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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Narcoviolencia y ciencias sociales: lo que miramos, lo que interpretamos</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Narco-Violence and Social Sciences: What we Look, what we Interpret</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Eugenia de la O</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos reunido diferentes miradas antropol&oacute;gicas y sociol&oacute;gicas en un intento de entender y conceptualizar la violencia en el contexto del crimen organizado y las consecuencias para la investigaci&oacute;n en territorios violentos. Procuramos atisbar sobre el futuro de las ciencias sociales frente al desarrollo de campos emergentes, como el de una antropolog&iacute;a de la violencia. El estudio de este fen&oacute;meno corresponde no s&oacute;lo a la criminolog&iacute;a, tambi&eacute;n a la antropolog&iacute;a en su af&aacute;n por entender por qu&eacute; la violencia representa muertes, miedo, cambios culturales y sufrimiento social. Los cient&iacute;ficos sociales asistimos a un proceso de fragmentaci&oacute;n social, apat&iacute;a pol&iacute;tica y desilusi&oacute;n de la poblaci&oacute;n &#151;especialmente entre los j&oacute;venes&#151;, lo que nos obliga a replantear nuestro quehacer y evaluar el papel de la violencia en este contexto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> se convoc&oacute; a antrop&oacute;logos, soci&oacute;logos y literatos, quienes se toparon con el fen&oacute;meno de la violencia asociada al crimen organizado en el ejercicio de sus profesiones, lo que tuvo efectos en su reflexi&oacute;n, registros y estrategias de campo, adem&aacute;s de permitirles identificar fen&oacute;menos asociados con la construcci&oacute;n de identidades, desplazamientos forzados de poblaciones en situaciones de riesgo, el funcionamiento de la econom&iacute;a del narcotr&aacute;fico en el comercio informal y la afectaci&oacute;n en comunidades campesinas e ind&iacute;genas. Cada colaborador de este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> a&ntilde;adi&oacute; una serie de reflexiones sobre el oficio de la antropolog&iacute;a en tiempos violentos a partir de sus propios procesos de investigaci&oacute;n. No es casual que varios de los trabajos que se presentan tuvieran lugar en las zonas m&aacute;s conflictivas de M&eacute;xico, como sus fronteras. En el corredor norte est&aacute;n Tamaulipas y Nuevo Le&oacute;n, donde Alma Leticia Flores &Aacute;vila, Mar&iacute;a Eugenia de la O, S&eacute;verine Durin y Efr&eacute;n Sandoval enfocan diferentes &aacute;ngulos de la supervivencia a la violencia, ya sea como comerciante en los m&aacute;rgenes de la ilegalidad, como migrante forzado o como joven vulnerable. En el corredor sur, en la frontera de M&eacute;xico con Guatemala, Manuela Camus realiza un minucioso estudio de las comunidades campesinas de este pa&iacute;s, afectadas por el narcotr&aacute;fico, el despojo de tierras y el contrabando humano y de drogas entre ambas naciones, lo que genera un panorama de acumulaci&oacute;n de violencias. Edith Carrillo Hern&aacute;ndez muestra el otro lado de la moneda: mujeres juzgadas por razones de narcotr&aacute;fico. M&aacute;s all&aacute; de su victimizaci&oacute;n, la autora nos ofrece un fino an&aacute;lisis de las razones y compromisos de g&eacute;nero en las redes de esta actividad. Finalmente, se cuenta con una reflexi&oacute;n profunda sobre la narcoviolencia y las ciencias sociales en M&eacute;xico a cargo de Jos&eacute; Manuel Valenzuela, quien no s&oacute;lo cuestiona el papel del Estado, sino de varios actores sociales involucrados en el conflicto armado contra el narcotr&aacute;fico en M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conjunto de art&iacute;culos pone de manifiesto por qu&eacute; la violencia es un objeto de estudio no ausente de complicaciones. Asumir su registro y significados conlleva entender la desesperanza colectiva y dotar de sentido las experiencias personales contradictorias por medio de un diario de campo. El fen&oacute;meno de la violencia en contextos en donde el narcotr&aacute;fico est&aacute; presente ha generado tambi&eacute;n formas de ejercicio pol&iacute;tico, religioso y cultural bajo nuevas l&oacute;gicas, lo que nos obliga &#151;como investigadores e investigadoras&#151; a reflexionar sobre hechos como las desapariciones forzadas, los secuestros y las torturas, que forman parte de la vida cotidiana de miles de ciudadanos. El tema de la violencia ha estado presente en varias investigaciones antropol&oacute;gicas y sociol&oacute;gicas frente a diversos dilemas: si bien han predominado estudios sobre las v&iacute;ctimas y menos sobre victimarios, hay elementos comunes de preocupaci&oacute;n sobre los l&iacute;mites de la observaci&oacute;n participante en procesos violentos, el papel restringido de los investigadores en estas condiciones, los posibles sesgos cr&iacute;ticos hacia quienes practican la violencia, adem&aacute;s de los l&iacute;mites que implican los m&eacute;todos no participativos. Dennis Rodgers (2004) escribe un excelente ensayo sobre estos dilemas &eacute;ticos en "Haciendo del peligro una vocaci&oacute;n: la antropolog&iacute;a, la violencia y los dilemas de la observaci&oacute;n participante" (<i>Revista Espa&ntilde;ola de Investigaci&oacute;n Criminol&oacute;gica</i>, n&uacute;m. 2). Para &eacute;l la antropolog&iacute;a debe abordar estas preocupaciones en el nivel metodol&oacute;gico, te&oacute;rico y &eacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tema relevante son las formas narrativas de la etnograf&iacute;a. A decir de varios antrop&oacute;logos no se trata exclusivamente del registro de la violencia, sino tambi&eacute;n de su representaci&oacute;n (Valentine, Keppley y Bourgois): es necesario ser cautos para no caer en una antropolog&iacute;a que muestre s&oacute;lo el sufrimiento &iacute;ntimo de la gente. Phillippe Bourgois, que ha estudiado el fen&oacute;meno de la violencia en diferentes contextos durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, plantea dilemas y responsabilidades relativas a una antropolog&iacute;a de la violencia al se&ntilde;alar la necesidad de estudiarla como no evidente, estructural, simb&oacute;lica y normalizada. El libro <i>Guatemala, violencias desbordadas</i> (2009) de Juli&aacute;n L&oacute;pez, Santiago Bastos y Manuela Camus constituye un buen ejemplo de equilibrio entre investigaci&oacute;n, representaci&oacute;n y escritura etnogr&aacute;fica en contextos de violencia. En dicha obra se incluye el texto de Phillippe Bourgois: "Treinta a&ntilde;os de retrospectiva etnogr&aacute;fica sobre la violencia en las Am&eacute;ricas", que resulta pertinente para la comprensi&oacute;n de fen&oacute;menos profundos enlazados con la violencia, como las pandillas, los excombatientes, los grupos paramilitares, los consumidores de <i>crack</i> y los desamparados urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia armada que emprendi&oacute; el gobierno mexicano para enfrentar al narcotr&aacute;fico ha tenido como consecuencia la fractura del tejido social del pa&iacute;s. En la violencia de hoy se entreteje la imposici&oacute;n de la autoridad en las relaciones familiares, laborales y sociales. No se trata de una sola violencia, sino de violencias acumuladas y densamente articuladas. No obstante, varias de las muertes violentas han tenido que ver con la desigualdad social, la falta de pol&iacute;ticas sociales eficientes y la ambigua acci&oacute;n del Estado en la defensa de sus ciudadanos. En este momento, la sociedad vive la amenaza a su integridad f&iacute;sica en un escenario marcado por el desamparo gubernamental, la humillaci&oacute;n de ser pobre y la amenaza de desafiliaci&oacute;n de una sociedad que representa el extremo de la vulnerabilidad. Poco a poco se ha conformado una geograf&iacute;a del narcotr&aacute;fico, del contrabando, de las adicciones y de las acciones violentas. La imagen de una "guerra contra el narcotr&aacute;fico" ha tendido a borrar otros fen&oacute;menos de importancia, como los pueblos secuestrados en su identidad y en las formas de ejercer su cultura. Como las comunidades rar&aacute;muris, secuestradas en sus propios territorios por grupos armados que franquean la sierra, los mineros que ya no pueden serlo porque es dif&iacute;cil subir a los yacimientos, los comerciantes mixtecos y &ntilde;ha&ntilde;h&uacute;s que son extorsionados por organizaciones delictivas en grandes urbes como Monterrey, las personas que ya no pueden migrar por miedo a ser secuestradas, los pueblos en cuyas calles no se puede caminar con seguridad, como San Fernando, Valle Hermoso y Miguel Alem&aacute;n, entre otros. A&uacute;n no sabemos lo suficiente sobre el incremento de las adicciones en los pueblos originarios a ra&iacute;z del narcotr&aacute;fico ni hemos evaluado lo suficiente sobre el sufrimiento social, especialmente de los ni&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se habla de "los c&aacute;rteles" como si fuesen una misma cosa y con ello se diluyen las diferencias sustantivas entre La Familia, Los Zetas, los contrabandistas, las pandillas y el ej&eacute;rcito, los j&oacute;venes. &iquest;Qui&eacute;nes son v&iacute;ctimas? &iquest;Qui&eacute;nes son victimarios? En el mediano plazo habr&aacute; una generaci&oacute;n de j&oacute;venes desaparecidos y torturados, pueblos desplazados y una gran fractura social en el pa&iacute;s. Hoy m&aacute;s que nunca es necesario reflexionar sobre el trabajo de los cient&iacute;ficos sociales y el riesgo de su ejercicio, en particular en la tarea etnogr&aacute;fica, eje esencial de la antropolog&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; deben y pueden hacer los antrop&oacute;logos hoy? &iquest;C&oacute;mo explicar la violencia de este pa&iacute;s a las futuras generaciones desde la antropolog&iacute;a?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Eugenia de la O</b> es profesora&#45;investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS)&#45;Occidente. Es doctora en sociolog&iacute;a por El Colegio de M&eacute;xico, premiada en 1997 por la Academia Mexicana de Ciencias por la mejor tesis de doctorado en la categor&iacute;a de sociolog&iacute;a. Sus temas de investigaci&oacute;n son mercados laborales, g&eacute;nero y trabajo, cultura laboral y sociolog&iacute;a de la frontera. Actualmente desarrolla el proyecto "Los hombres de la maquila: entre la desfeminizaci&oacute;n y masculinizaci&oacute;n del trabajo", financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (Conacyt). Fue coordinadora del doctorado en ciencias sociales de El Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, Baja California, donde tambi&eacute;n dirigi&oacute; el Departamento de Estudios Culturales. Ha colaborado en <i>Desacatos</i>, <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a</i> y <i>Revista Sociol&oacute;gica</i>. Es coautora de <i>Historia regional de Baja California. Perfil Socioecon&oacute;mico</i> con Ana Claudia Coutignio (Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, Colegio Nacional de Educaci&oacute;n Profesional T&eacute;cnica, Limusa Noriega, 2000), y del libro <i>Innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y clase obrera. Estudio de caso de la industria maquiladora electr&oacute;nica rca</i>, (Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, Miguel Angel Porr&uacute;a, 1994). Ha compilado <i>Mujeres y diversidad laboral en M&eacute;xico. Una mirada multidimensional</i> (Universidad de Guadalajara, en prensa), <i>Globalizaci&oacute;n, trabajo y maquilas: las nuevas y viejas fronteras en M&eacute;xico</i>, con Cirila Quintero (CIESAS, Plaza y Vald&eacute;s, Fundaci&oacute;n F. Ebert, Federaci&oacute;n Estadounidense de Trabajo&#45;Congreso de Organizaciones Industriales, 2002), <i>Los estudios sobre la cultura obrera en M&eacute;xico: enfoques, balance y perspectivas</i>, con Enrique de la Garza, Mar&iacute;a y Javier Melgoza (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1998), <i>El sindicalismo regional en los noventa</i>, con V&iacute;ctor Alejandro Espinoza (El Colegio de la Frontera Norte, 1996). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores, nivel II.</font></p>      ]]></body>
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