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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Política social y movimientos sociales: la irrupción de las organizaciones piqueteras]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional de San Juan Centro de Estudios e Investigaciones Laborales Programa de Investigaciones Económicas sobre Tecnología, Trabajo y Empleo]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Teor&iacute;a y </font><font size="4" face="verdana">debate</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pol&iacute;tica social  y movimientos sociales: la irrupci&oacute;n de las organizaciones piqueteras</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Marcelo Lucero*</font></b><font face="verdana" size="2"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Becario en el Programa de Investigaciones Econ&oacute;micas sobre Tecnolog&iacute;a, Trabajo y Empleo, en el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales, Universidad Nacional de San Juan. Argentina.</i> <a href="mailto:mllg@arnet.com.ar">mllg@arnet.com.ar</a>.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 17 de mayo de 2005.     <br>     Fecha de aceptaci&oacute;n: 11 de julio de 2005.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La emergencia de las organizaciones piqueteras ha replanteado, sin duda, el escenario pol&iacute;tico argentino, en especial desde diciembre de 2001. Me interesa en el presente trabajo esbozar el impacto que esto ha tenido especialmente en el campo de las pol&iacute;ticas asistenciales; desafiando en el plano de la implementaci&oacute;n muchos de los modos y supuestos neoliberales que configuran la intervenci&oacute;n p&uacute;blica desde los a&ntilde;os noventa e instalando nuevas referencias entre los sectores populares a la hora de pensar las relaciones con las instituciones del Estado en materia social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Pol&iacute;tica social, movimientos sociales, asistencia, programas de empleo, piqueteros.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La emergencia de las organizaciones piqueteras ha replanteado, sin duda, el escenario pol&iacute;tico argentino, en especial desde diciembre de 2001. El an&aacute;lisis en torno a caracterizar esta nueva forma de acci&oacute;n colectiva y su desarrollo se ha constituido en una preocupaci&oacute;n de diversos intelectuales en las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es justamente con base en dichas producciones que quisiera avanzar en algunas ideas que iluminen sobre un aspecto espec&iacute;fico: el entramado relacional que se fue constituyendo a partir de la negociaci&oacute;n en torno a los denominados planes sociales y su incidencia en el plano de la pol&iacute;tica social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disputa pol&iacute;tica desatada alrededor de los planes sociales por las diversas organizaciones de desocupados es el reflejo, a todas luces, de la lucha en el campo pol&iacute;tico, espec&iacute;ficamente por posicionarse y constituirse como agentes con poder pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reducir, como lo pretende una explicaci&oacute;n restrictiva, la puja en</font><font face="verdana" size="2">tre gobierno y piqueteros a un simple asalto a los recursos del Estado es desde ya una toma de posici&oacute;n en la disputa pol&iacute;tica, pero sobre todo tendiente a naturalizar los prejuicios y supuestos m&aacute;s degradantes acerca de lo que es una pol&iacute;tica asistencial. Retomando los principios conservadores de la teor&iacute;a de la dependencia en pol&iacute;tica social.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pareciera que la asistencia siempre est&aacute; limitada a la visi&oacute;n estigmatizante de la caridad y la filantrop&iacute;a: un se&ntilde;or todopoderoso que a partir de su buena voluntad otorga una d&aacute;diva a los despojados del mundo que est&aacute;n sumidos en la miseria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde todo el arco ideol&oacute;gico se han esgrimido y se esgrimen diversos argumentos que llevan a entender la asistencia como un instrumento de regulaci&oacute;n y control social de los pobres (Higgins, 1980: 1&#45;23).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo entender entonces la demanda de diversas organizaciones de desocupados por m&aacute;s planes sociales? En otras palabras, &iquest;c&oacute;mo es posible articular acciones colectivas disruptivas con una mayor demanda de asistencia?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de una situaci&oacute;n coyuntural y puramente pragm&aacute;tica que permite a los piqueteros sobrevivir a la espera de posibilitar transformaciones que vayan m&aacute;s all&aacute; de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica en pol&iacute;tica social. Sin duda esto puede ser una respuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero me parece que esta visi&oacute;n en t&eacute;rminos anal&iacute;ticos sigue soslayando el hecho de que toda pol&iacute;tica p&uacute;blica, en este caso asistencial, es siempre un espacio de disputa y lucha en donde diversos actores pujan por hegemonizar e imponer una determinada forma de entender y solucionar la cuesti&oacute;n social en el capitalismo.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La intencionalidad, entonces, del presente trabajo no ser&aacute; tanto discutir el impacto de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la conformaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de las organizaciones piqueteras &#151;al modo de los estudios de estructuras de oportunidades pol&iacute;ticas y movimientos sociales, ya sea bajo un enfoque concreto o estatalista (Tarrow, 1999: 72&#45;77)&#151;; en cambio, intentar&eacute; dilucidar algunos desaf&iacute;os, alternativas y transformaciones que plantea la experiencia de las organizaciones piqueteras a la pol&iacute;tica social, espec&iacute;ficamente en los modos de implementaci&oacute;n. Apostando conscientemente al supuesto de que "la construcci&oacute;n del Estado no acaba en la creaci&oacute;n de instituciones, es algo permanente &#91;...&#93; El conflicto define al Estado frente a otras instituciones sociales y econ&oacute;micas y, de hecho rehace al Estado mismo una y otra vez" (Bright y Hardin, 1984).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente trabajo tiene la intencionalidad de esbozar algunas ideas en este sentido, tomando como eje los programas de empleo transitorio en los a&ntilde;os noventa. Analizando en algunos de sus aspectos c&oacute;mo poco a poco van apareciendo tensiones y conflictos que van dotando a este tipo de pol&iacute;tica asistencial de nuevos contenidos y relaciones que no se remiten solamente a las reformas neoliberales, sino tambi&eacute;n a la lucha desatada por las organizaciones de desocupados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin desconocer la heterogeneidad y divergencias al interior del movimiento piquetero, las mismas ser&aacute;n puestas en suspenso en adelante. Esto en tanto el nivel de generalidad en el que se tomar&aacute; la experiencia de las organizaciones de desocupados (recortada al &aacute;mbito de los programas sociales) habilita un conjunto de posiciones y discursos comunes o al menos consistentemente mayoritarios a todas las organizaciones.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El contexto de los programas de empleo transitorio</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro pa&iacute;s, a partir de la ley 24.013 se inicia una nueva configuraci&oacute;n de las intervenciones dirigidas hacia los desempleados, la que tendr&aacute; en principio dos aristas. Una ser&aacute; la inauguraci&oacute;n del seguro de desempleo, de car&aacute;cter contributivo, que tendr&aacute; como destinatarios a los asalariados formales. En tanto la segunda se desarrollar&aacute; a trav&eacute;s de un conjunto variable de programas a veces bajo el fundamento de la "emergencia ocupacional", a veces bajo la idea de "fomento del empleo" y cuyos destinatarios ser&aacute;n la poblaci&oacute;n desempleada no cubierta por el seguro del desempleo. Esto es, desempleados de larga duraci&oacute;n y trabajadores informales de las m&aacute;s bajas escalas de calificaci&oacute;n en contextos de pobreza estructural, entre otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estrategias dirigidas a este grupo social en el transcurso de los a&ntilde;os noventa ir&aacute;n involucrando elementos y actores que no responder&aacute;n s&oacute;lo al &aacute;mbito del trabajo, sino cada vez m&aacute;s al de la pol&iacute;tica social, espec&iacute;ficamente la asistencia. Especialmente si posamos nuestra mirada en los denominados "Programas de Empleo Transitorios" o preferentemente "Programas de Trabajo P&uacute;blico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este nuevo ordenamiento de la intervenci&oacute;n social del Estado hacia los desocupados debe entenderse en el marco de la profunda reestructuraci&oacute;n econ&oacute;mica y social iniciada a partir de 1976 que, entre otras consecuencias, quebr&oacute; paulatina y persistentemente la posibilidad de integraci&oacute;n social a trav&eacute;s del trabajo de la gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n argentina. Dicho de otra manera, la conversi&oacute;n de la desocupaci&oacute;n en un "problema social" tiene su base objetiva en los procesos econ&oacute;micos que durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas contribuyeron a una mayor precarizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n con empleo y un crecimiento inusitado de personas desocupadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que inaugura la Ley de Empleo de 1991 no es s&oacute;lo el reconocimiento normativo y estatal del desempleo como </font><font face="verdana" size="2">problem&aacute;tica social, sino fundamentalmente, la definici&oacute;n de que el desempleo dej&oacute; de ser una cuesti&oacute;n residual en el mercado de trabajo argentino para convertirse en un fen&oacute;meno perdurable para lo cual se proponen tanto mecanismos permanentes (Seguro de Desempleo) como transitorios (Programas de Empleo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo el supuesto te&oacute;rico de que la intervenci&oacute;n social del Estado tiende a la regulaci&oacute;n de la fuerza de trabajo (Cort&eacute;s y Marshall, 1991: 24), lo que este tipo de pol&iacute;tica evidencia es la necesidad de sostener un mercado de trabajo cada vez m&aacute;s restrictivo (menor peso del trabajo en el proceso de acumulaci&oacute;n capitalista) y por otro, una estrategia econ&oacute;mica que pone en segundo plano el mercado interno (y por ende el consumo de los asalariados).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto econ&oacute;mico la regulaci&oacute;n del desempleo pasar&iacute;a principalmente, aunque no &uacute;nicamente, por contener aquella franja de poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa innecesaria para el modelo de acumulaci&oacute;n vigente esto es, fortalecer las funciones de contenci&oacute;n y control del conflicto social en desmedro de aquellas otras funciones tendientes a adaptar y ajustar el volumen y calidad de la fuerza de trabajo (Offe, 1990: 82).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el examen de la intervenci&oacute;n social del Estado quedar&iacute;a incompleto si no relacionamos tanto <i>la articulaci&oacute;n entre acumulaci&oacute;n y estrategia econ&oacute;mica como con las relaciones de fuerza sociales y pol&iacute;ticas, procesos que la condicionan y son condicionados por ella</i> (Cort&eacute;s y </font><font face="verdana" size="2">Marshall, 1991: 24).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este &uacute;ltimo punto con frecuencia olvidado en el an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas sociales permite, a mi juicio, reposicionar la mirada sobre los procesos sociales y pol&iacute;ticos que se desencadenan en el marco de una intervenci&oacute;n p&uacute;blica como es el de los programas de empleo. Esto es preguntarse no s&oacute;lo por los efectos en t&eacute;rminos de eficacia, eficiencia, o redistribuci&oacute;n del ingreso, sino tambi&eacute;n por la construcci&oacute;n hist&oacute;rica </font><font face="verdana" size="2">y social que se desarrolla en el contexto de ese particular recorte denominado programas de empleo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Asistencializaci&oacute;n y organizaci&oacute;n piqueteras</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de reforma del Estado que concluy&oacute; en una profunda reestructuraci&oacute;n en los modos en que el Estado argentino interviene, en particular en el &aacute;mbito social, se tradujo en un desmantelamiento de aquellos elementos universalistas y de la seguridad social en favor de instituciones y programas de corte focalizado, descentralizado e incluso &#151;en algunas &aacute;reas&#151; la privatizaci&oacute;n de los servicios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica asistencial dej&oacute; de ser marginal, para convertirse paulatinamente en una de las principales f&oacute;rmulas de intervenci&oacute;n del Estado argentino. La proliferaci&oacute;n hasta el cansancio de nuevas versiones de pol&iacute;ticas asistenciales en pr&aacute;cticamente todos los niveles ministeriales (desarrollo social, educaci&oacute;n, salud, trabajo e incluso econom&iacute;a) es un indicador del "consenso gubernamental" sobre el tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto a esto debo se&ntilde;alar un segundo fen&oacute;meno sint&eacute;ticamente mencionado como el contexto socioecon&oacute;mico en que se fue desplegando la reorganizaci&oacute;n de las instituciones del Estado. S&oacute;lo baste consignar como indicadores los niveles de desempleo, de pobreza, distribuci&oacute;n del ingreso, entre otros, para marcar el deterioro hist&oacute;rico de las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n argentina, en especial de los estratos medios y bajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe ahora preguntarse por los resultados de la combinaci&oacute;n de estos dos fen&oacute;menos, espec&iacute;ficamente, reestructuraci&oacute;n y reforma del Estado en materia social privilegiando pol&iacute;ticas focalizadas y descentralizadas de corte asistencial y, por otro, profundas mutaciones de las condiciones de reproducci&oacute;n social que relega a la pobreza y marginalidad a un conjunto mayoritario de la poblaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos interpretaciones son plausibles e incluso complementarias. La primera de ellas entiende que la asistencializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica no es otra cosa que una estrategia del neoliberalismo para el control social de la poblaci&oacute;n que padece el proceso de ajuste estructural implementado en el pa&iacute;s desde inicios de los a&ntilde;os noventa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En especial la focalizaci&oacute;n y la descentralizaci&oacute;n tienen la funci&oacute;n de transferir la negociaci&oacute;n a niveles provinciales y municipales, desmantelando la posibilidad de nacionalizar los conflictos y, adem&aacute;s, circunscribirlos a fen&oacute;menos locales reducidos y, por ende, resolubles en ese &aacute;mbito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros t&eacute;rminos: son los niveles locales quienes deber&aacute;n dirimir y regular las consecuencia y conflictos de la restricci&oacute;n del gasto social. Por otra parte, esto actuar&iacute;a en conjunci&oacute;n con el fortalecimiento de las redes clientelares que permitir&iacute;an obtener el consenso necesario a nivel local para las reformas implementadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero esta interpretaci&oacute;n es insuficiente, pues de quedarme s&oacute;lo con ella tendr&iacute;a ser&iacute;as dificultades para entender el conjunto de procesos que se desarrollaron en esta reterritorializaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales donde, sin duda, se abri&oacute; espacio a un conjunto heterog&eacute;neo de agentes con un nuevo peso de demanda y negociaci&oacute;n (Roberts, 2001: 7).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre estos nuevos agentes, las organizaciones piqueteras &#151;a partir fundamentalmente de su trabajo comunitario y territorial&#151; han tenido un protagonismo primordial en la gesti&oacute;n de los programas asistenciales. Por ello habr&iacute;a que observar c&oacute;mo a partir de estas pol&iacute;ticas cobran <i>nuevos sentidos el espacio barrial y la trama de organizaciones sociales y dispositivos estatales que operan en &eacute;l</i> (Woods, 1998: 1).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entendiendo la pol&iacute;tica social como campo de disputa, no puede soslayarse que al calor de la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas asistenciales se fueron fortaleciendo y reactivando organizaciones comunitarias y sociales compuestas por la poblaci&oacute;n que hab&iacute;a visto quebrados sus sue&ntilde;os de integra</font><font face="verdana" size="2">ci&oacute;n social, y a quienes el nuevo orden social y econ&oacute;mico impuesto los compel&iacute;a a asegurar su propia reproducci&oacute;n social excluidos del mercado de trabajo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se trata de concebir las organizaciones piqueteras como el producto no deseado o indirecto de una pol&iacute;tica asistencial y su particular modo de implementaci&oacute;n, como podr&iacute;an sostener algunos:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&#91;...&#93; el fen&oacute;meno de los piqueteros se explica no s&oacute;lo por el desempleo sino tambi&eacute;n por el clientelismo, por los errores de la pol&iacute;tica social, y por su utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica. Podemos decir que los piqueteros son, en cierta medida, un subproducto de las malas pr&aacute;cticas de la pol&iacute;tica que termin&oacute; desbordando a sus creadores" (Burdman, 2002).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, lo que paulatinamente se fue abriendo es un nuevo espacio en el &aacute;mbito de lo local que posicion&oacute; a sus agentes en un in&eacute;dito sitio para incidir en las pol&iacute;ticas asistenciales de manera mucho m&aacute;s directa.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Incluso para competir y por momentos desgranar otros modos de asistencia, como el clientelismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en las brechas abiertas por las contradicciones en las estrategias de control en el que aquellas organizaciones m&aacute;s contestatarias encontraron un camino para el crecimiento y consolidaci&oacute;n (Woods, 1998: 9&#45;17).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Interpelando y apelando a la pol&iacute;tica social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en este trabajo estoy enfatizando el aspecto contencioso y discontinuo de la acci&oacute;n colectiva (a lo que Tilly llama una definici&oacute;n acotada de la acci&oacute;n colectiva) y que </font><font face="verdana" size="2">por ende tiende a presentarse con mucho m&aacute;s visibilidad p&uacute;blica, no puedo olvidar que tanto la innovaci&oacute;n como la transformaci&oacute;n en la acci&oacute;n colectiva "opera dentro de los l&iacute;mites impuestos por las instituciones y pr&aacute;cticas existentes y los entendimientos compartidos" (Tilly, 2000: 14).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que recortando espec&iacute;ficamente la experiencia de las organizaciones de desocupados del resto de los beneficiarios de los programas de empleo, &eacute;sta se haya constituido en una referencia interpeladora del discurso y pr&aacute;ctica hegem&oacute;nicos sobre la pol&iacute;tica social en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Sin embargo, a su vez, enmarcada en pr&aacute;cticas y dise&ntilde;os institucionales de intervenci&oacute;n estatal a&uacute;n configurados hegem&oacute;nicamente por los elementos del neoliberalismo: focalizaci&oacute;n, gasto social regresivo, la eficiencia como principio rector, a modo de ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El componente tecnocr&aacute;tico en las relaciones en pol&iacute;tica social fue adquiriendo durante los a&ntilde;os noventa y hasta la actualidad una importancia tal que lleg&oacute; a definir el nacimiento y defunci&oacute;n de varios programas sociales. En especial los organismos internacionales (el Banco Mundial, entre otros) influyeron y exigieron como requisito para el desembolso de cr&eacute;ditos la instalaci&oacute;n permanente de una l&oacute;gica mercado&#45;eficiente como criterio de toma de decisiones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Determinaci&oacute;n de objetivos precisos basados en diagn&oacute;sticos previos, determinaci&oacute;n de poblaci&oacute;n objetivo a trav&eacute;s de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos (mapas de pobreza), previsi&oacute;n de indicadores de evaluaci&oacute;n bajo la l&oacute;gica costo&#45;beneficio, <i>input&#45;output,</i> entre otros, parecieron convertirse en la fuente de legitimidad de toda decisi&oacute;n en pol&iacute;tica social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica gerencial basada en el conocimiento t&eacute;cnico de la realidad social avanz&oacute; y atraves&oacute; el discurso de funcionarios, t&eacute;cnicos y acad&eacute;micos dedicados a la pol&iacute;tica social. Incluso fen&oacute;menos como la desigualdad perdieron en el camino todo vestigio pol&iacute;tico, para convertirse en un simple coeficiente estad&iacute;stico que no se&ntilde;alaba otra cosa que los vicios de una </font><font face="verdana" size="2">sociedad poco moderna.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta vor&aacute;gine de gerencialismo social no s&oacute;lo se circunscribi&oacute; a las oficinas del Estado sino que se despleg&oacute; persistentemente sobre los territorios y organizaciones locales. El "proyecto" como requisito insalvable para el acceso a los recursos no es sino una pr&aacute;ctica absolutamente habitual y natural hasta el d&iacute;a de hoy que refleja con claridad la priorizaci&oacute;n de esta l&oacute;gica instrumental inyectada en las pr&aacute;cticas de los sectores populares. La "focalizaci&oacute;n" definida &uacute;nicamente a partir de indicadores socio&#45;econ&oacute;micos es otro ejemplo de c&oacute;mo el saber cient&iacute;fico t&eacute;cnico centraliza el poder del acceso o la remisi&oacute;n en los programas sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo elemento que se incrust&oacute; en las pr&aacute;cticas administrativas de la pol&iacute;tica asistencial fue el paradigma del "milagro del mercado", para utilizar las palabras de los intelectuales del Banco Mundial (Salmen, 1992: 2). Esto es orientar las pol&iacute;ticas y programas a trav&eacute;s del principio de la demanda, trasladando a los propios beneficiarios (ahora convertidos en ciudadanos activos) la responsabilidad de decidir acerca de las acciones m&aacute;s adecuadas para resolver sus propias necesidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Energizando la demanda, m&aacute;s que la oferta, en pol&iacute;tica social se obtendr&iacute;an experiencias m&aacute;s exitosas en la lucha contra la pobreza, puesto que se promover&iacute;a la participaci&oacute;n y el involucramiento a trav&eacute;s del dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n de proyectos, se fortalecer&iacute;a la red de organizaciones locales en la consecuci&oacute;n de acciones destinadas a erradicar la pobreza y, por &uacute;ltimo, se potenciar&iacute;a el gasto social al combinarse con los recursos y capacidades locales (el denominado "aporte local").</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los programas de empleo transitorio hasta la actualidad<sup><a href="#notas">6</a></sup> definieron una operatoria, en la que el proyecto es la unidad de inversi&oacute;n social, utilizando como mecanismo de asignaci&oacute;n de recursos no s&oacute;lo la focalizaci&oacute;n (definici&oacute;n t&eacute;cnica de la poblaci&oacute;n objetivo) sino tambi&eacute;n la l&oacute;gica de los "fondos concursables". Esto es: dada la restricci&oacute;n del gasto social, la competencia por los recursos aspira a hacer m&aacute;s eficiente y exitosa la correspondencia entre oferta del Estado y demanda de los sectores en situaci&oacute;n de pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este pensamiento hegemoniz&oacute; durante varios a&ntilde;os las pr&aacute;cticas administrativas oficiales, pero tambi&eacute;n es necesario reconocer que en el proceso de implementaci&oacute;n de los programas se fueron desarrollando otros discursos y acciones que relativizaron el componente tecnocr&aacute;tico y mercado&#45;orientado, haciendo emerger la negociaci&oacute;n, el conflicto y la tensi&oacute;n. Proceso que si bien durante varios a&ntilde;os estuvo invisibilizado, la experiencia de las organizaciones piqueteras puso en la palestra del debate p&uacute;blico y en menor medida en el acad&eacute;mico.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Repasando la breve historia de la experiencia piquetera, la disputa alrededor de los planes sociales se presenta como uno de los elementos claves (Svampa y Pereyra, 2003: 8890). Insistimos en se&ntilde;alar que se trata de uno entre otros, pues no se puede reducir el accionar de las organizaciones de desocupados s&oacute;lo a esto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia aplicada por los diversos gobiernos, consistente en utilizar los programas de empleo transitorio como herramienta de contenci&oacute;n y control social de la protesta, habilit&oacute; un espacio de interacci&oacute;n y negociaci&oacute;n. Como contrapartida, la acci&oacute;n de las diversas organizaciones piqueteras dej&oacute; su huella en el campo de la pol&iacute;tica social en tanto:</font></p>     <blockquote>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp;Reconfigur&oacute; los criterios de asignaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de </font><font face="verdana" size="2">los recursos, politizando la focalizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp;Dot&oacute; de contenido social y pol&iacute;tico a las relaciones de competencia desatadas en la implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales bajo la l&oacute;gica del proyecto y los fondos concursables.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c)&nbsp;El uso de dispositivos t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos que se convir</font><font face="verdana" size="2">tieron tambi&eacute;n en objeto de disputa, cuando las mismas organizaciones piqueteras, por ejemplo, realizaron sus propios empadronamientos a trav&eacute;s de censos (diagn&oacute;stico), o proyectos sociales, entre otros, para legitimar sus demandas.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d)&nbsp;Y especialmente cuando comenz&oacute; a hacerse efectiva la </font><font face="verdana" size="2">posibilidad de reorientar los planes sociales hacia fines definidos por las propias organizaciones, evadiendo de alguna manera los prop&oacute;sitos asistencialistas y de control social definidos desde las instituciones del Estado.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con un documento del Movimiento Teresa Rodr&iacute;guez:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disposici&oacute;n a la lucha es el principio elemental que da vida a nuestro Movimiento, pues sin lucha no habr&aacute; derechos. Sabemos que el d&iacute;a que termine la lucha terminar&aacute; la vida, y cuando termine la lucha por una vida digna terminar&aacute; el Movimiento. Por lo dem&aacute;s, la experiencia nos ha ense&ntilde;ado que hasta la m&aacute;s m&iacute;nima cosa que pretendamos conseguir deberemos hacerlo con grandes luchas y a fondo. Nada hemos conseguido gestionando ante los funcionarios del r&eacute;gimen; si bien hacemos gestiones, por s&oacute;lo hacerlas no hemos conseguido jam&aacute;s que se restauren nuestros derechos.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "lucha" como principio de ejercicio de la ciudadan&iacute;a social termin&oacute; madurando en diversas organizaciones de desocupados, pero tambi&eacute;n quebrando los supuestos b&aacute;sicos del modelo de pol&iacute;tica asistencial neoliberal. La implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social dej&oacute; de aparecer como una mera ingenier&iacute;a gerencial para surgir como campo de lucha, conflicto e incluso represi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aparici&oacute;n p&uacute;blica de la disputa desatada alrededor de los programas de empleo transitorio ha dejado al desnudo la falacia pol&iacute;tica de la tecnocracia como l&oacute;gica objetiva e imparcial de la administraci&oacute;n de pol&iacute;ticas sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta raz&oacute;n, la puja social y pol&iacute;tica de los discursos y pr&aacute;cticas de las organizaciones piqueteras no s&oacute;lo se ha enconado en oposici&oacute;n a otras formas de "hacer" pol&iacute;tica social como el clientelismo, o incluso la caridad, sino que particularmente ha abierto una brecha de sentido que cuestiona en sus fundamentos la apelaci&oacute;n a la racionalidad instrumental como principio universal para la toma de decisiones estatales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta clave habr&iacute;a que entender la cr&iacute;tica que reciben las organizaciones piqueteras al acceder a los planes sociales, esto es: por canales no encuadrados en la normativa. El uso indiscriminado de la figura del clientelismo aplicada tanto a las pr&aacute;cticas de organizaciones de desocupados como a la de intendentes y punteros partidarios tiene la funci&oacute;n principal de denostar y diferenciar estos modos diametralmente diferentes de politizaci&oacute;n expl&iacute;cita de la implementaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social, de aquellos otros que observan las reglas y procedimientos institucionales establecidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que frente a los embates desatados por diversas instituciones sobre el Plan Jefas y Jefes, en tanto viciado de clientelismo y corrupci&oacute;n, se haya propuesto desde el gobierno una reforma para el presente a&ntilde;o (sobre la cual se viene trabajando desde hacer varios meses, en articulaci&oacute;n con instituciones de la Iglesia cat&oacute;lica y organismos inter</font><font face="verdana" size="2">nacionales). La misma tiende fundamentalmente a depurar y perfeccionar la focalizaci&oacute;n encauzando a las mujeres y personas de dif&iacute;cil inserci&oacute;n laboral en el Plan Familias, y manteniendo el resto de los beneficiarios en el marco del Plan Jefas y Jefes.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevamente la espasm&oacute;dica respuesta iniciada en los a&ntilde;os noventa queda intangible (al menos en el discurso oficial): mantenimiento de la restricci&oacute;n del gasto social bajo modalidades regresivas y profundizaci&oacute;n de la focalizaci&oacute;n. En s&iacute;ntesis, un nuevo intento por desconocer las demandas por una pol&iacute;tica social que incida efectivamente en la redistribuci&oacute;n del ingreso, eludiendo el debate pol&iacute;tico instalado por las organizaciones piqueteras.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Desaf&iacute;os y limitaciones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si a partir de lo dicho queda expuesto mi rechazo a reducir la pol&iacute;tica asistencial a un mero instrumento de control social, esto no autoriza a desconocer la intencionalidad de los diversos gobiernos desde mediados de los a&ntilde;os noventa por intentar cooptar y disciplinar los grupos piqueteros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alan Svampa y Pereyra (2003: 88&#45;102), esta relaci&oacute;n y negociaci&oacute;n atraves&oacute; por diversos momentos en los que a veces pareciera que la balanza se inclinaba hacia uno u otro lado dependiendo del contexto pol&iacute;tico, la divisi&oacute;n de los grupos de poder y el consenso social de las acciones </font><font face="verdana" size="2">de protesta, entre otros, como estructura de oportunidades para el desarrollo del movimiento piquetero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, las transformaciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os (gesti&oacute;n Kirchner) est&aacute;n marcando nuevamente las limitaciones y desaf&iacute;os del movimiento piquetero. La p&eacute;rdida de consenso social, la fuerte fragmentaci&oacute;n interna y la cooptaci&oacute;n de algunas de sus ramas por parte del gobierno anuncian un momento de restricci&oacute;n y repliegue de las organizaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si sumamos a esto la reducida oposici&oacute;n a la estrategia de judicializaci&oacute;n de la protesta por parte de otros agentes y fuerzas sociales, sin duda que la pol&iacute;tica asistencial tiende a te&ntilde;irse de sus contenidos m&aacute;s regulatorios y disciplinarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto, sin duda, pone en riesgo algunas conquistas en el ejercicio de la ciudadan&iacute;a social, en tanto se hace cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil y costoso sostener el alto nivel de autonom&iacute;a logrado en la administraci&oacute;n de los programas sociales por parte de las organizaciones de desocupados. En especial para aquellos grupos con pr&aacute;cticas m&aacute;s disruptivas de la pol&iacute;tica oficial,<sup><a href="#notas">10</a></sup> que se han convertido en el foco de ataque por parte del actual gobierno.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en el plano de la implementaci&oacute;n espec&iacute;ficamente territorial en donde el alcance de las acciones de las organizaciones de desocupados ha logrado sus mayores impactos en el campo de la pol&iacute;tica social. Pero, en contraposici&oacute;n, la <i>incidencia en la agenda p&uacute;blica</i> de las intervenciones estatales ha sido bastante relativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta limitaci&oacute;n que tiene entre otros fundamentos el alto nivel de heterogeneidad de los grupos piqueteros entre s&iacute;, se ha convertido en un obst&aacute;culo a la hora de poder amplificar las pr&aacute;cticas de ciudadan&iacute;a social a otros sectores y fuerzas sociales, y fundamentalmente la posibilidad de pensar otro tipo de pol&iacute;tica social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto de enmarcamiento que emplaza la pol&iacute;tica asistencial, sumado a las condiciones de sobrevivencia a las que est&aacute; sometida la poblaci&oacute;n piquetera hace correr el riesgo de circunscribir la lucha en materia de pol&iacute;tica social s&oacute;lo al plano de la implementaci&oacute;n. En este sentido vale la pena recordar que en las sociedades denominadas postindustriales la lucha por la interpretaci&oacute;n de la necesidad y tambi&eacute;n por su satisfacci&oacute;n atraviesa tres momentos anal&iacute;ticamente diferentes pero estrechamente articulados en la pr&aacute;ctica:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero es la lucha por establecer o negar el estatuto pol&iacute;tico de una necesidad dada, la lucha por validar la necesidad como un asunto de leg&iacute;tima preocupaci&oacute;n pol&iacute;tica o por clasificarlo como un tema pol&iacute;tico &#91;...&#93;</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda es la lucha sobre la interpretaci&oacute;n de la necesidad, la lucha por el poder de definirla y as&iacute; determinar con qu&eacute; satisfacerla &#91;...&#93;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer momento es la lucha por la satisfacci&oacute;n de la necesidad, la lucha por asegurar o impedir la disposici&oacute;n correspondiente (Fraser, 1991: 8).</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La disputa en el plano de la agenda p&uacute;blica exige que adquiera cuerpo un discurso y una propuesta en materia social que a&uacute;n se encuentra tenuemente desarrollada al interior de las organizaciones de desocupados. O en todo caso de manera fragmentaria o aislada, como es el planteo de un ingreso ciudadano universal por parte de algunas organizaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para que esta voz alcance alguna oportunidad en el enfrentamiento con las propuestas y discursos de los grupos de poder, es necesario aglutinar y articular fuerzas y consenso b&aacute;sicos con otros agentes y grupos sociales. Al menos alrededor de una propuesta de pol&iacute;tica social que efectivamente redistribuya la riqueza como principio elemental y derrumbe los intentos por reducir la ciudadan&iacute;a social al asistencialismo y el control social.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El desarrollo del movimiento piquetero y sus luchas en la &uacute;ltima d&eacute;cada instalaron de manera novedosa en el campo de la asistencia social nuevas referencias entre los sectores populares a la hora de pensar las relaciones con las instituciones del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El piquete y la protesta como una forma de demanda acamparon definitivamente en el repertorio de acciones disponibles entre los sectores populares, diferenci&aacute;ndose de las tradicionales estrategias del pedido, la intermediaci&oacute;n o el favor, tan caracter&iacute;sticas de las relaciones asistenciales hist&oacute;ricas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n, se trata de nuevas e in&eacute;ditas formas de relacionamiento y construcci&oacute;n de pol&iacute;ticas asistenciales puesto que las organizaciones piqueteras no se agotan en las acciones de protesta, sino fundamentalmente despliegan un conjunto de acciones hacia el interior de las organizaciones y los barrios que delatan modos originales de asignaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de recursos.<sup><a href="#notas">11</a></sup> Y en el que fundamentalmente el protagonismo y participaci&oacute;n de los denominados "beneficiarios" irrumpe en toda su realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es este &uacute;ltimo punto, sin negar las tensiones que implica, el que quiz&aacute;s se muestre como el m&aacute;s din&aacute;mico y disruptivo de las configuraciones hist&oacute;ricas de las pol&iacute;ticas asistenciales y de los programas de empleo transitorio desde inicios de los a&ntilde;os noventa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha instalado contra viento y marea una brecha en el campo de la asistencia que es objeto de referencia innegable no s&oacute;lo para t&eacute;cnicos o funcionarios, sino tambi&eacute;n para la sociedad en su conjunto y en especial los sectores popula</font><font face="verdana" size="2">res: es factible otra forma de vincularse con el Estado y sus instituciones, m&aacute;s all&aacute; de la subordinaci&oacute;n, el paternalismo o el clientelismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo las tensiones actuales, fruto de los embates oficiales y de grupos de poder sobre los piqueteros, advierten tambi&eacute;n que toda la potencialidad y fuerza puede quedar en el vac&iacute;o si no se buscan mecanismos que permitan superar y mitigar una de sus principales debilidades: la fragmentaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tendencia persistente a la judicializaci&oacute;n de la protesta, una estrategia pol&iacute;tica de la asistencia tendiente a profundizar la divisi&oacute;n entre organizaciones ("aliados" del gobierno, frente a grupos opositores), sumado a la construcci&oacute;n de una opini&oacute;n p&uacute;blica estigmatizante y desaprobatoria de las acciones colectivas de los piqueteros, en consonancia con los monopolios de comunicaci&oacute;n, est&aacute;n recluyendo al ostracismo no s&oacute;lo a ciertos grupos piqueteros, sino fundamentalmente a la posibilidad de constituir un agente colectivo capaz de disputar con las tradicionales fuerzas pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s esto obtura la posibilidad de extender la experiencia piquetera como modelo o referente de lucha por los derechos sociales a otros sectores de la poblaci&oacute;n argentina. Para romper con esto, con seguridad, el primer paso deber&aacute; implicar la paulatina pero continua b&uacute;squeda de articulaci&oacute;n con otras fuerzas sociales afines, que permita &#151;m&aacute;s all&aacute; de las diferencias&#151; generar al menos un consenso m&iacute;nimo en materia social y pol&iacute;tica que se convierta en un elemento com&uacute;n que se instale en la agenda de lucha de las diferentes organizaciones, en sus diferentes espacios y con sus diferentes repertorios.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bright y Hardin (1984), citado en Tarrow, Sidney, "Estado y oportunidades: la estructuraci&oacute;n pol&iacute;tica de los movimientos sociales", en Mac Adam, D., J. McCarthy y M. Zald, <i>Movimientos sociales: perspectivas comparadas,</i> ISTMO, Espa&ntilde;a, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299253&pid=S1665-0565200600010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Burdman, Julio, <i>Origen y evoluci&oacute;n de los 'piqueteros',</i> Centro de Estudios Nueva Mayor&iacute;a, Buenos Aires, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299255&pid=S1665-0565200600010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s, Rosal&iacute;a y Adriana Marshall, "Estrategias econ&oacute;micas, intervenci&oacute;n social del Estado y regulaci&oacute;n de la fuerza de trabajo. Argentina 1890&#45;1990", en <i>Revista Estudios del Trabajo,</i> Buenos Aires, 1991, n&uacute;m. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299257&pid=S1665-0565200600010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraser, Nancy y Linda Gordon, "Contract versus Charity: Why Is There No Social Citizenship in the United States?", en <i>Socialist Review,</i><i></i> 1992, vol. 22, n&uacute;m. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299259&pid=S1665-0565200600010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraser, Nancy, "La lucha por las necesidades: Esbozo de una teor&iacute;a cr&iacute;tica socialista&#45;feminista de la cultura pol&iacute;tica del capitalismo tard&iacute;o", en <i>Debate Feminista,</i> M&eacute;xico, n&uacute;m. 3, p. 40, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299261&pid=S1665-0565200600010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grassi, Estela, <i>La otra d&eacute;cada infame,</i> Buenos Aires, Editorial Espacio, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299263&pid=S1665-0565200600010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Higgins, J., "Social Control Theories of Social Policy", en <i>Journal of Social Policy,</i> Londres, 1980, vol. 9, n&uacute;m. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299265&pid=S1665-0565200600010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Offe, Claus, <i>Contradicciones del Estado de bienestar,</i> Madrid, Alianza Editorial, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299267&pid=S1665-0565200600010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Ledesma, M., "Cuando lleguen los d&iacute;as de c&oacute;lera (movimientos sociales, teor&iacute;a e historia)", en <i>Zona Abierta,</i> Espa&ntilde;a, 1994, n&uacute;m. 64.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299269&pid=S1665-0565200600010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roberts, Bryan, "The New Social Policies in Latin America and the Development of Citizenship: An Interface Perspective". Ponencia presentada en Agency, Knowledge and Power: New Directions in the Sociology of Development, Department of Social Sciences, Wageningen University, Pa&iacute;ses Bajos, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299271&pid=S1665-0565200600010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salmen, Lawrence, Reducing Poverty. An Institutional Perspective. Poverty and Social Policy Series Paper n&uacute;m. </font><font face="verdana" size="2">1, Program Design and Implemental, The World Bank, Washington, DC, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299273&pid=S1665-0565200600010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Svampa, Maristella y Sebasti&aacute;n Pereyra, <i>Entre la ruta y el barrio. La experiencia de las organizaciones piqueteras,</i><i></i> Buenos Aires, Editorial Biblos, 2003 (2<sup>a</sup> edici&oacute;n, 2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299275&pid=S1665-0565200600010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tarrow, Sidney, "Estado y oportunidades: la estructuraci&oacute;n pol&iacute;tica de los movimientos sociales", en Mac Adam, D., J. McCarthy y M. Zald, <i>Movimientos sociales: perspectivas comparadas,</i> Espa&ntilde;a, ISTMO, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299277&pid=S1665-0565200600010000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tilly, Charles, "Acci&oacute;n colectiva", en <i>Apuntes de Investigaci&oacute;n del</i> <i>CECYP,</i> Buenos Aires, 2000, a&ntilde;o IV, n&uacute;m. 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299279&pid=S1665-0565200600010000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Woods, Marcela, "Redes clientelares en el conurbano bonaerense: usos del espacio y formas de estructuraci&oacute;n del poder local", en <i>Terceras Jornadas Internacionales Estado y Sociedad: la Reconstrucci&oacute;n de la Esfera P&uacute;blica,</i> Centro de Estudios Avanzados, Universidad de Buenos Aires, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299281&pid=S1665-0565200600010000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zibechi, Ra&uacute;l, <i>Genealog&iacute;a de la revuelta. Argentina: la sociedad en movimiento,</i> Argentina, Nordan Comunidad y Letra Libre, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3299283&pid=S1665-0565200600010000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Para una visi&oacute;n de c&oacute;mo la teor&iacute;a de la dependencia del bienestar est&aacute; enraizada en la tradici&oacute;n norteamericana de ciudadan&iacute;a social, v&eacute;ase Fraser y Gordon (1992).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;En especial en las tem&aacute;ticas de la pobreza, el desempleo y las pol&iacute;ticas asistenciales, un interesante trabajo en esta perspectiva se encuentra en Grassi (2003.)</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La excepci&oacute;n que debe excluirse del presente trabajo es, sin duda, el MTD La</font><font face="verdana" size="2">Juanita por su desd&eacute;n a todo recurso proveniente del Estado. En cambio, el resto de las organizaciones, incluso las ligadas a partidos de izquierda, se han involucrado paulatinamente en las demandas y negociaciones por planes sociales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Baste comparar, a modo de ejemplo, la &uacute;ltima expresi&oacute;n centralizada y masiva de una pol&iacute;tica asistencial alimentaria como fue el PAN (Programa Alimentario Nacional) en los a&ntilde;os ochenta, en el que la negociaci&oacute;n pr&aacute;cticamente estaba concentrada entre las provincias y la Naci&oacute;n, con ausencia de organizaciones sociales y comunitarias a la hora de decidir o incidir en la distribuci&oacute;n de los recursos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. El discurso sobre la desigualdad a mediados de los a&ntilde;os noventa fue un elemento de diferenciaci&oacute;n entre el FMI y el Banco Mundial, por un lado, y por otro la CEPAL y Naciones Unidas, pero siempre tomado en este &uacute;ltimo caso como un dato del contexto que dice muy poco del orden social y el capitalismo.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Podr&iacute;a decirse que el Plan Jefas y Jefes rompe con este principio, pero la r&aacute;pida y estrecha articulaci&oacute;n con el Programa Manos a la Obra, por ejemplo, lo reubica nuevamente en este plano.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Nos referimos, en especial, al &aacute;mbito de la producci&oacute;n sobre pol&iacute;tica social.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Esto se hace posible a partir de 2000 (gobierno de la Alianza) y est&aacute; marcado </font><font face="verdana" size="2">por el momento en que las propias organizaciones de desocupados, en contraposici&oacute;n con intendencias, gobiernos provinciales y ministerios nacionales, toman las riendas de la planificaci&oacute;n, la administraci&oacute;n de los proyectos y, m&aacute;s adelante, de las contraprestaciones (Zibechi, 2003; Svampa y Pereyra, 2003).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Para abordar este tema nos hemos guiado por las siguientes fuentes: <i>Clar&iacute;n</i> (17&#45;10&#45;04): "La crisis social: propuesta de la organizaci&oacute;n cat&oacute;lica <i>Caritas </i></font><font face="verdana" size="2">al gobierno".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Clar&iacute;n</i> (29&#45;10&#45;04): "Madres indigentes cobrar&aacute;n hasta $200, seg&uacute;n la cantidad de hijos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>P&aacute;gina 12</i> (2&#45;1 1&#45;04): "El viceministro Arroyo explica los cambios en los planes sociales".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conferencia de Prensa del ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Carlos Tomada, y de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Consultadas en la p&aacute;gina <i>Web</i> de Presidencia de la Naci&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. Nos referimos a las tendencias aglutinadas en torno al bloque piquetero, por</font><font face="verdana" size="2">una parte, y aquellas de grupos autonomistas como los MTD de la An&iacute;bal Ver&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Con l&oacute;gicas diametralmente opuestas a la de la ingenier&iacute;a social promovida por los t&eacute;cnicos y funcionarios de los programas de empleo y asistenciales.</font></p>      ]]></body><back>
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