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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cambio político y Poder Judicial en México]]></article-title>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Transición política]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Estado</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cambio pol&iacute;tico y Poder Judicial en M&eacute;xico</b></font><b>    <br> </b><font face="verdana" size="4"></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos B&aacute;ez Silva*</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">*<i> Profesor de la Universidad Iberoamericana</i>. <a href="mailto:carlbaez@hotmail.com">carlbaez@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 19 de marzo de 2004.     <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 17 de junio de 2004.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las caracter&iacute;sticas b&aacute;sicas del r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano (presidencialismo, partido hegem&oacute;nico, corporativismo, reformismo y ausencia de "Estado de derecho") fueron alteradas o han comenzado a ser modificadas. Dentro de la transici&oacute;n, el poder Judicial, o mejor dicho, los poderes judiciales, parec&iacute;an convidados de piedra. Sin embargo, se sostiene que la pasividad de los poderes judiciales, y en especial de la Suprema Corte, es resultado de la posici&oacute;n que &eacute;sta ten&iacute;a en el antiguo r&eacute;gimen; al cambiar las caracter&iacute;sticas del r&eacute;gimen, los poderes judiciales, y en especial la Suprema Corte, adquieren un nuevo estatus en la vida pol&iacute;tica nacional, y deja de ser un "objeto" del cambio, para convertirse en un "sujeto", del mismo, es decir, la Corte se convierte en un actor muy importante en los cambios pol&iacute;ticos, pues con sus decisiones moldea o perfila el nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Transici&oacute;n pol&iacute;tica, Estado de derecho, poder Judicial, Suprema Corte.</font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><b><font face="verdana" size="2">Breve introducci&oacute;n al antiguo r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano</font></b></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde 1978 se ha vivido en M&eacute;xico un proceso de cambio pol&iacute;tico que ha sido llamado, por algunos especialistas, "transici&oacute;n"; tal cambio ha consistido en la modificaci&oacute;n de las estructuras y procesos pol&iacute;ticos que hab&iacute;an caracterizado al r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano desde los a&ntilde;os cincuenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las caracter&iacute;sticas fundamentales del "antiguo" r&eacute;gimen mexicano eran, de manera muy b&aacute;sica y esquem&aacute;tica, desde el punto de vista estructural, a) un presidencialismo exacerbado, b) un corporativismo de Estado y c) un partido hegem&oacute;nico; funcionalmente, el r&eacute;gimen se caracterizaba por una marcada facilidad de reforma de las instituciones jur&iacute;dicas y por una aplicaci&oacute;n discrecional de las normas jur&iacute;dicas, en particular de la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presidencialismo exacerbado, una de las caracter&iacute;sticas estructurales del r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano, consist&iacute;a esencialmente en la preponderancia del presidente sobre los otros poderes del Estado, de forma tal que la divisi&oacute;n del poder entre distintos &oacute;rganos del Estado (tanto horizontal: Ejecutivo, Legislativo y Judicial; como vertical: gobierno central, gobiernos estatales y gobiernos municipales) parec&iacute;a desaparecer. La causa de esta disminuci&oacute;n o atenuaci&oacute;n de la divisi&oacute;n del poder pol&iacute;tico entre los &oacute;rganos del Estado radicaba en el control que el presidente ejerc&iacute;a, principalmente, sobre el Congreso. De este control sobre el Poder Legislativo federal se derivaba el control que el presidente ejerc&iacute;a sobre otros &oacute;rganos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las condiciones necesarias de operaci&oacute;n del presidencialismo exacerbado en M&eacute;xico eran: 1. Un r&eacute;gimen presidencial constitucionalmente instituido, 2. Gobiernos unificados,<sup><a href="#notas">1</a></sup> 3. Una f&eacute;rrea disciplina de los miembros del partido hegem&oacute;nico o dominante, y 4. El l&iacute;der del partido hegem&oacute;nico o dominante, cuyos miembros observan un alto grado de disciplina, era el presidente de la Rep&uacute;blica (Weldon, 1997: 227; Casar, 2002: 42).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobiernos unificados, que presuponen la existencia de un partido hegem&oacute;nico, as&iacute; como el alto grado de disciplina de los miembros de tal partido, encuentran una parte de su explicaci&oacute;n en las condiciones de acceso al poder pol&iacute;tico, en el mecanismo de integraci&oacute;n de los &oacute;rganos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica del Estado. As&iacute;, la mec&aacute;nica de la elecci&oacute;n de ayuntamientos, gobernadores, diputados, senadores y presidente influ&iacute;a de forma tal que se generaba un monopolio del poder. Las elecciones pol&iacute;ticas en el "antiguo" r&eacute;gimen mexicano se caracterizaban por un n&uacute;mero reducido de partidos en competencia y la baja efectividad de los partidos de oposici&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Poder Judicial y r&eacute;gimen pol&iacute;tico en M&eacute;xico</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El presidencialismo mexicano, o sea la preponderancia del presidente sobre los otros poderes del Estado, es decir, el hecho de que "el Ejecutivo en M&eacute;xico &#91;haya&#93; logrado anular la acci&oacute;n de las instituciones pol&iacute;ticas que la Constituci&oacute;n concibi&oacute; y estableci&oacute; para compartir y contrabalancear el poder presidencial" (Casar, 2002: 42), no s&oacute;lo se resent&iacute;a en el &aacute;mbito del Congreso de la Uni&oacute;n, sino que trascend&iacute;a a otros &oacute;rganos, inclusive &#151;as&iacute; se ha afirmado&#151;, al poder Judicial federal. En tal &oacute;rgano tambi&eacute;n se presentaba "otro caso de penetraci&oacute;n en la composici&oacute;n y en el comportamiento de esta rama de gobierno" (Casar, 2002: 68). Sin embargo, no existen estudios de ciencia pol&iacute;tica lo suficientemente profundos en torno al papel que desempe&ntilde;&oacute; el poder Judicial federal, en particular la Suprema Corte de Justicia (SCJN), en el sistema pol&iacute;tico mexicano previo al cambio reciente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un lugar com&uacute;n afirmar que "el poder Judicial no ha desempe&ntilde;ado sus funciones pol&iacute;ticas esenciales en la divisi&oacute;n de poderes, ya que m&aacute;s que un poder aut&oacute;nomo y capaz de sujetar a los otros poderes bajo el imperio de la ley, ha quedado expl&iacute;cita o impl&iacute;citamente subordinado al poder Ejecutivo" (CIDAC, 1990: 158). Hasta la fecha, no se han elaborado los estudios estad&iacute;sticos y de an&aacute;lisis que sustenten esta afirmaci&oacute;n, o bien se han omitido consideraciones importantes.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Por ejemplo, se ha afirmado que "&#91;l&#93;a subordinaci&oacute;n pol&iacute;tica del poder Judicial federal se hace evidente, por ejemplo, en el hecho de que los tribunales federales tengan problemas para lograr la ejecuci&oacute;n de sus sentencias, cuando los miembros del Ejecutivo se niegan a cumplirlas" (Rubio, Magaloni y Jaime, 1994: 64).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y sin embargo, la Suprema Corte de Justicia, por su parte, ha sostenido que:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; la experiencia ha demostrado que en muchos de los casos las autoridades responsables no cumplen, no porque esa sea su voluntad, sino porque en realidad desconocen con exactitud la manera de acatar en sus t&eacute;rminos el fallo protector, sobre todo cuando se trata de autoridades administrativas que, por lo regular, no son doctas en materia de amparo (Manual, 1999: 25).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior bien puede deberse al hecho de que:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;... &#93; se ha visto que &#91;en&#93; un alto porcentaje, las sentencias protectoras no son claras ni precisas, y en ocasiones son incongruentes, es decir, no establecen con precisi&oacute;n los actos que las autoridades responsables deben realizar para cumplir con ellas. Esto crea confusi&oacute;n e incertidumbre en las autoridades, pues no saben a ciencia cierta la forma de acatar tales sentencias (ib&iacute;dem).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el m&aacute;ximo tribunal del pa&iacute;s reconoce que las sentencias de amparo que dictan los juzgados y tribunales del Poder Judicial de la federaci&oacute;n no son acatadas por las autoridades responsables, en muchas ocasiones, debido a la deficiente redacci&oacute;n de las mismas. Siendo as&iacute;, el problema de la inejecuci&oacute;n de sentencias de amparo puede ilustrar la deficiente t&eacute;cnica jur&iacute;dica de los juzgadores, pero no hace evidente la subordinaci&oacute;n pol&iacute;tica del Poder Judicial federal al presidente de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preponderancia del presidente sobre el Poder Judicial federal implicar&iacute;a una debilidad de &eacute;ste. Se ha diagnosticado (Fix Fierro, 1999: 176 ss.) que los factores de esta debilidad institucional ser&iacute;an:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. La ausencia de una "teor&iacute;a constitucional"<sup><a href="#notas">3</a></sup> de la Suprema Corte, lo cual se deber&iacute;a, a su vez, a:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) La no utilizaci&oacute;n de los tribunales federales para resolver ciertos problemas.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) La evasi&oacute;n, por parte de los juzgadores federales, de cuestiones constitucionales que hubieran podido implicar un choque con otros poderes del Estado, para lo cual se echaba mano de la figura procesal del sobreseimiento.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Una "comprensi&oacute;n pol&iacute;tica" de la Constituci&oacute;n, m&aacute;s que una comprensi&oacute;n normativa.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) La utilizaci&oacute;n constante del mecanismo de reforma a la Constituci&oacute;n en detrimento de la interpretaci&oacute;n como instrumento de actualizaci&oacute;n del texto constitucional.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Las sentencias de amparo que determinan la inconstitucionalidad de alguna norma general, como una ley, no tienen efectos generales, sino que se limitan "a dejar dichas leyes sin aplicaci&oacute;n al caso concreto" (CIDAC, 1990: 161); en otras palabras, la famosa "f&oacute;rmula" Otero es considerada un factor de debilidad del Poder Judicial federal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La organizaci&oacute;n y composici&oacute;n del propio Poder Judicial federal, a lo que Fix Fierro denomina "contexto organizacional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es preciso distinguir en este punto entre "reglas del juego" y jugadores; si se parte del hecho de que en el "antiguo" r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano el Poder Judicial federal era un jugador m&aacute;s, &eacute;ste se desempe&ntilde;aba seg&uacute;n las reglas que reg&iacute;an el juego, por lo que no es posible pedir un comportamiento diverso a un jugador que se conduc&iacute;a conforme a las reglas existentes; se omite s&oacute;lo lo que se espera, lo que muy probablemente suceder&aacute;; no puede omitirse algo de lo que no se tenga alguna probabilidad de realizaci&oacute;n; las reglas del juego rigen la conducta de los jugadores, de forma tal que a partir del conocimiento de las reglas se pueden generar expectativas entre los jugadores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es que el Poder Judicial federal omiti&oacute; desempe&ntilde;ar "sus funciones pol&iacute;ticas esenciales en la divisi&oacute;n de poderes"? Estoy convencido de que no, el Poder Judicial federal actu&oacute; conforme a las reglas que reg&iacute;an su conducta o desempe&ntilde;o en el "antiguo" r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano. En ese sentido, la afirmaci&oacute;n de Fix Fierro es relevante: el Poder Judicial federal era una instituci&oacute;n m&aacute;s bien d&eacute;bil del r&eacute;gimen pol&iacute;tico, y como tal se desempe&ntilde;&oacute;. Tampoco se le pueden pedir peras al olmo. V&eacute;anse los factores de esa debilidad institucional:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Los tribunales federales no fueron utilizados para resolver ciertos problemas, debido, principalmente, a que se reconoc&iacute;a que "la fuente de autoridad capaz de resolver el problema de fondo se encontraba en otra parte" (Fix Fierro, 1999: 177); el ejemplo m&aacute;s claro de esta manifestaci&oacute;n de debilidad institucional es el hecho de que, no obstante que las controversias constitucionales ya exist&iacute;an desde 1917, como mecanismo de soluci&oacute;n de conflictos entre &oacute;rganos u &oacute;rdenes jur&iacute;dicos del Estado mexicano, las mismas no eran utilizadas, sino que se recurr&iacute;a a otros mecanismos de "soluci&oacute;n de conflictos", tales como la declaraci&oacute;n de desaparici&oacute;n de poderes en una entidad federativa, a cargo del Senado de la Rep&uacute;blica a instancia del presidente, y el nombramiento de un nuevo gobernador que convocara a elecciones, o la propia facultad del Senado para resolver "cuestiones pol&iacute;ticas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) La comprensi&oacute;n pol&iacute;tica, m&aacute;s que normativa, de la Constituci&oacute;n por parte de los integrantes del Poder Judicial federal tiene su fuente en "el modo como se ense&ntilde;aba y se reproduc&iacute;a el conocimiento jur&iacute;dico" (Coss&iacute;o, 1998: 39), y ello ocurr&iacute;a a partir de una representaci&oacute;n eminentemente pol&iacute;tica de la Constituci&oacute;n como resultado de una revoluci&oacute;n popular, de donde se sigue que los jueces y magistrados del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, as&iacute; como los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, ejercieron sus funciones jurisdiccionales a partir de la formaci&oacute;n jur&iacute;dica que recibieron; nuestros juzgadores federales impart&iacute;an justicia dentro de los par&aacute;metros de su educaci&oacute;n profesional. Por tanto, este factor de debilidad est&aacute; fuera del control del Poder Judicial federal y responde a la formaci&oacute;n profesional de todos los abogados del pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Resulta evidente que el uso constante del mecanismo de reforma a la Constituci&oacute;n es un elemento de la debilidad institucional que escapa totalmente a la intervenci&oacute;n del Poder Judicial federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) La "f&oacute;rmula Otero", que no es sino el principio procesal universalmente reconocido de la relatividad de las sentencias, est&aacute; establecida precisamente en la Constituci&oacute;n y forma parte de la tradici&oacute;n jur&iacute;dica nacional; aunque es evidente que, al combinarse con la obligatoriedad tan precaria de la jurisprudencia, forma parte de los obst&aacute;culos al efectivo acceso a la justicia, y este factor de debilidad del Poder Judicial federal escapa a su control.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">e) La capacidad del Poder Judicial de la federaci&oacute;n para "hacer frente a las demandas de justicia de la poblaci&oacute;n" (Fix Fierro, 1999: 183), es decir el problema organizacional del mismo puede encontrar una explicaci&oacute;n en el abandono presupuestal al que se le conden&oacute; por varias d&eacute;cadas, y la escasa importancia que representaba este poder en el presupuesto federal responde al hecho de que no se le consideraba un jugador importante dentro del r&eacute;gimen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se aprecia, en buena medida, los factores de debilidad arriba revisados son ajenos al Poder Judicial federal, por lo que a &eacute;ste no se le puede reclamar sino el desempe&ntilde;o de sus funciones conforme a las reglas mencionadas; y ello generaba un c&iacute;rculo perverso: el Poder Judicial federal no crec&iacute;a (en tama&ntilde;o y atribuciones) porque los otros jugadores no lo consideraban importante dentro del juego, y carec&iacute;a de importancia porque exist&iacute;an mecanismo "alternos" para solucionar los conflictos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el contexto era la causa fundamental de la debilidad institucional del Poder Judicial federal, por lo que los factores de dicha debilidad s&oacute;lo se habr&iacute;an podido modificar si el conjunto de circunstancias que rodeaban a tal poder (el r&eacute;gimen pol&iacute;tico) se modificaban a su vez. De forma tal que el an&aacute;lisis de nuestra historia reciente conduce a la siguiente propuesta: si el r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano cambi&oacute;, es decir, dej&oacute; de tener las caracter&iacute;sticas que lo distingu&iacute;an e identificaban, entonces el Poder Judicial de la federaci&oacute;n tuvo que haber cambiado, en virtud de que el dise&ntilde;o y funcionamiento de &eacute;ste estaba condicionado por el contexto; o bien, si el Poder Judicial de la federaci&oacute;n ha cambiado, ello debe obedecer al cambio en la condiciones de su existencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que a lo largo de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os el Poder Judicial federal ha sido objeto de m&uacute;ltiples reformas que han atenuado paulatinamente los factores de debilidad institucional; ello presupone que, por una parte, el contexto, es decir, el r&eacute;gimen pol&iacute;tico ha cambiado y que, por otra parte, los jugadores (los otros poderes) le han dado cada vez mayor importancia al Judicial. Esto significar&iacute;a que las alteraciones del r&eacute;gimen pol&iacute;tico han generado la necesidad de contar con un nuevo &aacute;rbitro que resuelva conflictos que antes no exist&iacute;an o que antes se resolv&iacute;an por otras v&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, para un an&aacute;lisis adecuado del Poder Judicial federal dentro del proceso de cambio pol&iacute;tico y consolidaci&oacute;n democr&aacute;tica en M&eacute;xico, es necesario distinguir dos situaciones o mec&aacute;nicas diferentes: por un lado, la conformaci&oacute;n de un Poder Judicial federal m&aacute;s independiente, y, por el otro, la intervenci&oacute;n de &eacute;ste, mediante sus decisiones, en la estructuraci&oacute;n del nuevo r&eacute;gimen pol&iacute;tico. En otras palabras, es conveniente vislumbrar al Poder Judicial federal tanto como <i>objeto</i> del cambio como <i>sujeto</i> del mismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, si se observa al Poder Judicial federal como objeto del cambio, la atenci&oacute;n se debiera centrar en el dise&ntilde;o institucional que facilitaba la existencia de factores de debilidad del mismo, pues resultan ser &eacute;stos, precisamente, los que atienden a las relaciones de este poder con otros poderes del Estado, con grupos o individuos, as&iacute; como a las relaciones que, dentro del Poder Judicial federal, se establecen entre los diferentes juzgadores de distintos &oacute;rganos jurisdiccionales. Por otro lado, visto como sujeto del cambio, el Poder Judicial federal debiera ser analizado en lo relativo al comportamiento de la instituci&oacute;n y sus efectos en el r&eacute;gimen pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Un Poder Judicial federal m&aacute;s independiente</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El t&eacute;rmino 'independencia' es usado, generalmente, para caracterizar la relaci&oacute;n entre el Poder Judicial y otras instituciones u &oacute;rganos. Un juez independiente es aquel que no est&aacute; bajo la influencia o el control de alguien m&aacute;s" (Fiss, 1993: 55), de donde se sigue que la independencia judicial, en t&eacute;rminos muy concretos y sencillos, debe ser vista desde dos planos, el externo y el interno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plano externo, el Poder Judicial es considerado tanto m&aacute;s independiente cuanto menor sea la probabilidad de que las decisiones judiciales se vean determinadas por los intereses, preferencias o deseos de los otros &oacute;rganos del Estado, como, por ejemplo, el presidente o el Congreso, o alguna c&aacute;mara de &eacute;ste, o bien por los intereses, preferencias o deseos de grupos o individuos que, no obstante ser ajenos al Estado, cuentan con poder econ&oacute;mico o pol&iacute;tico. Desde el punto de vista interno, se considera que la independencia judicial es mayor en tanto menor sea la probabilidad de que los intereses, preferencias o deseos de otros jueces o funcionarios del propio Poder Judicial determinen las decisiones de un juez que debe decidir un caso concreto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evitar que el sentido de las decisiones de los &oacute;rganos jurisdiccionales est&eacute; determinado por influencias o vinculaciones institucionales o no institucionales se han establecido, al lado del principio de separaci&oacute;n de poderes, las llamadas <i>garant&iacute;as judiciales.<sup><a href="#notas">5</a></sup></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista institucional, la independencia del Poder Judicial es una contingencia que resulta m&aacute;s o menos probable en raz&oacute;n del dise&ntilde;o, puesto que de &eacute;ste depende la mayor o menor ausencia o presencia de intereses, preferencias o deseos que determinen el sentido de la decisi&oacute;n del &oacute;rgano jurisdiccional. Ciertos arreglos institucionales incentivan la ausencia o, en otros t&eacute;rminos, la menor presencia de intereses, preferencias o deseos que afecten o determinen el sentido de la decisi&oacute;n judicial. Desde el punto de la organizaci&oacute;n del Poder Judicial, es a trav&eacute;s de disposiciones o normas relativas a la selecci&oacute;n, nombramiento, adscripci&oacute;n, estabilidad, remuneraci&oacute;n y responsabilidad de los juzgadores (Fix&#45;Zamudio, 1981: 53; C&aacute;rdenas, 1999: 100) que se trata de desincentivar decisiones judiciales afectadas o determinadas por intereses, preferencias o deseos ajenos a los del propio juzgador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede parafrasear de manera anal&oacute;gica a Berlin afirmando que la independencia judicial, tanto como la libertad del individuo, tiene dos aspectos, uno negativo y otro positivo; en el primer caso, el Poder Judicial, la judicatura o un juzgador en concreto es "independiente <i>de";</i> en el segundo caso, es "independiente <i>para';</i> el dise&ntilde;o institucional incentiva la independencia en su aspecto negativo (independiente de), y el aspecto positivo se manifiesta en las decisiones judiciales, es decir, las sentencias en s&iacute; y su trascendencia social (independiente <i>para)</i> (Linares, 2004).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la independencia judicial est&aacute; condicionada por el dise&ntilde;o institucional y se manifiesta plenamente en el ejercicio que los juzgadores realizan de la funci&oacute;n jurisdiccional, es posible hablar de independencia estructural y de independencia funcional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista estructural, la independencia del Poder Judicial federal ha sido una constante en el derecho constitucional mexicano, aunque con infortunios (los cambios constitucionales en el mecanismo de nombramiento de los ministros, la duraci&oacute;n en el cargo, la destituci&oacute;n por observar "mala conducta", entre otros). No obstante &eacute;stos, se puede concluir que "si bien el Ejecutivo &#151;o el sistema pol&iacute;tico&#151; pudo ejercer una fuerte influencia sobre la composici&oacute;n de la Suprema Corte, tal influencia no parece haber sido tan grande que haya impedido un grado significativo de independencia de la Corte ni que &eacute;sta pudiera adquirir alguna fuerza y autoridad propias" (Fix Fierro, 1999: 191).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1994 se practicaron reformas a la constituci&oacute;n con el objetivo de reforzar la independencia institucional del Poder Judicial federal. Los ejes de estas reformas fueron, desde el punto de vista estructural u organizacional, b&aacute;sicamente, la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de ministros, la modificaci&oacute;n del mecanismo de su nombramiento, remoci&oacute;n y permanencia en el cargo, la creaci&oacute;n de un &oacute;rgano de administraci&oacute;n de juzgados y tribunales y el establecimiento de la carrera judicial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por una parte, se cre&oacute; el Consejo de la Judicatura Federal como &oacute;rgano integrante del Poder Judicial de la federaci&oacute;n para que se hiciera cargo de la administraci&oacute;n, vigilancia y disciplina del Poder Judicial federal, excepto de la Suprema Corte y, posteriormente, del Tribunal Electoral; de forma tal que a este &oacute;rgano le corresponde, desde entonces, la determinaci&oacute;n del n&uacute;mero, divisi&oacute;n por circuitos, competencia territorial y, en su caso, especializaci&oacute;n por materia, de los tribunales de circuito y de los juzgados de distrito. As&iacute; se pretendi&oacute; descargar a la Suprema Corte de Justicia de estas actividades, de forma tal que se le perfil&oacute; como un tribunal especializado en cuestiones constitucionales, un tribunal constitucional, aunque sin perder del todo su naturaleza de tribunal de casaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, se estableci&oacute; la carrera judicial, entendida &eacute;sta como:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el tr&aacute;nsito de etapas o escalones progresivos que pueden recorrer los jueces profesionales &#91;con t&iacute;tulo o licencia para ejercer las profesiones jur&iacute;dicas o el especial para el desempe&ntilde;o de la judicatura...&#93; abarcando un periodo preliminar &#91;cursos en la escuela judicial dada la condici&oacute;n propia de los conocimientos y experiencias de la funci&oacute;n de juzgamiento&#93;, el ingreso &#91;no por designaci&oacute;n favoritista, sino por reconocimiento de los m&eacute;ritos subjetivos del aspirante&#93;, las promociones &#91;obtenidas por fiel cumplimiento de los quehaceres judiciales&#93; y el retiro reglamentario" (Fix&#45;Zamudio, 1997: 420).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace al nombramiento de los juzgadores, cabe mencionar que la Suprema Corte se integra desde entonces con once ministros, en lugar de veintiuno, nombrados, cada uno, por la C&aacute;mara de Senadores de entre una terna propuesta por el presidente de la Rep&uacute;blica; de esta forma, se invierte el mecanismo anterior. Adem&aacute;s, debe tomarse en cuenta que al existir una mayor pluralidad pol&iacute;tica en la integraci&oacute;n del Senado, los nombramientos de ministros est&aacute;n sujetos a un mayor escrutinio.</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2t1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Consejo de la Judicatura Federal se integra, por su parte, por personas nombradas tanto por el Poder Legislativo (2), por el Poder Ejecutivo (1) como por la Suprema Corte (3), por lo que es innegable su conformaci&oacute;n plural. La propia Constituci&oacute;n se&ntilde;ala que los consejeros de la judicatura federal no representan a quienes los designan. Le corresponde al Consejo de la Judicatura Federal seleccionar, nombrar, adscribir, readscribir y, en su caso, destituir a los juzgadores de la judicatura del Poder Judicial federal, lo que se lleva cabo atendiendo a normas claras y precisas, por lo que este &oacute;rgano se convierte en el principal guardi&aacute;n de la independencia judicial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los magistrados de circuito y los jueces de distrito son nombrados por el Consejo de la Judicatura Federal mediante concursos oposici&oacute;n, ya sean libres o cerrados. Los magistrados de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federaci&oacute;n son, por su parte, nombrados tambi&eacute;n por el Senado de la Rep&uacute;blica, pero de entre una terna que para cada vacante presenta el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2t2.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en alg&uacute;n momento de la historia pol&iacute;tica de M&eacute;xico se supuso que el mecanismo de nombramiento de los ministros de la Suprema Corte, que a su vez nombraban a los magistrados de circuito y a los jueces de distrito, daba una preeminencia insana al presidente de la Rep&uacute;blica, tal suposici&oacute;n debiera ser totalmente abandonada, pues, como se observa, la injerencia del Poder Ejecutivo en la integraci&oacute;n de los &oacute;rganos del Poder Judicial (Suprema Corte, Tribunal Electoral, tribunales de circuito, juzgados de distrito y Consejo de la Judicatura) se ha reducido a su m&iacute;nima expresi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora le corresponde a la C&aacute;mara de Senadores una responsabilidad mayor en un mecanismo en el que participan varios actores (presidente de la Rep&uacute;blica y Pleno de la Suprema Corte). De esta forma, se presencia una manifestaci&oacute;n evidente de lo que ha caracterizado a la transici&oacute;n pol&iacute;tica en M&eacute;xico: un ejercicio cada vez m&aacute;s compartido del poder pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, en lo que respecta a la estabilidad y responsabilidad de los juzgadores del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, a partir de 1994 los ministros de la Suprema Corte dejan de ser nombrados para un periodo indefinido (hay que recordar que permanec&iacute;an en sus cargos "mientras observaran buena conducta") y se especifica que permanecer&aacute;n quince a&ntilde;os en el cargo y se les sustituir&aacute; de manera escalonada. Los consejeros de la judicatura son nombrados, todos a excepci&oacute;n del presidente del Consejo que lo es tambi&eacute;n de la Suprema Corte, para un periodo de cuatro a&ntilde;os. Los magistrados de la sala superior del Tribunal Electoral durar&aacute;n diez a&ntilde;os en sus cargos, en tanto que los magistrados de circuito y los jueces de distrito son nombrados para un primer periodo de seis a&ntilde;os, al cabo del cual, si son ratificados o, en el caso de los jueces, promovidos, adquieren inamovilidad en su puesto. El periodo espec&iacute;fico del encargo es un elemento que dota de certeza al individuo que lo ocupa, estando perfectamente bien se&ntilde;aladas las diferentes causales de las distintas responsabilidades.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ministros de la Suprema Corte, los magistrados de la sala superior del Tribunal Electoral y los consejeros de la judicatura federal s&oacute;lo pueden ser separados de su cargo mediante juicio pol&iacute;tico o declaraci&oacute;n de procedencia. Los magistrados de circuito y los jueces de distrito son sujetos, tambi&eacute;n, de juicio pol&iacute;tico; adem&aacute;s, estos &uacute;ltimos pueden ser destituidos de su cargo por el Pleno del Consejo de la Judicatura mediante el procedimiento previsto para fincarles la responsabilidad administrativa que corresponda por la comisi&oacute;n de alguna conducta tipificada en la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n (art&iacute;culo 131) o en la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores P&uacute;blicos.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un Poder Judicial m&aacute;s importante</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En virtud de que el dise&ntilde;o institucional torna probable el ejercicio independiente del Poder Judicial, es necesario constatar, a trav&eacute;s del ejercicio real de dicho poder, la pretendida ausencia de intereses, preferencias o deseos ajenos al juez al momento de decidir en un caso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no basta con el dise&ntilde;o de la instituci&oacute;n, pues hay que recordar que el Judicial es un &oacute;rgano reactivo, es decir, requiere de un impulso ajeno, del planteamiento de problemas para resolverlos y actualizar su independencia; y por mejor dise&ntilde;ado que se encuentre, un Poder Judicial es un &oacute;rgano cuya importancia en el r&eacute;gimen depende del tipo de problemas que resuelve, mediante los cuales, incluso, va modificando o dando pautas para generar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. As&iacute;, al tiempo que se modific&oacute; el dise&ntilde;o de la instituci&oacute;n se modificaron o crearon procedimientos para facilitar que el Poder Judicial de la federaci&oacute;n conociera de problemas que antes no exist&iacute;an o bien eran solucionados recurriendo a otros actores. Esto resulta evidente, por ejemplo, en el caso de la materia electoral y de la resoluci&oacute;n de disputas entre &oacute;rganos del Estado, lo que ha sido denominado la "macrojusticia" (cfr. Garc&iacute;a Ram&iacute;rez, 1996: 34).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Las elecciones</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mec&aacute;nica del cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico, ese movimiento hacia la democracia como forma de gobierno, se ha caracterizado por la construcci&oacute;n del "andamiaje necesario para que el voto sea la fuente del poder p&uacute;blico, y la competencia pol&iacute;tica pac&iacute;fica y p&uacute;blica, sea la base de la representaci&oacute;n nacional" (Woldenberg, 1999: 31). As&iacute;, el meollo de la transici&oacute;n pol&iacute;tica en M&eacute;xico ha consistido en el paso de elecciones semicompetitivas a elecciones plenamente competitivas.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Asegurar el respeto irrestricto a la voluntad general expresada en los comicios se convirti&oacute; en la meta del cambio pol&iacute;tico. En la construcci&oacute;n de ese andamiaje necesario el Poder Judicial federal ha tenido una participaci&oacute;n importante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal participaci&oacute;n ha sido resultado de la necesidad de crear instituciones que sean confiables para todos los participantes en el juego democr&aacute;tico: partidos pol&iacute;ticos, presidente, congreso, estados, municipios, ciudadanos. De esta forma, si la construcci&oacute;n del andamiaje necesario para la transici&oacute;n pol&iacute;tica en M&eacute;xico requiri&oacute; (o requiere) de la intervenci&oacute;n del Poder Judicial federal, ello presupone la necesaria construcci&oacute;n de un Poder Judicial independiente y fuerte. As&iacute;, el fortalecimiento del Poder Judicial federal y el cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico se sobreponen hasta convertirse, aparentemente, en un solo proceso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de todo el siglo XX, el Poder Judicial federal se mostr&oacute; reacio a conocer de conflictos o problemas que, si bien ten&iacute;an un claro sentido normativo, pod&iacute;an ser clasificados como "cuestiones pol&iacute;ticas": derechos pol&iacute;ticos de los ciudadanos y lo denominado "contencioso electoral". La transici&oacute;n pol&iacute;tica mexicana se caracterizar&aacute;, entre otras cosas, por el cambio de actitud del Poder Judicial respecto a tales cuestiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La calificaci&oacute;n de las elecciones<sup><a href="#notas">7</a></sup> de los diputados, senadores y presidente de la Rep&uacute;blica, y la facultad de resolver sobre las impugnaciones o conflictos que sobre las mismas se planteaban correspondi&oacute;, hasta 1987, a &oacute;rganos pol&iacute;ticos que, consecuentemente, tomaban sus decisiones bajo criterios pol&iacute;ticos: las c&aacute;maras federales califican por s&iacute; mismas la elecci&oacute;n de sus miembros y, posteriormente, la de diputados calificaba la elecci&oacute;n presidencial. A partir de 1987 se comienza a generar una transici&oacute;n en este sentido, que fue de la autocalificaci&oacute;n (de la elecci&oacute;n de diputados y senadores), la heterocalificaci&oacute;n por &oacute;rgano pol&iacute;tico (de la elecci&oacute;n presidencial) y lo contencioso electoral de car&aacute;cter mixto<sup><a href="#notas">8</a></sup> a la heterocalificaci&oacute;n por &oacute;rgano aut&oacute;nomo y contencioso electoral plenamente jurisdiccional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se recordar&aacute;, en aquel a&ntilde;o se crea el Tribunal de lo Contencioso Electoral como "tribunal especial de mera anulaci&oacute;n, cuyas resoluciones no ten&iacute;an definitividad en la pr&aacute;ctica, pues pod&iacute;an ser revisadas en el Colegio Electoral de las c&aacute;maras de Diputados y Senadores" <i>(Enciclopedia Jur&iacute;dica Mexicana,</i> 2002: 20). En 1990 se instituye el Tribunal Federal Electoral, siguiendo el mismo esquema que su antecedente, y en 1993 se le define constitucionalmente como "m&aacute;xima autoridad jurisdiccional en materia electoral"; en el mismo a&ntilde;o se abandona el sistema de autocalificaci&oacute;n de las elecciones de diputados y senadores, aunque permanece la heterocalificaci&oacute;n por &oacute;rgano pol&iacute;tico de la elecci&oacute;n presidencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en 1996 se crea el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n como &oacute;rgano especializado de &eacute;ste y m&aacute;xima autoridad jurisdiccional en materia electoral, "con la &uacute;nica salvedad de la acci&oacute;n de inconstitucionalidad en contra de leyes electorales cuya resoluci&oacute;n es competencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n" (Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, 2000: 34). En ese a&ntilde;o tambi&eacute;n se modifica la Constituci&oacute;n en el sentido de otorgar a este nuevo &oacute;rgano la facultad de calificar la elecci&oacute;n presidencial, por lo que lo contencioso electoral federal se torna totalmente jurisdiccional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1996 se crea tambi&eacute;n el sistema de medios de impugnaci&oacute;n en materia electoral, cuya finalidad es garantizar, por una parte, que todos los actos y resoluciones de las autoridades electorales se sujeten invariablemente a los principios de constitucionalidad y legalidad, y, por la otra, dotar de definitividad a los distintos actos y etapas de los procesos electorales. Para ello se han instituido los recursos de: 1. Revisi&oacute;n, 2. Apelaci&oacute;n y 3. Reconsideraci&oacute;n, as&iacute; como los siguientes juicios: a) de inconformidad, b) para la protecci&oacute;n de los derechos pol&iacute;tico&#45;electorales del ciudadano, c) de revisi&oacute;n constitucional electoral y d) para dirimir los conflictos o diferencias laborales entre el Instituto Federal Electoral y sus servidores p&uacute;blicos.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con las estad&iacute;sticas del propio Tribunal Electoral, son los tribunales electorales locales contra los que, como tipo de autoridad responsable o "demandada", se presentan m&aacute;s recursos desde 1996 hasta 2002 (1,900 asuntos) y le sigue el Consejo General del IFE (352); el tipo de asuntos que m&aacute;s se ha recibido en ese tribunal, en el mismo periodo, es el juicio para la protecci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos&#45;electorales del ciudadano (10,067), lo que bien puede ser una muestra clara de la necesidad de contar con mecanismos eficientes de protecci&oacute;n de los derechos fundamentales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Las disputas entre &oacute;rganos del Estado</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1994 se instituyeron un par de mecanismos para garantizar la regularidad constitucional federal: la controversia constitucional y la acci&oacute;n abstracta de inconstitucionalidad; es innegable el trasfondo pol&iacute;tico que motiv&oacute; esta reforma constitucional, puesto que tales instrumentos procesales han servido para encauzar por una v&iacute;a estrictamente jurisdiccional (la justicia constitucional) problemas derivados de la explosi&oacute;n de pluralidad pol&iacute;tica que comenz&oacute; a vivir M&eacute;xico a partir de 1988.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La controversia constitucional exist&iacute;a ya en el texto original de la actual Constituci&oacute;n, y ten&iacute;a por objeto esencial garantizar el equilibrio entre las facultades de las autoridades federales y las facultades de las autoridades de los estados; sin embargo su utilizaci&oacute;n, es decir, la resoluci&oacute;n de conflictos entre la Federaci&oacute;n y los estados por la Suprema Corte, result&oacute; por dem&aacute;s intrascendente, "ya que cuando se produjeron diferencias de car&aacute;cter jur&iacute;dico, en especial entre el gobierno federal y los de algunos estados, se resolvieron sobre todo por medio de procedimientos y por &oacute;rganos de car&aacute;cter pol&iacute;tico" (Fix&#45;Zamudio, 1998: 74).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha sostenido que cuando existi&oacute; una disputa entre la Federaci&oacute;n y un estado (es decir, entre el presidente y un gobernador), la misma se resolvi&oacute; mediante la utilizaci&oacute;n del recurso de la "desaparici&oacute;n de poderes", cuya facultad corresponde al Senado de la Rep&uacute;blica. Sin embargo, durante el tiempo de la vigencia del texto original del art&iacute;culo 105 (es decir entre 1917 y 1994) se promovieron 55 controversias constitucionales, de las cuales 14 se suscitaron entre la Federaci&oacute;n y un estado, 22 entre poderes de un mismo estado, 1 entre estados, 12 entre municipios y estados y 1 entre un municipio y un estado (Coss&iacute;o, 1997: 8), mientras que, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez Oropeza (1987: 253) entre 1917 y 1976 se declar&oacute;, en forma efectiva, la desaparici&oacute;n de poderes en alguna entidad federativa en 47 ocasiones. Entre 1917 y 1994 se promovieron 0.71 controversias por a&ntilde;o; en cambio, entre 1995 y 2000 se promovieron 43.8 controversias por a&ntilde;o, mientras que desde 1976 no se ha declarado la desaparici&oacute;n de poderes en ninguna entidad federativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior, y del an&aacute;lisis de la historia pol&iacute;tica reciente, s&oacute;lo se puede concluir que la desaparici&oacute;n de poderes se convirti&oacute; en un mecanismo muy eficiente, no tanto para resolver controversias entre la Federaci&oacute;n y un estado, sino para disuadir a los gobernadores de enfrentarse a la Federaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las controversias constitucionales son "procedimientos plantados en forma de juicio ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n" (Castro, 1997: 61), cuyo objeto fundamental es solucionar conflictos que, con motivo de la constitucionalidad o legalidad de normas generales o individuales ("actos no legislativos") se susciten entre: 1. Distintos <i>&oacute;rdenes</i> jur&iacute;dicos, 2. &Oacute;rganos de distintos &oacute;rdenes jur&iacute;dicos, o 3. &Oacute;rganos del mismo orden jur&iacute;dico (Coss&iacute;o, 1997: 12).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se aprecia en el cuadro siguiente, al presentarse cada vez con mayor frecuencia gobiernos municipales de oposici&oacute;n, as&iacute; como el fen&oacute;meno de los "gobiernos divididos" en las entidades federativas, lo que antes de 1988 era m&aacute;s bien infrecuente, es decir, los conflictos entre &oacute;rganos, comenz&oacute; a hacerse cada vez m&aacute;s com&uacute;n.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una hip&oacute;tesis no comprobada pero razonable es que detr&aacute;s de la gran mayor&iacute;a, si no en todas, las controversias constitucionales entre los distintos niveles de gobierno hay un conflicto entre fuerzas pol&iacute;ticas (partidos) diferentes sobre recursos y facultades" (Fix Fierro, 1999: 212).</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, puede decirse que el pluralismo pol&iacute;tico en los &oacute;rganos de gobierno origin&oacute; una modificaci&oacute;n en los mecanismos de soluci&oacute;n de conflictos entre los mismos, y se le dot&oacute; a la Suprema Corte de un renovado papel de &aacute;rbitro en las disputas del poder pol&iacute;tico.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2c1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, la acci&oacute;n abstracta de inconstitucionalidad puede ser definida como un procedimiento instaurado ante la suprema corte por "determinados &oacute;rganos o fragmentos de &oacute;rganos, o los &oacute;rganos directivos de determinadas personas morales (partidos pol&iacute;ticos) reconocidos constitucionalmente como de inter&eacute;s para la sociedad" (Coss&iacute;o, 1998: 20), mediante los cuales tal tribunal examinar&aacute;, en abstracto, la posible contradicci&oacute;n entre una norma de car&aacute;cter general y la Constituci&oacute;n, con la finalidad de "garantizar la aplicaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n y la certeza del orden jur&iacute;dico fundamental" (Fix&#45;Zamudio, 1998: 87).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, una tercera parte de una legislatura estatal o de alguna de las c&aacute;maras federales o el procurador general de la Rep&uacute;blica pueden impugnar, ante la Corte, la contradicci&oacute;n entre una norma general secundaria y la Constituci&oacute;n federal; de igual forma lo pueden hacer los partidos pol&iacute;ticos con registro ante el IFE, pero s&oacute;lo pueden impugnar leyes electorales, federales o locales.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2c2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del cuadro anterior se desprenden hechos interesantes: mediante este mecanismo se impugnaron, mayoritariamente, leyes electorales; de las leyes impugnadas, resultaron, sobre todo, las locales las que m&aacute;s continuamente se han sometido a examen. Es revelador el hecho de que el &oacute;rgano de revisi&oacute;n de constitucionalidad se muestra homog&eacute;neo en sus votaciones. Los datos indican que, en promedio, se presentaron 15.6 acciones de inconstitucionalidad por a&ntilde;o, lo que, en comparaci&oacute;n con el n&uacute;mero de controversias constitucionales, es poco; esto seguramente responde al tipo de conflicto que resuelven estos dos instrumentos.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2c3.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el cuadro anterior, ha sido el PRD el partido que ha promovido m&aacute;s acciones de inconstitucionalidad, seguido del PT. Esto hay que destacarlo, porque fue el PRD el partido que m&aacute;s duramente cuestion&oacute; la imparcialidad de los &aacute;rbitros electorales, sin olvidar que, al menos durante el sexenio del presidente Salinas, fue el partido m&aacute;s radical en sus posturas hacia las instituciones del Estado. El hecho de que sea este partido el que con mayor frecuencia recurra a los mecanismos institucionalizados de control de la constitucionalidad de las leyes electorales indica un creciente grado de confianza de este actor hacia los &oacute;rganos del Estado, alej&aacute;ndose cada vez m&aacute;s de su papel de oposici&oacute;n <i>anti</i>sistema y adoptando la de oposici&oacute;n "leal".</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2c4.jpg"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El crecimiento del Poder Judicial federal</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito de la "microjusticia" (cfr. Garc&iacute;a Ram&iacute;rez, 1996: 34), es decir la que est&aacute; constituida por la suma de &oacute;rganos, procedimientos y medidas que se ubican en los pelda&ntilde;os inferiores de la impartici&oacute;n de justicia, tambi&eacute;n se pueden percibir cambios, principalmente en la <i>accesibilidad</i> de los &oacute;rganos jurisdiccionales federales. Un indicador b&aacute;sico de esta accesibilidad es la relaci&oacute;n entre pobladores (justiciables en potencia) y &oacute;rganos jurisdiccionales.</font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2g1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta noviembre de 2002 exist&iacute;an 165 tribunales colegiados, 63 tribunales unitarios y 264 juzgados de distrito repartidos en 28 circuitos judiciales federales, lo que da un total de 492 &oacute;rganos jurisdiccionales federales en funciones. Seg&uacute;n Fix Fierro (1999: 183.), en 1970 exist&iacute;a un juzgado por cada 876,822 habitantes; en 1980, por cada 751,088 habitantes hab&iacute;a un juzgado; para 1990 exist&iacute;a un juzgado por cada 556,504 habitantes; para 2000 exist&iacute;a un juzgado por cada 386,838 habitantes. A primera vista, pareciera que el incremento de juzgados ha acercado la justicia a los individuos, pero es necesario se&ntilde;alar que en 1930 exist&iacute;a un juzgado por cada 359,841 habitantes, por lo que en realidad &uacute;nicamente se ha logrado alcanzar una relaci&oacute;n entre habitantes y juzgados similar a la que existi&oacute; en el primer tercio del siglo pasado, cuando M&eacute;xico era un pa&iacute;s totalmente distinto al actual.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/espiral/v11n32/a2g2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se aprecia bien en la gr&aacute;fica anterior, aunque en 2002 hubo un crecimiento menor, el Poder Judicial de la federaci&oacute;n ha experimentado un incremento acelerado de sus &oacute;rganos jurisdiccionales, esencialmente tribunales de circuito y juzgados de distrito; en 1995 exist&iacute;an 47 tribunales unitarios, 83 colegiados, ambos de circuito, y 176 juzgados de distrito; en 2002 hab&iacute;a 63 tribunales unitarios de circuito, 165 tribunales colegiados de circuito y 264 juzgados de distrito, lo que indica un crecimiento de 34% respecto de los tribunales unitarios, de 98.79% respecto de los colegiados y de 50% respecto de los juzgados de distrito. Este crecimiento de los &oacute;rganos jurisdiccionales federales comenz&oacute; a manifestarse a partir de la d&eacute;cada de 1980, aunque su aceleraci&oacute;n se present&oacute;, precisamente, en el periodo que se reporta: entre 1995 y 2002.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A finales de 1995 el presidente de la Suprema Corte y del Consejo de la Judicatura Federal informaba que:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;el&#93; creciente n&uacute;mero de demandas para resolver los conflictos entre particulares y los que surgen entre &eacute;stos y las autoridades, ha elevado considerablemente el ingreso de asuntos en los juzgados de Distrito y en los tribunales de Circuito de la Rep&uacute;blica, y <i>a fin de satisfacer el imperativo constitucional de una justicia pronta y expedita mediante el acceso f&aacute;cil a los encargados de impartirla, se han tomado las medidas adecuadas para acercar los tribunales en cuanto es posible a los n&uacute;cleos humanos que lo requieren</i> (Informe, 1995: LXVII).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1999, el entonces nuevo presidente de ambos &oacute;rganos se&ntilde;alaba que</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;para&#93; cumplir con el mandato constitucional de administrar pronta y cumplida justicia, adem&aacute;s de las designaciones necesarias, <i>se ha establecido una din&aacute;mica importante de creaci&oacute;n de nuevos &oacute;rganos, toda vez que el buen funcionamiento de la justicia depende de su correcta organizaci&oacute;n" </i>(Informe, 1999: 29).</font></p></blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se nota claramente, el crecimiento se manifiesta sobre todo en los tribunales colegiados de circuito, &oacute;rganos que funcionan como cortes de casaci&oacute;n (Fix&#45;Zamudio, 1999: 30), descargando en buena medida de esta tarea a la Suprema Corte. Este hecho responde, entre otras causas, al dise&ntilde;o procesal del amparo mexicano, una de cuyas vertientes (precisamente como recurso de casaci&oacute;n, o denominado amparo en negocios judiciales) facilita que casi todos los juicios ordinarios (tramitados en juzgados y tribunales locales) sean conocidos por los tribunales federales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento del Poder Judicial federal ha sido motivado por la intenci&oacute;n de "acercar la justicia al ciudadano",</font><b><font size="2" face="verdana"> </font></b><font face="verdana" size="2">y por la pretensi&oacute;n de abatir el rezago judicial. No obstante las buenas intenciones, se debe mencionar que el aumento vertiginoso en el n&uacute;mero de &oacute;rganos jurisdiccionales no es, ni por mucho, la soluci&oacute;n m&aacute;s eficiente a los problemas se&ntilde;alados. Ser&iacute;a conveniente pensar, m&aacute;s bien, en una reforma procesal integral que tornara menos formalista la impartici&oacute;n de justicia, en particular la de amparo, y adem&aacute;s ser&iacute;a conveniente la introducci&oacute;n de esquemas judiciales a nivel local (cortes constitucionales, por ejemplo) que evitaran la sobrecarga de los tribunales federales (lo que a su vez redundar&iacute;a en el fortalecimiento del "federalismo judicial"). Finalmente, en lo que toca a la gesti&oacute;n interna del rezago judicial, bien pudieran innovarse sistemas "inteligentes" de flujos de expedientes que facilitaran su tramitaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Un Poder Judicial d&eacute;bil? Un caso ilustrativo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento central de este trabajo consiste en que el Poder Judicial de la federaci&oacute;n resultaba un &oacute;rgano o poder estatal d&eacute;bil en virtud del contexto en el que exist&iacute;a y actuaba, es decir: el r&eacute;gimen pol&iacute;tico condicionaba el dise&ntilde;o institucional y el funcionamiento del Poder Judicial federal. Un cambio en el contexto, o sea, en el r&eacute;gimen pol&iacute;tico tendr&iacute;a un impacto directo en el dise&ntilde;o y funcionamiento del Poder Judicial federal; para verificar lo anterior ser&iacute;a necesario analizar la continuidad de los factores de la debilidad institucional del Poder Judicial federal a la luz de algunas decisiones judiciales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tribunales federales son utilizados ahora para resolver diferentes problemas que antes no se presentaban o eran resueltos por otras instancias. La materia contenciosa electoral, en primer lugar, es competencia de tribunales federales que resuelven conforme a derecho y no conforme a criterios pol&iacute;ticos, lo que antes correspond&iacute;a &oacute;rganos pol&iacute;ticos; en segundo t&eacute;rmino, los conflictos entre &oacute;rganos del Estado por invasi&oacute;n de competencias se plantean ante la Suprema Corte a trav&eacute;s de la controversia constitucional; lo ejemplos anteriores ilustran mecanismos novedosos para resolver problemas que antes no llegaban a los tribunales federales, pues se resolv&iacute;an en otras instancias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La explosi&oacute;n de la pluralidad pol&iacute;tica ha generado nuevos problemas cuya soluci&oacute;n es ahora tambi&eacute;n competencia del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, por ejemplo: la protecci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos fundamentales o la contradicci&oacute;n entre una norma secundaria de car&aacute;cter general y la Constituci&oacute;n, cuya declaraci&oacute;n puede tener efectos generales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, es importante destacar que no es suficiente contar con los mecanismos procesales para plantear problemas ante los tribunales, es necesario, adem&aacute;s, plantear <i>efectivamente</i> los problemas. En buena medida, se puede decir, la Corte no conoci&oacute; de problemas relevantes no porque no haya existido un mecanismo adecuado, sino porque los problemas nunca se le plantearon. Por otra parte, se comienza a abandonar la comprensi&oacute;n pol&iacute;tica de la Constituci&oacute;n para privilegiar una percepci&oacute;n estrictamente normativa. Esto es claramente perceptible en el caso de la inconstitucionalidad de las cl&aacute;usulas de exclusi&oacute;n por separaci&oacute;n, con cuya declaraci&oacute;n se torn&oacute; evidente la participaci&oacute;n del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, en particular de la Suprema Corte, en el cambio pol&iacute;tico de M&eacute;xico, pero ya no como objeto del mismo, sino como un actor, un sujeto m&aacute;s, quiz&aacute; el m&aacute;s importante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las caracter&iacute;sticas estructurales b&aacute;sicas de la antigua relaci&oacute;n de gobernabilidad entre el Estado y la sociedad en M&eacute;xico es el denominado corporativismo de Estado. &Eacute;ste es entendido como el fen&oacute;meno pol&iacute;tico consistente en la organizaci&oacute;n y direcci&oacute;n de organizaciones de masas mediante patrocinio o fomento estatal, de forma tal que asociaciones que debieran organizarse y funcionar al margen de las estructuras del Estado terminan estableciendo una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica con &eacute;ste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este corporativismo requer&iacute;a de los dos mecanismos tradicionales del control: la represi&oacute;n, por un lado, y la compensaci&oacute;n, por el otro. &iquest;De qu&eacute; forma se ejerc&iacute;a la represi&oacute;n sobre las masas obreras? Camacho Sol&iacute;s (Camacho, 1981: 232 ss.), se&ntilde;ala diversas "fases": a) la que tiene lugar dentro de la propia empresa, b) la que realizan los dirigentes burocr&aacute;ticos de las organizaciones sindicales, c) la que lleva a cabo el propio Estado mediante diversos mecanismos: la promoci&oacute;n o l&iacute;mite a las carreras pol&iacute;ticas de los dirigentes sindicales, la libertad otorgada a los sindicatos para el manejo de sus finanzas, el registro obligatorio de los sindicatos, la calificaci&oacute;n que de una huelga se haga; d) la negociaci&oacute;n y e) la represi&oacute;n abierta. Por su parte, Arroyo sostiene que "el control sobre el movimiento obrero tiene al menos cuatro grandes aspectos: el control org&aacute;nico pol&iacute;tico, la dependencia ideol&oacute;gica, el enmarcamiento legal y por supuesto la fuerza policiaco&#45;militar para reprimir o amedrentar cuantas veces sea necesario" (Arroyo: 104).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De lo anterior se desprende que una de las fases del control que se ha ejercido sobre las masas obreras es la que han llevado a cabo los dirigentes sindicales, directamente sobre los trabajadores en particular a partir de ciertas herramientas legales. En este sentido, no hay que olvidar que "los &oacute;rdenes jur&iacute;dicos se determinan en un sentido importante por los modelos de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica propios de cada sociedad" (Coss&iacute;o, 2001: 15). El modelo de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica en M&eacute;xico durante gran parte del siglo XX puede ser caracterizado como autoritario y corporativista; el orden jur&iacute;dico generado entonces estuvo determinado por el autoritarismo y el corporativismo. El mismo Coss&iacute;o se pregunta "&iquest;qu&eacute; normas del orden jur&iacute;dico mexicano permitieron o favorecieron el apuntado corporativismo?" (&Iacute;dem, p. 52). El mismo autor responde, en lo tocante a los trabajadores: la existencia de un solo sindicato en el &aacute;mbito burocr&aacute;tico, las cl&aacute;usulas de exclusi&oacute;n, tanto por ingreso como por separaci&oacute;n, entre otras (ib&iacute;dem).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cl&aacute;usulas de exclusi&oacute;n se han definido como "normaciones de los contratos colectivos y de los contratos&#45;ley, cuya finalidad consiste en el empleo exclusivo de trabajadores miembros del sindicato titular del contrato colectivo y en la separaci&oacute;n del empleo del trabajador que sea expulsado o renuncie a formar parte de dicho sindicato" (De la Cueva, 1998: 307). La cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n por separaci&oacute;n, consiste, as&iacute;, en la consignaci&oacute;n, en el contrato colectivo de trabajo, de la facultad de los sindicatos titulares de &eacute;ste para <i>pedir y obtener</i> del empleador la separaci&oacute;n del trabajo de los miembros del sindicato que renuncien al sindicato titular del contrato colectivo que consigna la tal cl&aacute;usula, o que sean expulsados del sindicato titular del contrato colectivo que consigna la tal cl&aacute;usula.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior se resume en la obligaci&oacute;n del patr&oacute;n de contratar como trabajadores s&oacute;lo a los miembros del sindicato, por una parte, y por la otra, en la obligaci&oacute;n del patr&oacute;n de <i>separar del trabajo,</i> o sea, despedir,<sup><a href="#notas">11</a></sup> al trabajador que, siendo miembro del sindicato titular del contrato colectivo de trabajo renuncie o sea expulsado del propio sindicato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En abril de 2001 la Suprema Corte resolvi&oacute;, en la ejecutoria reca&iacute;da al amparo directo en revisi&oacute;n 1124/2000, que la existencia de tal cl&aacute;usula es inconstitucional, puesto que violenta el derecho fundamental del individuo a la libre asociaci&oacute;n en uno de sus tres aspectos. De la lectura de esta ejecutoria se destacan varios aspectos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) <i>La constitucionalidad de la cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n por separaci&oacute;n nunca antes hab&iacute;a sido planteada ante los tribunales federales,</i> pues de la investigaci&oacute;n de los precedentes judiciales que se consignan en la propia sentencia se desprende que en los asuntos de los que conoci&oacute; el Poder Judicial federal no se plante&oacute; nunca la inconstitucionalidad de la disposici&oacute;n, ni tampoco la de las normas que autorizaban que se introdujera en los contratos colectivos de trabajo y en los contratos&#45;ley, es decir, siempre se parti&oacute; del supuesto de la validez de la cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n por separaci&oacute;n. Por esa raz&oacute;n nunca se hab&iacute;a podido pronunciar el Poder Judicial federal en torno al tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) <i>Se soslayan argumentos pol&iacute;ticos para sostener la constitucionalidad de una norma jur&iacute;dica y se privilegian los argumentos jur&iacute;dicos,</i> tal como ejemplifica cabalmente la siguiente tesis:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CL&Aacute;USULA DE EXCLUSI&Oacute;N POR SEPARACI&Oacute;N. EL AN&Aacute;LISIS DE LOS ART&Iacute;CULOS 395 Y 413 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, QUE AUTORIZAN, RESPECTIVAMENTE, SU INCORPORACI&Oacute;N EN LOS CONTRATOS COLECTIVOS DE TRABAJO Y EN LOS CONTRATOS&#45;LEY, NO DEBE REALIZARSE ATENDIENDO A LOS ABUSOS QUE PUEDAN DERIVARSE DE SU ESTABLECIMIENTO O DE SU PROHIBICI&Oacute;N. Para analizar si esos dispositivos de la Ley Federal del Trabajo son violatorios o no de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos debe hacerse su confrontaci&oacute;n con los preceptos de la misma que resulten aplicables, esto es, con los art&iacute;culos 5&deg;, 9&deg; y 123, apartado A, fracci&oacute;n xvi, acudiendo, asimismo, a los elementos que permitan desentra&ntilde;ar su verdadero sentido, conforme a la voluntad del constituyente y, en su caso, del Poder Reformador de la constituci&oacute;n, sin que pueda admitirse como uno de ellos las conductas abusivas que puedan presentarse en la realidad, al aplicar incorrectamente los preceptos constitucionales, o al asumir conductas completamente opuestas a su contenido expreso y a su aut&eacute;ntico sentido, como pueden ser, por ejemplo, las consistentes en que las empresas se valgan de la inexistencia de la cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n para debilitar a los sindicatos y violar normas protectoras de los derechos de los trabajadores, o bien, l&iacute;deres sindicales que utilicen la existencia de la cl&aacute;usula referida para someter violentamente a los trabajadores bajo la amenaza de la p&eacute;rdida de su trabajo y para utilizar al sindicato como instrumento para su exclusivo beneficio personal, incluso, en detrimento de los derechos de los trabajadores y aun como mecanismo corporativo de control pol&iacute;tico, en dem&eacute;rito de los valores democr&aacute;ticos reconocidos en los art&iacute;culos 39 y 40 de la Constituci&oacute;n Federal. En consecuencia, ese tipo de actuaciones que tendr&aacute;n que combatirse por otros procedimientos, resultan completamente ajenos al an&aacute;lisis jur&iacute;dico de la constitucionalidad de las normas cuestionadas.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p></blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, paulatinamente se nota un tr&aacute;nsito de una comprensi&oacute;n pol&iacute;tica de la constituci&oacute;n a una comprensi&oacute;n normativa de la misma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) <i>El Poder Judicial federal, en particular la Suprema Corte, comienza a manifestarse como un sujeto m&aacute;s del cambio pol&iacute;tico,</i> pues con la decisi&oacute;n citada se viene a resquebrajar, a&uacute;n m&aacute;s, el cuarteado edificio del corporativismo mexicano, que resulta ser, seg&uacute;n mi an&aacute;lisis, un elemento caracter&iacute;stico del "antiguo" r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace a los otros factores de debilidad institucional del Poder Judicial federal, puede decirse:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) <i>Respecto a la utilizaci&oacute;n constante del mecanismo de reforma a la Constituci&oacute;n en detrimento de la interpretaci&oacute;n como instrumento de actualizaci&oacute;n del texto constitucional,</i> que, desde la existencia de gobiernos divididos en el &aacute;mbito federal, las reformas constitucionales han sido m&aacute;s bien pocas, y es poco probable el retorno a la reforma constante, por lo que existen altas probabilidades de que, poco a poco, la Suprema Corte asuma un relevante papel como int&eacute;rprete constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">e) <i>Respecto a la "f&oacute;rmula" Otero, o principio de relatividad de las sentencias de amparo,</i> es necesario mencionar que, conforme a la tradici&oacute;n judicial mexicana, resulta altamente improbable que una sola decisi&oacute;n judicial pueda impedir la inaplicabilidad general de una norma declarada inconstitucional. Es necesario ubicar este problema fuera del tema de la sentencia y plantearlo en el de la jurisprudencia, pues lo verdaderamente importante es el &aacute;mbito de validez de la jurisprudencia del Poder Judicial federal, en particular la que declara la inconstitucionalidad de una norma general.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido es pertinente recordar que el proyecto de nueva ley de amparo formulado por la Suprema Corte incorpora la figura de la declaraci&oacute;n general de inconstitucionalidad resultado de la creaci&oacute;n o establecimiento de jurisprudencia derivada de sentencias de amparo contra leyes en revisi&oacute;n. As&iacute;, resulta claro que esta debilidad institucional comienza a ser objeto de cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">f) Finalmente, <i>respecto a la organizaci&oacute;n y composici&oacute;n del propio Poder Judicial federal,</i> s&oacute;lo cabe remitir a lo apuntado en el apartado "El crecimiento del Poder Judicial federal", en este mismo trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien se ha citado expresamente el caso de la inconstitucionalidad de la cl&aacute;usula de exclusi&oacute;n por separaci&oacute;n, existen otras decisiones judiciales que sostienen todo lo aqu&iacute; referido: la declaraci&oacute;n de que la afiliaci&oacute;n obligatoria a las c&aacute;maras de comercio es inconstitucional,<sup><a href="#notas">13</a></sup> la investigaci&oacute;n que la Suprema Corte practic&oacute; en el tristemente recordado caso <i>Aguas Blancas,<sup><a href="#notas">14</a></sup></i> el criterio de que a&uacute;n sin que sea citado en la demanda de amparo el precepto constitucional o legal violado &eacute;sta debe seguir su curso,<sup><a href="#notas">15</a></sup> la determinaci&oacute;n de que procede el juicio de amparo contra las resoluciones del Ministerio P&uacute;blico sobre el no ejercicio y desistimiento de la acci&oacute;n penal,<sup><a href="#notas">16</a></sup> la determinaci&oacute;n de que la C&aacute;mara de Diputados est&aacute; facultada para investigar el posible uso indebido de recursos federales en una entidad federativa,<sup><a href="#notas">17 </a></sup>el criterio de que la sindicaci&oacute;n &uacute;nica es inconstitucional,<sup><a href="#notas">18</a></sup> la novedosa interpretaci&oacute;n sobre la jerarqu&iacute;a normas jur&iacute;dicas,<sup><a href="#notas">19</a></sup> la resoluci&oacute;n de que la orden de arraigo domiciliario es susceptible de ser suspendida mediante el juicio de amparo,<sup><a href="#notas">20</a></sup> la interpretaci&oacute;n de que el derecho fundamental a la protecci&oacute;n de la salud incluye el de recibir los medicamentos necesarios para el tratamiento de una enfermedad,<sup><a href="#notas">21</a></sup> por ejemplo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) El "antiguo" r&eacute;gimen pol&iacute;tico mexicano ha cambiado:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. El presidencialismo que lo caracterizaba, paulatinamente ha dejado de ser exacerbado, debido, en esencia, a la existencia de gobiernos divididos y a la p&eacute;rdida de hegemon&iacute;a de un solo partido pol&iacute;tico.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El corporativismo de Estado ha comenzado a ver amenazadas sus bases, sobre todo a partir de que algunas de las normas jur&iacute;dicas que lo incentivan han sido declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La hegemon&iacute;a de un solo partido pol&iacute;tico ha declinado tambi&eacute;n, en virtud de los triunfos electorales, en todos lo &aacute;mbitos, de otras opciones pol&iacute;ticas; as&iacute;, se pas&oacute; de elecciones no competitivas a elecciones competitivas, lo que implic&oacute; la construcci&oacute;n de instituciones electorales confiables, tanto para celebrar las elecciones, como para resolver los problemas de lo contencioso electoral.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. En virtud de la pluralidad pol&iacute;tica manifestada en la integraci&oacute;n de los poderes legislativos y de la existencia de gobiernos divididos, la reforma constante de las normas constitucionales y legales ha dejado de ser frecuente.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) El dise&ntilde;o y funcionamiento del Poder Judicial de la federaci&oacute;n estaba condicionado por el contexto pol&iacute;tico en que se presentaba; es decir, el r&eacute;gimen pol&iacute;tico condicionaba el dise&ntilde;o y funcionamiento del Poder Judicial; al modificarse el contexto en el cual exist&iacute;a y funcionaba el Poder Judicial, &eacute;ste tambi&eacute;n ten&iacute;a que cambiar; as&iacute;, en el inicio del cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico, el Poder Judicial de la federaci&oacute;n se convirti&oacute; en un objeto m&aacute;s del mismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) En virtud de lo anterior, los factores institucionales de debilidad del Poder Judicial federal se han visto alterados:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Los tribunales federales son utilizados para resolver problemas de gran trascendencia: lo contencioso electoral, las disputas entre &oacute;rganos del Estado por la invasi&oacute;n de facultades, la posible contradicci&oacute;n entre una norma general y la Constituci&oacute;n, la defensa de los derechos pol&iacute;ticos de los ciudadanos, entre otros.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La Constituci&oacute;n ha dejado de ser percibida preponderantemente como un documento pol&iacute;tico y comienza ser apreciada, en lo fundamental, como un texto normativo; este cambio de percepci&oacute;n no s&oacute;lo se debe manifestar en los juzgadores del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, sino en todos los abogados mexicanos, lo que implica un giro en la educaci&oacute;n jur&iacute;dica y tardar&aacute; mucho m&aacute;s tiempo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. En virtud de lo se&ntilde;alado en el n&uacute;mero 4 del inciso a) de estas conclusiones, la reforma constante a la Constituci&oacute;n ha disminuido, lo que directamente privilegiar&aacute; la actualizaci&oacute;n del texto constitucional mediante la interpretaci&oacute;n que lleva a cabo la Suprema Corte.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. El principio de relatividad de las sentencias de amparo contra leyes no es, propiamente, un factor de debilidad del Poder Judicial de la federaci&oacute;n; en cambio, el marco normativo de la jurisprudencia derivada de sentencias de amparo contra leyes s&iacute; genera un problema de eficacia de las decisiones jurisdiccionales y de acceso a la justicia; en tal virtud se han generado cambios iniciales, como en el caso de las acciones de inconstitucionalidad, y se han propuesto modificaciones importantes, por el propio Poder Judicial de la federaci&oacute;n, al incluir en el proyecto de una nueva ley de amparo la figura de la declaraci&oacute;n general de inconstitucionalidad de normas generales, derivada de la creaci&oacute;n de jurisprudencia derivada de sentencias de amparo contra leyes en revisi&oacute;n.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. El Poder Judicial de la federaci&oacute;n ha registrado un crecimiento por dem&aacute;s importante de sus &oacute;rganos jurisdiccionales; ahora hay m&aacute;s juzgados y tribunales al alcance de los justiciables; por otra parte, se ha tratado de desvincular la administraci&oacute;n del &oacute;rgano de la funci&oacute;n jurisdiccional, mediante la creaci&oacute;n de un Consejo de la Judicatura Federal que funciona como, precisamente, administrador del Poder Judicial de la federaci&oacute;n, excepto de la Suprema Corte y del Tribunal Electoral; tambi&eacute;n es importante destacar la creaci&oacute;n de la carrera judicial dentro del Poder Judicial federal, todo lo cual redunda en un mejoramiento de la organizaci&oacute;n de dicho poder.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) No obstante su car&aacute;cter de <i>objeto</i> del cambio, a trav&eacute;s de las decisiones judiciales y de la interpretaci&oacute;n normativa que ellas suponen, el Poder Judicial de la federaci&oacute;n ha pasado a constituirse en un <i>sujeto</i> fundamental del cambio pol&iacute;tico, de lo que son muestra las ejecutorias citadas en las p&aacute;ginas anteriores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">e) De esta forma, el Poder Judicial de la federaci&oacute;n en M&eacute;xico es un actor fundamental en la consolidaci&oacute;n del cambio pol&iacute;tico, en otras palabras, es un factor determinante en la rutinizaci&oacute;n de los procesos democr&aacute;ticos de gobierno y, por lo tanto, tambi&eacute;n en la consolidaci&oacute;n de un Estado de derecho en M&eacute;xico, metas inmediatas de la agenda p&uacute;blica de este pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Arroyo, Alberto, "El estado mexicano de los a&ntilde;os ochenta y sus trabajadores", en Alonso, Jorge, Alberto Aziz y Jaime Tamayo (coords.) <i>El nuevo estado mexicano,</i> M&eacute;xico, Nueva Imagen, t. III.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295665&pid=S1665-0565200500010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Camacho, Manuel, "Control sobre el movimiento obrero en M&eacute;xico", en <i>Lecturas de pol&iacute;tica mexicana,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295667&pid=S1665-0565200500010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas, Jaime F., "El Poder Judicial en transici&oacute;n", en Merino, Mauricio, <i>La ciencia pol&iacute;tica en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Conaculta&#45;FCE, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295669&pid=S1665-0565200500010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Casar, Mar&iacute;a Amparo, "Las bases pol&iacute;tico&#45;institucionales del poder presidencial en M&eacute;xico", en Elizondo Mayer&#45;Serra, Carlos y Benito Nacif Hern&aacute;ndez (comps.), <i>Lecturas sobre el cambio pol&iacute;tico en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, FCE, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295671&pid=S1665-0565200500010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Castro, Juventino, <i>El art&iacute;culo 105 constitucional,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295673&pid=S1665-0565200500010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">CIDAC, <i>Reforma del sistema pol&iacute;tico mexicano, condici&oacute;n para la modernizaci&oacute;n. Alternativas para el futuro,</i> M&eacute;xico, Diana, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295675&pid=S1665-0565200500010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Coss&iacute;o, Jos&eacute; Ram&oacute;n, <i>Las atribuciones no jurisdiccionales de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Porr&uacute;a, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295677&pid=S1665-0565200500010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Constituci&oacute;n, tribunales y democracia,</i> M&eacute;xico, Themis, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295679&pid=S1665-0565200500010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Cambio social y cambio jur&iacute;dico,</i> M&eacute;xico, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a&#45;ITAM, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295681&pid=S1665-0565200500010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>La teor&iacute;a constitucional de la Suprema Corte de Justicia, </i>M&eacute;xico, Fontamara, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295683&pid=S1665-0565200500010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Dogm&aacute;tica constitucional y r&eacute;gimen autoritario,</i> M&eacute;xico, Fontamara, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295685&pid=S1665-0565200500010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Constituci&oacute;n, tribunales y democracia,</i> M&eacute;xico, Themis, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295687&pid=S1665-0565200500010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Cueva, Mario de la, <i>El nuevo derecho mexicano del trabajo,</i> t. II, M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295689&pid=S1665-0565200500010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Dahl, Robert A., <i>La poliarqu&iacute;a,</i> M&eacute;xico, REI, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295691&pid=S1665-0565200500010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Elster, Jon y Rume Slagstad, <i>Constitucionalismo y democracia,</i> M&eacute;xico, FCE&#45;Colegio Nacional de Ciencias Pol&iacute;ticas y Administraci&oacute;n P&uacute;blica, AC, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295693&pid=S1665-0565200500010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Enciclopedia Jur&iacute;dica Mexicana,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Porr&uacute;a, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295695&pid=S1665-0565200500010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Ferrajoli, Luigi, "Pasado y futuro del Estado de Derecho", en Miguel Carbonell et al., <i>Estado de Derecho. Concepto, fundamentos y democratizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295697&pid=S1665-0565200500010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Fiss, Owen, "The Right Degree of Independence", en Irving P. Stotzky (ed.), <i>Transition to Democracy in Latin America: The Role of the Judicial,</i> Westview Press, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295699&pid=S1665-0565200500010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Fix Fierro, H&eacute;ctor, "Poder Judicial", en Mar&iacute;a del Refugio Gonz&aacute;lez y Sergio L&oacute;pez Ayll&oacute;n (eds.), <i>Transiciones y dise&ntilde;os institucionales,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295701&pid=S1665-0565200500010000200019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Fix&#45;Zamudio, H&eacute;ctor, <i>Reflexiones sobre el derecho constitucional procesal mexicano,</i> M&eacute;xico, El Colegio Nacional, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295703&pid=S1665-0565200500010000200020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, "Carrera judicial", en <i>Diccionario Jur&iacute;dico Mexicano,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#45;UNAM, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295705&pid=S1665-0565200500010000200021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Introducci&oacute;n al estudio de la defensa de la Constituci&oacute;n en</i> <i>el ordenamiento mexicano,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295707&pid=S1665-0565200500010000200022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a Ram&iacute;rez, Sergio, <i>Poder Judicial y Ministerio P&uacute;blico,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295709&pid=S1665-0565200500010000200023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Casanova, Pablo, <i>La democracia en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, ERA, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295711&pid=S1665-0565200500010000200024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Oropeza, Manuel, <i>La intervenci&oacute;n federal en la desaparici&oacute;n de poderes,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295713&pid=S1665-0565200500010000200025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Hermet, Guy, "Introducci&oacute;n", en Guy Hermet et al., <i>&iquest;Para qu&eacute; sirven las elecciones?,</i> M&eacute;xico, FCE, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295715&pid=S1665-0565200500010000200026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Huntington, Samuel P., <i>El orden pol&iacute;tico en las sociedades en cambio,</i> Buenos Aires, Paid&oacute;s, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295717&pid=S1665-0565200500010000200027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>La tercera ola,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295719&pid=S1665-0565200500010000200028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, <i>Manual para lograr el eficaz cumplimiento de las sentencias de amparo,</i> M&eacute;xico, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295721&pid=S1665-0565200500010000200029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Informe rendido por el se&ntilde;or Ministro Jos&eacute; Vicente Aguinaco Alem&aacute;n, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y del Consejo de la Judicatura Federal al terminar el a&ntilde;o de 1998,</i> M&eacute;xico, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295723&pid=S1665-0565200500010000200030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Informe de labores que rinde el Ministro Genaro David</i> <i>G&oacute;ngora Pimentel,</i> M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295725&pid=S1665-0565200500010000200031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Linz, Juan J., "Una teor&iacute;a del r&eacute;gimen autoritario. El caso de Espa&ntilde;a", en Manuel Fraga Iribarne et al., <i>La Espa&ntilde;a de los a&ntilde;os 70,</i> Madrid, Editorial Moneda y Cr&eacute;dito, 1974, vol. III, t. I.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295727&pid=S1665-0565200500010000200032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i> y Alfred Stepan, <i>Problems of Democratic Transition and</i> <i>Consolidation,</i> Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295729&pid=S1665-0565200500010000200033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Lijphart, Arend, <i>Patterns of Democracy,</i> United States, Yale University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295731&pid=S1665-0565200500010000200034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Lujambio, Alonso, <i>El poder compartido. Un ensayo sobre la democratizaci&oacute;n mexicana,</i> M&eacute;xico, Oc&eacute;ano, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295733&pid=S1665-0565200500010000200035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Morlino, Leonardo, "Del fascismo a una democracia d&eacute;bil. El cambio de r&eacute;gimen en Italia", en Santamar&iacute;a, Juli&aacute;n, <i>La transici&oacute;n a la democracia en el sur de Europa y Am&eacute;rica Latina,</i> Madrid, Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295735&pid=S1665-0565200500010000200036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Nohlen, Dieter, <i>Sistemas electorales y sistemas pol&iacute;ticos,</i> M&eacute;xico, FCE, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295737&pid=S1665-0565200500010000200037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">O'Donnell, Guillermo y Philippe C. Schmitter, <i>Transiciones desde un gobierno autoritario. Conclusiones tentativas sobre las democracias inciertas,</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295739&pid=S1665-0565200500010000200038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Przeworski, Adam, "La democracia como resultado contingente de conflictos", en Elster, Jon y Rune Slagstad, <i>Constitucionalismo y democracia,</i> M&eacute;xico, FCE, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295741&pid=S1665-0565200500010000200039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Rico, Jos&eacute; Mar&iacute;a, <i>Justicia penal y transici&oacute;n democr&aacute;tica en Am&eacute;rica Latina,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI Editores, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295743&pid=S1665-0565200500010000200040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Rubio, Luis, Beatriz Magaloni y Edna Jaime, <i>A la puerta de la ley. El Estado de derecho en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Cal y Arena, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295745&pid=S1665-0565200500010000200041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, <i>Estudio te&oacute;rico pr&aacute;ctico del sistema de medios de impugnaci&oacute;n en materia electoral,</i> M&eacute;xico, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295747&pid=S1665-0565200500010000200042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>Estudio te&oacute;rico pr&aacute;ctico del sistema de medios de impugnaci&oacute;n en materia electoral,</i> M&eacute;xico, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295749&pid=S1665-0565200500010000200043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;</i>, <i>El sistema mexicano de justicia electoral: proceso electoral</i> <i>federal 1999:2000,</i> M&eacute;xico, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295751&pid=S1665-0565200500010000200044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Weldon, Jeffrey, "The political sources of <i>presidencialismo</i> in Mexico", en Scott Mainwaring y Matthew S. Shugart, <i>Presidentialism and Democracy in Latin America,</i> United States, Cambridge University Press, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295753&pid=S1665-0565200500010000200045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="left"><font face="verdana" size="2">Woldenberg, Jos&eacute;, "M&eacute;xico: la mec&aacute;nica de su cambio democr&aacute;tico", en Moctezuma Barrag&aacute;n, Gonzalo (coord.), <i>Derecho y legislaci&oacute;n electoral. 30 a&ntilde;os despu&eacute;s de 1968,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=3295755&pid=S1665-0565200500010000200046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp;</p> 	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font><b></b></b></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">1. Por "gobiernos divididos" se entiende aquellas "situaciones en las que el partido del &#91;presidente o gobernador&#93; no tiene siquiera el control mayoritario (es decir, la mayor&iacute;a absoluta de 50% + 1 de los diputados) del congreso &#91;...&#93;" (Lujambio, 2000: 67).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">2. En su cl&aacute;sico libro, Gonz&aacute;lez Casanova (1998:36) concluye que "la Suprema I Corte de Justicia obra con cierta independencia respecto del Poder Ejecutivo, y constituye, en ocasiones, un freno a los actos del presidente de la Rep&uacute;blica o de sus colaboradores".</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">3. Una teor&iacute;a constitucional de la Suprema Corte significa que, en t&eacute;rminos generales, este &oacute;rgano "cuenta con un pensamiento estructurado y continuado de la Constituci&oacute;n, de sus elementos componentes, de la jerarqu&iacute;a de sus normas, de sus criterios de interpretaci&oacute;n y de las funciones que debe cumplir respecto de las normas inferiores, primordialmente" (Coss&iacute;o, 2002: 82).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">4. Esto significa que la interpretaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n, "antes que orientarse por los significados t&eacute;cnico&#45;jur&iacute;dicos posibles de las disposiciones constitucionales, se basa preferentemente en una explicaci&oacute;n de los or&iacute;genes y finalidades ex&oacute;genas de dichas disposiciones en un proceso hist&oacute;rico que se asume como esencialmente leg&iacute;timo, es decir, en un determinado ejercicio del poder" (Fix Fierro, 1999: 178).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">5. "Conjunto de instrumentos establecidos por las normas constitucionales con el objeto de lograr la independencia y la imparcialidad del juzgador, y que poseen, adem&aacute;s, un doble enfoque, pues al mismo tiempo que se utilizan en beneficio de los miembros de la judicatura, tambi&eacute;n favorecen la situaci&oacute;n de los justiciables" al establecer el derecho fundamental de todo gobernado a "ser o&iacute;do p&uacute;blicamente y con las debidas garant&iacute;as por un tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la ley..." (Fix&#45;Zamudio, 1981: 52).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">6. "La transici&oacute;n a la democracia en M&eacute;xico ha de entenderse como el paso de un sistema de partido hegem&oacute;nico en elecciones no competitivas a un sistema multipartidista en elecciones competitivas" (Lujambio, 2000: 21).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">7. "El acto por medio del cual se declara la validez del resultado de la elecci&oacute;n, despu&eacute;s del recuento de votos, se denomina 'calificaci&oacute;n' &#91;...&#93; La calificaci&oacute;n puede producirse sin impugnaciones, en cuyo caso generalmente se realiza por una autoridad administrativa que puede ser centralizada, descentralizada o aut&oacute;noma. En el caso en que el resultado electoral sea controvertido, generalmente se tramita un proceso contencioso electoral cuya finalidad es resolver si se anula o no el resultado impugnado", (cfr. <i>Enciclopedia,</i> 2002: 19).</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">8. "La naturaleza mixta del sistema en este periodo &#91;1987 a 1996&#93; resid&iacute;a en que las resoluciones del Tribunal de los Contencioso Electoral reca&iacute;das a los recursos presentados contra los resultados electorales pod&iacute;an ser modificadas libremente por los colegios electorales de las c&aacute;maras legislativas y s&oacute;lo ellos estaban facultados para declarar la nulidad de alguna elecci&oacute;n; es decir, la decisi&oacute;n final continuaba en manos de las fracciones de los partidos pol&iacute;ticos en el Congreso", cfr. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, 2000: 31.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">9. Para una exposici&oacute;n detallada de estos procedimientos, v&eacute;ase Estudio Te&oacute;rico Pr&aacute;ctico, 1999. </font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">10. Para los datos de 1930 y de 1970 a 1990, cfr. Fix Fierro, 1999: 183; para datos del 2002, cfr. Informe, 2001 y Censo General de Poblaci&oacute;n y Vivienda, INEGI.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">11. "La aplicaci&oacute;n de la referida cl&aacute;usula equivale al despido que la empresa o el patr&oacute;n realiza por la petici&oacute;n que al respecto le formula el sindicato titular correspondiente", cfr. <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> vols. 163&#45;168, Quinta Parte, p. 13.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">12. <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta,</i> Novena &Eacute;poca, tomo XIII, mayo de 2001, p. 321. </font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">13. <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta,</i> Novena &Eacute;poca, tomo II, octubre de 1995, p. 5.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">14. Ib&iacute;dem, tomo III, junio de 1996, p. 385.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">15. Ib&iacute;dem, tomo IV, agosto de 1996, p. 58.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">16. Ib&iacute;dem, tomo VI, diciembre de 1997, p. 25.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">17. Ib&iacute;dem, tomo VIII, septiembre de 1998, pp. 685 y 769.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">18. Ib&iacute;dem, tomo IX, mayo de 1999, p. 5. I</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"><font face="verdana" size="2">19. Ib&iacute;dem, tomo X, noviembre de 1999, p. 5.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">20. Ib&iacute;dem, tomo X, noviembre de 1999, p. 55.</font></p>     <p align="left"><font face="verdana" size="2">21. Ib&iacute;dem, tomo XI, marzo de 2000, p. 112.</font></p>      ]]></body><back>
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