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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cambios en el comportamiento electoral: el caso de San Juan del Río, Querétaro]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estado </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cambios en el comportamiento electoral: el caso de San Juan del R&iacute;o, Quer&eacute;taro<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Luis Alberto Fern&aacute;ndez Garc&iacute;a*</font></b></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro. M&eacute;xico. </i><a href="mailto:luisaf@uag.mx">luisaf@uag.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 02 de agosto de 2005.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 13 de octubre de 2005.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen </b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">San Juan del R&iacute;o es el segundo municipio del estado de Quer&eacute;taro, M&eacute;xico. Fue tambi&eacute;n el primer municipio gobernado por un partido diferente del PRI. Durante cuatro trienios, de 1991 a 2003, el Ayuntamiento fue presidido por panistas. Ese &uacute;ltimo a&ntilde;o, el PRI lo recuper&oacute;. El trabajo analiza, a la luz de diversas teor&iacute;as del comportamiento electoral y de las series estad&iacute;sticas de los resultados, el papel de la migraci&oacute;n, la lealtad partidaria y la selecci&oacute;n racional, particularmente en su manifestaci&oacute;n abstencionista, en esta recuperaci&oacute;n. Se destaca tambi&eacute;n la falta de consolidaci&oacute;n de una opci&oacute;n de izquierda como tercera posibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Abstenci&oacute;n, alternancia, elecciones locales, lealtad partidaria, migraci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">Introducci&oacute;n</font></b></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios de caso permiten profundizar en un conjunto de factores estructurales y coyunturales que sirven de base para entender mejor los procesos pol&iacute;ticos y electorales. El caso de San Juan del R&iacute;o que aqu&iacute; se presenta, tiene algunas caracter&iacute;sticas que conviene reasaltar. En primer lugar, se trata del primer municipio de Quer&eacute;taro que es ganado por un partido diferente del PRI. En segundo lugar, las elecciones de 1991 y las de 1994 fueron ya muy competidas, a pesar de que el PAN s&oacute;lo hab&iacute;a participado formalmente a partir de 1988. No obstante, al parecer el triunfo del PAN en ese momento fue visto por m&aacute;s de un par de ojos como producto de la concertaci&oacute;n entre el presidente Salinas y el &#151;en aquel entonces&#151; diputado Diego Fern&aacute;ndez de Cevallos, panista de origen queretano. Se trata de un </font><font face="verdana" size="2">hecho que no puede ser constatado, pero s&iacute; la disciplina con la que fueron aceptados los hechos. En tercer lugar, en este municipio el PAN logr&oacute; mantener por cuatro trienios consecutivos su predominio, pero en 2003 fue derrotado nuevamente por el PRI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas particularidades nos llevaron a plantear una investigaci&oacute;n que diera cuenta del proceso desde 1991 hasta 2003, de manera que el an&aacute;lisis de los resultados electorales ayudara a revelar el tipo de comportamiento electoral de los sanjuanenses. Los datos, adem&aacute;s de un conjunto de instrumentos de campo, nos permiten llegar a conclusiones sobre los cambios en dicho comportamiento. Entender estas conductas puede ser de utilidad para comprender mejor el proceso de cambio que se est&aacute; desarrollando en el electorado mexicano, y la para algunos tan temida e inesperada vuelta al PRI, parte de dichos cambios. De esta manera, los mecanismos observados podr&iacute;an ser extendidos a otros procesos a partir de la presente experiencia local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Merece mayor atenci&oacute;n la explicaci&oacute;n de las causas de la derrota panista despu&eacute;s de 12 a&ntilde;os de gobierno. &iquest;C&oacute;mo ocurre el cambio en las preferencias de un n&uacute;mero tan elevado de electores? Podr&iacute;amos aceptar &#151;como lo expresaron diversos informantes de las principales fuerzas pol&iacute;ticas en entrevista&#151;<sup><a href="#notas">1</a></sup> que la mayor&iacute;a de los ciudadanos de San Juan se "cans&oacute;" de una serie de administraciones que no satisficieron sus expectativas; pero dicha mayor&iacute;a no se inclin&oacute;, sin embargo, por buscar una nueva o tercera alternativa y, gran parte de ella, ni siquiera por volver a </font><font face="verdana" size="2">la vieja ya conocida; simplemente, dej&oacute; a <i>los otros</i> la decisi&oacute;n.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Naturalmente, nadie aventura nada sobre las formas de medir ese hast&iacute;o o por qu&eacute; hace crisis en determinada elecci&oacute;n y no en otras. La observaci&oacute;n de los resultados num&eacute;ricos de los comicios municipales, as&iacute; como el punto de vista de informantes calificados, nos permiten clarificar el comportamiento del <i>voto duro<sup><a href="#notas">3</a></sup></i> del PRI, c&oacute;mo &eacute;ste es un factor indispensable en el triunfo de ese partido en 2003 y </font><font face="verdana" size="2">porqu&eacute; no le fue suficiente para ganar en comicios anteriores. De igual manera, podremos observar c&oacute;mo no se forma un voto duro del PAN de suficiente volumen, pues la masa de votantes <i>duros</i> de este partido es peque&ntilde;a, a pesar de la copiosa votaci&oacute;n dirigida a &eacute;l en 1997 y 2000; no forma lealtades y su votaci&oacute;n cae de manera vertiginosa, para refugiarse en la abstenci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, observamos que no se consolida a&uacute;n una tercera opci&oacute;n, a pesar del crecimiento sostenido de las preferencias por "otros partidos", en parte porque esas tendencias tienden a ir cambiando de siglas partidarias, tal y como saltan los propios candidatos con cierto carisma personal, de uno a otro partido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante conocer mejor qu&eacute; les significan realmente a los ciudadanos los partidos. &iquest;Qu&eacute; le ocurre al ciudadano medio, el que no tiene beneficios directos, como el empleo o los negocios privilegiados, con una administraci&oacute;n emanada de un partido o de otro? &iquest;Qu&eacute; diferencias <i>cong&eacute;nitas</i> &#151;si se me autoriza la met&aacute;fora&#151; hay en un candidato t&iacute;pico que postula el PAN frente a otro que postula el PRI o alg&uacute;n otro partido? Al parecer, las diferencias en los "estilos" de administraci&oacute;n municipal no provienen de los partidos, sino de otro tipo de circunstancias. Estos cuestionamientos nos ofrecen un punto de partida para un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado del comportamiento de los electores y de sus posturas frente a los candidatos y partidos, y de c&oacute;mo operan sus percepciones en el momento de emitir su voto.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas teor&iacute;as del comportamiento electoral y su aplicaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, en San Juan del R&iacute;o se registr&oacute; una sincron&iacute;a entre el aumento en el volumen de la inmigraci&oacute;n y los cambios en las preferencias electorales durante la </font><font face="verdana" size="2">segunda mitad de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ochenta. Observamos tambi&eacute;n un cambio muy significativo en la orientaci&oacute;n del voto en las elecciones de 2003, que se expres&oacute; como un crecimiento fuerte de la abstenci&oacute;n, particularmente del electorado panista, lo cual trajo como consecuencia el retorno del PRI al poder municipal. Tratamos de analizar estos fen&oacute;menos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a del comportamiento electoral empez&oacute; a desarrollarse en forma relativamente reciente y su aplicaci&oacute;n a los procesos mexicanos es todav&iacute;a poco sistem&aacute;tica. Hay que recordar que las elecciones mexicanas, hasta hace poco tiempo, no eran muy interesantes &#151;toda vez que no era mediante ellas que se defin&iacute;an los escenarios pol&iacute;ticos y sus actores y ni siquiera se contaba con series estad&iacute;sticas completas de los resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Jacqueline Peschard (Baca, 2000: 69), hay tres grandes modelos de an&aacute;lisis del comportamiento electoral que tratan de explicar las variables m&aacute;s determinantes en el comportamiento del elector: a) el enfoque sociol&oacute;gico; b) el enfoque psicol&oacute;gico, y c) el enfoque racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El llamado <i>enfoque sociol&oacute;gico</i> concibe al voto m&aacute;s como una conducta de grupo que como una conducta individual y lo explica como una consecuencia de las caracter&iacute;sticas sociales, demogr&aacute;ficas o econ&oacute;micas que comparten los individuos de una regi&oacute;n, comunidad o grupo social. Esta escuela trabaja con los resultados electorales de las diversas circunscripciones, o bien con los datos que aporten las encuestas que recogen las preferencias del votante, y los relaciona con las caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas y demogr&aacute;ficas de los electores de las propias demarcaciones. En el primer caso, cuando utiliza datos agregados tambi&eacute;n es conocido como <i>an&aacute;lisis ecol&oacute;gico,</i> por su intento de enlazar el comportamiento electoral con el entorno del elector. El modelo pretende rastrear la influencia del <i>medio</i> o el <i>contexto</i> en el voto de los habitantes de una adscripci&oacute;n geogr&aacute;fica. </font><font face="verdana" size="2">En el marco de esta escuela podemos observar, en el caso que nos ocupa, que el efecto del lugar de procedencia de los candidatos, particularmente en el proceso de 1991, tuvo ciertamente influencia en las preferencias electorales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro enfoque dentro de este modelo es el proveniente de la <i>teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n,</i> que ha analizado los cambios sociales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que experimenta una sociedad en el momento en que el grueso de su poblaci&oacute;n pasa de formas de vida tradicionales a formas modernas. La modernizaci&oacute;n se expresa en dos grandes grupos de aspectos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp;<i>los sociodemogr&aacute;ficos,</i> que se identifican con la movilidad social, que es un proceso de cambio global que abarca desde movimientos de residencia, de ocupaci&oacute;n y de nivel educativo, hasta alteraciones en las formas de percibir y de actuar, y</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp;<i>los estructurales</i> de la organizaci&oacute;n social, tales como la multiplicaci&oacute;n, diferenciaci&oacute;n y especializaci&oacute;n de las fuerzas sociales, de sus intereses y de los papeles que desempe&ntilde;an. Para la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n, la poblaci&oacute;n urbana tiende a ser pol&iacute;ticamente m&aacute;s activa, en virtud de que est&aacute; expuesta a mayores y m&aacute;s diversos flujos de informaci&oacute;n. Las bases de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica dejan de estar en una relaci&oacute;n personalista, clientelar &#151;que es, fundamentalmente, una relaci&oacute;n entre desiguales&#151; para ser de clase y de partido, es decir, para evolucionar hacia la estructuraci&oacute;n de una maquinaria pol&iacute;tica institucionalizada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como los votos de los individuos finalmente se suman y resultan en respuestas agregadas, son obvias las virtudes del enfoque; pero tambi&eacute;n sus limitaciones, pues presenta dificultad para explicar los cambios de opci&oacute;n y los efectos de las coyunturas en las preferencias electorales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En buena medida como reacci&oacute;n cr&iacute;tica a la escuela anterior, cuestionada por su determinismo social, y con el prop&oacute;sito de comprender la significaci&oacute;n del voto m&aacute;s all&aacute; de la expresi&oacute;n de un ser social, surgi&oacute; el <i>enfoque psicol&oacute;</i></font><font face="verdana" size="2"><i>gico</i> o de psicolog&iacute;a&#45;social del paradigma de Michigan,<sup><a href="#notas">4</a></sup> que pondr&iacute;a el &eacute;nfasis en la influencia que ejercen sobre el voto factores subjetivos tales como las percepciones, orientaciones y valores de los electores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el comportamiento electoral es resultado de un campo de fuerzas psicol&oacute;gicas, hay que conocer la orientaci&oacute;n y la intensidad de las actitudes de los electores en relaci&oacute;n con los diversos objetos pol&iacute;ticos como son los partidos, los candidatos o los programas pol&iacute;ticos. La identificaci&oacute;n partidaria articula dichas actitudes, en tanto se refiere al involucrarse de una persona con la corriente o partido pol&iacute;tico de su elecci&oacute;n. Dicha identificaci&oacute;n puede o no fincarse en una apropiaci&oacute;n consciente, por parte del simpatizante, de los principios doctrinarios del instituto pol&iacute;tico, pero siempre implicar&aacute; la ratificaci&oacute;n de una adhesi&oacute;n al candidato o la propuesta pol&iacute;tica promovidos por el partido en cuesti&oacute;n. Este concepto es una herramienta para distinguir tendencias electorales de largo plazo respecto a las de corto plazo; permite identificar la <i>lealtad partidaria</i> o <i>voto duro,</i> al indagar los v&iacute;nculos afectivos y psicol&oacute;gicos que el elector crea con su partido y que se mantienen incluso en escenarios de cambios profundos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta luz, pudimos constatar que en San Juan del R&iacute;o el PRI mantiene un n&uacute;mero significativo de electores leales. Incluso en su peor momento electoral, 1997 o 1991, con un padr&oacute;n menor, conserva entre 22,000 y 25,000 votantes fieles. Las elecciones de 2003 las gan&oacute; con una cifra apenas mayor: unos 27,000 votos. Se trata de un crecimiento casi "natural", es decir, lo que le corresponde, por as&iacute; decirlo, del incremento demogr&aacute;fico; la diferencia, como veremos, estuvo en el PAN. Y precisamente, en que este &uacute;ltimo partido tiene un volumen err&aacute;tico de preferencias, de crecimiento </font><font face="verdana" size="2">aparentemente sostenido, pero que despu&eacute;s sufre una ca&iacute;da aparatosa. No forma lealtades, al menos no en la misma magnitud que el PRI; en otras palabras, su elector promedio se comporta de manera diferente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambas escuelas de an&aacute;lisis, la sociol&oacute;gica y la psicol&oacute;gica, han sido criticadas por no explicar los votos independientes y por ser est&aacute;ticas, es decir, por hacer aparecer a los electores como sujetos pasivos en la medida en que, o bien reproducen sus condicionamientos socioecon&oacute;micos, o bien se dejan guiar por sus creencias y posiciones pol&iacute;ticas m&aacute;s arraigadas. Explican mejor la prevalencia que los cambios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque racional o de la <i>selecci&oacute;n racional (rational choice),</i> pretende explicar el comportamiento electoral no a trav&eacute;s de la presencia de factores estables, sino de elementos de corto plazo, frente a los cuales el individuo act&uacute;a y reacciona de acuerdo con un cierto tipo de resorte o motivaci&oacute;n. La decisi&oacute;n sobre el voto es concebida como un procedimiento semejante al que se efect&uacute;a en el mercado al momento de adquirir un producto, donde se trata de maximizar las conveniencias con el menor gasto posible, y donde el elemento de confianza en el proveedor y su mercanc&iacute;a act&uacute;an efectivamente, pero no al grado de cegar al consumidor; es decir, el modelo subraya, en primer lugar, lo espec&iacute;fico de cada elecci&oacute;n y, en segundo, reivindica que la econom&iacute;a es una especie de enfoque de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El elector racional tiene medios escasos y fines competitivos, de ah&iacute; que busque minimizar los costos y maximizar los beneficios del acto de votar y trate de adaptar los medios que tiene a su alcance con los fines que persigue. Este modelo plantea que el elector se enfrenta a dos problemas b&aacute;sicos: el de la incertidumbre, que es la fuerza b&aacute;sica que afecta la actividad libre de las personas; y el de la reducci&oacute;n de los costos en la b&uacute;squeda de la informaci&oacute;n que requiere para enfrentar dicha incertidumbre. Esa informaci&oacute;n barata o </font><font face="verdana" size="2">asequible es la que le brindan los partidos con su ideolog&iacute;a y propaganda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El voto racional puede llevar al elector a no favorecer al partido de su preferencia cuando estima que &eacute;ste no tiene posibilidades efectivas de ganar. Ah&iacute; surge el <i>voto estrat&eacute;gico,</i> que es el que se inclina por una <i>segunda opci&oacute;n,</i> cuando &eacute;sta tenga mayores posibilidades de triunfo que la de la preferencia. De la misma manera, se puede votar a favor de un candidato o partido cuando &eacute;stos sean los que mejor puedan bloquear el ascenso de otro m&aacute;s indeseable. Como puede observarse, el concepto de <i>voto estrat&eacute;gico</i> es lo contrario del de <i>voto duro.</i> El voto tiene un sentido b&aacute;sicamente plebiscitario, en la medida en que la elecci&oacute;n se reduce al acto de ratificar o rectificar el apoyo de los ciudadanos al partido en el gobierno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos autores han desarrollado una &oacute;ptica de "racionalidad con baja informaci&oacute;n" que plantea, en primer lugar, que los electores tienen en general poca informaci&oacute;n sobre el gobierno y la pol&iacute;tica, por lo que para que la decisi&oacute;n sobre el voto sea racional no se requiere de informaci&oacute;n completa sobre la contienda electoral, sino de una combinaci&oacute;n de aprendizaje sobre hechos pasados y recientes, as&iacute; como de eventos pol&iacute;ticos del momento, tales como las propias campa&ntilde;as pol&iacute;ticas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo ofrece, asimismo, una explicaci&oacute;n convincente del fen&oacute;meno abstencionista, al observar que cuando al elector le significa m&aacute;s o menos lo mismo que gane uno u otro partido o candidato, prefiere ahorrarse los costos de informarse e ir a votar y, c&oacute;modamente, deja que otros paguen dichos costos, pues de cualquier manera le alcanzar&aacute;n los posibles beneficios.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que este tipo de perspectiva de an&aacute;lisis electoral centra su atenci&oacute;n en rasgos coyunturales, que son por naturaleza inestables, es una herramienta que ayuda a explicar m&aacute;s los cambios que las constantes en el comportamiento electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien lo se&ntilde;ala Jacqueline Peschard, actualmente hay cierto eclecticismo en la aplicaci&oacute;n de algunos instrumentos de estas escuelas, pero poco di&aacute;logo entre sus posturas epistemol&oacute;gicas y metodol&oacute;gicas. As&iacute;, el momento de formaci&oacute;n de un cierto alineamiento partidario (realineamiento) se corresponder&iacute;a con un enfoque de tipo sociol&oacute;gico que pone el &eacute;nfasis en las bases sociales del voto; mientras que la fase de afianzamiento de dicho alineamiento partidario (alineamiento), lo har&iacute;a con el esquema de la identificaci&oacute;n partidaria; y finalmente, aquella en que un cierto alineamiento se desdibuja (desalineamiento), se corresponder&iacute;a con el enfoque de la selecci&oacute;n racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso que nos ocupa, atendamos al hecho del crecimiento del n&uacute;mero de inmigrantes, que coincide con un aumento espectacular del padr&oacute;n electoral y con la posterior creaci&oacute;n del primer comit&eacute; municipal del Partido Acci&oacute;n Nacional, en 1989. Un a&ntilde;o atr&aacute;s el PAN presentaba, por primera ocasi&oacute;n, candidato a la Presidencia municipal. Ya no habr&iacute;a m&aacute;s elecciones f&aacute;ciles para el PRI; el candidato de Acci&oacute;n Nacional, doctor Antonio Gonz&aacute;lez Ordaz, alcanz&oacute; 38% del total de los votos, cifra que podr&iacute;amos suponer superior si consider&aacute;ramos el control que el gobierno ten&iacute;a de los procesos comiciales y sus resultados; aunque a ciencia cierta, el volumen real de votos se ignora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante este panorama, &iquest;podr&iacute;amos afirmar que la poblaci&oacute;n nacida fuera del estado de Quer&eacute;taro, avecindada en San Juan, tendr&iacute;a cierta homogeneidad en sus preferencias electorales y habr&iacute;a representado una postura que en conjunto fue decisiva para los resultados, particularmente los que observamos de 1991 a 2000? Para ensayar una respuesta, </font><font face="verdana" size="2">podr&iacute;amos recurrir a otra noci&oacute;n prominente en los an&aacute;lisis del comportamiento pol&iacute;tico, la <i>de</i> "cultura pol&iacute;tica". La explicaci&oacute;n, no obstante, no deber&aacute; dejar fuera dos hechos: en esa misma fecha, el carism&aacute;tico candidato panista a la presidencia de la Rep&uacute;blica, Manuel J. Clouthier, captaba solamente 31% de los votos, una cantidad menor en algo m&aacute;s de 1,000 votos a los obtenidos por el candidato a la alcald&iacute;a y no podr&iacute;amos explicarnos por qu&eacute; los inmigrantes hubieran mostrado mayor preferencia por el "muy local" candidato a la presidencia municipal, que por la figura nacional del neopanismo por excelencia. Por otro lado, tanto el candidato del PRI, Jaime Nieto Ram&iacute;rez (quien finalmente gobern&oacute; el municipio de 1988 a 1991 y quien habr&iacute;a de entregar la estafeta a un partido diferente del suyo), como el del PAN, Gonz&aacute;lez Ordaz, eran sanjuanenses, no s&oacute;lo nativos, sino con arraigo local.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de "cultura pol&iacute;tica", seg&uacute;n Bobes (en Baca, 2000) y (D&iacute;az, 2002: 5 ss.) presupone que en los grupos sociales existen actitudes, normas, valores, conocimientos y creencias generalizadas que dan sustento y sentido a los comportamientos pol&iacute;ticos. Estos factores subjetivos, aunque real y naturalmente act&uacute;an sobre la conducta individual, presentan ciertas dificultades para su captaci&oacute;n emp&iacute;rica. Adem&aacute;s, los primeros trabajos sobre el tema conciben y buscan "la cultura de una naci&oacute;n", presuponiendo una homogeneidad nacional que no se prueba y que es dif&iacute;cil de presuponer. Ciertamente, los marcos institucionales, que son comunes para grandes grupos, generan y modelan conductas sociales, pero ante las mismas experiencias, que enfrentan a los ciudadanos a los mismos marcos, encontramos conductas diversas. Y ello porque en el proceso hist&oacute;rico intervienen grupos y actores diferentes que procesan de manera tambi&eacute;n diversa y hasta individualmente peculiar, las normas e instituciones. Podr&iacute;amos decir, entonces, que diversos ciudadanos viven las experiencias pol&iacute;ticas con </font><font face="verdana" size="2">una cultura previa, pero, &iquest;de d&oacute;nde sale, pues, esa "cultura original" que ser&iacute;a afectada por las instituciones? El problema subsiste.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se suele hablar entonces de "subculturas pol&iacute;ticas" asociadas a grupos sociales concretos: cultura de la &eacute;lite o cultura de las masas; cultura de clase o cultura regional; o cultura de determinado grupo &eacute;tnico o religioso. Pero que la existencia de rasgos culturales comunes suponga o resulte en comportamientos electorales comunes, seguir&iacute;a sin probarse. Pudiera, quiz&aacute;, hablarse de valores morales en torno a la pol&iacute;tica, que luchan por dominar al mayor n&uacute;mero de individuos sociales y que, en la medida de su &eacute;xito, condicionan tambi&eacute;n el comportamiento electoral. Pero ahora el punto ser&iacute;a c&oacute;mo y por qu&eacute; esos valores se manifiestan en opciones electorales determinadas, que es el objeto de nuestro an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al caso de la poblaci&oacute;n inmigrante, supongamos por un momento que toda ella portara <i>una misma cultura pol&iacute;tica.</i> Tendr&iacute;amos que apelar al comportamiento mayoritario en las entidades de las que los inmigrantes provienen, en elecciones anteriores a su movimiento migratorio. Aun as&iacute;, no tendr&iacute;amos control del comportamiento espec&iacute;fico de los que emigraron, quienes, precisamente por ello, podr&iacute;amos m&aacute;s bien suponer portadores de una conducta <i>no representativa</i> del conjunto que abandonaron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los "fuere&ntilde;os" que llegaron a asentarse en el municipio de San Juan, s&oacute;lo sabemos que provienen del Estado de M&eacute;xico y del Distrito Federal, en primero y segundo lugar. En la primera entidad no se dio la alternancia sino hasta despu&eacute;s que en San Juan. Por lo que toca al DF, precisamente en 1988 se registr&oacute; el triunfo del Frente Democr&aacute;tico Nacional en las elecciones presidencial y de legisladores federales.<sup><a href="#notas">6</a></sup> La opci&oacute;n no es ciertamente por el </font><font face="verdana" size="2">PAN, pero una y otra podr&iacute;an considerarse simplemente <i>opositora,</i> en el sentido en que lo explica, para otros casos, Alejandro Moreno.<sup><a href="#notas">7</a></sup> De esta manera, podr&iacute;a admitirse que los inmigrantes provenientes de la conurbaci&oacute;n ciudad de M&eacute;xico tendr&iacute;an una mayor proclividad a oponerse al partido en el gobierno. Aun aceptando todo lo anterior, nos quedar&iacute;a por explicar por qu&eacute;, tanto en esta elecci&oacute;n como, m&aacute;s a&uacute;n, en la de 1991, el factor del origen de los candidatos fue un tema crucial de campa&ntilde;a y una de las explicaciones que se dieron en los medios escritos acerca de las dificultades que enfrent&oacute; el candidato del PRI fue, precisamente, su origen "chilango".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pudi&eacute;ramos pensar, ciertamente, que hay grandes valores que predominan en la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en una sociedad determinada y que se enfrentan constantemente a valores opuestos que dominan en sectores minoritarios. As&iacute;, podr&iacute;amos identificar cu&aacute;l es el nivel de tolerancia de la poblaci&oacute;n frente a elecciones tramposas o frente al control de la prensa por parte del gobierno, por ejemplo. Y aunque estas posturas se puedan medir, ellas no necesariamente se reflejan en una opci&oacute;n electoral, sino que es posible que se repartan en varias. Por tanto, aunque la noci&oacute;n nos ayude a explicarnos posturas pol&iacute;ticas morales dominantes &#151;en el sentido que le da al t&eacute;rmino Fernando Escalante&#151;,<sup><a href="#notas">8</a></sup></font><font face="verdana" size="2">no necesariamente nos sirve para explicarnos resultados comiciales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se puede recurrir al postulado de Max Weber acerca de que determinada propuesta &eacute;tica (en su estudio, ligada a una religi&oacute;n determinada) favorece una conducta m&aacute;s adecuada a un tipo de desarrollo socioecon&oacute;mico que otras. Pero <i>El esp&iacute;ritu del capitalismo y la &eacute;tica protestante</i> se refiere a un modelo de comportamiento econ&oacute;mico que, al menos en nuestros d&iacute;as, ciertamente admitir&iacute;a una amplia pluralidad pol&iacute;tica y partidista y ser&iacute;a infundado enlazarla con alguna particular. La idea de que determinado "paquete cultural" condiciona conductas de todo tipo, incluidas conductas pol&iacute;ticas que pueden ser m&aacute;s o menos favorables a determinados sistemas pol&iacute;ticos, se relaciona con la vieja noci&oacute;n griega que vincula &eacute;tica y pol&iacute;tica y educaci&oacute;n y pol&iacute;tica o conducta c&iacute;vica. Pero el salto que no se puede dar sin caer, es hacia la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica de opciones partidistas espec&iacute;ficas, que es b&aacute;sicamente lo que interesa en este estudio de comportamientos electorales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la cultura pol&iacute;tica la entendemos a la manera de Almond y Verba (1963), como "una distribuci&oacute;n particular entre los miembros" de una comunidad (en su caso, de una naci&oacute;n), "de la actitudes y patrones de orientaci&oacute;n hacia los objetos pol&iacute;ticos" (Bobes, 2000: 126), lo que podr&iacute;amos buscar en un contexto espec&iacute;fico, como el de la alternancia en San Juan del R&iacute;o, es cierta proclividad hacia, precisamente, la alternancia o su condici&oacute;n previa, el voto hacia opciones opositoras, sobre todo en el contexto de una larga o perenne ausencia de oposici&oacute;n; nada m&aacute;s. Otras lecturas, como opciones partidistas determinadas, en un contexto diferente al monopartidismo real, como expresi&oacute;n de determinada cultura, resultan abusivas; m&aacute;xime si hay posiciones valo</font><font face="verdana" size="2">rativas hacia esas diversas culturas. De cualquier manera, no tenemos muchos datos del comportamiento electoral ni de los viejos sanjuanenses ni de los reci&eacute;n asentados, en elecciones anteriores, como ya queda dicho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tipos ideales b&aacute;sicos de cultura pol&iacute;tica encontrados por los autores citados, <i>parroquial, de subordinaci&oacute;n y de participaci&oacute;n,</i> como correspondientes a otros tantos tipos de sociedades o de reg&iacute;menes, tienen sentido cuando se analizan sistemas predemocr&aacute;ticos que caminan hacia su democratizaci&oacute;n. Una vez que se alcanza determinado grado de desarrollo de la democracia, con elecciones cre&iacute;bles y con opciones plurales, es ileg&iacute;timo equiparar las diversas opciones partidistas con los dichos tipos de cultura. Es de observar que en el mundo contempor&aacute;neo, cuando ha habido sociedades que en un momento determinado pueden votar por m&aacute;s de un partido, no se ha revertido nunca este grado de democracia, independientemente de las caracter&iacute;sticas de los partidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios de este tipo tendr&iacute;an una indebida consideraci&oacute;n axiol&oacute;gica de dichos tipos ideales; no por juzgar una conducta m&aacute;s adecuada que otra para favorecer el r&eacute;gimen democr&aacute;tico, lo que ciertamente pudiera resultar v&aacute;lido, sino por suponer que las diversas opciones partidistas representan estos valores diversos con exacta fidelidad. Pueden ser &uacute;tiles, indiscutiblemente, las encuestas sobre actitudes y valores pol&iacute;ticos, las investigaciones acerca de las agencias socializadoras o la identificaci&oacute;n de grupos y movimientos que expresan cambios de valores en su acci&oacute;n; lo que no muestra bases emp&iacute;ricas es la "partidizaci&oacute;n" de estas opciones. El estudio de "subculturas pol&iacute;ticas" asociadas a grupos (feministas, asociaciones civiles, grupos locales o regionales, etc.), podr&iacute;a mostrar una mayor homogeneidad pol&iacute;tica entre sus miembros. Pero a&uacute;n all&iacute;, la pluralidad pol&iacute;tica ser&iacute;a precisamente expresi&oacute;n de los avances democr&aacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que puede buscar la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica es c&oacute;mo las ofertas partidistas manejan los t&oacute;picos pol&iacute;ticos para seducir a determinados grupos que pudieran tener un inter&eacute;s espec&iacute;fico en un determinado manejo del t&oacute;pico, por ser parte de "su cultura". Aqu&iacute; podr&iacute;amos emparentar con la <i>teor&iacute;a del votante medio.</i> Ser&iacute;a m&aacute;s &uacute;til, sin embargo, abandonar esquemas clasificatorios generales que pretenden el an&aacute;lisis de creencias, normas y valores de grupos particulares, para tratar de comprender porqu&eacute; unos grupos se comportan de manera diferente a otros de aparente constituci&oacute;n semejante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que toca a la cuesti&oacute;n del abstencionismo, de la simple observaci&oacute;n de los resultados en las elecciones locales de San Juan del R&iacute;o, podemos colegir que un n&uacute;mero muy importante de ciudadanos que en a&ntilde;os anteriores, sobre todo en el 2000, hab&iacute;an votado por el PAN, dej&oacute; de hacerlo. Es muy probable que se hayan abstenido, pues, salvo &eacute;sta, ninguna otra opci&oacute;n creci&oacute; significativamente. Por tanto, parece que fueron estos electores, los que no acudieron a votar, quienes definieron el resultado. &iquest;Qu&eacute; los llev&oacute; a esa posici&oacute;n? Vali&eacute;ndonos de la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n racional diremos que, o apreciaron que el resultado final les ser&iacute;a equivalente, es decir, no percibieron una posible diferencia que les motivara lo suficiente para molestarse en acudir a la casilla, o quisieron castigar a su anterior opci&oacute;n, sin favorecer a otra &#151;lo que, por supuesto, finalmente, no consiguieron, pues su conducta posibilit&oacute; el triunfo del PRI&#151;. Votaron como si se enfrentaran a un plebiscito: <i>s&iacute; o no</i> a las administraciones panistas. Evidentemente, las otras opciones que les present&oacute; el proceso electoral no fueron alternativas operantes: no hubo sino un peque&ntilde;o crecimiento del voto para el PRI y las otras posibilidades ni sumadas fueron importantes; les resultaron indiferentes; les dio igual o lo suficientemente igual como para quedarse en casa el domingo.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones en San Juan del R&iacute;o, de 1991 a 2000</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones en este periodo tuvieron caracter&iacute;sticas comunes. En primer lugar, hubo una disminuci&oacute;n muy relevante de la abstenci&oacute;n. Los niveles de participaci&oacute;n fueron muy elevados, lo que habr&iacute;a de contrastar con la abrupta ca&iacute;da para 2003. El crecimiento de la fuerza electoral del Partido Acci&oacute;n Nacional es asombroso, pues lo obtenido por este partido pasa de algo m&aacute;s de 9,000 votos, en 1988, a casi 37,000 en 2000, cuando alcanza su m&aacute;ximo.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Este crecimiento tuvo un claro perfil urbano, mientras que el PRI mantuvo su predominio en la zona rural. Hasta la d&eacute;cada de los setenta, la vida pol&iacute;tica del municipio hab&iacute;a tenido escasos movimientos, con una marcada preferencia por el PRI, una derecha cr&iacute;tica, pero poco asertiva y menos numerosa, y una izquierda con limitado apoyo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1985 se aplicaron por primera vez reformas electorales (La <i>Sombra de Arteaga,</i> 1983) que eliminan el requisito de una poblaci&oacute;n superior a doscientos mil habitantes para la obtenci&oacute;n de regidur&iacute;as de representaci&oacute;n proporcional, aunque se incrementa el umbral a 12%; con esto se abre paso una incipiente pluralidad en las urnas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que no hubo en este a&ntilde;o, fuera del pri, registros de f&oacute;rmulas electorales para el Ayuntamiento, algunas casillas computaron votos para "otros candidatos", cuyo alcance (sin embargo) no fue posible evaluar debido a la anulaci&oacute;n de 17 casillas de un total de 43 b&aacute;sicas y 9 anexas, (lo) que tergivers&oacute; los resultados y rest&oacute; validez a los datos restantes (Nieto, 2000: 185).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1988 entr&oacute; en vigor un nuevo C&oacute;digo Electoral para el Estado de Quer&eacute;taro, el cual increment&oacute; el n&uacute;mero de regidores de representaci&oacute;n proporcional, sent&oacute; las bases para </font><font face="verdana" size="2">el acceso de los partidos al financiamiento p&uacute;blico y dej&oacute; la responsabilidad del registro de los partidos a la Comisi&oacute;n Electoral del Estado y no directamente a la Secretar&iacute;a de Gobierno.<sup><a href="#notas">10</a></sup> El nuevo C&oacute;digo cre&oacute; adem&aacute;s el Tribunal de lo Contencioso Electoral, cuyos integrantes habr&iacute;an de ser nombrados por la Legislatura a propuesta de los partidos.<sup><a href="#notas">11</a></sup> &Eacute;stos obtendr&iacute;an tambi&eacute;n participaci&oacute;n en la designaci&oacute;n de las mesas directivas de casillas (Cuenca, 2003).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este proceso aument&oacute; la participaci&oacute;n de los partidos y de los votantes. Es probable que esta participaci&oacute;n se haya visto auspiciada por el nuevo marco legal, pero tambi&eacute;n con los procesos migratorios del municipio. Durante las d&eacute;cadas de los setenta y de los ochenta, la migraci&oacute;n hacia el municipio fue muy elevada. La poblaci&oacute;n inmigrante se fue asentando principalmente en el noreste de la v&iacute;a del ferrocarril M&eacute;xico&#45;Nuevo Laredo, en la zona conocida como <i>Nuevo San Juan</i> y las entidades de su procedencia fueron principalmente el Estado de M&eacute;xico y el Distrito Federal. En ambas entidades se registraba ya una mayor competencia pol&iacute;tica que en San Juan del R&iacute;o. Conviene recordar, por ejemplo, que en 1988 el candidato del PRI a la Presidencia de la Rep&uacute;blica, Carlos Salinas, perdi&oacute; las elecciones en el Distrito Federal, incluso despu&eacute;s de la c&eacute;lebre "ca&iacute;da del sistema"; perdieron tambi&eacute;n los candidatos al Senado, si bien en ambos casos el beneficiario fue el Frente Democr&aacute;tico Nacional, antecedente del PRD. Por lo que hace al Estado de M&eacute;xico, en la elecci&oacute;n municipal de 1990, aunque el PRI mantuvo un claro predominio, el PAN obtuvo 16% de los votos, el PRD alcanz&oacute; 15% y el Partido del Frente Cardenista 6%.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En San Juan del R&iacute;o, en las elecciones municipales de 1988, el PRI obtuvo 49.6% de los votos emitidos, el PAN 37.8%, otros partidos (PPS y PMS) 10.8%,<sup><a href="#notas">13</a></sup> con un porcentaje de votaci&oacute;n nula de 1.8% y un relevante 50.3% de abstencionismo (Comisi&oacute;n Electoral del Estado de Quer&eacute;taro, 19871988). Esta votaci&oacute;n rompe el esquema tradicional de los a&ntilde;os setenta (siglo XX), dando pie a un sistema bipartidista que acumula 87.4% de la votaci&oacute;n total, de conformidad con las observaciones de Duverger<sup><a href="#notas">14</a></sup> para los sistemas de partidos con una sola ronda electoral, si bien no remonta la inercia abstencionista. Las elecciones de ese a&ntilde;o<sup><a href="#notas">15</a></sup> se vieron influenciadas por un proceso de deslegitimaci&oacute;n del gobierno, sobre todo en los habitantes del centro de la cabecera municipal, la parte m&aacute;s antigua de la ciudad, cuyos moradores pertenecen a las familias con mayor arraigo. &Eacute;sta es la zona que se conoce como <i>Viejo San Juan.<sup><a href="#notas">16</a></sup></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n inmigrante pas&oacute; de menos de 3,500 habitantes en el censo de 1970, a m&aacute;s de 10,000, en el de 1980, y a casi 25,000 en el de 1990. Esto representa tasas anuales de crecimiento alt&iacute;simas. El padr&oacute;n electoral, por su parte, crece a tasas igualmente elevadas, y entre 1988 y 1991 a&uacute;n m&aacute;s altas, lo que nos permite pensar que este crecimiento responde en gran medida al flujo migratorio. Sorprende que en su primera participaci&oacute;n electoral municipal el candidato </font><font face="verdana" size="2">de Acci&oacute;n Nacional haya obtenido m&aacute;s de la tercera parte de los votos, y ello sin descontar los defectos de los &oacute;rganos electorales, dominados por el gobierno.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El primer triunfo panista</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La liza de 1991, como despu&eacute;s la de 1994, mostr&oacute; altos niveles de participaci&oacute;n. El abstencionismo descendi&oacute; de 48% en 1988 a s&oacute;lo 21%, y dio como resultado el primer triunfo en Quer&eacute;taro del entonces partido de oposici&oacute;n m&aacute;s importante, el Partido Acci&oacute;n Nacional. Esta victoria no provino directamente de las urnas, al menos no de los primeros resultados oficiales dados a conocer: se anularon 20 casillas por inconformidad del PAN ante el Tribunal de lo Contencioso Electoral del Estado. Del total de los 6,072 votos anulados, 1,297 fueron del PAN, 4,629 del PRI, y 146 de otros partidos.<sup><a href="#notas">17</a></sup> No es posible confiar en la exactitud de los datos, ni antes ni despu&eacute;s de los fallos del Tribunal; de cualquier forma, es palpable el estancamiento, no absoluto, pero s&iacute; en la proporci&oacute;n de votos que corresponden al PRI, lo cual deriva del ascenso decidido en los correspondientes al PAN. Llama asimismo la atenci&oacute;n la conformidad de los ciudadanos y del propio PRI con la alteraci&oacute;n de los resultados, como en el pasado se daba, al menos hasta cierto punto, por parte del PAN, sus militantes y dirigentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El candidato triunfador, Salvador Olvera, se hab&iacute;a presentado en campa&ntilde;a como un panista motivado por <i>Maqu&iacute;o </i></font><font face="verdana" size="2">(Manuel J. Clouthier), y contaba con buena reputaci&oacute;n y con recursos suficientes para autofinanciar su campa&ntilde;a. Por el PRI, el candidato fue Manuel Meza Vargas, quien fue visto por los priistas locales como un candidato impuesto desde el centro y como "fuere&ntilde;o". Hubo incluso casos de indisciplina dentro del partido y de rechazo fuera de &eacute;ste, debido a la poca identificaci&oacute;n del candidato con la poblaci&oacute;n nativa. Confirma la observaci&oacute;n el hecho de que un porcentaje muy importante de electores vot&oacute; por el candidato del PRI a gobernador y no lo hizo por la f&oacute;rmula del Ayuntamiento: Enrique Burgos, candidato triunfante, obtuvo 52% de los votos en San Juan de R&iacute;o, mientras que Manuel Meza s&oacute;lo alcanz&oacute; 36%.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gesti&oacute;n municipal saliente, la del priista Jaime Nieto, hab&iacute;a recibido, por su parte, severas cr&iacute;ticas por las obras de cooperaci&oacute;n, es decir, por pedir contribuciones adicionales a los beneficiarios directos de algunas obras p&uacute;blicas; se registraron tambi&eacute;n algunas voces de descontento por la colocaci&oacute;n de sem&aacute;foros y la restricci&oacute;n de estacionamiento de autom&oacute;viles en las calles del centro hist&oacute;rico, as&iacute; como por cambios habidos en el abastecimiento del agua potable. Este tipo de suposiciones que se ventilaban en su momento a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, se han esgrimido como razones de la derrota del PRI. La condici&oacute;n de "fuere&ntilde;o" del candidato priista no tendr&iacute;a que afectar, al menos a la poblaci&oacute;n no nativa que, seg&uacute;n se ha anotado, tiene un peso considerable y seguramente tampoco a los habitantes del campo. Adem&aacute;s, sucesivos candidatos priistas con arraigo local igualmente conocieron la derrota.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, lo m&aacute;s notable en estos comicios es el incremento del padr&oacute;n, pero sobre todo la ca&iacute;da del abstencionismo, lo que permiti&oacute; aumentos en la votaci&oacute;n para los dos </font><font face="verdana" size="2">partidos grandes y, <i>con manipulaci&oacute;n de los resultados o sin ella, una situaci&oacute;n cercana al empate,</i> lo que ya de suyo era novedoso. Acudir primero al registro y luego a votar, son expresiones de un novedoso deseo de participaci&oacute;n, sin duda; ello contrasta con la actitud pasiva o "disciplinada" de un priismo que, a pesar de percibir que sus votos fueron desestimados por una negociaci&oacute;n en la que no participaron ni les benefici&oacute;, no acudieron al reclamo, mucho menos a la movilizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La anulaci&oacute;n del PRI por parte del PRI</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la elecci&oacute;n de 1994 se repiti&oacute; el triunfo panista con la victoria de Francisco Layseca Co&eacute;llar. Layseca fue claramente apoyado<sup><a href="#notas">19</a></sup> por Enrique Burgos Garc&iacute;a, gobernador a la saz&oacute;n, de procedencia priista. Al resultar postulado Layseca, se dio una fuerte fricci&oacute;n entre el presidente municipal saliente y el candidato, la cual caus&oacute; tensiones que parec&iacute;an debilitar al partido recientemente llegado al poder. Layseca hab&iacute;a competido contra V&iacute;ctor Rojas Zetina, del PRI. Los resultados oficiales hab&iacute;an dado originalmente la victoria a este &uacute;ltimo partido, incluso con una mayor diferencia que tres a&ntilde;os antes, pero el PAN interpuso un recurso de inconformidad "por fraude electoral". El Tribunal de lo Contencioso Electoral, en votaci&oacute;n dividida, anul&oacute; completa la votaci&oacute;n para el PRI, con el endeble argumento de que una de las candidatas suplentes a una regidur&iacute;a no ten&iacute;a la mayor&iacute;a de edad cumplida el d&iacute;a de la elecci&oacute;n. De nuevo se dio la sospecha de una concertacesi&oacute;n<sup><a href="#notas">20</a></sup> &#151;como se le hab&iacute;a dado en llamar a la manipulaci&oacute;n de los resultados por parte </font><font face="verdana" size="2">de la Presidencia de la Rep&uacute;blica y la de dirigencia de facto del PAN&#151; y, una vez m&aacute;s, se cuestion&oacute; en algunos c&iacute;rculos &#151;sin mucha resonancia&#151; la legitimidad del triunfo panista. Estos resultados favorecieron asimismo al PRD pues, con la desaparici&oacute;n de los votos del PRI, aquel partido alcanz&oacute; cinco regidur&iacute;as (en lugar de dos) y dej&oacute; a &eacute;ste fuera no s&oacute;lo de la Presidencia municipal, sino tambi&eacute;n del Cabildo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra vez, despu&eacute;s de estos comicios, encontramos a un electorado finalmente "conforme" con los acuerdos pol&iacute;ticos alcanzados sin su participaci&oacute;n y a sus espaldas, a pesar de lo que pudieron haber influido unos migrantes supuestamente m&aacute;s "politizados" que los sanjuanenses nativos. Ciertamente, hubo manifestaciones de inconformidad priista y hasta una breve toma de la caseta de peaje de la autopista M&eacute;xico&#45;Quer&eacute;taro. Pero finalmente volvi&oacute; a imponerse la disciplina, sin mayores contratiempos para el gobierno. La <i>cultura pol&iacute;tica</i> de estos electores no muestra mayor modificaci&oacute;n, probablemente porque el mecanismo electoral no permit&iacute;a mayores oportunidades de reclamaci&oacute;n. Es cierto que el grupo beneficiado era el que se mostraba como oposici&oacute;n al gobierno, pero la aceptaci&oacute;n de un triunfo que aparentemente no proven&iacute;a de la voluntad popular, nos ofrece un indicio de su cultura. Ello no quiere decir que no existiera una preferencia importante y en crecimiento hacia el PAN, lo que, junto con una decepci&oacute;n del simpatizante priista por la reiterada negociaci&oacute;n de su voluntad, se ver&iacute;a reflejado en los siguientes comicios.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La legitimaci&oacute;n del PAN: 1997&#45;2000</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1997 el triunfo panista se repiti&oacute;, pero ahora los m&aacute;rgenes de ventaja fueron claros y las votaciones legitimaron de manera contundente su triunfo. Estas elecciones </font><font face="verdana" size="2">presentaron un repunte del abstencionismo,<sup><a href="#notas">21</a></sup> que mostr&oacute; un ascenso de 22.84% en 1994 a 28.53% en 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso electoral del a&ntilde;o 2000 continu&oacute; el crecimiento del padr&oacute;n, aunque con tasas inferiores a las de los a&ntilde;os previos, y persisti&oacute; el esquema bipartidista. No obstante, se observ&oacute; una mayor participaci&oacute;n de nuevos partidos. Las diferencias entre el voto urbano y el rural, por su parte, siguieron mostrando la preferencia de este &uacute;ltimo por el PRI y la marcada tendencia panista en las zonas urbanas de todos los niveles socioecon&oacute;micos, fen&oacute;meno que se presenta en todo el pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">22</a></sup> Sin embargo, en esta elecci&oacute;n municipal el PRI perdi&oacute; casi 8,000 votos en el &aacute;rea rural, al pasar de algo m&aacute;s de 18,000 a s&oacute;lo 10,700, una ca&iacute;da de 40%. La legendaria reserva de "voto verde" se convirti&oacute; en un mero lugar com&uacute;n sin referencia emp&iacute;rica. 1997 fue el a&ntilde;o del triunfo de Ignacio Loyola, primer gobernador panista de Quer&eacute;taro. Cabr&iacute;a suponer que la elecci&oacute;n de gobernador &#151;que normalmente afecta a las concurrentes&#151; provoc&oacute; esta ca&iacute;da del PRI; sin embargo, el propio PAN vio descender su captaci&oacute;n. Los votos rurales, sin lugar a dudas, se repartieron entre el abstencionismo, primero, y las nuevas opciones &#151;en particular el PRD&#151; en segundo lugar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los procesos electorales de 1997 y 2000, el comportamiento electoral se vio modificado hacia una mayor participaci&oacute;n y se contaba con &oacute;rganos electorales que ya no depend&iacute;an del gobierno y que, por tanto, eran m&aacute;s confiables. El PAN vio crecer sus simpat&iacute;as, particularmente en el Nuevo San Juan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en 2003 este voto revela su volatilidad y claramente prefiere la abstenci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2003: la ca&iacute;da del PAN</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones municipales de 2003 reafirman la idea de un sistema bipartidista. Esta afirmaci&oacute;n, sin embargo, requiere ser matizada, pues el crecimiento del abstencionismo y de algunos de los partidos nuevos no resultan irrelevantes y es aparentemente este crecimiento, m&aacute;s que la conducta de los votantes hacia el PRI, lo que determina el retorno al poder de este partido.<sup><a href="#notas">23</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El triunfo del PRI en 2003, despu&eacute;s de 12 a&ntilde;os de administraciones municipales emanadas del PAN, era previsto por algunos observadores, pero el mismo se hac&iacute;a depender de la calidad del candidato priista y de la forma de su designaci&oacute;n. En realidad, los resultados permiten conjeturar que el PRI hubiera ganado casi de cualquier manera, porque m&aacute;s bien el que perdi&oacute; fue el PAN. De hecho, el PRI gan&oacute; los cuatro procesos efectuados el 6 de julio &#151;para gobernador, Ayuntamiento, diputaci&oacute;n local y federal&#151; y la candidata priista no era la mejor opci&oacute;n del PRI, al menos en la opini&oacute;n de algunos analistas. Los n&uacute;meros indican que lo m&aacute;s relevante es la abrupta ca&iacute;da de los votos del PAN. Conviene tener presente que los sanjuanenses ten&iacute;an ante s&iacute;, al momento de votar, la experiencia de cuatro gobiernos municipales consecutivos de origen panista, pero tambi&eacute;n los seis a&ntilde;os de gobierno estatal y la mitad del federal, emanados todos del mismo partido. En entrevistas con actores </font><font face="verdana" size="2">pol&iacute;ticos, tanto del PRI como del PAN y del PRD,<sup><a href="#notas">24</a></sup> se se&ntilde;ala que en las dos &uacute;ltimas administraciones municipales fue "notable"<sup><a href="#notas">25</a></sup> la falta de obra p&uacute;blica del gobierno del panista Ignacio Loyola en San Juan, as&iacute; como la desilusi&oacute;n general que caus&oacute; el gobierno del presidente Vicente Fox.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho claro es que el PAN disminuy&oacute; su votaci&oacute;n en todos los comicios concurrentes de julio de 2003. Por lo que toca a la elecci&oacute;n de Ayuntamiento, el partido gobernante perdi&oacute; 13,789 votos de un total de 62,192 y de una votaci&oacute;n para dicho partido de 36,582 en 2000, sin contar los votos que le podr&iacute;an haber correspondido por el crecimiento del padr&oacute;n. Aparentemente, esos votos que <i>pudieron</i> haber sido panistas, no se dirigieron m&aacute;s que de manera marginal hacia el PRI &#151;pues aunque &eacute;ste mostr&oacute; un peque&ntilde;o aumento, habr&iacute;a a&uacute;n que descontar la aportaci&oacute;n del Partido Verde, que corri&oacute; en alianza con el tricolor bajo el registro de la Alianza Para Todos (APT)&#151;, y m&aacute;s bien se derivan a la abstenci&oacute;n<sup><a href="#notas">26</a></sup> y, en menor medida, hacia Fuerza Ciudadana, partido que a pesar de ser nuevo, alcanza una preferencia similar al de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica. El PRI gan&oacute; la presidencia municipal con 27,279 votos, o sea aproximadamente 2,000 m&aacute;s que en la elecci&oacute;n anterior y sin necesidad de alcanzar su m&aacute;ximo hist&oacute;rico que hab&iacute;a ocurrido nueve largos a&ntilde;os antes, con un padr&oacute;n, naturalmente, m&aacute;s reducido. El m&iacute;nimo de votaci&oacute;n en el periodo 1994&#45;2003 ocurri&oacute; en 1997 (24,764 votos) y el promedio para dicho periodo asciende a 27,000, aproximadamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Acci&oacute;n Nacional capt&oacute; solamente 23,063 votos, una p&eacute;rdida de cerca de 14,000, lo que equivale a m&aacute;s de 37% de su votaci&oacute;n anterior. Esta fue la votaci&oacute;n m&aacute;s baja para el PAN en el periodo 1994&#45;2003 y est&aacute; por abajo de su promedio para este lapso. Conviene observar que si el PRI hubiese mantenido su votaci&oacute;n m&iacute;nima de la serie, aun as&iacute; habr&iacute;a ganado. Si nos fij&aacute;ramos, en cambio, en los diversos comicios que se celebraron el 6 de julio de 2003, ver&iacute;amos que en su votaci&oacute;n m&aacute;s baja, la que obtuvo su candidato a diputado federal &#151;quien por cierto fue derrotado, ya que el distrito incluye electores de otros municipios&#151;, el PRI habr&iacute;a tenido lo suficiente para derrotar al blanquiazul (PAN). Tampoco le habr&iacute;a sido indispensable al PRI la aportaci&oacute;n del Partido Verde Ecologista de M&eacute;xico, pues en la elecci&oacute;n anterior s&oacute;lo hab&iacute;a captado 858 votos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el abstencionismo fue el principal opositor, no s&oacute;lo del sistema de partidos en su conjunto,<sup><a href="#notas">27</a></sup> sino de Acci&oacute;n Nacional en particular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La p&eacute;rdida de votos m&aacute;s importante del PAN ocurri&oacute; en la zona urbana, que anteriormente le hab&iacute;a proporcionado los suficientes para ganar. En 2003, tanto en el <i>Nuevo</i> como en el <i>Viejo San Juan,</i> la votaci&oacute;n del PRI y del PAN estuvo muy cercana al empate, mientras que anteriormente el PAN hab&iacute;a superado con mucha holgura al tricolor. Es tambi&eacute;n en la zona urbana donde el abstencionismo se increment&oacute; en mayor medida. Conviene tener en cuenta que si bien el PAN no hab&iacute;a tenido una votaci&oacute;n determinante en la zona rural, tambi&eacute;n en ella vio mermar sus resultados en 2003 y, que tanto en una como en otra zona, fue el &uacute;nico partido que tuvo p&eacute;rdidas absolutas en su n&uacute;mero de votos. El PRI, en cambio, como ya se ha dicho, sufri&oacute; su peor ca&iacute;da en la elecci&oacute;n de 1997, cuando tambi&eacute;n perdi&oacute; el gobierno del </font><font face="verdana" size="2">estado, para despu&eacute;s entrar en una lenta recuperaci&oacute;n, en una suerte de crecimiento "natural del voto leal".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los partidos peque&ntilde;os, incluyendo en ellos al PRD, alcanzaron juntos, en 2003, el 16.8% de las preferencias. El grueso de este porcentaje proviene, como ya se ha dicho, del PRD y de Fuerza Ciudadana. Es muy probable que los votos de Fuerza Ciudadana hayan sido atra&iacute;dos por el candidato Juan Camacho &#151;mejor conocido como <i>Juan Rock&#151;,</i> quien finalmente abandon&oacute; las filas del PRD al hab&eacute;rsele bloqueado la candidatura en dicho instituto. El propio Juan <i>Rock<sup><a href="#notas">28</a></sup></i> opina que, si hubiera participado con el partido del sol azteca, hubiera obtenido m&aacute;s votos que la suma de los que obtuvieron por separado FC y PRD. Pero ni as&iacute; hubiera triunfado, es decir, no hubo un n&uacute;mero suficiente de ciudadanos que buscar&aacute;n ahora una tercera opci&oacute;n: &eacute;sta no convenci&oacute; lo suficiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Partido Alianza Social y el de la Sociedad Nacionalista no obtuvieron ni 1% de la votaci&oacute;n total.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comportamiento electoral. Las razones de los sanjuanenses</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el an&aacute;lisis anterior observamos c&oacute;mo se vio modificado el comportamiento electoral de los sanjuanenses, aunque nos falta conocer mejor la percepci&oacute;n que tienen los ciudadanos de los partidos y del gobierno, c&oacute;mo se refleja ello en las elecciones y cu&aacute;les son algunas de las expectativas frente a los pr&oacute;ximos comicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como respuesta a estas interrogantes, podemos observar algunos resultados de la encuesta elaborada por el Cuerpo Acad&eacute;mico Pol&iacute;tica y Sociedad, de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la UAQ.<sup><a href="#notas">29</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque el abstencionismo en el &uacute;ltimo proceso ascendi&oacute; a 49%, solamente 22% de los encuestados admiti&oacute; no haber acudido a las urnas. Es evidente que el cumplir con la obligaci&oacute;n de votar es, de cualquier forma, un valor y produce pudor el reconocimiento de haber incumplido. La respuesta a la pregunta "&iquest;Ha pensado alguna vez en no acudir a votar?", nos acerca m&aacute;s a la tendencia hist&oacute;rica del abstencionismo: fue contestada afirmativamente por 42% de los entrevistados. Cuando se inquiere por las causas de esta conducta posible, aunque 55% nos dej&oacute; sin respuesta, m&aacute;s de la tercera parte, un 35%, adujo razones del tipo "por decepci&oacute;n" (18%); porque "no sirve para nada" (9%); "no conf&iacute;a en los partidos" (5%) o porque "da igual" (3%).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si estimamos, como hemos hecho, el voto m&aacute;s leal del PRI en unos 25,000 electores, tenemos que &eacute;stos representaron aproximadamente 20% del padr&oacute;n y alrededor de 40% de los votos &uacute;tiles de los comicios de 2003. Una base muy c&oacute;moda para el PRI. Enfrente, tenemos que 74% de los encuestados manifest&oacute; no simpatizar con ning&uacute;n partido y 30% adujo como causa "porque todos son iguales". De esta manera, aunque la ciudadan&iacute;a est&aacute; evaluando a la administraci&oacute;n 2003&#45;2006 con rigor &#151;pues en dicha encuesta los ciudadanos otorgaron una calificaci&oacute;n promedio de 5.2 sobre 10 al trabajo de la actual alcaldesa&#151; el PAN, o cualquier otro partido que pretenda volver a desplazar al PRI, tendr&aacute; que mostrar sus diferencias, sus ventajas comparativas, a fin de poder atraer al voto vol&aacute;til. Si &eacute;ste no se presenta a votar, el PRI tiene asegurada su permanencia en el poder municipal, al menos por otro trienio m&aacute;s.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A manera de s&iacute;ntesis podemos concluir que, a pesar de cualquier observaci&oacute;n, el PRI ha logrado mantener un voto de lealtad en un n&uacute;mero nada despreciable de electores. No </font><font face="verdana" size="2">obstante, este <i>voto duro,</i> que no ha crecido significativamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ni siquiera cuando es "jalado" por la elecci&oacute;n para gobernador, no le es suficiente para triunfar en contextos de gran participaci&oacute;n electoral. Se requiere otro ingrediente: el abstencionismo.<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el lado del PAN, vemos que su masa de lealtad o voto duro es significativamente m&aacute;s peque&ntilde;a. El "voto vol&aacute;til" efectivamente vol&oacute; y le hizo pagar con la derrota. Es probable que muchos de esos casi 14,000 electores que perdi&oacute; Acci&oacute;n Nacional entre la elecci&oacute;n del a&ntilde;o 2000 y la siguiente, tampoco quer&iacute;an que ganara el PRI, pues fundamentalmente no se inclinaron a esa opci&oacute;n; o quiz&aacute; les diera igual. Dilucidar esto requerir&iacute;a de un estudio especial sobre los que se abstienen. Sin embargo, un porcentaje tan alto de ca&iacute;da nos autoriza a conjeturar que el electorado es sensible a una imagen de ineficiencia, divisi&oacute;n interna y "falta de cambios" en el partido que se anunci&oacute; como promotor del "cambio".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, vemos que la rebati&ntilde;a por el tercer lugar, que se manifiesta en que candidatos con arraigo social vayan de un partido a otro, impide el crecimiento de una verdadera tercera opci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello nos hace preguntarnos cu&aacute;les fueron la causas que llevaron a los sanjuanenses a no acudir a las casillas, si tienen relaci&oacute;n con el actuar de sus gobernantes o con el partido y, si es as&iacute;, por qu&eacute; no votar por otro partido. &iquest;Qu&eacute; tratan de decir a los partidos o a los gobernantes los san&#45;juanenses con su abstenci&oacute;n?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comportamiento de los electores se ha visto modificado m&aacute;s notablemente en los &uacute;ltimos procesos, un tanto de la </font><font face="verdana" size="2">mano con los cambios nacionales y estatales. La particularidad de San Juan del R&iacute;o es que, despu&eacute;s de varios gobiernos del PAN, fue la inasistencia a las urnas por parte de sus simpatizantes lo que llevara de regreso al PRI al gobierno del municipio.</font>	</p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/espiral/v12n36/a3g1.jpg"></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/espiral/v12n36/a3c1.jpg" target="_blank">Cuadro1 </a>    <br> 	</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arist&oacute;teles, <i>Pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300933&pid=S1665-0565200600020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bobes Velia, Cecilia, (2000), "Cultura pol&iacute;tica", en Laura Baca Olamendi, Judit Bokser&#45;Liwerant, Fernando Casta&ntilde;eda, Isidro H. Cisneros, y Germ&aacute;n P&eacute;rez Fern&aacute;ndez del Castillo (comps.), <i>L&eacute;xico de pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, FLACSO&#45;FCE, 2000, pp. 125&#45;128.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300935&pid=S1665-0565200600020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campbell, Angus, Gerald Gurin, y Miller Warren E., <i>The voter decides,</i> Michigan, Row Peterson &amp; Co., 1954.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300937&pid=S1665-0565200600020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n Electoral del Estado de Quer&eacute;taro, <i>Concentraci&oacute;n electoral municipal,</i> Secretar&iacute;a T&eacute;cnica (in&eacute;dito), Archivo personal del Lic. H&eacute;ctor B. Parra Rodr&iacute;guez, 1987&#45;1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300939&pid=S1665-0565200600020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>Concentraci&oacute;n estatal electoral,</i> Secretar&iacute;a T&eacute;cnica </font><font face="verdana" size="2">(in&eacute;dito), Archivo personal del Lic. H&eacute;ctor B. Parra </font><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300941&pid=S1665-0565200600020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Converse, Philip, Angus Campbell, William Miller y Donald Stokes, <i>The American voter,</i> Nueva York, John Wiley, 1960.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300943&pid=S1665-0565200600020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuenca Salgado, Armando, <i>Reforma electoral y elecciones en Quer&eacute;taro, 1978&#45;2000,</i> tesis para obtener el grado de maestro en An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, Quer&eacute;taro, Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales&#45;Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300945&pid=S1665-0565200600020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Aldret, Ana Mar&iacute;a, <i>Democratizaci&oacute;n y alternancia,</i> M&eacute;xico, Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro/Instituto Electoral de Quer&eacute;taro, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300947&pid=S1665-0565200600020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escalante, Fernando, <i>Ciudadanos imaginarios,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2002 (5<sup>a</sup> reimpresi&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300949&pid=S1665-0565200600020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gobierno del Estado de Quer&eacute;taro, Portal Informativo del Gobierno de Quer&eacute;taro, Ignacio Loyola Gobernador. <a href="http://gobilv9703.queretaro.gob.mx/documento.php?clave=933#" target="_blank">http://gobilv9703.queretaro.gob.mx/documento.php?clave=933#</a>. Acceso octubre II de 2004.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (INEGI), <i>Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda, 2000, </i></font><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300952&pid=S1665-0565200600020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Nacional para el Federalismo y Desarrollo Municipal, <i>Sistema Nacional de Informaci&oacute;n Municipal, versi&oacute;n</i> <i>6.2</i>, M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300954&pid=S1665-0565200600020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La Sombra de Arteaga,</i> peri&oacute;dico oficial del gobierno del estado, 2 de junio de 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300956&pid=S1665-0565200600020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lomel&iacute;, Luz, <i>El sentido del voto. Electores, votos y sistemas de partidos en Jalisco,</i> M&eacute;xico, ITAM, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300958&pid=S1665-0565200600020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, Alejandro, <i>El votante mexicano. Democracia, actitudes pol&iacute;ticas y conducta electoral,</i> M&eacute;xico, FCE, 2003 (1a edici&oacute;n).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300960&pid=S1665-0565200600020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nieto Ram&iacute;rez, Jaime, <i>Del hacendado al empresario,</i> San </font><font face="verdana" size="2">Juan del R&iacute;o, Quer&eacute;taro, Universidad Aut&oacute;noma de </font><font face="verdana" size="2">Quer&eacute;taro, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300962&pid=S1665-0565200600020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Olson, Mancur, <i>Logic of Collective Action: Public Goods and </i></font><font face="verdana" size="2"><i>the Theory of Groups, Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300964&pid=S1665-0565200600020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resultados electorales. Disponibles en el sitio <a href="http://www.ieem.org.mx" target="_blank">www.ieem.org.mx</a></font><font face="verdana" size="2"></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sartori, Giovanni, <i>Ingenier&iacute;a constitucional comparada, </i></font><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, FCE, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3300967&pid=S1665-0565200600020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* El autor agradece extensamente la colaboraci&oacute;n de Aremi Agustina Camacho Rebollar, egresada de la licenciatura en Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica de la Universidad Aut&oacute;noma de Quer&eacute;taro.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Entrevistas realizadas en octubre de 2003, con el priista Jes&uacute;s Rodr&iacute;guez Hern&aacute;ndez, a la saz&oacute;n coordinador de las elecciones de su partido en el municipio de San Juan del R&iacute;o; en noviembre de 2003 con H&eacute;ctor Gonz&aacute;lez Ruiz, candidato del PAN a la Presidencia municipal ese a&ntilde;o; y en enero de 2004 con Antonio Juan Camacho Ram&iacute;rez, candidato a la Presidencia municipal por Fuerza Ciudadana. Camacho hab&iacute;a militado en el PRD, pero abandon&oacute; este partido cuando se le impidi&oacute; la candidatura. Finalmente, se convirti&oacute; en regidor plurinominal en el Ayuntamiento 2003&#45;2006.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;El verdadero reto te&oacute;rico de este tipo de an&aacute;lisis seguir&aacute; siendo la dilucidaci&oacute;n i de c&oacute;mo, de entre la enorme cantidad de interpretaciones de la realidad posibles, algunas prevalecen y necesariamente una, que incluye determinada postura electoral, predomina sobre las otras. La respuesta de la importancia de la mercadotecnia s&oacute;lo pospone la pregunta, pues seguir&aacute; siendo necesario encontrar por qu&eacute; prevalece una publicidad sobre las otras, am&eacute;n de la importancia del medio. Cualquier respuesta debe pasar por la idea weberiana de la conducta racional en relaci&oacute;n con fines como primera hip&oacute;tesis de interpretaci&oacute;n de las regularidades de </font><font face="verdana" size="2">la conducta social. &Eacute;sta no es diferente, por cierto, de lo que expresa Arist&oacute;teles (2000) al principio de su <i>Pol&iacute;tica:</i> "&#91;...&#93; ya que todos hacen cuanto hacen en vista de lo que estiman ser un bien". Una interpretaci&oacute;n de este principio en el siglo XX es la que da origen a la escuela estadounidense de la <i>Rational choice.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema no est&aacute; en lo que c&aacute;ndidamente planteaba Rousseau como "formaci&oacute;n de la voluntad general". Al contrario, la dificultad consiste en determinar c&oacute;mo se forja la decisi&oacute;n individual hasta el momento del voto y si el conjunto de estas voluntades puede agruparse en un n&uacute;mero finito de conductas t&iacute;picas. Podemos intentar delimitar algunas cuestiones que los electores tienen ante s&iacute; y que son las que el investigador tendr&iacute;a que considerar: a) el cumplimiento voluntario de los requisitos legales para votar; b) el acudir a las urnas; c) votar en todos los comicios concurrentes o en alguno(s); d) votar, en cada caso, por el partido o por el candidato; e) anular el voto; f) o que &eacute;ste quede anulado por impericia. En cada caso, hay que encontrar los porqu&eacute;s y la finalidad y sentido de cada acci&oacute;n, as&iacute; como la importancia de los referentes sociales al momento de escoger; lo dem&aacute;s es cuesti&oacute;n de sumas y restas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;El concepto de <i>voto duro</i> o <i>voto por lealtad partidaria</i> nace con la escuela de Michigan en la d&eacute;cada de los cincuenta (siglo XX) y pretende mostrar la consistencia del electorado en su preferencia por un partido a partir de v&iacute;nculos afectivos y psicol&oacute;gicos, como se ver&aacute;. Por lo pronto, denominamos voto duro <i>al que se mantiene vinculado al partido de su preferencia incluso en escenarios de cambios profundos,</i> tanto en el sistema electoral como en el de partidos. El c&aacute;lculo del voto duro tiene algunos problemas; sin embargo, hemos considerado que un acercamiento mesurado a &eacute;ste ser&iacute;a la referencia a aquella votaci&oacute;n m&iacute;nima alcanzada en el transcurso de tres elecciones consecutivas; o, si se analiza una sola fecha comicial, el n&uacute;mero m&iacute;nimo de votos alcanzado en las elecciones concurrentes. Con algunos matices que ser&aacute;n indicados, &eacute;ste es el c&aacute;lculo que empleamos en lo sucesivo. Para algunas definiciones de voto duro y c&aacute;lculos alternativos, v&eacute;ase Lomel&iacute; (2001).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Con los trabajos de Campbell, Angus, Gurin, Gerald y Warren E. Miller (1954) y I de Converse, Philip, Campbell, Angus, William, Miller y Stokes, Donald (1960). </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Es la par&aacute;bola del <i>free rider</i> o, como decimos aqu&iacute;, del <i>gorr&oacute;n,</i> desarrollada finalmente por Olson (1965).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. No se celebraban, en aquel entonces, comicios locales en esa entidad.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;"Durante los a&ntilde;os noventa, el principal significado que los electores atribuyeron </font><font face="verdana" size="2">a los t&eacute;rminos izquierda y derecha reflejaba la contraposici&oacute;n de actitudes hacia </font><font face="verdana" size="2">la democracia. Los individuos con posiciones de izquierda tend&iacute;an a expresar opiniones de apoyo a la reforma pol&iacute;tica, hacia una forma m&aacute;s abierta de gobierno, y de aprecio por los principios y las pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas. En contraste, los individuos con posiciones de derecha manten&iacute;an una postura favorable al partido de gobierno, actitudes autoritarias, rechazo a la apertura pol&iacute;tica, y apoyo al estatus" (Moreno, 2003: 124).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;"La moral no es tampoco un sistema uniforme. La estruendosa evidencia de los valores <i>dominantes,</i> malamente puede ocultar el hecho de que el orden moral es, m&aacute;s que otra cosa, un arreglo de usos y valores dispares. Puede ser el caso, por ejemplo, de comunidades campesinas que mantienen un orden comunitario dentro de un Estado moderno; puede ser tambi&eacute;n el de grupos profesionales, corporaciones, estamentos, con orientaciones particularistas; o puede ser el deuna sociedad que se organiza, formalmente, suponiendo un sistema de virtudes c&iacute;vicas, digamos, pero que d&iacute;a a d&iacute;a vive de acuerdo con valores patrimoniales, clientelistas u otros cualquiera" (Escalante, 2002: 25).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. 36,852 votos, 51.93% de la votaci&oacute;n total.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;Aun cuando el presidente de dicha comisi&oacute;n segu&iacute;a siendo el secretario de Gobierno.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">11.&nbsp;Conviene no olvidar que el Congreso estaba avasalladoramente dominado por el PRI, cuyos diputados eran, adem&aacute;s, c&eacute;lebremente obedientes de la voluntad del Ejecutivo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12.&nbsp;Resultados electorales, disponibles en el sitio <a href="http://www.ieem.org.mx" target="_blank">www.ieem.org.mx</a>.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13.&nbsp;Aunque no hay forma de probarlo, es legendaria la manipulaci&oacute;n de los resultados por parte del gobierno para aumentar artificialmente los votos de esos partidos, que llegaron a ser calificados como "paraestatales", por lo que el elevado porcentaje que captaron no puede llevarnos a muchas conclusiones.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14.&nbsp;"Duverger, el primer autor que se ocup&oacute; de estas preguntas, formul&oacute; las dos leyes siguientes. Primera: 'El sistema de mayor&iacute;a de una sola ronda electoral tiende al bipartidismo'; y segunda: 'Los sistemas de mayor&iacute;a de doble ronda electoral y la representaci&oacute;n proporcional tienden al multipartidismo'" (Sartori, 1996: 42).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15.&nbsp;Cf. Nieto, 2000: 188 ss.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16.&nbsp;Tenemos definidas, pues, tres zonas geogr&aacute;ficas: Viejo San Juan, Nuevo San Juan y San Juan Rural. Los habitantes de cada una de ellas guardan ciertas caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas relativamente homog&eacute;neas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. En entrevista, un ex funcionario de la Comisi&oacute;n Electoral del Estado nos describi&oacute; el meticuloso trabajo de anulaci&oacute;n de casillas para lograr una p&eacute;rdida de votos del PRi mayor que del PAN, sin provocar, por otro lado, la anulaci&oacute;n general de la elecci&oacute;n. La instrucci&oacute;n habr&iacute;a sido dada por el gobernador Mariano Palacios, quien a su vez hab&iacute;a acatado indicaciones del presidente de la Rep&uacute;blica. Estas aseveraciones no son susceptibles de comprobaci&oacute;n. Pero en todo caso, llama m&aacute;s la atenci&oacute;n que el PAN alcanzaba pr&aacute;cticamente un empate, por un lado, y la disciplina con la que los militantes del PRi terminaron aceptando la versi&oacute;n de la manipulaci&oacute;n de sus votos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. Esto, antes de la anulaci&oacute;n de casillas. Cf. Comisi&oacute;n Electoral del Estado, 1991.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. Como referencia, la inversi&oacute;n del gobierno del estado en San Juan pas&oacute; de representar 7% del total en el trienio 1991&#45;1994, a 10.5% en el periodo 1994&#45;1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. Lo que no quiere decir, convienen reiterar, que el PAN no se estuviera fortaleciendo en lo pol&iacute;tico y en lo electoral.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. En entrevista, el dirigente municipal del PRI nos narr&oacute;, en mayo del 2003, c&oacute;mo los militantes de su partido percib&iacute;an que su voto hab&iacute;a sido burlado en los comicios de 1991 y de 1994 por parte de las autoridades gubernamentales &#151;priistas, tambi&eacute;n&#151; y que por ello se hab&iacute;an refugiado en el abstencionismo en 1997.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. "El tipo de localidad, tambi&eacute;n, es muy importante para diferenciar entre los partidistas mexicanos &#91;...&#93; el priismo es significativamente m&aacute;s com&uacute;n en zonas mixtas y rurales, y el panismo en las zonas urbanas" (Moreno, 2003: 74).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. Cf. el cuadro del n&uacute;mero de partidos. En efecto, seg&uacute;n este &iacute;ndice, se puede reafirmar la idea de un bipartidismo en las elecciones sanjuanenses. Sin embargo, la suma de los votos que se reparten entre las otras opciones est&aacute; cercana a equivaler a una tercera opci&oacute;n; el electorado pareciera buscar alternativas, sin encontrarlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">24.&nbsp;Cf. nota 1.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25.&nbsp;En realidad, esta "notable" falta de obra no tiene mucho sustento en el reporte de inversi&oacute;n del Ejecutivo del estado. Seg&uacute;n datos de la Secretar&iacute;a de Planeaci&oacute;n y Finanzas, el porcentaje de recursos entregados a San Juan del R&iacute;o frente a los otros municipios, equivale a 10%, proporci&oacute;n apenas inferior a la dedicada por la administraci&oacute;n anterior; y si bien hasta el mes de agosto de 2003 es, junto con Quer&eacute;taro, el municipio que muestra mayor rezago en la entrega de dichos recursos, la diferencia es peque&ntilde;a. Cf. Gobierno del Estado de Quer&eacute;taro, 2004.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">26.&nbsp;La abstenci&oacute;n pas&oacute; de 33,739 a 59,026 votantes.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">27. De hecho, en todos los procesos de 2003 la abstenci&oacute;n fue mayor que la suma de los votos obtenidos por todos los partidos pol&iacute;ticos contendientes. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">28. Entrevista con el regidor Juan Camacho, enero de 2004. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">29. In&eacute;dita. Fue levantada en mayo de 2005.</font></p>     <p><font face="verdana" size="2">30. Esta lealtad al PRI podr&iacute;a deberse a la costumbre o a la convicci&oacute;n, pero muy probablemente a un voto corporativo que logra el trabajo de algunas organizaciones como el sindicato magisterial. Hay quien lo atribuye, asimismo, a la coacci&oacute;n, aunque resultar&iacute;a poco eficaz en un contexto en el que el PRI no tiene acceso a los recursos estatales de ning&uacute;n nivel, como fue el caso en 2003.</font></p>     ]]></body>
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