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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pistas para aproximarnos al estudio de la escolarización]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Centro de Estudios sobre la Universidad ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ 
	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pistas para aproximarnos al estudio de la escolarizaci&oacute;n</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Some Clues to Approach the Study of Schooling</b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Esther Aguirre Lora<sup>*</sup></b></font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Vi&ntilde;ao, Antonio. (2002). <i>Sistemas educativos, culturas escolares y reformas. Continuidades y cambios.</i> Madrid: Ediciones Morata (Colecci&oacute;n Pedagog&iacute;a. Razones y propuestas educativas, 10), 127 pp.</b></font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>*</i></sup> <i>Centro de Estudios sobre la Universidad. Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Edificio de la Unidad Bibliogr&aacute;fica, 3er. piso Centro Cultural Universitario, 04510 M&eacute;xico, D. F., M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:lora@servidor.unam.mx"><u>lora@servidor.unam.mx</u></a>.</font></p>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un intento por desnaturalizar las tramas de la vida escolar en las que estamos inmersos los docentes de todos y cada uno de los niveles educativos, este libro nos invita a incursionar en la g&eacute;nesis de algunas facetas de la escolarizaci&oacute;n que, a fuerza de experimentarla cotidianamente, se nos ha impuesto, sin mediaciones, como una de las alternativas privilegiadas para el desarrollo de la vida social, como el medio m&aacute;s eficaz para el despliegue de la persona en m&uacute;ltiples sentidos.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una prosa &aacute;gil y sugerente, el autor nos confronta con datos y argumentos sociales, hist&oacute;ricos y culturales mostr&aacute;ndonos que nada de lo que constituye la escolarizaci&oacute;n de nuestros d&iacute;as, tan cuestionada en su sentido, formas y resultados es fruto del azar. Por el contrario, la l&oacute;gica de sus funciones, la delimitaci&oacute;n del papel de sus actores, el ritmo de sus tiempos, el acotamiento de sus espacios y la puesta en marcha de diversas tecnolog&iacute;as para conducir a los estudiantes y dirigir el trabajo de los profesores son resultado de la constante sistematizaci&oacute;n de las experiencias, ensayadas una y otra vez y recreadas en el curso de los siglos, en una perspectiva de largo aliento con el prop&oacute;sito de responder a lo que los grupos pensantes <i>&#45;intelligensia&#45;</i> de cada tiempo, lugar y en medio de sus pugnas, han percibido como necesidades de renovaci&oacute;n social, ya sea que se trate de la salvaci&oacute;n de las almas o de su regeneraci&oacute;n, la transformaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en un conjunto de ciudadanos educados o de individuos aptos para integrarse al sector productivo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor deja claramente asentado que la escuela de nuestros d&iacute;as tuvo su origen en el mundo occidental, en medio de los conflictos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos derivados de las luchas entre cat&oacute;licos y protestantes de los siglos XVI y XVII. Aunque, se&ntilde;ala, los legados m&aacute;s relacionados con los procesos escolares de nuestros d&iacute;as proceden de los refinamientos que logr&oacute; esta instituci&oacute;n en el curso del siglo XIX y la primera mitad del XX para incidir en la formaci&oacute;n de ciudadanos educados que estuvieran en condiciones de responder a las nuevas formas de gobierno planteadas por las sociedades en el curso de la modernidad y cuyo par&aacute;metro corresponder&iacute;a a la gesti&oacute;n de un Estado secular, nacional.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mirada que Vi&ntilde;ao dirige a la configuraci&oacute;n del sistema educativo, abarca el tejido institucional europeo, particularmente de los siglos XIX y XX, e incursiona en las pol&eacute;micas y los focos de conflicto del momento en Francia, Inglaterra y Nueva Inglaterra, los Pa&iacute;ses Bajos, Prusia y Bohemia. Si bien abunda en el caso espa&ntilde;ol, siempre desde una perspectiva comparada, plantea la dial&eacute;ctica de las tensiones y los proyectos en pugna en medio de los cuales emerge la consigna educadora del Estado. Devela las ambig&uuml;edades y puntos d&eacute;biles que las pol&iacute;ticas de uniformidad e igualdad de oportunidades han querido imprimir a los sistemas educativos y que, a fin de cuentas, no resultan ajenas a los componentes de diferenciaci&oacute;n y jerarquizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n, a los juegos complementarios de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n social, a la estructuraci&oacute;n piramidal de la graduaci&oacute;n y a la certificaci&oacute;n de los procesos inherentes a la escolarizaci&oacute;n.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asistimos, de este modo, a la organizaci&oacute;n del sistema educativo y a la acuciosa regulaci&oacute;n de los procesos de escolarizaci&oacute;n siempre mediada por la compleja relaci&oacute;n entre el nuevo orden pol&iacute;tico y el nuevo sistema educativo, origen de las diversas medidas, conocidas gen&eacute;ricamente como <i>reformas educativas,</i> que tratan de impulsar el cambio de la educaci&oacute;n. Sin embargo, si bien &eacute;stas expresan desde diversas &oacute;pticas el impulso al cambio, siempre oscilan entre intenciones y deseos de expertos y gestores que replantean constantemente la vida de las escuelas para satisfacer, de la mejor manera, las exigencias de diversos grupos sociales, y los resultados fallidos, distorsionados e inesperados de una realidad distante a las innovaciones y mejoras que se proyectan.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el libro de Vi&ntilde;ao no concluye aqu&iacute;. Uno de sus mayores m&eacute;ritos es dirigir las preguntas del lector a lo que sucede dentro del mundo de la escuela, a lo que subyace en la resistencia al cambio, a las explicaciones que podemos encontrar en el &aacute;mbito de las <i>culturas escolares.</i></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leer los procesos de renovaci&oacute;n y cambio que quieren introducirse en la vida escolar, con sus tiempos, espacios, procesos, formas de organizaci&oacute;n y contenidos de estudio; el comportamiento de sus protagonistas, incluso sus insatisfacciones, conflictos, dificultades para movilizar las fuerzas de los docentes y de los estudiantes, y desencuentros entre profesores y reformadores, desde la perspectiva de las <i>culturas escolares,</i> pone de manifiesto una limitaci&oacute;n en la propia concepci&oacute;n de las reformas: pensar que pueden partir de cero asumiendo una actitud ahist&oacute;rica frente al mundo de la escuela y s&oacute;lo abordarla desde un "presentismo" exacerbado, como lo llamar&iacute;a Braudel.</font></p>

	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reformas educativas, y las administraciones que las promueven, a menudo aparecen con un halo milenarista, convencidos de que es posible cambiar la vida diaria de las escuelas de un momento a otro; que con s&oacute;lo desearlo se rompe con el pasado; que las pr&aacute;cticas y formas de pensar y resolver los mil y un problemas que plantea diariamente el oficio de ense&ntilde;ar pueden desecharse de la noche a la ma&ntilde;ana y sustituirse, as&iacute; no m&aacute;s, por otros que algunos consideran mejores. De entrada &#45;alerta Vi&ntilde;ao&#45; los reformadores desconocen el car&aacute;cter hist&oacute;rico de las pr&aacute;cticas y rutinas escolares que se han configurado en el tiempo y subsisten, sedimentadas, en los m&uacute;ltiples rostros de la realidad escolar. De ah&iacute; que la mayor&iacute;a de las veces los proyectos de transformaci&oacute;n educativa se queden en la superficie, en el plano meramente formal que ata&ntilde;e a la organizaci&oacute;n escolar, la administraci&oacute;n y las actividades de instrucci&oacute;n, en una dial&eacute;ctica "gatopardesca" que no llega a tocar fondo.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos desfases entre las propuestas de reforma y las m&uacute;ltiples realidades de la escuela que aparentemente no pueden responder a los cambios, innovaciones y mejoras ha llamado la atenci&oacute;n de los estudiosos de la educaci&oacute;n hacia lo que Dominique Juli&aacute; y otros historiadores de la educaci&oacute;n denominan la <i>caja negra</i> de la educaci&oacute;n, o bien, lo que Tyack y Cuban, despu&eacute;s de estudiar las reformas educativas de los &uacute;ltimos cien a&ntilde;os en Estados Unidos, acu&ntilde;aron como <i>gram&aacute;tica de la escuela</i> para referirse a lo que sucede todos los d&iacute;as en los centros escolares y lo que perturba la realizaci&oacute;n de los sue&ntilde;os de reforma. Esto no es otra cosa que las <i>culturas escolares</i> de Vi&ntilde;ao, herramienta &uacute;til para aproximarnos a esa suerte de persistencias y cambios, de tradiciones e innovaciones que crecen al cobijo de las instituciones escolares, siempre ubicadas entre los l&iacute;mites de la ruptura planteada por los proyectos modernizadores &#45;sea cual sea su signo&#45; y la persistencia de la rutina del mundo escolar.</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; algunos cambios planteados son asimilados r&aacute;pidamente por los docentes?, &iquest;por qu&eacute; otros son distorsionados o rechazados por las comunidades acad&eacute;micas?, &iquest;cu&aacute;les son los l&iacute;mites de las reformas educativas?, &iquest;c&oacute;mo se puede ir m&aacute;s all&aacute; de las respuestas formales, no exentas de burocracia, para incidir en la transformaci&oacute;n de la vida escolar?</font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vi&ntilde;ao invita a volver los ojos a las interrogantes y explicaciones que ofrece la noci&oacute;n de culturas escolares:</font></p>

	    <blockquote>
		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Constituida por un conjunto de teor&iacute;as, ideas, principios, normas, pautas, rituales, inercias, h&aacute;bitos y pr&aacute;cticas (formas de hacer y pensar, mentalidades y comportamientos) sedimentadas a lo largo del tiempo en forma de tradiciones, regularidades y reglas de juego no puestas en entredicho y compartidas por sus actores, en el seno de las instituciones educativas. Tradiciones, regularidades y reglas de juego que se transmiten de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y que proporcionan estrategias: a) para integrarse en dichas instituciones e interactuar en las mismas, b) para llevar a cabo, sobre todo en el aula, las tareas cotidianas que de cada uno se esperan, y hacer frente a las exigencias y limitaciones que dichas tareas implican o conllevan, y c) para sobrevivir a las sucesivas reformas, reinterpret&aacute;ndolas y adapt&aacute;ndolas, desde dicha cultura, a su contexto y necesidades (pp. 73&#45;74).</font></p>
	</blockquote>

	    <p>&nbsp;</p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>A modo de conclusi&oacute;n</b></font></p>

	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recorrido por la g&eacute;nesis sociohist&oacute;rica del sistema escolar, herencia de la modernidad a nuestro tiempo, nos confronta a la necesidad de aproximarnos a &eacute;ste, sin eludir la comprensi&oacute;n de sus sedimentos hist&oacute;rico&#45;culturales, punto de partida necesario en cualquier intento de transformaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas y mentalidades de los actores escolares. En la medida en que no perdamos de vista que las instituciones escolares son una mezcla de persistencia de tradiciones y rutinas que obedecen a su propia l&oacute;gica y se expresan en una pluralidad de culturas escolares, ser&aacute; posible introducir algunas modificaciones que anclen m&aacute;s all&aacute; del terreno de los decretos. Esto deben saberlo los docentes, pero tambi&eacute;n los gestores p&uacute;blicos y los administradores de la academia.</font></p>
     ]]></body>
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