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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las deudas de los oprimidos en el imperio de la liquidez]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentario</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Las deudas de los oprimidos en el imperio de la liquidez</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Debts of the Oppressed in the Empire of Liquidity</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jean&#45;Michel Servet*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Institut des Hautes &Eacute;tudes Internationales et du D&eacute;veloppement, Ginebra, Suiza</i>. <a href="mailto:jean&#45;michel.servet@graduateinstitute.ch">jean&#45;michel.servet@graduateinstitute.ch</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajos que anteceden a este texto tienen en com&uacute;n un punto original: captan los fen&oacute;menos financieros a trav&eacute;s de las pr&aacute;cticas de las comunidades y sus miembros y lo hacen b&aacute;sicamente a microescala, lo cual implica integrar la experiencia de los actores. Por lo general, las finanzas se estudian en una perspectiva global, se establece el v&iacute;nculo entre la tasa de inclusi&oacute;n financiera econom&eacute;tricamente y sobre todo el nivel del ingreso <i>per capita</i> o mediante las modalidades legales y reglamentarias que enmarcan y legitiman lo que se interpreta como una confrontaci&oacute;n de ofertas y demandas. As&iacute;, queda oculta la dimensi&oacute;n de las finanzas como una relaci&oacute;n social determinante. Ahora bien, las pr&aacute;cticas llamadas "financieras" tienen por objeto social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, cultural, etc&eacute;tera &#151;seg&uacute;n el contenido espec&iacute;fico que las culturas y las ideolog&iacute;as dan a estas categor&iacute;as&#151;, vincular las comunidades y a sus miembros. Lo hacen en el tiempo y en el espacio, a trav&eacute;s de la deuda y el cr&eacute;dito que constituyen e instituyen las finanzas. Implican obligaciones, rec&iacute;procas o no, y expresan relaciones de solidaridad y de dominio entre financieros y financiados. Esta relaci&oacute;n puede ser tambi&eacute;n de empleo, como lo muestra el ejemplo de la servidumbre por deudas &#151;<i>bonded labour</i>&#151;. Vemos que esto ocurre mediante el dep&oacute;sito de una fianza o garant&iacute;a personal o solidaria. El sustrato de la relaci&oacute;n financiera es monetario en el sentido de que se realiza con medios de pago y unidades de cuenta &#151;tanto los unos como las otras pueden adoptar distintas formas&#151;. Lo monetario se materializa tambi&eacute;n a trav&eacute;s de cualquier tipo de reserva<sup><a href="#notas">1</a></sup> que garantice la capacidad de existencia de una colectividad o el dominio de quien o quienes la controlan sobre quienes son dependientes.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Comprender de esta manera las pr&aacute;cticas financieras, es decir, como un v&iacute;nculo, es otra forma de expresar que funcionan como una relaci&oacute;n social que, aun cuando parezca interindividual, no puede existir m&aacute;s que en dimensiones colectivas esenciales. As&iacute;, las redes que se tejen no pueden limitarse a una confrontaci&oacute;n mec&aacute;nica entre intereses a la cual podr&iacute;a reducirse la l&oacute;gica de los mercados. Hay un reconocimiento del doble nivel en esta din&aacute;mica: interindividual y colectivo. Estas relaciones aparecen como un ingrediente fundamental de la interdependencia de las actividades y los actores, para bien y, con frecuencia aqu&iacute;, para mal...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que otro elemento notable en los an&aacute;lisis y testimonios acerca de situaciones y pa&iacute;ses muy distintos es el alcance no s&oacute;lo del endeudamiento, sino en especial del sobreendeudamiento. Todos plantean de una u otra forma la cuesti&oacute;n misma de su definici&oacute;n, ya que el sobreendeudamiento no puede entenderse simplemente como la incapacidad absoluta en que se hallar&iacute;a una persona, una familia o un grupo de "garant&iacute;a solidaria" para enfrentar los vencimientos de sus deudas. El problema esencial no es en primer t&eacute;rmino la imposibilidad de pagar, sino lo contrario: que el deudor pague todo o en parte empobreci&eacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s. Los trabajos muestran las mil y una estratagemas de que echan mano las poblaciones para lograrlo y sobrevivir. Se ve a partir de ejemplos, sobre todo indios, cu&aacute;les son las jerarqu&iacute;as sociales y morales de las deudas. No obstante, lo que la observaci&oacute;n de los v&iacute;nculos de deuda no revela, o lo hace de manera parcial, es el sistema econ&oacute;mico y financiero global que determina el conjunto y act&uacute;a de manera dominante. El trabajo de Magdalena Villarreal se refiere a esto al examinar el tema de los pr&eacute;stamos inmobiliarios contratados por los migrantes mexicanos en los Estados Unidos, una de las bases m&aacute;s conocidas de la crisis de las hipotecas de alto riesgo &#151;<i>subprimes</i>&#151;. Profundicemos en su an&aacute;lisis. B&aacute;sicamente, la crisis<sup><a href="#notas">3</a></sup> se deriva de pol&iacute;ticas de corte neoliberal &#151;privatizaci&oacute;n, desregulaci&oacute;n, etc.&#151; basadas en la creencia no s&oacute;lo en la capacidad de los mercados de autorregularse &#151;a lo cual podr&iacute;a responder un control de los mercados&#151;, sino tambi&eacute;n en una distribuci&oacute;n cada vez m&aacute;s desigual tanto de los ingresos como de los patrimonios, en los &aacute;mbitos nacional y mundial. La proporci&oacute;n de los salarios en la distribuci&oacute;n del ingreso ha disminuido desde principios de la d&eacute;cada de 1980 y ha sido causa de una insuficiencia de la demanda global durante un periodo limitado por el aumento del endeudamiento de las unidades dom&eacute;sticas. Se registra tambi&eacute;n un crecimiento correlativo de los ingresos financieros en comparaci&oacute;n con otras fuentes de ingresos, sobre todo en relaci&oacute;n con la gesti&oacute;n de los riesgos, lo cual ha derivado en una inestabilidad de las econom&iacute;as cada vez mayor. Los textos demuestran ampliamente el empobrecimiento relativo de las poblaciones, incluso en t&eacute;rminos subjetivos, debido a una explosi&oacute;n de las necesidades provocada en particular por una mundializaci&oacute;n creciente de las econom&iacute;as y por una ideolog&iacute;a seg&uacute;n la cual poseer vale m&aacute;s que ser. Tales son las causas profundas de la crisis, pues la desigualdad cada vez mayor de los patrimonios y los ingresos ha desembocado en una desaceleraci&oacute;n de la demanda global y en una acumulaci&oacute;n financiera que esteriliza e incluso estrangula cada vez m&aacute;s la econom&iacute;a real. Dado el dominio sobre &eacute;sta de los mercados financieros, de los movimientos especulativos y del enriquecimiento de quienes directa o indirectamente se benefician de ellos, hemos llegado a un punto en que los precios de mercado est&aacute;n muy lejos de contribuir de forma efectiva a la creaci&oacute;n de riqueza. Puede hablarse en este sentido de un <i>imperio de la liquidez.</i> La creciente facilidad y la desregulaci&oacute;n de las transacciones y los intermediarios son resultado de la "financiarizaci&oacute;n" de los intercambios mercantiles. Con frecuencia se pone de relieve que hay un proceso de mercantilizaci&oacute;n generalizada, sin que se tome en cuenta que el funcionamiento de las econom&iacute;as y la moral misma han desplazado las fronteras de lo que se puede comprar y vender &#151;as&iacute;, el comercio legal de esclavos fue desapareciendo progresivamente en el siglo XIX, lo cual constituy&oacute; en s&iacute; una reducci&oacute;n de la mercantilizaci&oacute;n&#151;. Los cambios esenciales se ven determinados por la "financiarizaci&oacute;n" generalizada. Un subproducto de &eacute;sta son las formas contempor&aacute;neas de servidumbre por deudas, al igual que los famosos pr&eacute;stamos inmobiliarios <i>subprime</i> en Estados Unidos, donde el valor de la deuda se desplom&oacute; debido a una recesi&oacute;n del mercado inmobiliario. Se trata de diferentes facetas de un mismo conjunto en todo el mundo. No es una suma de problemas, de crisis, sino una crisis global de los modos econ&oacute;micos de producci&oacute;n, de intercambios y de consumo, cuyo elemento vinculador son las finanzas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n44/a8f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el endeudamiento e incluso la especulaci&oacute;n sobre las deudas no son fen&oacute;menos nuevos. No obstante, hay una gran diferencia entre los movimientos especulativos de antes y los que ha padecido y padece todav&iacute;a casi la totalidad del planeta. Se advierte un cambio esencial respecto de las antiguas formas de especulaci&oacute;n: si antes para cada operaci&oacute;n se pod&iacute;a decir qui&eacute;n ced&iacute;a y qui&eacute;n adquir&iacute;a, o qui&eacute;n era intermediario, actualmente los mismos agentes u organizaciones ocupan indistintamente y por turnos la posici&oacute;n de vendedores o de compradores de los mismos t&iacute;tulos de valores o acciones, seg&uacute;n sus expectativas y previsiones de mercado. Se invalida cada vez m&aacute;s el argumento de financiar una producci&oacute;n o su transporte y por tanto de retener o deducir un margen que, en ciertos casos, puede rayar en la explotaci&oacute;n, y la justificaci&oacute;n que se da al papel de los intermediarios en esos mercados entre los productores y los destinatarios finales ha perdido su base de legitimidad. La velocidad de circulaci&oacute;n de los t&iacute;tulos o acciones que representan las deudas y las producciones a futuro ilustra la desconexi&oacute;n que favorecen respecto de los movimientos reales de los bienes y los servicios. Hoy en d&iacute;a, en la cima de la pir&aacute;mide financiera, los actores de esos movimientos especulativos son sobre todo los fondos de pensiones y los <i>hedge funds,</i> que movilizan billones de d&oacute;lares. De ah&iacute; surge un principio de liquidez: todas las mercanc&iacute;as pueden convertirse en cierta forma en dinero, m&aacute;s all&aacute; de sus caracter&iacute;sticas de uso y sin guardar proporci&oacute;n con las necesidades productivas y de consumo final. La liquidez de esos mercados, dicho de otra manera, la disponibilidad de los t&iacute;tulos y acciones y la capacidad de venderlos, permite que ocurran much&iacute;simas idas y vueltas en un mismo d&iacute;a, como sucede con las divisas, otra joya de la corona de esta econom&iacute;a especulativa. El t&iacute;tulo que representa una tonelada de trigo es objeto, en promedio, de 2 000 transacciones entre su creaci&oacute;n a partir de la producci&oacute;n potencial cedida y la entrega de la mercanc&iacute;a. Estos movimientos especulativos hacen posible atraer sumas considerables mediante las finanzas y los servicios conexos &#151;principalmente jur&iacute;dicos&#151;, en detrimento de los sistemas productivos. De ah&iacute; se deriva, desde lo alto de la pir&aacute;mide, una esterilizaci&oacute;n de las capacidades de engendrar una riqueza real y un empobrecimiento acumulativo de quienes est&aacute;n en la base de esa pir&aacute;mide y la alimentan en peque&ntilde;a escala. Esos arroyitos conforman los grandes r&iacute;os. Resulta indispensable recordar estos movimientos especulativos que dominan las finanzas para comprender c&oacute;mo y por qu&eacute; alientan las "peque&ntilde;as" deudas de los oprimidos y se alimentan de ellas. &Eacute;stas pueden, como ha puesto de manifiesto la crisis inmobiliaria estadounidense vinculada con las <i>subprimes,</i> convertirse en t&iacute;tulos subyacentes &#151;<i>underlying securities&#151;</i> de esas especulaciones. En Estados Unidos, la crisis podr&iacute;a haberse desencadenado igualmente a partir de los sobregiros permitidos a los titulares de tarjetas de cr&eacute;dito. En cambio, dadas las circunstancias, el microcr&eacute;dito no pod&iacute;a hacerlo debido precisamente a una liquidez muy restringida de los t&iacute;tulos emitidos por las sociedades que comercian los cr&eacute;ditos para las poblaciones financieramente excluidas. Se requiere de una serie de transformaciones de los t&iacute;tulos financieros para permitir que haya una pir&aacute;mide de especulaciones y de acumulaciones expoliadoras. La base de la creaci&oacute;n de riqueza se ve desplazada de una l&oacute;gica real que articula la producci&oacute;n y el consumo a una de apropiaci&oacute;n de recursos, principalmente gracias a operaciones que se presentan como puramente financieras y que muestran todos los estigmas de la modernidad. No obstante, la desproporci&oacute;n entre la producci&oacute;n a base de trabajo y estas finanzas depredadoras hab&iacute;a llegado a tal grado que el desequilibrio de ese sistema no pod&iacute;a sino ser cada vez mayor, de ah&iacute; la crisis que se desencaden&oacute; en 2007&#45;2008.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay quienes afirman, no sin raz&oacute;n, que resulta in&uacute;til denunciar los vicios de esta econom&iacute;a financiarizada y sus consecuencias para las poblaciones m&aacute;s vulnerables. Pero hay que saber proponer soluciones o alternativas que no pueden limitarse a buenos deseos ni a consejos morales. &iquest;Qu&eacute; proponer? En este contexto, hay voces que claman por regresar a un poder p&uacute;blico, en los &aacute;mbitos nacionales e internacional, que controle las transacciones financieras y las haga pagar impuestos. Alegan que tales impuestos permitir&iacute;an tambi&eacute;n, por ejemplo, fortalecer la ayuda a los pa&iacute;ses en desarrollo y compensar los d&eacute;ficit p&uacute;blicos. Sin embargo, lo que fue un buen tema de debate para revelar las tensiones mortales entre finanzas, econom&iacute;a y sociedad no puede constituir una respuesta eficaz a la crisis, ya que no produce ning&uacute;n cambio fundamental en las articulaciones entre finanzas, producci&oacute;n y consumo, o m&aacute;s en general en la organizaci&oacute;n financiera y econ&oacute;mica de las sociedades. Modifica de manera marginal la distribuci&oacute;n de los ingresos, limita las retenciones financieras para dar el poco ox&iacute;geno necesario para... que no haya cambios fundamentales en la organizaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera de las sociedades y, en consecuencia, en el reparto de los ingresos y los patrimonios. Sin duda conviene gravar con impuestos esas ganancias, como todas las otras, no necesariamente las transacciones en s&iacute;, ya que si se toma el ejemplo del mercado inmobiliario, un sector particularmente sometido a grav&aacute;menes, es de hacer notar que &eacute;stos no impiden la especulaci&oacute;n. As&iacute; pues, gravar las transacciones financieras no eliminar&iacute;a las finanzas especulativas y expoliadoras, lo que es peor: las legitimar&iacute;a. Si consideramos nocivas y hasta inmorales esas especulaciones, habr&iacute;a que prohibirlas. No se le ocurrir&iacute;a a nadie legalizar el exceso de velocidad, el envenenamiento de alimentos o las desviaciones sexuales para cobrar impuestos con el fin de financiar las obras de asistencia para... las v&iacute;ctimas de esos automovilistas, para desintoxicar a los envenenados o abrir albergues para los ni&ntilde;os v&iacute;ctimas de abusos sexuales. Los impuestos que podr&iacute;an castigar las finanzas han sido comparados, err&oacute;neamente, con las c&eacute;lebres indulgencias a las que se opuso Lutero. Pero la diferencia de la l&oacute;gica de cada uno de esos casos es inmensa. Quien paga impuestos queda en cierta forma justificado, mientras que las indulgencias no salvan del infierno: quien las obtiene sigue siendo pecador, s&oacute;lo tiene la posibilidad de reducir su estancia en el purgatorio. Los especuladores, al igual que los contaminadores del ambiente, consideran que el sistema impositivo les permite redimirse en t&eacute;rminos morales y continuar sus actividades sin apenas compensar los efectos da&ntilde;inos de sus intervenciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;les pueden ser las respuestas de las finanzas y de la econom&iacute;a solidaria a este cada vez mayor imperio de la liquidez? Veamos algunos ejemplos de lo que se puede reunir bajo la bandera de la solidaridad, ciertos testimonios de las articulaciones posibles tanto con el mercado como con el Estado &#151;pues las pr&aacute;cticas financieras solidarias no se oponen ni a uno ni al otro&#151;. Suelen ser m&aacute;s conocidas las iniciativas de econom&iacute;a solidaria que las de finanzas solidarias. El comercio equitativo es sin duda una de las formas m&aacute;s populares, as&iacute; como los intercambios basados en circuitos cortos de distribuci&oacute;n para acercar a los consumidores con los productores. Estas pr&aacute;cticas solidarias tambi&eacute;n tienen una dimensi&oacute;n financiera, ya que garantizan la regularidad del flujo de financiaci&oacute;n a los productores. Las finanzas solidarias propiamente dichas abarcan un amplio espectro de iniciativas y de innovaciones. Citemos en primer lugar las monedas complementarias o alternativas que pueden contribuir al desarrollo local en determinado territorio. Esas monedas suponen la existencia de grupos, cada uno de los cuales constituye una organizaci&oacute;n que admite, de modo m&aacute;s o menos formalizado, relaciones de d&eacute;bito y de cr&eacute;dito entre sus miembros o que emite la moneda con la que se har&aacute;n los pagos. La capacidad de autonom&iacute;a monetaria de cada grupo le permite crear su moneda <i>ex nihilo,</i> a ra&iacute;z del otorgamiento a sus miembros del primer adelanto o mediante la adquisici&oacute;n de esas monedas locales con moneda nacional. Las monedas complementarias manifiestan un potencial de apoyo al desarrollo localizado que es susceptible de ser superior al del microcr&eacute;dito, por ejemplo, debido a un mecanismo de endogenizaci&oacute;n de los recursos, es decir, que alguien que tiene moneda local s&oacute;lo puede dirigirse con ese medio de pago a un productor local de bienes o servicios. As&iacute;, s&oacute;lo hay una fuga limitada de recursos fuera de la econom&iacute;a local.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Tras reaparecer en Canad&aacute; en la d&eacute;cada de 1980 y en Estados Unidos en la de 1990, esas monedas locales luego fueron surgiendo en cada vez m&aacute;s pa&iacute;ses &#151;en Argentina es donde est&aacute;n m&aacute;s extendidas&#151;.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Su reconocimiento institucional gana terreno sobre todo entre colectividades territoriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a sus numerosas derivas, a&uacute;n es posible mencionar el microcr&eacute;dito, sin omitir que hay que cuidarse de no tirar al ni&ntilde;o con el agua de la ba&ntilde;era. Porque una de las caracter&iacute;sticas del microcr&eacute;dito es que las instituciones que lo difunden no son objeto de cotizaci&oacute;n en bolsa y <i>de facto</i> los t&iacute;tulos, ya sea pr&eacute;stamos o tomas de participaci&oacute;n, son en general dif&iacute;cilmente transferibles y en consecuencia tienen una liquidez muy d&eacute;bil. Por tanto, no son susceptibles de ser objeto de especulaciones a plazos. Hoy en d&iacute;a, las microfinanzas en sus formas m&aacute;s comunes se oponen as&iacute; al imperio de la liquidez. Entre las iniciativas actuales que buscan combinar el microcr&eacute;dito con el principio de las monedas locales, el ejemplo m&aacute;s conocido es el del Banco Palmas, en Fortaleza, y sus similares en unas 50 localidades brasile&ntilde;as. En 2002, Social Trade Organisation (STRO), una organizaci&oacute;n holandesa, y actualmente el Banco Nacional de Brasil, han depositado fondos en esta instituci&oacute;n de microcr&eacute;dito. Para evitar hacer pr&eacute;stamos en moneda nacional que permitir&iacute;an que quienes los reciben compraran productos externos, el banco que emite la moneda local conserva la cantidad correspondiente en un banco bajo la forma de dep&oacute;sito y crea el equivalente en moneda local. Esa moneda local que luego se presta permite impulsar</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">una din&aacute;mica de desarrollo localizado. La dificultad est&aacute; en el hecho de que si quienes reciben en pago la moneda local la llevan de inmediato al banco local para convertirla en moneda nacional, y no la usan como poder de compra de bienes y servicios producidos en su localidad, pr&aacute;cticamente se anular&aacute; el impacto interno de dinamizaci&oacute;n de los intercambios locales y en consecuencia tambi&eacute;n los efectos multiplicadores sobre la producci&oacute;n de bienes y servicios. Otro ejemplo de finanzas solidarias opuestas en los hechos al imperio de la liquidez es el Fondo Internacional de Garant&iacute;a (FIG), cuya sede central fue fundada en Ginebra por el movimiento mutualista de tipo Raiffeisen, que permite movilizar fondos en los bancos de pa&iacute;ses latinoamericanos o del oeste de &Aacute;frica para que sean prestados localmente. Es una de las primeras organizaciones de este tipo y existen unas 60 en todo el mundo. Una vez m&aacute;s se trata de financiar de otra manera que no sea mediante inversiones especulativas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n44/a8f2.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, por originales que sean, esas iniciativas no son la gran panacea. Pueden parecer muy humildes ante la magnitud y la diversidad de formas de la opresi&oacute;n econ&oacute;mica y financiera en todos los continentes de la que son testigos los an&aacute;lisis que se presentan en este n&uacute;mero de <i>Desacatos.</i> Resulta evidente que no se puede luchar por eliminar en forma r&aacute;pida y eficaz las m&uacute;ltiples formas de esclavitud por deudas s&oacute;lo con peque&ntilde;os cr&eacute;ditos para iniciar nuevas actividades generadoras de ingresos ni mediante el efecto multiplicador de las microinversiones sobre los ingresos. Es indispensable contar con regulaciones para promover el empleo decente para todos y, correlativamente, con normas para informar a los compradores sobre las calidades, incluyendo las sociales, de los productos puestos a la venta y, en ciertos casos, para prohibir ciertas producciones a bajo costo. Es ilusorio creer que las medidas financieras pueden por s&iacute; solas permitir que nos protejamos de manera individual y colectiva contra los sucesivos embates del imperio de la liquidez. Por humildes que parezcan estas iniciativas, y se trata de una caracter&iacute;stica esencial que distingue la econom&iacute;a solidaria de la econom&iacute;a mercantil, son materia de debate y por ello contribuyen a la vida democr&aacute;tica al vincular lo econ&oacute;mico y lo financiero con lo pol&iacute;tico. La democracia puede ser la principal arma de los m&aacute;s d&eacute;biles para liberarse incluso de los obst&aacute;culos econ&oacute;micos. En t&eacute;rminos generales, las pr&aacute;cticas de la econom&iacute;a y las finanzas solidarias est&aacute;n expuestas a permanente arbitraje, ya que hacen que todos sean actores de sus gastos, de sus eventuales inversiones, de su ahorro, de sus pr&eacute;stamos, etc&eacute;tera, por humildes que sean. Las interrogantes no implican respuestas siempre sencillas, pues los presupuestos se ven tanto m&aacute;s constre&ntilde;idos en cuanto que los recursos son escasos y, sobre todo, que no pueden ser, m&aacute;s que en casos excepcionales, de la &iacute;ndole del todo o nada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Saiag, Hadrien, 2011, "Le trueque argentin au prisme de la dette: une socio&eacute;conomie des pratiques mon&eacute;taires et financi&egrave;res", tesis de doctorado, Universidad Par&iacute;s&#45;Dauphine, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741548&pid=S1607-050X201400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, y Jean&#45;Michel Servet, en preparaci&oacute;n, "Household Over&#45;indebtedness in Contemporary Societies: A Macro&#45;perspective", en Isabelle Gu&eacute;rin, Sol&egrave;ne Morvant&#45;Roux y Magdalena Villarreal (eds.), <i>Over&#45;Indebtedness and Financial Inclusion.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741550&pid=S1607-050X201400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Servet, Jean&#45;Michel, 2010a, "Microcredit", en Keith Hart, Jean&#45;Louis Laville y Antonio David Cattani (eds.), <i>The Human Economy,</i> Polity Press, Boston, Cambridge, Oxford, pp. 130&#45;141.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741552&pid=S1607-050X201400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2010b, <i>Le grand renversement: de la crise au renouveau solidaire,</i> Descl&eacute;e de Brouwer, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741554&pid=S1607-050X201400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2012, <i>Les monnaies du lien,</i> Presses Universitaires de Lyon, Lyon.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741556&pid=S1607-050X201400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wade, Robert H., 2011, "Income Inequality: Should we Worry about Global Trends?", en <i>European Journal of Development Research,</i> n&uacute;m. 23, pp. 513&#45;520.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2741558&pid=S1607-050X201400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Esta definici&oacute;n difiere de la visi&oacute;n acostumbrada que toma en cuenta la funci&oacute;n de reserva de la moneda como preservaci&oacute;n en el tiempo del poder adquisitivo, lo cual hace que tal enfoque no le d&eacute; en realidad ninguna autonom&iacute;a de la llamada funci&oacute;n de pago ni de la de cuenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Desarrollo esta definici&oacute;n no funcional de lo monetario inspir&aacute;ndome en gran medida en las propuestas de Polanyi (Servet, 2012).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Para una discusi&oacute;n m&aacute;s amplia, v&eacute;ase Servet (2010b). Acerca del sobreendeudamiento, v&eacute;ase el art&iacute;culo complementario de Saiag y Servet (en prensa). Estos trabajos coinciden con las conclusiones de los an&aacute;lisis macroecon&oacute;micos de Wade (2011).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Desarrollo el argumento en Servet (2010a). Acerca de las monedas complementarias en el mundo, v&eacute;ase la vasta producci&oacute;n de J&eacute;r&ocirc;me Blanc (Universit&eacute; Lyon 2) sobre el tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Entre los numerosos trabajos sobre el tema, v&eacute;ase la tesis de Saiag (2011), que distingue dentro del movimiento de monedas locales en Argentina algunas que obedecen en gran medida al principio de solidaridad y otras que s&oacute;lo son un sustituto del mercado.</font></p>      ]]></body><back>
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