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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Lecturas cr&iacute;ticas </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Bauman, identidad y comunidad</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>No&eacute; Gonz&aacute;lez*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><i><font face="verdana" size="2">* Licenciado en Trabajo Social con estudios de maestr&iacute;a en Desarrollo Social en la Universidad del Zulia y especializaci&oacute;n en Gerencia de Proyectos en la Universidad Cat&oacute;lica Andr&eacute;s Bello. Cursante del Programa de Doctorado en Sociolog&iacute;a de la Universidad de Salamanca (2006&#45;2007). </font></i><font face="verdana" size="2"><a href="mailto:noewayuu@hotmail.com" target="_blank">noewayuu@hotmail.com</a>.</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><b><font size="2" face="verdana">Introducci&oacute;n </font></b></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escasos autores dentro del campo de las ciencias sociales muestran la vitalidad imaginativa y la fuerza seductora con las que Zygmunt Bauman impregna sus discursos. Asombra su esfuerzo en la descripci&oacute;n y an&aacute;lisis de las consecuencias ya no s&oacute;lo humanas &#151;para aludir al t&iacute;tulo de uno de sus libros&#151; sino de todo orden venidas de la globalizaci&oacute;n, para referirlo seg&uacute;n la denominaci&oacute;n ya propia del lugar com&uacute;n que en espacios m&aacute;s especializados designan, para referirse a su correlato cultural, como posmodernidad y que el propio Bauman ha bautizado como <i>modernidad l&iacute;quida</i> para dar cuenta de la especificidad, diferencia y novedad de estos tiempos nuestros respecto del pasado moderno apenas reciente. En pocos a&ntilde;os, el concepto ha pasado a ser parte del lenguaje com&uacute;n de analistas, editores, l&iacute;deres de opini&oacute;n, especialistas acad&eacute;micos y hasta pol&iacute;ticos. <i>Modernidad l&iacute;quida,</i> se dice, y con ello se quiere decir lo que los m&aacute;s entendidos apenas intuyen pero cuya resonancia producida aclara m&aacute;s que el discurso que le sigue al tratar de explicarlo. Bauman ejerce sus dotes de encantador con su concepto para abrirnos los ojos respecto de la gran transformaci&oacute;n que se viene sucediendo y que afecta por igual a las estructuras estatales, las condiciones </font><font face="verdana" size="2">laborales, las relaciones interestatales, la subjetividad colectiva, la producci&oacute;n cultural, la esfera &iacute;ntima de las relaciones amorosas y la amistad, la vida cotidiana y a las relaciones entre el ser y el (los) otro (s).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bauman, cuyos &uacute;ltimos libros transmiten su pesimismo respecto del devenir de las sociedades humanas,<sup><a href="#notas">1</a></sup> en el sentido de mostrarse incapaces de cambiar el rumbo trazado por las fuerzas desatadas de la globalizaci&oacute;n, recurre al ensayo para referirnos en lenguaje heterodoxo, nada acad&eacute;mico, su corpus sociol&oacute;gico. Sin aportar apenas datos ni algo parecido a la estad&iacute;stica o a la regularidad emp&iacute;rica apuntada desde observatorios sociales, a fuerza de met&aacute;foras, alusiones a programas de televisi&oacute;n, noticias de la prensa escrita, lecturas de otros autores, textos de literatura, referencias de revistas, su narrativa nos convence de cuanto dice con una sugerencia tal que, efectivamente, sus ideas pasan a orientar nuestras preocupaciones y reflexiones sobre los dilemas sociales posmodernos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que sigue pretende ser un breve ensayo que gira alrededor de las principales ideas del autor alrededor de temas tan vigentes, tan apasionantes como problem&aacute;ticos, dentro del debate social y sociol&oacute;gico esencialmente, a saber: la identidad y la comunidad, aderezada con reflexiones y observaciones personales, fundadas en sus &uacute;ltimas producciones sobre &eacute;stos y las referencias del autor en entrevistas y conferencias que en meses recientes se multiplican en medios europeos y desbordan el alcance acad&eacute;mico de sus tesis, sin menoscabo de la consulta a las rese&ntilde;as de otros autores o textos anteriores del mismo autor.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>De la identidad y su ambivalencia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia de la identidad en el &aacute;mbito de las ciencias humanas y las disciplinas profesionales asociadas no s&oacute;lo se evidencia en la irrupci&oacute;n de su tratamiento te&oacute;rico en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, prolijo y casi inabarcable, tambi&eacute;n lo hace en la (re)ubicaci&oacute;n alrededor de su &oacute;rbita de los temas propios del an&aacute;lisis social, alineados ahora tras el eje de la identidad. No obstante, Bauman sostiene que todav&iacute;a su teorizaci&oacute;n no est&aacute; agotada y, antes bien, su discurso en la medida que bucea en lo profundo del tema aspira a <i>"revelarnos m&aacute;s acerca de la situaci&oacute;n actual de la humanidad".</i><sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la modernidad, la naturaleza humana, antes considerada como estable y permanente, dada, indisoluble, segura, pas&oacute; a ser una <i>tarea obligada,</i> una construcci&oacute;n en ejercicio; cada vez m&aacute;s sin sujeciones a los referentes colectivos que brindaban un gui&oacute;n de actuaci&oacute;n. En palabras de Bauman, la predestinaci&oacute;n del destino humano, tan inmanente a la cosmovisi&oacute;n de las sociedades premodernas, fue reemplazada por el proyecto de vida; el destino por la vocaci&oacute;n, y la naturaleza humana, antes preconcebida, en una identidad ahora por construir. Justamente este car&aacute;cter incompleto de la identidad, en especial la responsabilidad por completarla, construirla, est&aacute; irremediablemente enlazada con todos los aspectos de la sociedad moderna. Porque sea como fuera planteado el tema por tantos y variados autores, en clave de problema o como un elemento m&aacute;s del an&aacute;lisis real, la identidad ya no es un asunto propio de la esfera privada de la actuaci&oacute;n humana, ni mucho menos una preocupaci&oacute;n subjetiva irrelevante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo proceso de individualizaci&oacute;n,<sup><a href="#notas">3</a></sup> caracter&iacute;stico de la modernidad, contiene tambi&eacute;n la idea emancipatoria del individuo respecto de la determinaci&oacute;n adscrita, heredada o innata de su car&aacute;cter social, y lo deja abierto a la aventura y realizaci&oacute;n individual. Para el autor el proceso de la individualizaci&oacute;n, aparejado a la modernidad, no es otra cosa que la consecuencia de la liberaci&oacute;n humana de sus destinos sociales y confrontarse con la tarea ardua y solitaria de construirse otra identidad humana con las responsabilidades y consecuencias de su realizaci&oacute;n. La modernidad reemplaza, pues, la <i>pre&#45;determinaci&oacute;n</i> de una posici&oacute;n social por una <i>autodeterminaci&oacute;n</i> compulsiva y obligatoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, se pregunta Bauman, si las afirmaciones planteadas sobre la identidad, m&aacute;s o menos en t&eacute;rminos hom&oacute;logos a los descritos por los cl&aacute;sicos de la sociolog&iacute;a, son v&aacute;lidas para todas las &eacute;pocas y todos los estamentos sociales, &iquest;qu&eacute; eventos de ocurrencia reciente han sucedido y se suceden para que, siendo as&iacute;, no sea sino hasta hace muy poco que surge la preocupaci&oacute;n por el asunto de la identidad?, &iquest;qu&eacute; hizo brotar la emergencia del tema hasta el punto de multiplicar las referencias desde distintas especialidades cient&iacute;ficas, manifestaciones culturales y debates p&uacute;blicos?, &iquest;efectivamente, qu&eacute; novedad ocurri&oacute; para que un problema inmanente a la propia modernidad, en consecuencia tan a&ntilde;ejo como ella, adquiera una nueva cualidad?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para responder a estas interrogantes, Bauman se detiene en dar cuenta de la solidez de las estructuras sociales sobre las que se forj&oacute; la primera modernidad o modernidad s&oacute;lida. El desmoronamiento de las estructuras establecidas con que irrumpe la modernidad no dej&oacute; a la deriva a </font><font face="verdana" size="2">los individuos establecidos en sociedades integradas: los antiguos estamentos que agrupaban a iguales, formaban identidad y prescrib&iacute;an pautas para la realizaci&oacute;n humana, vinieron a ser sustituidos por las clases sociales. La tarea de autoidentificaci&oacute;n de los individuos se redujo as&iacute; al desaf&iacute;o de ajustar las pautas de vida de acuerdo con los nuevos tipos sociales y el nuevo <i>ethos</i> social que impuso la modernidad. Los individuos <i>desincrustados</i> de sus estamentos premodernos estaban obligados a hacer uso de su nuevo estadio personal de autodeterminaci&oacute;n alcanzado para formarse en el aprendizaje de los h&aacute;bitos, actitudes y conductas que les permitieran <i>incrustarse</i> en la clase social de la sociedad industrial emergente, cuya pertenencia deb&iacute;a ser constantemente renovada, reconfirmada y documentada en la vida cotidiana. Y, sin embargo, esta asignaci&oacute;n de clase aunque formada, procurada, convenida en lugar de heredada o innata, demostr&oacute; solidez, siendo inalterada y resistente a las manipulaciones individuales en t&eacute;rminos hom&oacute;logos a como ocurr&iacute;a con la adscripci&oacute;n premoderna al estamento. La clase social, por un lado, y el g&eacute;nero por otro &#151;adicionalmente, la ideolog&iacute;a del Estado&#45;naci&oacute;n conformaba un discurso de &aacute;mbito socioterritorial sobre el que gravitaban aqu&eacute;llos&#151; determinaban la elecci&oacute;n individual, adem&aacute;s parec&iacute;an incre&iacute;blemente dados por sentado, naturales, por lo que no eran cuestionados y <i>"...la tarea que les quedaba a los individuos no era otra que encajar, incrustarse en el nicho asignado comport&aacute;ndose como lo hac&iacute;an sus residentes ya establecidos"</i> (Bauman, 2003: 167).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la modernidad l&iacute;quida no s&oacute;lo las colocaciones individuales sino tambi&eacute;n los nichos o espacios de identificaci&oacute;n socio/cultural a los que los individuos pueden tener acceso y en los cuales pueden desear establecerse, se est&aacute;n fundiendo a toda velocidad y dif&iacute;cilmente pueden adecuarse a objetivos del tipo "proyectos de vida". Dado que la transitoriedad o </font><font face="verdana" size="2">el estar en camino es el signo permanente de la vida en la modernidad l&iacute;quida con sus estados de inseguridad, incertidumbre y riesgo asociados &#151;consecuencia de los procesos de flexibilizaci&oacute;n laboral, el desmoronamiento de las estructuras del Estado de bienestar, las transformaciones en instituciones como la familia y la religi&oacute;n, el impulso liberador del individuo respecto de las reglas morales que gobernaban la esfera de vida privada, entre otras&#151; no existe perspectiva alguna de reincrustaci&oacute;n final y definitiva. En la modernidad s&oacute;lida, advierte Bauman &#151;siguiendo la formulaci&oacute;n de Weber sobre la racionalidad instrumental como el principal factor regulador de la conducta humana entendida como la adecuaci&oacute;n de medios a los fines m&aacute;s o menos establecidos&#151;, la ansiedad humana y la crisis de identidad aparejada se reduc&iacute;an a la incertidumbre sobre la pertinencia y adecuaci&oacute;n de los medios. Pues bien, en el estadio de la modernidad que vivimos, la fuente de las incertidumbres y ansiedades humanas dejaron de ser los medios (abundantes) y &eacute;stas provienen ahora de los fines, que han pasado a ser difusos, dispersos e inciertos. La conducta racional en t&eacute;rminos weberianos demanda ahora mantener siempre el horizonte abierto a las distintas opciones de identidad, antes que construirse una en s&iacute; misma cerrada pero que est&aacute; condenada &#151;o amenazada&#151; a desaparecer dada la naturaleza inasible de la modernidad l&iacute;quida. Lo que causa incertidumbre y falta de certeza en los individuos contempor&aacute;neos no es tanto la b&uacute;squeda de un espacio social afirmativo de identidad y luego conservarlo, como la sospecha de que ese marco de actuaci&oacute;n social fuente de seguridades y de reconocimientos terminar&aacute; desvaneci&eacute;ndose.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>La sociedad individualizada</i> (2001) el autor se detiene en insistir sobre dos ideas para una mayor precisi&oacute;n respecto de la naturaleza del tema identitario. Por un lado, asistido por Beck y Castells, asienta su convicci&oacute;n de que no est&aacute; el hombre moderno en condiciones de dar respuestas </font><font face="verdana" size="2">individuales ante una situaci&oacute;n cuyas causas &#151;fuerzas globales desintegradoras y desproporcionadas&#151; lo desbordan por su alto grado de abstracci&oacute;n y diferenciaci&oacute;n, creando las condiciones para que sea posible el vac&iacute;o de contenido de las instituciones democr&aacute;ticas y la privatizaci&oacute;n del &aacute;mbito p&uacute;blico, por lo que s&oacute;lo la acci&oacute;n individual, incapaz de hacer frente a las fuerzas desintegradoras y abstractas, deja de ser un acto racional. Por otro lado, que tal vez m&aacute;s que hablar de identidades vale mejor hablar de <i>identificaci&oacute;n</i> para dar cuenta de su car&aacute;cter inacabado, incompleto o inconcluso en permanente construcci&oacute;n y siempre abierto; su vigencia debe asumirse no como un residuo de la primera modernidad, ni como defecto que se arrastra venido de las eternas interrogantes sobre el sentido del hombre, sino como compa&ntilde;ero natural de la globalizaci&oacute;n, <i>"...efecto secundario y el subproducto de la combinaci&oacute;n de las presiones globalizadoras e individualizadoras que producen. Las guerras de la identificaci&oacute;n no son contrarias a la tendencia globalizadora ni se interponen en el camino: son un v&aacute;stago leg&iacute;timo y un compa&ntilde;ero natural de la globalizaci&oacute;n y, lejos de detenerla, le engrasan las ruedas"</i> (Bauman, 2001: 175). En esta tesis coincide con aqu&eacute;llas expuestas por los esposos Berger y Kellner en <i>Un mundo sin hogar</i> (1979), para quienes la identidad deja de ser un hecho dado objetiva y subjetivamente y pasa a ser un proyecto dif&iacute;cil, inacabado, en crisis permanente por las fuerzas que presionan sobre &eacute;l a ritmos globalizados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Merece la pena relatar la identidad seg&uacute;n estos autores, especialmente porque aparece m&aacute;s estructurada y mejor descrita a los fines comprensivos. Para Berger y Kellner la identidad moderna es: a) especialmente abierta: la biograf&iacute;a del hombre moderno es una constante migraci&oacute;n de mundos de vida social y, al mismo tiempo, es la realizaci&oacute;n sucesiva de una serie de posibles identidades; b) especialmente diferenciada: las estructuras de cada mundo de vida social </font><font face="verdana" size="2">se experimentan como inestables y poco fidedignas; c) especialmente reflexiva: reflexividad que no s&oacute;lo ocurre sobre el mundo exterior, sino y particularmente hacia la subjetividad del individuo y especialmente sobre su identidad; y d) especialmente individuada: es la autodeterminaci&oacute;n a que hace menci&oacute;n Bauman; la supremac&iacute;a de la libertad individual y la autonom&iacute;a ajena a toda atadura para forjarse su proyecto vital con su horizonte abierto pero tambi&eacute;n con su soledad (Berger y Kellner, 1979: 75).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero que se asuma la identidad como proceso abierto hacia un horizonte indefinido, no significa encubrir su naturaleza antin&oacute;mica asociada a los procesos de individualizaci&oacute;n que desat&oacute; la modernidad, toda vez que es al mismo tiempo opresi&oacute;n y liberaci&oacute;n: se rompen los lazos que amarraban a un destino social predeterminado y se desliza el piso de certezas inmanente y, al mismo tiempo, se es cautivo obligado de la tarea cicl&oacute;pea de construirse nuevos moldes que den sentido a la existencia humana. Los grados de libertad alcanzados por el hombre contempor&aacute;neo en las sociedades occidentales de bienestar, sin precedentes en la historia, le arrojan simult&aacute;neamente a la b&uacute;squeda de un destino para cuyos esfuerzos se encuentra solo, y de poco le sirve la gram&aacute;tica aprendida de las estructuras institucionales s&oacute;lidas. La ambivalencia de la identidad es que resulta al un&iacute;sono nostalgia por el pasado y conformidad absoluta con el <i>ethos</i> de la modernidad l&iacute;quida; padece el trance de querer al mismo tiempo las seguridades de un tiempo ido, evaporadas por el resquebrajamiento de las estructuras que sosten&iacute;an los v&iacute;nculos en la modernidad s&oacute;lida, y las libertades emanadas justamente de esa ausencia de v&iacute;nculos en un tiempo presente vaporoso e inasible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es ante este horizonte de b&uacute;squeda de identidad que Bauman esboza el otro tema que motiva estas l&iacute;neas: la irrupci&oacute;n de la <i>comunidad</i> como sitio de llegada, hogar </font><font face="verdana" size="2">milenario, consuelo de seguridades extraviadas pero a la vez espacio excluyente de autoafirmaci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La</b> <i><b>c</b></i><b>omunidad</b> <b>como nostalgia y refugio</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sirvan de pre&aacute;mbulo a las siguientes l&iacute;neas, las respuestas de Bauman en una entrevista aparecida en el diario espa&ntilde;ol <i>ABC</i> (2006: 6), hablando de los miedos modernos</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; desgraciadamente una de las pocas cosas que no escasean en nuestros d&iacute;as, carentes por otra parte de certezas y seguridad, son precisamente ocasiones para estar aterrorizado. Los temores son muchos y variados, reales o imaginarios &#91;...&#93; un ataque terrorista, las plagas, la violencia, el paro, terremotos, tornados, el hambre, enfermedades, accidentes, el otro &#91;...&#93; gente de muy diferentes clases sociales, sexo y edades, se sienten atrapados por sus miedos personales, individuales, intransferibles, pero tambi&eacute;n existen otros globales que nos afectan a todos. El problema, sin embargo, es que esos problemas no son f&aacute;ciles de asimilar &#91;...&#93; porque como nos golpean uno a uno, en una sucesi&oacute;n constante aunque azarosa, desaf&iacute;an nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus ra&iacute;ces comunes, que es en realidad la &uacute;nica manera de combatirlos cuando se vuelven irracionales. Todos juntos resultan mucho m&aacute;s aterradores al ser tan dif&iacute;cil comprenderlos, pero sobre todo nos espeluzan por el sentimiento de impotencia que nos despiertan. Tras fracasar en nuestro tiempo por comprender sus or&iacute;genes y su l&oacute;gica (si es que el miedo tiene alguna l&oacute;gica) tenemos que reconocer que estamos tambi&eacute;n a oscuras y tan petrificados cuando aparecen como para tomar precauciones, por no mencionar c&oacute;mo prevenir los peligros que anuncian o luchar contra ellos. Nosotros simplemente carecemos de las herramientas y de las habilidades necesarias para aprovecharlos. Los peligros que tememos sobrepasan con mucho nuestra capacidad de reacci&oacute;n.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Solo apuntemos que salta de inmediato la similitud con el diagn&oacute;stico que de este tiempo hace Ulrich Beck en <i>La </i></font><font face="verdana" size="2"><i>sociedad del riesgo</i> (1998) y que es el tel&oacute;n de fondo sobre el que se plantea el tema de la comunidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Comunidad</i> (2003) Bauman relata las nuevas ataduras sociales que la modernidad l&iacute;quida ha provocado. En t&eacute;rminos muy generales se trata de ensayos estructurados alrededor de la necesidad de <i>comunidad</i> como continuaci&oacute;n al problema de <i>identidad</i> en las sociedades modernas aunque, bien lo aclara en el pr&oacute;logo, constituyen relatos hechos a&uacute;n de manera provisional e incompleta. Manteniendo en miras hilar unas notas sobre los nexos que hacen que para el autor sea la comunidad un suced&aacute;neo de la identidad, vamos a revisar una breve ex&eacute;gesis que esboza sobre la noci&oacute;n y el sentido de lo que se evoca con la palabra comunidad, para luego situar el tema en el plano de la antinomia seguridad/libertad, ahondar en c&oacute;mo los cambios sucedidos en el mundo del trabajo espolean los anhelos de comunidad, dar cuenta de la oposici&oacute;n que hace entre los tipos de comunidad est&eacute;tica y el ideal de una comunidad &eacute;tica y presentar unas notas finales sobre el binomio identidad/comunidad y otras asociadas a temas afines.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bauman recurre a autores como Ferdinand T&ouml;nnies (1979) para distinguir entre comunidad y sociedad, situando a la primera obviamente lejana en el tiempo pasado y contrapuesta a la sociedad que emergi&oacute; con la modernidad. En aquella, dice T&ouml;nnies, exist&iacute;a un <i>entendimiento compartido por todos sus miembros.</i> Dicho entendimiento se da por descontado entre sus miembros, no se construye ni se consigue al cabo de un trayecto, sencillamente <i>est&aacute; ah&iacute;,</i> precede a todos los acuerdos y desacuerdos de la interacci&oacute;n social y es el punto de partida de la convivencia comunitaria. Es un sentimiento rec&iacute;proco y vinculante reconocido, parad&oacute;jicamente, en la medida que subyace en las relaciones sociales entre los miembros y nadie osa hacer conciencia de ello, ya que de hacerlo se perder&iacute;a el estado de inocencia que permite su existencia, como ocurre con el mito griego </font><font face="verdana" size="2">de T&aacute;ntalo. No pod&iacute;a ser de otra manera ya que al ser tan obvio y natural el entendimiento compartido que hace de cemento social en la comunidad, se sustrae a la percepci&oacute;n cotidiana "porque no se cuestiona lo que es natural". En palabras de T&ouml;nnies es "la naturalidad del entendimiento comunal". Son obvias aqu&iacute; las resonancias con el mito b&iacute;blico del para&iacute;so perdido: un estado de inocencia que se pierde y desde entonces la humanidad es errante en su b&uacute;squeda y nostalgia eterna por regresar al Ed&eacute;n m&iacute;tico en donde reside la felicidad. Bauman, siguiendo a Redfield (1971), presenta las caracter&iacute;sticas que develan la naturaleza de la comunidad: a) es distintiva respecto de otras, con claros l&iacute;mites de su espacio y el de los otros; b) es peque&ntilde;a, esto es, la conforman pocos miembros de suerte que todos est&eacute;n a la vista; c) es autosuficiente: abastece todas las necesidades y actividades que demandan sus miembros. Estas tres caracter&iacute;sticas, dice Bauman, combinan sus fuerzas para proteger eficazmente a los miembros de la comunidad de los desaf&iacute;os a sus usos habituales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ocurre, no obstante, que las caracter&iacute;sticas citadas se ven aguijoneadas gravemente por las transformaciones sobrevenidas con la sociedad moderna. En la medida que el flujo de comunicaciones e intercambios entre los miembros internos y el mundo externo se acentu&oacute;, la difuminaci&oacute;n de espacios propios diluy&oacute; la diferencia entre los miembros de la comunidad y los otros de afuera. Tal hecho se profundiza con el arribo de la era digital que definitivamente libera la comunicaci&oacute;n de las limitaciones f&iacute;sicas del transporte: <i>la distancia,</i> afirma Bauman, <i>en tiempos la m&aacute;s formidable de las defensas comunales, perdi&oacute; gran parte de su importancia,</i> dej&oacute; de tener la dimensi&oacute;n de aislamiento y lejan&iacute;a a que iba asociado en el lugar com&uacute;n. As&iacute;, el entendimiento comunal que refieren T&ouml;nnies y Redfield, deja de ser un <i>hecho dado</i> por sentado y cada vez m&aacute;s pasa a ser (si es que es) un <i>logro</i> susceptible de alcanzar <i>al final de </i></font><font face="verdana" size="2"><i>un prolongado y tortuoso trabajo de discusi&oacute;n y persuasi&oacute;n en una agotadora competencia con un n&uacute;mero indefinido de potencialidades, todas las cuales rivalizan por la atenci&oacute;n y todas las cuales prometen una mejor distribuci&oacute;n de las tareas de la vida y mejores soluciones a los problemas de la vida,</i> cuya satisfacci&oacute;n al interior de la comunidad se suced&iacute;a de manera natural. Vale situarse, para tener una idea de lo que significa el p&aacute;rrafo anterior, por ejemplo, en los esfuerzos cotidianos, intangibles, apenas perceptibles, de una familia en la construcci&oacute;n de un espacio de condiciones materiales pero tambi&eacute;n de clima de confianza y de entendimiento <i>comunal</i> que se asemeje al ideal de hogar. Antes que una comunidad ideal cuyo sustrato com&uacute;n entre sus miembros les hace entenderse, la que realmente existe, adem&aacute;s de estar desgarrada por los conflictos internos, se ve asediada por las amenazas externas representadas por las fuerzas desintegradoras y abstractas de la modernidad. Y es ante este colapso de la <i>comunidad</i> como espacio c&aacute;lido y de miembros cuyo reconocimiento resultaba obvio, que se inventa la <i>identidad,</i> sentencia Bauman parafraseando al ingl&eacute;s Jack Young (1999). "La <i>identidad, la palabra y el juego de moda, debe la atenci&oacute;n que atrae y las pasiones que despierta a que es un suced&aacute;neo de la comunidad"</i> (Bauman, </font><font face="verdana" size="2">2003: 22).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esta observaci&oacute;n Bauman traza una s&aacute;tira sobre el tema, dando a entender que su tratamiento no ha de ir por los derroteros que se&ntilde;alan muchos, sino desde una cr&iacute;tica sobre ella misma.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Volveremos sobre esto m&aacute;s adelante. Por lo pronto, huelga decir que la antinomia identidad/comunidad recoge el dilema entre seguridad/libertad, tan caro a la tradici&oacute;n de la Filosof&iacute;a Pol&iacute;tica y rescatado </font><font face="verdana" size="2">en las lecturas sociol&oacute;gicas recientes. La comunidad brinda seguridad pero para ello sustrae espacios a la libertad; la individualizaci&oacute;n propia de nuestros d&iacute;as, consecuencia de la liberaci&oacute;n personal de las ataduras sociales, ampl&iacute;a las perspectivas del horizonte de realizaci&oacute;n personal, pero a costa de la ausencia de v&iacute;nculos sociales estables a los cuales asirse ante las fuerzas abstractas y desintegradoras de la modernidad l&iacute;quida.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Promover la seguridad siempre exige el sacrificio de la libertad, en tanto que la libertad s&oacute;lo puede ampliarse a expensas de la seguridad. Pero la seguridad sin libertad equivale a esclavitud; mientras que la libertad sin seguridad equivale a estar abandonado y perdido &#91;...&#93; la seguridad sacrificada en aras de la libertad tiende a ser la seguridad de "otra gente"; y la libertad sacrificada en aras de la seguridad tiende a ser la libertad de "otra gente" (Bauman, 2003: 27).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desarrollemos dos ideas adicionales para cerrar este apartado, la primera: el desmoronamiento de las estructuras laborales s&oacute;lidas de la primera modernidad y sus efectos sobre el marco social del trabajo y el mundo de la vida han erosionado una sociabilidad y un tipo de sensibilidad asociado. Un trabajador de la industria automotriz, digamos de General Motors, ten&iacute;a la certeza de que habiendo ingresado pod&iacute;a proyectar su vida con la convicci&oacute;n de que al final de ella se jubilar&iacute;a en la misma empresa; la duraci&oacute;n media de un trabajo en Sillicon Valley es de ocho meses aproximadamente (Bauman, 2006a). Se han esfumado la mayor&iacute;a de los puntos de referencia constantes y s&oacute;lidamente establecidos que suger&iacute;an un entorno social m&aacute;s duradero, m&aacute;s seguro y m&aacute;s pleno de confianza que el tiempo que duraba una vida individual.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha acabado la certeza de que "volveremos a vernos",<sup><a href="#notas">5</a></sup> de que estaremos vi&eacute;ndonos repetidamente y durante un largo tiempo futuro &#91;...&#93; </font><font face="verdana" size="2">todos estos supuestos y otros similares constitu&iacute;an, por expresarlo as&iacute;, "el fundamento epistemol&oacute;gico" de la experiencia en comunidad &#91;...&#93; y es esta experiencia la que hoy se echa de menos, y su ausencia se describe como "decadencia", "muerte" o "eclipse" de la comunidad (Bauman 2003: 59).<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay un <i>ethos</i> sociocultural henchido de comportamientos y actitudes que est&aacute; en despedida, asociado a aquella experiencia comunitaria y cuyo expediente, necesario por lo dem&aacute;s en tanto que inventario de un tiempo ido, excede con creces los l&iacute;mites de este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda idea quiere resaltar la interesante evidencia que Bauman asoma para contraponer a dos tipos de comunidades: comunidad est&eacute;tica/comunidad &eacute;tica. Las comunidades est&eacute;ticas est&aacute;n generadas por preocupaciones identitarias cuya demanda constituye el terreno favorito de la industria del entretenimiento. Las comunidades que se forman en torno a ellos (los &iacute;dolos):</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; son comunidades listas para el consumo, comunidades instant&aacute;neas para el consumo instant&aacute;neo &#91;...&#93; son comunidades que no requieren una larga historia de construcci&oacute;n lenta y minuciosa, que no requieren un esfuerzo laborioso para garantizar el futuro &#91;...&#93; su caracter&iacute;stica com&uacute;n es la naturaleza superficial y epis&oacute;dica de los v&iacute;nculos que surgen entre sus miembros. Los v&iacute;nculos son fr&iacute;os y ef&iacute;meros &#91;...&#93; en realidad son v&iacute;nculos que no atan, v&iacute;nculos sin consecuencias (Bauman, 2003: 86).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de &eacute;stas, la comunidad &eacute;tica se caracteriza porque teje unos compromisos del tipo <i>compartir fraternal</i></font><font face="verdana" size="2"><i>mente,</i> reafirmando el derecho de todos sus miembros a un seguro comunitario frente a los errores y desgracias que son los riesgos inseparables de la vida cotidiana. Procura los compromisos de largo plazo, esos que son imposibles en las comunidades est&eacute;ticas que m&aacute;s bien atraen a partir de sus promesas de v&iacute;nculos sin consecuencias. Nada es para siempre, parece decir Bauman, mientras hace una defensa de la amistad y la relaci&oacute;n amorosa.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un mundo l&iacute;quido, de flujos r&aacute;pidos e impredecibles como el nuestro necesitamos, m&aacute;s que antes, lazos fuertes de amistad y confianza mutua. Los amigos despu&eacute;s de todo, son gente con cuya comprensi&oacute;n y ayuda podemos contar en caso de que tropecemos y caigamos, y en el mundo que habitamos incluso los <i>surfistas</i> m&aacute;s r&aacute;pidos y los <i>skaters<sup><a href="#notas">7</a></sup></i> m&aacute;s en&eacute;rgicos no est&aacute;n asegurados contra esta eventualidad (Bauman, </font><font face="verdana" size="2">2006a: 42).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, siendo que proliferan las comunidades est&eacute;ticas movidas desde el inter&eacute;s cremat&iacute;stico de la industria del ocio y el entretenimiento y que son realmente las existentes, &iquest;son posibles en la modernidad l&iacute;quida las otras, &eacute;sas que Bauman denomina &eacute;ticas y que se fincan en lazos y compromisos duraderos y de largo plazo? M&aacute;s a&uacute;n, el ideal comunitario de Redfield y T&ouml;nnies &iquest;se funda en las realidades humanas? o, antes bien, son reminiscencias del mito del para&iacute;so perdido sin asidero en la historia humana. &iquest;Y, por qu&eacute;, sin embargo, permanecen en el horizonte como posibilidad y anhelo?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igual a su planteamiento respecto de la identidad, para Bauman la comunidad es al mismo tiempo nostalgia de seguridades perdidas, de hogar en el que el fr&iacute;o c&aacute;lculo de la acci&oacute;n instrumental est&eacute; desterrado y la acci&oacute;n humana no se mueva por intereses utilitarios sino que d&eacute; paso al </font><font face="verdana" size="2"><i>c&iacute;rculo c&aacute;lido de afecto y sentido</i> al que hace menci&oacute;n Redfield; nostalgia de esto, decimos, pero a su vez <i>refugio</i> ante los efectos devastadores de la globalizaci&oacute;n. Sin embargo, Bauman considera antimoderno la b&uacute;squeda de identidad a trav&eacute;s de experiencias comunitarias en la medida que constituyen "...una regresi&oacute;n, una huida de ese destino del hombre moderno empujado a ser libre renunciando a la seguridad..." (Mart&iacute;nez, 2006: 20). No obstante, su proliferaci&oacute;n obedece a que satisface muchas necesidades: la de pertenencia, la de diferenciaci&oacute;n con respecto a otras comunidades, la de espacios de arraigo y seguridad ante las contingencias modernas. Adem&aacute;s la adhesi&oacute;n a ese tipo de "comunidad imaginada" y, sobre todo, "sentida" evita todos los problemas que se hallan ligados a la identidad moderna. Por lo que no obstante la carga premoderna que en opini&oacute;n de Bauman llevan intr&iacute;nseca, los movimientos del tipo comunitarios siguen gener&aacute;ndose y ganando adeptos seguramente porque al volver sobre el problema de la identidad de individuos desarraigados, persiguen ".. .aunque no de forma consciente reencantar la identidad, la cual se presenta como algo esencial y predado y de car&aacute;cter numi</font><font face="verdana" size="2">noso" (Mart&iacute;nez, 2006: 21).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas consideraciones finales antes que conclusivas intentan ser apenas el preludio de otras reflexiones seguramente m&aacute;s nutridas y sistem&aacute;ticas que las expuestas hasta aqu&iacute; y que dan cuenta del pensamiento de uno de los soci&oacute;logos m&aacute;s influyentes de nuestros d&iacute;as. Aspiran a dejar planteados temas que por su complejidad desbordan el objetivo de este papel de trabajo, presentar algunas ideas sint&eacute;ticas de lo antedicho, dejar expuestas reflexiones en voz alta motivadas por el objetivo de desentra&ntilde;ar lecturas posibles del diagn&oacute;stico de Bauman sobre la modernidad que vivimos, </font><font face="verdana" size="2">cuya din&aacute;mica se est&aacute; transformando a velocidad de v&eacute;rtigo, y esbozar una agenda tem&aacute;tica sobre la cual descomponer las ideas centrales del autor.</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;El proceso de individualizaci&oacute;n que acompa&ntilde;a la modernidad l&iacute;quida dejando en desuso paulatinamente la &eacute;tica y la moral de la primera modernidad sujetas a los v&iacute;nculos sociales desechos, plantea el tema de los ejes y productos alrededor de los cuales ha ido conform&aacute;ndose el nuevo <i>ethos</i> posmoderno, atendiendo al hecho por supuesto de que necesitemos de ellas para salvaguardar v&iacute;nculos endebles pero v&iacute;nculos al fin y al cabo que permitan mantenernos integrados. Luego &iquest;de qu&eacute; valores, unidades de sentido y normas se nutren la moral y &eacute;tica posmodernas?</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;Dec&iacute;amos en los p&aacute;rrafos &uacute;ltimos del numeral tres que existe un acervo de comportamientos, sentimientos, conductas y h&aacute;bitos que corresponden a un tiempo ido, el de la modernidad s&oacute;lida. Esta sociabilidad que est&aacute; en despedida y de cuya gram&aacute;tica laboral dio cuenta Sennet en <i>La corrosi&oacute;n del car&aacute;cter,</i> apenas est&aacute; identificada. Vemos los estertores de comportamientos orientados por la &eacute;tica moderna y la emergencia de un nuevo tipo de sensibilidad y una nueva sociabilidad que empuja por erigirse pauta o referencia. Hacen falta estudios que expedienten en el estilo de Norbert Elias en <i>La sociedad cortesana</i> &#151;en la que nos entrega una radiograf&iacute;a de la corte de Luis XIV como representativa de la corte real en el <i>ancien r&eacute;gime</i> y la formaci&oacute;n social vinculada que precede a la burgues&iacute;a&#151; el acervo de actitudes, actos, h&aacute;bitos y sentidos que irrumpen y que dan cuenta en detalle de la transformaci&oacute;n sociocultural que se produce ante nuestros ojos. Una tarea de la sociolog&iacute;a deber&iacute;a ser el inventario de dicho acervo como referente inmediato </font><font face="verdana" size="2">de las identidades perdidas y punto de comparaci&oacute;n con las que est&aacute;n en formaci&oacute;n.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;El anhelo de comunidad como espacio seguro contra los riesgos de la sociedad posmoderna, empuja la reflexi&oacute;n sociol&oacute;gica a volver sobre temas como el de la familia, en tanto reducto &uacute;ltimo de entendimiento com&uacute;n o mundo de la vida en el sentido de Sch&uuml;tz, bombardeada por las fuerzas desintegradoras de lo social y en evoluci&oacute;n hacia otras formas de constituci&oacute;n; y sobre las transformaciones que ocurren en el mundo subjetivo y objetivo de las relaciones afectivas, sean &eacute;stas de parentesco, amorosas o de amistad.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull;&nbsp;&iquest;En qu&eacute; medida son aplicables tales discursos sobre la identidad y la comunidad en realidades marcadas por la desintegraci&oacute;n social y la convivencia de &eacute;lites globalizadas con capas sociales en Estados premodernos, como es el caso de Latinoam&eacute;rica? Contra la opini&oacute;n de muchos cientistas sociales que suelen despreciarlos alegando se corresponden con procesos sociales en las sociedades de bienestar ajenas a las tradiciones americanas, estimo que la globalizaci&oacute;n en su despiadada homologaci&oacute;n de realidades impone las mismas consecuencias sobre situaciones dis&iacute;miles, de tal manera que seguramente los problemas de desarraigo, individualizaci&oacute;n, b&uacute;squeda de identidades, desmoronamiento de estructuras sociales s&oacute;lidas &#151;las consecuencias de la flexibilizaci&oacute;n laboral en casi todo el orbe dejan ver la precariedad del mundo del trabajo igual en Espa&ntilde;a que en Per&uacute; o Centroam&eacute;rica&#151; adquieren otro matiz y demandan otra lectura, pero el andamiaje conceptual permanece asequible y pertinente. Es posible que tengamos que releer nuestra realidad alternando y vinculando dos ejes de interpretaci&oacute;n, a saber: el que da cuenta de la imposibilidad que hemos tenido de hacernos de una racionalidad moderna y los avatares en los esfuerzos </font><font face="verdana" size="2">hist&oacute;ricos por construir instituciones modernas; y el que nos obliga a detenernos ante los cambios que se est&aacute;n sucediendo, impulsados por el nuevo estadio de la modernidad al que nos adentramos arrastrados por las fuerzas globalizadoras, a pesar de nuestras resistencias.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; &iquest;Cabe sumarse al pesimismo de Bauman respecto al devenir de las sociedades l&iacute;quidas?, &iquest;debemos aceptar sin m&aacute;s, la profec&iacute;a de que el individualismo nos lleva por derroteros desastrosos? Y si fuera as&iacute;, &iquest;en qu&eacute; sentido lo es? El empuje modernizador con sus consecuencias sociales, humanas y de todo orden, tiene en el proceso de individualizaci&oacute;n uno de sus signos hist&oacute;ricos y no pareciera tener vuelta de hoja; antes bien, como hemos visto, su tendencia es a arraigarse y profundizarse generando obviamente secuelas en la interacci&oacute;n social y la convivencia humana. Tales nuevas formas de convivencia e interacci&oacute;n demandar&iacute;an de los centros de pensamiento y los espacios de intervenci&oacute;n profesional esfuerzos mayores que permitan discursos integradores del pluralismo que vienen acompa&ntilde;adas. Lo que ya no es posible es pensar y actuar en t&eacute;rminos de nostalgias por formas sociales que han desaparecido o est&aacute;n en v&iacute;as de hacerlo. Pareciera que existe una tendencia hedonista en la condici&oacute;n humana que, contra la naturaleza de las cosas, pretende tomar lo mejor de los mundos y desestimar que regularmente, en este caso, la libertad a que aspiramos es un anhelo prometedor de mejores d&iacute;as para ampliar nuestro horizonte de decisi&oacute;n, aunque estemos solos, pero conlleva al mismo tiempo una responsabilidad que nos hace presos de las circunstancias que supone vivirla. Podemos preferir tambi&eacute;n v&iacute;nculos sociales que nos den seguridad, pero su b&uacute;squeda y disfrute cercena espacios de libertad que son generados y al mismo tiempo fortalecen el proceso </font><font face="verdana" size="2">de individualizaci&oacute;n de la sociedad. En consecuencia, no es desde&ntilde;able la defensa de una lectura favorable de las posibilidades del individualismo en contravenci&oacute;n a las lecturas negativas de sus consecuencias, y la significaci&oacute;n positiva desde una perspectiva realista, no ut&oacute;pica. O lo que es igual: no existe para&iacute;so alguno a la vuelta de la esquina; tampoco, por cierto, existi&oacute; antes.</font></p>           <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bauman, Zygmunt (2006a) "Vivimos con el miedo de una </font><font face="verdana" size="2">amenaza constante sin saber de qu&eacute;", en <i>La Vanguardia. </i>Barcelona, entrevista, mayo 26, p. 42. </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;--------- (2006b) "Vivre dans la modernit&eacute; liquide", en <i>Revue </i></font><font face="verdana" size="2"><i>Sciences Humaines.</i> Dossier <i>web</i> en: <a href="http://www.scienceshumaines.com" target="_blank">www.scienceshumaines.com</a>, entrevista, agosto 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320131&pid=S1665-0565200700010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">---------- (2006c) <i>ABCD Letras,</i> suplemento literario del diario </font><font face="verdana" size="2">ABC. Madrid, mayo 16, p&aacute;g. 6. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;--------- (2005a) "Hoy el matrimonio es un contrato basura", </font><font face="verdana" size="2">en <i>La Vanguardia.</i> Barcelona, entrevista, diciembre.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;--------- (2005c) <i>Identidad.</i> Madrid, Espa&ntilde;a: Losada.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320135&pid=S1665-0565200700010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;--------- (2003) <i>Comunidad. En busca de seguridad en un mundo </i></font><font face="verdana" size="2"><i>hostil.</i> Madrid, Espa&ntilde;a: Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320137&pid=S1665-0565200700010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;--------- (2001) <i>La sociedad individualizada.</i> Madrid, Espa&ntilde;a: </font><font face="verdana" size="2">C&aacute;tedra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320139&pid=S1665-0565200700010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Berger, Petrer L., Brigitte Berger y Hansfried Kellner (1979) <i>Un mundo sin hogar. Modernizaci&oacute;n y conciencia.</i> Santander, Espa&ntilde;a: Sal Terrae.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320141&pid=S1665-0565200700010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez, Irene (2006) <i>La identidad como problema social y sociol&oacute;gico.</i> Mimeografiado. Salamanca, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320143&pid=S1665-0565200700010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">T&ouml;nnies, Ferdinand (1979) <i>Comunidad y asociaci&oacute;n.</i> Barcelona, Espa&ntilde;a: Pen&iacute;nsula.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320145&pid=S1665-0565200700010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Young, Jack (1999) <i>The Exclusive Society.</i> Londres: Sage.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3320147&pid=S1665-0565200700010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Zygmunt Bauman. <i>Comunidad, en busca de seguridad en un mundo hostil.</i> Espa&ntilde;a: Siglo XXI, 185 pp.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. (2005) <i>Vidas desperdiciadas.</i> Paid&oacute;s: Barcelona; (2005) <i>Identidad.</i> Losada: Madrid.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. A partir de este p&aacute;rrafo y al menos que se advierta de lo contrario, las cursivas corresponden a conceptos o citas textuales del autor.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. De cuya emergencia y fenomenolog&iacute;a dan cuenta los cl&aacute;sicos de la sociolog&iacute;a, en tanto que irrumpe de la mano de la modernidad. V&eacute;anse: El&iacute;as (1990), Weber (1964), Durkheim (1974 y 1990), Berger (1979), Giddens (1997) y Bauman (2001).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Alineado con el fil&oacute;sofo norteamericano Richard Rorty, quien, no sin iron&iacute;a, suele recriminar a la sociolog&iacute;a europea y norteamericana haber hecho de la identidad el tema sociol&oacute;gico predominante de estos d&iacute;as, por encima del tema social de la pobreza.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. No podemos dejar de citar a Baudelaire y su sentencia estremecedora, formulada desde la creaci&oacute;n po&eacute;tica, que atrapaba los cambios sobrevenidos con la era moderna: "Ninguno de nosotros volver&aacute;".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Sennet, en su libro <i>La corrosi&oacute;n del car&aacute;cter</i> (1998), plantea este mismo tema en t&eacute;rminos de que ya nadie ser&aacute; testigo de la biograf&iacute;a de alguien durante toda la vida.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Patinadores sobre hielo.</font></p>      ]]></body><back>
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<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Vivre dans la modernité liquide]]></article-title>
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<source><![CDATA[Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil]]></source>
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