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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Estado</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las pol&iacute;ticas europeas de protecci&oacute;n a las minor&iacute;as</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Laura Ibarra*</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Profesora&#45;investigadora del Centro de Estudios Europeos, Universidad de Guadalajara. M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 15 de diciembre de 2004.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Fecha de aceptaci&oacute;n: 07 de febrero de 2005.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los violentos conflictos que estallaron en las regiones que conformaban Yugoslavia obligaron a las principales instituciones europeas a incluir en sus programas pol&iacute;ticas que tiendan a mejorar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as. Las instituciones supranacionales europeas, el Consejo de Europa, la OSCE, as&iacute; como la Uni&oacute;n Europea emprenden actualmente constantes esfuerzos por erigir mecanismos que contribuyan a mejorar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as. Estos mecanismos consisten, por un lado, en la elaboraci&oacute;n de documentos y convenciones que ofrecen directrices para una pol&iacute;tica de los Estados miembros hacia las minor&iacute;as y, por otro, en el apoyo directo a proyectos concretos que tienen como fin lograr una mayor integraci&oacute;n y entendimiento entre los grupos mayoritarios y minoritarios. Este art&iacute;culo se propone exponer y analizar ambas medidas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Minor&iacute;as, pol&iacute;ticas, Uni&oacute;n Europea, Consejo de Europa, OSCE.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los efectos del renacimiento del nacionalismo en los Estados de Europa central, oriental y sud&#45;oriental han llamado la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica europea sobre la importancia de la problem&aacute;tica de las minor&iacute;as y su gran potencial desestabilizador en el orden nacional o internacional. Si antes de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n la problem&aacute;tica de las minor&iacute;as se centraba principalmente en los conflictos en Irlanda del Norte, los afanes independentistas en el Pa&iacute;s Vasco y los problemas en el sur del Tirol, esta situaci&oacute;n cambi&oacute; dr&aacute;sticamente despu&eacute;s de la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y el estallido de los conflictos de los Estados que conformaban la ex Yugoslavia. La sorprendente violencia que surgi&oacute; entre los Estados sucesores de este pa&iacute;s, desde las violaciones a los derechos humanos hasta el fen&oacute;meno de la limpieza &eacute;tnica &#151;una barbarie que se pensaba pertenec&iacute;a al pasado&#151;, pusieron en evidencia el peligro que se anida en los conflictos en que intervienen minor&iacute;as si &eacute;stos no son atendidos mediante pol&iacute;ticas institucionales efectivas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que las principales organizaciones europeas internacionales empezaran a ocuparse con mayor intensidad de esta problem&aacute;tica a partir de 1989. Adem&aacute;s de ampliar las medidas dirigidas a proteger y asegurar la identidad de las minor&iacute;as en los pa&iacute;ses de la Europa occidental, la Uni&oacute;n Europea fij&oacute; como condici&oacute;n indispensable a los pa&iacute;ses que pretend&iacute;an ingresar a ella la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as en sus respectivos territorios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de abordar las pol&iacute;ticas que las instituciones europeas siguen respecto a las minor&iacute;as, es conveniente distinguir las minor&iacute;as nacionales de otros tipos de grupos que conforman las sociedades multiculturales europeas. A lo largo de la historia han surgido por diversas razones &#151;efectos de la colonizaci&oacute;n, surgimiento de los Estados nacionales, demanda de fuerza de trabajo, etc.&#151; grupos poblacionales minoritarios que han conservado en diferente forma e intensidad su identidad cultural. Sin embargo, las diferencias en los momentos hist&oacute;ricos en que surgen, sus caracter&iacute;sticas culturales as&iacute; como la posesi&oacute;n de la nacionalidad del pa&iacute;s de residencia determinan si estos grupos pueden ser considerados como minor&iacute;as nacionales y, por lo tanto, destinatarios de las pol&iacute;ticas institucionales europeas (Boekraad, 1998: 2). Veamos esto con mayor detenimiento.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pueblos abor&iacute;genes</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los "pueblos abor&iacute;genes" son los primeros pobladores de una determinada regi&oacute;n cuya cultura ha existido desde entonces de manera ininterrumpida. Estos pueblos no registran el desarrollo del Renacimiento a la sociedad moderna, por lo que generalmente son considerados como "primitivos". En Europa el &uacute;nico pueblo aborigen son los sami, con una poblaci&oacute;n que fluct&uacute;a entre las 60,000 y 100,000 personas, que habita en las fr&iacute;as regiones de Noruega (50,000), Suecia (20,000), Finlandia (10,000) y Rusia (3,000) Gaarder, 1998: 8). Los sami se dedican a la pesca y a la cr&iacute;a de ganado, aunque muchos de ellos ejercen otros oficios. En las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas los sami han logrado un significativo avance en la conquista de sus derechos pol&iacute;ticos como minor&iacute;a &eacute;tnica. En Noruega en 1989, con la presencia del rey noruego Olav V se instal&oacute; el primer parlamento sami en Karasyok, lo cual marc&oacute; un cambio radical, despu&eacute;s de largas confrontaciones entre el gobierno central noruego y los representantes de los sami. En 1993 ocurri&oacute; algo similar en Suecia. En Finlandia exist&iacute;a ya, desde 1973, una asamblea parlamentaria. Despu&eacute;s de un conflicto que se agudiz&oacute; de 1979 a 1981, cuando el gobierno central decidi&oacute; la construcci&oacute;n de una presa y una planta de energ&iacute;a en territorios habitados por los sami, &eacute;stos lograron &#151;con el apoyo de los intelectuales del pa&iacute;s&#151; varias reformas, entre ellas introducir en la Constituci&oacute;n noruega la siguiente especificaci&oacute;n: "El Estado noruego est&aacute; obligado a crear las condiciones que posibiliten a la poblaci&oacute;n sami mantener y desarrollar el desarrollo de su lenguaje, cultura y forma de vida". Con esta reforma y el establecimiento de la asamblea parlamentaria logr&oacute; ponerse fin a la discriminaci&oacute;n gubernamental. Sin embargo, todav&iacute;a existe mucho por hacer en las relaciones entre los sami y la poblaci&oacute;n mayoritaria, en las que a&uacute;n prevalecen prejuicios mutuos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las minor&iacute;as nacionales</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo grupo lo forman las minor&iacute;as nacionales. El estatus de minor&iacute;a result&oacute; del surgimiento de los Estados nacionales en los siglos XVIII y XIX. Algunas de las minor&iacute;as nacionales son, por ejemplo, los vascos, los bretones, los alemanes en Dinamarca o los daneses en Alemania. Si se dejan de lado las posiciones de algunos Estados que niegan simplemente la existencia de tales minor&iacute;as en su territorio, se puede advertir que en todos los Estados europeos &#151;con excepci&oacute;n de Islandia y Portugal&#151; viven minor&iacute;as nacionales. Europa se caracteriza por el hecho de que existen muy pocos Estados que puedan ser considerados homog&eacute;neos desde la perspectiva &eacute;tnica, cultural, ling&uuml;&iacute;stica o religiosa. Casi todos ellos comprenden una o varias minor&iacute;as. En algunos lugares las minor&iacute;as han sido obligadas a asimilarse a la cultura y formas de vida de la mayor&iacute;a o han sido v&iacute;ctimas de represi&oacute;n. Por ejemplo, en las escuelas francesas se prohib&iacute;a, bajo la amenaza de elevadas multas, hablar el lenguaje bret&oacute;n. Hasta ahora los Estados m&aacute;s represores en este sentido han sido Francia y Grecia, pero casi todas las minor&iacute;as europeas han sido v&iacute;ctimas de alg&uacute;n intento de las burocracias estatales por desaparecer sus diferencias culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de "minor&iacute;a" no es f&aacute;cil de definir. Hasta hoy en d&iacute;a el derecho internacional no cuenta con una definici&oacute;n que haya logrado un reconocimiento general. El "contenido m&iacute;nimo" de las definiciones conceptuales que se han propuesto se puede resumir en los siguientes criterios (Brunner, 1999: 7):</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Una posici&oacute;n num&eacute;rica inferior ante la mayor&iacute;a y una posici&oacute;n no dominante.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Diferencias &eacute;tnicas, nacionales, culturales, religiosas y ling&uuml;&iacute;sticas respecto a la mayor&iacute;a.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Voluntad com&uacute;n por conservar la propia identidad. Los miembros de una comunidad por decisi&oacute;n propia se ven como miembros de una minor&iacute;a.</font></p> </blockquote>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, estos criterios est&aacute;n lejos de aclarar las situaciones pr&aacute;cticas. En algunos casos los conceptos son vagos &#151;por ejemplo, los t&eacute;rminos de "minor&iacute;a &eacute;tnica" o "minor&iacute;a cultural"&#151; en otros, los t&eacute;rminos son definidos con claridad &#151;como el concepto de minor&iacute;a ling&uuml;&iacute;stica&#151;, pero muestran una limitada aplicabilidad a la realidad. Este criterio se topa, por ejemplo, con muchos casos en los que los miembros de las minor&iacute;as que han sido sujetos a una presi&oacute;n masiva por asimilarlos han perdido el correcto dominio de su lengua materna. El criterio que puede considerarse m&aacute;s seguro &#151;desde la perspectiva del derecho internacional y el derecho comparado&#151; es el deseo de una persona de pertenecer a una minor&iacute;a. Junto a este criterio, los restantes fungen como circunstancias correctoras en casos concretos. En este supuesto se toma en cuenta el deseo leg&iacute;timo de cada individuo a no ser visto en contra de su voluntad como miembro de una minor&iacute;a y eventualmente ser marginado. Ante esta situaci&oacute;n, y con el fin de no afectar los esfuerzos por mejorar la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as con discusiones improductivas por lograr una definici&oacute;n abstracta, el Consejo de Europa y la OSCE (Organizaci&oacute;n para la Seguridad y la Cooperaci&oacute;n en Europa) han adoptado una actitud pr&aacute;ctica y han decidido utilizar el t&eacute;rmino "minor&iacute;a nacional" como un concepto general que comprende las categor&iacute;as de "minor&iacute;as &eacute;tnicas, culturales, religiosas y ling&uuml;&iacute;sticas" (Hoffmann, 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta manera de entender las minor&iacute;as no contempla las posiciones de los propios Estados respecto a sus minor&iacute;as. Pues hay Estados como B&eacute;lgica, Finlandia y Suiza, cuya Constituci&oacute;n pr&aacute;cticamente proh&iacute;be tratar a los miembros de comunidades minoritarias, definidas primeramente por su lenguaje, como miembros de una minor&iacute;a en sentido jur&iacute;dico. Pero tampoco atiende las posiciones de pa&iacute;ses como Francia, que niega en principio la existencia de minor&iacute;as en su territorio. En la mayor&iacute;a de las legislaciones nacionales as&iacute; como en los programas dirigidos a mejorar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as se considera miembros de una minor&iacute;a nacional a las personas que pertenecen a grupos que desde hace mucho tiempo se han establecido en el pa&iacute;s de residencia y que poseen la nacionalidad de &eacute;ste. Esto los distingue de inmigrantes, trabajadores temporales y refugiados, que en sentido jur&iacute;dico no son entendidos como minor&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se tiene presente que no existe una definici&oacute;n generalmente aceptada del concepto de minor&iacute;a y de que incluso algunos Estados niegan su existencia, no es dif&iacute;cil entender que existen diferentes datos sobre el n&uacute;mero de minor&iacute;as as&iacute; como de sus miembros. En la Europa de los 15 (antes de la entrada de los 10 nuevos miembros, el 11 de mayo de 2004) se calculaban 50 millones de personas, que pertenec&iacute;an aproximadamente a 50 minor&iacute;as.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Minor&iacute;as de inmigrantes</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas minor&iacute;as son grupos de personas que por razones econ&oacute;micas abandonaron desde 1850 los pa&iacute;ses pobres y se asentaron en los ricos. En contra de las declaraciones oficiales de algunos Estados, todos los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, con excepci&oacute;n de Irlanda, son pa&iacute;ses de inmigrantes. En 1996 el n&uacute;mero de inmigrantes que resid&iacute;a en la Uni&oacute;n Europea era de 18 millones. Estas minor&iacute;as con frecuencia son v&iacute;ctimas del racismo y la discriminaci&oacute;n. Despu&eacute;s de estas distinciones podemos pasar a analizar las pol&iacute;ticas europeas que pretenden proteger a las minor&iacute;as nacionales.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Organizaciones que procuran la protecci&oacute;n a las minor&iacute;as</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, alrededor del a&ntilde;o de 1989, las principales organizaciones europeas (la OSCE, el Consejo de Europa y la Uni&oacute;n Europea) han incluido en su agenda pol&iacute;tica la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Adem&aacute;s, la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as se ha convertido en un asunto de importancia en las relaciones pol&iacute;ticas bilaterales entre los Estados europeos. En algunos casos, como en las relaciones entre los Estados de la ex Yugoslavia, entre la Federaci&oacute;n Rusa y Estonia y Letonia, y entre Eslovaquia y Hungr&iacute;a la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales es motivo de fricciones y por tanto parte esencial de las negociaciones pol&iacute;ticas bilaterales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La Organizaci&oacute;n para la Seguridad y la Cooperaci&oacute;n en Europa</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La OSCE cuenta, desde su fundaci&oacute;n en 1975, con una plataforma para ocuparse de las cuestiones concernientes a los derechos humanos y a la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. Entre las principales tareas de esta organizaci&oacute;n sobresalen la formulaci&oacute;n de est&aacute;ndares relevantes para las minor&iacute;as y la vigilancia de las tareas que los Estados se han comprometido a cumplir en este campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De especial importancia para abordar las cuestiones que tienen que ver con el trato a las minor&iacute;as son las especificaciones del Documento sobre la Dimensi&oacute;n Humana, presentado en Copenhague en junio de 1990, as&iacute; como las Conclusiones del Informe de Ginebra de los Expertos de la OSCE sobre las Minor&iacute;as Nacionales de 1991. El Documento de Copenhague fundamenta las obligaciones pol&iacute;ticas de la protecci&oacute;n internacional de los derechos de las minor&iacute;as nacionales. Primero, especifica con claridad que la pertenencia a una minor&iacute;a nacional depende de la decisi&oacute;n personal de todo ser humano, y que como tal no puede desfavorecerlo. Luego menciona la obligaci&oacute;n de proteger la identidad &eacute;tnica, cultural, religiosa y ling&uuml;&iacute;stica de los miembros de las minor&iacute;as nacionales y de crear las condiciones para impulsar su identidad particular. Tambi&eacute;n refiere la obligaci&oacute;n de garantizar el derecho al uso de la lengua materna, tanto en la esfera privada como p&uacute;blica, aunque lo limita en los asuntos relacionados con las autoridades estatales y los juzgados, as&iacute; como en los medios. El documento se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que las minor&iacute;as nacionales tienen el derecho a conservar sus propias instituciones educativas y culturales. En los planteles educativos p&uacute;blicos debe ser posible la ense&ntilde;anza del lenguaje de las minor&iacute;as o impartir la ense&ntilde;anza en su lenguaje. Finalmente, instituye el derecho a establecer contactos m&aacute;s all&aacute; de las fronteras, a una representaci&oacute;n pol&iacute;tica y a la participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica. Los se&ntilde;alamientos del documento de Copenhague han sido tomados como referencia importante en las legislaciones nacionales sobre los derechos de las minor&iacute;as nacionales, y en un buen n&uacute;mero de tratados bilaterales han pasado a tener obligatoriedad jur&iacute;dica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La OSCE ha desarrollado ciertos mecanismos para observar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales en algunos Estados, entre los que destacan los grupos de inspecci&oacute;n. De mayor importancia para la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as ha sido la creaci&oacute;n del Alto Comisariado para las Minor&iacute;as Nacionales (1993). Aunque su mandato no est&aacute; claramente definido, su actividad consiste especialmente en intervenir en aquellos casos en que las relaciones de tensi&oacute;n entre la poblaci&oacute;n mayoritaria y minoritaria a&uacute;n no han estallado en conflictos violentos. Sus esfuerzos se encaminan a mediar entre los grupos en pugna as&iacute; como a elevar la disposici&oacute;n al di&aacute;logo. El Alto Comisario no act&uacute;a en regiones en las que ya existen abiertamente confrontaciones b&eacute;licas o violentas.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El Consejo de Europa</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Cumbre de Viena, en octubre de 1993, comision&oacute; al Consejo de Europa impulsar la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales atendiendo especialmente a los nuevos y futuros Estados miembros de la Europa oriental y sur&#45;oriental. Su misi&oacute;n deb&iacute;a comprender principalmente dos tareas: por un lado, el Consejo deb&iacute;a elaborar convenciones para la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales y, por otro, implementar medidas que tendieran a aumentar la tolerancia y la comprensi&oacute;n entre los pueblos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cumplir con estos dos encargos, el Consejo ha presentado un gran n&uacute;mero de documentos con los principios y est&aacute;ndares que deben cumplir los Estados miembros en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. Al mismo tiempo, el Consejo realiza y apoya una gran cantidad de programas que pretenden contribuir a que los Estados cumplan con los compromisos contra&iacute;dos. Entre ellos, el Programa para el Fortalecimiento de la Estabilidad Democr&aacute;tica es el m&aacute;s conocido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menos conocido pero de igual importancia es el programa desarrollado desde 1994, que pretende contribuir a superar los problemas de las minor&iacute;as. Este programa se sustenta en iniciativas y ofrece ayuda profesional y financiera a proyectos piloto que tienen un lapso limitado de tiempo. Su meta es mejorar las relaciones entre los diferentes grupos poblacionales y culturales, especialmente entre mayor&iacute;as y minor&iacute;as. El programa apoya sobre todo proyectos que intervienen en campos con fuertes conflictos potenciales, que reducen las tensiones y que a trav&eacute;s del dialogo, el aprendizaje y la colaboraci&oacute;n reducen los obst&aacute;culos entre las diferentes comunidades. Los campos de los proyectos abarcan la educaci&oacute;n, los medios y los incentivos a nivel comunal. Como ejemplo puede mencionarse la llamada "escuela para la paz", que admite servios y croatas en Rijeka, Croacia, as&iacute; como el proyecto de un libro escolar de historia en el B&aacute;ltico, que se edita en varios idiomas. En el campo de medios de comunicaci&oacute;n, se apoya la ense&ntilde;anza de idiomas a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n o la producci&oacute;n de documentales sobre minor&iacute;as. Un buen grupo de proyectos, en varios pa&iacute;ses miembros, est&aacute; dirigido a los roma. En el nivel comunal destaca el programa llamado Oficinas para la Democracia Local, que surgi&oacute; a partir de una iniciativa del Congreso de las Comunas y Regiones de Europa, una instituci&oacute;n del Consejo de Europa que se pretende tenga un efecto multiplicador en la construcci&oacute;n y ampliaci&oacute;n de las estructuras democr&aacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las tareas del Consejo de Europa se encuentra, adem&aacute;s, la elaboraci&oacute;n de tratados multilaterales. Desde principios de los a&ntilde;os noventa la aceptaci&oacute;n de un Estado en esta organizaci&oacute;n depende de su orden jur&iacute;dico nacional, que debe corresponder a los est&aacute;ndares m&iacute;nimos europeos en la esfera de la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. Para decidir la admisi&oacute;n de un Estado candidato son de gran importancia los informes de la Comisi&oacute;n Europea de Derechos Humanos y la Corte Europea de Derechos Humanos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La Uni&oacute;n Europea</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tratado de la Uni&oacute;n Europea obliga a toda la Uni&oacute;n a luchar activamente en contra de la discriminaci&oacute;n, no solamente contra la discriminaci&oacute;n por nacionalidad, sino tambi&eacute;n por g&eacute;nero, raza, origen &eacute;tnico, religi&oacute;n o creencia religiosa, edad, discapacidad o inclinaci&oacute;n sexual. La Carta de los Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea proh&iacute;be adem&aacute;s la discriminaci&oacute;n por caracter&iacute;sticas gen&eacute;ticas, color de piel, idioma, o ideas pol&iacute;ticas o de otro tipo, as&iacute; como por la pertenencia a una minor&iacute;a nacional. Tambi&eacute;n la Carta subraya la igualdad ante la ley y la prohibici&oacute;n de la discriminaci&oacute;n. Sin embargo, no existe ni en las especificaciones ni en el pre&aacute;mbulo ning&uacute;n se&ntilde;alamiento a los derechos de las minor&iacute;as. Los esfuerzos que han emprendido algunos parlamentarios por a&ntilde;adir al Tratado un t&iacute;tulo sobre los derechos de las minor&iacute;as han fracasado. De ah&iacute; que resulten diferencias entre las obligaciones entre los Estados miembros de la Uni&oacute;n Europea, por un lado, y las exigencias a los Estados que entraron en la ampliaci&oacute;n de mayo de 2004 o figuran como candidatos a serlo en un futuro pr&oacute;ximo, por otro. Si se observa la posici&oacute;n de algunos Estados miembros ante las minor&iacute;as que viven en sus propios pa&iacute;ses, no existen indicios de que esta situaci&oacute;n vaya a cambiar.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Documentos directrices de las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n de las minor&iacute;as nacionales<sup><a href="#notas">2</a></sup></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido al potencial desestabilizador de la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as, como mencionamos, desde el inicio de los a&ntilde;os noventa el Consejo de Europa empez&oacute; a ocuparse de manera intensiva de la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. En 1993, la Asamblea Parlamentaria de este organismo present&oacute; el instrumento de mayor amplitud en la materia a escala internacional: el <i>Draft Protocol on Minority Rights.</i> Aun cuando la aplicaci&oacute;n de este documento no ha llevado a un tratado con repercusiones jur&iacute;dicas de acuerdo al derecho internacional, su contenido ha sido retomado en tratados bilaterales y la Comisi&oacute;n Europea lo considera el punto de referencia de los derechos de las minor&iacute;as al que deben ajustarse las pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses miembros (Hoffmann, 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento les otorga a los miembros de las minor&iacute;as nacionales el derecho a conservar y desarrollar su identidad propia, as&iacute; como la protecci&oacute;n frente a la asimilaci&oacute;n obligada. Adem&aacute;s menciona las garant&iacute;as a la libertad de asociaci&oacute;n, el derecho al uso privado y p&uacute;blico de las lenguas de las minor&iacute;as &#151;aunque con limitaciones en la administraci&oacute;n p&uacute;blica y en los tribunales&#151;, el derecho a la ense&ntilde;anza de la lengua materna, as&iacute; como a establecer contactos internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, la Uni&oacute;n Europea a trav&eacute;s del Consejo de Europa ha propuesto dos instrumentos importantes para la protecci&oacute;n e integraci&oacute;n de estas minor&iacute;as, mismos que a&uacute;n no han sido plenamente ratificados:</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La Carta Europea de las Lenguas Regionales y de las Minor&iacute;as (1992) que entr&oacute; en vigor en marzo de 1998 (Hoffmman, 1999). La posibilidad de contar con un documento que obligara a los Estados a la protecci&oacute;n de los lenguajes de las minor&iacute;as result&oacute; tan dif&iacute;cil que la elaboraci&oacute;n de este documento tard&oacute; m&aacute;s de 10 a&ntilde;os. Sus especificaciones se limitan &uacute;nicamente a la lengua y les permite a los Estados un amplio espacio en la aplicaci&oacute;n de los compromisos que establece el tratado. La Carta, que consiste principalmente en una serie de medidas para el impulso de los lenguajes regionales y de las minor&iacute;as en la vida p&uacute;blica, a trav&eacute;s de la promoci&oacute;n de instituciones culturales "como bibliotecas, videotecas, centros culturales, museos, archivos, teatros y cines as&iacute; como obras literarias", se basa en el principio de que los propios Estados pueden escoger aquellas medidas que consideren convenientes y no tiene un car&aacute;cter obligatorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Estados que aceptan la Carta se obligan a enviar peri&oacute;dicamente al Comit&eacute; de Ministros del Consejo de Europa un informe sobre la aplicaci&oacute;n de las medidas recomendadas por la Carta. Este mecanismo, que en s&iacute; representa la forma m&aacute;s d&eacute;bil de control porque la valoraci&oacute;n la realiza confidencialmente el Comit&eacute;, ha resultado ser bastante efectivo, pues los Estados deben publicar estos informes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n de la Carta se ve limitada ya en la definici&oacute;n del concepto de lenguas regionales y lenguas de minor&iacute;as. Solamente se reconoce como tales aquellos lenguajes hablados por un grupo que posee la nacionalidad del territorio en el que viven y que se encuentran asentados en una determinada regi&oacute;n. Expresamente se excluyen los dialectos y los lenguajes de los inmigrantes, aun cuando &eacute;stos conformen un grupo grande. Pensando en los sinti y roma, se crearon excepciones para "lenguas no ligadas a un territorio", cuando &eacute;stas son habladas por individuos que tradicionalmente residen en la regi&oacute;n soberana del Estado, pero que no ocupan una determinada &aacute;rea.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la mera existencia de la Carta ha irritado la sensibilidad de varios gobiernos que insisten en ver en el "simple" uso del lenguaje materno una amenaza a la estabilidad pol&iacute;tica. Un buen ejemplo de ello es Francia. En septiembre de 1996 el Consejo de Estado decidi&oacute; que el texto de la Carta era incompatible con la Constituci&oacute;n Francesa, lo que fue confirmado por el Consejo Constitucional, en 1999. Esta posici&oacute;n y la decisi&oacute;n del Presidente Chirac de no cambiar la Constituci&oacute;n para poder ratificar la Carta Europea dieron lugar a un amplio y fuerte debate en la opini&oacute;n p&uacute;blica. Hay que tener presente que en Francia y sus regiones ultramarinas se hablan m&aacute;s de 75 lenguajes de minor&iacute;as. El m&aacute;s conocido es el dialecto alem&aacute;n de Alsacia (hablado por cerca de un mill&oacute;n de personas), vasco (260,000) bret&oacute;n (800,000), catal&aacute;n (260,000), corso (85,000) y occit&aacute;nico (siete millones). En Nueva Caledonia, un territorio ultramarino franc&eacute;s, se hablan 28 lenguas abor&iacute;genes. Y en los departamentos de Martinica, Guadalupe y La Reuni&oacute;n se hablan diferentes lenguas criollas. El argumento que se opone al impulso a la diversidad ling&uuml;&iacute;stica es que Francia es "una rep&uacute;blica &uacute;nica e indivisible", como se repet&iacute;a ya en la fundaci&oacute;n de la primera Rep&uacute;blica en 1792 y como lo establece la Constituci&oacute;n de la V Rep&uacute;blica, que entr&oacute; en vigor el 4 de octubre de 1958. En un debate que dividi&oacute; a la naci&oacute;n, los frentes se formaron entre quienes se pronuncian por sostener que el "idioma de la rep&uacute;blica es el franc&eacute;s" y quienes insisten en impulsar la diversidad ling&uuml;&iacute;stica que consideran expresi&oacute;n de la diversidad cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una actitud similar frente a la Carta mostraron los diputados de Grecia y Turqu&iacute;a en el Consejo de Europa (Weigel, 1999: 7). Como nunca antes, coincidieron en su rechazo a la protecci&oacute;n de los lenguajes de las minor&iacute;as. Una vez que estaba claro que no pod&iacute;an impedir que se abordara el tema, los parlamentarios de ambos pa&iacute;ses insistieron en que este asunto no les afectaba, pues en sus respectivos pa&iacute;ses no existen minor&iacute;as. Afirmaban que a todos los ciudadanos se les hace entrega de su respectivo pasaporte que les confiere la nacionalidad y con ello todos poseen los derechos fundamentales. Ante las cr&iacute;ticas, los diputados ilustraban la actitud similar que asum&iacute;a Francia. Sin embargo, la fuerza de la Carta reside en su mera existencia, pues ella les permite a las minor&iacute;as ling&uuml;&iacute;sticas la posibilidad de presionar a sus respectivos Estados para que la firmen y la ratifiquen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El Acuerdo para la Protecci&oacute;n de las Minor&iacute;as (1994) que entr&oacute; en vigor en 1998. Este Acuerdo pretende garantizar una amplia protecci&oacute;n a las minor&iacute;as nacionales en las esferas de la vida social y pol&iacute;tica. Sin embargo, no comprende obligaciones jur&iacute;dicas para los Estados, y mucho menos normas que les otorguen derechos a los miembros de las minor&iacute;as en las que puedan sustentarse las decisiones de los tribunales o de las administraciones nacionales. El Acuerdo s&oacute;lo se&ntilde;ala las metas que los Estados se comprometen a lograr. Las especificaciones, formuladas de manera que representan la forma m&aacute;s d&eacute;bil de un compromiso jur&iacute;dico, les conceden a los Estados miembros un espacio muy amplio en la elecci&oacute;n de las medidas legales o pol&iacute;ticas en el cumplimiento de las obligaciones que contraen (Hoffmann, 1999: 829). De este modo es muy dif&iacute;cil ejercer un control efectivo en la aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica de los Estados miembros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El documento no contiene una definici&oacute;n del concepto de minor&iacute;a nacional, por lo tanto son los propios Estados los que determinan qui&eacute;nes podr&aacute;n ser destinatarios de la aplicaci&oacute;n de los compromisos que adquieren con la ratificaci&oacute;n del Acuerdo. Adem&aacute;s, no se encuentra ning&uacute;n reconocimiento de derechos colectivos, el art&iacute;culo 3, p&aacute;rrafo 2, establece claramente que se trata exclusivamente de la protecci&oacute;n de los miembros de las minor&iacute;as nacionales que ejercen sus derechos individualmente y, en todo caso, en comunidad con otros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas de las especificaciones del Acuerdo se caracterizan por incluir cl&aacute;usulas limitantes que ofrecen a los Estados que lo ratifiquen posibilidades de llevar a cabo las pol&iacute;ticas que a su propio juicio consideren adecuadas, o en todo caso a no realizar ninguna. Por ejemplo, el Acuerdo proh&iacute;be toda forma de discriminaci&oacute;n que resulte de la pertenencia de una persona a una minor&iacute;a nacional as&iacute; como la asimilaci&oacute;n forzosa de los miembros de las minor&iacute;as en contra de su voluntad, pero esto &#151;como se refiere expresamente&#151; no se opone a una "pol&iacute;tica estatal de integraci&oacute;n". El documento especifica adem&aacute;s numerosas obligaciones para los Estados respecto a la protecci&oacute;n y el impulso de la educaci&oacute;n y el lenguaje de las minor&iacute;as nacionales, sin embargo, a&ntilde;ade una serie de formulaciones que les permite desligarse de cualquier responsabilidad. Desde la perspectiva de una protecci&oacute;n lo m&aacute;s amplia posible de las minor&iacute;as nacionales, el Acuerdo se puede considerar como insatisfactorio. Es evidente que en su formulaci&oacute;n los Estados que mantienen una posici&oacute;n muy reservada ante el problema de las minor&iacute;as lograron imponer sus intereses. Y si bien es cierto que por razones pol&iacute;ticas debieron tomarse en cuenta sus posiciones para no excluir desde un inicio las posibilidades de ratificaci&oacute;n, una negativa de estos Estados significar&iacute;a una oportunidad perdida para realizar un instrumento adecuado de protecci&oacute;n jur&iacute;dica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, el Acuerdo prev&eacute; la elecci&oacute;n y el funcionamiento de una Comisi&oacute;n de Consejeros que, entre otros asuntos, evaluar&aacute; los informes que peri&oacute;dicamente enviar&aacute;n los Estados al Consejo de Ministros del Consejo de Europa.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Criterios sobre la protecci&oacute;n a las minor&iacute;as en la ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea la protecci&oacute;n a las minor&iacute;as juega un papel importante. Seg&uacute;n el art&iacute;culo 49 del Tratado de Fundaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, solamente pueden ser miembros los pa&iacute;ses que aceptan las disposiciones reglamentarias de la Uni&oacute;n. Entre ellos se encuentran los art&iacute;culos respecto a los derechos humanos. Adem&aacute;s, el Consejo Europeo dispuso en Copenhague, en 1993, que el Estado que aspire a ingresar a la Uni&oacute;n debe demostrar tener instituciones estables, democracia, Estado de derecho, respeto a los derechos humanos y garantizar la protecci&oacute;n a las minor&iacute;as. Es decir, junto con los criterios de est&aacute;ndares econ&oacute;micos, por primera vez se establecen criterios pol&iacute;ticos para el ingreso. Desde los primeros acuerdos con la Rep&uacute;blica Checa y con Eslovaquia, estos principios se convirtieron en una pr&aacute;ctica constante en los tratados y en las negociaciones con todos los pa&iacute;ses que solicitan su ingreso (Heinz, 2003: 7).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el proceso de admisi&oacute;n de los diez pa&iacute;ses que ingresaron a la Uni&oacute;n el 11 de mayo de 2004, la Comisi&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea prob&oacute; peri&oacute;dicamente el respeto a los derechos de las minor&iacute;as. Estos informes se enviaron anualmente al Parlamento Europeo y al Consejo Europeo (Kreile, 1999: 814). Un papel importante en el proceso de ampliaci&oacute;n fue la llamada "Agenda 2000", presentada por la Comisi&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea en julio de 1997, que junto con propuestas para acelerar las reformas agrarias, estructurales y financieras de la UE comprend&iacute;a evaluaciones de cada uno de los pa&iacute;ses candidatos que sirvieron de base para decidir con cu&aacute;les pa&iacute;ses podr&iacute;an iniciarse negociaciones para su admisi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su evaluaci&oacute;n la Comisi&oacute;n se&ntilde;al&oacute; que, con excepci&oacute;n de la preocupante situaci&oacute;n de la minor&iacute;a de los roma en algunos pa&iacute;ses candidatos, en general las minor&iacute;as estaban integradas en sus sociedades de manera satisfactoria. Respecto a Estonia y Letonia la Comisi&oacute;n se&ntilde;al&oacute; que si bien no exist&iacute;an se&ntilde;ales de discriminaci&oacute;n de los miembros de las minor&iacute;as que viven en ambos Estados, que carecen de la respectiva nacionalidad, recomend&oacute; expresamente acelerar el proceso de nacionalizaci&oacute;n. En sus conclusiones generales advert&iacute;a que "si bien deb&iacute;an realizarse todav&iacute;a progresos en el ejercicio efectivo de la democracia y de la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as, solamente un Estado que ha solicitado su admisi&oacute;n &#151;Eslovaquia&#151; no cumple con las condiciones fijadas en el Consejo Europeo en Copenhague".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vigilancia de la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as en Turqu&iacute;a ha jugado tambi&eacute;n un papel importante en el proceso de decisi&oacute;n de la solicitud presentada por el pa&iacute;s para ingresar a la Uni&oacute;n. Con el Tratado de Asociaci&oacute;n entre la Comunidad Europea y Turqu&iacute;a de 1963, se concedi&oacute; a Turqu&iacute;a la opci&oacute;n de entrar a la Uni&oacute;n Europea. Pero el informe que present&oacute; la Comisi&oacute;n Europea a finales de 1998, advert&iacute;a de una manera bastante clara que aqu&iacute; tambi&eacute;n se aplicar&iacute;an los criterios de Copenhague y se&ntilde;alaba situaciones que distaban de ajustarse a estos criterios: falta de control de los militares por parte de la sociedad civil, falta de reconocimiento de los kurdos como minor&iacute;a, violaci&oacute;n a los derechos pol&iacute;ticos y civiles. Sin embargo, el reporte se&ntilde;alaba progresos en la lucha contra la violaci&oacute;n de los derechos humanos. En la reuni&oacute;n del Consejo Europeo en Helsinki, en 1999, Turqu&iacute;a fue reconocida como candidato oficial a la Uni&oacute;n Europea. En esos meses (octubre y noviembre de 2004) se decidir&iacute;a si se iniciaban negociaciones con Turqu&iacute;a para su ingreso en la Uni&oacute;n Europea y la situaci&oacute;n del respeto a los derechos humanos y de las minor&iacute;as volver&iacute;a a colocarse en el centro de la atenci&oacute;n (Kreile, 1999: 807).</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tratados bilaterales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro instrumento que pretende la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as en Europa son los tratados bilaterales, cuyo n&uacute;mero ha aumentado significativamente desde 1989. Estos tratados se han limitado geogr&aacute;ficamente a Europa central y oriental y han sido impulsados principalmente por Alemania, Polonia, Hungr&iacute;a y Rusia, que han pretendido asegurar la protecci&oacute;n de sus minor&iacute;as nacionales que viven en territorios extranjeros. Entre los muchos tratados que existen actualmente se puede mencionar, por ejemplo, el firmado entre Alemania y la entonces Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y despu&eacute;s de su disoluci&oacute;n con algunos de los Estados que la sucedieron, as&iacute; como los tratados con Hungr&iacute;a y Rumania con disposiciones que protegen a las respectivas minor&iacute;as. La caracter&iacute;stica com&uacute;n de las especificaciones de estos tratados es que declaran los criterios de Copenhague, que ya mencionamos, parcial o totalmente como obligaciones del derecho internacional a las que se comprometen los pa&iacute;ses que acuerdan el tratado.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El problema del derecho a la autonom&iacute;a</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda uno de los problemas m&aacute;s dif&iacute;ciles de definir y solucionar, como lo han demostrado los acontecimientos m&aacute;s dram&aacute;ticos de la historia reciente, es el derecho de las minor&iacute;as a la autodeterminaci&oacute;n. Pues el derecho a la autodeterminaci&oacute;n implica de alguna manera el derecho a la secesi&oacute;n, es decir a la separaci&oacute;n de una parte del territorio y la fundaci&oacute;n de un nuevo Estado o su anexi&oacute;n a otro. Como se advierte, este derecho representa considerables peligros para la estabilidad pol&iacute;tica de una regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, el actual derecho internacional solamente reconoce el derecho a una autodeterminaci&oacute;n interna, que concede a las minor&iacute;as exclusivamente el derecho a conservar e impulsar su identidad propia (Hoffmann, 1999: 849). Mientras un Estado trate a una minor&iacute;a conforme a lo que establece el derecho, es decir, atienda su responsabilidad de conservar y fomentar la identidad particular de las minor&iacute;as, el derecho internacional vigente no le permite a la minor&iacute;a ejercer su derecho de autodeterminaci&oacute;n de forma ofensiva, es decir, realizar una secesi&oacute;n. Este concepto se justifica principalmente porque crea el equilibrio necesario entre el derecho de todo pueblo a la autodeterminaci&oacute;n, por un lado, y el derecho de todo Estado a mantener la unidad de su territorio. Evidentemente esto tiene como consecuencia que las minor&iacute;as que no han formado su propio Estado, casi siempre por razones hist&oacute;ricas, ya no lo pueden hacer desde la perspectiva jur&iacute;dica. Desde luego esto no excluye la posibilidad de que existan especificaciones en el derecho constitucional nacional que acepten el derecho de secesi&oacute;n bajo ciertas condiciones, o la disoluci&oacute;n de un Estado formado por muchos pueblos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo a la <i>Friendly Relations Declaration</i> de la Asamblea General de las Naciones Unidas del a&ntilde;o de 1970, el derecho a la autodeterminaci&oacute;n puede ejercerse de manera ofensiva, o sea teniendo como fin una secesi&oacute;n, s&oacute;lo cuando una minor&iacute;a es perseguida por el gobierno respectivo, con medidas que representan violaciones amplias, constantes y graves a los derechos humanos, como masacres arbitrarias o acciones genocidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De no ser este el caso, los Estados europeos han respondido ante los afanes independentistas impulsando la descentralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a. Un buen ejemplo es el llamado "camino espa&ntilde;ol", en el que el Estado se define a s&iacute; mismo como "el Estado de las comunidades aut&oacute;nomas" (Kellner, 1999: 9). La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1975 reconoce en su pre&aacute;mbulo las "nacionalidades hist&oacute;ricas", de Catalu&ntilde;a, el Pa&iacute;s Vasco y Galicia y su derecho a administrarse aut&oacute;nomamente. Actualmente son 17 las comunidades que gozan de las mismas competencias aut&oacute;nomas. Estas comunidades se administran por s&iacute; mismas, o sea deciden sobre el sistema de salud p&uacute;blica, las escuelas, la administraci&oacute;n de justicia y las oficinas para el trabajo. Sin embargo, todav&iacute;a existen pugnas entre las comunidades y el poder central, pues el aumento de las funciones p&uacute;blicas requiere cada vez m&aacute;s dinero. Gracias a las presiones de los nacionalistas catalanes las regiones pueden retener 30% de sus ingresos tributarios. Pero las regiones ricas consideran que esto no es suficiente y las regiones m&aacute;s pobres, como Andaluc&iacute;a o Extremadura, lo consideran poco solidario. S&oacute;lo el Pa&iacute;s Vasco y Navarra no protestan, pues estas comunidades pueden conservar casi la totalidad de los impuestos que recaudan. En Catalu&ntilde;a y en el Pa&iacute;s Vasco cada vez son menos las personas que ven en el Estado espa&ntilde;ol una amenaza a su cultura. Y en realidad no existe ninguna forma de represi&oacute;n a su lenguaje y a otras formas de expresi&oacute;n cultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es resultado de la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica de los gobiernos regionales garantizada por la Constituci&oacute;n. En este sentido, Catalu&ntilde;a registra el mayor avance y sus pol&iacute;ticas han sido tomadas como modelos en el Pa&iacute;s Vasco y Galicia. El lenguaje en las escuelas es el catal&aacute;n, las autoridades deben contar con personal de habla catalana y los formularios deben estar impresos en catal&aacute;n. El se&ntilde;alamiento de cuotas del uso de la lengua regional en la radio y la televisi&oacute;n es considerado por los mismos medios como censura. E incluso se habla ahora de que el gobierno regional margina a la poblaci&oacute;n de habla castellana, aproximadamente 10% de los seis millones de catalanes.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los violentos conflictos que estallaron en las regiones que conformaban Yugoslavia han obligado a las principales instituciones europeas a incluir en sus programas pol&iacute;ticas que tiendan a mejorar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as. Estas instituciones se han percatado que en el malestar de las minor&iacute;as reside un considerable potencial desestabilizador del orden pac&iacute;fico en los Estados nacionales y en Europa. En las pol&iacute;ticas europeas de las instituciones supranacionales se advierte un cambio sustancial respecto a las pol&iacute;ticas que algunos Estados miembros tradicionalmente realizaban: el camino que pretend&iacute;a obligar a las minor&iacute;as a una asimilaci&oacute;n de la cultura de las mayor&iacute;as ha dejado su lugar a medidas que tienden a fortalecer su identidad cultural y su lenguaje. Pues la historia ha demostrado que una pol&iacute;tica que se sustenta en la tolerancia y el reconocimiento de la identidad de las minor&iacute;as fortalece la paz de los Estados y aleja la posibilidad de los conflictos violentos al aumentar la lealtad de los miembros de las minor&iacute;as a los Estados que conservan e impulsan sus particularidades. Adem&aacute;s, la idea de que en el mundo globalizado la diversidad cultural significa un enriquecimiento ha ido imponi&eacute;ndose en Europa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las instituciones supranacionales europeas, el Consejo de Europa, la OSCE, as&iacute; como la Uni&oacute;n Europea realizan constantes esfuerzos por erigir mecanismos que contribuyan a mejorar la situaci&oacute;n de las minor&iacute;as. Estos mecanismos consisten, por un lado, en la elaboraci&oacute;n de documentos y convenciones que ofrecen directrices para una pol&iacute;tica de los Estados miembros hacia las minor&iacute;as y, por otro, en el apoyo directo a proyectos concretos que tienen como fin lograr una mayor integraci&oacute;n y entendimiento entre los grupos mayoritarios y minoritarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica de ampliaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea que ha impuesto como norma de admisi&oacute;n los llamados criterios de Copenhague ha logrado que los pa&iacute;ses de la Europa oriental y sur&#45;oriental se esfuercen en mejorar la protecci&oacute;n de las minor&iacute;as. El hecho de que un conflicto como el que estall&oacute; en los a&ntilde;os noventa en Kosovo sea improbable en la mayor parte de Europa se debe, entre otros factores, a estos requerimientos. Esto se explica porque la pertenencia a la Uni&oacute;n Europea es una meta muy atractiva. Pues al mismo tiempo que se puede constatar un renacimiento de la idea del Estado nacional en los pueblos que hist&oacute;ricamente no tuvieron oportunidad de realizarla o no pudieron realizarla plenamente, se advierte en ellos un deseo de integrarse en instituciones y estructuras supranacionales. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahijado, Manuel, <i>La Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria Europea.</i> <i>Mitos y realidades,</i> Madrid, Editorial Pir&aacute;mide, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356157&pid=S1665-0565200500020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Angenendt, Steffen, "Europa als Einwanderungsgebiet", en Werner Weidenfeld (ed.) <i>Europa Handbuch,</i> Bundeszentrale f&uuml;r politische Bildung, Schriftenreihe Band 359, Bonn, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356159&pid=S1665-0565200500020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boekraad, Mardoeke, <i>Minderheiten und indigene V&ouml;lker: Wer sind sie?</i> Sitio en Internet, Ecoplasma The European Greenzine, Kulturelle und ethnische Minderheiten, 16.11.98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356161&pid=S1665-0565200500020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brunner, Georg, "Minderheit und Volksgruppe. Ein Streit um die richtigen Definitionen und Begriffe", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356163&pid=S1665-0565200500020000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dohmes, Johannes, "Vertrauensbildende Massnahmen des Europarates. Taten statt grosser Worte", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356165&pid=S1665-0565200500020000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Engels, Markus, Die europ&auml;ische Grundrechtecharta: Auf dem Weg zu einer euroap&auml;ischen Verfassung? Eurokolleg 45 Friedrich Ebert Stiftungi, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356167&pid=S1665-0565200500020000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freudenberg, Tobias, "Beitrittskriterien f&uuml;r die EU&#45;Kandidaten. Das diktierte Wohlverhalten f&uuml;r die Neuen im EU&#45;Clubs", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356169&pid=S1665-0565200500020000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gaarder, Godrun, "Das z&auml;h erk&aacute;mpfte Ziel: Same sein und als Same leben zu k&ouml;nnen", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356171&pid=S1665-0565200500020000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hausmann, Hartmut, "Regional&#45; und Minderheitssprachen. Die blosse Existenz der Europ&auml;ischen Charta ist ihre St&auml;rke", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356173&pid=S1665-0565200500020000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heinz, S. Wolfgang, Menschenrechtspolitik in der Europ&auml;ischen Union. Der (lange) Weg zu einem effektiven Menschenrechtsschutz, Eurokolleg, 47 Freidrich Ebert Stiftung, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356175&pid=S1665-0565200500020000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoffmann, Rainer, "Der Schutz von Minderheiten in Europa", en Werner Weidenfeld (ed.), <i>Europa Handbuch,</i> Bundeszentrale f&uuml;r politische Bildung, Schriftenreihe Band 359, Bonn, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356177&pid=S1665-0565200500020000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kellner, Hans&#45;G&uuml;nter, "Die Dezentralisierung Spaniens macht Fortschritte", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356179&pid=S1665-0565200500020000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kreile, Michael, "Die Osterweiterung der Europ&auml;ischen Union", en Werner Weidenfeld (ed.), <i>Europa Handbuch,</i> Bundeszentrale f&uuml;r politische Bildung, Schriftenreihe, t. 359, Bonn, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356181&pid=S1665-0565200500020000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lippert, Barbara, "Menschenrechtspolitik", en Weidenfeld, Werner, Werner, Wessels, Wolfgang (eds.), <i>Europa A&#45;Z,</i> Bonn.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356183&pid=S1665-0565200500020000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menck, Karl Wolfgang, "Europa und die Dritte Welt", en Werner Weidenfeld (ed.) <i>Europa Handbuch,</i> Bundeszentrale f&uuml;r politische Bildung, Schriftenreihe Band 359, Bonn, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356185&pid=S1665-0565200500020000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nieto Sol&iacute;s, Jos&eacute; Antonio, <i>Fundamentos y pol&iacute;ticas de la Uni&oacute;n Europea,</i> Siglo XXI Editores, Espa&ntilde;a, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356187&pid=S1665-0565200500020000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pfetsch Frank, R., <i>Die Europaische Union. Geschichte, Institution, Prozesse,</i> <i>UTB</i> <i>f&uuml;r Wissenschaft,</i> Munich, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356189&pid=S1665-0565200500020000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schaber, Thomas, "Grund und Menschenrechtspolitik", en Kohler&#45;Koch, Beate, Wichard Woyke (eds.), <i>Die Europaische Union, Lexikon der Politik</i> (editado por Dieter Nohlen), C. H. Beck, Munich, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356191&pid=S1665-0565200500020000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tamanes, Ram&oacute;n y M&oacute;nica L&oacute;pez, <i>La Uni&oacute;n Europea,</i> Alianza Editorial (Ciencias Sociales), Madrid, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356193&pid=S1665-0565200500020000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Therborn, G&oacute;ran, <i>Europa hacia el siglo veintiuno,</i> Siglo XXI Editores, M&eacute;xico, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356195&pid=S1665-0565200500020000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wiegel, Michaela, "Streit &uuml;ber die Europ&auml;ische Charta zum Schutz von Regional&#45; und Minderheitensprachen. 'Ein Grammatikbuch ist besser als eine Anleitung zur Sprengk&ouml;rperherstellung!'", en <i>Das Parlament,</i> n&uacute;m. 34, 20 de agosto, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356197&pid=S1665-0565200500020000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Windmeisser, Annete, <i>Der Menschenrechtsansatz in der Entwicklungszusammenarbeit. Menschenrechte, Demokratie, Rechtsstaatlichkeit und "good gobernance" in der Entwic&#45;klungszusammenarbeit,</i> Das Beispiel der AKP&#45;EU&#45;Bezie&#45;hungen, Viena, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356199&pid=S1665-0565200500020000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tratados</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Acta &Uacute;nica Europea", en <i>Uni&oacute;n Europea y Comunidad Europea,</i> edici&oacute;n preparada por Manuel Desantes Real, Espa&ntilde;a, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356203&pid=S1665-0565200500020000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Tratado de la Uni&oacute;n Europea", en <i>Uni&oacute;n Europea y Comunidad Europea,</i> edici&oacute;n preparada por Manuel Desantes Real, Espa&ntilde;a, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356205&pid=S1665-0565200500020000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea", en <i>Uni&oacute;n Europea y Comunidad Europea,</i> edici&oacute;n preparada por Manuel Desantes Real, Espa&ntilde;a, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3356207&pid=S1665-0565200500020000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Direcciones en Internet</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uni&oacute;n Europea: <a href="http://www.europa.eu.int" target="_blank">www.europa.eu.int</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Direcci&oacute;n General de Relaciones Exteriores, Derechos Humanos: <a href="http://www.europa.int/comm/external_relations/human_rights/intro/index.htm." target="_blank">www.europa.int/comm/external_relations/human_rights/intro/index.htm.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parlamento Europeo (Informe anual sobre derechos humanos): <a href="http://www.europarl.eu.int/home/default_en.htm" target="_blank">www.europarl.eu.int/home/default_en.htm</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ombdusman Europeo: <a href="http://www.euro&#45;omdusman.eu.int" target="_blank">www.euro&#45;omdusman.eu.int</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consejo de Europa y Derechos Humanos: <a href="http://www.coe.ont/portalT.asp" target="_blank">www.coe.ont/portalT.asp</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uni&oacute;n Europea. Centro de Observaci&oacute;n del Racismo: <a href="http://www.eumc.eu.int" target="_blank">www.eumc.eu.int</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Esto desde luego ha sido producto, entre otros, de innumerables y largas luchas pol&iacute;ticas as&iacute; como del esfuerzo comprometido de muchos intelectuales europeos, como G&uuml;nter Grass.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Los documentos directrices de las pol&iacute;ticas hacia minor&iacute;as de inmigrantes (como el Tratado de Schengen) los abordo en otro art&iacute;culo que actualmente se encuentra en prensa.</font></p>      ]]></body>
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