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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pueblos ind&iacute;genas y VIH&#150;Sida</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Indigenous People and HIV/AIDS</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Ponce* y Guillermo N&uacute;&ntilde;ez Noriega**</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#150;Golfo, Xalapa, Veracruz, M&eacute;xico </i><a href="mailto:patponce@ciesas.edu.mx">patponce@ciesas.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Centro de Investigaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Desarrollo, A. C., Hermosillo, Sonora, M&eacute;xico </i><a href="mailto:gnunez@ciad.mx">gnunez@ciad.mx</a></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema del VIH&#150;Sida en pueblos ind&iacute;genas se ha abierto paso muy lentamente durante la &uacute;ltima d&eacute;cada de mano de activistas que luchan contra el Sida y de acad&eacute;micos, ind&iacute;genas y no ind&iacute;genas. Las dificultades para visualizar el impacto de la epidemia en los pueblos originales y para instrumentar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas espec&iacute;ficamente a esta poblaci&oacute;n son, principalmente, de orden ideol&oacute;gico y parecen afectar &#151;en mayor o menor medida &#151; a distintos actores sociales y gubernamentales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las representaciones dominantes de la epidemia del VIH&#150;Sida, de la sexualidad y de los pueblos ind&iacute;genas se confabulan para provocar una par&aacute;lisis que tiene saldos de sufrimiento y muerte: el VIH y el Sida como problemas de la "modernidad" o de homosexuales y trabajadoras sexuales; las relaciones homosexuales como pr&aacute;cticas acotadas en identidades fijas y estereotipadas; los pueblos ind&iacute;genas como habitantes de regiones alejadas e inaccesibles, poseedores de una sexualidad "natural" &#151;l&eacute;ase heterosexual&#151;. &Eacute;stos son algunos ideologemas racistas, heterosexistas y homof&oacute;bicos que han impedido verlos como sujetos que ya son afectados por la epidemia. En ocasiones, las formas de invisibilizaci&oacute;n ocurren por no entender la especificidad de la condici&oacute;n ind&iacute;gena, como una condici&oacute;n irreductible a la clase, a la ruralidad o al estatus migratorio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos que se presentan aqu&iacute; &#151;todos resultado de investigaciones pioneras&#151; tienen como finalidad explorar en qu&eacute; consiste precisamente la especificidad de la condici&oacute;n ind&iacute;gena en la vulnerabilidad a la epidemia del Sida y qu&eacute; factores influyen para incrementarla. En todo caso, estos trabajos nos revelan tanto las limitaciones ideol&oacute;gicas que no permiten visualizar el impacto de la epidemia en este grupo poblacional, como las limitaciones de los enfoques puramente biom&eacute;dicos que no incorporan las dimensiones socioculturales, econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas en la comprensi&oacute;n de este problema de salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera enf&aacute;tica, estos trabajos nos muestran, en primer lugar, que los pueblos ind&iacute;genas son contempor&aacute;neos de los procesos globales actuales, y la epidemia del VIH&#150;Sida no es la excepci&oacute;n. Es cierto que muchos ind&iacute;genas todav&iacute;a habitan en regiones de refugio, pero otros tantos se mueven de manera temporal, c&iacute;clica o permanente a zonas cercanas o lejanas, urbanas o rurales, e incluso migran fuera de sus pa&iacute;ses de origen para sobrevivir a las condiciones de pobreza y de exclusi&oacute;n que les han sido impuestas. En esos procesos migratorios interact&uacute;an con otras personas, ind&iacute;genas o no, trabajan, mantienen relaciones sexuales con personas de su mismo y de otro sexo, aman, sufren, luchan, padecen distintas formas de discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n &#151;el racismo, el clasismo, la homofobia, la misoginia, la xenofobia, el regionalismo&#151;,... se enferman. Y a veces, en esas condiciones regresan a sus lejanas comunidades de origen a morir como consecuencia del Sida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, nos recuerdan la urgencia de generar conocimientos sobre este fen&oacute;meno para destacar que el impacto cuantitativo de la epidemia de VIH&#150;Sida en los pueblos ind&iacute;genas del continente americano sigue siendo un misterio. En ninguno de nuestros pa&iacute;ses se encuentran las cifras desagregadas por pertenencia &eacute;tnica, porque los formatos para registrar los casos no consideran esta dimensi&oacute;n de la identidad. La ausencia de cifras no parece causar extra&ntilde;eza entre los funcionarios de salud, quienes &#151;sin ning&uacute;n argumento s&oacute;lido&#150;simplemente suponen que <i>la prevalencia es muy baja. </i>Esto se convierte parad&oacute;jicamente en un argumento para no implementar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas espec&iacute;ficas: <i>si o &aacute; no hay datos, luego entonces no es un problema de salud importante. </i>As&iacute;, los pueblos ind&iacute;genas de nuestro continente han sido borrados de la epidemia del VIH&#150;Sida en el papel, porque previamente han sido excluidos en la mente de quienes dise&ntilde;an y deciden los contenidos y objetivos de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la materia. El objetivo pol&iacute;tico de no preguntar sobre la pertenencia &eacute;tnica para no discriminar se torna parad&oacute;jicamente en un aliciente para la discriminaci&oacute;n desde el Estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, producir conocimientos, revelar los testimonios, circular la informaci&oacute;n disponible &#151;por limitada y focalizada que pueda ser&#151; son actividades de primera importancia. La ignorancia sobre el desarrollo del VIH&#150;Sida en los pueblos ind&iacute;genas no debe ser un argumento v&aacute;lido para no actuar. Recientemente (2009), la Comisi&oacute;n Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Ind&iacute;genas (CDI) y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS) realizaron una consulta nacional<sup><a href="#nota">1</a></sup> en seis estados fronterizos de nuestro pa&iacute;s: Quintana Roo, Tabasco, Chiapas, Chihuahua, Sonora y Nuevo Le&oacute;n, con el objetivo de conocer el grado de informaci&oacute;n de este sector de la poblaci&oacute;n sobre el VIH&#150;Sida, identificar las necesidades de prevenci&oacute;n, detecci&oacute;n y tratamiento, y de educaci&oacute;n para la salud, a fin de aportar los elementos indispensables para el establecimiento de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en la materia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque 52% de los entrevistados fueron identificados como migrantes y el resto a&uacute;n mora en las zonas de refugio, los datos muestran que estamos frente a una poblaci&oacute;n muy homog&eacute;nea en cuanto a caracter&iacute;sticas socioculturales: 93% habla espa&ntilde;ol; 84% su lengua &#151;pero s&oacute;lo 39% sabe leerla&#151;, 40% tiene como grado m&aacute;ximo de estudios la primaria; poseen una alta movilidad territorial; se dedican principalmente a labores del campo, el comercio, la construcci&oacute;n, el hogar, el servicio dom&eacute;stico, y buena parte carece de empleos permanentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos de los resultados de la consulta son muy reveladores y nos refieren enormes retos en salud. Por ejemplo, a 85% de los entrevistados nunca se le ha ofrecido practicarse la prueba de detecci&oacute;n oportuna. Una proporci&oacute;n de 56% afirm&oacute; no haber recibido pl&aacute;ticas sobre el tema y s&oacute;lo 30% identifica con precisi&oacute;n que el VIH&#150;Sida es una infecci&oacute;n de transmisi&oacute;n sexual (ITS). Asimismo, s&oacute;lo 5% respondi&oacute; afirmativamente que el uso del cond&oacute;n es una medida de protecci&oacute;n y la mitad se&ntilde;al&oacute; no saber usarlo. Cabe destacar que las cifras de la ignorancia son mayores entre los varones que entre las mujeres, como consecuencia de factores culturales e institucionales que hacen de las mujeres el objetivo principal de los programas gubernamentales de salud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra consecuencia relacionada con la falta de respuesta institucional al problema es el uso recurrente de mitos para explicar las v&iacute;as de transmisi&oacute;n: m&aacute;s de la tercera parte de la muestra supone que a trav&eacute;s de la picadura de un mosquito se puede adquirir el virus; 48% asegura que es una infecci&oacute;n que se origina fuera del entorno comunitario &#151;dato asociado a 46% de respuestas que considera que los migrantes que vuelven a su comunidad ya portan el virus&#151;; 30% cree en la posibilidad de adquirirlo a trav&eacute;s del uso com&uacute;n de platos, cubiertos y sanitarios. Una creencia fuertemente arraigada es la que sostiene que lavarse la vagina despu&eacute;s de una relaci&oacute;n sexual evita la transmisi&oacute;n del virus: 45% de la muestra as&iacute; lo constata. La consulta tambi&eacute;n revela que existen evidentes manifestaciones de estigma y discriminaci&oacute;n: 52% de los entrevistados afirman que las personas que viven con VIH&#150;Sida no tienen derecho a procrear hijos ni a tener relaciones sexuales (43%); casi una tercera parte asocia la transmisi&oacute;n con el trabajo sexual y las relaciones homoer&oacute;ticas, mientras que 50% liga el uso del cond&oacute;n a la promiscuidad. De manera alarmante debe destacarse que 20% de la muestra manifest&oacute; que los portadores del virus son expulsados de sus pueblos y comunidades.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados de la encuesta y la aproximaci&oacute;n cualitativa &#151;a trav&eacute;s de los seis diagn&oacute;sticos&#151; constatan con toda claridad, por un lado, que las instituciones del sector salud no est&aacute;n actuando en correspondencia a la gravedad del problema y, por otro, que existen pr&aacute;cticas discriminatorias del personal de salud y de las propias organizaciones de la sociedad civil que inhiben sensiblemente el acceso de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena a la atenci&oacute;n oportuna, hecho que se suma a sus condiciones de marginaci&oacute;n y vulnerabilidad econ&oacute;mica, social y sexogen&eacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un estudio de la Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud (OPS, 2003)se&ntilde;ala que al interior de algunas comunidades ind&iacute;genas en pa&iacute;ses como Honduras, Panam&aacute;, Suriname y Canad&aacute; la prevalencia es seis veces m&aacute;s alta que en la poblaci&oacute;n en general y que dicha situaci&oacute;n est&aacute; relacionada con la marginaci&oacute;n, la migraci&oacute;n, el uso de alcohol y drogas, as&iacute; como con relaciones sexuales de alto riesgo al carecer de la pr&aacute;ctica del uso del cond&oacute;n: s&oacute;lo 25% lo utiliza. El documento advierte adem&aacute;s que la epidemia ha crecido notablemente al interior de los pueblos indios de Centroam&eacute;rica, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina, Paraguay, Ecuador, Per&uacute;, Bolivia y en las diferentes fronteras brasileiras. Hay que remarcar que los pueblos originarios de Nueva Zelandia, Estados Unidos, Australia y Canad&aacute; est&aacute;n siendo afectados fuertemente por la epidemia, ya que son tres generaciones las que conviven con el virus.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los resultados de dos preconferencias internacionales sobre pueblos indios, originarios y afrodescendientes: VIH&#150;Sida, Las Sexualidades y los Derechos Humanos, realizadas en Canad&aacute; (2006) y M&eacute;xico (2008), nos ofrecen datos importantes:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;En el continente americano existe un verdadero desinter&eacute;s por parte del sector gubernamental respecto del problema, lo que condena a los pueblos originarios ind&iacute;genas a la falta de reconocimiento. Debido a ello, no hay pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de prevenci&oacute;n, atenci&oacute;n ni defensor&iacute;a de los derechos humanos en la materia y, por ende, no son sujetos de intervenci&oacute;n.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;Hay pocos trabajos de investigaci&oacute;n que nos permitan conocer sobre el ejercicio de la sexualidad, la diversidad amorosa y sexual, la homofobia, la misoginia, el estigma y la discriminaci&oacute;n al interior de los diferentes grupos ind&iacute;genas del continente y en qu&eacute; medida los comportamientos inciden o dificultan la prevenci&oacute;n. Algunos estudios apuntan a la desinformaci&oacute;n y desconocimiento respecto del cuerpo, la sexualidad, la epidemia, las formas de transmisi&oacute;n, sus riesgos, la prevenci&oacute;n y como consecuencia una baja percepci&oacute;n del riesgo. Tampoco hay un di&aacute;logo intergeneracional sobre sexualidad, prevenci&oacute;n de embarazos o VIH&#150;Sida. Al mismo tiempo, las relaciones sexuales entre varones son comunes en las comunidades de origen &#151;en particular durante la infancia y la pubertad&#151; y es igualmente com&uacute;n que estas relaciones ocurran con hombres mayores migrantes a zonas urbanas con altos &iacute;ndices de prevalencia y sin uso de preservativo. Tambi&eacute;n se destacan las actitudes homof&oacute;bicas que obligan a los hombres que tienen relaciones con otros hombres a migrar para no ser v&iacute;ctimas de discriminaci&oacute;n, lo que implica para muchos la p&eacute;rdida de sus lazos familiares, comunales y de pertenencia.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos aqu&iacute; reunidos nos se&ntilde;alan que la situaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas frente a la epidemia &#151;como bien dice Fabian Betancourt (2008)&#151; "es compleja y dif&iacute;cil de diagnosticar debido a la diversidad de factores que la atraviesan y por el hecho de no haberse concebido la relaci&oacute;n del VIH&#150;Sida y los pueblos indios como un fen&oacute;meno relevante en el panorama del continente, m&aacute;s aun cuando no se cuenta con informaciones, datos e investigaciones completas".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reto m&aacute;s importante ser&aacute; resolver los problemas estructurales que aquejan a estos pueblos y trabajar por la construcci&oacute;n de una verdadera pol&iacute;tica intercultural que impacte en el terreno de la salud y la educaci&oacute;n. En este punto es de esperar que los antrop&oacute;logos desempe&ntilde;en un papel fundamental. Muchas son las tareas que podemos realizar con este objetivo: avanzar en la elaboraci&oacute;n de un sistema de informaci&oacute;n especializado en salud y pueblos ind&iacute;genas; fomentar investigaciones que aporten datos sobre las pr&aacute;cticas sexuales en su diversidad, sobre las identidades y relaciones de g&eacute;nero, sobre el estigma, la discriminaci&oacute;n, la homofobia y la misoginia al interior de los pueblos ind&iacute;genas y la manera en que estas ideolog&iacute;as y pr&aacute;cticas sexistas inciden o dificultan la prevenci&oacute;n. Con este tipo de informaci&oacute;n estar&iacute;amos en mejores condiciones para elaborar<i> </i>estrategias de intervenci&oacute;n desde un enfoque con pertinencia sociocultural.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las respuestas a la epidemia es primordial reconocer la participaci&oacute;n directa de los propios actores, ya que ninguna pol&iacute;tica podr&aacute; ser exitosa si para su dise&ntilde;o e implementaci&oacute;n se les ignora. Algo queda claro: en los pueblos ind&iacute;genas se requiere informaci&oacute;n, orientaci&oacute;n y capacitaci&oacute;n respecto del VIH&#150;Sida. Asimismo, es urgente introducir la discusi&oacute;n y revisi&oacute;n amplia de conceptos como salud, g&eacute;nero, sexualidad, enfermedad y el de la propia vida a fin de enfrentar eficazmente el desaf&iacute;o que plantea el problema. No es una tarea f&aacute;cil pero seguramente enriquecer&aacute; el di&aacute;logo interno sobre lo que significa la tradici&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, los antrop&oacute;logos no podemos seguir reproduciendo la defensa a ultranza de <i>los usos y costumbres </i>como <i>statu quo </i>y factores de preservaci&oacute;n cultural. Debemos aportar los elementos necesarios para que se adopte un concepto din&aacute;mico, en el que los pueblos ind&iacute;genas tengan todo el derecho de transformar su propia cultura y a s&iacute; mismos. Igualmente nos corresponde el papel de proveer los insumos te&oacute;ricos y anal&iacute;ticos para entender la vulnerabilidad y las mejores maneras de luchar contra ella. Como vimos inicialmente, eso implica muchos retos, tal vez el m&aacute;s importante e imprescindible sea que las comunidades asuman la responsabilidad de hablar de sexualidad, y en particular de diversidad amorosa&#150;sexual.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, como la vulnerabilidad frente a la epidemia se relaciona directamente con la falta de respeto a los derechos humanos fundamentales, a su vez atravesados por condicionamientos de g&eacute;nero y matrices culturales, s&oacute;lo en la medida en que sean reconocidas las necesidades podr&aacute;n ser cambiadas y/o reorientadas en beneficio de sus propios protagonistas para construir pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de prevenci&oacute;n, atenci&oacute;n y mitigaci&oacute;n del da&ntilde;o, pues en su contexto sociocultural se vislumbra la amenaza de una epidemia que podr&iacute;a ser m&aacute;s seria, complicada y comprometedora de lo que aparece a primera vista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esperamos que este n&uacute;mero de la revista <i>Desacatos </i>contribuya a entender la compleja trama que invisibiliza la existencia del VIH&#150;Sida en los pueblos ind&iacute;genas y algunas de las caracter&iacute;sticas que tiene la epidemia en estas poblaciones, pero que tambi&eacute;n ayude a impulsar m&aacute;s investigaciones y acciones desde las instancias acad&eacute;micas, de la sociedad civil y sobre todo desde la pol&iacute;tica p&uacute;blica. El imperativo &eacute;tico es insoslayable e impostergable: la salud es un derecho de las personas y de los pueblos ind&iacute;genas del continente y del mundo. A todos nos corresponde crear las condiciones para que este derecho se haga efectivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Betancourt Fabian y Mar&iacute;a Yaneth Pinilla, 2008, "Aproximaciones sobre el contexto sociocultural del VIH&#150;Sida en comunidades ind&iacute;genas de Colombia", ponencia, II Pre&#150;conferencia Mundial de Pueblos Ind&iacute;genas, Originarios y Afrodescendientes frente al VIH&#150;Sida. Las Sexualidades y los Derechos Humanos, agosto, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2744856&pid=S1607-050X201100010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, 2003, <i>Promoci&oacute;n </i><i>de la salud sexual y prevenci&oacute;n del VIH&#150;Sida y de las ITS en los pueblos ind&iacute;genas de las Am&eacute;ricas, Abya&#150;Yala Kuyari&#150;</i><i>nakui, </i>Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2744858&pid=S1607-050X201100010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Se aplicaron 2 259 encuestas por medio de un cuestionario con representatividad estatal, con muestreo por cuotas de edad y g&eacute;nero, y adem&aacute;s se realizaron seis diagn&oacute;sticos r&aacute;pidos, uno por cada estado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre los autores </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Ponce </b>es profesora&#150;investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS) unidad Golfo en Xalapa, Veracruz, doctora en ciencias sociales con especialidad en familias y relaciones de g&eacute;nero por la Universidad Estatal de Campinas en S&atilde;o Paulo, Brasil. Pertenece al nivel II del Sistema Nacional de Investigadores. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n versan sobre g&eacute;nero, sexualidad y VIH&#150;Sida. Es autora de ocho libros entre los que destacan <i>Amazonas apasionadas, </i>Premio Documentaci&oacute;n y Estudios de Mujeres, A. C. (DEMAC), 1994; <i>Sue&ntilde;os de transgresi&oacute;n. Historias femeninas: trabajo, amor y placer en un rinc&oacute;n del agro veracruzano, </i>Instituto Veracruzano de la Cultura, 2002; <i>Sexualidades coste&ntilde;as. Un pueblo veracruzano entre el r&iacute;o y la mar, </i>CIESAS, 2006, y <i>L@s Guerrer@s de la noche. Lo dif&iacute;cil de "la vida f&aacute;cil". Diagn&oacute;stico sobre las dimensiones sociales del trabajo sexual en el estado de Veracruz, </i>Porr&uacute;a, 2009. Es miembro del Grupo Multisectorial en VIH&#150;Sida del estado de Veracruz.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Guillermo N&uacute;&ntilde;ez Noriega </b>es doctor en antropolog&iacute;a cultural por la Universidad de Arizona, maestro en artes con especialidad en humanidades por la Universidad Estatal de Arizona y licenciado en sociolog&iacute;a por la Universidad de Sonora. Es investigador titular C en el Centro de Investigaci&oacute;n en Alimentaci&oacute;n y Desarrollo, A. C. (CIAD) en Hermosillo, Sonora, en la l&iacute;nea de G&eacute;nero, diversidad sexual y etnicidad. Es autor de los libros <i>Sexo entre varones. Poder y resistencia en el campo sexual </i>editado tres veces (1994, 1999, 2000) por el Programa Universitario de Estudios de G&eacute;nero (PUEG) de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), el Colegio de Sonora y Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a; <i>Masculinidad e intimidad. Identidad, sexualidad y SIDA </i>(2007), PUEG&#150;UNAM, El Colegio de Sonora y Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a; <i>Vidas vulnerables: hombres ind&iacute;genas, diversidad sexual y VIH&#150;SIDA, </i>2009, CIAD y Edamex; <i>&iquest;Qu&eacute; es la diversidad sexual? Reflexiones desde la academia y el movimiento ciudadano, </i>Abya Yala Editores y CIAD, 2010.</font></p>      ]]></body><back>
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<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Promoción de la salud sexual y prevención del VIH-Sida y de las ITS en los pueblos indígenas de las Américas, Abya-Yala Kuyari-nakui]]></source>
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