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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política, pensamiento e historiografía en Estados Unidos contemporáneo, de Avital Bloch]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Pol&iacute;tica, pensamiento e historiograf&iacute;a en Estados Unidos contempor&aacute;neo</i>,</b> <b>de Avital Bloch</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rogelio de la Mora V.*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador de tiempo completo de la Universidad Veracruzana</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro que la autora nos ofrece procede de una larga experiencia de m&aacute;s de 15 a&ntilde;os como docente, historiadora e investigadora especializada sobre Estados Unidos. Destinado a ensanchar las perspectivas del p&uacute;blico mexicano y latinoamericano con inter&eacute;s en EU, este libro, conformado por ocho art&iacute;culos, se presta, creemos, a dos lecturas: una informativa, inmediata, utilitaria (debido a lo cual el t&iacute;tulo bien podr&iacute;a haber adoptado la palabra <i>Introducci&oacute;n...</i>). La otra, m&aacute;s exigente, para los m&aacute;s familiarizados, al menos para nutrir una reflexi&oacute;n. Salvo el texto dedicado al periodo constitucional, en la d&eacute;cada de 1780, su dimensi&oacute;n sit&uacute;a en un primer plano de observaci&oacute;n al EU contempor&aacute;neo, desde 1950 hasta el presente. El dominio de esta obra abarca diversos campos tem&aacute;ticos, abordados sin supeditarse a continuidades peri&oacute;dicas. Su hilo conductor est&aacute; constituido por el desarrollo de las ideas, enmarcadas por algunos de los debates acad&eacute;micos e intelectuales m&aacute;s destacados que han jalonado la historia reciente de la naci&oacute;n estudiada.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo est&aacute; desglosado de manera equilibrada en dos grandes apartados: "Ideolog&iacute;a y pol&iacute;tica", e "Historiograf&iacute;a". Los textos son precedidos por una "Introducci&oacute;n general", que permite al lector una r&aacute;pida orientaci&oacute;n en cada caso. La primera parte abre y marca la pauta tem&aacute;tica con el art&iacute;culo "El pragmatismo en la ideolog&iacute;a constitucional federalista". Tomando como punto de partida el documento de mayor influencia de la ciencia pol&iacute;tica de los EU, <i>El ensayo federalista,</i> de Alexander Hamilton, James Madison y John Jay, busca proyectar luz sobre ciertos aspectos pol&iacute;tico&#45;ideol&oacute;gicos del nacimiento y el contenido esencial de la Constituci&oacute;n Federal estadounidense. Orientados m&aacute;s hacia la experiencia y la acci&oacute;n que hacia la abstracci&oacute;n y las ideolog&iacute;as, m&aacute;s influenciados por Adam Smith, Adam Ferguson y, sobre todo, David Hume que por Francis Bacon, John Locke y Juan Jacobo Rousseau, los padres fundadores abogaron por un gobierno republicano democr&aacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del autor del <i>Tratado de la naturaleza humana</i> asimilar&iacute;an que el contrato social &#151;tal y como lo entend&iacute;an Hobbes, Locke y Rousseau&#151; es una supercher&iacute;a ideol&oacute;gica y que, por el contrario, la verdadera legitimidad de la autoridad es el h&aacute;bito. Tambi&eacute;n de &eacute;l se inspiraron para concluir que los hombres poseen una inclinaci&oacute;n natural a violar las reglas de la justicia. Ante la imposibilidad de cambiar su naturaleza, los hombres tienen la facultad de cambiar su situaci&oacute;n, aplicando el principio de utilidad. La corrupci&oacute;n del alma humana servir&iacute;a a la grandeza de la naci&oacute;n. La admirable reflexi&oacute;n que condujo a la fundaci&oacute;n excepcional del pacto constitutivo permitiendo el nacimiento de la Rep&uacute;blica norteamericana, en raz&oacute;n de las circunstancias espec&iacute;ficas de su aplicaci&oacute;n, no pod&iacute;a ser un modelo de revoluci&oacute;n. En consecuencia, el r&eacute;gimen pol&iacute;tico del cual los estadounidenses se dotaron &#151;el mejor posible, por ser el m&aacute;s estable en funci&oacute;n de las circunstancias hist&oacute;ricas&#151; divid&iacute;a el poder entre el presidente, los congresistas, los senadores y los jueces, evitando as&iacute; que la ambici&oacute;n de los hombres da&ntilde;ara las relaciones de poder del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante estos pasajes, una lectora o un lector latinoamericanos dif&iacute;cilmente podr&aacute;n evitar establecer paralelos hist&oacute;ricos. Mientras que espa&ntilde;oles y portugueses conquistaron y practicaron la conversi&oacute;n forzada en el resto del continente americano, en el territorio del actual EU se fund&oacute; una colonia, en el sentido pleno de la palabra, donde r&aacute;pidamente echaron ra&iacute;ces disidentes y protestantes provenientes de Europa; all&iacute; pudieron "crecer en libertad y, avanzado con las costumbres, desarrollarse apaciblemente en las leyes" (seg&uacute;n lo refiere De Tocqueville en <i>La Democracia en Am&eacute;rica).</i> Durante la &eacute;poca de la Independencia, libertadores como San Mart&iacute;n, Bol&iacute;var, Sucre e Hidalgo, procuraron la libertad pol&iacute;tica frente a Espa&ntilde;a, en lugar de la libertad de los individuos que formaban las sociedades hispanoamericanas, mientras que los padres fundadores argumentaron y defendieron la soberan&iacute;a del pueblo estadounidense en oposici&oacute;n a la soberan&iacute;a de la Corona. Mientras que en Am&eacute;rica Latina el esp&iacute;ritu democr&aacute;tico es tard&iacute;o y proveniente de las &eacute;lites, el de las instituciones norteamericanas les es consustancial, desde mucho antes de la Independencia. Mientras que nuestros pa&iacute;ses experimentaron la tradici&oacute;n cat&oacute;lica, intolerante y jerarquizada, en EU la Iglesia fue plural y estuvo conformada por asociaciones de creyentes que eleg&iacute;an a sus ministros con la misma libertad con que designaban a sus representantes laicos. Mientras que en Latinoam&eacute;rica se desarrollaban y proliferaban Estados centralizadores, en EU la estructura federal del pa&iacute;s contemplaba la autonom&iacute;a de los estados federados. Debido a estos tan acentuados contrastes entre el esfuerzo material y el esp&iacute;ritu idealista sin frutos, para los mexicanos Estados Unidos ha sido, al mismo tiempo, el enemigo de nuestra identidad y el modelo inconfesado de lo que querr&iacute;amos ser (<i>cfr.</i> Octavio Paz). EU adem&aacute;s de ser un ideal pol&iacute;tico y social, ha sido un poder intruso, un agresor. Alexis de Tocqueville hab&iacute;a observado que la pol&iacute;tica interior y la pol&iacute;tica exterior de un pa&iacute;s no pueden valerse del mismo principio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo segundo, "La pol&iacute;tica de la guerra fr&iacute;a y el anticomunismo", la autora se remonta en el tiempo para efectuar una primera escala en el EU de mediados del siglo XX, con el prop&oacute;sito de analizar y dejar al descubierto las caracter&iacute;sticas m&aacute;s relevantes de la posguerra. En el marco del conflicto Este&#45;Oeste, el texto reconstruye panor&aacute;micamente algunas de las pugnas ideol&oacute;gicas de mayor envergadura que las redes de intelectuales conservadores m&aacute;s importantes libraron en nombre de la democracia en contra del totalitarismo y su variante: el comunismo, encarnado en Stalin y la URSS. Una de las redes m&aacute;s influyentes la constituy&oacute; el American Committee for Cultural Freedom (AOOF), fundada en 1951, la cual contaba entre sus miembros a prestigiados intelectuales liberales, tales como Sydney Hook, James Farell, Seymour Martin Lipset, Oscar Handlin, Daniel Bell, Dwight Macdonald y John Kenneth Galbraith. El ACCF participar&aacute; de manera activa en la campa&ntilde;a anticomunista, iniciada en 1947 por Harry Truman, durante el <i>macarthismo</i> (1950&#45;1954) y mantendr&aacute; su identidad hasta finales de 1960.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo, "Entre el radicalismo y la teor&iacute;a de la conspiraci&oacute;n de la nueva izquierda", se centra en el debate en torno al asesinato del presidente John F. Kennedy (JFK), ocurrido en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963. Con tal prop&oacute;sito, toma como eje la controvertida pel&iacute;cula <i>John Fitzgerald Kennedy,</i> de Oliver Stone. Criticado por los historiadores y elogiado por la nueva izquierda, el director de la cinta interpreta el magnicidio a la luz del estudio de uno de los cuatro mitos pol&iacute;ticos mayores: el complot (junto con el de El Salvador, la Unidad y la Edad de Oro), vinculado con la guerra en Vietnam y orquestado por grupos conservadores y antirradicales incrustados en el seno del gobierno estadounidense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secuencia de ideas, el cap&iacute;tulo cuarto est&aacute; orientado a un an&aacute;lisis cr&iacute;tico del neoconservadurismo, una ideolog&iacute;a en los campos ideol&oacute;gicos pol&iacute;tico y cultural que despunta a mediados de los a&ntilde;os sesenta. Se trata de un movimiento excluyente por naturaleza, a la cabeza del cual se encuentra un heterog&eacute;neo y selecto grupo de intelectuales, con fuerte presencia en la comunidad acad&eacute;mica, encargado de generar y difundir una ideolog&iacute;a cuya caracter&iacute;stica es el combate sin cuartel al comunismo. Los miembros que lo integran tienen como misi&oacute;n participar en los debates pol&iacute;ticos e influir en los medios masivos de comunicaci&oacute;n, en particular la prensa escrita, y en el sistema pol&iacute;tico en general. Los or&iacute;genes de este peculiar c&iacute;rculo de hombres de letras se remontan a la d&eacute;cada de 1930. En un principio confesos partidarios de la teor&iacute;a marxista, su itinerario intelectual pasar&iacute;a, luego del desencanto debido a la experiencia en la URSS, por la adopci&oacute;n de los principios del liberalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto de partida del segundo apartado, enfocado al pensamiento historiogr&aacute;fico, es el cap&iacute;tulo quinto, "El debate sobre la historia como narrativa", sin duda uno de los mejor logrados. Su objetivo es detectar, interpretar y compartir con el lector las reflexiones de los m&aacute;s relevantes te&oacute;ricos e historiadores en torno a la complejidad de la construcci&oacute;n hist&oacute;rica. Este tema se vuelve a&uacute;n m&aacute;s interesante cuando tenemos presentes los desaf&iacute;os a los cuales la historia se confronta: desde el muy antiguo formulado por otras disciplinas que cuestionan su cientificidad, pasando por los retos del mundo actual donde los medios masivos de comunicaci&oacute;n hacen los acontecimientos, hasta la divisi&oacute;n de la historia en modalidades cada vez m&aacute;s numerosas que convierten el oficio de los historiadores contempor&aacute;neos en un universo vasto y complejo. Avital Bloch convoca a una pl&eacute;yade de autores, no para aportar respuestas sino para elucidar sus propuestas abocadas a explicar de qu&eacute; se hace la historia, qu&eacute; construye el historiador, con qu&eacute; materiales, en qu&eacute; medida se puede decir que la construcci&oacute;n del saber hist&oacute;rico es de naturaleza cient&iacute;fica; c&oacute;mo anuncian, dicen, escriben la historia los que se consagran a ella: investigadores, profesores, estudiosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, el apartado siguiente, "La regi&oacute;n en las tradiciones de la historiograf&iacute;a", se articula teniendo como eje el an&aacute;lisis del regionalismo y sus conceptos historiogr&aacute;ficos alternativos, recurriendo para ello a las distintas y contrapuestas posturas de los historiadores del pasado estadounidense. Una de ellas es el pluralismo liberal, el cual afirma que la sociedad est&aacute; conformada por grupos de inter&eacute;s pol&iacute;ticos, culturales, religiosos y/o econ&oacute;micos. En contraste con el an&aacute;lisis regional, el pluralismo marca un quiebre en la concepci&oacute;n del concepto de regionalismo, a finales de la d&eacute;cada de 1960. No obstante, pronto surge una nueva tendencia historiogr&aacute;fica, la nueva izquierda &#151;o nueva historia social&#151;, en contra de la dominaci&oacute;n del pluralismo liberal. Esta corriente innovadora desplaza su atenci&oacute;n de la existente estructura centralizada e insiste en las comunidades humanas. En la primera mitad de los a&ntilde;os setenta, ya polimorfa, el esp&iacute;ritu de la nueva historia social se impregna en la mayor&iacute;a de los historiadores y se convierte en escuela hegem&oacute;nica. Aunque sin haber vencido todas las resistencias universitarias. A inicios de 1980, sus propuestas comenzaron a ser cuestionadas por nuevas tendencias tales como el multiculturalismo.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, el cap&iacute;tulo s&eacute;ptimo, "La verdad hist&oacute;rica en el posmodernismo y sus representaciones cinematogr&aacute;ficas", intenta &#151;en el marco de la posmodernidad&#151; poner de relieve las interferencias entre lo historiogr&aacute;fico y lo cinematogr&aacute;fico. De entrada, la autora nos advierte su consideraci&oacute;n de la pel&iacute;cula como una nueva forma innovadora de documento hist&oacute;rico, "un m&eacute;todo que hasta a&ntilde;os recientes, no ha sido explorado ni por directores de cine ni por historiadores" (p. 119). Debemos creer que por "a&ntilde;os recientes", el texto se refiere a las reflexiones metodol&oacute;gicas de los historiadores de Los Annales, en particular Marc Ferro, desde los a&ntilde;os setenta (Cin&eacute;ma et Histoire. Le cin&eacute;ma, agent et source de l'histoire, 1976; "Le film: Une contre analyse de la soci&eacute;t&eacute;", en Pierre Nora, J. Le Goff, 1974, Faire de l'Histoire). Para interrogar al cine desde &aacute;ngulos variados, plante&aacute;ndole preguntas de historia, el film de Oliver Stone se centra en una sustancia diferente de los dem&aacute;s, JFK. Esta pel&iacute;cula, como todo producto cultural, cuenta con una historia, que es Historia, con su red de relaciones de varios &oacute;rdenes. Sin perder de vista que la lectura cinematogr&aacute;fica plantea al historiador el problema de su propia lectura del pasado, Avital Bloch revela tanto las deudas ideol&oacute;gicas como los lapsus y los silencios de la pel&iacute;cula en cuesti&oacute;n. Tambi&eacute;n nos ayuda a percatarnos de importantes coincidencias. Primero, con los presupuestos de ciertos grupos de la Nueva Izquierda Norteamericana, para quienes John F. Kennedy estaba investido de una misi&oacute;n transformadora en EU, y su desesperanza por el asesinato. Enseguida, con las posturas de las corrientes identificadas con la posmodernidad, en cuanto a considerar a la ausencia de certidumbre, condenada a transitar de una verdad a otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro cierra con el cap&iacute;tulo "Las nuevas historias y la cr&iacute;tica tradicionalista", en el cual enfoca los reflectores hacia los trabajos de aproximaci&oacute;n del an&aacute;lisis hist&oacute;rico de la historiadora neoconservadora Gertrude Himmelfarb, cr&iacute;tica brillante e implacable de las nuevas tendencias historiogr&aacute;ficas, entre ellas la posmodernidad. Himmelfarb es una de las escasas mujeres y la &uacute;nica historiadora prestigiada en pertenecer a la &eacute;lite intelectual neoconservadora norteamericana, junto a hombres de letras de la talla de Daniel Bell, Seymour Martin Lipset e Irving Kristol. Las afinidades electivas con los miembros de este reducido c&iacute;rculo datan de 1930. Desde entonces, han sido compa&ntilde;eros de ruta de una peculiar evoluci&oacute;n (que para muchos podr&iacute;a ser tambi&eacute;n involuci&oacute;n) ideol&oacute;gica: habiendo partido del socialismo, se adhieren al pensamiento liberal anticomunista, opuesto al Frente Popular Antifascista, propio de la Guerra Fr&iacute;a; posteriormente, toman distancia del liberalismo, para luego desembocar en el neoconservadurismo, ideolog&iacute;a creada y nutrida por ellos mismos a finales de la d&eacute;cada de 1960. De hecho, el abordaje de las preocupaciones de Himmelfarb expresadas en su prol&iacute;fica obra sobre el estado de la cuesti&oacute;n historiogr&aacute;fica en EU, es en cierta manera un pretexto bien logrado para Avital Bloch de presentar y analizar los conceptos de la historia y la pol&iacute;tica formulados por la ideolog&iacute;a neoconservadora estadounidense.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera general, adem&aacute;s de servirnos como referencia para un estudio comparativo de la historia en Am&eacute;rica Latina, el libro constituye una lectura indispensable para toda persona interesada en realizar un viaje cultural, as&iacute; como lo propone la autora en su "Introducci&oacute;n", a trav&eacute;s de diversos aspectos del pensamiento e historiograf&iacute;a del EU contempor&aacute;neo. Expuestos con claridad y constante preocupaci&oacute;n de s&iacute;ntesis, los diversos art&iacute;culos nos muestran en forma anal&iacute;tica la trayectoria de la producci&oacute;n hist&oacute;rica, los diferentes modos de escribir el pasado, las escuelas hegem&oacute;nicas de prestigio alternadas o convergentes. Una vez embarcados en el viaje cultural, se hacen escalas en los principales enfoques y en las principales teor&iacute;as de la disciplina hist&oacute;rica. Encontramos all&iacute; los elementos de base y las reflexiones en torno a las estructuras y los modos de funcionamiento de las ideolog&iacute;as. Por otra parte, la historiograf&iacute;a nos ense&ntilde;a que el discurso hist&oacute;rico &#151;y esto no privativo de EU&#151; es por naturaleza inestable, susceptible de toda metamorfosis, de todos los giros y de todas las inversiones de signos.</font></p>      <p>&nbsp;</p>      <p><font face="verdana" size="2"><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Avital H. Bloch. <i>Pol&iacute;tica, pensamiento e historiograf&iacute;a en Estados Unidos contempor&aacute;neo</i>. Universidad de Colima, 2005, 171 pp., traducci&oacute;n de Servando Ortoll.</font></p>      ]]></body>
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