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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La construcción social la "queretaneidad" y sus límites ante la diferenciación social]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La construcci&oacute;n social la "queretaneidad" y sus l&iacute;mites ante la diferenciaci&oacute;n social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Social Construction of</b> <b><i>"Queretaneidad"</i></b> <b>and its Limits in the Face of Social Differentiation</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Loyola D&iacute;az</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ana D&iacute;az Aldret, 2011. <i>La paz y sus sombras. La cultura pol&iacute;tica</i> <i>en el estado de Quer&eacute;taro</i>. Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 457 pp.</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Distrito Federal, M&eacute;xico</i> <a href="mailto:loyola@servidor.unam.mx">loyola@servidor.unam.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n39/a15i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera no tan distinta a como ha ocurrido en otras entidades de M&eacute;xico donde se experimentaron procesos de modernizaci&oacute;n durante la segunda mitad del siglo pasado &#151;aunque con caracter&iacute;sticas particulares que la autora enfatiza a lo largo del libro&#151;, el caso de Quer&eacute;taro siempre brota por la claridad de la hoja de ruta que sigui&oacute; para la industrializaci&oacute;n y el desarrollo que se le reconocen en la actualidad: acuerdo entre las elites para impulsar el cambio, incorporaci&oacute;n de capital humano for&aacute;neo para fomentar la transformaci&oacute;n y asumir nuevas responsabilidades, atracci&oacute;n de capitales externos, inversi&oacute;n en infraestructura, sinton&iacute;a de los mandos estatales con las pol&iacute;ticas del centro &#151;en espec&iacute;fico con las de descentralizaci&oacute;n de los a&ntilde;os setenta&#151;, paquete de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y de est&iacute;mulos para la industrializaci&oacute;n, visi&oacute;n de largo plazo y continuidad en las acciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &eacute;xito de esa estrategia se encuentra en el libro de Ana D&iacute;az Aldret. Es el resultado de una investigaci&oacute;n provocadora, con la particularidad de que la autora tambi&eacute;n es fruto de la migraci&oacute;n o de las miradas externas, al igual que las reconocidas aportaciones de la historiadora Marta Eugenia Garc&iacute;a ligarte, referencia reiterada y uno de los soportes de la obra. El resultado del arduo trabajo de pesquisa de Ana D&iacute;az Aldret es por dem&aacute;s l&uacute;cido, riguroso, creativo y propositivo para vislumbrar lo que ha sido la modernizaci&oacute;n de la entidad durante los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, en perspectiva hist&oacute;rica y con una metodolog&iacute;a muy a tono a c&oacute;mo debe realizarse la investigaci&oacute;n social en la actualidad, esto es con intersecciones disciplinarias entre la antropolog&iacute;a social, la sociolog&iacute;a y la ciencia pol&iacute;tica. Desde esta plataforma, la autora contribuye a desentra&ntilde;ar la configuraci&oacute;n de la cultura pol&iacute;tica queretana, explora las claves de una modernizaci&oacute;n sin mayores fracturas sociales, indaga acerca de los detonantes y de los pasillos que condujeron a la alternancia pol&iacute;tica y devela la estructuraci&oacute;n del espacio p&uacute;blico para el despliegue de una cultura pol&iacute;tica que a rega&ntilde;adientes ha asumido los rudimentos de la democracia en la entidad, como ha ocurrido en otras regiones del pa&iacute;s despu&eacute;s del pesado dominio priista y que no es tan diferente de los vaivenes y retrocesos que se registran tambi&eacute;n en el plano federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para emprender su investigaci&oacute;n, la autora recurri&oacute; a tres bloques. En el primero analiza c&oacute;mo se construy&oacute; una cultura pol&iacute;tica particular en la entidad, hasta llegar a la alternancia luego de que el estado se insert&oacute; en un proceso acelerado de industrializaci&oacute;n sin mayor apertura pol&iacute;tica que posteriormente dio pie a cierta liberalizaci&oacute;n, aunque en forma tard&iacute;a respecto de los cambios pol&iacute;ticos a nivel nacional desde finales de la d&eacute;cada de 1980 y en relaci&oacute;n con otros estados donde se empuj&oacute; la alternancia, como Chihuahua, Baja California o Nuevo Le&oacute;n. En esta circunstancia, Quer&eacute;taro semejaba m&aacute;s el monolitismo de los estados sure&ntilde;os, con la diferencia de que ah&iacute; s&iacute; se hab&iacute;a experimentado un proceso profundo de transformaci&oacute;n social. En el segundo bloque Ana D&iacute;az Aldret analiza la regi&oacute;n de la Sierra Gorda, en tanto espacio relativamente aut&oacute;nomo dentro de la vocaci&oacute;n auton&oacute;mica de las elites queretanas. Observa con atenci&oacute;n los rasgos particulares de su propia cultura pol&iacute;tica, la estructura patriarcal y familiar del control pol&iacute;tico y c&oacute;mo se introdujo cierta pluralidad pol&iacute;tica. El tercer bloque es una fotograf&iacute;a de la cultura pol&iacute;tica queretana, como muestra de cristalizaci&oacute;n de una comunidad de referentes culturales, valores y sentidos que provienen de la lejana Colonia y que se troquelaron en distintos momentos hist&oacute;ricos, siendo tan pesada su factura que hasta los sectores medios y altos que han migrado al estado se han visto en la necesidad de asumirlos y manejarlos para estar a tono con el concierto de armon&iacute;a y prosperidad del que tanto se enorgullece la <i>queretaneidad.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal andamiaje narrativo sirve de escenario para que la autora discurra en la pesquisa de algunas de sus preocupaciones. Antes que nada, le apasiona discernir sobre el origen de la cultura pol&iacute;tica de la <i>queretaneidad,</i> las fuentes que la nutrieron y los momentos hist&oacute;ricos en que se fue procesando, c&oacute;mo opera en la actualidad, sus fronteras y los resquicios a trav&eacute;s de los cuales se han filtrado con resistencias la pluralidad pol&iacute;tica y los proleg&oacute;menos de una democracia que con dificultad acepta la diversidad, la independencia de los actores pol&iacute;ticos, la autonom&iacute;a de la sociedad civil y su derecho a organizarse al margen del Estado para plantear demandas leg&iacute;timas, as&iacute; como su institucionalidad para operar como contrapeso y vigilante del poder. Luego se ocupa del tema de la democracia. Le interesa responder por qu&eacute; se introdujo con retardo en la entidad e indagar sobre el sinuoso camino por el que se ha abierto paso, los espacios limitados de su instrumentaci&oacute;n, lo beneficiosa que ha sido para las elites gobernantes y acerca de sus pobres resultados de la mano de un partido, Acci&oacute;n Nacional (PAN), que siempre la hab&iacute;a vendido como opci&oacute;n para corregir los males ancestrales y las desviaciones del largo dominio priista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la autora tambi&eacute;n le resuena la pregunta de por qu&eacute; la alternancia pol&iacute;tica ha abonado poco en la entidad para el desarrollo y consolidaci&oacute;n de la democracia, para favorecer la autonom&iacute;a de la sociedad civil y fomentar la expresi&oacute;n plural, profesional, atrevida e inc&oacute;moda de la prensa. En resumen, a Ana D&iacute;az Aldret le interesa entender esa predisposici&oacute;n de las elites, lo mismo panistas que priistas, a controlar todo desde el aparato p&uacute;blico, a frenar los respiraderos independientes de la sociedad y a mantener su modelo de orden y armon&iacute;a como requisito b&aacute;sico para continuar con la prosperidad. Finalmente, le apasiona esa microrregi&oacute;n de la Sierra, lugar de autonom&iacute;a ancestral por sus condiciones geogr&aacute;ficas y de pobreza, su relaci&oacute;n con el centro pol&iacute;tico y las Huastecas, las particularidades de su cultura pol&iacute;tica y los estrechos senderos por donde se fue colando, a cuentagotas, la pluralidad pol&iacute;tica, proceso que se facilit&oacute; hasta que sucedi&oacute; la alternancia pol&iacute;tica en el Ejecutivo estatal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sorpresa para la autora, y una de sus principales aportaciones, radica en que los gobiernos panistas poco o casi nada hicieron para avanzar en el cambio pol&iacute;tico del estado, se <i>agiornaron</i> a la cultura priista, mantuvieron y se apoyaron en las estructuras de poder heredadas y conservaron el estado de cosas sin transformaciones mayores. Por lo mismo, las estructuras de dominio permanecieron intactas, se continu&oacute; con el recelo, cooptaci&oacute;n o represi&oacute;n a las manifestaciones aut&oacute;nomas de la sociedad civil, y se hizo poco, si no es que nada, en materia de profesionalizaci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n, a lo que se puede a&ntilde;adir que casi no se avanz&oacute; en los &aacute;mbitos de transparencia, combate a la corrupci&oacute;n y erradicaci&oacute;n del abuso de poder.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las conclusiones de la autora se puede leer que con la alternancia pol&iacute;tica el estado de cosas pr&aacute;cticamente sigui&oacute; igual a como era en las &eacute;pocas del dominio priista: esto es, vocaci&oacute;n por el orden, imposici&oacute;n del control pol&iacute;tico ante los intentos de autonom&iacute;a pol&iacute;tica o social, refracci&oacute;n a lo externo que no se acomode a la estabilidad o a los dictados de las elites, prurito por la limpieza y la conservaci&oacute;n rayando en la restauraci&oacute;n de viejos referentes culturales y predominio de las relaciones familiares y de amistad sobre las institucionales, as&iacute; como el aseguramiento de la paz y tranquilidad como requisito para el progreso; adem&aacute;s, asfixia de la oposici&oacute;n y del pluralismo pol&iacute;tico que perturbe el orden y, por lo mismo, culto al principio de autoridad y a los resabios de una cultura patriarcal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si acaso, donde se marca una diferencia es en los estilos de ejercer el poder. Mientras el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es sensible y sabe operar demandas populares &#151;abanico de opciones que va de la atenci&oacute;n a la demanda y la cooptaci&oacute;n de liderazgos hasta la intimidaci&oacute;n y la represi&oacute;n&#151;, parece que al pan se le da f&aacute;cil el menosprecio de lo popular, se le dificulta negociar y resolver demandas populares, opta por soluciones individuales, de inmediato antepone la ley para contener o desviar peticiones colectivas y aut&oacute;nomas, y es de mecha corta para operar la presi&oacute;n social. En el recuento pormenorizado de Ana D&iacute;az Aldret sobre el conflicto del gobernador Ignacio Loyola con las manifestaciones locales del zapatismo, e incluso con el mismo subcomandante Marcos, llama la atenci&oacute;n tanto la desatinada respuesta y reacci&oacute;n del entonces gobernador como las manifestaciones de repudio al desorden y movilizaciones, posici&oacute;n en la que congeniaron tanto priistas como panistas, lo mismo que el sector privado y la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica. Como atinadamente advierte la autora, todas las fuerzas vivas y las dos principales formaciones pol&iacute;ticas coincidieron en la idea de que a la sociedad queretana no le gusta el desorden y menos cuando viene de fuera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante que en Quer&eacute;taro, como en el resto del pa&iacute;s, la experiencia panista ha avanzado poco en materia democr&aacute;tica y en relaci&oacute;n con el Estado de derecho, la autora subraya que la alternancia pol&iacute;tica no dej&oacute; de ser saludable para propiciar la escasa pluralidad pol&iacute;tica que se vive en la entidad. Como ella misma rese&ntilde;a, y de manera no tan distinta a como sucedi&oacute; en el plano nacional, fueron los grupos de izquierda, los contestatarios, los inc&oacute;modos para el poder, los que empezaron a pujar y a confrontarse con la dureza del aparato p&uacute;blico, pero en los panistas cayeron los beneficios, de forma tal que aprovecharon una crisis en la cuadrilla priista para hacerse del poder de manera inesperada, proceso que tampoco ha sido diferente en el plano nacional: desde los a&ntilde;os sesenta, incluso antes, movimientos de izquierda confrontaron la dureza priista, luego vendr&iacute;a su fractura y la movilizaci&oacute;n cardenista de finales de los a&ntilde;os ochenta con el desaseo y la discusi&oacute;n sobre el supuesto fraude electoral de 1988, seguido de una dura represi&oacute;n a liderazgos de izquierda, pero fue el PAN el que capitaliz&oacute; la primera alternancia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esas fisuras en las elites pol&iacute;ticas han derivado en una mayor diversidad pol&iacute;tica, readecuaciones y cambios que han llegado a regiones tan tradicionalmente controladas como las de la Sierra Gorda, que adem&aacute;s han permitido m&aacute;rgenes para que sobrevivan organismos civiles como el Grupo Ecol&oacute;gico Sierra Gorda, aunque no sin dificultades con los gobiernos del PAN, poco dispuestos a los organismos aut&oacute;nomos y, quiz&aacute;s, m&aacute;s atentos a su moral religiosa y a las buenas costumbres que a los desaf&iacute;os planetarios del medio ambiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tenor, el libro de Ana D&iacute;az Aldret refresca y enriquece el an&aacute;lisis no s&oacute;lo para entender el proceso de modernizaci&oacute;n en Quer&eacute;taro, sino para vislumbrar y revalorar el papel del Estado en la definici&oacute;n de proyectos de desarrollo, para impulsar modelos econ&oacute;micos y crear entornos institucionales favorables. Asimismo, aporta mucho para visualizar la importancia del acuerdo entre las elites en la promoci&oacute;n y procesamiento de iniciativas de cambio social, y respecto del valor de la continuidad de los esfuerzos para cristalizar transformaciones de gran calado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agrego algunos comentarios que pueden servir para futuras indagaciones. En primer lugar, habr&iacute;a que desconfiar de la pregonada tersura con la que se dio en la entidad el proceso de industrializaci&oacute;n. Si bien la autora insiste en el control pol&iacute;tico y en la represi&oacute;n ejercida en algunos momentos, acciones que identifica m&aacute;s selectivas que recurrentes, estimo que todav&iacute;a habr&iacute;a que indagar en la violencia acaecida en las zonas rurales por el control de tierras y en las acciones soterradas para asegurar el control pol&iacute;tico. En segundo lugar, todav&iacute;a existe tela de donde cortar para explorar sobre las condiciones y los factores que han troquelado la cultura pol&iacute;tica queretana de orden y progreso, particularmente en torno de los mecanismos de reproducci&oacute;n y adaptaci&oacute;n de esa cultura, en el entendido de que los medios de comunicaci&oacute;n destacan por su falta de profesionalismo, de que los liderazgos intelectuales son fr&aacute;giles para actualizar el discurso y responder a una sociedad m&aacute;s compleja y con una nueva agenda de pendientes y de que la Iglesia mantiene su presencia, pero en un contexto social cada vez m&aacute;s secularizado, aut&oacute;nomo y diverso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inquieta el tema de la democracia desde la perspectiva de que a menudo se confunde la instrumentaci&oacute;n de la democracia con el an&aacute;lisis pol&iacute;tico, de tal suerte que antes de estudi&aacute;rsele desde las entra&ntilde;as del poder se le analiza en funci&oacute;n de si se cumple o no la agenda de la democratizaci&oacute;n. Esta desviaci&oacute;n o frecuente inclinaci&oacute;n suele llevar a subrayar el estancamiento democr&aacute;tico y a debatir acerca del incumplimiento de la agenda o de la falta de inclinaci&oacute;n de los actores pol&iacute;ticos hacia la democracia, dejando de lado el dilema de las transformaciones en las estructuras de poder, de las motivaciones de los actores pol&iacute;ticos o de las limitaciones o resistencias para avanzar hacia mayores y mejores libertades pol&iacute;ticas. Dicho brevemente, con o sin democracia las elites siguen ejerciendo el poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Propondr&iacute;a atender m&aacute;s la din&aacute;mica de los fen&oacute;menos sociales que las teorizaciones sobre los mismos. Las referencias te&oacute;ricas facilitan la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno y ofrecen herramientas de an&aacute;lisis, pero no necesariamente son la clave para lograr nuevos descubrimientos, aparte de que en ocasiones pueden hacer pesada la lectura y alejar a lectores m&aacute;s interesados en conocer el fen&oacute;meno que las herramientas de an&aacute;lisis. Para terminar, mencionar&eacute; r&aacute;pidamente algunos temas de investigaci&oacute;n que nos sugiere el libro <i>La paz y las sombras.</i> En primer lugar, habr&iacute;a que preguntarse por qu&eacute; las elites queretanas, las de viejo cu&ntilde;o, se han mantenido en el rengl&oacute;n comercial y de los servicios, adem&aacute;s de dominar en el sector agropecuario. La interrogante es: &iquest;por qu&eacute; no han trascendido al sector industrial? Salvo la huella y la visi&oacute;n de don Roberto Ruiz Obreg&oacute;n y de otros m&aacute;s, la tentaci&oacute;n industrial e innovadora no ha seducido a los empresarios locales, como ha ocurrido en otras regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta misma direcci&oacute;n cabe indagar qu&eacute; pasa con la clase pol&iacute;tica local. Es de todos reconocido el peso de personalidades de relieve nacional desde la &eacute;poca del pol&eacute;mico Saturnino Osornio, pasando por don Agapito Pozo y pol&iacute;ticos destacados que han ocupado la dirigencia nacional del PRI, hasta el caso de que uno de ellos lleg&oacute; a rozar la presidencia de la rep&uacute;blica en ocasi&oacute;n de la crisis provocada por el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994. Llama la atenci&oacute;n que los pol&iacute;ticos queretanos no se hayan constituido como un grupo de peso, como ha sucedido en otros estados &#151;por ejemplo, el poderoso grupo del Estado de M&eacute;xico&#151;, teniendo tras de s&iacute; un exitoso experimento de modernizaci&oacute;n y la fortaleza de la econom&iacute;a de la entidad. Quiz&aacute; aqu&iacute; se manifiesta lo que observ&oacute; Guillermo Boils cuando estudi&oacute; la arquitectura queretana: las clases altas son discretas, construyen muros altos para no mostrar la riqueza. Igual suceder&iacute;a con los pol&iacute;ticos: llegan hasta cierto punto y no m&aacute;s all&aacute;, pues la fortaleza est&aacute; en el crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema que resulta atractivo es el de la coyuntura de 1997, cuando se materializ&oacute; la alternancia en la entidad. La autora hace alusi&oacute;n a una crisis no s&oacute;lo en el partido, sino hasta en las familias de los dos contendientes del saliente oficialismo gobernante. Cabe preguntarse qu&eacute; peso tuvo el revuelo pol&iacute;tico nacional ocasionado por el asesinato de Colosio, los dichos de que Fernando Ortiz Arana &#151;pol&iacute;tico queretano de altos vuelos y exdirigente del PRI&#151; estuvo entre las opciones para el remplazo del candidato asesinado, la arrogancia que mostr&oacute; como candidato a la gubernatura del estado con un cuartel general integrado b&aacute;sicamente por for&aacute;neos o el exceso de seguridad que exhibi&oacute; para apropiarse de la gubernatura estatal, como si ya la tuviera en la bolsa, descuidando el peso y los intereses de los grupos locales y desconociendo que la pol&iacute;tica de la entidad estaba cambiando. Por &uacute;ltimo, habr&iacute;a que interrogarse qu&eacute; tanto puede durar una pol&iacute;tica de control y de exclusi&oacute;n de las autonom&iacute;as, al igual que el culto de lo local sobre lo for&aacute;neo, en un pa&iacute;s en pleno proceso de transformaci&oacute;n, ante la creciente violencia y con una nueva agenda que excede por mucho los par&aacute;metros regionales. El libro que nos ocupa da luces sobre el significado de la modernizaci&oacute;n en el estado de Quer&eacute;taro, sobre la recomposici&oacute;n de las elites pol&iacute;ticas, sobre la larga permanencia de una cultura pol&iacute;tica con caracter&iacute;sticas particulares y sobre el estado de la relaci&oacute;n entre sociedad y pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, es un llamado para profundizar la reflexi&oacute;n, establecer comparativos de procesos similares con otras entidades y para analizar la vigencia de la <i>queretaneidad</i> en una regi&oacute;n y un pa&iacute;s en plena mutaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n del autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael Loyola D&iacute;az</b> es soci&oacute;logo por la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM) y doctor en historia por la &Eacute;cole des Hautes &Eacute;tudes en Sciences Sociales, Par&iacute;s, Francia. Es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, donde ha cultivado las l&iacute;neas de investigaci&oacute;n: historia pol&iacute;tica mexicana en los a&ntilde;os veinte y cuarenta del siglo XX, sectores petrolero y ferrocarrilero, mecanismos de designaci&oacute;n en cargos de representaci&oacute;n pol&iacute;tica y pol&iacute;tica cient&iacute;fica. Ha sido funcionario acad&eacute;mico, responsable de instituciones de investigaci&oacute;n de reconocido prestigio y coordinador del &aacute;rea de ciencias sociales de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la AMC. Ha sido distinguido con las Palmas Acad&eacute;micas por el gobierno de Francia y ha pertenecido a comisiones de evaluaci&oacute;n acad&eacute;mica, editoriales y comit&eacute;s &eacute;ticos en organismos nacionales e internacionales de investigaci&oacute;n. Es fundador de doctorados y de revistas especializadas y promotor de centros de investigaci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
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