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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Sociedad</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cultura, identidad pol&iacute;tica y multiculturalidad en Todos Santos, BCS<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rossana Almada*</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesora e investigadora del AICSYH de la Universidad Aut&oacute;noma de Baja California Sur. </i><a href="mailto:ralmada@uabcs.mx">ralmada@uabcs.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 26 de enero de 2004.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 13 de febrero de 2004.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo tiene como objetivo hablar del desbordamiento institucional de la pol&iacute;tica y su desplazamiento hacia la sociedad civil. Desde luego, no es la intenci&oacute;n negar la importancia de instituciones pol&iacute;ticas tales como los partidos, sino se&ntilde;alar c&oacute;mo la morfolog&iacute;a de la complejidad social desdibuja las fronteras de la representaci&oacute;n y traslada las demandas a las calles, a las cantinas, a las casas de los interesados. El trabajo forma parte de una investigaci&oacute;n mayor a la que he llamado <i>Juntos, pero no revueltos. Multiculturalidad e identidad local en Todos Santos,</i> <i>BCS,</i> es por eso que presento como ejemplo de este fen&oacute;meno el caso del conflicto latente en Todos Santos, Baja California Sur (BCS) tanto por el uso de los espacios como por las formas que tendr&aacute; que adquirir la identidad local que construyen, a partir de sus convergencias y negociaciones, los tres grupos en lucha por la hegemon&iacute;a social todosante&ntilde;a: extranjeros, principalmente estadounidenses y canadienses, mexicanos no sudcalifornianos y todosante&ntilde;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Cultura pol&iacute;tica, identidad pol&iacute;tica, multiculturalidad, poder y negociaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo actual enfrenta diferencias y desigualdades que van mucho m&aacute;s all&aacute; de la lucha de clases; las posturas pol&iacute;ticas y las ideolog&iacute;as de hoy en d&iacute;a trascienden el monto de los ingresos y el tipo de consumo, para arraigarse en problemas &eacute;tnicos, de g&eacute;nero, religiosos, raciales y territoriales. Vivimos nuestras sociedades y nuestros territorios a partir de una identidad ampliada, expandida, que se encuentra cotidianamente con otras identidades y formas de ver el mundo que la obligan a mantenerse en construcci&oacute;n constante y acelerada. Las propuestas pol&iacute;ticas que surgen de los partidos resultan insuficientes para organizar esta diversidad; es por ello que los diferentes grupos que forman parte de esta complejidad social tienen que actuar pol&iacute;ticamente en dos planos: a trav&eacute;s del establecimiento de relaciones con instituciones pol&iacute;ticas e instancias de poder, por un lado, y por otro, en eterna negociaci&oacute;n con el resto de los grupos con los que comparte el territorio; ambas luchas tienen</font><b><i><font face="verdana" size="2"> </font></i></b><font face="verdana" size="2">un mismo objetivo: el reconocimiento y la aceptaci&oacute;n de qui&eacute;nes somos y c&oacute;mo somos frente a los "otros" que no son como nosotros, pero que forman parte del mismo juego. En la medida que esos otros y nosotros logramos asemejarnos m&aacute;s, aparecen extra&ntilde;os nuevos, nuevas luchas e innovadoras formas de hacer pol&iacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo tiene como objetivo hablar del desbordamiento institucional de la pol&iacute;tica y su desplazamiento hacia la sociedad civil. Desde luego, no es la intenci&oacute;n negar la importancia de instituciones pol&iacute;ticas tales como los partidos, sino se&ntilde;alar c&oacute;mo la morfolog&iacute;a de la complejidad social desdibuja las fronteras de la representaci&oacute;n y traslada las demandas a las calles, a las cantinas, a las casas de los interesados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente art&iacute;culo forma parte de una investigaci&oacute;n mayor a la que he llamado <i>Juntos, pero no revueltos. Multiculturalidad e identidad local en Todos Santos,</i> <i>BCS,<sup><a href="#notas">1</a></sup></i> es por eso que presento como ejemplo de este fen&oacute;meno el caso del conflicto latente en Todos Santos: tanto por el uso de los espacios como por las formas que tendr&aacute; que adquirir la identidad local que construyen, a partir de sus convergencias y negociaciones, los tres grupos en lucha por la hegemon&iacute;a social todosante&ntilde;a: extranjeros, principalmente estadounidenses y canadienses, mexicanos no sudcalifornianos y todosante&ntilde;os.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos Santos es un pueblo ba&ntilde;ado por las aguas del Oc&eacute;ano Pac&iacute;fico, ubicado a 89 kil&oacute;metros al sur de la ciudad de La Paz, aproximadamente a la mitad de uno de los dos caminos que unen la capital del estado con la zona de Los Cabos; se trata de un oasis cuyo microclima nunca llega a las altas temperaturas de los veranos cabe&ntilde;os y pace&ntilde;os. Este pueblo se ha convertido en el hogar de un tipo espec&iacute;fico de migrante internacional; en su mayor&iacute;a son personas de edad madura que no buscan diversi&oacute;n, ruido, drogas y alcohol todos los d&iacute;as, ni tampoco quieren viajar mucho (en caso de una emergencia m&eacute;dica);<sup><a href="#notas">2</a></sup> por tanto, Todos Santos les representa una posibilidad ideal para instalarse a hacer vida cotidiana, a trabajar, a pensar, a encontrar en el paisaje una fuente de inspiraci&oacute;n para la creaci&oacute;n art&iacute;stica;<sup><a href="#notas">3</a></sup> lograrlo ha requerido la construcci&oacute;n de un sentido de pertenencia al pueblo por parte de los migrantes que, al mismo tiempo, se apropian subjetivamente de los s&iacute;mbolos y de algunas manifestaciones culturales de la localidad a trav&eacute;s de una lucha constante con la poblaci&oacute;n todosante&ntilde;a y con los migrantes nacionales que han llegado con el objetivo de ofrecer servicios y mercanc&iacute;as a los extranjeros asentados en Todos Santos y al constante flujo de turistas que visita el pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a que en este caso el ejemplo se ubica en Todos Santos, considero que el modelo de an&aacute;lisis que sugiero puede servir para estudiar cualquier sociedad en la que grupos diversos se vean en la necesidad de tomar decisiones que les afecten a todos; en tales casos, podr&aacute; observarse c&oacute;mo la p&eacute;rdida de credibilidad en los partidos y en las instancias de representaci&oacute;n ha llevado a los grupos sociales a dirimir sus demandas desde sus casas, sus negocios, sus lugares de reuni&oacute;n, para despu&eacute;s gestionarlas con las autoridades correspondientes. Desde luego, esto no es posible siempre, hay eventos, situaciones que requieren de la intervenci&oacute;n gubernamental directa para resolverse o del arbitrio de los partidos, pero, en la medida de lo posible, algunos grupos sociales se van haciendo cargo cada vez m&aacute;s de la gesti&oacute;n de sus propias necesidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para exponer las formas en que la pol&iacute;tica ha desbordado los espacios institucionales en Todos Santos, primero presentar&eacute; brevemente los conceptos de cultura pol&iacute;tica e identidad pol&iacute;tica, con el fin de subrayar sus encuentros y diferencias; en segunda instancia, hablar&eacute; de los dos planos de la actividad pol&iacute;tica, es decir, de las relaciones de la sociedad con las instituciones y organismos de poder y de representaci&oacute;n y las que se establecen entre los diversos grupos que la forman; en tercer lugar, retomo el concepto de multiculturalidad introduci&eacute;ndome un poco en el caso de Todos Santos; en el cuarto apartado pongo a prueba la presentaci&oacute;n te&oacute;rica previa con el ejemplo emp&iacute;rico del mencionado pueblo, primero a trav&eacute;s de las relaciones de la sociedad local con las instituciones pol&iacute;ticas &#151;particularmente con el PRI y el PRD&#151; y despu&eacute;s, haciendo referencia al conflicto que viven los diferentes grupos por el uso de los espacios f&iacute;sicos y sociales; para lograrlo, describo el conflicto por el Festival del Arte, una actividad anual que ha encendido y entibiado los &aacute;nimos de los diferentes grupos durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Finalmente, en las consideraciones finales puntualizo c&oacute;mo la pol&iacute;tica ha desbordado el &aacute;mbito institucional en Todos Santos a partir de las transformaciones de la morfolog&iacute;a social basadas en el encuentro de grupos con identidades pol&iacute;ticas diferentes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Cultura e identidad pol&iacute;tica</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entiendo por cultura pol&iacute;tica el conjunto de orientaciones y referentes que ordenan y dan significado a la acci&oacute;n pol&iacute;tica tanto de los ciudadanos como de aquellos que participan o pretenden participar en la toma de decisiones al interior de una sociedad determinada. La cultura pol&iacute;tica es el resultado de un proceso hist&oacute;rico a trav&eacute;s del cual los miembros de una colectividad, o quienes pretenden ser reconocidos como parte de ella, van procesando sus experiencias con el sistema pol&iacute;tico (Peschard, 1996: 7). En coincidencia con Benjam&iacute;n Arditi (1995), considero que tanto la cultura pol&iacute;tica como la identidad pol&iacute;tica se construyen a partir de dos tipos de relaci&oacute;n: la que se establece desde y con las instituciones pol&iacute;ticas y gubernamentales, y la que se da entre los diferentes grupos que conviven en una sociedad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cultura pol&iacute;tica est&aacute; basada en el contexto en el que hemos nacido y en el que nos desarrollamos como ciudadanos o residentes<sup><a href="#notas">4</a></sup> a partir del lugar que ocupamos en la jerarqu&iacute;a social y, por ende, en relaci&oacute;n con las instancias de poder; es la que da sustento a la construcci&oacute;n de la identidad pol&iacute;tica que, a su vez, nos permite distinguirnos de los "otros"; una vez lograda dicha distinci&oacute;n, entablamos relaciones del tipo "ellos" <i>versus</i> "nosotros" y, consecuentemente, el conflicto y la posibilidad de negociaci&oacute;n seg&uacute;n sea el caso. La complejidad de las sociedades actuales requiere de la manifestaci&oacute;n externa de nuestra postura en estos &aacute;mbitos, pues los conflictos que se establecen entre los diferentes grupos que comparten los espacios f&iacute;sicos y sociales en un lugar determinado pueden requerir soluciones en ambos planos: por un lado, hay conflictos y necesidades sociales que ata&ntilde;en a los distintos grupos de una sociedad; en tal caso, los involucrados requieren llegar a acuerdos para presentar una propuesta com&uacute;n a las autoridades correspondientes; por otro lado, existen problemas intergrupales susceptibles de resolverse a trav&eacute;s del di&aacute;logo, los grupos pueden llegar a acuerdos e incluso a tomar decisiones sin intermediarios que funjan como &aacute;rbitros en la soluci&oacute;n del conflicto; los colectivos involucrados tienen capacidad de trascender dichas instancias y ponerse de acuerdo por s&iacute; mismos; una vez resuelto el conflicto, realizan los tr&aacute;mites necesarios ante las autoridades y dejan la representaci&oacute;n oficial al margen de las soluciones. Es por esto que se considera pertinente distinguir entre cultura pol&iacute;tica e identidad pol&iacute;tica, pues dicha diferenciaci&oacute;n permite analizar los diversos planos de la actividad pol&iacute;tica en una sociedad determinada. Para efectos de su an&aacute;lisis, los grupos en cuesti&oacute;n pueden ser clasificados de diferentes formas: por clase social, por actividad econ&oacute;mica, por g&eacute;nero o por edad; en el estudio que aqu&iacute; se presenta la clasificaci&oacute;n es por lugar de procedencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jacqueline Peschard (&iacute;bid: 8) afirma que el terreno en el que m&aacute;s se ha desarrollado el an&aacute;lisis de la cultura pol&iacute;tica es en el comportamiento electoral, pues este tipo de estudio permite identificar las bases sociales de los partidos pol&iacute;ticos y adentrarse en las motivaciones de los electores para participar y manifestar sus preferencias pol&iacute;ticas, mismas que dan cimiento a la construcci&oacute;n de la identidad pol&iacute;tica; en ese sentido tambi&eacute;n se hace necesario diferenciar claramente cultura pol&iacute;tica e identidad pol&iacute;tica, pese a lo cercanos que puedan parecer ambos conceptos. Cuando hablamos de identidad hacemos referencia a la forma en que los miembros de un grupo se definen y son definidos por aquellos con quienes interact&uacute;an. La cultura hace referencia a la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica de lo social, nos pone frente a los c&oacute;digos que sirven de base a las pr&aacute;cticas y a las relaciones sociales, as&iacute; como a todo aquello que adquiere significado para una comunidad. Es el juego del reconocimiento de s&iacute; mismo y de los otros lo que permite la construcci&oacute;n de las identidades enmarcadas en un sistema de valores que tiene como base a la cultura de donde surgen las formas de percepci&oacute;n que dan sustento a los juicios de lo propio, distingui&eacute;ndolo de lo ajeno. Cuando se trata de percepciones pol&iacute;ticas adquiridas desde nuestra postura de ciudadanos, los "otros" son: el Estado visto como autoridad y las actividades que realiza, es decir, la pol&iacute;tica y quienes se dedican a ella. En t&eacute;rminos generales, la palabra pol&iacute;tica se asocia con organizaci&oacute;n, mejoras e intereses p&uacute;blicos, pero tambi&eacute;n con problemas, mentiras y corrupci&oacute;n (Flores D&aacute;vila, en Peschard, 1996: 19).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo a Manuel Castells (1999, II: 28), considero que la identidad es el proceso de construcci&oacute;n de sentido basado en un conjunto de atributos culturales, es decir, si la cultura nos dota de los valores a partir de los cuales actuamos en sociedad, son esos valores los que nos llevan a identificarnos con una postura pol&iacute;tica y a actuar en consecuencia al relacionarnos con los grupos con los que compartimos un territorio y con las instituciones que norman la vida en sociedad dentro de la comunidad a la cual pertenecemos. En otras palabras, los contextos en que nacemos, crecemos y estamos,<sup><a href="#notas">5</a></sup> nos van dotando de las percepciones que nos capacitan para interpretar el mundo y para distinguir lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto;<sup><a href="#notas">6</a></sup> a partir de estas interpretaciones, tomamos decisiones a prop&oacute;sito de nuestras preferencias en todos sentidos, incluidas, desde luego, las pol&iacute;ticas (Safa, 1998: 62&#45;65). Es, entonces, con base en la cultura que construimos una identidad a partir de la cual reconocemos a nuestros iguales; a aquellos a cuyo lado lucharemos por mejorar las condiciones de nuestro entorno, o al menos a quienes daremos nuestro apoyo moral. El problema surge de las diferencias de percepci&oacute;n, pues aunque se habite el mismo lugar, no es lo mismo habitarlo desde el cuerpo de un obrero que desde el de un empresario, o verlo con los ojos de un hombre que con los de una mujer, ni vivirlo desde la cuna y llevarlo grabado en el &aacute;rbol geneal&oacute;gico, que aprehenderlo desde la base de una cultura ajena.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, cuando grupos diversos act&uacute;an pol&iacute;ticamente en un mismo territorio se mantienen a la defensiva contra el racismo, el sexismo, la homofobia y la xenofobia; esto fue conformando una propuesta de acci&oacute;n reivindicativa que se conoce como pol&iacute;tica de la identidad (Arditi, 2000: 9). En efecto, ante la importancia social que fueron cobrando las diferencias y el surgimiento de la acci&oacute;n pol&iacute;tica con base en la identidad se fue modificando el rumbo del pensamiento progresista, pero tambi&eacute;n se puso luz sobre lo que Arditi llama el reverso de la diferencia, es decir, la rigidizaci&oacute;n de los grupos afectados por los problemas de la desigualdad. En efecto, si la reivindicaci&oacute;n de las diferencias es llevada al l&iacute;mite, puede caer en el exceso y transformarse en un esquema de pensamiento cerrado y en un esencialismo tan ileg&iacute;timo como el de la totalidad (Arditi, ib&iacute;dem: 9). Quienes coinciden con la pol&iacute;tica de la identidad luchan por el reconocimiento de la igualdad de derechos de mujeres, ind&iacute;genas, inmigrantes u otros dentro de una sociedad cualquiera, pero respetando las diferencias, tal es el caso del multiculturalismo; mientras que aquellos que est&aacute;n en contra, pelean por la conservaci&oacute;n de un orden establecido con anterioridad y por el mantenimiento de la jerarqu&iacute;a social en todos los sentidos. Pero &iquest;c&oacute;mo act&uacute;an los grupos directamente involucrados en una situaci&oacute;n de diversidad cotidiana? Para lograr el reconocimiento y, eventualmente, la hegemon&iacute;a dentro de la sociedad de la que forman parte, deben actuar en los dos planos mencionados anteriormente.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Dos planos para la acci&oacute;n pol&iacute;tica</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo con Benjam&iacute;n Arditi (1995: 39), existe una esfera pol&iacute;tica formada por instituciones, relaciones y actividades determinadas; en tal caso, hacemos referencia a los partidos pol&iacute;ticos, los candidatos y las elecciones; hablamos tambi&eacute;n de autoridades p&uacute;blicas, de negociaciones, acuerdos, conflictos y relaciones de poder entre facciones y grupos partidarios, entre partidos o entre gobierno y oposici&oacute;n; y, por supuesto, de personas que se ganan la vida como miembros electos en &oacute;rganos de representaci&oacute;n territorial. Hoy ya no es tan evidente que la esfera democr&aacute;tico&#45;representativa del Estado liberal sea el &uacute;nico lugar de la pol&iacute;tica; es decir, actualmente se vuelve necesario hacer referencia tambi&eacute;n a las relaciones que se establecen entre cada uno de los grupos asentados en un espacio territorial determinado y las instancias antes mencionadas, pero sobre todo a las relaciones que construyen entre ellos y a trav&eacute;s de las cuales se mantienen en lucha por la c&uacute;spide de la jerarqu&iacute;a social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la pol&iacute;tica dej&oacute; de ser una actividad privativa de una esfera o de un actor particular; las nuevas formas de hacer pol&iacute;tica, que trascienden los partidos, quiz&aacute; han modificado las formas en que entendemos lo p&uacute;blico y lo privado, lo pol&iacute;tico y lo no pol&iacute;tico. En ese sentido, cabe se&ntilde;alar que la p&eacute;rdida de credibilidad en la esfera pol&iacute;tica no implica la cancelaci&oacute;n de la representaci&oacute;n territorial a trav&eacute;s de los partidos pol&iacute;ticos y de los procesos electorales. El circuito pol&iacute;tico&#45;partidario sigue vigente, aunque en un escenario m&aacute;s vasto, en el que la dimensi&oacute;n transnacional rebasa cada vez m&aacute;s el espacio nacional y aparecen otros circuitos pol&iacute;ticos como los de los grupos de inter&eacute;s, de los movimientos sociales o de las iniciativas ciudadanas. Con esto no se hace referencia al desdibujamiento total de las fronteras entre lo p&uacute;blico y lo privado y que "todo es pol&iacute;tica"; lo que ocurre es que los m&aacute;rgenes se vuelven m&aacute;s permeables y permiten la aparici&oacute;n de actores tales como los grupos de inter&eacute;s y de espacios p&uacute;blicos m&oacute;viles que rebasan la delimitaci&oacute;n institucional del &aacute;mbito de la pol&iacute;tica (Arditi, ib&iacute;dem: 40&#45;45).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva pluralista busca descubrir c&oacute;mo se puede hacer pol&iacute;tica "desde abajo", esto es, dentro de la sociedad civil. Kristy McClure, citada por Arditi, se pregunta acerca de la identificaci&oacute;n de la acci&oacute;n pol&iacute;tica con la ciudadan&iacute;a, por una parte, y de la pol&iacute;tica con el &aacute;mbito territorial del Estado nacional, por otra. Ella considera que la lucha de grupos tales como las mujeres, las minor&iacute;as raciales, los trabajadores, las asociaciones de vecinos y los ind&iacute;genas, entre otros, ha puesto en entredicho esa identificaci&oacute;n. En primer lugar, porque sus acciones cuestionan las actividades del Estado y de sus instituciones como lugares privilegiados de la lucha pol&iacute;tica y, segundo, porque no es necesario apelar a la categor&iacute;a de ciudadano para acceder a la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de esas luchas, pues quienes participan en ellas no lo hacen s&oacute;lo como ciudadanos, sino como mujeres, sindicalistas o ind&iacute;genas; incluso como no ciudadanos,<sup><a href="#notas">7</a></sup> pero s&iacute; como habitantes de un lugar cuyos procesos les afectan. Por eso dice que la categor&iacute;a de ciudadano es incapaz de dar cuenta de la compleja trama de grupos pol&iacute;ticos en los que los individuos se insertan y, a trav&eacute;s de esa inserci&oacute;n, van configurando su identidad (ib&iacute;dem: 49).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los movimientos sociales que se dan sobre todo a partir de las d&eacute;cadas de 1960 y 1970 ilustran esta idea acerca de una dimensi&oacute;n pol&iacute;tica latente en el espacio "privado" de la sociedad. Los movimientos sociales son una muestra del desencanto de la sociedad en relaci&oacute;n con la pol&iacute;tica tradicional encabezada por los partidos pol&iacute;ticos y su pl&eacute;yade de pol&iacute;ticos profesionales. Los movimientos construyeron colectivos basados en medios extrapartidarios y extraterritoriales de identificaci&oacute;n, de agregaci&oacute;n y de representaci&oacute;n de intereses. Multiplicaron las formas, los medios y los lugares de enfrentamiento pol&iacute;tico y, por ende, los espacios de poder, decisi&oacute;n y resistencia (&iacute;dem).</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La revoluci&oacute;n democr&aacute;tica incluye ahora una gama m&aacute;s amplia de identidades y una proliferaci&oacute;n de espacios pol&iacute;ticos que modifican las fronteras entre lo p&uacute;blico y lo privado. Por eso no se puede pensar m&aacute;s en un solo espacio de constituci&oacute;n de lo pol&iacute;tico. En otras palabras, no se puede hablar s&oacute;lo de la esfera pol&iacute;tica en singular, sino m&aacute;s bien de distintos circuitos de intercambio pol&iacute;tico. Esto abre la posibilidad de una pol&iacute;tica de intercambios directos dentro de la sociedad, es decir, de una pol&iacute;tica que no parte de la construcci&oacute;n de similitudes para plantear reclamos ante el Estado, sino que nace con el objetivo de dirigir estos reclamos a otros grupos &#91;...&#93; quienesquiera que sean y dondequiera que est&eacute;n (ib&iacute;dem: 51).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iniciativa popular y el despertar de la sociedad civil son, en t&eacute;rminos de Arditi, las formas que adquiere la pol&iacute;tica despu&eacute;s de la pol&iacute;tica. En efecto, la pol&iacute;tica en el escenario de la complejidad social actual adopta un car&aacute;cter polif&oacute;nico, tanto por la multiplicaci&oacute;n de voces capaces de hablar pol&iacute;ticamente como por la proliferaci&oacute;n de espacios que ampl&iacute;an el campo pol&iacute;tico, desplaz&aacute;ndolo de su centro tradicional. Si la pol&iacute;tica ha rebasado al sistema de partidos, las elecciones y la representaci&oacute;n territorial, &iquest;c&oacute;mo se puede distinguir lo que es pol&iacute;tico de lo que no lo es? Haciendo referencia a las relaciones que se establecen entre grupos antag&oacute;nicos dentro o fuera del sistema pol&iacute;tico. Es decir, lo pol&iacute;tico surge cuando los distintos grupos se relacionan entre s&iacute; en t&eacute;rminos de una oposici&oacute;n del tipo amigo&#45;enemigo, o, alternativamente en t&eacute;rminos de una oposici&oacute;n entre un "nosotros" y un "ellos". Tal es el caso de la relaci&oacute;n existente entre los grupos asentados en Todos Santos, de los que dar&aacute; cuenta este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se necesita para que surja un espacio p&uacute;blico es la acci&oacute;n conjunta y no un territorio. El espacio p&uacute;blico no es necesariamente un espacio en el sentido topogr&aacute;fico o institucional: una oficina municipal o una plaza donde la gente puede o no actuar de manera concentrada, pero la sala privada de una casa donde se re&uacute;nen los grupos en disputa para negociar se convierte en un espacio p&uacute;blico. El espacio p&uacute;blico es un &aacute;mbito donde circulan discursos y se forman identidades. Tambi&eacute;n es el escenario de debates, pol&eacute;micas y conflictos entre grupos y, por ende, se torna sumamente complejo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Arditi, sectas m&iacute;sticas y organizaciones de beneficencia como los clubes de leones o de rotarios crean arenas discursivas paralelas subalternas, al menos por el hecho de que se mantienen al margen de las creencias religiosas y de las formas de asistencialismo dominantes, pero dif&iacute;cilmente pueden considerarse como organizaciones destinadas al entrenamiento para actividades pol&iacute;ticas; sin embargo, en el caso de Todos Santos, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, el Club Rotario act&uacute;a como enclave en t&eacute;rminos de Dahl (1991: 62&#45;66), es decir, ha cobrado gran importancia como espacio de acuerdos y negociaciones entre los grupos; el hecho de ser rotarios les obliga moralmente a un m&iacute;nimo de solidaridad para con sus "hermanos", de tal suerte, muchos de los conflictos entre nacionales y extranjeros se han solucionado con base en los valores de este club de asistencia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Identidad pol&iacute;tica y multiculturalidad</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando hablamos de las relaciones que se establecen entre grupos provenientes de diferentes lugares, con lenguas diferentes y preferencias distintas, que comparten un espacio territorial, podemos decir que estamos frente a una sociedad multicultural. Dichos grupos tienden a formar comunidades diversas dentro de un mismo espacio, pues conciben el lugar de manera diferente y cada uno espera construirlo acorde con su propia concepci&oacute;n de lo que es mejor para todos. Este hecho permite la externalizaci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica y de la identidad pol&iacute;tica de cada uno de los colectivos involucrados; resulta relativamente f&aacute;cil observar tanto las relaciones que cada grupo establece con los partidos y las autoridades pol&iacute;ticas, como la forma en que se manifiesta la actividad pol&iacute;tica que trasciende a los partidos, pues se establecen relaciones conflictivas susceptibles de resolverse en el &aacute;mbito social a trav&eacute;s de acuerdos tomados por los grupos involucrados en espacios p&uacute;blicos construidos por ellos mismos aun de manera involuntaria; tal ser&iacute;a el caso de la sala de la casa de alguno de ellos, un caf&eacute; donde se re&uacute;nan para discutir sus asuntos e incluso alguna cantina. Para comprender este entramado de relaciones se hace necesario observar c&oacute;mo se van presentando de manera simult&aacute;nea una serie de transformaciones sociales basadas en los cambios grupales que se tejen con los hilos de los conflictos y las negociaciones entre los proyectos que los diferentes grupos tienen para su comunidad (Z&aacute;rate, 1997: 15).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La multiculturalidad constituye un tema que ha sido analizado inicialmente por Charles Taylor con el fin de entender los procesos sociales propios de la globalizaci&oacute;n y de la era de la informaci&oacute;n. En efecto, entre las caracter&iacute;sticas de las nuevas sociedades se encuentra su inserci&oacute;n dentro de un mundo cada vez m&aacute;s globalizado (Borja y Castells, 1997: 13). En ese sentido, Borja y Castells afirman que es justamente el proceso migratorio mundial que surte de mano de obra barata a Jap&oacute;n, a algunos pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea y a Estados Unidos, el elemento fundamental en el proceso urbanizador del mundo, al crear zonas urbanas y suburbanas en las que se da cabida a las minor&iacute;as &eacute;tnicas marginadas. Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando se trata de una minor&iacute;a que migra de un pa&iacute;s que funge como centro hacia uno de la periferia? M&aacute;s a&uacute;n: cuando migra hacia un pueblo enclavado en la provincia menos poblada de la periferia receptora. Entonces dicha minor&iacute;a intenta subyugar a la mayor&iacute;a local, mientras esta &uacute;ltima se esfuerza por resistir a los embates neocolonizadores de la minor&iacute;a poderosa. Es justamente en ese sentido en el que se hace necesario comprender las relaciones pol&iacute;ticas que se establecen entre los grupos que habitan actualmente el pueblo de Todos Santos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de multiculturalidad tiene como premisa fundamental la necesidad del reconocimiento &iacute;ntimamente ligado a la identidad; los elementos que dan forma y fondo a este concepto tienden a multiplicarse, de tal manera que en este caso las identidades pol&iacute;ticas est&aacute;n construidas con los elementos que han servido de materia prima para la construcci&oacute;n de otras identidades: personales y grupales; nacionales, regionales, de g&eacute;nero, de edad, de profesi&oacute;n, de actividades religiosas y ling&uuml;&iacute;sticas. Para efectos del estudio que aqu&iacute; se presenta, pondremos el acento en la forma en que a partir de las identidades de los grupos asentados en Todos Santos, se generan y resuelven conflictos a trav&eacute;s de los cuales se va construyendo el espacio social en el que interact&uacute;an y surgen nuevas identidades y nuevas formas de ver el mundo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, las identidades son construcciones sociales, apropiaciones subjetivas de qui&eacute;n se es y de los grupos a los que se pertenece, del comportamiento adecuado al ejercer cada uno los diversos roles que las sociedades actuales nos imponen, de los valores propios de nuestra posici&oacute;n dentro de la jerarqu&iacute;a social y, finalmente, la externalizaci&oacute;n de todo este capital cultural a trav&eacute;s de acciones concretas que marcan la pauta para los cambios necesarios y para la conservaci&oacute;n de los elementos &uacute;tiles al grupo social al que se pertenece. El proceso no se detiene jam&aacute;s; las relaciones existentes entre los habitantes de Todos Santos a principios del siglo XX poco o nada tienen que ver con las que se establecen entre quienes lo habitan en este inicio del XXI; consecuentemente, las actividades productivas, la propiedad y las preferencias pol&iacute;ticas se modifican, mientras se debate acerca de lo que significa hoy ser todosante&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; como la econom&iacute;a mundial no es algo nuevo, tampoco lo son las sociedades multiculturales basadas en la circulaci&oacute;n de personas a trav&eacute;s de las fronteras. En diferentes &eacute;pocas han existido grandes migraciones y el comercio mundial existe desde que Col&oacute;n pis&oacute; Am&eacute;rica; lo caracter&iacute;stico del momento actual es la vor&aacute;gine de los cambios, la instantaneidad de las transacciones comerciales, de las comunicaciones. En pocas palabras: la compresi&oacute;n del tiempo y la distancia debido a las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. En este marco, nos enfrentamos con sociedades formadas no s&oacute;lo por grupos diversos, sino adem&aacute;s por individuos cuyos mapas culturales se construyen d&iacute;a a d&iacute;a con elementos m&uacute;ltiples extra&iacute;dos de las diversas culturas a partir de las cuales son capaces de dialogar y de llegar a acuerdos, rechazando incluso abiertamente la representaci&oacute;n pol&iacute;tica de los partidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, cuando los miembros de grupos diferentes interact&uacute;an para la realizaci&oacute;n de una tarea conjunta o para la toma de decisiones que afectan a todos, llegan a ponerse de acuerdo flexibilizando un poco sus ideas con el fin de lograr que cada evento se realice a la hora y en el lugar previstos; pero si la acci&oacute;n afecta de alguna manera la identidad de alguno de los grupos, &eacute;se se comportar&aacute; de manera congruente con los valores que sustenta. De esta manera, cuando de la afirmaci&oacute;n de la identidad se trata, cada grupo intenta robustecer sus valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que en los hechos resulta sumamente dif&iacute;cil que la interacci&oacute;n conjunta orientada hacia la realizaci&oacute;n de una tarea no afecte la identidad de alguno de los grupos involucrados e incluso la de todos, pues la forma de llevar a cabo alguna actividad y los objetivos que con ella se persiguen est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionados con la concepci&oacute;n que cada grupo tiene de s&iacute; mismo y de los otros. Incluso en la interacci&oacute;n m&aacute;s sencilla, que puede ser etiquetada como casual, la interpretaci&oacute;n que hace un individuo o un grupo del gesto de otro (o del suyo propio) se organiza de modo que permita el reconocimiento de la relaci&oacute;n del gesto con el sistema de valores que sustenta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de Todos Santos, a partir de la convivencia que impone la migraci&oacute;n nacional y extranjera, se est&aacute; formando una sociedad multicultural en la que cada individuo y cada grupo participa en la construcci&oacute;n de la realidad que viven, y cada uno mantiene una serie de acciones habitualizadas frente a los otros; en la medida en que conviven, cada grupo va internalizando algunas conductas de los otros durante un periodo determinado de tiempo; cuando los grupos que interact&uacute;an en la cotidianidad internalizan una conducta como generalmente aceptada, &eacute;sta pasa a formar parte de las acciones institucionalizadas; sin embargo, el proceso requerido para la aceptaci&oacute;n de los cambios de una realidad vivida puede ser largo, tedioso y conflictivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Actualmente, algunas corrientes de la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea ponen el acento en la necesidad de reconocimiento. En Todos Santos, por ejemplo, cada uno de los grupos busca no s&oacute;lo la aceptaci&oacute;n de su cultura sino, en el caso de los extranjeros, incluso de su supuesta superioridad (Taylor, 1992: 43). La necesidad de respeto a la diferencia, en &eacute;ste como en otros casos, se vuelve apremiante debido a los supuestos nexos entre el reconocimiento y la identidad, donde esta &uacute;ltima se refiere a la interpretaci&oacute;n que hace una persona de qui&eacute;n es y de las caracter&iacute;sticas que la definen como ser humano y como parte de un grupo. El reconocimiento, e incluso el falso reconocimiento, constituyen una parte de la materia prima con la que se construye nuestra identidad; de tal suerte, un sujeto, individual o colectivo, puede sufrir un verdadero da&ntilde;o si quienes le rodean le presentan una imagen degradante o despreciable de s&iacute; mismo (ib&iacute;dem: 43&#45;44). Podr&iacute;amos pensar en las mujeres que durante much&iacute;simos a&ntilde;os asumieron una supuesta inferioridad frente a los hombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender la relaci&oacute;n existente entre la identidad y el reconocimiento tenemos que tomar en cuenta el car&aacute;cter dial&oacute;gico de la vida humana. Nos convertimos en seres humanos completos, en sujetos capaces de actuar racionalmente, de acuerdo con nuestra aceptaci&oacute;n e imitaci&oacute;n de las acciones de aquellos a quienes consideramos nuestros iguales, pero tambi&eacute;n en la medida en que ellos nos reconocen como parte de su comunidad. A partir del reconocimiento interno y externo podemos definir qui&eacute;nes somos y qui&eacute;nes son los "otros" que no son como nosotros; esto lo logramos gracias a la adquisici&oacute;n de lenguajes humanos que nos permiten expresarnos. De la misma manera adquirimos una identidad pol&iacute;tica con base en las ideas pol&iacute;ticas que reivindicamos; la identidad pol&iacute;tica es el trasfondo contra el cual nuestras opiniones y aspiraciones a prop&oacute;sito de lo que es mejor para la sociedad adquieren sentido (ib&iacute;dem: 54).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad cada vez m&aacute;s sociedades tienden a ser multiculturales, pues albergan diversas comunidades culturales que pretenden sobrevivir. Al hacerlo, presentan un panorama que se complejiza tambi&eacute;n d&iacute;a con d&iacute;a en la medida en que dichas sociedades se tornan m&aacute;s porosas. En la realidad ambos procesos van unidos, pues su porosidad significa que est&aacute;n m&aacute;s abiertas a la migraci&oacute;n multicultural y que un n&uacute;mero cada vez mayor de sus miembros lleva la vida de di&aacute;spora cuyo centro est&aacute; en otra parte (ib&iacute;dem: 93). Este hecho nos sit&uacute;a frente al problema del multiculturalismo, un hecho que tiene mucho que ver con la intenci&oacute;n de algunas culturas de imponerse sobre otras y con la supuesta superioridad que posibilita este intento de dominaci&oacute;n. La principal arma de los colonizadores es el argumento de la inferioridad de los colonizados, estos &uacute;ltimos necesitan para liberarse, en primera instancia, deshacerse de la autoimagen despectiva (ib&iacute;dem: 95). Tal es el caso de los todosante&ntilde;os y de los mexicanos no sudcalifornianos avecindados en Todos Santos.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Relaciones pol&iacute;ticas en Todos Santos</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Todos Santos encontramos las dos formas de relaci&oacute;n pol&iacute;tica que hemos comentado en este ensayo. En t&eacute;rminos de las organizaciones pol&iacute;ticas, resultar&iacute;a resbaladizo pretender ver al priismo todosante&ntilde;o como una copia del nacional, en realidad, se trata de un priismo con bases locales muy firmes que quiz&aacute; tenga poco que ver con el PRI en el nivel nacional.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Los priistas todosante&ntilde;os, aunque algunos de ellos puedan haber compartido los viejos vicios de su partido, no eran el tipo de cacique de otras regiones, ni han sido empresarios de primera l&iacute;nea; en sus inicios el priismo sudcaliforniano en general y el todosante&ntilde;o en particular, fue construido principalmente por profesores, profesionistas y comerciantes sudcalifornianos; con el tiempo, el partido se fue nutriendo con los hijos de la regi&oacute;n que regresaban despu&eacute;s de realizar estudios universitarios en el interior del pa&iacute;s. Varios priistas todosante&ntilde;os tuvieron puestos dentro de la administraci&oacute;n p&uacute;blica estatal y destacaron en su pueblo por las obras de infraestructura realizada; cabe mencionar que no es poco lo que hicieron, quiz&aacute; poniendo a Todos Santos en ventaja con el resto del sur de la media pen&iacute;nsula cuando era un solo municipio. En la actualidad, Todos Santos, al igual que el resto del estado, ha volteado sus ojos hacia el PRD, pero sus hijos siguen participando con el mismo entusiasmo; actualmente, la alcald&iacute;a pace&ntilde;a, de la cual depende la Delegaci&oacute;n de Todos Santos, est&aacute; en manos de un perredista todosante&ntilde;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Todos Santos fueron los profesores miembros de la CENTE quienes empezaron a participar con la izquierda; en 1991 algunos de ellos fueron candidatos a diputados por el Partido Democr&aacute;tico Sudcaliforniano (PDS), el &uacute;nico intento de formar un partido pol&iacute;tico local, encabezado por Eleazar G&aacute;mez Rasc&oacute;n, un activista de la vieja izquierda sudcaliforniana. El PAN, ha tenido poca presencia en la entidad y menos a&uacute;n en Todos Santos, por lo que no resulta significativo; pero el PRD s&iacute; ha logrado establecerse en las preferencias pol&iacute;ticas tanto en el nivel estatal como en el local aunque, en el caso de Todos Santos, no en todos los tipos de elecci&oacute;n; pues en las elecciones presidenciales de 2000 el PRI se mantuvo a la cabeza, no as&iacute; en los comicios federales intermedios de 2003 en los que el PRD tom&oacute; la delantera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, resulta verdaderamente dif&iacute;cil determinar cu&aacute;ntos de los votos emitidos son de los todosante&ntilde;os y cu&aacute;ntos de los mexicanos no sudcalifornianos; los extranjeros no votan todav&iacute;a, pero no tardar&aacute;n en hacerlo, pues varios de ellos tienen hijos con edades que fluct&uacute;an entre los 14 y los 17 a&ntilde;os, con actas de nacimiento expedidas en Todos Santos, estos j&oacute;venes estar&aacute;n en edad de votar en poco tiempo y, de acuerdo con las entrevistas realizadas, la mayor&iacute;a de los estadounidenses avecindados en Todos Santos simpatiza con el Partido Republicano en su pa&iacute;s, adem&aacute;s de considerar que el fin del Estado de bienestar y la puesta en marcha del modelo neoliberal durante el gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado, continuado por Carlos Salinas y Ernesto Zedillo y en proceso de consolidaci&oacute;n con Vicente Fox, es la mejor opci&oacute;n para los objetivos que los han tra&iacute;do a nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada uno de estos grupos mantiene relaciones diferentes con las instancias pol&iacute;ticas y gubernamentales; la mayor&iacute;a de los todosante&ntilde;os, como muchos sudcalifornianos, conocen personalmente a los gobernantes y sus familias, de manera que mantienen con ellos una relaci&oacute;n cara a cara que les permite comentarles personalmente sus inquietudes y necesidades; por ejemplo, el profesor N&eacute;stor Ag&uacute;ndez, director del Centro Cultural del mismo nombre y todosante&ntilde;o de gran prestigio,<sup><a href="#notas">9</a></sup> ha sido criticado por algunos de los nuevos vecinos llegados del centro del pa&iacute;s por sus relaciones con las instancias de poder en el nivel estatal, pero &eacute;stas se ligan con un pasado com&uacute;n en las Escuelas Normales del estado, en el SNTE y en la militancia partidista. Hay tambi&eacute;n algunas familias prestigiadas que mantienen relaciones estrechas con el poder estatal a trav&eacute;s de los hijos y nietos que han tenido puestos importantes en la administraci&oacute;n p&uacute;blica estatal, tal es el caso de los Salgado, los Santana, los N&uacute;&ntilde;ez y los Guluarte, por citar s&oacute;lo algunos ejemplos. Estas familias tienen la facultad de influir de manera importante en la toma de decisiones en su pueblo; su opini&oacute;n tiene un peso espec&iacute;fico al momento de conceder permisos para la apertura de algunos negocios y tienen el control de algunos eventos del pueblo; pero no siempre act&uacute;an personalmente, a veces lo hacen a trav&eacute;s de personas de su absoluta confianza; quienes a su vez se acercan a ellos con el fin de lograr un mejor estatus y, por ende, un mayor prestigio en la localidad, tal es el caso de algunos mexicanos no sudcalifornianos que a trav&eacute;s de la posesi&oacute;n de recursos econ&oacute;micos de mediana cuant&iacute;a han logrado establecer relaciones con dichas familias y, en consecuencia, han podido acercarse a las instancias de poder, conseguir permisos para sus negocios y colocarse sin tanta desventaja en la jerarqu&iacute;a social del pueblo; sin embargo, la mayor&iacute;a de los migrantes nacionales no poseen las cualidades necesarias para establecer este tipo de relaci&oacute;n y tienen que mantenerse al margen de las decisiones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los extranjeros, por su parte, son el grupo con mayor capacidad de respuesta en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, esto les da la oportunidad de ser ellos quienes deciden con qui&eacute;nes y cu&aacute;ndo quieren relacionarse; los parientes cercanos del presidente municipal, por ejemplo, son sus amigos y son invitados a sus casas, las personas que tienen alguna relaci&oacute;n con los funcionarios del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n son siempre bienvenidas a sus reuniones y desde que llegaron se afiliaron al Club Rotario, que es uno de los espacios de negociaci&oacute;n para la toma de decisiones relacionadas con los asuntos p&uacute;blicos del pueblo. En esta relaci&oacute;n, los todosante&ntilde;os y los mexicanos no sudcalifornianos que hablan ingl&eacute;s tienen ventaja sobre sus paisanos monoling&uuml;es y se sienten muy orgullosos de ser amigos de los extranjeros, de visitar sus casas y que &eacute;stos los visiten a ellos y, sobre todo, de ser capaces de comunicarse con ellos en ingl&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La forma en que estos v&iacute;nculos se han establecido ha dado pie al surgimiento de una actividad pol&iacute;tica independiente de los partidos; en coincidencia con Arditi, considero que se establece una relaci&oacute;n pol&iacute;tica en el momento en que surge un conflicto del tipo "amigo&#45;enemigo", "nosotros y ellos". Desde luego, cuando las tensiones llegan al grado de no poder resolverse con la buena voluntad de los involucrados, se hace necesaria la intervenci&oacute;n del poder gubernamental para dar una soluci&oacute;n final, en tal caso llevar&aacute; la delantera el grupo mejor relacionado, pero muchas veces se logran soluciones ben&eacute;ficas en el nivel de los grupos en disputa. Tal es el caso de los grupos avecindados en Todos Santos, entre quienes existe un conflicto permanente por el reconocimiento de sus derechos al uso de los espacios f&iacute;sicos y sociales en el que cada uno participa, con base en los elementos que, desde su perspectiva, dan validez a su estancia y permanencia en el pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, la concepci&oacute;n que cada grupo tiene de s&iacute; mismo y por ende del lugar que ocupa o debe ocupar en la sociedad pueblerina es lo que va creando los conflictos que enfrentan por los espacios territoriales y sociales; en este caso las negociaciones y los acuerdos son m&aacute;s dif&iacute;ciles de tomar, hay un cuestionamiento constante acerca de los valores que deben regir en la comunidad. Para los todosante&ntilde;os el prestigio logrado como forjadores de la comunidad por varias generaciones es un valor que debe estar por encima de los intereses de la gente que va llegando en busca de un espacio donde trabajar y vivir. Los extranjeros consideran merecer un espacio social privilegiado, pues son ellos los detentadores del poder econ&oacute;mico que da trabajo a los lugare&ntilde;os y mexicanos llegados del centro del pa&iacute;s, adem&aacute;s de ser los due&ntilde;os de un buen porcentaje de los predios del pueblo y considerarse a s&iacute; mismos como los transformadores de Todos Santos en un pueblo de artistas y como los benefactores de la comunidad, debido a la propaganda que le hacen al pueblo con sus paisanos turistas. La mayor&iacute;a de los mexicanos no sudcalifornianos no tienen ni el poder econ&oacute;mico de los extranjeros, ni el prestigio social de los lugare&ntilde;os; de manera que para ellos lo que debe contar es el trabajo que se realiza "en beneficio de la comunidad"; se incorporan a diversas agrupaciones pol&iacute;ticas o de asistencia social, para desde all&iacute; mostrar su inter&eacute;s por Todos Santos, apelando a su condici&oacute;n de mexicanos para obtener los mismos derechos que los todosante&ntilde;os y un mayor reconocimiento social que los extranjeros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, se observa c&oacute;mo cada grupo recibe las acciones y los gestos de los otros interpret&aacute;ndolos de una manera determinada y respondiendo con base en dicha interpretaci&oacute;n: por ejemplo, una parte del grupo estadounidense considera que siendo ellos los due&ntilde;os actuales de las construcciones ubicadas en el centro del pueblo, llamadas ahora "casas hist&oacute;ricas", les corresponde la organizaci&oacute;n del recorrido por estas habitaciones durante la celebraci&oacute;n anual del Festival del Arte, el cobro de las entradas y la administraci&oacute;n de los fondos recabados, mismos que ellos "regalan" para beneficio de la comunidad (Linda Sydney, 14/02/02). Para los todosante&ntilde;os, las casas son "hist&oacute;ricas" porque sus ancestros las construyeron, la historia que guardan es la de las familias todosante&ntilde;as de otros tiempos, de tal manera que no hay "regalo" alguno, pues si no fuera por quienes construyeron dichos edificios, &eacute;stos no existir&iacute;an (do&ntilde;a Emilia, 15/02/02). Los mexicanos no todosante&ntilde;os consideran que como miembros de la comunidad y como mexicanos tienen todo el derecho de participar en la organizaci&oacute;n del evento, en el cobro a los turistas, en la administraci&oacute;n de los fondos y en la decisi&oacute;n del destino de &eacute;stos, pues los extranjeros no tienen por qu&eacute; tomar parte en las decisiones que s&oacute;lo a los "mexicanos" les corresponden (se&ntilde;ora Francisca, 15/02/02).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estadounidenses interpretan la actitud de todosante&ntilde;os y mexicanos en general como una falta de gratitud a su generosidad; mientras que los mexicanos no sudcalifornianos interpretan la actitud de los todosante&ntilde;os como pasividad y la de los extranjeros como abuso; esto va configurando un conflicto importante por el uso y significado de los espacios f&iacute;sicos y sociales que, aunque por momentos parece resolverse, en realidad tiende a agudizarse. Los extranjeros encuentran en los todosante&ntilde;os y en los migrantes nacionales tierra f&eacute;rtil para establecer su superioridad, es una condici&oacute;n psicol&oacute;gica a la que respondemos muchos mexicanos frente a los extranjeros; en ese sentido no es dif&iacute;cil entender por qu&eacute; los mexicanos en Todos Santos y los todosante&ntilde;os, al verse en el espejo representado por el grupo al que consideran poderoso, autom&aacute;ticamente se asumen como dependientes. Varias entrevistas muestran c&oacute;mo algunos mexicanos residentes de Todos Santos consideran que viven de los extranjeros, en lugar de valorar su propio trabajo como medio de subsistencia; es decir, los norteamericanos asumen el papel de benefactores, mientras que los locales y los mexicanos en Todos Santos, el de beneficiados; se trata de un proceso circular que les permite complementarse en el conflicto y quiz&aacute; resolverlo en gran parte a trav&eacute;s de esta complementariedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los miembros de grupos diferentes interact&uacute;an con el fin de lograr un objetivo, &#151;por ejemplo la organizaci&oacute;n de las actividades a realizar durante el Festival del Arte en Todos Santos&#151;, llegan a ponerse de acuerdo flexibilizando un poco sus ideas con el fin de lograr que cada evento se realice a la hora y en el lugar previstos; pero si las acciones ponen en cuesti&oacute;n la identidad de alguno de los grupos, cada uno se comporta de manera congruente con los valores que sustenta. Por ejemplo, les resulta dif&iacute;cil llegar a acuerdos con respecto al objetivo fundamental del mismo Festival, los todosante&ntilde;os pretenden ser ellos quienes administren los recursos que se obtengan a trav&eacute;s de dicha actividad respetando &uacute;nicamente la venta de cuadros por parte de los artistas; aspiran tambi&eacute;n a que los pintores extranjeros, a diferencia de los nacionales, paguen una cuota a la Delegaci&oacute;n por la exhibici&oacute;n de sus obras en la plaza principal; pero tambi&eacute;n quieren dar a conocer su pueblo, su Centro Cultural N&eacute;stor Ag&uacute;ndez, el procesamiento de la ca&ntilde;a de az&uacute;car, en fin, lo que ellos hacen y han hecho a trav&eacute;s de su historia; los mexicanos apoyan normalmente los objetivos de los locales, pero sin dejar de lado la posibilidad de ganancias extras para los negocios que han montado con el fin de proveer de bienes y servicios tanto a los migrantes extranjeros como al turismo; los extranjeros asentados en el pueblo ven en el Festival una posibilidad real de ganancias a trav&eacute;s de sus galer&iacute;as, hoteles, restaurantes y negocios de bienes ra&iacute;ces. Por esta raz&oacute;n, el Festival del Arte de Todos Santos, iniciado en 1998 con la participaci&oacute;n de los tres grupos, se convirti&oacute; en dos eventos distintos durante el periodo 1999&#45;2002, con la anuencia de las autoridades delegacionales y municipales, pues los organizadores no lograban ponerse de acuerdo ni en los objetivos ni en el destino de los recursos; finalmente, en este a&ntilde;o volvieron a realizar un solo Festival que al parecer dej&oacute; conforme a la mayor&iacute;a, sin que faltaran discusiones y exigencias de reconocimiento. Aunque Todos Santos, al igual que el resto de nuestra media pen&iacute;nsula, naci&oacute; multicultural, con el paso de los a&ntilde;os y de las generaciones fue construyendo su propia identidad, una identidad que se enfrenta ahora con otras identidades, con otras historias, con otra lenguas, otras creencias y con otras preferencias pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Todos Santos representa una de las formas en que la actividad pol&iacute;tica de los grupos sociales asentados en un espacio territorial puede rebasar el &aacute;mbito de las organizaciones de representaci&oacute;n. La llegada de grupos migrantes extranjeros y nacionales aument&oacute; la complejidad social a medida que fueron surgiendo conflictos intergrupales por el uso de los espacios f&iacute;sicos y sociales, produciendo un desdibujamiento de las fronteras de la representaci&oacute;n y trasladando las demandas a las calles, a las cantinas, a las casas de los interesados. Cada grupo intenta construir un Todos Santos acorde con sus preferencias y sue&ntilde;os y es con base en dichos elementos que aportan dinero, ideas y trabajo para mejorar la vida en el pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, los grupos que comparten el espacio territorial en Todos Santos han tenido que resolver entre ellos los conflictos, pues los migrantes consideran que al compartir la propiedad del suelo y la vida cotidiana, tienen derecho a tomar parte en las decisiones que ata&ntilde;en a la comunidad en su conjunto. Con base en dichos conflictos, extranjeros y nacionales avecindados en Todos Santos se han ido posicionando en distintos comit&eacute;s, asociaciones y clubes de servicio instituidos desde antes de su llegada a trav&eacute;s de los cuales han logrado acuerdos para organizar eventos con el fin de atraer recursos, pero tambi&eacute;n para afirmar la identidad pueblerina; es justamente de all&iacute; de donde surgen los conflictos que requieren soluciones sin intermediaci&oacute;n partidista. Desde luego, cada uno de los grupos en cuesti&oacute;n est&aacute; relacionado de manera diferente con las instancias gubernamentales y son esas relaciones las que les dan capacidad de negociaci&oacute;n en el momento de un conflicto; no es lo mismo para un extranjero diferir en opini&oacute;n con un restaurantero nacional que tiene cinco a&ntilde;os de vivir en Todos Santos, que enfrentar a la prima del presidente municipal. En ese sentido, el capital social para la negociaci&oacute;n es diferente y los grupos act&uacute;an en consecuencia.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe mencionar que no resulta raro en Todos Santos encontrar una reuni&oacute;n de los rotarios en el restaurante de una mexicana avecindada en el pueblo desde hace quince a&ntilde;os; tampoco es dif&iacute;cil que se resuelva la organizaci&oacute;n del Festival del Arte en una comida en la casa de un extranjero, o que decidan qui&eacute;nes ser&aacute;n los miembros del comit&eacute; organizador de las fiestas de octubre tomando una copa en el bar del pueblo. De la misma forma deciden el destino de los recursos que obtienen con estos eventos, las autoridades s&oacute;lo son enteradas de las decisiones y hacen los tr&aacute;mites oficiales correspondientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad multicultural asentada en Todos Santos nos pone ante la realidad del encuentro entre mundos y formas de vida diferentes, las "otras" posibilidades de existencia est&aacute;n a la vista, vienen representadas por distintas voces. La situaci&oacute;n actual de Todos Santos mueve de lugar los espacios p&uacute;blicos, cualquier sitio es susceptible de convertirse en el espacio adecuado para la discusi&oacute;n, la negociaci&oacute;n y la toma de decisiones. La sociedad todosante&ntilde;a conforma hoy una multiculturalidad que intenta resolverse a partir de encuentros y desencuentros, de acomodos y reacomodos constantes a trav&eacute;s de los cuales los distintos grupos luchan por entenderse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las identidades pol&iacute;ticas, al igual que las identidades en general, no se fragmentan, por el contrario: crecen, se expanden, est&aacute;n en constante proceso de construcci&oacute;n; si estamos de acuerdo con esto, podemos sugerir que es a trav&eacute;s de dicha construcci&oacute;n que mantenemos, de manera activa o pasiva, la participaci&oacute;n en los asuntos p&uacute;blicos; en realidad no los esquivamos, normalmente mostramos inter&eacute;s en las causas m&aacute;s diversas y nos involucramos en distintos proyectos colectivos, al menos en el nivel de la cr&iacute;tica y la discusi&oacute;n, pues la separaci&oacute;n entre grupos antag&oacute;nicos de "nosotros" y "ellos" &#151;rasgos fundamentales de lo pol&iacute;tico&#151; no se diluye en el proceso de construcci&oacute;n de las identidades, cuando m&aacute;s, se matiza en algunos sentidos y se rigidiza en otros. Tal es el caso de los grupos avecindados en Todos Santos, hoy resuelven sus diferencias en relaci&oacute;n con el Festival del Arte, pero ma&ntilde;ana ya est&aacute;n en pugna por el uso de la Plaza durante la celebraci&oacute;n de las fiestas de octubre; se ponen de acuerdo con respecto a la pertinencia de talar la mayor&iacute;a de las palmeras datileras, pero discuten a prop&oacute;sito de la construcci&oacute;n de un condominio en tiempo compartido en el Cerro de la Poza, el proceso parece no tener fin. Los grupos viven una relaci&oacute;n que oscila constantemente entre el acercamiento y la ruptura; los intervalos de rigidez traen como consecuencia la no integraci&oacute;n; la multiculturalidad, es decir, el estar juntos, pero no revueltos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Altman, Irwin y Abraham Wandersman, <i>Neighbourhood and Community Environments,</i> Nueva York y Londres, Plenum Press, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296062&pid=S1665-0565200500010000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Ervin H. Zube, <i>Public Places and Spaces. Human Behaviour an environment,</i> Nueva York y Londres, Plenum Press, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296064&pid=S1665-0565200500010000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arditi, Benjam&iacute;n (ed.), <i>El reverso de la diferencia. Identidad y pol&iacute;tica,</i> Caracas, Nueva Sociedad, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296066&pid=S1665-0565200500010000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bolos, Silvia (coord.), <i>Actores sociales y demandas urbanas,</i> UIA&#45;Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296068&pid=S1665-0565200500010000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Claval, Paul, <i>Espacio y poder,</i> M&eacute;xico, FCE, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296070&pid=S1665-0565200500010000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cohen, Jean L. y Andrew Arato, <i>Sociedad civil y teor&iacute;a pol&iacute;tica,</i> FCE, M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296072&pid=S1665-0565200500010000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dahl, Robert, <i>Los dilemas del pluralismo democr&aacute;tico,</i> FCE, M&eacute;xico, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296074&pid=S1665-0565200500010000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Duncan, James y David Ley, <i>Place/culture/representation,</i> Londres y Nueva York, Routledge, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296076&pid=S1665-0565200500010000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Goffman, Erving, <i>Frame Analysis,</i> Harper Colophon Books, 1974.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296078&pid=S1665-0565200500010000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>La presentaci&oacute;n de la persona en la vida cotidiana,</i> Buenos Aires, Amorrortu, 1971.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296080&pid=S1665-0565200500010000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lynch, Kevin, <i>La imagen de la ciudad,</i> Buenos Aires, Ediciones Infinito, 1960.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296082&pid=S1665-0565200500010000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peschard, Jacqueline, <i>Cultura pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;IFE, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296084&pid=S1665-0565200500010000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Safa, Patricia, <i>&iquest;Por qu&eacute; se env&iacute;an los hijos a la escuela? Socializaci&oacute;n infantil e identidad popular,</i> Grijalbo, M&eacute;xico, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296086&pid=S1665-0565200500010000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>Vecinos y vecindarios en la ciudad de M&eacute;xico. Un estudio sobre la construcci&oacute;n de las identidades vecinales en</i> <i>Coyoac&aacute;n, DF,</i> M&eacute;xico, CIESAS&#45;UAM, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296088&pid=S1665-0565200500010000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150; y Patricia Ram&iacute;rez Kuri, "Identidades locales como construcci&oacute;n del sujeto, s&iacute;mbolos colectivos y arena pol&iacute;tica: una propuesta metodol&oacute;gica", en Aceves, Jorge (coord.), <i>Historia oral. Ensayos y aportes de investigaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, CIESAS, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296090&pid=S1665-0565200500010000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott, James, <i>Los dominados y arte de la resistencia,</i> M&eacute;xico, ERA, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296092&pid=S1665-0565200500010000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor, Charles, <i>El multiculturalismo y la "pol&iacute;tica del reconocimiento,</i> FCE, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296094&pid=S1665-0565200500010000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wolf, Eric, <i>Figurar el poder. Ideolog&iacute;as de dominaci&oacute;n y crisis,</i> M&eacute;xico, CIESAS, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296096&pid=S1665-0565200500010000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Z&aacute;rate, Eduardo (coord.), <i>Bajo el signo del Estado,</i> El Colegio de Michoac&aacute;n, M&eacute;xico, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3296098&pid=S1665-0565200500010000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Las siglas BCS se refieren al estado de Baja California Sur.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Cuando quieran diversi&oacute;n pueden viajar a Los Cabos y estar ah&iacute; en hora y media; si se enferman, en una hora est&aacute;n en la ciudad de La Paz.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La mayor&iacute;a de los extranjeros son pintores, otros son escritores y otros tantos se dedican a actividades comerciales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Con el t&eacute;rmino "residentes" me refiero a las personas que viven en un lugar hayan nacido ah&iacute; o no, es decir, no estoy hablando de los migrantes que obtienen una residencia oficial.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Ya sea el mismo o sean diferentes.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Desde luego, entre lo bueno y malo, entre lo justo y lo injusto existe toda una gama de "regulares", las elecciones que hacemos con base en la escala de valores que manejamos pueden ser muy variadas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Como es el caso de los migrantes extranjeros.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Lo que sucede en este caso, es que Baja California Sur se mantuvo en calidad de Territorio Federal hasta 1974, por lo que los partidos pol&iacute;ticos que llegaron a surgir tuvieron una vida ef&iacute;mera. No es sino hasta 1963, a instancias del entonces secretario de Gobernaci&oacute;n, Gustavo D&iacute;az Ordaz, que inician los trabajos para la formaci&oacute;n del PRI sudcaliforniano, por la necesidad de disolver un importante movimiento local cuyo objetivo era lograr la designaci&oacute;n de un gobernador nativo o con arraigo para la media pen&iacute;nsula; los miembros del Frente de Unificaci&oacute;n Sudcaliforniana (FUS) aceptaron desintegrar su movimiento y darse a la tarea de organizar el partido, a cambio de la respuesta a su petici&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Casi me atrever&iacute;a a decir que es el todosante&ntilde;o m&aacute;s prestigiado dentro y fuera de su pueblo.</font></p>      ]]></body><back>
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