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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La cultura y la condici&oacute;n humana: la perspectiva de Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a en</b> <b><i>Definici&oacute;n de la cultura</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Culture and the Human Condition: Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a's Perspective on</b> <b><i>Definition of Culture</i></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Andrade Mart&iacute;nez</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><i><b>Definici&oacute;n de la cultura.</b></i> <b>Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a, 2010, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, &Iacute;taca, M&eacute;xico, 242 pp.</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:pablo.andrade89@gmail.com">pablo.andrade89@gmail.com</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n47/a13f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de las disciplinas human&iacute;sticas es com&uacute;n que existan monopolios intelectuales. Hay conceptos que parecen estar atrapados entre los m&aacute;rgenes de ciertas disciplinas que los han reivindicado para s&iacute;, lo que ha provocado que se usen con cierta irresponsabilidad. De lo anterior deviene que dichos conceptos &#151;a pesar de ser el centro de muchas de sus reflexiones&#151; no sean discutidos ni sometidos a revisiones constantes. Es el caso del concepto de <i>cultura,</i> que suele relacionarse directamente con la actividad intelectual propia de la antropolog&iacute;a, disciplina que ha utilizado tantas veces el concepto que parece haberle dado caracter&iacute;sticas de comod&iacute;n. Por lo anterior, resulta gratamente aleccionadora la lectura de <i>Definici&oacute;n de la cultura,</i> libro del que viene bien desarrollar algunos puntos para entender su val&iacute;a y pertinencia para las investigaciones de corte antropol&oacute;gico &#151;y de cualquier otra &iacute;ndole&#151; que busquen expandir el conocimiento y las discusiones respecto de la <i>condici&oacute;n humana</i> a partir de dicho concepto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Echeverr&iacute;a se esfuerza por construir una noci&oacute;n de <i>cultura</i> que sirva como herramienta para pensar lo humano en un momento de la historia de la modernidad en el que se hace patente su faceta capitalista. Desde el principio hace evidente que el problema moderno de tal definici&oacute;n puede ejemplificarse con la vieja discusi&oacute;n entre Claude L&eacute;vi&#45;Strauss y Jean Paul Sartre. El primero sosten&iacute;a que existen estructuras &#151;c&oacute;digos, normas, etc.&#151; que condicionan la forma en que los individuos se relacionan en sociedad y que &eacute;stos no pueden prescindir de ellas. Para L&eacute;vi&#45;Strauss los individuos son secundarios, pues la condici&oacute;n humana radica en la habilidad de &eacute;stos de reproducir las formas simb&oacute;licas necesarias para que la estructura prevalezca. Para Sartre, en cambio, las estructuras no podr&iacute;an existir sin la actividad creadora del hombre: su habilidad para crear mundo, por tanto, si existe una esencia humana, radica en la libertad del individuo para transformar leyes y estructuras y adaptarlas a sus necesidades de contexto hist&oacute;rico. Si observamos bien, descubriremos que ambas visiones &#151;la estructuralista y la existencialista&#151; encuentran la respuesta al problema de la definici&oacute;n contempor&aacute;nea de <i>cultura</i> en la idea de que existe una dimensi&oacute;n creada por el hombre, una que trasciende a la realidad "natural" del mundo y funciona bajo su l&oacute;gica y rigor propios. Para el punto de vista estructuralista lo importante son esas realidades concretas e individualizadas que trascienden la vida del individuo, en tanto que para la perspectiva existencialista lo relevante es el acto creativo y libre que en s&iacute; mismo da origen a dichas estructuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s que decantarse por alguna de las dos visiones &#151;aunque Echeverr&iacute;a acaba por identificarse con la de Sartre&#151;, <i>Definici&oacute;n de la cultura</i> profundiza en el aspecto que ambas tienen en com&uacute;n: la existencia de una dimensi&oacute;n transnatural que es creadora &#151;y al mismo tiempo criatura&#151; de los m&uacute;ltiples proyectos que el hombre ha tenido para s&iacute; a lo largo de la historia. El autor ofrece una descripci&oacute;n del proceso a partir del cual se crea y se reproduce lo humano, cuya esencia no puede permanecer inalterable ya que, con el devenir de la historia, las estructuras se transforman hasta llegar a ser realidades completamente nuevas o, por lo menos, reinterpretadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de reproducci&oacute;n social consta de tres fases en las que se concreta la actividad netamente cultural del ser humano. Producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo funcionan como tres v&eacute;rtices que tejen todas las individualizaciones hist&oacute;ricas de lo humano &#151;"lo occidental", "lo mexicano", etc.&#151; que, de manera abstracta, conforman la dimensi&oacute;n transnatural que llamamos cultura: la condici&oacute;n humana. Aqu&iacute; no se intenta desgranar todo el proceso de reproducci&oacute;n social, sino s&oacute;lo poner de relieve algunas de sus caracter&iacute;sticas que resultan &uacute;tiles a la hora de pensar en diversos fen&oacute;menos sociales, hist&oacute;ricos, pol&iacute;ticos y culturales. El autor concibe la condici&oacute;n humana en su dimensi&oacute;n cultural como algo que se construye, se destruye y se restituye de manera permanente, algo que alcanza su consolidaci&oacute;n en la vida cotidiana de los individuos y que adquiere una multiplicidad de formas a trav&eacute;s de un proceso en el que los primeros construyen &#151;fase de producci&oacute;n&#151; bienes materiales o simb&oacute;licos que entretejen una forma concreta del proyecto humano. Resulta impresionante pensar en la cantidad de concreciones hist&oacute;ricas de lo humano que han existido desde que el hombre es un <i>animal simb&oacute;lico.</i> Dichos bienes son distribuidos para su consumo &#151;es posible pensar en <i>pol&iacute;ticas culturales&#151;</i> con el objetivo de reproducir una visi&oacute;n espec&iacute;fica del mundo y del hecho humano. Finalmente toda la producci&oacute;n humana, que va desde las manifestaciones f&iacute;sicas hasta los procesos mentales, como las representaciones sociales e imaginarios, llega a una fase de consumo en la que los individuos interpretan, desarman y reintegran los productos en un nuevo contexto hist&oacute;rico. De lo anterior deviene que la cultura no es conservaci&oacute;n ni estancamiento, sino exactamente lo opuesto: un proceso de constante creaci&oacute;n y transformaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gustar&iacute;a dar un ejemplo de un fen&oacute;meno que es posible analizar desde la perspectiva de cultura del autor: la Nueva Espa&ntilde;a de los siglos XVII y XVIII, en concreto el periodo que va de 1650 a 1750, que es probablemente la versi&oacute;n m&aacute;s aut&oacute;noma que alguna vez hubo de esta colonia espa&ntilde;ola. Las circunstancias hist&oacute;ricas hab&iacute;an colocado a Espa&ntilde;a en una posici&oacute;n privilegiada a principios del siglo XVI y a mediados del XVII, en una clara debacle econ&oacute;mica y en una debilidad institucional que la llev&oacute; a desarrollar una imagen d&eacute;bil frente a las dem&aacute;s potencias, en espec&iacute;fico frente a sus colonias americanas, que reconoc&iacute;an la autoridad del rey pero se ve&iacute;an como entidades autosuficientes, con tradici&oacute;n intelectual, institucional y cultural propia. A la debilidad de la Corona se sum&oacute; la paulatina consolidaci&oacute;n de un orden nuevo, de una Nueva Espa&ntilde;a aut&oacute;noma que labraba una identidad propia y que posteriormente luchar&iacute;a por su independencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el concepto de <i>cultura</i> planteado por el autor puede ser de gran utilidad para desentra&ntilde;ar la historia de c&oacute;mo regiones perif&eacute;ricas, como la Nueva Espa&ntilde;a, participaron del proceso "creativo" del orden contempor&aacute;neo del mundo, en otras palabras, de c&oacute;mo la modernidad se concret&oacute; en Am&eacute;rica Latina y de c&oacute;mo esta experiencia particular acab&oacute; por redondear al mundo, por darle la forma que experimentamos actualmente. En este punto es pertinente retomar la definici&oacute;n de modernidad del libro <i>La modernidad de lo barroco,</i> en la que se entiende sobre todo como "un proyecto civilizatorio espec&iacute;fico de la historia europea, un proyecto hist&oacute;rico de larga duraci&oacute;n, que aparece ya en los siglos XII y XIII, que se cumple de m&uacute;ltiples formas desde entonces y que en nuestros d&iacute;as parece estar en trance de desaparecer" (Echeverr&iacute;a, 1998: 58).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese entendido, la Nueva Espa&ntilde;a del siglo XVI era una consecuencia directa de la modernidad europea que se estaba expandiendo por el mundo en un intento de replicar Europa en lugares nuevos. Sin embargo, este proyecto encontr&oacute; su sustento en la continuidad de ciertas formas culturales que redundaban en la concreci&oacute;n mesoamericana. Ya para el siglo XVII la realidad de la Nueva Espa&ntilde;a era m&aacute;s bien mestiza en el sentido de que hab&iacute;a construido un proyecto para s&iacute; misma que, si bien se basaba en una visi&oacute;n criolla, tambi&eacute;n se sustentaba en arraigos, tradiciones y en un marcado sentido de pertenencia. Los novohispanos hab&iacute;an logrado concretar, pues, un sistema de significaciones producidas, distribuidas y consumidas, que pertenec&iacute;an a un orden nuevo que empezaba a alejarse cada vez m&aacute;s en sus estructuras ideol&oacute;gicas del proyecto iniciado por los conquistadores. Nueva Espa&ntilde;a del siglo XVII puede ser vista entonces como un producto de la actividad mental de individuos hist&oacute;ricamente determinados, como una concreci&oacute;n de la dimensi&oacute;n cultural de los hombres. As&iacute;, podemos inferir que el M&eacute;xico contempor&aacute;neo es una yuxtaposici&oacute;n de todos los proyectos que han existido para &eacute;l como realidades que est&aacute;n enmarcadas en un gran proceso de mundializaci&oacute;n que caracteriza a la etapa moderna de la historia universal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta postura puede observarse tambi&eacute;n en otros autores, como Marcello Carmagnani en su libro <i>El otro Occidente. Am&eacute;rica Latina desde la invasi&oacute;n europea hasta la globalizaci&oacute;n.</i> En esta obra se rechaza igualmente la idea de una modernidad unilateral, impositora de realidades inalterables, y se defiende una modernidad que engendra individualidades capaces de modificarla y sobre todo de participar en la estructuraci&oacute;n de los nuevos &oacute;rdenes mundiales. Tal vez el concepto de <i>interconexiones</i> utilizado por este autor pueda equipararse de alguna forma con la visi&oacute;n de <i>cultura</i> de Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a, que al explicarla a trav&eacute;s del proceso de reproducci&oacute;n social parece finalmente &#151;como se hab&iacute;a sugerido&#151; decantarse por la postura existencialista de Sartre, que encuentra en los individuos y en su libertad creativa el principal motor de los cambios sociales que entretejen nuestra historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmagnani, Marcello, 2011, <i>El otro Occidente. Am&eacute;rica Latina desde la invasi&oacute;n europea hasta la globalizaci&oacute;n,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica/El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2747236&pid=S1607-050X201500010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Echeverr&iacute;a, Bol&iacute;var, 1998, <i>La modernidad de lo barroco,</i> Era/Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2747238&pid=S1607-050X201500010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Andrade Mart&iacute;nez</b> es licenciado en antropolog&iacute;a hist&oacute;rica por la Universidad Veracruzana. Se interesa en temas relacionados con el concepto de modernidad, sus narrativas e interpretaciones hist&oacute;ricas. Obtuvo su t&iacute;tulo profesional en 2012 con menci&oacute;n honor&iacute;fica a trav&eacute;s de la presentaci&oacute;n del ensayo titulado: "El cine es mi Trobriand: reflexiones sobre la imagen y el cine desde la antropolog&iacute;a". Actualmente se desempe&ntilde;a como docente en la Escuela de Bachilleres "Ricardo Flores Mag&oacute;n", en la ciudad de Xalapa con la c&aacute;tedra "Mundo contempor&aacute;neo".</font></p>      ]]></body><back>
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