<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1665-0565</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Espiral (Guadalajara)]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Espiral (Guadalaj.)]]></abbrev-journal-title>
<issn>1665-0565</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1665-05652006000100002</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un acercamiento al comportamiento electoral tapatío de 1988 a 2003]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Guadalajara Jalisco]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2006</year>
</pub-date>
<volume>12</volume>
<numero>35</numero>
<fpage>33</fpage>
<lpage>63</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1665-05652006000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1665-05652006000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1665-05652006000100002&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se realiza una revisión del comportamiento de los electores de la capital del estado de Jalisco, México, en los últimos años del siglo XX y en las elecciones de 2003. El electorado ha ido evolucionando y ha diversificado su voto según candidatos, y ha ejercido el voto de castigo. Hay votos duros de partidos que responden a situaciones clientelares. Pero la volatilidad electoral de elección en elección no garantiza a ningún partido obtener triunfos sin trabajo electoral. Lo más destacado ha sido que entre los ciudadanos interesados por hacer avanzar la democracia desde diversas organizaciones cívicas se ha pasado del énfasis en la defensa del voto a la exigencia de la participación electoral, a que los elegidos tengan en cuenta el punto de vista de los ciudadanos.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[voto]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[abstención]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[partido]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ciudadano]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[democracia]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estado</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un acercamiento al comportamiento electoral tapat&iacute;o de 1988 a 2003</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jorge Alonso*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p><font face="verdana" size="2"><i>* CIESAS Occidente. M&eacute;xico.&nbsp;</i><a href="mailto:jalonso@ciesasoccidente.edu.mx">jalonso@ciesasoccidente.edu.mx</a></font></p>     <p>&nbsp;</p> 	    <p><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 25 de febrero de 2005.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     Fecha de aceptaci&oacute;n: 10 de mayo de 2005.</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se realiza una revisi&oacute;n del comportamiento de los electores de la capital del estado de Jalisco, M&eacute;xico, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XX y en las elecciones de 2003. El electorado ha ido evolucionando y ha diversificado su voto seg&uacute;n candidatos, y ha ejercido el voto de castigo. Hay votos duros de partidos que responden a situaciones clientelares. Pero la volatilidad electoral de elecci&oacute;n en elecci&oacute;n no garantiza a ning&uacute;n partido obtener triunfos sin trabajo electoral. Lo m&aacute;s destacado ha sido que entre los ciudadanos interesados por hacer avanzar la democracia desde diversas organizaciones c&iacute;vicas se ha pasado del &eacute;nfasis en la defensa del voto a la exigencia de la participaci&oacute;n electoral, a que los elegidos tengan en cuenta el punto de vista de los ciudadanos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> voto, abstenci&oacute;n, partido, ciudadano, democracia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No basta lo electoral para determinar la existencia y la calidad de la democracia, pero es una pieza fundamental, <i>sine qua non,</i> de la vitalidad democr&aacute;tica. Conviene examinar continuamente el comportamiento electoral de los ciudadanos para percibir c&oacute;mo se consolida o deteriora la democracia local. En este escrito se har&aacute; el estudio del comportamiento electoral en la segunda ciudad de la Rep&uacute;blica Mexicana.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las elecciones de finales de los a&ntilde;os ochenta</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guadalajara es uno de los municipios mexicanos m&aacute;s importantes. Ocupa el primer sitio entre los municipios m&aacute;s poblados de la Rep&uacute;blica Mexicana.<sup><a href="#notas">1</a></sup> La historia </font><font face="verdana" size="2">electoral en la capital jalisciense hab&iacute;a sido la del predominio del partido de Estado, que por todos los medios se impon&iacute;a sobre las otras opciones partidistas.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Hasta 1988 en elecciones federales al Partido Acci&oacute;n Nacional (PAN) s&oacute;lo se le hab&iacute;an reconocido dos triunfos, uno en 1949 y otro en 1952. En elecciones locales tambi&eacute;n s&oacute;lo se hab&iacute;a dado el reconocimiento a los panistas de otras dos victorias en distritos de Guadalajara en 1973. En las competidas elecciones federales de 1988, cuando el priismo se estaba cuidando de la amenaza que le representaba el neocardenismo, en Guadalajara el PAN gan&oacute; siete de los ocho distritos. La semana despu&eacute;s de la jornada electoral se dieron fuertes presiones por parte de priistas tapat&iacute;os que no daban cr&eacute;dito a tal derrota hist&oacute;rica. El gobernador les dec&iacute;a que ten&iacute;a atadas las manos, que nada pod&iacute;a hacer. Pero insinuaba aprovechar la divisi&oacute;n que exist&iacute;a en el PAN. La direcci&oacute;n estatal de ese partido estaba en manos de los tradicionalistas. Los neopanistas, que ven&iacute;an de organizaciones como el DHIAC (Desarrollo Humano Integral, AC) y de sectores empresariales a los que el candidato presidencial Clouthier hab&iacute;a animado a entrar a la contienda electoral andaban por su lado. &Aacute;lvarez del Castillo le coment&oacute; a un candidato priista derrotado que, tal vez, podr&iacute;an hacer un pacto secreto con el dirigente tradicionalista para quitarle el triunfo a C&eacute;sar Coll, que era de los candidatos ganadores provenientes del neopanismo. Dichos planes no prosperaron, pero indicaban esa cultura pol&iacute;tica en la que las elecciones eran decisiones y negociaciones cupulares y no respeto de la voluntad ciudadana. El neocardenismo irrumpi&oacute; con fuerza en Jalisco. En Guadalajara pr&aacute;cticamente uno de cada cuatro votantes se inclin&oacute; por esa opci&oacute;n. El gobierno local puso especial vigilancia polic&iacute;aca a los dirigentes del neocardenismo jalisciense. Mientras tanto, avanzaba la campa&ntilde;a local. Como candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lleg&oacute; de la ciudad de M&eacute;xico el jalisciense Guillermo Cos&iacute;o Vidaurri. Esto despert&oacute; muchas expectativas entre los grupos empresariales tapat&iacute;os, quienes confiaban en que el nuevo gobernante les diera un fuerte apoyo. Como candidato a presidente municipal el partido del Estado mand&oacute; a Gabriel Covarrubias, de quien se dec&iacute;a que era el m&aacute;s panista de los priistas. Se quer&iacute;a que el voto de una gran cantidad que hab&iacute;a favorecido al PAN en las elecciones federales volviera al tricolor. Las elecciones municipales en Guadalajara favorecieron al PRI. Una gran cantidad de votantes panistas, aunque hab&iacute;an ganado los distritos tapat&iacute;os en las federales, sintieron que su voto no hab&iacute;a empujado a su candidato presidencial Clouthier, y dejaron de participar. Las fuerzas cardenistas hab&iacute;an conseguido formar una coalici&oacute;n denominada CCJ, pero tambi&eacute;n el des&aacute;nimo por el enorme fraude y por la imposici&oacute;n salinista propici&oacute; el desplome de ese nuevo voto: esta agrupaci&oacute;n cardenista perdi&oacute; 14 puntos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones federales de 1991 y locales de 1992</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de los a&ntilde;os noventa, el salinismo hab&iacute;a arrebatado muchas banderas econ&oacute;micas al PAN. Esto influ&iacute;a en un desdibujamiento panista. El viejo corporativismo estaba quebrantado pero se alentaba un nuevo corporativismo a trav&eacute;s de los programas sociales del gobierno. En esa &eacute;poca, el fraude se centraba en el cercenamiento del padr&oacute;n para </font><font face="verdana" size="2">restarle posibilidades a la oposici&oacute;n de cualquier signo. Pero eso llevaba a una gran simulaci&oacute;n e ilegitimidad. Crec&iacute;a entre grupos ciudadanos la demanda del respeto del voto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El C&oacute;digo Federal Electoral dejaba todav&iacute;a en manos del gobierno priista el control electoral. En 1991 el PAN denunci&oacute; que 95% de los vocales distritales ten&iacute;an que ver con el PRI y que en Guadalajara la totalidad de ellos hab&iacute;a cometido fraudes electorales en comicios anteriores. La oposici&oacute;n consigui&oacute; que se hiciera un nuevo padr&oacute;n, pero tambi&eacute;n estuvo plagado de sospechas. Muchos ciudadanos hab&iacute;an sido salteados en el proceso de reempadronamiento. Hubo tambi&eacute;n reparto selectivo de credenciales de elector. El Programa Nacional de Solidaridad fue utilizado con fines electorales. La gran mayor&iacute;a de los funcionarios de casillas trabajaba en gran sinton&iacute;a con los representantes del PRI. En la jornada electoral, a la puerta de las casillas hab&iacute;a militantes del PRI que daban la bienvenida a los votantes. Adentro, el representante de ese partido llevaba una estricta contabilidad de determinados n&uacute;cleos de votantes. Hubo acarreo de votantes. En el Consejo local y en los distritales era palpable una simbiosis entre los funcionarios, consejeros electorales y representantes del PRI. Muchas casillas tuvieron tal cantidad de votos que no correspond&iacute;a al tiempo necesario para que hubieran sido depositados en las urnas. El PAN declar&oacute; que no reconoc&iacute;a los resultados electorales dado que el proceso hab&iacute;a carecido de limpieza y de transparencia tanto en la aplicaci&oacute;n de la ley como en la actuaci&oacute;n de los organismos encargados de realizar los comicios. El PAN, el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD) y el Partido Dem&oacute;crata Mexicano (PDM) denunciaron un fraude cibern&eacute;tico. En todo esto influy&oacute; el levantamiento del Censo, la reorganizaci&oacute;n seccional de los distritos, el ej&eacute;rcito de priistas promotores del voto, el uso de los medios de comunicaci&oacute;n, la utilizaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos al servicio de las candidaturas priistas, etc. El </font><font face="verdana" size="2">PRI volvi&oacute; a ganar en todos los distritos tapat&iacute;os. Fueron elecciones bajo sospecha.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de las elecciones locales de 1992 hubo una modificaci&oacute;n en la ley electoral estatal. Se aument&oacute; la sobrerrepresentaci&oacute;n del PRI en el Consejo Electoral del estado. El PAN demand&oacute;, sin conseguirlo, un organismo ajeno al gobierno para que organizara las elecciones. Los partidos de oposici&oacute;n insistieron en impugnar el padr&oacute;n. En la zona metropolitana hubo casos de casillas con m&aacute;s votos que empadronados. Los defraudadores oficiales volvieron a recurrir a los denominados carruseles de votantes. Los funcionarios electorales actuaron bajo &oacute;rdenes del partido de Estado. Los partidos opositores calificaron como muy viciada la jornada electoral. El PRI gan&oacute; todos los distritos tapat&iacute;os y el ayuntamiento, y el cardenista PRD apenas consigui&oacute; 3.2%. Las elecciones hab&iacute;an sido cuestionadas por partidos, por organismos independientes y por observadores electorales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tras las elecciones locales de 1992 sobreviene la crisis pol&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de febrero en la revista <i>Proceso</i> se denunci&oacute; lo que fue calificado como corrupci&oacute;n y nepotismo en torno a los negocios que estaban haciendo el gobernador y sus allegados. A finales de febrero los empresarios sacaron un desplegado en el que se quejaban de la falta de seguridad. A finales de abril estallaron algunos colectores en la ciudad de Guadalajara y ocasionaron muerte y destrucci&oacute;n. El enojo contra el gobierno local aument&oacute;. Esto influy&oacute; en la renuncia del gobernador. Pero el descontento pol&iacute;tico no cedi&oacute;. En mayo de 1993 fue asesinado el Cardenal de Guadalajara y esta vez las manifestaciones de descontento unieron a las tendencias m&aacute;s diversas de la ciudad. Se configur&oacute; un movimiento plural que demandaba el esclarecimiento del crimen y mayor seguridad ciudadana. Los agravios ciudadanos no s&oacute;lo no se resarc&iacute;an, sino que se iban acumulando sin soluci&oacute;n por parte del gobierno.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones federales de 1994 y locales de 1995</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de enero de 1994, en protesta por a&ntilde;os de explotaci&oacute;n y de desprecio, se levant&oacute; en armas contra el gobierno federal el Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional. Al inicio de la campa&ntilde;a fue asesinado el candidato priista a la presidencia. Hubo una sensaci&oacute;n de mayor incetidumbre en las elecciones federales, cosa que aprovech&oacute; el PRI para inducir temor a cualquier cambio. Las elecciones presidenciales influyeron en todo el pa&iacute;s. Debido a las presiones ciudadanas por transparentar las elecciones, en las &uacute;ltimas semanas el gobierno introdujo una modalidad. Incorpor&oacute; en la c&uacute;pula del Instituto Federal Electoral a consejeros ciudadanos con prestigio en la sociedad. No obstante, toda la estructura operativa de ese organismo qued&oacute; intacta. La campa&ntilde;a priista gast&oacute; grandes sumas provenientes de fraudes que har&iacute;an quebrar a una instituci&oacute;n bancaria y los medios electr&oacute;nicos se esmeraron en favorecer la campa&ntilde;a oficial. El mismo candidato presidencial del PRI tuvo que reconocer que en esa campa&ntilde;a no hab&iacute;a existido la equidad. Alianza C&iacute;vica en Jalisco declar&oacute; que el proceso no pod&iacute;a ser calificado de limpio, transparente o democr&aacute;tico. Fueron unas elecciones muy concurridas. Pese a las maniobras del oficialismo, en Guadalajara la oposici&oacute;n m&aacute;s s&oacute;lida y con mayor tradici&oacute;n en la ciudad fue la que aprovech&oacute; el descontento. El PAN gan&oacute; los ocho distritos tapat&iacute;os. Por su parte, el PRD tuvo presencia y sobrepas&oacute; el doble de su porcentaje anterior. Hab&iacute;a crecido la competitividad electoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para las elecciones locales de 1995 el gobierno local imit&oacute; lo que hab&iacute;a hecho el federal. Propici&oacute; que se constituyera un organismo electoral cuya c&uacute;spide era confiable, pero que en los niveles de la operatividad quedaba a merced </font><font face="verdana" size="2">de personal con fidelidades probadas hacia el partido de Estado. Los agravios ciudadanos segu&iacute;an sin resolverse. Las responsabilidades de las explosiones del 22 de abril no fueron aclaradas. Tampoco hab&iacute;a explicaci&oacute;n satisfactoria sobre el asesinato del cardenal Posadas. Prosegu&iacute;a el problema de la falta de seguridad. Hab&iacute;a fuertes cr&iacute;ticas acerca de obras viales suntuarias, insuficientes y con contabilidades dudosas. En medio de la campa&ntilde;a sobrevino la crisis financiera ocasionada por lo que se denomin&oacute; "el error de diciembre". Esto dej&oacute; con deudas en d&oacute;lares a una gran parte de la poblaci&oacute;n que hab&iacute;a comprado casas a cr&eacute;dito y a no pocos empresarios que, confiados en el gobierno, se hab&iacute;an endeudado. Al inicio del proceso electoral las tasas de inter&eacute;s estaban a 18.2% y para las fechas electorales llegaban ya a 49%. El descontento ciudadano creci&oacute; con este nuevo agravio. El PAN en Guadalajara gan&oacute; 98% de las casillas tapat&iacute;as. Gan&oacute; todos los distritos de la ciudad y volvi&oacute; a quedarse con el ayuntamiento. La del PRI fue una derrota estrepitosa. En esta contienda el PRD perdi&oacute; muchos votantes que optaron por el voto &uacute;til para hacer ganar a la oposici&oacute;n panista.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones federales y locales de 1997</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en las elecciones por gobernador en Jalisco tambi&eacute;n gan&oacute; el PAN, se estren&oacute; una situaci&oacute;n propia de la alternancia. Hab&iacute;a euforia entre muchos ciudadanos por la derrota del PRI, y muchas expectativas con el nuevo gobierno. Los nuevos gobernantes panistas en el nivel estatal tuvieron que pasar un dif&iacute;cil noviciado. Encima, los grupos perdedores entraron en una etapa de fuerte oposici&oacute;n al cambio. La campa&ntilde;a electoral federal implicaba para el gobierno panista su primera prueba en las urnas. Como a nivel federal prosegu&iacute;a un gobierno priista, las dependencias federales apoyaban a candidatos del partido de Estado. </font><font face="verdana" size="2">Prosigui&oacute; la modalidad de compra de voto. Pese al desgaste del PAN, el PRI no se recuper&oacute;. La campa&ntilde;a por el gobierno del Distrito Federal &#151;que tuvo una buena difusi&oacute;n en los medios electr&oacute;nicos&#151; favoreci&oacute; al perredismo en Guadalajara. Todos los distritos tapat&iacute;os los refrend&oacute; el PAN. El perredismo se volvi&oacute; a posicionar como una opci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1996, a nivel federal y local se dieron cambios en la legislaci&oacute;n electoral. Ganaron autonom&iacute;a los organismos electorales, cambi&oacute; la figura de consejero ciudadano a consejero electoral de tiempo completo, hubo una redistritaci&oacute;n. Jalisco disminuy&oacute; un distrito en el mapa federal y sigui&oacute; con 20 en el estatal. Pero la ciudad de Guadalajara pas&oacute; de ocho a seis distritos, tanto en lo federal como en lo local.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PRI tapat&iacute;o consider&oacute; que no tendr&iacute;a muchas oportunidades en las elecciones locales de 1997. Opt&oacute; por la t&aacute;ctica de tratar de desprestigiar al nuevo organismo electoral. Tambi&eacute;n intent&oacute; influir para que en distritos con alta votaci&oacute;n panista hubiera fallas en las designaciones de los funcionarios electorales para impugnar casillas y disminuir la votaci&oacute;n albiceleste en los tribunales. Por el PAN contendi&oacute; en Guadalajara Francisco Ram&iacute;rez Acu&ntilde;a, identificado con la corriente tradicionalista, pero del que se dec&iacute;a que era el m&aacute;s priista de los panistas. Por el PRI fue candidato quien hab&iacute;a sido alcalde por unos d&iacute;as antes de las explosiones del 22 de abril, Enrique Dau. En el PAN hubo mucho triunfalismo, a tal punto que no pocos de los votantes panistas se sintieron prescindibles. El PRI dise&ntilde;&oacute; la guerra sucia asustando a los pobladores de colonias populares con el rumor de que el PAN privatizar&iacute;a la educaci&oacute;n. Esto le quit&oacute; votos a los panistas. Los panistas tuvieron un fuerte descalabro electoral en el estado. El PRI gan&oacute; 11 de los 20 distritos jaliscienses. Sin embargo, el PAN volvi&oacute; a ganar todos los distritos de Guadalajara. Si bien el PAN perdi&oacute; votos, &eacute;stos no se fueron al PRI, el cual tambi&eacute;n vio decrecer su votaci&oacute;n. La p&eacute;rdida indic&oacute; la decepci&oacute;n de electores. El </font><font face="verdana" size="2">que consigui&oacute; un repunte importante fue el PRD, que casi lleg&oacute; a los cien mil votos y logr&oacute; un importante incremento porcentual. El predominio panista en Guadalajara tambi&eacute;n se reflej&oacute; en el porcentaje de casillas que gan&oacute;: 88%, frente a 11.9% en donde la victoria fue priista.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Elecciones federales y locales de 2000</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones federales en Guadalajara en el a&ntilde;o 2000 estuvieron sobredeterminadas por la polarizaci&oacute;n entre el candidato Vicente Fox y el priista Francisco Labastida. Los debates presidenciales fueron haciendo sentir entre muchos electores que el ganador ser&iacute;a el panista Vicente Fox. Adem&aacute;s, creci&oacute; a nivel nacional una imperiosa necesidad de un cambio pol&iacute;tico por medio de las elecciones federales. En Guadalajara el PAN consolid&oacute; su triunfo y gan&oacute; en todos los distritos tapat&iacute;os. El PRD perdi&oacute; m&aacute;s de la mitad de sus puntos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez m&aacute;s el panismo jalisciense consider&oacute; que en las elecciones locales influir&iacute;a lo que en ese tiempo se denomin&oacute; "el efecto Fox". Pero las coyunturas pol&iacute;ticas electorales suelen estar muy marcadas por el impacto de los principales candidatos, y en esta ocasi&oacute;n se contend&iacute;a tambi&eacute;n por la gubernatura de Jalisco. El candidato panista era quien hab&iacute;a sido el presidente municipal de Guadalajara, Francisco Ram&iacute;rez Acu&ntilde;a. El PRI lanz&oacute; la candidatura de quien hab&iacute;a sido presidente municipal de Tonal&aacute;, Jorge Arana. Ambas candidaturas implicaron divisiones al interior de los dos partidos. Los partidarios de otros precandidatos quedaron resentidos. Ram&iacute;rez Acu&ntilde;a ten&iacute;a en su contra la gesti&oacute;n de su hermano en el municipio de Zapopan, que hab&iacute;a tenido muchas irregularidades. El PAN tuvo como candidato por la alcald&iacute;a tapat&iacute;a a Fernando Garza, ubicado como un miembro del denominado grupo Zapopan. En la campa&ntilde;a municipal pes&oacute; mucho en contra del PAN la </font><font face="verdana" size="2">construcci&oacute;n inconclusa de una obra ornamental llamada los Arcos del Milenio. La imagen del candidato panista al gobierno del estado despertaba animadversi&oacute;n incluso entre filas panistas, por su prepotencia. En cambio, el candidato priista para gobernar Jalisco fue construyendo una campa&ntilde;a que lo presentaba como una persona cercana a la gente. S&oacute;lo despu&eacute;s de las elecciones se supo que hab&iacute;a sido destinado a la campa&ntilde;a priista dinero que hab&iacute;a hecho quebrar a cajas populares, y que se hab&iacute;an utilizado en ella ilegalmente recursos y personal de Tel&eacute;grafos de M&eacute;xico. En la jornada electoral se combinaron varios factores. Hubo claras se&ntilde;as de la operaci&oacute;n de defraudadores profesionales priistas provenientes de Tabasco. Varias casillas en Guadalajara amanecieron clausuradas con sellos ap&oacute;crifos del organismo electoral. Encima, el mal funcionamiento del Programa de Resultados Electorales ensombreci&oacute; el cierre de dicha jornada. El candidato a la gubernatura por el PRI anunci&oacute; que iba ganando en Guadalajara. Efectivamente, en la zona popular de Guadalajara el candidato priista a la gubernatura hab&iacute;a tenido una importante mayor&iacute;a de votos. En cambio, en las zonas medias y ricas se prefer&iacute;a al PAN. Aunado a esto, se dio el voto dividido que impuls&oacute; las candidaturas a alcalde y a diputados locales.<sup><a href="#notas">3</a></sup> El partido albiceleste gan&oacute; todos los distritos tapat&iacute;os y la alcald&iacute;a. El PRD sigui&oacute; decayendo. En el reparto de regidores de mayor&iacute;a y de representaci&oacute;n proporcional el PAN tuvo 13 (61.9%), el PRI 7 (33.3%), y el PRD 1 (4.7%).</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las elecciones concurrentes de 2003</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 2003 las elecciones de diputados federales y las de diputados locales y mun&iacute;cipes se realizaron en la misma </font><font face="verdana" size="2">fecha. A finales del a&ntilde;o anterior, varias encuestas pronosticaban un triunfo priista en la ciudad de Guadalajara. Tanto el PRI como el PAN experimentaron comicios internos muy competidos y con acusaciones por inequidad y tambi&eacute;n porque no se hab&iacute;an respetado las normas acordadas. Los intentos de conseguir candidaturas de unidad fracasaron. Los dos partidos llegaron con graves heridas internas y con resentimientos. Por el PAN, con apoyo del gobernador, contendi&oacute; quien hab&iacute;a sido el dirigente de ese partido: Emilio Gonz&aacute;lez M&aacute;rquez. Por el PRI fue quien hab&iacute;a sido su candidato a la gubernatura: Jorge Arana. A principios de la campa&ntilde;a, este candidato superaba en las encuestas al panista por 22 puntos. Los contrincantes denunciaron una campa&ntilde;a de Estado. Adem&aacute;s, los errores de la campa&ntilde;a del priista le fueron restando ventaja hasta que al final la contienda se encontraba ya muy cerrada. Finalmente las elecciones las gan&oacute; el PAN por diferencia de un punto porcentual y de casi ocho mil votos. La dirigencia del PRD, para favorecer el triunfo del priista, opt&oacute; por un candidato emanado del empresariado con el fin de restarle votos al panismo. Pero esta maniobra s&oacute;lo deprimi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s sus niveles de votaci&oacute;n, pues se desdibuj&oacute; ante su propio electorado. Tanto en la elecci&oacute;n federal como en la local, el PAN s&oacute;lo gan&oacute; tres distritos y el PRI triunf&oacute; en los otros tres. La ciudad se dividi&oacute; clasistamente: la parte media y alta para el PAN y la popular para el PRI.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Una visi&oacute;n de las &uacute;ltimas elecciones tapat&iacute;as en el siglo XX e inicios del XXI</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una revisi&oacute;n elecci&oacute;n por elecci&oacute;n, conviene comparar los resultados de los procesos. El municipio de Guadalajara estuvo en manos del PRI hasta 1995 cuando concluy&oacute; la administraci&oacute;n priista. Desde entonces, en cuatro contiendas el PAN ha ganado la alcald&iacute;a. El <a href="#c2c1">cuadro </a></font><a href="#c2c1"><font face="verdana" size="2">1</font></a><font face="verdana" size="2"> ofrece un panorama de los resultados electorales en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XX y en los primeros comicios del siglo XXI.</font>	</p> 	    <p align="center"><a name="c2c1"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2c1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la elecci&oacute;n federal de 1988 a la local del mismo a&ntilde;o, el PAN perdi&oacute; 75,392 votos. En puntos porcentuales disminuy&oacute; 4.3. El PRI gan&oacute; 1,831 votos, pero en puntos aument&oacute; en 15 unidades. En la federal de 1991 el PAN se qued&oacute; a 32,501 votos de lo que hab&iacute;a conseguido en las federales de tres a&ntilde;os atr&aacute;s. Aunque mejor&oacute; su votaci&oacute;n con 45,891 votos nuevos lo conseguido en las locales de 1988, en puntos tuvo una ca&iacute;da importante, pues perdi&oacute; 11 unidades respecto a la elecci&oacute;n federal de 1988, y 6.6 en relaci&oacute;n a la local de ese a&ntilde;o. En los comicios locales de 1992, el PAN increment&oacute; su votaci&oacute;n en n&uacute;meros absolutos con respecto a las locales de 1988, pero en ese mismo rubro se qued&oacute; por debajo de lo que hab&iacute;a alcanzado en las federales de aquel a&ntilde;o y de </font><font face="verdana" size="2">1991. No obstante, porcentualmente tuvo una recuperaci&oacute;n de 4.6 puntos en relaci&oacute;n con esta &uacute;ltima.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De las elecciones federales de 1988 a las federales de 1991, pasando por las locales de 1988, el PRI fue incrementando tanto el total de sus votos como sus porcentajes. Consigui&oacute; 157,412 votos m&aacute;s, y mejor&oacute; en 24 puntos. En las federales de 1988 hab&iacute;a quedado por debajo del PAN con 33,131 votos y la distancia relativa hab&iacute;a sido de 6.8 puntos. Pero en la siguiente elecci&oacute;n local se coloc&oacute; arriba del PAN con 44 mil votos y con 13 puntos porcentuales. En las federales de 1991 la distancia en votos y porcentajes se hizo may&uacute;scula. El PRI casi duplic&oacute; tanto la votaci&oacute;n del PAN como su porcentaje. En esa elecci&oacute;n fue ganador sin afrontar una competencia de importancia. En los comicios locales de 1992 el PRI perdi&oacute; 77,343 votos y dos puntos porcentuales. Aunque su supremac&iacute;a sobre el PAN sigui&oacute; siendo contundente: 93,597 votos por arriba, y m&aacute;s de 21 puntos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso electoral de 1994 el PAN super&oacute; la marca del PRI de 1991. Increment&oacute; 225,496 votos a su propia votaci&oacute;n anterior y subi&oacute; 13 puntos. El PRI, aunque mejor&oacute; en 69,505 su votaci&oacute;n anterior, perdi&oacute; 16 puntos, y se qued&oacute; 8 puntos por debajo del PAN. En los comicios locales de 1995 el PAN experiment&oacute; un importante crecimiento, pues aument&oacute; 33 mil a su anterior votaci&oacute;n y mejor&oacute; en diez puntos. El PRI perdi&oacute; 79,153 votos y cay&oacute; 6 puntos y medio m&aacute;s. El PAN se coloc&oacute; con 174,548 votos arriba del PRI y con 25 puntos. Para el PRI fue un trago muy amargo, porque tuvo una derrota estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las elecciones federales de 1997 el PAN perdi&oacute; 60,813 votantes y m&aacute;s de 9 puntos. No obstante, esa p&eacute;rdida no represent&oacute; una mejor&iacute;a priista, pues este partido tambi&eacute;n perdi&oacute; votantes, y casi dos puntos porcentuales. En las locales de 1997 tanto el PAN como el PRI prosiguieron perdiendo votantes y puntos. El primero vio esfumarse 55,718 votos y casi dos puntos; el segundo disminuy&oacute; en cerca de </font><font face="verdana" size="2">40 mil votantes y tambi&eacute;n baj&oacute; alrededor de dos puntos. En t&eacute;rminos absolutos y relativos, para este partido ha sido la votaci&oacute;n municipal tapat&iacute;a menos afortunada de su historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las elecciones federales del a&ntilde;o 2000 el PAN repunt&oacute; de manera importante. En n&uacute;meros absolutos alcanz&oacute; su nivel m&aacute;s alto en las elecciones que van de 1988 a 2000. Gan&oacute; 152,822 votantes con respecto a la elecci&oacute;n anterior, y mejor&oacute; en siete puntos. El PRI tambi&eacute;n recuper&oacute; 82,588 votos y mejor&oacute; en 6 d&eacute;cimas su porcentaje, pero la distancia con respecto al PAN fue de casi 24 puntos. En las elecciones locales de este a&ntilde;o tanto el PAN como el PRI perdieron votos. Pero la p&eacute;rdida panista fue muy grande: 124,191 votos; en cambio la priista apenas represent&oacute; la merma de 12,500 votantes. En esta forma mientras el PAN perdi&oacute; 4.5 puntos, el PRI recuper&oacute; 9. Sin embargo, la diferencia sigui&oacute; favoreciendo al PAN con m&aacute;s de 10 puntos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las elecciones federales y locales de 2003 fueron el mismo d&iacute;a. El PAN sufre una gran merma de sus votos respecto a la elecci&oacute;n federal de tres a&ntilde;os antes, pues vio esfumarse 162,026 votos y 11.4 puntos. Esa p&eacute;rdida le represent&oacute; 36.5% de sus votos de 2000. En los comicios locales tambi&eacute;n pierde 23,088 votos y 5.3 puntos. Por su parte el PRI, aunque en las elecciones federales pierde 3,590 votos, mejora su porcentaje en casi 10 puntos. En las locales gana 35,606 votos y mejora su puntuaci&oacute;n en cuatro puntos. En los comicios federales el PRD pierde 22,495 votos y 3.3 puntos. En las locales la p&eacute;rdida es de 5,777 votos y de un punto. En las dos contiendas de 2003 la depresi&oacute;n electoral perredista manda a este partido al cuarto sitio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las elecciones concurrentes tapat&iacute;as de julio de 2003 hubo 6,535 m&aacute;s votos en la local que en la federal. El candidato panista tuvo 14,147 m&aacute;s votos que los obtenidos en Guadalajara por los diputados panistas. A su vez, el candidato priista super&oacute; en 26,690 votos a sus colegas que dispu</font><font face="verdana" size="2">taron las diputaciones federales de la capital de Jalisco. La cerrada confrontaci&oacute;n entre el PRI y el PAN atrajo votantes de los otros partidos.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tenemos en cuenta la elecci&oacute;n local de 1995, cuando el PAN gan&oacute; arrolladoramente, en los comicios locales de 2003 los panistas perdieron 114,588 votos, casi la cuarta parte de su mejor votaci&oacute;n, y bajaron 14 puntos. Por su parte, el PRI ha ido teniendo altibajos en sus n&uacute;meros absolutos, pero ha ganado terreno desde su derrota de 1995. Con respecto a esa elecci&oacute;n en 2003 gan&oacute; 55 mil votos y recuper&oacute; 10 puntos, lo que representa una cuarta parte de aquella votaci&oacute;n. Para el PRD las elecciones locales de 2003 son las m&aacute;s pobres desde 1994. Respecto a su mejor votaci&oacute;n, la obtenida en las locales de 1997, perdi&oacute; 74,893 votos y 12.3 puntos, lo cual implic&oacute; un deterioro de tres cuartas partes de la votaci&oacute;n de aquel a&ntilde;o. El destello que parec&iacute;a anunciar un multipartidismo se derrumb&oacute; y la ciudad se presenta con una clara tendencia bipartidista que ha ido acercando a los contendientes panistas y priistas, por el declive de los primeros y la recuperaci&oacute;n de los segundos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los comicios federales de 1988 el PAN super&oacute; al PRI, pero esto fue revertido en las siguientes tres elecciones. En la elecci&oacute;n de 1991 la distancia entre el PRI y el PAN fue muy grande. De nueva cuenta, en 1994 el PAN tom&oacute; la delantera y la mantuvo hasta las elecciones locales de 2000, pero con altibajos. Sufri&oacute; mermas en los dos procesos previos a las elecciones presidenciales de fin de siglo. Las mejores votaciones panistas ocurrieron en los comicios locales de 1995 y en los federales tanto de 1997 como de 2000. En julio de ese a&ntilde;o el PAN obtuvo su m&aacute;s alta votaci&oacute;n, con cerca de 450 mil votos. Posteriormente ha ido experimentando la </font><font face="verdana" size="2">deserci&oacute;n de votantes. En las elecciones locales de 2000 el PRI disminuy&oacute; su distancia con respecto del PAN.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de haber sido superado por el PAN en 1988, el PRI volvi&oacute; a tomar la delantera en las locales de ese mismo a&ntilde;o, as&iacute; como en las federales de 1991 y en las locales de 1992. Precisamente, su votaci&oacute;n m&aacute;s alta la consigui&oacute; apoyado en los programas salinistas de Solidaridad en 1991, con alrededor de 330 mil votos. Del proceso local de 1995 al local de 1997 el PAN y el PRI perdieron votantes. En el federal de 1997 el PAN experiment&oacute; un repunte importante (la mayor cantidad de votos de todas estas elecciones) pero volvi&oacute; a decaer en la siguiente contienda. El PRI consigui&oacute; una recuperaci&oacute;n de electores en las federales de 2000, y logr&oacute; ese nivel con leves p&eacute;rdidas en las locales del mismo a&ntilde;o. En la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX, el PAN ha tenido buenos resultados en las elecciones que han coincidido con las presidenciales. En 2003 el PRI y el PAN estuvieron casi empatados. En las elecciones de 2000 y de 2003 el PRI ha ido mostrando una recuperaci&oacute;n electoral, lejana todav&iacute;a a sus n&uacute;meros de inicios de los a&ntilde;os noventa (<a href="#a2g1">gr&aacute;fica 1</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="a2g1"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2g1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Teniendo en cuenta los porcentajes, el PAN parte de un triunfo tapat&iacute;o en 1988 para caer en picada en las siguientes dos fechas electorales. Inicia una recuperaci&oacute;n que tiene una cumbre en las elecciones locales de 1995. Entre las federales de 1991 y las locales de 1995 casi duplica su porcentaje. Su ascenso fue vertiginoso. Posteriormente sufre una erosi&oacute;n electoral. Su ca&iacute;da la compensa con una recuperaci&oacute;n en las elecciones federales de 2000. Pero vuelve a decaer en las locales de ese a&ntilde;o. En los primeros comicios del siglo XXI su cuota desciende a niveles cercanos a 40%. Por su parte, el PRI se repone de su descalabro de 1988 hasta una cumbre que no ha vuelto a experimentar, la de las elecciones federales de 1991 cuando llega casi a 60%. Tiene un leve descenso en la siguiente fecha electoral para ir decayendo hasta las locales de 1997. En las federales de 2000 tiene </font><font face="verdana" size="2">una leve mejor&iacute;a que incrementa sustancialmente en las locales del mismo a&ntilde;o. Para 2003 su recuperaci&oacute;n lo lleva a los niveles de 40% (<a href="#a2g2">gr&aacute;fica 2</a>). La gr&aacute;fica de los porcentajes ofrece una imagen de una especie de trenza. Otra pista que ofrece dicha gr&aacute;fica es que en las elecciones del primer lustro de los a&ntilde;os noventa hay una correlaci&oacute;n en el comportamiento entre el PRI y el PAN: lo que uno pierde lo gana el otro. Pero en el segundo lustro ya no se da este comportamiento de espejo. Pueden perder ambos. La presencia de un tercero que quiere crecer cambia el escenario del bipartidismo hacia un multipartidismo. Pero en 2000 de nueva cuenta aparece la tendencia bipartidista. Hay una punga entre PAN y PRI y se ha alternado la supremac&iacute;a. Hay alejamientos y acercamientos que dependen de campa&ntilde;as, coyunturas y candidatos. El tapat&iacute;o es un electorado con tendencias bipartidistas que encumbra ya a uno ya a otro. En las &uacute;ltimas seis elecciones el PAN ha mantenido la delantera, pero el PRI ha detenido su ca&iacute;da y se ha ido acercando al albiceleste. Ante cada nueva situaci&oacute;n electoral ning&uacute;n partido tiene asegurada la victoria de antemano. La tiene que pelear. Para 2003 se encuentran casi en un empate, y los otros partidos resultan comparsas de esta pugna.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="a2g2"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2g2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra forma de apreciar lo anterior proviene del examen de las distancias de puntos porcentuales entre los dos principales partidos durante el periodo examinado. En las elecciones federales de 1988 el PAN logra colocarse por arriba del PRI con una moderada distancia. En los otros tres comicios el PRI vuelve a triunfar y se ubica muy por encima del panismo tapat&iacute;o. En la elecci&oacute;n federal de 1991 la distancia alcanza casi 30 puntos, la m&aacute;s alta de todo el periodo. En las elecciones federales de 1994 el PAN repite la supremac&iacute;a sobre el PRI con niveles similares a los de seis a&ntilde;os antes. Pero en los comicios locales de 1995 el PAN se encumbra por arriba del PRI con su mejor distancia alcanzada: 25 puntos. Despu&eacute;s decae, para volver a repuntar con </font><font face="verdana" size="2">25 puntos en las federales de 2000. Esto hace ver que al panismo tapat&iacute;o lo arrastra la imagen de su candidato a la presidencia de la Rep&uacute;blica, pues la elecci&oacute;n de 1995 tuvo que ver con un hartazgo tanto por el deterioro pol&iacute;tico local, como por el enojo de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de la crisis de finales de 1994. Desde la elecci&oacute;n presidencial de 2000 el panismo de Guadalajara empieza un declive acelerado para quedar en las locales de 2003 a s&oacute;lo un punto de distancia de su principal contrincante electoral (<a href="#a2g3">gr&aacute;fica 3</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="a2g3"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2g3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apartado especial merece el comportamiento del electorado del PRD. Apareci&oacute; con la conformaci&oacute;n del Frente Democr&aacute;tico Nacional encabezado por Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas. Obtuvo m&aacute;s de cien mil votos y se acerc&oacute; casi a la cuarta parte del electorado. En la elecci&oacute;n local de 1988 se configur&oacute; una coalici&oacute;n cardenista. Pese a que tuvo una respetable cuota electoral cercana a 10%, perdi&oacute; muchos de sus anteriores votos. Lo logrado representaba mucho menos de una tercera parte de su votaci&oacute;n anterior. En los comicios federales de 1991, ya como PRD, el fracaso electoral fue muy grande. Apenas consigui&oacute; 2.5% de los votos. En la siguiente fecha electoral, pese a que perdi&oacute; todav&iacute;a unos cientos de sus anteriores votos, mejor&oacute; el porcentaje en siete d&eacute;cimas. Tuvo una recuperaci&oacute;n importante en las elecciones federales de 1994 en donde casi quintuplic&oacute; su anterior votaci&oacute;n. En las locales de 1995 sufri&oacute; de nuevo una reca&iacute;da fuerte. Perdi&oacute; 40 mil votos y s&oacute;lo alcanz&oacute; 4%. En 1997 tuvo una recuperaci&oacute;n: lleg&oacute; a 10% en las federales, obtuvo 15% en las locales y estuvo a punto de alcanzar cien mil votantes. No obstante, en los comicios federales de 2000 perdi&oacute; casi la mitad de sus electores anteriores y baj&oacute; 9 puntos. Para las locales de este a&ntilde;o perdi&oacute; cerca de setenta mil votos y volvi&oacute; a los escu&aacute;lidos porcentajes de 4%. En 2003 cay&oacute; a 3.1%. Se trata de un partido con fuertes altibajos, que si una vez represent&oacute; una importante tercera fuerza tapat&iacute;a, </font><font face="verdana" size="2">ante las confrontaciones bipartidistas ha sufrido elevadas mermas y &uacute;ltimamente se ha ido desdibujando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si dejamos de lado los comicios federales y &uacute;nicamente nos centramos en las elecciones municipales, tenemos lo siguiente: el PRI en las elecciones municipales de 1992 subi&oacute; con respecto a las anteriores en 6 puntos porcentuales y casi duplic&oacute; sus votos. Para 1995, aunque casi mantuvo los votos de la elecci&oacute;n anterior, pues s&oacute;lo perdi&oacute; 9,618 votos, experiment&oacute; una importante merma de 23 puntos. A su vez el PAN, pese a que mejor&oacute; en una cuarta parte sus votos de 1988, sufri&oacute; una merma de dos puntos. Pero para 1995 multiplic&oacute; sus votos de la elecci&oacute;n anterior en dos veces y tres cuartos, su incremento de puntos fue de 24 y obtuvo la mejor cifra electoral de todo el periodo. Entre el PAN y el PRI entre 1992 y 1995 hubo un quiasmo, un cruce y un cambio casi similar de porcentajes. Variaron de posici&oacute;n. En 1997 el PRI cae hasta su menor porcentaje, por debajo de los 30 puntos. Perdi&oacute; 22% de sus votos anteriores. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s, recuper&oacute; 10 puntos y aument&oacute; en casi un tercio sus votos. Finalmente, en 2003 sum&oacute; tres y medio puntos m&aacute;s y 26,700 votos. Esto lo coloca en una posici&oacute;n de franca mejor&iacute;a. Por su parte, el PAN perdi&oacute; 11 puntos en 1997 y cerca de 30% de sus votos. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s sigue decayendo, pues baja 4.4 puntos y 9 mil votos. En 2003 logra una mejor&iacute;a de 14 mil votos y un aumento en punto y medio. Si hubiera mantenido su votaci&oacute;n de 2000 no habr&iacute;a podido refrendar el triunfo de la alcald&iacute;a. Del predominio priista de principios de los a&ntilde;os noventa se pas&oacute; al predominio panista de mediados de esa d&eacute;cada, para desembocar a inicios del siglo XXI en un casi empate entre esos dos partidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comportamiento de los votantes tapat&iacute;os en los a&ntilde;os noventa y a principios del siglo XXI muestra una tendencia que ha favorecido el bipartidismo. Hay momentos en que puede hacer aparecer a un tercer contendiente, pero esto se ha dado en situaciones especiales donde dicha compe</font><font face="verdana" size="2">tencia ha sido inducida por el comportamiento nacional o por alianzas internas muy ef&iacute;meras. En los a&ntilde;os noventa se puede ubicar un piso priista de 30%; pero en 2003 supera 40%. Hay un voto estable tricolor de alrededor de los 250 mil votantes. En los &uacute;ltimos comicios ha mostrado una franca recuperaci&oacute;n. En el PAN se ha dado una cuota alrededor de los 300 mil electores con oscilaciones entre 47% y 50%. Pero en los comicios de 2003 cay&oacute; a cerca de 40%. La falta de adhesi&oacute;n de votantes de capas medias ante la estabilidad de votantes de escasos recursos por el PRI puede acercar a&uacute;n m&aacute;s las proporciones de estos dos partidos y variar la supremac&iacute;a panista de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comportamiento ciudadano en conjunto</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dejando la visualizaci&oacute;n partidista, tocar&iacute;a echar una mirada al comportamiento de los ciudadanos tapat&iacute;os frente a las elecciones examinadas. Una primera constataci&oacute;n es que, por lo general, votan m&aacute;s en los comicios federales que en los locales. Esto no es as&iacute; cuando hay tensiones locales y confrontaciones fuertes. Otro dato importante lo da el incremento de votantes con credencial electoral. El <a href="#a2c2">cuadro 2</a> muestra c&oacute;mo se ha dado su crecimiento.</font>	</p> 	    <p align="center"><a name="a2c2"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2c2.jpg"></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habr&iacute;a que aclarar que en el Registro Federal de Electores prefirieron no dar las cifras correspondientes a 1991 porque no hab&iacute;a certeza en las mismas. El crecimiento total en esos doce a&ntilde;os fue de 412,288. De 1992 a 1995 creci&oacute; esta lista en 148,780. Entre las elecciones locales de 1995 y las locales de 1997 esa lista aument&oacute; en 103,559 nuevos ciudadanos. Y de las locales de 1997 a las locales de 2000 dicha lista incorpor&oacute; a otros 85,120. De las locales de 2000 a las federales y locales del 2003 hubo 74,829 nuevos ciudadanos registrados. Como se puede ver, de etapa en etapa van disminuyendo los j&oacute;venes que requieren su credencial electoral.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las elecciones federales de 1994 hubo 375 electores m&aacute;s que en las locales de 1992. Entre &eacute;stos pudieran haber estado los 129,282 que hab&iacute;an conseguido su nueva credencial electoral, los 115,928 que dejaron de votar entre las federales de 1991 y las locales de 1992, m&aacute;s 130,259 que estaban en el padr&oacute;n y que no habiendo votado en las dos anteriores elecciones decidieron hacerlo en los comicios presidenciales. En las elecciones locales de 1995, pese a que hab&iacute;a 19,498 nuevos electores, se ausentaron de las urnas 83,453 votantes que s&iacute; hab&iacute;an sufragado en los comicios federales anteriores. En las federales de 1997 subi&oacute; el n&uacute;mero de votantes s&oacute;lo en 5,619 respecto a la elecci&oacute;n local anterior. Aunque la lista nominal aument&oacute; en casi cien mil ciudadanos con credencial reci&eacute;n adquirida no se lleg&oacute; al </font><font face="verdana" size="2">n&uacute;mero de votantes de la elecci&oacute;n federal de 1994. Para las locales de 1997 la lista aument&oacute; en 3,821 nuevos electores, pero la p&eacute;rdida de votantes con respecto a los comicios de meses atr&aacute;s fue de 93,340. Para los comicios federales de 2000 hubo en Guadalajara 204,247 nuevos votantes, entre los que pudieron estar los que obtuvieron por primera vez su credencial m&aacute;s una buena proporci&oacute;n de los 171 mil votantes que se hab&iacute;an alejado entre 1994 y las locales de 1997. No obstante, cerca de 177 mil votantes se volvieron a alejar de las urnas entre los comicios federales y los locales de ese a&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los votantes tapat&iacute;os que fueron a las urnas en los comicios de finales del siglo XX e inicios del XXI, podemos apreciar que en los comicios federales de 1988 se alcanz&oacute; la cifra de casi medio mill&oacute;n. En la elecci&oacute;n local de ese a&ntilde;o hubo un descenso en la afluencia de votantes a las urnas, pero en la siguiente fecha electoral, la federal de 1991, m&aacute;s de medio mill&oacute;n de tapat&iacute;os fueron a votar. Los electores volvieron a la desidia en las locales de 1992. De nuevo se animaron en las elecciones de 1994. Influy&oacute; el voto del miedo a la situaci&oacute;n conflictiva de ese a&ntilde;o y al intento local por contribuir a una posible alternancia. Los votantes tapat&iacute;os llegaron casi a la cifra de tres cuartos de mill&oacute;n. Las elecciones locales de 1995 y las federales de 1997 son muy similares. No obstante, en las locales de 1997 hubo menos participaci&oacute;n. Hubo un leve incremento en la local de 2000 con respecto a la local de 1997 porque se pon&iacute;a en juego la gubernatura. Las elecciones m&aacute;s concurridas han sido las presidenciales de 1994 y de 2000. Cuando se logr&oacute; la alternancia en la presidencia de la Rep&uacute;blica la votaci&oacute;n se increment&oacute; hasta llegar casi a los 830 mil votantes. No obstante, en las siguientes fechas electorales se experiment&oacute; una depresi&oacute;n de la participaci&oacute;n electoral.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstencionismo</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese al incremento de posibles votantes, hubo menos votos que en los comicios federales tanto de 1994 como de 1997, y que en los locales de 1995. En julio de 2003 ya no acudieron a las urnas tapat&iacute;as alrededor de 153 mil ciudadanos que s&iacute; lo hab&iacute;an hecho tres a&ntilde;os antes, cifra que es m&aacute;s del doble de los que en ese trienio adquirieron su credencial electoral (<a href="#a2g4">gr&aacute;fica 4</a>).</font></p>     <p align="center"><a name="a2g4"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2g4.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="#a2c3">cuadro 3</a> se pueden apreciar los datos tanto de la lista nominal de electorales, seg&uacute;n a&ntilde;o y proceso, como los porcentajes de abstencionismo en Guadalajara.</font>	</p> 	    <p align="center"><a name="a2c3"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2c3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una importante abstenci&oacute;n cercana a 50% en las elecciones locales de 1992, vino la m&aacute;s alta afluencia electoral en Guadalajara que alcanz&oacute; niveles de 83%, y por lo tanto la abstenci&oacute;n menor en todos los comicios aqu&iacute; abordados. Despu&eacute;s inicia un descenso constante de participaci&oacute;n que culmina en las elecciones locales de 1997. De nueva cuenta la abstenci&oacute;n baja en las federales de 2000 cuando casi </font><font face="verdana" size="2">tres de cada cuatro electores acudieron a las urnas, para repuntar con fuerza en las locales de 2000 e incrementarse en las elecciones concurrentes de 2003. En la lista nominal jalisciense de ese a&ntilde;o hay m&aacute;s mujeres que hombres (52.2% de las primeras por 47.8% de los segundos). Pero los hombres han sido m&aacute;s abstencionistas que las mujeres. Sin que el sexo o la regi&oacute;n impliquen diferencias fundamentales, entre los j&oacute;venes de 20 a 29 a&ntilde;os se encuentra el porcentaje mayor de abstencionistas en todo el pa&iacute;s, pues siete de cada diez de los comprendidos en ese rango de edad prefirieron no acudir a las urnas. Si en el a&ntilde;o 2000 el voto juvenil fue determinante en la alternancia en la presidencia de la Rep&uacute;blica, tres a&ntilde;os despu&eacute;s la desilusi&oacute;n causada por el llamado "gobierno del cambio" desest&iacute;mulo el voto de los j&oacute;venes.<sup><a href="#notas">6</a></sup> En el conjunto de los abstencionistas ha influido la mala calificaci&oacute;n de los partidos, gobernantes y legisladores, y el hecho de que los problemas m&aacute;s sentidos no hayan sido resueltos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A manera de cierre</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se han examinado 12 fechas electorales en la capital jalisciense. Cada proceso ha sido diferente. En los federales de 1988 tres fuerzas se disputaron al electorado tapat&iacute;o. Gan&oacute; el panismo impulsado por su candidato presidencial Clouthier. El partido de Estado, aunque hizo un descomunal fraude &#151;llamado "de segundo piso" porque corrigi&oacute; actas electorales&#151;, cay&oacute; por primera vez al segundo sitio. El neo&#45;cardenismo hizo presencia. En las locales de ese a&ntilde;o, pese a los triunfos distritales de pocos meses atr&aacute;s, el panismo decay&oacute;, porque el objetivo hab&iacute;a sido el triunfo presidencial que no se obtuvo. Con el mismo nivel de votos absolutos </font><font face="verdana" size="2">el priismo repunt&oacute; porcentualmente, porque hubo mucho abstencionismo. En las federales de 1991 volvi&oacute; a influir la decisi&oacute;n centralista del salinismo de reivindicarse electoralmente. Movi&oacute; a mucha gente por medio de la compra, coacci&oacute;n, el nuevo corporativismo basado en la organizaci&oacute;n de los programas asistenciales de solidaridad y un ej&eacute;rcito de controladores del voto oficialista. Pese a que el PAN mejor&oacute; los n&uacute;meros absolutos de sus sufragios, qued&oacute; muy lejano de los votos controlados y movilizados por el PRI que alcanz&oacute; su votaci&oacute;n m&aacute;s copiosa del periodo estudiado, tanto en n&uacute;meros absolutos como relativos. Aunque el PAN hubiera repetido el n&uacute;mero de votantes de las federales de tres a&ntilde;os antes habr&iacute;a quedado muy atr&aacute;s. Porcentualmente los albicelestes se colocaron en el nivel m&aacute;s bajo. Con los instrumentos afinados de la nueva manera de no respetar el voto libre y con una campa&ntilde;a dispendiosa por parte del priismo, en las locales de 1992 el partido de Estado repite una elecci&oacute;n abundante, aunque menor que la anterior federal. La distancia porcentual respecto al PAN sigue siendo grande. Este &uacute;ltimo partido, con menos votantes que en los comicios de 1991, mejora su porcentaje. En las elecciones federales de 1994 el electorado tapat&iacute;o cobr&oacute; cuentas por las explosiones de calles en Guadalajara en 1992, y por el asesinato de su Cardenal en 1993. El PAN volvi&oacute; a repuntar tanto en n&uacute;meros absolutos como relativos. Aunque no fue muy grande su distancia con respecto al PRI, s&iacute; fue definitiva. Comienza el declive priista y el ascenso panista. En las locales de 1995 se da la mejor votaci&oacute;n absoluta y relativa del panismo tapat&iacute;o. La distancia entre PAN y PRI se agranda, pero no alcanza el tama&ntilde;o de la que benefici&oacute; al PRI en las federales de 1991. El voto de castigo y la convergencia opositora castigan electoralmente al partido de Estado. En las federales de 1997, cuando el PRI pierde el control de la C&aacute;mara de Diputados, los votos panistas no logran los niveles de las locales anteriores, pero el priismo sigue descendiendo en n&uacute;mero de votos y en por</font><font face="verdana" size="2">centajes. Hay un refrendo por el cambio albiceleste. En las locales de ese a&ntilde;o el panismo y el priismo pierden votantes y se incrementa una tercera fuerza, la perredista, que se ve como nueva opci&oacute;n importante en la ciudad, pues en n&uacute;meros absolutos viene a ser la mitad que el del PRI. En las elecciones federales de 2000 el voto &uacute;til por el cambio en la presidencia de la Rep&uacute;blica nutre a la opci&oacute;n panista, que tiene el n&uacute;mero m&aacute;s alto de votos absolutos de todo el periodo en la ciudad. El priismo, tambi&eacute;n alentado por la contienda presidencial, recupera votantes, aunque no alcanza las cifras absolutas de las contiendas federales de 1994 y de 1991. La distancia del PAN con respecto del PRI se agranda. Para las locales de 2000 tanto el voto &uacute;til como el de muchos panistas se esfuma. El candidato panista no fue atractivo. En n&uacute;meros absolutos el PAN obtiene menos votantes que en las tres federales anteriores, y que en las locales gubernamentales de 1995. El PRI pierde pocos de sus votantes de las presidenciales de 2000 porque su candidato fue competitivo. En t&eacute;rminos relativos, el PAN desciende y el PRI sube. De las nueve distancias favorables del periodo, el panismo tiene la segunda m&aacute;s baja. Para las locales de 2003 el priismo recupera votantes y el panismo los sigue perdiendo. La ventaja del PAN resulta peque&ntilde;a, y los niveles porcentuales se cierran. En n&uacute;mero de votantes totales las votaciones m&aacute;s bajas han sido las locales de 1988 y las de 1992. Las m&aacute;s nutridas fueron las elecciones de la alternancia presidencial en 2000. Los vol&uacute;menes de votantes en las locales de 2000 y en las dos de 2003 han sido inferiores tanto a las federales de 1994 y 1997 como a las locales de 1995. La menor abstenci&oacute;n de todo el periodo fue la de las elecciones federales de 1994. Desde entonces el abstencionismo, con excepci&oacute;n de las federales de 2000, ha experimentado un constante incremento. Grupos de electores a finales de los a&ntilde;os ochenta lucharon contra el fraude electoral. A principios de los a&ntilde;os noventa exigieron mejores instrumentos electorales e hicieron observaci&oacute;n electoral.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PRI ha sabido mantener un n&uacute;cleo duro de votantes. El panismo ha conseguido una porci&oacute;n de votos fieles. Pero se ha dado la volatilidad electoral capaz de influir en los resultados. Hay porciones nada desde&ntilde;ables de votantes que desde finales de los a&ntilde;os noventa y principios del siglo XXI han aprendido a diferenciar su voto y no entregarlo todo a un mismo partido. Los partidos ya saben que en cada elecci&oacute;n deben trabajar por atraer votantes. Nadie tiene asegurado el triunfo de antemano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo general, los votantes tapat&iacute;os se animan en los comicios federales. Pero en los locales de 1995 tuvieron muchos alicientes para expresar su descontento en las urnas. Y la fuerte confrontaci&oacute;n de los comicios locales de 2003 influy&oacute; en que en esta ocasi&oacute;n las elecciones municipales tuvieran m&aacute;s votos que los comicios federales simult&aacute;neos (<a href="#a2g5">gr&aacute;fica 5</a>). En las elecciones cuentan los partidos, pero en los &uacute;ltimos comicios han pesado m&aacute;s los candidatos y sus campa&ntilde;as. En las elecciones federales la contienda por la presidencia sobredetermina las campa&ntilde;as de los diputados. En 2003, al darse unas elecciones federales y municipales en la misma fecha, la contienda por la presidencia municipal sobredetermin&oacute; no s&oacute;lo las campa&ntilde;as de los diputados locales de los seis distritos tapat&iacute;os, sino tambi&eacute;n las de los federales.</font></p>     <p align="center"><a name="a2g5" id="a2g5"></a><img src="../img/revistas/espiral/v12n35/a2g5.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se han dado importantes avances en cuanto a la limpieza electoral, pero tambi&eacute;n persisten rezagos desde el punto de vista de la democracia. El fen&oacute;meno del fraude ha ido cambiando, pero persiste. Han quedado atr&aacute;s la violencia y el descaro de 1988. Se ha acotado el exceso de manipulaci&oacute;n que se dio en 1991. Pero todav&iacute;a persiste la utilizaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos y de recursos ilegales a favor de candidatos. La compra del voto no se ha podido erradicar. No obstante, la libertad del voto ha ido llegando a m&aacute;s capas de ciudadanos. El electorado ha ido evolucionando y ha diversificado su voto seg&uacute;n candidatos, y ha ejercido el </font><font face="verdana" size="2">voto de castigo. Todav&iacute;a hay votos que responden a situaciones clientelares. El organismo electoral ha cambiado muy profundamente. De los funcionarios sujetos a un partido se lleg&oacute; al profesionalismo y garant&iacute;a de imparcialidad en el Instituto Federal Electoral para las elecciones federales examinadas y a cierta independencia en el organismo local, que de un prestigio importante a mediados de los a&ntilde;os noventa ha pasado a situaciones de cierto desprestigio por la cuestionada actuaci&oacute;n de algunos de sus integrantes. Lo m&aacute;s destacado ha sido que entre los ciudadanos interesados por hacer avanzar la democracia desde diversas organizaciones c&iacute;vicas se ha pasado del &eacute;nfasis en la defensa del voto a la exigencia de la participaci&oacute;n electoral, a que los elegidos tengan en cuenta el punto de vista de los ciudadanos. Entre las &uacute;ltimas demandas se encuentran que se respeten los topes de campa&ntilde;a, que disminuyan los gastos electorales de los partidos, y que las campa&ntilde;as abandonen un vac&iacute;o <i>marketing</i> pol&iacute;tico sin propuestas aut&eacute;nticas. Se exige adem&aacute;s que haya transparencia en el origen y destino de los recursos de los partidos, y que los elegidos rindan cuentas de su actuaci&oacute;n y gesti&oacute;n. Los esc&aacute;ndalos de los partidos, que se multiplicaron en 2004, han ido hastiando a los electores. Ya en 2003 creci&oacute; en Guadalajara el voto anulado intencionalmente con muestras de rechazo a todos los partidos. De seguir el deterioro pol&iacute;tico de los partidos, esto puede aumentar y es previsible el incremento de la abstenci&oacute;n. Otra demanda que ha ido surgiendo a principios del siglo XXI es que la democracia sea integral: que no s&oacute;lo sea electoral, sino tambi&eacute;n social; que responda a las necesidades de la poblaci&oacute;n. Si los partidos siguen enfrascados en su l&oacute;gica de partidocracia, dando la espalda a los reclamos de los ciudadanos, estos &uacute;ltimos seguir&aacute;n desencant&aacute;ndose de la pol&iacute;tica y se pondr&aacute; en peligro la gobernabilidad democr&aacute;tica.</font></p>      <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alonso, Jorge, <i>Elecciones en tiempos de crisis,</i> Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317801&pid=S1665-0565200600010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font><font face="verdana" size="2"> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>El rito electoral. Las elecciones en Jalisco, 1940&#45;1992, </i>Guadalajara, El Colegio de Jalisco, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317803&pid=S1665-0565200600010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>Arrollamientos y menoscabos. Las elecciones federales de 1991 en Jalisco,</i> Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 1993b.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317805&pid=S1665-0565200600010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>El cambio en Jalisco,</i> Guadalajara, CIESAS, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317807&pid=S1665-0565200600010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>Democracia precaria,</i> Guadalajara, ITESO, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317809&pid=S1665-0565200600010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>Democracia amenazada,</i> Guadalajara, ITESO, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3317811&pid=S1665-0565200600010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font><font face="verdana" size="2"></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. V&eacute;anse las cifras del Censo del a&ntilde;o 2000 en el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (<a href="http://www.inegi.gob.mx" target="_blank">www.inegi.gob.mx</a>). Hay que tener en cuenta que M&eacute;xico, Distrito Federal, el lugar con mayor densidad poblacional del pa&iacute;s, no tiene divisiones municipales. De acuerdo con las cifras del INEGI correspondientes al Censo del a&ntilde;o 2000, la poblaci&oacute;n jalisciense llegaba a seis millones trescientos mil. La zona metropolitana alcanzaba 60% (tres millones ochocientos mil). La cifra de 1'646,319. En la revista <i>Este Pa&iacute;s</i> de julio de 2002, al</font> <font face="verdana" size="2">catalogar a las 50 ciudades que mueven a M&eacute;xico, la zona metropolitana de Guadalajara quedaba en el segundo sitio si se ten&iacute;a en cuenta el n&uacute;mero de habitantes; pero ocupaba el tercer sitio si se evaluaba el dinamismo econ&oacute;mico. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Los datos que sirvieron de base para este escrito se encuentran en Alonso 1987, 1993,1993b, 1995, 2000, 2002. Conviene hacer la aclaraci&oacute;n que en otros trabajos las comparaciones las he hecho entre las elecciones de diputados de mayor&iacute;a, tanto en las elecciones federales como en la locales. En el presente escrito he privilegiado las elecciones municipales, y por razones de comparaci&oacute;n del comportamiento electoral he tenido como referencia en las elecciones federales las votaciones para diputados de mayor&iacute;a.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La distancia entre el PAN y el PRI en la elecci&oacute;n para gobernador fue de 2.1, en la elecci&oacute;n de diputados de 7.2, y en la elecci&oacute;n para mun&iacute;cipes en Guadalajara de 10.3.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. En los dem&aacute;s partidos la situaci&oacute;n fue a la inversa. Tuvieron m&aacute;s votos en los comicios federales que en los municipales de Guadalajara. El PVEM perdi&oacute; 19,030 votantes; el PRD, 9,155; el Partido M&eacute;xico Posible, 2,332; Convergencia, 2,068; el PT, 1,360; Fuerza Ciudadana, 867; el PLM, 796; el PAS, 344; y el PSN, 285.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Esto no significa que haya desinter&eacute;s entre los j&oacute;venes por enlistarse en el padr&oacute;n electoral, sino un decrecimiento de los vol&uacute;menes de nuevos ciudadanos tapat&iacute;os. Seg&uacute;n el INEGI, la tasa de crecimiento promedio anual de la poblaci&oacute;n jalisciense de 1970 a 1980 fue de 3.2%, pero de 1980 a 1990 cay&oacute; a 2%. Habr&iacute;a que tener en cuenta dos factores m&aacute;s: la migraci&oacute;n internacional de j&oacute;venes, y que, al estar la ciudad de Guadalajara sin posibilidades de expansi&oacute;n, parejas j&oacute;venes buscan lugar de residencia en otras partes de la zona metropolitana. Hay otras consideraciones, como el hecho de que los j&oacute;venes de capas bajas necesitan la credencial electoral para muchos tr&aacute;mites de su vida laboral; los de capas medias y altas buscan esta identificaci&oacute;n no tanto por &aacute;nimo c&iacute;vico sino para poder entrar a lugares de reuni&oacute;n y diversi&oacute;n restringidos a mayores de edad.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Se pueden consultar los resultados de una investigaci&oacute;n del Instituto Federal Electoral al respecto (IFE, <i>Informe de los resultados del estudio de la participaci&oacute;n ciudadana en las elecciones federales de 2003,</i> Organizaci&oacute;n Electoral del IFE, M&eacute;xico, 2004).</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Elecciones en tiempos de crisis]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El rito electoral. Las elecciones en Jalisco, 1940-1992]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de Jalisco]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Arrollamientos y menoscabos. Las elecciones federales de 1991 en Jalisco]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El cambio en Jalisco]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CIESAS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Democracia precaria]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ITESO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alonso]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Democracia amenazada]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Guadalajara ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ITESO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
