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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hipótesis no comprobadas de la mercadotecnia política]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Mercadotecnia política]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"> <font face="verdana" size="4">Estado</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hip&oacute;tesis no comprobadas de la mercadotecnia pol&iacute;tica</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Andr&eacute;s Valdez Zepeda*</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2"><i>* Maestro en administraci&oacute;n p&uacute;blica y doctor en estudios latinoamericanos con especialidad en ciencia pol&iacute;tica por la Universidad de Nuevo M&eacute;xico. Catedr&aacute;tico de la Universidad de Guadalajara y el ITESO. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. M&eacute;xico</i>. <a href="mailto:azepeda@cucea.udg.mx">azepeda@cucea.udg.mx</a></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 01 de diciembre de 2005.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 02 de febrero de 2006.</font></p>     <p>&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo hace un recuento cr&iacute;tico de las hip&oacute;tesis centrales de la mercadotecnia pol&iacute;tica, como son el poder predictivo de las encuestas de preferencias electorales, el poder persuasivo de los debates televisados de los candidatos, las campa&ntilde;as medi&aacute;ticas y el impacto del dinero en la decisi&oacute;n del voto de los ciudadanos. Se arguye que, en muchos casos, estas hip&oacute;tesis no pueden ser contrastadas con la realidad y que en la pol&iacute;tica se presentan muchos casos an&oacute;malos que contradicen estos planteamientos te&oacute;ricos. Se concluye que la mejor manera de fortalecer a la disciplina no es el sobre&#45;dimensionamiento de sus efectos y potencialidades, sino el colocarla en su justa dimensi&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Mercadotecnia pol&iacute;tica, encuestas, debates, campa&ntilde;as medi&aacute;ticas, </font><font face="verdana" size="2">dinero.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mercadotecnia pol&iacute;tica es una disciplina con crecie nte reconocimiento acad&eacute;mico y curricular en Am&eacute;rica Latina. De formatos propios de la educaci&oacute;n continua, como diplomados, cursos, talleres y seminarios, que fue lo caracter&iacute;stico de su primera etapa de desarrollo, poco a poco se est&aacute; incorporando a los curr&iacute;culos universitarios formales, de tal manera que diferentes instituciones educativas de car&aacute;cter p&uacute;blico y privado ya la imparten en los niveles de licenciatura o posgrado.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en el campo de la pol&iacute;tica, la mercadotecnia se ha convertido en una especie de pr&aacute;ctica cultural a la que acuden partidos, candidatos, l&iacute;deres y gobiernos de diferente signo e impronta ideol&oacute;gica, en diferente magnitud y predilecci&oacute;n, con el fin de obtener ciertas ventajas competitivas para as&iacute; tratar de alcanzar sus objetivos </font><font face="verdana" size="2">organizacionales. De alternativa, esta disciplina se ha convertido en necesidad en la b&uacute;squeda o la conservaci&oacute;n de espacios de poder p&uacute;blico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, producto de su evoluci&oacute;n natural, la mercadotecnia pol&iacute;tica, en su dimensi&oacute;n p&uacute;blica, electoral y gubernamental, ha formulado un conjunto de hip&oacute;tesis que a veces son presentadas como conocimientos irrefutables, que tratan de darle un sustento tanto te&oacute;rico como metodol&oacute;gico, pero que, desafortunadamente, no han sido suficientemente respaldadas o sustentadas en la realidad. Estas hip&oacute;tesis, muchas veces, no s&oacute;lo son presentadas sino tambi&eacute;n aceptadas como verdades absolutas tanto por consultores, mercadologotecnistas y analistas pol&iacute;ticos, como por l&iacute;deres, candidatos, gobernantes y pol&iacute;ticos en general.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en la <i>real politik</i> se presentan constantemente diferentes evidencias y casos an&oacute;malos que muestran una desarticulaci&oacute;n o incoherencia entre lo que se considera como verdad cient&iacute;fica y la realidad. En este escrito revisaremos estas hip&oacute;tesis, no con el objetivo de denostar o atacar a la disciplina, sino de que los usuarios y estudiosos de la mercadotecnia les den una justa dimensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las hip&oacute;tesis son supuestos (a veces "dogmas") que sustentan no s&oacute;lo las concepciones te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas de los profesionales de la mercadotecnia y de los analistas de la pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n las decisiones que toman los actores pol&iacute;ticos (gobernantes, candidatos y dirigentes sociales) creyendo, con esto, poder avanzar su objetivo organizacional o lograr cierto beneficio pol&iacute;tico particular. Estas decisiones, muchas veces, implican la erogaci&oacute;n y el uso de gran cantidad de recursos econ&oacute;micos, materiales y humanos. De ah&iacute; la importancia de discutir, analizar y precisar las verdaderas potencialidades de la mercadotecnia, as&iacute; como sus limitaciones como disciplina especializada en el estudio de los procesos de intercambio pol&iacute;tico voluntario.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los supuestos de la mercadotecnia pol&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mercadotecnia pol&iacute;tica es una ciencia social contempor&aacute;nea<sup><a href="#notas">2</a></sup> que surge en las sociedades modernas con sistemas pol&iacute;ticos democr&aacute;ticos y cuyo objetivo principal, aunque no el &uacute;nico, es la b&uacute;squeda y la conservaci&oacute;n del poder (Valdez, 2002). A diferencia de la ciencia pol&iacute;tica, que estudia el ejercicio, la distribuci&oacute;n y la organizaci&oacute;n del poder en toda sociedad, la mercadotecnia s&oacute;lo lo hace en sociedades democr&aacute;ticas, ya que bajo sistemas autoritarios o totalitarios no pueden existir las condiciones m&iacute;nimas necesarias para la existencia de esta disciplina.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este campo del conocimiento se trabajan algunas hip&oacute;tesis, como parte central de su objeto y campo de estudio, que tratan de darle sustento y consistencia a esta disciplina. Sin embargo, estos supuestos "chocan", muchas veces, con la realidad, ya que en la vida real se presenta gran cantidad de casos que la contradicen o, al menos, minan su credibilidad.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los supuestos m&aacute;s socorridos de la mercadotecnia, y que muchos consultores y analistas de la pol&iacute;tica consideran irrefutablemente como verdaderos, son, al menos, cuatro.<sup><a href="#notas">5 </a></sup></font><font face="verdana" size="2">El primero se&ntilde;ala que las encuestas sobre las preferencias electorales tienen un gran poder predictivo sobre la conducta futura del elector, y se convierten en instrumentos confiables para saber de antemano el resultado de un proceso electoral. El segundo enfatiza en el poder que el dinero ejerce en las campa&ntilde;as para moldear la voluntad y la decisi&oacute;n pol&iacute;tica del votante. El tercero apunta que los debates televisados de los contendientes, realizados como parte de las campa&ntilde;as electorales, tienen un efecto sobre la conducta del votante, de tal forma que quien gane los debates gana un mayor n&uacute;mero de votos. Finalmente, el cuarto supuesto afirma que las campa&ntilde;as electorales se ganan a escala medi&aacute;tica, y da mayor importancia a la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y a las estrategias centradas en los medios de comunicaci&oacute;n electr&oacute;nica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, estos supuestos o hip&oacute;tesis se analizan y confrontan con la realidad, y se ofrecen ejemplos concretos de procesos y campa&ntilde;as electorales en el orbe donde, especialmente, se han presentado casos an&oacute;malos y discordantes que los contradicen o, al menos, refutan sus fundamentos.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El poder predictivo de las encuestas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las hip&oacute;tesis centrales de la mercadotecnia pol&iacute;tica apunta que las encuestas sobre las preferencias electorales, como m&eacute;todo privilegiado de investigaci&oacute;n cuantitativa, tienen el poder de predecir y cuantificar el resultado de las elecciones con cierto nivel de precisi&oacute;n.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Esto es, si queremos </font><font face="verdana" size="2">saber con anticipaci&oacute;n y medir el nivel de preferencias de los electores en todo proceso electoral respecto de las diferentes ofertas pol&iacute;ticas, lo que hay que hacer es dise&ntilde;ar, aplicar e interpretar adecuadamente una encuesta electoral sobre bases cient&iacute;ficas, evitando cualquier tipo de sesgo o manipulaci&oacute;n en ella. De esta forma, con el uso profesional de este instrumento podemos saber de antemano las tendencias y los posibles resultados de una elecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, existen muchos casos en que los resultados de estas encuestas no coinciden con la realidad. Por ejemplo, a inicios de los a&ntilde;os noventa del siglo XX, en la elecci&oacute;n presidencial de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, del Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional, se perfilaba como seguro vencedor de la elecci&oacute;n y superaba en m&aacute;s de 10% de las preferencias electorales, seg&uacute;n diversas encuestas, a Violeta Barrios de Chamorro, abanderada de la Uni&oacute;n Nacional Opositora (UNO).<sup><a href="#notas">7</a></sup> Al final, la UNO no s&oacute;lo gan&oacute; la elecci&oacute;n presidencial con el 54.7% de los votos, sino, adem&aacute;s, obtuvo 51 de los 92 esca&ntilde;os en la Asamblea Nacional de Nicaragua.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto mismo pas&oacute; en la elecci&oacute;n interna para elegir al abanderado presidencial del Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) en M&eacute;xico, el pasado mes de octubre de 2005. De acuerdo con varias encuestas realizadas por empresas demosc&oacute;picas serias, como Consulta Mitofsky, Santiago Creel Miranda encabezaba las preferencias de los electores, tanto entre los militantes del partido como entre la sociedad, con una ventaja cercana a los veinte puntos porcentuales por encima de Felipe Calder&oacute;n Hinojosa, su m&aacute;s cercano competidor. No </font><font face="verdana" size="2">obstante este consenso de las casas encuestadoras, Felipe Calder&oacute;n Hinojosa result&oacute; ser el precandidato m&aacute;s votado en las tres etapas en que se organiz&oacute; el proceso electoral panista.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo similar pas&oacute; en v&iacute;speras de las elecciones legislativas de Alemania en septiembre de 2005. Las encuestas sobre las preferencias electorales otorgaban al bloque conservador de la Uni&oacute;n Cristiana Democr&aacute;tica (CDU/CSU) de Angela Merkel un m&iacute;nimo de 40% de los votos, pero la realidad electoral le dio apenas 35.3%, nada menos que cinco puntos porcentuales por debajo. Por su parte, los estudios de opini&oacute;n daban a Gerhard Schr&ouml;der una intenci&oacute;n de voto de 15% a 20%, y finalmente obtuvo 34.3% de los votos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos resultados divergentes de lo que se hab&iacute;a pronosticado no s&oacute;lo por una empresa demosc&oacute;pica, sino pr&aacute;cticamente por la generalidad de ellas, muestran que estos instrumentos no son infalibles y que su capacidad predictiva est&aacute; lejos de ser certera. De hecho, como consecuencia de estos procesos y resultados adversos, los verdaderos perdedores de credibilidad y confianza ciudadana, as&iacute; como de capacidad de medici&oacute;n y predicci&oacute;n cient&iacute;fica, fueron las empresas demosc&oacute;picas, que han demostrado que no son instrumentos certeros para medir la voluntad y decisi&oacute;n de los electores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posiblemente por eso, Roy Campos (2005), presidente de la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Consultores Pol&iacute;ticos (ALACOP), escribi&oacute; un ensayo en el que se&ntilde;ala que las encuestas pre electorales no pueden pronosticar el resultado de una </font><font face="verdana" size="2">elecci&oacute;n. "Hay muchas razones", se&ntilde;ala, "para afirmar que una encuesta pre electoral no tiene por qu&eacute; ser un instrumento para hacer conjeturas futuristas ni adivinar con sus resultados el desarrollo de la jornada electoral."<sup><a href="#notas">9</a></sup> Al final del documento citado, Campos (2005) concluye diciendo que:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; ser&iacute;a un error y una falta de &eacute;tica profesional considerar las encuestas como pron&oacute;sticos o bolas de cristal que adivinan el futuro. Debe v&eacute;rseles, entonces, como una estimaci&oacute;n estad&iacute;stica de la situaci&oacute;n de competencia electoral en el momento que se lleva a cabo, esta estimaci&oacute;n ser&aacute; mejor o peor dependiendo de la experiencia y recursos con los que cuenta la empresa que la realice.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo orden de ideas, Manuel Barberena, presidente de la Asociaci&oacute;n Mexicana de Agencias de Investigaci&oacute;n de Mercados y Opini&oacute;n P&uacute;blica (AMAI), se&ntilde;ala que:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el papel de las empresas de opini&oacute;n p&uacute;blica es fundamentalmente informativo, para el uso interno de las campa&ntilde;as, as&iacute; como para conocer necesidades de la poblaci&oacute;n o de niveles de aceptaci&oacute;n o conocimiento de aspirantes a un puesto de elecci&oacute;n. No son las bolitas m&aacute;gicas que pueden predecir el resultado de una elecci&oacute;n, ya que esto depende de diversos factores.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, las encuestas no son instrumentos certeros, confiables e infalibles que nos ayuden a predecir un resultado electoral, a pesar de que tengan un fuerte sustento metodol&oacute;gico y que se tomen todos los cuidados necesarios para evitar sesgos en el proceso de elaboraci&oacute;n del cuestionario, de levantamiento y procesamiento de la encuesta. Esta conclusi&oacute;n es muy relevante, y pone en entredicho, si no en crisis, el propio poder y la credibilidad de las empresas demosc&oacute;picas y, lo m&aacute;s importante, uno de los pilares fundamentales de la mercadotecnia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, la mercadotecnia se sustenta, como parte central de su campo de acci&oacute;n, en la investigaci&oacute;n de mercados, dentro de la cual las encuestas figuran como los instrumentos cuantitativos m&aacute;s utilizados por la clase pol&iacute;tica y los estudiosos de los fen&oacute;menos electorales. Sin embargo, como se ha mostrado anteriormente, las encuestas fallan y, por lo tanto, tambi&eacute;n vulneran la capacidad explicativa/predictiva de la mercadotecnia como disciplina cient&iacute;fica.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El dinero define el resultado de la elecci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al calor de los procesos electorales, es com&uacute;n escuchar diversos comentarios y opiniones<sup><a href="#notas">13</a></sup> acerca de que el dinero que se gasta en las campa&ntilde;as es determinante para definir el resultado de la elecci&oacute;n, por lo que insistentemente se hacen llamados para tratar de limitar, fiscalizar, reducir y controlar el dinero<sup><a href="#notas">14</a></sup> en las campa&ntilde;as.<sup><a href="#notas">15</a></sup> De esta forma, por </font><font face="verdana" size="2">ejemplo, se dice que en los procesos electorales "predomina la victoria de los candidatos que cuentan con m&aacute;s recursos financieros y, por lo tanto, est&aacute;n en posibilidades de costear m&aacute;s publicidad".<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera se equipara la inversi&oacute;n econ&oacute;mica que se haga en las campa&ntilde;as con la cantidad de votos que se obtengan y se establece, en t&eacute;rminos metodol&oacute;gicos, una especie de relaci&oacute;n positiva: m&aacute;s gasto igual a mayor n&uacute;mero de votos (Green y Gerber, 2004).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este orden de ideas, muchos consultores de campa&ntilde;as electorales, a algunos de los cuales les gusta ser llamados estrategas, se&ntilde;alan que la pol&iacute;tica cuesta y que, si se quiere ganar, es necesario realizar una fuerte inversi&oacute;n en estudios de mercado, comunicaci&oacute;n o construcci&oacute;n de imagen, entre otros conceptos. Este tipo de planteamientos est&aacute; en consonancia, de una forma u otra, con lo que se&ntilde;al&oacute;, en la &eacute;poca de predominio del partido hegem&oacute;nico de Estado, un viejo cacique mexicano acerca de que "un pol&iacute;tico pobre es un pobre pol&iacute;tico", para se&ntilde;alar que el dinero tiene un gran poder de influencia en la pol&iacute;tica.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como pasa con las encuestas, existen muchos casos an&oacute;malos en la <i>realpolitik</i> en los que una fuerte o mayoritaria inversi&oacute;n econ&oacute;mica en campa&ntilde;as electorales respecto de sus competidores no necesariamente ha dado como resultado un mayor n&uacute;mero de sufragios. Esto es, hay muchos ejemplos de campa&ntilde;as electorales que contaron con grandes y abultados recursos presupuestales, pero que finalmente fueron derrotados por sus opositores, quienes notablemente impulsaron campa&ntilde;as mucho m&aacute;s austeras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el caso, por ejemplo, de la contienda presidencial del a&ntilde;o 2000 en M&eacute;xico, cuando Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, candidato de la Alianza por M&eacute;xico,<sup><a href="#notas">18</a></sup> y Francisco Labastida Ochoa, abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), perdieron la contienda con el opositor Vicente Fox Quesada, candidato de la Alianza por el Cambio.<sup><a href="#notas">19</a></sup> Fox, de acuerdo con cifras oficiales, obtuvo 42.52% de los votos, y hab&iacute;a ejercido un presupuesto p&uacute;blico integrado por gastos de campa&ntilde;a de 557.3 millones de pesos.<sup><a href="#notas">20</a></sup> Por su parte, el PRI alcanz&oacute; 36.11% de los votos, habiendo contado con un financiamiento para campa&ntilde;as de poco m&aacute;s de 948.8 millones de pesos.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Por su parte, la Alianza por M&eacute;xico, que postul&oacute; a Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, obtuvo 16.84% de los votos, y hab&iacute;a contado con un presupuesto acumulado de casi 360 millones de pesos. Es decir, no necesariamente gan&oacute; la contienda presidencial el que gast&oacute; m&aacute;s.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al contrario, como se muestra en el siguiente cuadro, la Alianza por el Cambio fue la que result&oacute; triunfadora en las elecciones presidenciales, pero no fue la que m&aacute;s recursos invirti&oacute; en la campa&ntilde;a, lo que contradice la aseveraci&oacute;n de que "a mayor presupuesto (dinero), mayor n&uacute;mero de votos."</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v13n37/a2c1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco este supuesto se cumple para los gastos de campa&ntilde;a en medios electr&oacute;nicos en la elecci&oacute;n de 2000, ya que el PRI fue el partido que m&aacute;s gast&oacute; en publicidad medi&aacute;tica, pero no fue el que m&aacute;s votos obtuvo, como se desprende del siguiente cuadro.</font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v13n37/a2c2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un resultado similar se dio en el caso de la elecci&oacute;n para integrar la C&aacute;mara de Diputados de M&eacute;xico en 2003, ya que el PAN fue el partido que m&aacute;s financiamiento tuvo de origen p&uacute;blico en la elecci&oacute;n, lo cual no correspondi&oacute; proporcionalmente al n&uacute;mero de votos que obtuvo. Es decir, el partido o coalici&oacute;n de partidos que m&aacute;s presupuesto recibi&oacute; por con</font><font face="verdana" size="2">cepto de campa&ntilde;as electorales no fue el que m&aacute;s votos tuvo en los comicios, como se observa en los siguientes cuadros.<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v13n37/a2c3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si este financiamiento se contrasta con el resultado electoral de la elecci&oacute;n de 2003, queda m&aacute;s en claro que el supuesto o hip&oacute;tesis en comento tiene poco sustento como verdad cient&iacute;fica, ya que existen muchos casos que lo contradicen.</font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v13n37/a2c4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si desglosamos los presupuestos recibidos por partido en relaci&oacute;n con el n&uacute;mero de votos obtenidos, obtendremos el costo unitario en pesos por voto por cada partido pol&iacute;tico, que muestra que para algunos partidos, como el caso del PRD, el costo del voto fue el m&aacute;s bajo, mientras que para otros, como el caso del Partido de la Sociedad Nacionalista (PSD), el costo del voto fue de los m&aacute;s altos, como se muestra en el cuadro de la p&aacute;gina siguiente. Esto habla de la racionalidad y la eficiencia en el uso de dichos recursos en su relaci&oacute;n con el objetivo alcanzado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este mismo fen&oacute;meno se ha presentado en muchos pa&iacute;ses latinoamericanos, como en la elecci&oacute;n del 16 de mayo de 2004 en la Rep&uacute;blica Dominicana, donde el entonces presidente, Hip&oacute;lito Mej&iacute;a, candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y de quien se presume que invirti&oacute; cantidades enormes de dinero, perdi&oacute; la elecci&oacute;n con el ex presidente Leonel Fern&aacute;ndez, del Partido de la Liberaci&oacute;n Dominicana (PLD), quien obtuvo 56% de los sufragios.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso mexicano, esto mismo pas&oacute; con el otrora precandidato oficial del PAN, Santiago Creel Miranda, quien de acuerdo con el informe presentado por su equipo de campa&ntilde;a el 21 de julio de 2005, tan s&oacute;lo entre el 6 de junio y el 12 de julio de ese a&ntilde;o hab&iacute;a gastado 25.7 millones de </font><font face="verdana" size="2">pesos, trece veces m&aacute;s que el mill&oacute;n ochocientos mil pesos reportados por Felipe Calder&oacute;n Hinojosa.<sup><a href="#notas">23</a></sup></font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v13n37/a2c5.jpg"></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">El que gane los debates gana la elecci&oacute;n</font></b></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las hip&oacute;tesis no comprobadas de la mercadotecnia pol&iacute;tica apunta que quien gane los debates, principalmente los televisados durante las campa&ntilde;as electorales, logra imponerse como candidato triunfador de los comicios. En raz&oacute;n de este supuesto, se hacen recomendaciones a los candidatos y se sugiere un especializado entrenamiento para salir triunfantes de estas deliberaciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta hip&oacute;tesis se instituy&oacute; en el campo de la mercadotecnia y la consultor&iacute;a pol&iacute;tica despu&eacute;s del hist&oacute;rico debate televisado que tuvieron los candidatos John F. Kennedy, del </font><font face="verdana" size="2">Partido Dem&oacute;crata y Richard M. Nixon, del Partido Republicano, en la elecci&oacute;n presidencial de 1960 en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica. De acuerdo con los estudiosos de la pol&iacute;tica y la consultor&iacute;a (Shea, 1996, y Napolitan, 1972), se consider&oacute; que el mejor desempe&ntilde;o e imagen mostrado por Kennedy, en lo que fue el primer debate televisado en la historia mundial, fue determinante en el resultado de la contienda. De esta forma, se crey&oacute; que los debates desempe&ntilde;aban un papel determinante en el resultado final de la elecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, hay muchos casos en que los resultados no coinciden con esta suposici&oacute;n. El ejemplo m&aacute;s cercano que tenemos son precisamente los debates en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica previos a la elecci&oacute;n presidencial del 2 de noviembre de 2004. Como se recordar&aacute;, en esta naci&oacute;n se realizaron tres debates entre el presidente George W. Bush, postulado por el Partido Republicano para un segundo periodo de gobierno y John Kerry, candidato retador del Partido Dem&oacute;crata. Estos debates se celebraron el 30 de septiembre y el 8 y el 13 de octubre de 2004.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con diferentes encuestas de opini&oacute;n, que se realizaron minutos despu&eacute;s de los debates, sobre qui&eacute;n hab&iacute;a sido el ganador, el senador John Kerry result&oacute; ser indiscutiblemente el vencedor. Por ejemplo, de acuerdo con la encuesta levantada conjuntamente entre la CNN/USA Today/ Gallup el d&iacute;a 13 de octubre, minutos despu&eacute;s de concluido el tercer debate presidencial, el candidato dem&oacute;crata result&oacute; vencedor con 52% de ciudadanos encuestados que as&iacute; lo percibieron, contra 39% favorable al presidente Bush. En los dos debates previos, el resultado fue tambi&eacute;n favorable a Kerry.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo similar pas&oacute; en ese mismo pa&iacute;s en la elecci&oacute;n presidencial de 1984, cuando el dem&oacute;crata Walter Frederick Mondale le gan&oacute; los debates al republicano Ronald Wilson Reagan. Finalmente, en el conteo de votos Reagan, se impuso en las urnas ganando 58.8% del voto popular y 525 votos electorales, mientras que Mondale s&oacute;lo logr&oacute; 40.5% de votos populares y 13 votos electorales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Am&eacute;rica Latina, tenemos el ejemplo del primer gran debate televisado en M&eacute;xico realizado el 12 de mayo de 1994 entre los candidatos presidenciales Ernesto Zedillo Ponce de Le&oacute;n, postulado por el PRI, Diego Fern&aacute;ndez de Cevallos, del PAN, y Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, del PRD.<sup><a href="#notas">25</a></sup> En este debate, las encuestas de opini&oacute;n se&ntilde;alaron al abanderado panista como el indiscutible ganador de esta deliberaci&oacute;n p&uacute;blica, lo que s&iacute; le reditu&oacute; un mayor caudal de votos, pero no suficientes para ganar la contienda presidencial. Quien finalmente se alz&oacute; como vencedor de la contienda fue el candidato del PRI, que obtuvo 50.03% de los votos, contra 26.86% de Fern&aacute;ndez de Cevallos y 17.03% de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos ejemplos, que indudablemente no son los &uacute;nicos que se han presentado en la historia de los debates, nos llevan a concluir que en una contienda electoral, sea interna o constitucional, quien resulte ganador en los debates no necesariamente logra el triunfo en los comicios electorales. Esto es, en algunos casos puede ser que el que gane los debates gane la contienda, pero en otros quien pierde los debates gana la elecci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las campa&ntilde;as se ganan a escala medi&aacute;tica</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra de las hip&oacute;tesis no comprobadas, que realmente data de fechas anteriores a la II Guerra Mundial (Crespo, 2002),<sup><a href="#notas">26</a></sup> que forman parte del dogma o recetario tradicional de la mercadotecnia pol&iacute;tica, apunta que hoy en d&iacute;a las campa&ntilde;as son eminentemente medi&aacute;ticas, por lo que el triunfo en ellas tiene que darse mediante una mayor inversi&oacute;n y un manejo profesional e inteligente de los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n. Esto es, las campa&ntilde;as se ganan a escala medi&aacute;tica, por lo que hay que invertir recursos, tiempo y esfuerzo en ganar el debate en los medios (No&euml;lle&#45;Newmann, 1983; Patterson, 1980; Iyengar, Peters y Zinder, 1982; Page, Shapiro y Demsey, 1987; Iyengar y Zinder 1987; Bartels, 1988; y Fan, 1988).<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta hip&oacute;tesis tom&oacute; relevancia en Am&eacute;rica Latina, a partir de los a&ntilde;os ochenta, con la incorporaci&oacute;n de manera protag&oacute;nica de los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n, principalmente de la televisi&oacute;n, en las campa&ntilde;as electorales, as&iacute; como por la imposibilidad de muchos candidatos y partidos de poder persuadir de manera directa a los votantes. Es as&iacute; como se utilizaron los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n como los instrumentos mediadores para alcanzar los objetivos de poder: "fabricar el consentimiento" y persuadir a los votantes. De esta forma, se cree que la televisi&oacute;n tiene un gran poder de influenciar y moldear la opini&oacute;n y decisi&oacute;n pol&iacute;tica de los electores, de tal manera que quien resulta ser el gran elector son realmente los consorcios y las empresas de la comunicaci&oacute;n, m&aacute;s que los electores (Lippmann, 1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo as&iacute; las cosas, entonces la estrategia m&aacute;s recomendable es gastar grandes sumas de dinero en la compra de espacios en los medios electr&oacute;nicos de comunicaci&oacute;n, para de ese modo lograr un alto posicionamiento electoral y ganar las contiendas. Sin embargo, las cosas no son tan simples. Existen tambi&eacute;n cientos de casos en los que el candidato o partido vencedor no fue el que m&aacute;s espacios pagados tuvo en los medios de comunicaci&oacute;n, principalmente radio y televisi&oacute;n, sino aquel que le apost&oacute; m&aacute;s al contacto directo y a la creaci&oacute;n y el fortalecimiento de estructuras electorales para persuadir, organizar y movilizar a los votantes. El caso del triunfo de Felipe Calder&oacute;n Hinojosa en la elecci&oacute;n interna del PAN, realizada en octubre de 2005 en M&eacute;xico para definir el candidato presidencial y la derrota de Santiago Creel Miranda, quien fue el que gast&oacute; muchos m&aacute;s recursos en una intensa campa&ntilde;a medi&aacute;tica, es un ejemplo que muestra la debilidad de este tipo de planteamientos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto, existen varios trabajos como parte de la literatura especializada que se&ntilde;alan las limitaciones de la comunicaci&oacute;n medi&aacute;tica en las decisiones de los electores. De esta forma, se critica las teor&iacute;as de los efectos directos de las campa&ntilde;as de comunicaci&oacute;n, predominante desde los a&ntilde;os veinte a cuarenta del siglo xx, sobre la decisi&oacute;n del voto, y se han sustituido por el planteamiento que subraya el "efecto m&iacute;nimo" que las campa&ntilde;as tienen en los ciudadanos, y se ha se&ntilde;alado tambi&eacute;n que, b&aacute;sicamente, las campa&ntilde;as s&oacute;lo desarrollan un papel de reforzamiento de una previa identificaci&oacute;n partidista pol&iacute;tica e ideol&oacute;gica del elector (Lazarsfeld et al., 1944).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es el caso de Lourdes Mart&iacute;n Salgado (2002: 30), quien afirma que es escasa la influencia en los electores de las acciones propagand&iacute;sticas de las campa&ntilde;as, porque los medios act&uacute;an s&oacute;lo como reforzadores, no como formadores de opini&oacute;n. Es decir, los esfuerzos y gastos en comunicaci&oacute;n en las campa&ntilde;as no tienen una influencia particularmente </font><font face="verdana" size="2">significativa o determinante en el voto, ya que los ciudadanos determinan sus preferencias electorales como consecuencia de un conjunto de mediaciones sociales y culturales. Por ejemplo, la pertenencia social, la vinculaci&oacute;n ideol&oacute;gica y partidista del propio ciudadano y su n&uacute;cleo social m&aacute;s cercano (familia, compa&ntilde;eros de escuela o trabajo, etc&eacute;tera) determinan, en gran medida, sus preferencias pol&iacute;ticas y la orientaci&oacute;n de su voto.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Mar&iacute;a de Las Heras (2000: 6) apunta que las elecciones son el resultado de una decisi&oacute;n en la que los ciudadanos sopesan varias razones que reflejan deseos, preferencias, man&iacute;as e intereses del votante, y que no cree que las elecciones se ganen o se pierdan apenas en funci&oacute;n de carteles publicitarios o cancioncitas por televisi&oacute;n, ya que gran parte del comportamiento electoral observado no puede explicarse por las caracter&iacute;sticas circunstanciales que rodean una elecci&oacute;n. La base de las votaciones que obtienen los partidos pol&iacute;ticos en una elecci&oacute;n, a&ntilde;ade, proviene de electores que presentan una fuerte predisposici&oacute;n inercial favorable hacia ellos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con sus investigaciones, Las Heras asegura que:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el n&uacute;mero de electores que decide su voto a partir de la circunstancia pol&iacute;tica que est&aacute; viviendo y los est&iacute;mulos comunicacionales de las campa&ntilde;as es mucho menor que los electores inerciales. Por lo tanto, la imagen de los candidatos y las im&aacute;genes publicitarias no pueden considerarse el fact&oacute;tum de las elecciones. Son un complemento importante, es cierto, pero son mucho m&aacute;s relevantes las preferencias inerciales de los electores por los partidos (Las Heras, 2000: 16).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Patterson (1984) concluye que la publicidad pol&iacute;tica tiene un efecto menor en el cambio de voto, ya que la informaci&oacute;n que contradice las actitudes previas del electorado es recibida, pero interpretada de manera que confirma lo que ya pensaba el mismo elector. En esta misma l&iacute;nea de argumentaci&oacute;n, Lazarsfeld (1944) se&ntilde;al&oacute; que las personas leen los peri&oacute;dicos y escuchan los discursos de los candidatos que defienden y refuerzan sus opiniones. Los electores buscan activamente la informaci&oacute;n que corrobora sus actividades y evitan las que difieren de &eacute;stas. Es decir, de cierta forma, la gente ve lo que quiere ver, cree lo que quiere creer y vota por quien quiere votar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, tanto los estudios te&oacute;ricos como los de campo refuerzan la tesis que hemos se&ntilde;alado, en el sentido de las verdaderas potencialidades y limitaciones que encuentra la mercadotecnia v&iacute;a medi&aacute;tica en su lucha por la construcci&oacute;n de mayor&iacute;as electorales estables. En otras palabras, las campa&ntilde;as medi&aacute;ticas s&oacute;lo son un instrumento que proporciona ciertas ventajas competitivas a candidatos y partidos, pero no asegura ganar una elecci&oacute;n, ni tampoco puede infaliblemente moldear la voluntad del electorado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el objetivo de conocer el efecto que tiene la propaganda pol&iacute;tica en los electores mexicanos y su relaci&oacute;n con el proceso de formaci&oacute;n de la lealtad electoral, se realiz&oacute; un estudio cuantitativo (encuesta nacional),<sup><a href="#notas">29</a></sup> en el que se preguntaba a los electores sobre el papel que desempe&ntilde;aba la publicidad pol&iacute;tica en la determinaci&oacute;n de la orientaci&oacute;n de su voto. Al respecto, s&oacute;lo 17.7% de los electores encuestados se identific&oacute; m&aacute;s con la afirmaci&oacute;n "la publicidad pol&iacute;tica influy&oacute; decisivamente en la definici&oacute;n de la orientaci&oacute;n de </font><font face="verdana" size="2">mi voto", mientras que 30% se&ntilde;al&oacute; que "la publicidad pol&iacute;tica no influy&oacute;, para nada, en la orientaci&oacute;n de mi voto", y 39% de los encuestados se&ntilde;al&oacute; que "la publicidad pol&iacute;tica s&oacute;lo reafirm&oacute; preferencias electorales ya existentes que determinaron la orientaci&oacute;n de mi voto".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al pregunt&aacute;rsele al elector sobre el momento (tiempo) de definici&oacute;n de su decisi&oacute;n del voto y la influencia que la publicidad pol&iacute;tica tuvo, 27.5% de los entrevistados se&ntilde;al&oacute; que decidi&oacute; ir a votar despu&eacute;s de que viera o escuchara alg&uacute;n tipo de propaganda de los candidatos. Por su parte, 56.7% de los entrevistados se&ntilde;al&oacute; que decidi&oacute; ir a votar antes de que viera o escuchara alg&uacute;n tipo de propaganda.<sup><a href="#notas">30</a></sup> Es decir, gran parte del electorado mexicano ten&iacute;a definida la orientaci&oacute;n de su voto, incluso, mucho antes de iniciadas las campa&ntilde;as pol&iacute;tico&#45;electorales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A manera de conclusi&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este escrito no se trata de descalificar a nadie ni afirmar que la mercadotecnia no funciona ni tiene un papel relevante en la pol&iacute;tica moderna. Tampoco se trata de decir que el dinero, los debates, las encuestas sobre preferencias electorales y las campa&ntilde;as de comunicaci&oacute;n no impactan y no tienen efectos sobre la conducta del elector.<sup><a href="#notas">31</a></sup> M&aacute;s bien, lo que se intenta decir y advertir es que no se sobre&#45;dimensionen las cosas, ni que tampoco se atribuyan efectos y potencialidades que no corresponden con la realidad. Darle la dimensi&oacute;n que merece a la disciplina es un apoyo para ella, </font><font face="verdana" size="2">ya que abultar o distorsionar sus efectos y potencialidades reales le ha generado m&aacute;s desprestigio que credibilidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las evidencias muestran que, en algunos casos, las hip&oacute;tesis de la mercadotecnia pol&iacute;tica coinciden con la realidad, y en algunos otros no. Esto nos hace en sobre la imposibilidad de plantear generalizaciones en este campo del conocimiento y creer en las verdades absolutas. De hecho, como pasa en muchas ciencias sociales, a pesar de que el generalizar es una tentaci&oacute;n y "requisito" de cientificidad, el hacer esto no es lo m&aacute;s recomendable.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si las hip&oacute;tesis fundamentales o planteamientos centrales aqu&iacute; expuestos de la mercadotecnia pol&iacute;tica no son v&aacute;lidos, ello nos convoca a los estudiosos de los fen&oacute;menos del intercambio pol&iacute;tico a reformular dichos planteamientos te&oacute;ricos, metodol&oacute;gicos y operacionales que permitan una consolidaci&oacute;n de la disciplina, lo que puede ser motivo de una futura investigaci&oacute;n acad&eacute;mica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el resultado de una elecci&oacute;n inciden muchos factores en diferente magnitud y proporci&oacute;n. En este sentido, s&oacute;lo se puede asegurar que en la pol&iacute;tica electoral son muchos los factores y variables los que inciden en el resultado final de los comicios. Los debates, las encuestas, las campa&ntilde;as medi&aacute;ticas y el dinero s&iacute; ayudan y desarrollan un papel en las contiendas, pero por s&iacute; solos no son siempre determinantes del resultado final. El se&ntilde;alar lo contrario puede debilitar, m&aacute;s que ayudar y fortalecer a la mercadotecnia pol&iacute;tica.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, las campa&ntilde;as, claro, s&iacute; importan y determinan, en gran medida, el resultado final de una elecci&oacute;n. Como dice Jacques S&eacute;gu&eacute;la (2005), una buena campa&ntilde;a no hace ganar a un mal candidato, pero una mala campa&ntilde;a puede hacer perder a un buen candidato. <sup><a href="#notas">32</a></sup> De ah&iacute; que el </font><font face="verdana" size="2">modelo de gesti&oacute;n y de comunicaci&oacute;n de una campa&ntilde;a pueda ser determinante para su &eacute;xito o su fracaso. Sin embargo, todo debe ser dicho y analizado en su justa dimensi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya para finalizar, s&oacute;lo resta decir que la mercadotecnia pol&iacute;tica es un producto y una consecuencia de la democracia electoral. Ella no tiene raz&oacute;n ni posibilidad de existir en reg&iacute;menes autoritarios o totalitarios. S&oacute;lo en un sistema que se sustenta en la libertad de elecci&oacute;n, organizaci&oacute;n y opini&oacute;n, puede florecer la disciplina. De hecho, la mercadotecnia est&aacute; aqu&iacute; gracias al predominio del sistema capitalista y la democracia electoral. El capitalismo, como modo de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n, se sustenta en las leyes del mercado (oferta/demanda) y se regula por ellas; la democracia electoral, igualmente, en la libertad, la competencia y la pluralidad pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En materia de &eacute;tica pol&iacute;tica, tanto como campo especializado del conocimiento, as&iacute; como instrumento pragm&aacute;tico de la pol&iacute;tica, la mercadotecnia es como una idea, que en s&iacute; no es buena ni mala. Es lo que el hombre haga de ella. En manos de un hombre bueno, la mercadotecnia ser&aacute; buena; en manos de un hombre malo, podr&aacute; ser mala.<sup><a href="#notas">33</a></sup> Sin embargo, el debate, no es si es buena o si es mala, sino qu&eacute; sociedad y qu&eacute; tipo de democracia podremos construir con la mercadotecnia como herramienta privilegiada de la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barranco, Francisco Javier, <i>T&eacute;cnicas de marketing pol&iacute;tico,</i> M&eacute;xico, Rei, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327519&pid=S1665-0565200600030000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartels, Larry M., <i>Presidencial Primaries and the Dynamics of Public Choice,</i> Princeton, Princeton University Press, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327521&pid=S1665-0565200600030000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartels, Larry M. , "Messages Received: The Political Impact of Media Exposure", en <i>American Political Science Review,</i> vol. 87, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327523&pid=S1665-0565200600030000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos, Roy, <i>&iquest;C&oacute;mo interpretar una encuesta pre electoral?,</i> <a href="http://www.consulta.com.mx" target="_blank">www.consulta.com.mx</a>, fecha de consulta 20 de octubre, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327525&pid=S1665-0565200600030000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crespo, Ismael, <i>Las campa&ntilde;as electorales y sus efectos en la </i></font><font face="verdana" size="2"><i>decisi&oacute;n del voto,</i> Espa&ntilde;a, Tirant lo Blanch, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327527&pid=S1665-0565200600030000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fan, David, <i>Predictions of Public Opinion from the Mass Media, </i></font><font face="verdana" size="2">Nueva York, Greenwood, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327529&pid=S1665-0565200600030000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Green Donald P. y Gerber Alan S., <i>Get out the Vote: How </i></font><font face="verdana" size="2"><i>to Increase Voter Tournout,</i> Estados Unidos de Am&eacute;rica, </font><font face="verdana" size="2">Brooking Institution Press, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327531&pid=S1665-0565200600030000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iyengar, Shanto, <i>Is Anyone Responsible? How Television Frames Political Issues,</i> Chicago, University of Chicago Press, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327533&pid=S1665-0565200600030000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iyengar, Shanto y D. Kinder, <i>News That Matters,</i> Chicago, University of Chicago Press, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327535&pid=S1665-0565200600030000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iyengar, Shanto, M. Peters y D. Zinder, "Experimental Demonstration of the "Not&#45;so&#45;minimal" Consequences of Television News Programs", en <i>American Political Science Review,</i> vol.76, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327537&pid=S1665-0565200600030000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kotler Philip y Neil Kotler, "Political Marketing, Generating Effective Candidates, Campaigns and Causes", en Bruce, <i>Handbook of Political Marketing,</i> Thousand Oaks, Sage, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327539&pid=S1665-0565200600030000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lago Pe&ntilde;as Ignacio, <i>El voto estrat&eacute;gico en las elecciones generales en Espa&ntilde;a (1977&#45;2000),</i> Espa&ntilde;a, Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, 2005, n&uacute;m. 213.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327541&pid=S1665-0565200600030000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las Heras, Mar&iacute;a de, <i>Uso y abuso de las encuestas, elecciones 2000: los escenarios,</i> M&eacute;xico, Oc&eacute;ano, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327543&pid=S1665-0565200600030000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lazarfeld, P., B. Berelson y H. Gaudet, <i>The People's Choice. How the Voter Makes Up His Mind in a Presidential Campaign,</i> Nueva York, Columbia University Press, 1944.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327545&pid=S1665-0565200600030000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lippmann, Walter, <i>Public Opinion,</i> New York, Free Press, 1997, (edici&oacute;n original: 1922).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327547&pid=S1665-0565200600030000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Martin Salgado, Lourdes, <i>Marketing pol&iacute;tico: arte y ciencia de la persuasi&oacute;n en democracia,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327549&pid=S1665-0565200600030000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Murayama, Ciro, "Dinero y partidos: La perversi&oacute;n de la pol&iacute;tica", revista <i>Voz y Voto: Pol&iacute;tica y Elecciones,</i> n&uacute;m. 98, 15 de abril, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327551&pid=S1665-0565200600030000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Napolitan, Joseph, The <i>Election Game and How to Win it,</i> New York, Doubleday and Company, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327553&pid=S1665-0565200600030000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nimmo, D., <i>Political Communication and Public Opinion in America,</i> Santa M&oacute;nica, Estados Unidos de Am&eacute;rica, Goodyear, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327555&pid=S1665-0565200600030000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">No&euml;lle&#45;Neumann, Elisabeth, "The Effects of Media on Media Effects Research", en <i>Journal of Communication,</i> vol. 33, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327557&pid=S1665-0565200600030000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Page, Benjamin, R. Shapiro y G. R. Dempsey, "Television News and Changes in American's Policy Preferences", en <i>American Political Science Review,</i> 1987, vol. 83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327559&pid=S1665-0565200600030000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patterson, Thomas, <i>The Mass Media Election,</i> Nueva York, Praeger, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327561&pid=S1665-0565200600030000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguela, Jacques, <i>La publicit&eacute;,</i> Francia, editorial Milan, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327563&pid=S1665-0565200600030000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Shea, Daniel, Campaign Craft: the Strategies, Tactics, and art of Political Campaigns Management, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327565&pid=S1665-0565200600030000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valdez, Zepeda, Andr&eacute;s, <i>Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica del marketing pol&iacute;tico,</i> M&eacute;xico, Universidad de Guadalajara, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327567&pid=S1665-0565200600030000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zavatto, Daniel, "Dinero y pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina: Una visi&oacute;n comparada", ponencia presentada en el seminario internacional sobre "Dinero y Contienda Pol&iacute;tico Electoral: Retos para la Democracia", IFE, M&eacute;xico, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3327569&pid=S1665-0565200600030000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. V&eacute;ase Andr&eacute;s Valdez Zepeda, &iquest;C&oacute;mo "ense&ntilde;ar" mercadotecnia pol&iacute;tica?, documento mimeografiado, Universidad de Guadalajara, M&eacute;xico, octubre de 2005.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;Para ver el fundamento de estatus acad&eacute;mico de la mercadotecnia pol&iacute;tica puede </font><font face="verdana" size="2">consultarse el ensayo "El debate contempor&aacute;neo sobre la mercadotecnia pol&iacute;tica: </font><font face="verdana" size="2">una respuesta a sus cr&iacute;ticos", publicado por la <i>Revista Latina de Comunicaci&oacute;n,</i> n&uacute;m. 56, Tenerife, Espa&ntilde;a, julio&#45;diciembre de 2003.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Las libertades m&iacute;nimas que caracterizan una sociedad democr&aacute;tica y que posibilitan la existencia y el desarrollo de la mercadotecnia son la libertad de elecci&oacute;n, organizaci&oacute;n, opini&oacute;n, prensa, disenso y difusi&oacute;n, as&iacute; como el cumplimiento del Estado de derecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;Es importante se&ntilde;alar que existen diferentes casos y evidencias emp&iacute;ricas que se han presentado en las campa&ntilde;as electorales en el mundo que validan estas hip&oacute;tesis, pero otros m&aacute;s que las invalidan. Debido a estas contradicciones, las hip&oacute;tesis en comento no pueden ser planteadas como teor&iacute;as cient&iacute;ficas o conocimientos certeros e infalibles de la mercadotecnia pol&iacute;tica.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Otras hip&oacute;tesis no comprobadas, muy similares a la que apunta que las campa&ntilde;as se ganan a escala medi&aacute;tica, sugieren que se elige a quien tiene m&aacute;s visibilidad p&uacute;blica y que a mayor popularidad corresponde un mayor n&uacute;mero de votos. Estas hip&oacute;tesis no son retomadas ni abordadas en el escrito por ser consideradas como</font><font face="verdana" size="2">parte de la hip&oacute;tesis que apunta que las campa&ntilde;as se ganan a escala medi&aacute;tica, en la medida en que la visibilidad y, en gran parte, la popularidad tienen que ver con la exposici&oacute;n del candidato y el partido a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n a los diferentes p&uacute;blicos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. V&eacute;ase Philip Kotler y Neil Kotler, <i>Political Marketing, Generating Effective Candidates, Campaigns and Causes,</i> en Bruce, <i>Handbook of Political Marketing,</i> Thousand Oaks, Sage, 1999. Francisco Javier Barranco, <i>T&eacute;cnicas de marketing politico,</i> editorial Rei, M&eacute;xico, 1994. Los Kotler son considerados los padres de la mercadotecnia</font> <font face="verdana" size="2">y dos de los autores m&aacute;s prol&iacute;ficos en la publicaci&oacute;n de trabajos acad&eacute;micos I sobre la disciplina.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Otro caso fallido fue en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, en la elecci&oacute;n presidencial de 1948, cuando se predijo por los encuestadores y se public&oacute; en los medios el triunfo de Thomas E. Dewey sobre Harry Truman. Despu&eacute;s de contar los votos, Truman result&oacute; ser el ganador, al contrario de lo que se&ntilde;alaban los sondeos de opini&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. El PAN organiz&oacute; su elecci&oacute;n interna en tres etapas de votaci&oacute;n, realizadas en diferentes regiones del pa&iacute;s. Los precandidatos fueron Alberto C&aacute;rdenas Jim&eacute;nez, ex gobernador del estado de Jalisco; Santiago Creel Miranda, ex secretario de gobernaci&oacute;n, y Felipe Calder&oacute;n, ex presidente del partido. La primera votaci&oacute;n se realiz&oacute; el 11 de septiembre de 2005, y las otras dos el 2 y el 23 de octubre del mismo a&ntilde;o. Desde la primera votaci&oacute;n, al contrario de lo esperado y pronosticado por las firmas encuestadoras que daban el triunfo a Santiago Creel, Felipe Calder&oacute;n logr&oacute; imponerse, muy por encima de sus opositores.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp;Entre las razones que se&ntilde;ala este prestigiado encuestador est&aacute;n el efecto de las campa&ntilde;as que afectan la decisi&oacute;n y la voluntad final del elector, los estados de &aacute;nimo y el conocimiento de los entrevistados, la cercan&iacute;a en su dimensi&oacute;n temporal de la elecci&oacute;n y el tiempo de levantada la encuesta, el nivel real de la participaci&oacute;n de los ciudadanos entrevistados en los procesos electorales y, finalmente, los errores estad&iacute;sticos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;V&eacute;ase Campos, Roy, <i>&iquest;C&oacute;mo interpretar una encuesta pre electoral?,</i> <a href="http://www.consulta.com.mx" target="_blank">www.consulta.com.mx</a>. Fecha de consulta: 20 de octubre de 2005.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;V&eacute;ase Manuel Barberena, <i>"Boom</i> de encuestas patito en 2006, prev&eacute; Manuel Barberena", en <i>El Financiero,</i> 14 de octubre de 2005, p. 51.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. Aqu&iacute; es necesario decir que en la mercadotecnia tambi&eacute;n se suelen usar los m&eacute;todos cualitativos para lograr mejor acercamiento y entendimiento de la realidad pol&iacute;tica.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;V&eacute;ase Murayama, Ciro, "Dinero y partidos: La perversi&oacute;n de la pol&iacute;tica", en <i>Voz y Voto: Pol&iacute;tica y Elecciones,</i> n&uacute;m. 98, 15 de abril de 2001.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.&nbsp;V&eacute;ase Zavatto, Daniel, "Dinero y pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina: Una visi&oacute;n comparada", ponencia presentada en el Seminario Internacional sobre Dinero y Contienda Pol&iacute;tico Electoral: Retos para la Democracia, IFE, M&eacute;xico, 2001.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.&nbsp;Es importante hacer notar que en algunos pa&iacute;ses, como Espa&ntilde;a y Francia, no se permite que los candidatos, partidos o particulares compren espacios en los medios de comunicaci&oacute;n con fines pol&iacute;tico&#45;publicitarios. El Estado les otorga, en igualdad de condiciones, la posibilidad de que den a conocer sus plataformas electorales, ideas, propuestas y candidatos a la ciudadan&iacute;a en los medios de comunicaci&oacute;n estatal o aprovechando los tiempos fiscales que el Estado obtiene al concesionar el espacio electromagn&eacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.&nbsp;V&eacute;ase Fray Betto, <i>Pol&iacute;tica y mercadotecnia,</i> ALAI&#45;AMLATINA, S&atilde;o Paulo, 09/09/2005.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17.&nbsp;Esta frase fue acu&ntilde;ada por Carlos Hank Gonz&aacute;lez, quien fuera l&iacute;der del grupo Atlacomulco, uno de los m&aacute;s poderosos del estado de M&eacute;xico.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">18.&nbsp;La Alianza por M&eacute;xico fue constituida por el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD), el Partido del Trabajo (PT), el Partido de la Sociedad Nacionalista (PSN), el Partido Alianza Social (PAS) y el Partido Convergencia (PC).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19.&nbsp;La Alianza por el Cambio la constituyeron el PAN y el Partido Verde Ecologista de M&eacute;xico (PVEM).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">20.&nbsp;Despu&eacute;s del proceso electoral federal fue p&uacute;blico que la Alianza por el Cambio utiliz&oacute; dinero ilegal en la campa&ntilde;a proveniente de fuentes privadas externas. Este caso se conoci&oacute; como el esc&aacute;ndalo Amigos de Fox. Por ese motivo, el Instituto Federal Electoral (&iexcl;FE) sancion&oacute; con una multa de 399 millones de pesos al PAN y de 98 millones de pesos al PVEM.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">21.&nbsp;Este partido utiliz&oacute; recursos millonarios provenientes del sector p&uacute;blico, fuera del marco legal, lo que le vali&oacute; una sanci&oacute;n de mil millones de pesos por parte de las autoridades electorales. Este esc&aacute;ndalo se conoci&oacute; como el Pemexgate.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. Aqu&iacute; es importante se&ntilde;alar que no se est&aacute; diciendo que gana el que menos gasta en las campa&ntilde;as. No, lo que se afirma es que no hay una relaci&oacute;n, ni positiva ni negativa entre las variables gasto presupuestal y n&uacute;mero de votos. En algunos casos, pueden ganar los candidatos que m&aacute;s dinero invierten en las campa&ntilde;as y en algunos otros casos no. No es algo autom&aacute;tico, lineal o mec&aacute;nico.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. Claudia Herrera, "La precampa&ntilde;a de Creel ha costado 25.7 millones de pesos",<b> </b>en <i>La Jornada,</i> 22 de julio de 2005.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">24. Fuente: <a href="http://www.cnn.com" target="_blank">www.cnn.com</a>, art&iacute;culo "Early Poll gives Kerry the Edge in Final Debate", publicado el 14 de octubre de 2004.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25. Realmente este fue el segundo debate televisado en la historia de M&eacute;xico, ya que, dos d&iacute;as antes, los partidos llamados peque&ntilde;os (PT, PARM, PFCRN, el PVEM, UNO y PPS) organizaron un peque&ntilde;o debate entre sus candidatos a la presidencia de la Rep&uacute;blica, que en realidad fue el primer debate televisado en M&eacute;xico.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">26.&nbsp;Entre los a&ntilde;os 1927 y 1940 se cre&iacute;a que el p&uacute;blico pod&iacute;a ser f&aacute;cilmente influenciado por la propaganda de la radio y los peri&oacute;dicos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">27.&nbsp;De acuerdo con esta concepci&oacute;n, los electores se informan de la pol&iacute;tica a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, principalmente la televisi&oacute;n, por lo que este instrumento desarrolla un papel muy importante en moldear, pol&iacute;ticamente hablando, la mente de la gente.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">28. En sinton&iacute;a con estos planteamientos, Las Heras se&ntilde;ala que las redes sociales y las relaciones primarias (familia y amistades) orientan la determinaci&oacute;n de las preferencias electorales de los ciudadanos e influyen en ella.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">29. Esta encuesta fue realizada por el Centro de Estudios de Opini&oacute;n de la Universidad de Guadalajara (CEO), por v&iacute;a telef&oacute;nica, del 11 al 21 de junio de 2002, a 2,511 mexicanos mayores de 18 a&ntilde;os de edad. La t&eacute;cnica de muestreo fue aleatoria estratificada, asegurando el anonimato de los entrevistados. La confiabilidad estad&iacute;stica fue de 95%, con un grado de error estad&iacute;stico de +&#45; 5%.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">30.&nbsp;El restante 15.9% no contest&oacute; a esta pregunta.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">31.&nbsp;Al respecto, Jos&eacute; Woldenberg se&ntilde;ala que los medios no son todopoderosos ni, por supuesto, resultan insignificantes. En las sociedades modernas masivas, contradictorias, son uno de los principales agentes que modulan el debate del espacio p&uacute;blico. La forma en que jerarquizan, destacan u omiten, subrayan o minusval&uacute;an tiende a influir en la formaci&oacute;n de los humores p&uacute;blicos y de las agendas pol&iacute;ticas <i>(Mural,</i> Jalisco, 26 de noviembre de 2005).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">32. Jacques S&eacute;gu&eacute;la fue el publicista de las campa&ntilde;as de Fran&ccedil;ois Mitterand en Francia.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">33. Al respecto, Fray Betto se&ntilde;ala que "condicionado por los sofisticados recursos publicitarios, que se dirigen m&aacute;s a la emoci&oacute;n que a la raz&oacute;n, el mercado consumidor es m&aacute;s sensible a la forma que al contenido, a las apariencias que a la propuesta, a lo que toca al afecto y no tanto a lo que apela a la inteligencia. Se elige a quien tiene m&aacute;s visibilidad p&uacute;blica. Es la victoria del mercado sobre los valores humanitarios. Es el predominio del <i>marketing</i> sobre los principios. Y, como todos sabemos, el secreto del <i>marketing</i> no es vender productos: es vender ilusiones, con las cuales se envuelven los productos".</font></p>      ]]></body><back>
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