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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">Comentario</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La violencia en M&eacute;xico: algunas aproximaciones acad&eacute;micas</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Violence in Mexico: Several Academic Perspectives</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marcelo Bergman</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaci&oacute;n y Docencia Econ&oacute;micas, Distrito Federal, M&eacute;xico.</i> <a href="mailto:marcelo.bergman@cide.edu">marcelo.bergman@cide.edu</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el penetrante primer p&aacute;rrafo de su novela sobre las conversaciones en el bar "La Catedral" de Lima, Mario Vargas Llosa lanza su ya conocida pregunta: "&iquest;en qu&eacute; momento se jodi&oacute; el Per&uacute;?". El personaje gris que la enuncia estaba tan "jodido" como su pa&iacute;s en decadencia. Frente a la ola de violencia que azota al pa&iacute;s me atrevo a robarle al Premio Nobel su frase para aplicarla al contexto mexicano &#151;como, sospecho, muchos otros habr&aacute;n hecho&#151; y preguntar: &iquest;en qu&eacute; momento se jodi&oacute; M&eacute;xico? M&aacute;s precisamente, &iquest;en qu&eacute; momento la violencia jodi&oacute; a M&eacute;xico? Entender "qu&eacute; nos pas&oacute;" o "qu&eacute; nos pasa" es una t&iacute;pica obsesi&oacute;n latinoamericana que supone que vivimos en una condici&oacute;n sub&oacute;ptima y que algo nos impide estar donde deber&iacute;amos. Ya sea por razones estructurales o coyunturales, o una combinaci&oacute;n de ambas, creemos que se cercenan nuestras capacidades "reales". Pensamos que M&eacute;xico deber&iacute;a naturalmente ser un pa&iacute;s pac&iacute;fico, pero que hay algo que lo desv&iacute;a del camino "natural" hacia el progreso y la paz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Afirmar que en alg&uacute;n momento algo "se jodi&oacute;" es asumir que en una instancia previa ese mismo orden funcionaba en forma razonable, o que al menos ten&iacute;a una direcci&oacute;n progresiva, pero que debido a un proceso, una serie de circunstancias o una fatalidad, se descarril&oacute; el devenir normal de los acontecimientos. Es pensar que ven&iacute;amos bien. En M&eacute;xico, el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN) caus&oacute; progreso, todo el mundo consum&iacute;a y la econom&iacute;a, a&uacute;n con dificultades para impulsar reformas, lograba atraer inversiones, el pa&iacute;s se sent&iacute;a en el Primer Mundo. Finalmente, la alternancia nos hab&iacute;a permitido entrar al club de la democracia. &iquest;Qu&eacute; nos pas&oacute;? &iquest;C&oacute;mo en este contexto hay m&aacute;s de 50 000 muertos, familias desmembradas, secuestros a la alza, extorsiones sin l&iacute;mites, miles de desaparecidos y una org&iacute;a macabra de cuerpos destrozados? &iquest;Cu&aacute;ndo se jodi&oacute; este M&eacute;xico? &iquest;Por qu&eacute;?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> se sumerge en este submundo, en las entra&ntilde;as de algunas ra&iacute;ces estructurales, de los procesos y las coyunturas pol&iacute;ticas, sociales e institucionales para bucear en aguas profundas y entender qu&eacute; est&aacute; pasando, por qu&eacute; tanta violencia. Los autores de los trabajos tienen la aguda intuici&oacute;n de que hay procesos sociales, pol&iacute;ticos y culturales que conforman la trastienda del acontecimiento cotidiano y feroz, pero que es necesario problematizarlo y discutirlo para echar luz a esta etapa traum&aacute;tica que atraviesan el pa&iacute;s y su gente. En este ensayo me propongo comentar los trabajos que fueron preparados especialmente para este n&uacute;mero de la revista y que exponen distintas miradas sobre la violencia en nuestro pa&iacute;s. Brindo un modesto aporte anal&iacute;tico para abordar la interrogante con que abro este trabajo: &iquest;cu&aacute;ndo y por qu&eacute; esta violencia lastim&oacute; a M&eacute;xico? Se&ntilde;alar&eacute;, desde una mirada sociol&oacute;gica, junto a lo que los autores de este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> insin&uacute;an o hacen expl&iacute;cito, que hay procesos sociales de largo aliento que subyacen a esta violencia. En estos comentarios de naturaleza introductoria tambi&eacute;n presento perspectivas anal&iacute;ticas para estudiar el problema y sugiero un mecanismo explicativo acerca de por qu&eacute; irrumpen estas org&iacute;as de violencia. Contextos y coyunturas producen este coctel explosivo.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n40/a5img1.jpg" target="_blank">El presunto narcotraficante Lucano Sauceda fue trasladado por polic&iacute;as federales a un penal de m&aacute;xima seguridad en Tamaulipas, donde enfrentar&aacute; cargos por la matanza de cuatro ni&ntilde;os y dos adultos registrada en 2008 en Guam&uacute;chil, Sinaloa, 2008.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA VIOLENCIA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen bibliotecas enteras que analizan este fen&oacute;meno. No pretendo describir la violencia ni discutir los debates conceptuales de la misma. simplemente utilizar&eacute; el argumento cl&aacute;sico que entiende la violencia como un mecanismo de resoluci&oacute;n de conflictos. Se acude a la violencia porque es imposible para las partes resolver un diferendo o pleito por medios pac&iacute;ficos o alternativos. La violencia es un instrumento de dominio e imposici&oacute;n. En algunas sociedades la violencia es el &uacute;ltimo recurso y en ciertas circunstancias el uso de la coacci&oacute;n f&iacute;sica de una parte sobre otra se entiende como el funcionamiento social "normal". A nivel macro, la violencia resulta de una suerte de "fracaso colectivo". Hannah Arendt, en su brillante ensayo <i>On Violence,</i> sosten&iacute;a persuasivamente que la violencia es la contracara del poder. &Eacute;ste deriva de la libre acci&oacute;n y voluntad colectiva de los individuos para que un ente &#151;el Estado&#151; lo ejerza. En cambio, la violencia se ejerce cuando el poder mengua, cuando la legitimidad de ese poder que se funda en el consentimiento colectivo desaparece. La burocracia es un agente de violencia en la medida en que el poder legitimado por el cumplimiento voluntario de los ciudadanos no es lo suficientemente vinculante. Es tambi&eacute;n un recurso para disciplinar.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta relevante para M&eacute;xico es: &iquest;por qu&eacute; los conflictos entre narcos y el Estado llevaron a esta irrupci&oacute;n tan sangrienta? &iquest;Por qu&eacute;, a diferencia de otras sociedades, existe una proclividad a resolver estos conflictos ocasionando da&ntilde;o? &iquest;Ser&aacute; una erosi&oacute;n de la legitimidad como refiere Arendt? &iquest;Ser&aacute; el crecimiento de la secretar&iacute;a de seguridad P&uacute;blica, el Ej&eacute;rcito y la Marina una se&ntilde;al de esa burocracia que reemplaza al poder real? Y especialmente, algo que el trabajo de Rossana Reguillo procura dilucidar: &iquest;por qu&eacute; esta violencia produce tanta sa&ntilde;a? En resumen, &iquest;por qu&eacute; los instrumentos que los humanos hemos desarrollado para neutralizar las externalidades negativas de la violencia no est&aacute;n funcionando en el pa&iacute;s? En un trabajo reciente, Steven Pinker (2011), de la Universidad de Harvard, procura entender cu&aacute;ndo y por qu&eacute; los hombres recurren a la violencia. En su libro detalla con ricas fuentes la eminentemente naturaleza humana violenta. Por ejemplo, el resultado del an&aacute;lisis de restos arqueol&oacute;gicos le permite concluir que 15% de nuestros ancestros prehist&oacute;ricos encontraron su muerte de manera violenta en manos de otras personas. Las sociedades de cazadores y otras organizaciones humanas primarias tambi&eacute;n tuvieron tasas de violencia muy elevadas. Estos &iacute;ndices comienzan a bajar cuando aparecen los primeros Estados u organizaciones similares. Parece corroborar la intuici&oacute;n de Thomas Hobbes acerca de que sin un Leviat&aacute;n nuestras vidas pueden ser muy "crueles, brutales y cortas". Para Pinker el "proceso de pacificaci&oacute;n" se produce principalmente con la irrupci&oacute;n de los Estados, en particular desde el Iluminismo. Tambi&eacute;n, entre otros factores, el creciente y prominente rol de las mujeres, que son por naturaleza m&aacute;s cooperadoras y pac&iacute;ficas, va neutralizando los "demonios internos" humanos que llevan a la violencia.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo est&aacute; fallando en el Estado que no logra contener los altos niveles de violencia. Sin embargo, M&eacute;xico no es el &uacute;nico ni el m&aacute;s violento de los pa&iacute;ses que han atravesado procesos relativamente similares. Como se&ntilde;ala Elena Azaola en su trabajo, M&eacute;xico se ubica en un nivel intermedio de violencia en la regi&oacute;n y, como lo muestro m&aacute;s adelante, pa&iacute;ses con problemas paralelos de narcotr&aacute;fico y pandillas a los de nuestro pa&iacute;s, como Colombia, El Salvador y Guatemala, tienen o han tenido tasas de homicidios muy superiores a las de M&eacute;xico. Por tanto, no es la temperatura objetiva &#151;como lo describe elegantemente Rossana Reguillo en su texto&#151;, sino la "sensaci&oacute;n t&eacute;rmica", lo que alerta a la opini&oacute;n p&uacute;blica y a la ciudadan&iacute;a en general. Esta impresi&oacute;n de que algo "se jodi&oacute;" detona en parte esta sensaci&oacute;n de horror.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS ART&Iacute;CULOS</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> re&uacute;ne una colecci&oacute;n de trabajos de alto nivel, escritos por especialistas con distintas trayectorias y de indudable talento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enmarcados dentro de las ciencias sociales, tambi&eacute;n hay variedad de enfoques y metodolog&iacute;as de trabajo. Hay aproximaciones de corte emp&iacute;rico &#151;Silva Forn&eacute;, P&eacute;rez Correa y Guti&eacute;rrez Rivas, Azaola&#151; y reflexiones m&aacute;s te&oacute;ricas &#151;Reguillo&#151;. Hay trabajos que denotan la sistematizaci&oacute;n de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos sobre temas espec&iacute;ficos &#151;Silva Forn&eacute;, P&eacute;rez Correa y Guti&eacute;rrez Rivas&#151; y otros que abarcan un panorama m&aacute;s amplio &#151;Azaola&#151;. Hay miradas ancladas en experiencias de trabajo de larga tradici&oacute;n etnogr&aacute;fica y otras inspiradas en el an&aacute;lisis del discurso. En su conjunto, componen un corpus que enriquece el espectro de an&aacute;lisis acerca de c&oacute;mo entender esta violencia inusitada utilizando distintas herramientas. Complementa esta galer&iacute;a una penetrante entrevista a Javier Sicilia, en la que aporta su mirada aguda y muy personal, denuncia con su voz lo que los autores analizan con sus plumas: algo corro&iacute;do se expresa detr&aacute;s de tanta violencia y hay una p&eacute;rdida de dignidad. A pesar de que cada trabajo tiene su propia pregunta de investigaci&oacute;n y deja traslucir las preferencias de cada autor por ciertas metodolog&iacute;as de trabajo, todos los art&iacute;culos procuran ver m&aacute;s all&aacute; de la coyuntura delictual de M&eacute;xico. Hay esfuerzos por desenmascarar la ra&iacute;z de esta violencia, ya sea a trav&eacute;s de una reflexi&oacute;n sistem&aacute;tica o de la evidencia emp&iacute;rica. Para todos los autores de este n&uacute;mero de <i>Desacatos,</i> M&eacute;xico est&aacute; atravesando un periodo hist&oacute;rico excepcional que merece ser entendido en toda su complejidad. En los siguientes p&aacute;rrafos adelanto algunos de estos enfoques para promover y estimular una lectura atenta de los mismos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una brillante y ambiciosa explicaci&oacute;n, Elena Azaola desarrolla muy cuidadosamente un argumento acerca de las causales de esta espiral de violencia. Con aplomo y parsimonia la autora aporta evidencia emp&iacute;rica extra&iacute;da de distintas fuentes &#151;informes p&uacute;blicos y privados, estad&iacute;sticas oficiales, peri&oacute;dicos, fuentes secundarias&#151; para sostener que, a su juicio, hay tres factores o argumentos que explican los actuales niveles de violencia: a) una herencia de un M&eacute;xico ya violento; b) un debilitamiento de las instituciones del Estado Mexicano y una serie de pol&iacute;ticas desacertadas, y c) un conjunto de debilidades sociales que se constatan en los altos grados de marginalidad, pobreza y falta de inclusi&oacute;n social. Se podr&iacute;an resumir estas tres causales como: herencia, debilidad institucional y pol&iacute;ticas sociales deficientes. El aporte de este art&iacute;culo tambi&eacute;n radica en el m&eacute;todo de trabajo. Cada aseveraci&oacute;n est&aacute; debidamente fundamentada en una fuente. La autora, respetando las reglas de la mejor investigaci&oacute;n social, ofrece evidencia para cada una de las tres causales. El lector ver&aacute; que efectivamente M&eacute;xico tiene un pasado violento. Asimismo, aunque cada lector informado sabe de las lagunas de la debilidad institucional mexicana, la revisi&oacute;n de Azaola acerca de lo hecho por el gobierno en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os no deja margen de duda. Algo se hizo mal en estos a&ntilde;os que ha contribuido a este feroz desenlace. Azaola es quien m&aacute;s navega en las ra&iacute;ces profundas del M&eacute;xico violento en busca de una explicaci&oacute;n comprehensiva. Al finalizar la lectura de este trabajo me queda la impresi&oacute;n de que todav&iacute;a queda m&aacute;s por decir, por integrar estos factores en un modelo din&aacute;mico y abarcador que los dote de un peso espec&iacute;fico. Es imposible esperar de un art&iacute;culo una teor&iacute;a general, pero seguramente ser&aacute; algo que la autora estar&aacute; elaborando para futuras entregas. Por principio de cuentas, es un hecho que este trabajo deja con ganas de leer m&aacute;s.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rossana Reguillo nos acerca con su mirada penetrante y su pluma &aacute;gil a ese mundo de la violencia macabra que es tan dif&iacute;cil de comprender. Porque, bajo el argumento de que el uso de la coacci&oacute;n f&iacute;sica y hasta la eliminaci&oacute;n del pr&oacute;jimo pueden ser entendidos como una conducta "racional", es dif&iacute;cil identificar esa racionalidad en "estos cuerpos rotos, vulnerados, violentados, destrozados con sa&ntilde;a". La l&oacute;gica que gu&iacute;a esta cadena de vejaciones, muchas veces incomprensibles, es la de "acallar y someter'. Silencio y control, dice Reguillo, es la pauta del M&eacute;xico macabro de hoy. Este ensayo es el resultado de una reflexi&oacute;n de la autora con base en una larga trayectoria de investigaciones, principalmente etnogr&aacute;ficas. La poderosa frase de uno de sus interlocutores que vive en este submundo violento resulta m&aacute;s que elocuente acerca de la naturaleza de la violencia que vive este pa&iacute;s. Cuando imagina su muerte, dice: "que me hagan pedacitos, pa' evitarle la pena a mi 'am&aacute;, el dolor de velarme... Y es que en este jale, ya no alcanza con morirse". A lo largo de este trabajo la autora documenta y analiza, precisamente, por qu&eacute; "en este jale no alcanza con morirse". La violencia es t&aacute;citamente lenguaje de imposici&oacute;n y sometimiento. Al ser lenguajes, son sistemas de rituales y creencias. Es decir, para Reguillo la violencia se ancla en un encuadre cultural, pero a diferencia de las cl&aacute;sicas perspectivas culturalistas que tienen una visi&oacute;n r&iacute;gida y predeterminista, la autora considera que este "lenguaje" es fluido y condicionado por procesos sociales. Especialmente, y al igual que Azaola en su trabajo, identifica la precaria situaci&oacute;n de los j&oacute;venes en M&eacute;xico que en su "desafiliaci&oacute;n acelerada" hacia la informalidad van construyendo y tejiendo nuevos lenguajes proclives a la exaltaci&oacute;n del silencio y el control. Reguillo busca trascender la coyuntura para identificar los factores de la brutalidad, y al mismo tiempo la fragilidad de quienes entran a este mundo de la violencia.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Silva Forn&eacute;, P&eacute;rez Correa y Guti&eacute;rrez Rivas proponen una aproximaci&oacute;n muy distinta al problema. Estos autores enfocan su atenci&oacute;n en la violencia que produce el Estado a trav&eacute;s de sus fuerzas de seguridad. A pesar de tener el monopolio de la utilizaci&oacute;n de la violencia leg&iacute;tima, las polic&iacute;as y las fuerzas armadas suelen excederse en el uso de la violencia en M&eacute;xico. Esta percepci&oacute;n de abusos en el empleo de la fuerza lleva a los autores a revisar legislaci&oacute;n, informes y datos de la Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y a construir un "&iacute;ndice de letalidad" que permita dimensionar la magnitud y la tendencia en el uso excesivo de la violencia estatal. Sin que los autores lo hagan expl&iacute;cito, en la lectura del texto subyace la idea de Arendt acerca de la burocracia del Estado y la violencia. El uso de la fuerza <i>&#151;strength</i>&#151; y la violencia "leg&iacute;tima" pueden otorgar poder a quienes la utilizan con moderaci&oacute;n. La contribuci&oacute;n principal del trabajo es el &iacute;ndice de letalidad que utiliza datos oficiales y de peri&oacute;dicos durante tres a&ntilde;os y medio sobre heridos y muertos en enfrentamientos para construir una tasa o raz&oacute;n entre &eacute;stos. Aunque pudiera haber algunos problemas con las fuentes de informaci&oacute;n, los hallazgos acerca de un pronunciado crecimiento en la proporci&oacute;n de muertos sobre heridos indican que el deterioro de la letalidad no est&aacute; siendo atendido por las fuerzas de seguridad. Los autores proporcionan adem&aacute;s algunos datos internacionales en los cuales M&eacute;xico no luce bien.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguramente el &iacute;ndice de letalidad se ir&aacute; refinando en futuras investigaciones. sin embargo, el esfuerzo de recolectar datos que permitan un seguimiento desapasionado sobre el accionar de las fuerzas de seguridad debe ser bienvenido y estimulado. La decisi&oacute;n pol&iacute;tica del gobierno de Felipe Calder&oacute;n de recurrir a las fuerzas armadas y de impulsar una nueva polic&iacute;a, que se vieron reflejadas en enormes incrementos presupuestales, debe ser vigilada como corresponde en las democracias. Los primeros hallazgos de Silva Forn&eacute;, P&eacute;rez Correa y Guti&eacute;rrez Rivas demuestran que pudiera haber desidia y negligencia por parte de las autoridades, lo que contribuye a debilitar los lazos del poder de los que hablaba Arendt. All&iacute; donde terminan estos autores se ancla el principal argumento de Sicilia: la criminalizaci&oacute;n de las muertes, la justificaci&oacute;n del "da&ntilde;o colateral", una verdadera tragedia de esta espiral: "Si hay un crimen de lesa humanidad por el que deba responder el presidente. es. negarles su condici&oacute;n humana a los muertos", dice el poeta. Una entrevista en la que el lector queda atento al reclamo primeramente moral de esta tragedia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ACERCA DE LOS OR&Iacute;GENES SUBYACENTES DE LA VIOLENCIA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los 50 000 muertos y desaparecidos en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os son un dato elocuente: algo ha ocurrido, alg&uacute;n proceso desencaden&oacute; esta barbarie. Las ya conocidas estad&iacute;sticas sobre ejecuciones y homicidios muestran claramente que a partir de 2008 hay un crecimiento exponencial del n&uacute;mero de muertos asociados a la "guerra" en contra de los narcos. Azaola describe sint&eacute;ticamente en sus primeros p&aacute;rrafos las principales teor&iacute;as que han intentado explicar esta crisis. Todas coinciden en que la intervenci&oacute;n del gobierno en su guerra contra los c&aacute;rteles ha tenido un efecto importante en el desencadenamiento de la violencia. Las cifras son inequ&iacute;vocas. Cuando interviene el gobierno se dispara la violencia<a href="#notas">.<sup>2</sup></a> sin embargo, ser&iacute;a err&oacute;neo asumir que la causalidad est&aacute; totalmente demostrada. Quiero dejar esto muy en claro: los datos apuntan a que el gobierno precipit&oacute; una escalada de violencia atroz. M&aacute;s adelante har&eacute; menci&oacute;n a la sorprendente negligencia de un gobierno que decide salir a una guerra sin una preparaci&oacute;n adecuada. Sin embargo, el argumento contrafactual para refutar o aceptar la hip&oacute;tesis de la responsabilidad gubernamental tambi&eacute;n debe ser formulado: &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido sin la intervenci&oacute;n y los enfrentamientos? Tanto los eventos violentos de Tamaulipas en 2005, que precipitaron el operativo "M&eacute;xico Seguro", como el caos absoluto del estado de Michoac&aacute;n en 2006 preanunciaban una lucha sangrienta entre c&aacute;rteles. Es imposible saber si hubiese escalado a los niveles actuales, pero seguramente hubi&eacute;semos sido testigos de una significativa y feroz violencia macabra.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi argumento central es que la epidemia delictiva no irrumpi&oacute; de manera sorpresiva, no oper&oacute; en un vac&iacute;o. M&eacute;xico no hab&iacute;a resuelto muchos de sus problemas, sino que los hab&iacute;a escondido exitosamente bajo el tapete. La incapacidad de mejorar la oferta laboral para sus j&oacute;venes, un sistema de movilidad social r&iacute;gido, el esquema federal ineficiente y con escasa rendici&oacute;n de cuentas, los nichos innumerables y enclaves de privilegios, la corrupci&oacute;n y tantos otros son algunos de los problemas que exist&iacute;an desde el apogeo del r&eacute;gimen priista y que no se hab&iacute;an corregido ni siquiera moderadamente cuando "nos sorprendi&oacute;" la violencia. En este trabajo no demuestro la causalidad que puede haber entre un Estado an&eacute;mico, una deuda social y cultural que provocaron este atroz desenlace, sino que, junto a otros autores &#151;como har&iacute;an Arendt, Pinker, Kalyvas y otros&#151;, sugiero indagar variables estructurales que subyacen a la violencia. La percepci&oacute;n de que ven&iacute;amos mejorando pero algo se descarril&oacute; surge, a mi juicio, de dos deficiencias metodol&oacute;gicas que han impactado en la mayor&iacute;a de los estudios hasta la fecha: a la primera la llamar&eacute; "la tiran&iacute;a de los datos sobre las ejecuciones"; a la segunda, "el mito de la guerra entre c&aacute;rteles por el control del tr&aacute;fico de drogas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS HOMICIDIOS Y LA VIOLENCIA</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tasa de homicidios desde la Revoluci&oacute;n hasta 2007 produce la ilusi&oacute;n &oacute;ptica de que la violencia y la criminalidad iban en descenso. El estudio de Escalante (2009) sobre la reducci&oacute;n del homicidio que utiliza buenos datos desde 1990 es una muestra elocuente de ello. Predominaba la impresi&oacute;n de que M&eacute;xico converg&iacute;a en la tendencia hacia pa&iacute;ses del Primer Mundo con tasas de homicidio muy pr&oacute;ximas a un d&iacute;gito, pero &eacute;sta se revierte virulentamente en 2008. &iquest;Qu&eacute; ocurri&oacute;? La respuesta m&aacute;s natural es adjudicar factores desestabilizadores al negocio del narco y a la intervenci&oacute;n del gobierno. No obstante, estas tendencias deben ser analizadas en su justa dimensi&oacute;n. En la siguiente gr&aacute;fica (v&eacute;ase <a href="/img/revistas/desacatos/n40/a5g1.jpg" target="_blank">gr&aacute;fica 1</a>) presento datos sobre homicidios y robos desde la d&eacute;cada de los a&ntilde;os treinta hasta 2005. La gr&aacute;fica, elaborada con base en informaci&oacute;n recabada por Pablo Piccato, de la Universidad de Columbia, describe una tendencia hist&oacute;rica de delitos denunciados en M&eacute;xico. Aunque puede discutirse la precisi&oacute;n de estos datos, no cabe duda de que desde los a&ntilde;os posteriores a la Revoluci&oacute;n hasta fines de los a&ntilde;os setenta la tendencia del homicidio y la de los robos era la misma. si bien, a partir de la d&eacute;cada de los ochenta las tendencias se bifurcan: mientras que el robo comienza a crecer, la tasa de homicidios decrece. Algo similar sucede con las agresiones y otros delitos registrados.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fen&oacute;meno de la delincuencia y de la violencia no disminuye, sino que crece a partir de los a&ntilde;os ochenta. Esto merece una explicaci&oacute;n. En cuanto al homicidio, la ca&iacute;da obedece a un proceso natural de modernizaci&oacute;n que Escalante tambi&eacute;n reconoce. Los homicidios producto de la t&iacute;pica conflictividad social, como las ri&ntilde;as entre conocidos, los pleitos entre ejidatarios, las peleas en las cantinas por cuestiones mundanas y la violencia familiar, van disminuyendo. Asimismo, la medicina y el acceso a centros m&eacute;dicos hace tambi&eacute;n que las ri&ntilde;as que antes terminaban en muertes ahora deriven s&oacute;lo en lesiones. sin embargo, los pocos registros con que se cuenta indican que si bien el homicidio entre conocidos disminuye, no se comporta as&iacute; el homicidio aleatorio, es decir aquel que se produce generalmente tras un robo. Los datos disponibles desde 1990 para el robo de autos (v&eacute;ase <a href="/img/revistas/desacatos/n40/html/a5img.html#g2" target="_blank">gr&aacute;fica 2</a>), que en muchas ocasiones es muy violento, tambi&eacute;n crecen en forma importante. La tendencia es opuesta a la de los homicidios.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mucho antes de 2008 los secuestros y las extorsiones iban a la alza. De acuerdo con las denuncias al Ministerio P&uacute;blico, &eacute;stos se hab&iacute;an m&aacute;s que duplicado entre 1997 y 2007.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Aun cuando los datos de fines de los noventa puedan ser cuestionados, los recientes son m&aacute;s confiables. En s&oacute;lo tres a&ntilde;os, M&eacute;xico tuvo tasas de crecimiento excepcional en estos delitos. Entre 2004 y el 2006 los secuestros registrados hab&iacute;an crecido de 323 a 595 &#151;69%&#151;, mientras que las extorsiones lo hicieron de 2 416 a 3 157 &#151;31%&#151;.<sup><a href="#notas">4</a></sup> &Eacute;stos son algunos ejemplos de la incontrastable evidencia que indica un aumento considerable de los delitos que por lo general se cometen con la intenci&oacute;n de obtener una renta econ&oacute;mica. En este contexto se expande el narcotr&aacute;fico en M&eacute;xico. Contar homicidios puede producir la ilusi&oacute;n de que M&eacute;xico se iba pacificando "hasta que llegaron los narcos y Calder&oacute;n se equivoc&oacute;". La evidencia inicial indica que el pa&iacute;s distaba mucho de estar pacific&aacute;ndose.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA GUERRA ENTRE NARCOS</b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda narrativa atribuye a los barones de la droga el deterioro de la seguridad y la creciente brutalidad. se dice que la lucha encarnada por rutas y plazas entre organizaciones que pugnan por su control ha derivado en una guerra entre bandas. De acuerdo con esta perspectiva, el negocio del narcotr&aacute;fico es tan lucrativo que genera muchos incentivos para que, recurriendo a la violencia, los m&aacute;s fuertes se apoderen de sus fabulosas rentas. seg&uacute;n esta tesis, la situaci&oacute;n de M&eacute;xico como puerta de ingreso al mayor mercado de droga del mundo pone al pa&iacute;s en una situaci&oacute;n de extrema vulnerabilidad.<sup><a href="#notas">5</a></sup> Sin embrago, el narcotr&aacute;fico no es inherentemente violento.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Sobran ejemplos. En Estados Unidos y Europa Occidental, donde se trafica m&aacute;s de 80% de la droga que se consume, son relativamente escasos los actos de violencia. inclusive en M&eacute;xico, como lo muestra Astorga (1996) en sus trabajos sobre la historia del narcotr&aacute;fico, esta industria fue relativamente calma a lo largo de much&iacute;simas d&eacute;cadas. Lo que debe examinarse es el contexto social, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y cultural para explicar las explosiones de violencia. Per&uacute; y Bolivia, que producen casi tanta coca&iacute;na como Colombia, no tienen ni lejanamente los niveles de violencia de este &uacute;ltimo. Nicaragua, que tiene niveles de pobreza y marginalidad iguales o superiores a Guatemala y El Salvador, no ha sido capturada por las redes de traficantes y las pandillas.<sup><a href="#notas">7</a></sup> La irrupci&oacute;n violenta de la epidemia del <i>crack</i> que produjo terror en los centros urbanos de Estados Unidos en los a&ntilde;os ochenta se pacific&oacute; en menos de diez a&ntilde;os sin que mermara significativamente el consumo. Las espirales de violencia se producen en contextos especiales: es dif&iacute;cil explicar la explosi&oacute;n de homicidios en Colombia sin abordar las luchas internas que derivaron en el llamado "periodo de la violencia" que lo precedi&oacute; en dos o tres d&eacute;cadas. En Guatemala y El Salvador el legado de guerras civiles resueltas sin compromisos de inclusi&oacute;n social gener&oacute; condiciones propicias para el crecimiento de las "maras" y la proliferaci&oacute;n de otras formas de violencia. En general, la precariedad de los Estados ha producido condiciones propicias para que el narcotr&aacute;fico potencie la brutalidad. Bajo esta &oacute;ptica se deber&iacute;a analizar el caso mexicano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe una lucha por las rentas del narco, pero hasta ahora no hay en M&eacute;xico modelos de an&aacute;lisis satisfactorios que expliquen por qu&eacute; <i>tanta</i> violencia. Ni siquiera son convincentes los argumentos de la lucha por el control de las plazas. Al hacer estimaciones de rentas esperadas, la sangrienta pelea por una "plaza", digamos el estado de Guerrero, no llega a equiparar en utilidades a una venta de cinco toneladas de coca&iacute;na a un distribuidor de Estados Unidos.<sup><a href="#notas">8</a></sup> La l&oacute;gica econ&oacute;mica indica que las organizaciones deber&iacute;an disputarse las plazas de Estados Unidos y en mucha menor medida las locales.<sup><a href="#notas">9</a></sup> En otras palabras, la pelea deber&iacute;a ser por el derecho a vender y distribuir hacia los grandes mercados. sin embargo, una parte significativa de la violencia son muertes de j&oacute;venes afiliados a las grandes organizaciones, pero que pudieran no ser parte integral de las mismas. La lucha por la distribuci&oacute;n de un creciente mercado interno de droga, de extorsi&oacute;n, de robos y secuestros parece haber creado una "industria del delito" que recluta a j&oacute;venes con escasas esperanzas de movilidad social, que tiene una estructura atomizada, y sostiene una lucha descarnada y sin l&iacute;mites por las rentas.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La narrativa que la investigaci&oacute;n social fue aceptando se centr&oacute; en la puja entre seis o siete organizaciones que disputaban las rutas. Pero dado que hoy hay decenas de organizaciones y centenares de bandas delictivas con cierta autonom&iacute;a, es obligado reformular las hip&oacute;tesis. Finalmente, es posible que los miles de muertos tengan menos que ver con el negocio de 20 billones de d&oacute;lares que genera el mercado estadounidense y m&aacute;s con un mercado interno del delito que es much&iacute;simo m&aacute;s peque&ntilde;o. En suma, es muy probable que las extorsiones, los secuestros, las redes de robos y el mercado interno de la droga, que es al menos diez veces menor al de Estados Unidos, "den trabajo" probablemente a m&aacute;s de un mill&oacute;n de mexicanos que se dedican a las rentas de los negocios delictivos.<sup><a href="#notas">11</a></sup> En resumen, las dos narrativas dominantes: la medici&oacute;n de los homicidios y la inevitable violencia que genera el negocio del narcotr&aacute;fico, parecen ser insuficientes para explicar en forma abarcadora las causas de la barbarie. Sostengo que habr&iacute;a que explorar un enfoque complementario: M&eacute;xico no hab&iacute;a resuelto eficazmente su debilidad institucional. su tejido social arrastra deudas no saldadas. El legado de un pasado violento y el creciente negocio del delito fueron desnudando al rey. M&eacute;xico no hab&iacute;a solucionado conflictos y tensiones posrevolucionarias, s&oacute;lo las hab&iacute;a desplazado o administrado con esquemas informales. Cuando requiri&oacute; del Estado, &eacute;ste mostr&oacute; toda su debilidad, o como lo resume Sicilia con una mirada m&aacute;s penetrante: "la violencia viene muchas veces del olvido, de la negaci&oacute;n, del desprecio".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>APUNTES PARA UNA APROXIMACI&Oacute;N CONCEPTUAL: UNA AGENDA DE INVESTIGACI&Oacute;N</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n aporto algunas aproximaciones para encuadrar nuevos estudios sobre la crisis actual en M&eacute;xico. Considero que es de gran utilidad entender la violencia como variable dependiente, o sea un objeto de estudio en s&iacute; misma. Como sostiene el experto en guerras civiles Stathis Kalyvas (2001), es perentorio entender c&oacute;mo se produce la violencia, c&oacute;mo se propaga y qu&eacute; formas adopta. La mayor&iacute;a de los estudios sobre la violencia la analizan como variable independiente, o sea como factor que afecta otros procesos pol&iacute;ticos y sociales, o bien como el resultado de procesos m&aacute;s amplios. La violencia no es igual al conflicto o al pleito. Es una forma particular de resolverlo que tiene importantes implicancias acerca de c&oacute;mo produce resultados al interior mismo de los conflictos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se debe entender la violencia como <i>proceso,</i> como la secuencia din&aacute;mica de decisiones y hechos que se combinan entre s&iacute; para producir nuevos actos. Al mismo tiempo, es necesario entender a los actores invisibles que no participan directamente en ella, pero que son m&aacute;s que espectadores.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Hay sobradas experiencias internacionales sobre la presencia de escuadrones o bandas criminales que prestan "servicios" individuales a gente que en condiciones normales no recurrir&iacute;a a la violencia por <i>motu proprio.</i> Por ejemplo, un sicario de una red de narcotraficantes puede tambi&eacute;n ser "reclutado" por un vecino o un familiar para ejecutar a otra persona por razones totalmente ajenas al tr&aacute;fico de drogas &#151;venganzas, pleitos personales, pasionales y hasta &eacute;tnicos&#151;. Esto fue muy documentado en las guerras civiles de Centroam&eacute;rica (Benjamin y Damarest, 1988). Escalante (2011) ha sugerido que las formas de violencia interpersonal crecieron precisamente all&iacute; donde se desmantelaron las polic&iacute;as locales que manten&iacute;an alg&uacute;n tipo de arreglo institucional. se necesitan estudios que pongan mayor &eacute;nfasis en los mecanismos de propagaci&oacute;n y que identifiquen esas din&aacute;micas para comprender mejor c&oacute;mo crece la violencia hasta quedar fuera de control. Es muy probable que muchos de los muertos y heridos de la violencia en M&eacute;xico no tengan relaci&oacute;n directa con la lucha por las plazas o las rutas de la droga, sino que resulten de la proliferaci&oacute;n de armas, de la desaparici&oacute;n del Estado y de la disponibilidad de "ejecutores" privados o grupales.<sup><a href="#notas">13</a></sup> Aunque desde luego hay mucha violencia entre bandas por el control territorial, el desencadenamiento de la violencia seguramente se propaga a otras esferas de la vida cotidiana. En M&eacute;xico nos faltan estudios que documenten y analicen estos procesos. Contar cad&aacute;veres, que desde ya tienen dudosa clasificaci&oacute;n, no nos permitir&aacute; entender las causas de esta violencia epid&eacute;mica.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n40/a5img2.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tratamiento metodol&oacute;gico distinto desde la perspectiva de la teor&iacute;a de juegos puede arrojar m&aacute;s luz sobre los hechos. Desde la l&oacute;gica principal&#45;agente podemos concluir que la violencia trasciende la lucha interc&aacute;rteles y es tambi&eacute;n intrac&aacute;rteles.<sup><a href="#notas">14</a></sup> Un supuesto b&aacute;sico para una organizaci&oacute;n o banda &#151;el principal&#151; es que necesita y busca consolidar su control sobre los agentes &#151;los subordinados&#151;. Sin embargo, estos principales carecen de burocracias que les permitan ejercer ese control eficientemente. Para solucionar estas deficiencias, las organizaciones &#151;digamos los Zetas, La Familia, Sinaloa y otras&#151; logran el control indirecto a trav&eacute;s de agencias locales &#151;unidades o c&eacute;lulas&#151;. Con el tiempo, estos agentes logran cierta autonom&iacute;a y pueden cambiar de bando o diversificarse hacia nuevos "negocios" Para mantener el control de sus agentes y disciplinarlos, las grandes organizaciones no tienen otro recurso m&aacute;s que la violencia. En este esquema, y bajo este modelo, la mayor preocupaci&oacute;n para el principal es la deserci&oacute;n.<sup><a href="#notas">15</a></sup> Es decir, la violencia ocurre seguramente tambi&eacute;n intrabandas. Es muy probable que muchas de las muertes no sean producto de luchas entre c&aacute;rteles, como sostiene el gobierno, sino que respondan a esta misma l&oacute;gica que obliga a ejercer la violencia hacia adentro de las organizaciones.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en cualquier problema principal&#45;agente hay asimetr&iacute;as de informaci&oacute;n y los agentes en muchas ocasiones tienen capacidad de veto. si existe violencia en ciertas zonas y en otras no, ser&iacute;a fruct&iacute;fero indagar en qu&eacute; condiciones los agentes locales la favorecen y en qu&eacute; otras no. Por ejemplo, una buena parte de la coca&iacute;na entra a M&eacute;xico por Chiapas y Oaxaca &#151;ya sea a trav&eacute;s de sumergibles o por la frontera&#151;. Que all&iacute; la violencia sea relativamente escasa puede obedecer al tejido social que resiste este tipo particular de violencia &#151;y no otro, como la violencia familiar y la de g&eacute;nero, que abunda en estos estados&#151;. En resumen, el ejercicio de contar cad&aacute;veres por supuesta rivalidad por el control de las rutas de tr&aacute;fico nos permitir&aacute; entender el problema s&oacute;lo de manera parcial, pero no otorga buenos instrumentos para explicar por qu&eacute; la violencia se propaga.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFLEXIONES FINALES</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No he pretendido explicar en este ensayo la explosi&oacute;n de la violencia en M&eacute;xico. No creo siquiera tener una respuesta. La intuici&oacute;n sociol&oacute;gica indica que el paradigma conceptual con que se aborda el tema muestra algunas limitaciones. La principal es que se basa en una aproximaci&oacute;n optimista, que asume este proceso como una distorsi&oacute;n, como un desv&iacute;o temporal de una inevitable marcha hacia el progreso. Bajo esta narrativa, una vez que se resuelvan las condiciones ex&oacute;genas que provocan la violencia &#151;guerra entre bandas, rentas por las drogas&#151;, &eacute;sta se reducir&aacute; significativamente. Considero que esta explicaci&oacute;n es incompleta o tal vez falaz. El contexto s&iacute; importa y la decisi&oacute;n en 2007 de enfrentar el problema como una guerra ha exacerbado la violencia sin "&eacute;xitos" a la vista. Al mismo tiempo, tener una gran frontera con Estados Unidos convierte a M&eacute;xico en blanco de violencia. Una larga historia de producci&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas frente al mayor consumidor del mundo ha convertido a M&eacute;xico en candidato natural para el fortalecimiento de redes de narcotraficantes con poder de fuego, pero esto no implica que el actual nivel de violencia sea una consecuencia inevitable. El secreto para contenerla no s&oacute;lo yace en tener un Estado eficaz. Los trabajos de este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> dan testimonio de un enigma estructural que subyace en esta encrucijada. As&iacute;, <i>Desacatos</i> busca contribuir a la necesaria tarea de abrir brecha en la b&uacute;squeda de las causas profundas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Podemos identificar entonces en qu&eacute; momento la violencia lastim&oacute; a M&eacute;xico? Ciertamente no fue ni en 2004 ni en 2007. Hay que bucear en aguas profundas para identificar la naturaleza violenta de una sociedad que arrastra muchas deudas y que, al no enfrentarlas adecuadamente, fue socavando sus cimientos. No parece haber ni una fecha ni un a&ntilde;o espec&iacute;fico. Una explicaci&oacute;n plausible es que esta interrogante requiere de estudios evolutivos que van condicionando el repertorio de respuestas de los actores ante sus restricciones y oportunidades. Hay un proceso por medio del cual, parafraseando a Pinker, ha sido m&aacute;s natural para muchos mexicanos recurrir a los "demonios internos" en lugar de descansar en nuestros "mejores &aacute;ngeles". Nuestro desaf&iacute;o es comprender por qu&eacute; ha sido tan dif&iacute;cil generar las condiciones para domesticar los impulsos corrosivos y poder disfrutar de los beneficios de la cooperaci&oacute;n. M&eacute;xico tiene esa deuda pendiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arendt, Hannah, 1970, <i>On Violence,</i> Harvest Books, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2770994&pid=S1607-050X201200030000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Astorga, Luis, 1996, <i>El siglo de las drogas,</i> Espasa&#45;Calpe Mexicana, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2770996&pid=S1607-050X201200030000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Mundial (bm), 2010, <i>Crime and Violence in Central America Report No. 56781&#45;LAC,</i> Banco Mundial, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2770998&pid=S1607-050X201200030000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin, Paul y Damarest William, 1988, "The Operation of a Death Squad in San Pedro la Laguna" en Robert Carmack (ed.), <i>Harvest of Violence: the Mayan Indians and the Guatemalan Crisis,</i> University of oklahoma Press, Norman.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771000&pid=S1607-050X201200030000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bergman, Marcelo, 2010, "Narco&#45;politique et Narco&#45;&eacute;conomie en Am&eacute;rique latine", en <i>Probl&eacute;mes dAm&eacute;rique latine,</i> vol. 76, pp. 25&#45;41.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771002&pid=S1607-050X201200030000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donnelly, Robert y David shirk, 2009, "Police and Public security in Mexico", University Readers, en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://web.me.com/davidashirk/FILESHARE/David_A._Shirk_files/60043_review.pdf" target="_blank">http://web.me.com/davidashirk/FILESHARE/David_A._Shirk_files/60043_review.pdf</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771004&pid=S1607-050X201200030000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escalante, Fernando, 2011, "Homicidios 2008&#45;2009: la muerte tiene permiso", en <i>Nexos,</i> en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=1943189" target="_blank">http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&amp;Article=1943189</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771006&pid=S1607-050X201200030000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2009, <i>El homicidio en M&eacute;xico entre 1990 y 2007: aproximaci&oacute;n estad&iacute;stica,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771008&pid=S1607-050X201200030000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guerrero, Eduardo, 2011, "La ra&iacute;z de la violencia", en <i>Nexos,</i> en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2099328" target="_blank">http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&amp;</a></font><a href="http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2099328"><font face="verdana" size="2">Article=2099328</font></a><font face="verdana" size="2">&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771010&pid=S1607-050X201200030000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Human Rights Watch (HRW), 2011, "Neither Rights nor Security. Killings, Torture, and Disappearances in Mexico's 'War Drugs'", en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/mexico1111webwcover_0.pdf" target="_blank">http://www.hrw.org/sites/default/files/reports/mexico1111webwcover_0.pdf</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771012&pid=S1607-050X201200030000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kalivas, stathis, 2001, "La violencia en medio de la guerra civil. Esbozo de una teor&iacute;a", en <i>An&aacute;lisis Pol&iacute;tico,</i> n&uacute;m. 42, pp. 3&#45;25, en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://stathis.research.yale.edu/articles_others.html" target="_blank">http://stathis.research.yale.edu/articles_others.html</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771014&pid=S1607-050X201200030000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Los Angeles Times,</i> 2011, "Unraveling Mexico's Sinaloa Drug Cartel", 24 de julio.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771016&pid=S1607-050X201200030000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, 2011, <i>Segundo reporte de monitoreo de delitos de alto impacto,</i> Observatorio Nacional Ciudadano de seguridad, Justicia y Legalidad, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771018&pid=S1607-050X201200030000500013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Organizaci&oacute;n de Estados Americanos (OEA), 2011, "Informe sobre seguridad ciudadana en las Am&eacute;ricas", en <i>Alertamerica.org: el observatorio de seguridad ciudadana de la OEA,</i> en l&iacute;nea: &#60;<a href="http://www.oas.org/dsp/alertamerica/Alertamerica_2011.pdf" target="_blank">http://www.oas.org/dsp/alertamerica/Alertamerica_2011.pdf</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771020&pid=S1607-050X201200030000500014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica (PGR), 2011, "Incidencia delictiva por entidad federativa", en l&iacute;nea: &#60;<a href="www.pgr.gob.mx/temas%20relevantes/estadistica/incidencia%20Entidad/incidencia%20entidad.asp" target="_blank">www.pgr.gob.mx/temas%20relevantes/estadistica/incidencia%20Entidad/incidencia%20entidad.asp</a>&#62;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771022&pid=S1607-050X201200030000500015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pinker, Steven, 2011, <i>The Better Angels of our Nature: Why Violence Has Declined,</i> Penguin, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2771024&pid=S1607-050X201200030000500016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El argumento de Pinker, desde la psicolog&iacute;a cognitiva, sostiene que la evoluci&oacute;n humana va dando forma al cerebro y por tanto a las facultades cognitivas y emocionales. La proclividad humana hacia la violencia se produce cuando los hombres recurren a sus "demonios internos" en lugar de descansar en los "mejores &aacute;ngeles" de nuestra naturaleza que nos llevan a ser m&aacute;s pac&iacute;ficos y cooperativos. La gran pregunta es cu&aacute;ndo y por qu&eacute; optamos por uno de estos dos mecanismos. Pinker sugiere que el contexto social, cultural y evolutivo inclinan la predilecci&oacute;n por alguna de estas alternativas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En varios trabajos, Eduardo Guerrero (2011) ha aportado evidencia importante y una explicaci&oacute;n penetrante acerca de c&oacute;mo la intervenci&oacute;n del gobierno a trav&eacute;s de ejecuciones y detenciones de l&iacute;deres de las organizaciones ha afectado las luchas internas y finalmente la escalada de la violencia. Su aporte es fundamental, aunque &#151;como sostengo en este ensayo&#151; debiera ser completado con otras miradas, algunas de ellas m&aacute;s estructurales.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> V&eacute;anse estad&iacute;sticas oficiales compiladas a partir de las averiguaciones previas y concentradas por la Procuradur&iacute;a (PGR, 2011).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Reporte peri&oacute;dico de monitoreo sobre delitos de alto impacto (Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, 2011).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Sin embargo, Canad&aacute; tiene una frontera con Estados Unidos tan extensa como la mexicana pero, hasta donde sabemos, las redes de narcos no han podido penetrarla.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Sostengo que todas las experiencias internacionales demuestran que la producci&oacute;n, tr&aacute;fico y comercializaci&oacute;n de drogas &#151;por su car&aacute;cter ilegal&#151; conllevan algo de violencia. Lo que deseo destacar es que no todo el narcotr&aacute;fico produce altos niveles de violencia.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> La tasa de homicidio en 2010 para Nicaragua fue de 13.4 por cada 100 000 habitantes, para El Salvador fue de 64.4 y para Guatemala 41.4. Respecto de Colombia, su tasa fue 33.4, mientras que la de Bolivia fue de 10.8 y la de Per&uacute; en 2009 fue de 10.1 (OEA, 2011).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Una tonelada de coca&iacute;na a precio de mayoreo y puesta en Estados Unidos cuesta aproximadamente 25 millones de d&oacute;lares. se calcula que la utilidad neta para la organizaci&oacute;n que la compr&oacute; en Colombia o Per&uacute; y la coloca en Los &Aacute;ngeles o en Chicago es de 25% (Bergman, 2010). Es poco probable que una plaza como el estado de Guerrero produzca utilidades netas para un c&aacute;rtel por m&aacute;s de 30 millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> El periodista Richard Marosi de <i>Los Angeles Times</i> (2011) describe en cuatro notas el funcionamiento del tr&aacute;fico de coca&iacute;na que cruza por una plaza muy tranquila &#151;Mexicali&#151; y que producealtas rentas. La l&oacute;gica econ&oacute;mica deber&iacute;a indicar que de haber una guerra racional de c&aacute;rteles tendr&iacute;a que centrarse por el control del tr&aacute;fico hacia Estados Unidos. La mudanza de la violencia desde la frontera hacia el resto del pa&iacute;s sugiere que hay patrones adicionales de conflictos violentos que no dependen directamente del tr&aacute;fico hacia Estados Unidos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La extrema violencia del tri&aacute;ngulo del norte centroamericano &#151;Honduras, El salvador y Guatemala&#151; muestra que las altas tasas de homicidios se producen en contextos de extrema pobreza y precariedad. La evidencia indica que aunque las altas tasas de homicidios ocurren en los distritos penetrados por el narcotr&aacute;fico, los que se matan lo hacen por rentas muy peque&ntilde;as. V&eacute;ase el informe del Banco Mundial (2010: cap. 3).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Un tema poco estudiado, como Azaola y Reguillo enfatizan en sus trabajos, es el de los efectos de las escasas oportunidades laborales. Por ejemplo, la incapacidad de crear empleos de calidad para los j&oacute;venes se solucionaba en d&eacute;cadas pasadas a trav&eacute;s de la demanda laboral de Estados Unidos, que adem&aacute;s produc&iacute;a un efectovirtuoso, ya que la expulsi&oacute;n de j&oacute;venes hacia el norte redundaba en un cuantioso flujo de remesas hacia el sur, tanto para aliviar la pobreza en las zonas rurales como para generar demanda agregada y crecimiento econ&oacute;mico en M&eacute;xico. La explosi&oacute;n de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos en 2007 mengu&oacute; esa demanda, al tiempo que las compensaciones que ofrec&iacute;a el narcotr&aacute;fico se convert&iacute;an en atractivas para miles de j&oacute;venes.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> En este n&uacute;mero, el trabajo de silva Forn&eacute;, P&eacute;rez Correa y Guti&eacute;rrez Rivas analiza uno de los actores visibles, las fuerzas de seguridad del Estado, como promotores de violencia.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Por ello los datos de las autoridades, ya sea PGR o Cisen, que clasifican la procedencia e identificaciones de cada uno de los 50 000 muertos son poco cre&iacute;bles. Dado que la mayor&iacute;a de las ejecuciones no se investiga &#151;HRW (2011) calcula que aproximadamente 1 000 averiguaciones previas fueron efectivamente realizadas&#151; no es factible determinar qui&eacute;n mat&oacute; a qui&eacute;n ni por qu&eacute;.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Algo que tambi&eacute;n las estad&iacute;sticas oficiales ignoran.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Como sostiene Kalyvas, all&iacute; donde la soberan&iacute;a de los grupos es d&eacute;bil, la deserci&oacute;n es fuerte.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> &Eacute;sta ser&iacute;a una extrapolaci&oacute;n a gran escala de la l&oacute;gica con la que operan las mafias.</font></p>      ]]></body><back>
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