciendo como que no estamos. Consideramos que no: estamos y somos, con sus elementos positivos y sus elementos negativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro, llamativo desde su t&iacute;tulo y portada &#151;al menos en la versi&oacute;n que se publica en Espa&ntilde;a&#151; provoca recelos y sentimientos contradictorios en aquellas que nos hemos convertidos en defensoras ac&eacute;rrimas de la igualdad, de la visualizaci&oacute;n de las mujeres &#151;a pesar de lo negativo que acabamos de mencionar&#151;, de la presencia y acci&oacute;n. Estar&iacute;amos a favor de muchos de los postulados expuestos, pero tambi&eacute;n radicalmente en contra de otros tantos. Pero si el objetivo de toda buena obra es despertar la curiosidad, las dudas, los planteamientos alternativos, etc&eacute;tera, entendemos que la profesora Uriarte ha conseguido con creces el prop&oacute;sito de la reflexi&oacute;n cient&iacute;fica y acad&eacute;mica. Ahora es el momento de pasar a la acci&oacute;n, de contrarrestar o dar elementos para que algunas de las afirmaciones queden s&oacute;lo como "lo que ocurr&iacute;a" con las mujeres, con algunas mujeres, al comienzo del siglo XXI. Es hora, por tanto, de hacer y no s&oacute;lo de estar.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">Nota</font></b></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Edurne Uriarte (2008), <i>Contra el feminismo,</i> Madrid, Espasa, 251 pp.</font></p>      ]]></body>
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